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martes, 12 de junio de 2012

¿Cuándo hay que extraer las amígdalas (anginas) y las adenoides?

Las amígdalas y las adenoides son un tema recurrente en la salud de los niños. Que si duelen, que si se inflaman, que si hay que operarlas. ¿De qué se trata todo esto? Sigue leyendo para que aprendas más sobre las amígdalas y las adenoides y te enteres de cuándo y por qué hay que sacarlas.

Cuando Luisa oye la palabra amigdalitis, la asocia con una pesadilla. Su hijito de 7 años tiene infecciones recurrentes en las amígdalas (anginas) y ahora el médico le ha recomendado operarlo para sacárselas, pues todos los tratamientos para evitar que tenga infecciones no han sido efectivos.

De tantas infecciones que ha tenido, Luisa se interesó mucho en aprender sobre las amígdalas. ¿Para qué sirven? ¿Qué es la amigdalitis? ¿Cuándo se tienen que extirpar o sacar? ¿Cuál es la diferencia entre amígdalas y adenoides? Apuesto a que tienes las mismas preguntas rondando por tu cabeza.

Para empezar, las amígdalas son una masa de tejido linfático que se encuentran detrás de la lengua, a ambos lados de la garganta o faringe (cuando abres la boca y haces “aaa” las puedes ver justo en la entrada de la garganta). Las adenoides, por su parte, cumplen la misma función pero se encuentran en la parte superior de la garganta, detrás de la nariz, por encima del paladar blando. Sirven para retener las bacterias y los virus que entran a la garganta y las vías respiratorias. Además producen anticuerpos para combatir las infecciones. Parece irónico entonces, que ellas, que están destinadas a proteger al cuerpo de ciertas enfermedades, terminen siendo víctimas de esas mismas infecciones. Son como un soldado herido que queda entonces fuera de combate.

La inflamación de las amígdalas o la amigdalitis, la cual se presenta con frecuencia, es causada por una infección que puede solucionarse por sí misma o puede tratarse con antibióticos. En algunas ocasiones, las amígdalas y las adenoides se pueden inflamar sin que el niño(a) tenga ningún síntomas y así como se inflaman (hinchan), vuelven rápidamente a su normalidad.

Sin embargo, no todos los niños tienen igual suerte y algunos padecen de síntomas e infecciones recurrentes, que requieren antibióticos y que hacen que la única solución sea la cirugía para extraer las amígdalas, las adenoides o ambas. Generalmente hay ciertas razones por las cuales el especialista puede recomendar una operación.

El médico puede recomendar cirugía de las amígdalas, de las adenoides o de ambas en el caso de que el niño o niña sufra de:

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viernes, 2 de septiembre de 2011

Si los síntomas no molestan, normalmente no hace falta tratar el tabique desviado


¿Vale la pena arreglar un tabique desviado que apenas causa problemas? A veces, tengo problemas leves con los senos nasales, pero quisiera evitar la operación. ¿Debería considerar que, de todas maneras, acabaré por operarme?

RESPUESTA del Dr. John Pallanch, Otorrinolaringología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

En general, no es necesario tratar un tabique desviado que sólo ocasiona síntomas menores; sin embargo, la decisión de si vale o no la pena arreglarlo debe tomarla usted.

Si los síntomas no le molestan ni interfieren con su calidad de vida, entonces el riesgo del tratamiento podría superar al beneficio. Creo que para usted sería útil que alguien evalúe su afección a fin de buscar la causa de los síntomas de los senos nasales, pues podrían no deberse a la desviación del tabique.

El tabique es una pared fina de cartílago y hueso que separa las fosas nasales. La desviación del tabique ocurre cuando esa pared se desplaza hacia un lado, haciendo más pequeña una de las fosas nasales. La desviación del tabique es algo común y el médico puede notarla en alrededor de 70 u 80 por ciento de la gente. En muchas personas, la afección no causa síntomas o éstos son menores y no ameritan tratamiento.

Cuando la desviación del tabique es entre moderada y grave, puede producirse una obstrucción nasal y en ese caso, para ciertas personas podría ser difícil respirar por la nariz con el lado obstruido. Otros, en cambio, podrían decir que la obstrucción se encuentra en el lado opuesto a la desviación del tabique y eso se debe al proceso conocido como ciclo nasal. En el ciclo nasal, el aire inspirado atraviesa en mayor cantidad por una fosa nasal y menos por la otra; pero el flujo de aire cambia al cabo de un rato, alternando a la otra fosa nasal que en ese momento lo controla en mayor cantidad. Si no fuera por este ciclo nasal, la nariz se secaría demasiado.

Normalmente, el ciclo nasal no se nota, aunque podría ser más obvio cuando uno tiene gripe. Sin embargo, en la gente con desviación del tabique, cuando el ciclo nasal obstruye el lado opuesto al del bloqueo del tabique, podría ser difícil o incómodo respirar por la nariz.

Existen otras razones, diferentes a la desviación del tabique, que pueden ocasionar problemas leves de los senos nasales. Si decide evaluar el problema, el médico puede revisar otras afecciones subyacentes, por ejemplo, alergias, rinitis no alérgica o sinusitis. Tratamientos como irrigaciones con solución salina, rociadores nasales de cortisona, antihistamínicos, descongestionantes y evitar exponerse a alérgenos, generalmente, ayudan a disminuir los síntomas.

Los problemas vinculados directamente con la desviación del tabique se reparan con cirugía (septoplastia), procedimiento en el cual el cirujano trabaja a través de una incisión dentro de la nariz para reubicar el tabique en la línea media y crear dos fosas nasales abiertas. Igual que con cualquier otro tratamiento quirúrgico, existen riesgos y entre las complicaciones de la cirugía nasal están aquellas relacionadas con la anestesia, sangrado y la posible necesidad de reoperar.

Después de la investigación de sus síntomas, usted podrá decidir si desea proseguir con más tratamiento, según cuánto afecten esos síntomas sobre su calidad de vida.

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lunes, 15 de agosto de 2011

Sinusitis aguda


¿Qué es?

Los senos paranasales son espacios llenos de aire situados detrás de los huesos de la parte superior de la cara: entre los ojos y detrás de la frente, nariz y mejillas. Las paredes de los senos paranasales están formadas por células con vellos en sus superficies llamados cilios, y tienen células en las paredes que  producen mucosidad. La mucosidad atrapa a los gérmenes y contaminantes dentro de la nariz y los vellos empujan la mucosidad hacia afuera a través de las angostas aberturas de los senos.
Cuando los senos paranasales se inflaman o infectan, la mucosidad se vuelve más espesa y bloquea las aberturas de uno o más senos paranasales. El líquido se acumula dentro de los senos paranasales, lo que causa mayor presión.Las bacterias  se multiplican e infectan las paredes. A esto se le llama sinusitis.
La sinusitis puede ser crónica (prolongada) o aguda (cuando dura tres semanas o menos y ocurre no más de tres veces al año). La sinusitis aguda es muy frecuente. Afecta a alrededor del 14% de las personas en Estados Unidos cada año. Generalmente está causada por una infección víral  de las vías respiratorias altas.
La inflamación de las paredes de los senos paranasales puede estar causadas por:
  • infecciones virales, tales como un resfriado
  • alergias
  • contaminación del aire y humo del cigarro
  • infecciones dentales
  • fosas nasales angostas como consecuencia de los pólipos nasales
Síntomas
Los síntomas de la sinusitis aguda incluyen la congestión nasal, secreción nasal espesa y de color verde, fiebre, dolor de cabeza, cansancio y dolor facial. Algunos síntomas dependen del seno que esté inflamado:
  • Sinusitis frontal (detrás de la frente) puede causar dolor en la frente y dolor que aumenta al recostarse.
  • Sinusitis del Etmoides (detrás del puente de la nariz) puede causar dolor entre los ojos, hinchazón del párpado, pérdida del olfato y dolor al tocar los lados de la nariz.
  • Sinusitis esfenoidal (detrás de los ojos) puede causar dolor de oídos, en el cuello, en la parte superior de la cabeza o  detrás de la frente.
  • Sinusitis maxilar (detrás de las mejillas) puede causar dolor en las mejillas, debajo de los ojos o en la parte superior de los dientes y mandíbula.
Diagnóstico
La infección de los senos paranasales puede ser difícil de diagnosticar en las primeras etapas porque los síntomas son similares a un resfriado común. Ambas pueden causar infección nasal y fatiga. Sin embargo, un resfriado común generalmente mejora en cinco a siete días, mientras que la sinusitis que no recibe tratamiento puede durar varias semanas. Las infecciones de los senos paranasales, , tienen más posibilidades de causar una secreción nasal verde, fiebre y dolor facial.
Su médico diagnosticará sinusitis aguda según sus síntomas, historia clínica y un simple examen en el consultorio. Su médico le preguntará sobre sus síntomas y sobre su duración, examinara sus oídos, nariz y garganta y puede presionar su rostro para verificar su sensibilidad en un determinado seno paranasal.
Si su médico no está seguro sobre su diagnóstico,  pueden insertar un nasofaringoscopio (un tubo delgado con una cámara en el extremo) en su nariz . Además, las radiografías y las tomografías (TC) son muy útiles para vver los senos paranasales.

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domingo, 14 de agosto de 2011

Asma


El asma es una enfermedad pulmonar crónica (a largo plazo) que causa dificultades para respirar y silbidos en el pecho cuando los vías aéreas (respiratorias) se estrechan y se inflaman. La enfermedad varía de ligera a severa. Algunas personas tienen síntomas leves sólo ocasionalmente, mientras que otras tienen síntomas casi constantes con brotes severos que ponen en peligro su vida.
Durante un ataque de asma, las vías respiratorias se inflaman y se estrechan a medida que los músculos que las rodean las oprimen. El paso de aire se bloquea parcial o completamente porque la mucosidad producida por la inflamación satura las vías respiratorias ahora más estrechas. El asma afecta tanto a las vías respiratorias más grandes del pulmón, llamadas bronquios, como a las vías respiratorias más pequeñas, llamadas bronquiolos. El tratamiento consiste en prevenir o detener la inflamación y en relajar los músculos que recubren las vías respiratorias.
No se conoce a ciencia cierta qué causa la inflamación relacionada con el asma, pero se han identificado varios “desencadenantes” en el ambiente. Por ejemplo, los alérgenos, que son sustancias que hacen que el sistema inmunológico reaccione de forma exagerada en algunas personas la pueden desencadenar. Los alérgenos comunes incluyen la caspa y la saliva de los animales, el polen, el moho, los ácaros del polvo, las cucarachas, algunos medicamentos y ciertos alimentos. En los primeros lugares de la lista de desencadenantes del asma también figuran las infecciones virales, como los resfriados y la influenza (el flu), el ejercicio, respirar aire frío y seco, los contaminantes del medio ambiente, como el humo del cigarrillo, el humo de la madera, los vapores de la pintura y de los químicos, los olores fuertes y el estrés emocional. En algunas personas con asma severa, no es posible identificar desencadenantes específicos.
Aunque el asma puede desarrollarse a temprana edad, a menudo antes de los 5 años, sus síntomas pueden comenzar a cualquier edad. La condición tiene un componente genético (heredado) y frecuentemente ataca a personas con antecedentes familiares de alergias. La American Lung Association (Asociación Americana del Pulmón) calcula que 2.5 millones de personas en los Estados Unidos serán diagnosticadas con asma a lo largo de sus vidas. Un tercio de los estadounidenses con síntomas de asma son niños.
Síntomas
Los síntomas del asma incluyen:
  • silbido en el pecho (cuando el aire se expulsa con fuerza)
  • dificultad para respirar
  • opresión en el pecho
  • tos persistente
Para algunas personas con asma, el principal problema es la tos crónica. Para algunas perosnas los síntomas sólo aparecen sólo durante o después del ejercicio. Entre los ataques de asma o brotes de asma, las personas con asma leve o moderado pueden no tener síntomas. Quienes padecen de asma tienden a tener síntomas más severos cuando desarrollan una infección de las vías respiratorias altas, como un resfriado, (gripe) o el flu (influenza).
Además de mucha falta de aire y excesiva opresión en el pecho, los síntomas de un ataque severo de asma pueden incluir:

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