domingo, 26 de agosto de 2012
Evita infecciones que pueden provocar cáncer
viernes, 2 de diciembre de 2011
¿Corres riesgo en la barbería o el salón de belleza? Entérate aquí
miércoles, 5 de octubre de 2011
Es importante que sepas prevenir la hepatitis C
martes, 20 de septiembre de 2011
Si no fuera por las vacunas…
miércoles, 27 de julio de 2011
Diez consejos que debes tener en cuenta antes de hacerte un “piercing”
- Confirma que tienes la vacuna para prevenir el tétano al corriente. Aplícatela de nuevo si no lo has hecho en los últimos 10 años.
- Cerciórate que la persona que te va a hacer el piercing sea un profesional, y no simplemente un aficionado o alguien que quiere ganar dinero fácilmente.
- Asegúrate que el lugar en donde te vas a hacer el piercing tiene visible el registro que le permite hacer este tipo de procedimientos.
- Verifica que utilizan un procedimiento adecuado para esterilizar los instrumentos. Esto es muy importante para prevenir la transmisión de enfermedades como hepatitis B y C, tuberculosis, sífilis y SIDA.
- Asegúrate de que los instrumentos que utilizan sean desechables, en el caso de que estos no hayan sido esterilizados.
- Cerciórate que la persona que hace el procedimiento use guantes de látex.
- Revisa que los piercings o las joyas que van a utilizar sean de materiales como acero inoxidable, platino, niobio, y titanio quirúrgicos. En el caso de ser de oro deben ser por lo menos de 14 a 18 quilates.
- Asegúrate de que la persona que hace el procedimiento se lava las manos antes y después de utilizar los guantes.
- De igual manera, revisa que se desinfecte las manos si toca otros elementos como el celular, el teléfono, la computadora o las puertas, entre otros cosas.
- Asegúrate que no usen las pistolas que se utilizan para abrir los agujeros para poner aretes en los orejas. Estas son muy difíciles de esterilizar completamente.
- Presentarse problemas al hablar, al tragar o al masticar.
- Soltarse (el piercing) y te lo puedas tragar.
- Aparecer daños en los dientes. Éstos se pueden despostillar o romper.
- Surgir problemas en las encías.
domingo, 15 de mayo de 2011
Una proteína de la placenta podría ayudar a combatir las enfermedades de transmisión sexual
- Clamidia
- Gonorrea
- Herpes simple
- VIH/SIDA
- VPH (Virus del Papiloma Humano)
- Sífilis
- Tricomoníasis
- Hepatitis
- Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP)
- Conoce a tus parejas sexuales y limita el número de ellas. Cuantas más parejas tengas (tu y/o tu o tus parejas), mayor será el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual.
- Evita los actos sexuales arriesgados o violentos, como los que desgarran o rompen la piel. Hasta las cortadas pequeñas que no sangran permiten la entrada y la salida de gérmenes. En este sentido, el sexo anal conlleva un riesgo mayor ya que los tejidos del recto se desgarran con facilidad.
- Usa un condón de látex de manera adecuada, cada vez que tengas sexo vaginal, oral o anal. Los condones lubricados con espermicidas no ofrecen una mayor protección. Además, el uso frecuente de ciertos espermicidas puede aumentar el riesgo de contraer VIH.
- En algunos casos puedes vacunarte, por ejemplo, para prevenir la hepatitis B y el VPH.
miércoles, 9 de marzo de 2011
Hepatitis B

¿Qué es?
La hepatitis es la inflamación (hinchazón) del hígado. La hepatitis B sigue siendo en todo el mundo la forma más común de hepatitis viral crónica, aunque los programas de vacunación han disminuido el número de casos en Estados Unidos. Durante la Segunda Guerra Mundial, los médicos admitieron que algunos pacientes desarrollaban hepatitis luego de haber recibido inyecciones o transfusiones de sangre. Estos médicos se dieron cuenta que la infección se diseminaba a través del contacto con sangre infectada y denominaron hepatitis B a esta infección. Sin embargo, con métodos de evaluación mejorados, en la actualidad es extremadamente raro contraer hepatitis B a través de una trasfusión de sangre.
En Estados Unidos, la hepatitis B se trasmite por las relaciones sexuales y a través de las agujas que comparten los consumidores de drogas intravenosas. Este virus también puede transmitirse si se comparten rasuradoras o al tatuarse, o colocarse perforaciones corporales (piercing).
En los países desarrollados, el virus comúnmente se transmite de la madre al bebé al momento de nacer. Se transmite también en transfusiones con sangre infectada. Alrededor del mundo, los trabajadores de la salud siguen estando en riesgo de contraer hepatitis porque están expuestos a pacientes infectados, aunque la vacunación contra la hepatitis B ha disminuido la tasa de infección de este grupo.
El virus de la hepatitis B puede causar hepatitis breve (aguda), que podría o no causar síntomas. La mayoría de las personas eliminará el virus de sus cuerpos, pero una minoría desarrollará una infección a largo plazo llamada hepatitis crónica, en la cual los síntomas de la hepatitis tienden a intensificarse y atenuarse y a menudo desaparecen hasta que vuelven a aparecer más tarde. Las personas infectadas con hepatitis crónica pueden contagiar el virus a otras. Algunas personas no pueden eliminar el virus de su organismo, pero tampoco manifiestan ningún síntoma de la enfermedad. A estas personas se las llama portadoras y pueden transmitir la infección a más personas.
Síntomas
Los primeros síntomas de una hepatitis B breve varían y pueden incluir:
- pérdida del apetito
- náuseas
- vómitos
- fatiga
- dolor de cabeza
- fiebre
Después de estos síntomas podría aparecer ictericia, una acumulación anormal de un químico llamado bilirrubina en la sangre, que le da un tono amarillento a los ojos y la piel, además de oscurecer la orina.
Otros síntomas de la hepatitis incluyen:
- picazón
- pérdida de peso
- dolor abdominal
- perturbación del sueño
- pérdida del deseo sexual
La mayoría de las personas se recuperan de la hepatitis breve y no vuelve a infectarse más con el virus una vez curadas. Sin embargo, hasta un 10% de los adultos podrían desarrollar hepatitis prolongada (crónica). Si un bebé se contagia con la hepatitis B al momento de nacer, usualmente no presenta síntomas; sin embargo, tiene más del 90% de riesgo de desarrollar infección crónica.
Las personas con hepatitis prolongada podrían no presentar síntomas durante largo tiempo, pero existen probabilidades de que la enfermedad vuelva a manifestarse con los siguientes síntomas:
- fatiga
- piel amarillenta (ictericia)
- sensación de estar enfermo (malestar generalizado)
- poco apetito
- dolor en las articulaciones
Un pequeño porcentaje de personas con hepatitis crónica desarrolla cirrosis del hígado. Este grupo de personas podría desarrollar síntomas de enfermedad hepática (del hígado), incluidos ictericia, acumulación de líquidos dentro de la cavidad abdominal (ascitis), inflamación de las piernas (edema), confusión y hemorragia (sangrado) gastrointestinal. Los pacientes con hepatitis B que desarrollan cirrosis están en riesgo de desarrollar cáncer hepático.
Diagnóstico
Su médico le preguntará sobre cualquier posible exposición a la hepatitis, incluidos sus antecedentes y situación actual de consumo de drogas ilegales y si tiene relaciones sexuales sin protección. Su médico lo examinará y controlará su piel y ojos, además de su abdomen en busca de signos de acumulación de líquidos y para evaluar el tamaño de su hígado.
También le pedirá hacerse análisis de sangre para controlar la función de su hígado, incluidos los valores de la bilirrubina, asociada con la ictericia, y de la enzima aminotransferasa del hígado. Los niveles altos de esta enzima generalmente indican una inflamación del hígado. Los análisis de sangre para controlar estos niveles ayudan a determinar la gravedad del daño al hígado.
El diagnóstico puede confirmarse con análisis de sangre para detectar la presencia y el número de partículas del virus mismo o de anticuerpos, que son proteínas producidas por el sistema inmune para atacar el virus de la hepatitis B. Las personas totalmente recuperadas de una infección de hepatitis B aguda generalmente tendrán niveles detectables de anticuerpos en sangre, pero no partículas detectables del virus. Las personas con una infección activa, ya sea una infección aguda o una enfermedad crónica, generalmente tendrán niveles detectables de partículas del virus en sangre.
Si su médico sospecha que usted tiene un daño significativo en el hígado, probablemente le recomendará una biopsia de hígado para determinar si está desarrollando signos de cirrosis hepática. Mediante este procedimiento, se extrae una pequeña muestra de tejido y se la examina en un laboratorio.
Duración
La mayoría de las personas que se recuperan de una infección aguda lo hacen dentro de los 2 a 12 semanas. Aunque las personas podrían sentirse bien durante un tiempo, los análisis de sangre que se toman entre los 3 y 4 meses pueden dar resultados normales.
La hepatitis crónica B puede tratarse con varios medicamentos, aunque raramente se cura.
Prevención
Usted puede prevenir la infección con hepatitis B si evita situaciones que pueden desencadenar la exposición al el virus, como compartir agujas al inyectarse drogas intravenosas y tener relaciones sexuales sin protección. En Estados Unidos, hay disponible una vacuna segura y efectiva contra la hepatitis B que se coloca regularmente a los niños. Esta vacuna, que se coloca en una serie de tres inyecciones, ofrece más del 90% de protección contra la hepatitis B. Los adultos tienen un alto riesgo de exposición, incluido el personal médico, también debería vacunarse.
Tratamiento
No hay tratamiento para la hepatitis B aguda, aparte de tratar sus síntomas. En casos raros, un episodio de hepatitis aguda puede ser usualmente grave y podría requerir tratamiento hospitalario. Un número reducido de personas desarrollarán insuficiencia hepática y necesitarán un transplante hepático para evitar la muerte.
No todas las personas con hepatitis B crónica necesitan tratarse. Los medicamentos antivirales como el interferón (Intron-A), la lamivudina (Epivir) y el dipivoxil adefovir (Hepsera) podría usarse en una persona con partículas virales en sangre si su biopsia de hígado muestra signos de inflamación o cicatrices significativas en el hígado. Las personas con signos de enfermedad hepática crónica que continúan empeorando pueden ser consideradas para un transplante hepático. Aunque este procedimiento puede salvar vidas, en la mayoría de los casos el nuevo hígado finalmente se contagia con la hepatitis B.
Cuándo llamar a un profesional
Llame a su médico si tiene síntomas de hepatitis. Si presenta síntomas severos, usted podría requerir tratamiento hospitalario. Busque atención médica inmediata si sabe que tiene una infección con hepatitis B crónica y desarrolla síntomas de enfermedad hepática avanzada, como inflamación en su abdomen y piernas, confusión o ictericia (piel amarillenta).
Pronóstico
La hepatitis B aguda y grave puede ocurrir en el 1% de los casos y a menudo está ligada con la transmisión simultánea de otro virus de la hepatitis, llamado virus de la hepatitis D. Las tasas de muerte en estos casos raros de enfermedad grave pueden exceder el 80%. En la mayoría de los otros casos de hepatitis B menos grave, las personas se recuperan por completo después de una infección prolongada, excepto el pequeño porcentaje de pacientes desarrollan hepatitis crónica.
En personas con hepatitis B crónica, el pronóstico depende de la gravedad de la inflamación hepática crónica que puede determinarse con una biopsia hepática. Las personas con daño hepático leve tienen un buen pronóstico, aunque finalmente desarrollan cirrosis o cáncer hepático. Las personas con hepatitis activa crónica y cirrosis tienen un pronóstico más pobre, con un 55% de probabilidades de morir dentro de los 5 años.
Tomado de Vida y Salud
jueves, 25 de noviembre de 2010
Piercing (perforación cosmética) en la boca: ¿qué complicaciones puede causar?

Las perforaciones corporales (piercings) se ven con frecuencia, algunos las consideran “arte corporal”, y se refieren a una perforación o un pinchazo con una aguja en diferentes partes del cuerpo, en donde luego la persona se coloca una alhaja. Por eso, como ocurre con toda lesión, pueden provocar varias complicaciones. No solamente pueden causar dolor e inflamación, sino que también pueden infectarse, sobre todo si no se realizan en condiciones de higiene óptimas.
Por eso, si estás pensando en hacerte un piercing, primero investiga y asesórate bien. Es una buena idea saber cuáles son los riesgos y de qué manera te puedes proteger de infecciones u otras complicaciones que se puedan desarrollar. Las partes del cuerpo que se perforan con más frecuencia son las orejas, las fosas nasales y el ombligo. Otros eligen la lengua u otras partes de la boca.
Al igual que para las orejas, la joyería de metal utilizada en los piercings o las perforaciones bucales cosméticas viene en diferentes estilos, como aretes, barras y argollas (debes tener en cuenta el material del cual está hecha para evitar reacciones alérgicas, en general se utiliza acero quirúrgico, oro sólido de 14 o 18 kilates, niobio, titanio o platino). Sin embargo, perforarse la lengua, los labios o las mejillas implica un riesgo mayor para la salud que perforarse las orejas. Incluso, sin complicaciones, el tiempo que tardan en sanar estas áreas es más lento, es de cuatro a seis semanas.
Uno de los problemas más comunes con las perforaciones o piercings en la boca (y también en la nariz) son las infecciones, ya que en esas zonas viven millones de bacterias. Además, con el paso del tiempo, las perforaciones en la lengua pueden dañar los dientes y, al igual que las de las mejillas y los labios, y pueden traerte problemas con las encías. Otros inconvenientes que puedes tener son:
Hemorragia prolongada: si la aguja atraviesa un vaso sanguíneo durante la perforación, puede producir una hemorragia que sea difícil de controlar y causar una pérdida importante de sangre.
Dolor e inflamación: en casos extremos, la lengua gravemente inflamada puede bloquear la vía respiratoria y causar dificultad para respirar.
Dientes astillados: el contacto con la joyería bucal puede fracturar los dientes y romper restauraciones, como las coronas o las fundas.
Daño a las encías: la joyería de metal puede hacer que las encías se retraigan, esto hace que la raíz del diente sea más vulnerable a las caries y a la enfermedad periodontal.
Interferencia con la función bucal normal: el arete puede causar una secreción excesiva de saliva, puede dificultar la pronunciación correcta de las palabras y causar problemas para masticar y tragar.
Enfermedades transmitidas a través de la sangre: los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (National Institutes of Health) han identificado a este tipo de perforaciones (piercings) como un posible factor de transmisión de la hepatitis B, C, D y G. También se puede transmitir el VIH.
Endocarditis, una inflamación de las válvulas o de los tejidos cardíacos: la lesión creada durante la perforación le da a las bacterias bucales la oportunidad de ingresar al torrente sanguíneo (la sangre) viajando al corazón, y aumentando el riesgo de desarrollar una infección cardíaca.
Si decides hacerte un piercing, busca un lugar seguro que use idealmente use agujas nuevas y equipo esterilizado y que te brinde atención profesional. Si la perforación va a ser en tu boca, consulta con tu odontólogo antes. Así podrás conservar una linda sonrisa, más allá de las tendencias que estén de moda.
Tomado de Vida y Salud




