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lunes, 31 de octubre de 2011

Si el bebé presenta alguno de estos síntomas, busca ayuda de inmediato. Es una emergencia médica.

Cuando el bebé se enferma, los padres, sobre todo los primerizos, se angustian y se preocupan. Y es comprensible porque solamente con el tiempo y la experiencia empezarán a diferenciar cuando se trata de algo leve o síntomas que indican un problema más serio. ¿Qué hacer si los labios del bebé toman una coloración azul o vomita una bilis de color verde? Hay situaciones en que la respuesta es sólo una: buscar ayuda profesional inmediatamente. Aquí encontrarás algunos síntomas que indican que se trata de una emergencia médica.

Alina todavía recuerda la noche en que tuvo que llevar corriendo a su bebé de dos meses a la sala de emergencias con una fiebre de 101º F (38.3º C) que no bajaba con nada, su temor a que algo grave le pasara, y las horas de espera hasta tener los resultados del laboratorio. Por suerte se trataba de una infección de la garganta y después de quedarse unas horas en observación, mamá y bebé pudieron regresar a casa. Alina hizo lo correcto. ¿Hubieras reaccionado de la misma forma?

Los padres o las personas al cuidado de un bebé deben buscar ayuda médica de inmediato si el bebé desarrolla cualquiera de los siguientes síntomas:

Labios que toman una coloración azul o violácea (violeta). Además de los labios azules, está coloración también puede extenderse a la lengua, a las membranas mucosas de la boca y a la base de las uñas. Significa que el bebé no está recibiendo suficiente oxígeno y se conoce como cianosis. La cianosis indica que hay menos cantidad de oxígeno en el torrente sanguíneo debido a problemas en los pulmones o en el corazón. Hay que llevar al bebé de inmediato a la sala de emergencias para que lo evalúe un doctor.

Dificultad para respirar. Los catarros y las infecciones respiratorias pueden provocar congestión nasal y en las vías respiratorias, y es normal que se le dificulte respirar un poco. Pero hay otras condiciones, como la bronquitis o la neumonía que pueden empeorar la respiración todavía más. Los síntomas que debes buscar son: cuando el bebé parece tener dificultad para respirar y no se mejora, los labios y la zona alrededor de la boca podrían tomar un tono azulado, podría haber hundimiento en la piel entre las costillas al inhalar, podría tener más sueño de lo habitual, tener un sonido áspero o raro al respirar y/o cuando las aperturas de la nariz se abren como tratado de buscar más aire. En estos casos, llama al médico de inmediato. Si es tarde en la noche y/o no puedes comunicarte, lleva al bebé a la sala de emergencias más cercana.

Un recién nacido con temperatura de 100.4º F (38º C) o más. Si tu bebé tiene menos de tres meses y desarrolla fiebre, debes llamar a tu pediatra. No te angusties, una fiebre puede deberse a varias razones, desde un simple catarro a algo más serio como una meningitis. Es necesario que le tomes la temperatura por el recto para que sea más exacta. Pero, siempre que un recién nacido tiene fiebre debes consultar con su doctor. Si excede esa temperatura, probablemente te recomendará que lo lleves al hospital para que lo examinen y le hagan los exámenes necesarios para determinar la causa de la fiebre.

Ictericia (color amarillento de la piel) que va en aumento en lugar de disminuir. Algunos bebés nacen con un tono amarillento en la piel, esta condición se denomina ictericia. La ictericia debe a un exceso de bilirrubina acumulado en el organismo que el hígado del recién nacido no puede procesar bien. La bilirrubina es una sustancia química que contiene la hemoglobina, que a su vez transporta el oxígeno en los glóbulos rojos. Cuando estos glóbulos rojos van desapareciendo del sistema circulatorio (se van degradando), el cuerpo genera otros nuevos para sustituirlos y el hígado se encarga de procesar y eliminar los glóbulos rojos (y la hemoglobina) deteriorados. Si el hígado del recién nacido no está funcionando a capacidad, la bilirrubina se acumula y produce la ictericia. Al pasar los días y a medida que el hígado empieza a funcionar normalmente, la piel del bebé va adquiriendo una coloración normal. Si por el contrario, la piel de tu bebé se pone más amarilla, significa que el nivel de la bilirrubina ha aumentado, lo cual puede ser peligroso. 

Si sube excesivamente, puede provocar convulsiones y daños permanentes al cerebro. Comunícate de inmediato con el pediatra si esto sucede. Por lo general, te aconsejará que alimentes al bebé con más frecuencia, para estimular la eliminación de la bilirrubina a través de las heces fecales. Si el nivel de la bilirrubina es muy alto, el bebé podría recibir fototerapia con rayos ultravioleta para acelerar su descomposición y/o podría ser necesario reemplazar la sangre del bebé con plasma fresco en casos muy severos.

El bebé vomita bilis de color verdoso. Los bebés vomitan pequeñas cantidades y es normal. Pueden vomitar cuando expulsan gases, cuando se han llenado mucho, porque tosen o lloran excesivamente o porque un virus les ha afectado el estómago. Pero debes tener cuidado cuando notes un vómito de color verdoso o con sangre o que se parezca al sedimento (borra o cuncho) del café. Si es de color verdoso, se trata de bilis e indica que los intestinos están bloqueados y hay que actuar de inmediato. Si el vómito se parece al sedimento del café puede ser un aviso de sangrado interno. 

Llama al pediatra inmediatamente o dirígete al hospital más cercano. También debes buscar ayuda si el bebé vomita después de recibir un golpe en la cabeza ya que es señal de una conmoción cerebral y hay que evaluarlo lo más rápidamente posible. Ten en cuenta que un doctor debe revisar al bebé si recibe cualquier tipo de golpe o lesión en la cabeza, con o sin vómito. No lo olvides.

El bebé muestra señales de deshidratación. Si se muestra aletargado, con los ojos hundidos, llora pero no tiene lágrimas o no tiene saliva en la boca, es probable que se encuentre deshidratado. Pero la señal definitiva es que no orine lo suficiente. Los recién nacidos deben mojar al menos un pañal al día durante los primeros seis días de vida, y de ahí en adelante deben ir aumentando a unos seis pañales al día, por lo menos. Llama al pediatra que quizá te recomiende que le des a beber líquidos con electrolitos (minerales). No le des agua al bebé porque ésta puede reducir el nivel de sodio (sal) en el organismo y provocarle convulsiones.

Poco a poco irás aprendiendo a reconocer lo que es normal o y lo que no lo es y te volverás toda una experta en el cuidado de tu bebé. Tu misión es protegerlo y mantenerlo saludable, así que ante cualquier duda o cualquier manifestación que no es habitual, sigue tu intuición, no pierdas tiempo y llama al pediatra cuanto antes.

Tomado de Vida y Salud

martes, 20 de septiembre de 2011

Si no fuera por las vacunas…

La calidad de la vida y el nivel de salud que disfrutamos hoy se deben en parte a la existencia de las vacunas. Gracias a ellas, se han erradicado en gran parte del mundo enfermedades tan terribles como la viruela y la polio. También se han controlado otras como la varicela, el sarampión y la tosferina. Y cada día se realizan más esfuerzos para encontrar la vacuna contra un virus tan terrible como el VIH. ¿Cuánto sabes sobre las vacunas? Aquí te invitamos a explorar sus ventajas para que en lugar de considerarlas un procedimiento de rutina a seguir al poco tiempo de nacer un bebé o cuando el niño empieza a asistir al colegio, las aprecies como lo que en realidad son: una de las armas más potentes y efectivas en la lucha contra las enfermedades infecciosas.

Con seguridad las personas de más edad en tu familia o en la comunidad podrán darte testimonio de las consecuencias e incluso las muertes causadas por enfermedades como la viruela, la fiebre tifoidea o la poliomielitis, que hoy día se han erradicado o controlado exitosamente mediante las vacunas. Recientemente todos hemos vivido la amenaza de la epidemia de la gripe aviar y la de la influenza A H1N1. Y después de ver la película titulada “Contagion” (Contagio) nuevamente reafirmé lo afortunados que somos de tener la ciencia para la creación de las vacunas.

Esta película es una aventura muy interesante con un elenco de estrellas maravilloso como Matt Damon, Gwyneth Paltrow, y muchos otros, en la que las personas en todo el planeta empiezan a contagiarse rápidamente con un virus mortal. La situación se agrava ya que los médicos y las autoridades sanitarias no cuentan con un tratamiento para matar al virus ni con una vacuna para prevenir que se disemine, pero no te quiero estropear el final, vale la pena ver la película, te la recomiendo. Muchas escenas de la película me hicieron recordar que la realidad ha superado a la ficción infinidad de veces ya que desde que el mundo es mundo, el ser humano ha sufrido plagas, epidemias y brotes infecciosos sin tener los recursos para contenerlos.

La primera vacuna

El panorama de las epidemias ha cambiado drásticamente desde hace relativamente poco, en menos de 200 años. Y voy a contarte ahora una historia interesante para que sepas cómo comenzó todo. La que se considera la primera vacuna de la historia moderna se aplicó en 1796, en un intento por combatir la viruela y se debe al médico rural inglés Edward Jenner. 

En la comunidad en la que Jenner vivía y trabajaba, las vacas sufrían de una enfermedad conocida como vaccina o viruela de las vacas. Las lecheras que ordeñaban las vacas a veces se contagiaban con ese tipo de viruela vacuna, pero después de recuperarse de esa enfermedad raramente contraían la viruela que afecta a los humanos. Esto animó a Jenner a realizar un experimento: al enfermarse una de estas lecheras con la viruela vacuna, Jenner tomó un poco de pus de una de las lesiones de la mujer y se lo inoculó a un niño sano. El niño sufrió algunas molestias, pero no se enfermó. Cuando más tarde le inoculó el virus de la viruela humana, el niño tampoco se enfermó: ahora era inmune a la enfermedad que era el terror de su época.

Unos 183 años más tarde, en diciembre de 1979, la OMS (Organización Mundial de la Salud), anunció, después de intensas campañas de vacunación en todo el mundo, la erradicación de la viruela, una enfermedad que solamente en el siglo 20 ocasionó entre 300 y 500 millones de muertes. Sin duda, un final feliz, gracias a nuestra amiga la vacuna.

Qué es una vacuna y cómo funciona

La vacuna es una sustancia biológicamente activa...

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sábado, 27 de agosto de 2011

Un enemigo silencioso para tu bebé: el estreptococo del grupo B


El embarazo y la llegada de un nuevo miembro a la familia es un acontecimiento especial y un proceso hermoso que por lo general ocurre sin grandes complicaciones. Sin embargo, siempre existen riesgos de contraer enfermedades que puedan afectar a la mamá o al bebé. Una de ellas, no muy conocida, es la infección con el estreptococo del grupo B, una bacteria que portan muchas mujeres perfectamente sanas, pero que le puede pasar al bebé en el momento del parto y que puede ponerlo en peligro incluso de muerte.  Por suerte, una simple prueba puede detectarlo a tiempo.
El embarazo es una de las etapas más lindas para la mujer y para la familia. Son nueve meses emocionantes durante los cuales no sólo el bebé se desarrolla día a día, sino también todos los integrantes de la familia se preparan para su nacimiento y se ocupan de organizar todo lo necesario para recibirlo: la habitación en la que dormirá, la cuna, su ropa, el cochecito… ¡qué no falte un detalle!
Para la mamá en particular, todo se siente con más intensidad: muchas tienen ansiedad por la espera y temores por que todo salga bien, sobre todo durante el parto. Durante todo este proceso, es vital recibir una buena atención prenatal, dirigida por el obstetra.  Ya en la recta final, durante el tercer periodo de gestación, los controles y las pruebas se harán más frecuentemente, para evitar complicaciones.
Entre los muchos cuidados que la embarazada debe considerar es conversar con su obstetra sobre el estreptococo del grupo B (GBS, por sus siglas en inglés), conocido también como baby strep, una bacteria que es parte de la flora vaginal o de la piel de muchas mujeres perfectamente saludables, pero que puede resultar peligrosa si se transmite al bebé durante el parto.  Una prueba de detección de esta bacteria entre las semanas 35 y 37 del embarazo permite tratar a la mamá durante el alumbramiento y eliminar el peligro que representa para el bebé.
¿Si la mujer es portadora de la bacteria significa que está infectada?  No, los seres humanos somos portadores de varias bacterias, tanto en la piel como dentro del cuerpo y algunas de esas bacterias cumplen funciones útiles, como las que viven en los intestinos y ayudan a la digestión o las que controlan el ph (el grado de acidez) de la vagina. El estreptococo del grupo B se encuentra en el organismo de muchas mujeres saludables de todos los grupos étnicos y no les causa ningún daño. El problema comienza cuando una de esas mujeres queda embarazada ya que la bacteria se convierte en un peligro potencial durante el momento del parto o poco después del nacimiento.  No debes sentirte avergonzada de ser portadora del estreptococo del grupo B ya que una infección de este tipo no es una enfermedad venérea, no se contrae por contacto sexual, ni significa que no tengas una buena higiene personal. Tampoco debes confundirlo con el estreptococo de tipo A, que es el que provoca infecciones en la garganta (en las amígdalas).
Otros temores que se deben desterrar es el posible contagio a otros hijos o a las personas que convivan con la mujer portadora: el estreptococo del grupo B no se transmite ni a través del agua ni de los alimentos. La mujer embarazada tampoco puede contagiar a sus otros hijos.
Lo que sí debes hacer antes del parto:...

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viernes, 1 de julio de 2011

Mascotas sanas, personas sanas


Las mascotas pueden ser una compañía saludable tanto para los niños como para los adultos, pues se sabe que los animales domésticos tienen la cualidad de ofrecer varios beneficios a las personas. Sin embargo, también pueden traer nuevos gérmenes al hogar y poner en riesgo a tu familia. Descubre qué cosas debes tener en cuenta a la hora de elegir y convivir con un animal en la casa.
Pedrito no deja de insistir en que quiere tener un loro, desde que vio a su compañerito con uno de estos animales sueña con tener el suyo propio. Por su parte, Lucía vio una divertida película en la cual el protagonista tenía como mascota a un amistoso e inteligente monito. ¡Imagínate qué es lo que esta niña le pide a sus padres desde entonces!…
Las mascotas pueden ser una grata compañía, no sólo para los niños sino también para los adultos, que incluso hasta pueden aportar beneficios para la salud: se cree que ayudan a combatir la soledad y la depresión, son los compañeros ideales para salir a caminar o a correr (y para combatir la obesidad), son divertidos y está probado cómo en algunos casos pueden ayudar a las personas con discapacidades, como quienes no tienen o han perdido la visión.
Sin embargo, no todas las mascotas son igual de saludables. O mejor dicho, no todos los animales pueden ser considerados como mascotas. El ejemplo del mono es uno de ellos mientras que las aves (como el loro) y los reptiles también son casos especiales. Si bien muchas personas tienen tortugas o serpientes en la casa, no se recomienda tener este tipo de animales, sobre todo en los hogares donde hay niños menores de cinco años.
Si en la casa haya alguna mujer embarazada, también es importante tener ciertos cuidados con las mascotas. En particular, deben evitar el contacto con los roedores, para prevenir la exposición al denominado virus de la coriomeningitis linfocítica que puede producir defectos congénitos al bebé; y deben tener cuidado con los gatos, como evitar adoptar o tocar gatos callejeros y nunca limpiar las cajas sanitarias de los gatos, para evitar contagiarse de una enfermedad conocida como toxoplasmosis, que también puede provocarle problemas graves al bebé.
Las personas con problemas o alguna condición particular en el sistema de defensas (por ejemplo quienes están bajo tratamiento para algún cáncer) o quienes padecen de VIH o SIDA también deben tener cuidados especiales con las mascotas. En esos casos se recomienda que consulten con el o la especialista que las atiende, para que los asesore en cuanto a qué es lo más conveniente en su caso en particular.
Una vez que hayas decidido cuál será tu mascota, o si ya estás conviviendo con alguna, es importante que practiques ciertas normas de higiene que te ayudarán a evitar el contagio de enfermedades, ya que tanto los perros como los gatos (al igual que los reptiles, los roedores y los pájaros) pueden tener gérmenes que se transmitan a las personas (o sea, las personas se pueden enfermar).
Unos cuidados sencillos son suficientes para mantener tu hogar protegido. Veamos:
  • Lávate las manos con agua y jabón después de tocar a tu mascota, sus áreas o cualquier cosa que haya estado en contacto con el animal o con los espacios en donde vive, especialmente si estás por preparar o servir comidas o bebidas. Enséñales esto a tus hijos para que adopten hábitos de convivencia saludables con sus mascotas.
  • Lávate las manos también después de manipular la comida de las mascotas, ya que puede estar contaminada con bacterias y otros gérmenes.
  • Mantén a tu mascota saludable. Es imprescindible que la lleves al veterinario de manera periódica y le apliques todas las vacunas necesarias para que todos en la casa estén protegidos.
  • Evita las plagas. Los perros y gatos, por ejemplo, pueden tener pulgas y garrapatas. En caso de que aparezcan, existen productos que las combaten. Consulta con el veterinario qué es lo más efectivo.
  • Elimina los excrementos de tu mascota continuamente, del jardín o donde se encuentren, ya que puede haber muchos gérmenes en ellos.
Siguiendo estas recomendaciones puedes disfrutar de tu mascota y de los beneficios de su compañía, para ti y para toda tu familia.

Tomado de Vida y Salud