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domingo, 28 de octubre de 2012

Cepillo de dientes manual o eléctrico ¿cuál es mejor?

La salud bucal empieza con una dentadura limpia. Y para una buena higiene, es imprescindible el uso del cepillo de dientes. Pero ¿sabes cuál es el tipo de cepillo que más te conviene, cómo manejarlo y con qué frecuencia para sacarle todo el partido posible… y (¡muy importante!) cuándo reemplazarlo por uno nuevo? Conocer estos detalles es esencial para mantener la salud de tu boca.

Si algunas vez sientes la tentación de pasar por alto el cepillado de tus dientes, piensa en la cantidad de bacterias que están en acecho en tu boca, y los problemas que la falta de higiene bucal te pueden causar. Entre ellos caries, mal aliento y enfermedades de las encías, que pueden conducir a la pérdida de tus dientes. Por eso es importante que aprendas a cepillarte los dientes correctamente, y que uses también sin falta la pasta dental, el hilo dental y un enjuague antibacteriano.

Es perfectamente posible cepillarte los dientes con efectividad utilizando un cepillo manual, siempre que emplees la técnica correcta. Sin embargo, un cepillo eléctrico es una excelente alternativa, sobre todo si tienes algún problema (como artritis), que te dificulte la acción de cepillarte. Aunque es más costoso, el movimiento que el cepillo eléctrico o el cepillo dental de pilas les proporciona a las cerdas ayuda a limpiar con mayor efectividad y más facilidad la placa que se va formando en los dientes.

De todos modos, en cuanto a la higiene bucal, no hay gran diferencia entre los cepillos manual y eléctrico. Sólo a ti te corresponde decidir qué tipo te resulta más cómodo y más fácil de manejar. En cualquier caso, para una limpieza más efectiva, escoge una pasta dental con fluoruro y un cepillo de cerdas suaves, que no te lastime la boca.

Cómo cepillarte los dientes.

De acuerdo a la Asociación Dental Americana (American Dental Association)cualquiera que sea el tipo de cepillo de utilices funciona y recomienda lo siguiente para que te cepilles los dientes correctamente:

• Cepíllate los dientes al menos dos veces al día, una de ellas antes de acostarte. Pero si comes algún bocadillo o tomas una bebida durante el día, es bueno que te cepilles los dientes después también. Del mismo modo, si te levantas por la noche y comes algo, cepíllate los dientes antes de acostarte otra vez. Y no te apresures: tómate el tiempo suficiente para que tus dientes queden bien limpios. Cepillarte los dientes después de comer es importante, porque algunos alimentos y bebidas hacen que la bacteria que hay en tu boca libere ácidos, que dañan el esmalte. Si no puedes cepillarte los dientes inmediatamente después de comer, enjuágate la boca si te es posible. Y si no, bebe bastante agua para reducir la producción de ácidos.

• Utiliza una buena técnica. Sostén el cepillo contra tus dientes en un ángulo de 45° y cepilla de arriba abajo, con movimientos de barrido, la cara externa de los dientes superiores, siempre partiendo de la línea de la encía; cepilla de abajo arriba los dientes de abajo. No olvides cepillar también la parte de adentro de la boca, la superficie de las muelas y la cara interna de los dientes. También debes cepillarte la lengua. Pero no uses movimientos fuertes ni bruscos, que puedan irritar o lastimar los tejidos y las encías, ni muevas el cepillo enérgicamente en sentido horizontal.

• Mantén limpio el cepillo. Cuando termines, enjuaga el cepillo con bastante agua. Guárdalo en posición vertical, y deja que se seque antes de utilizarlo de nuevo. No cubras el cepillo, ni lo coloques en un envase cerrado. Un cepillo húmedo es un caldo de cultivo para las bacterias.

• No te enamores de tu cepillo. Reemplázalo cuando sea necesario. Cámbialo por uno nuevo (o una cabeza de reemplazo si usas cepillos eléctricos o de pilas) cada dos o tres meses, o antes si notas que las cerdas están deformadas o deterioradas, si estás enfermo(a) o si tu sistema inmunológico está debilitado.

• No compartas con nadie tu cepillo de dientes. Ni uses el de otra persona, incluyendo el de tu pareja. Tampoco lo coloques en un vaso, junto un cepillo ajeno. Si los cepillos se tocan, se intercambian también los gérmenes de una persona a otra.

El uso del hilo dental.

Para una limpieza completa, es importante que uses el hilo dental, ya que el cepillo no llega a los espacios apretados entre los dientes, ni debajo de la línea de las encías. La técnica:

• Usa suficiente hilo dental. Necesitas unos 46 cm (18 pulgadas) de hilo dental. Enrolla la mayor parte alrededor del dedo medio de una mano, y el resto en el dedo medio de la otra mano, dejando 3 cm (1 pulgada) para pasarlo por el primer diente.

• Pasa el hilo dental entre los dientes, uno a uno. Usa los dedos pulgares e índices para pasar el hilo suavemente desde la línea de la encía hasta la parte superior del diente para eliminar la placa. Pasa el hilo por todos los lados de cada diente, siempre desenrollándolo de un diente a otro para usar en cada uno una porción limpia. Si se te dificulta usar el hilo dental regular, usa el encerado, que se desliza con más facilidad.

Pero ten en cuenta que cepillarte los dientes a diario, usar hilo dental y enjuague no basta. Además de mantener una buena higiene bucal, es esencial que visites al dentista regularmente para que te haga un examen completo y descubra cualquier anormalidad en tus dientes o tus encías antes de que se conviertan en problemas serios. Como en otras cuestiones de salud, el cuidado preventivo es esencial para conservar una dentadura sana y una sonrisa atractiva.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Qué relación hay entre la enfermedad periodontal y la artritis?

Aunque parezca que no tiene nada que ver una cosa con la otra, hay estudios que demuestran la relación entre las enfermedades de las encías y la artritis reumatoide. Descubre más detalles sobre este tema y cómo cuidar tu boca para evitar otros problemas de salud.

Ya lo hemos mencionado: es importante que cuides la salud de tu boca, no sólo para lucir dientes blancos y brillantes por más tiempo, sino también para evitar otro tipo de problemas que, a simple vista, pueden parecer totalmente desconectados.

Por ejemplo, algunas enfermedades en las encías se han relacionado con problemas del ­corazón, la diabetes y también la memoria y el Alzheimer. Y eso no es todo, mantener una buena salud bucal también es importante para la digestión y el habla.

Otra enfermedad que desde hace un tiempo se ha relacionado con los problemas en las encías (algo que también se conoce como enfermedad periodontal) es la denominada artritis reumatoide. En particular, se considera que tienen más posibilidades de desarrollar esta enfermedad quienes tienen problemas en las encías. Incluso, hay quienes dicen que la gingivitis puede causar la artritis reumatoide.

Pero detengámonos un minuto para aclarar unos conceptos. La enfermedad periodontal abarca desde una simple inflamación de las encías, que es lo que se llama gingivitis, hasta graves daños en los tejidos y los huesos que sostienen a los dientes, que en el peor de los casos puede hacer que éstos se caigan.

En la gingivitis, las encías están enrojecidas e inflamadas (hinchadas) y pueden sangrar con facilidad. En general, esta condición se puede sanar con una buena limpieza e higiene bucal. Pero si no se trata puede causar lo que se llama periodontitis, que hace que las encías se despeguen de los dientes y formen pequeñas bolsas que se infectan y, si no se curan, pueden destruir el tejido donde se apoyan los dientes (lo que hace que éstos se caigan).

La artritis reumatoide (la versión más extrema y discapacitante de la artritis), en cambio, es una enfermedad crónica inflamatoria que causa dolor, rigidez, sensación de calor, enrojecimiento e inflamación en las articulaciones que, con el tiempo, puede causar daños en los huesos.

Cuál es el vínculo entre esta enfermedad en las articulaciones y los problemas en las encías, todavía sigue siendo un misterio. Ambas enfermedades pueden ser provocadas por varios factores, lo que hace que todavía no se las comprenda completamente.

Sin embargo, hay investigaciones que prueban que ambas se relacionan entre sí y estudios que demostraron que los tratamientos de una condición también podrían ayudar a combatir o a mejorar los síntomas de la otra.

En este sentido, la buena higiene dental resulta sumamente importante, sobre todo si eres de los que tiene más posibilidades de tener enfermedades en las encías. ¿Quiénes están en ese grupo?
  • Las personas que fuman o mastican los productos del tabaco. 
  • Los que tienen alguna enfermedad sistémica como la diabetes. 
  • Las personas que toman medicamentos (como antiepilépticos, esteroides y medicinas contra el cáncer). 
  • Los que tienen dientes rotos u ortodoncia (frenos) que no se ajustan correctamente a las encías. 
  • Las embarazadas y las mujeres que toman pastillas anticonceptivas. 
  • Todos los que tienen trabajo dental defectuoso. 
Ya sea que tengas mayor riesgo o no, no hay motivo para que te descuides. Si quieres mantener una buena salud bucal, recuerda:
  • Cepíllate los dientes todos los días, con una pasta dental con fluoruro, al menos tres veces por día. 
  • Dedícale por lo menos tres minutos a cada lavado de tus dientes, cepillando todos los dientes y en todas sus caras (por delante, por arriba y por detrás). 
  • Cepíllate la lengua para mantener el aliento fresco, pero no las encías. 
  • Usa un cepillo de cerdas suaves y cámbialo cada tres meses. 
  • Usar hilo dental, al menos una vez al día. 
  • Mira dentro de tu boca con frecuencia para ver si tienes llagas que no curan, irritación en las encías u otros cambios. 
  • Visita a tu dentista al menos una vez por año, para hacerte chequeos y limpiezas. 
Quizá todo esto te parezca excesivo, pero en verdad no es tan complicado y vale la pena ponerlo en práctica, pues mantener una buena rutina del cuidado de la boca y de los dientes te ayudará a prevenir la aparición de caries, la pérdida de dientes, el dolor en las encías y otros problemas de salud, así como a mantener un aliento agradable y una bonita sonrisa.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 12 de septiembre de 2011

Qué se debe hacer antes y después de una extracción dental

Hay ocasiones en las que no queda otro remedio que extraer un diente (caries muy avanzadas, enfermedad periodontal, infecciones, piezas que no han brotado del todo o no se encuentran la posición correcta). Ya sea una cirugía sencilla o más complicada como la extracción de una muela impactada, hay cuidados específicos que debes seguir antes y después de la extracción para que la herida sane lo antes posible y evitar infecciones y complicaciones innecesarias. ¿Sabes cuáles son?

Ya tienes cita con el cirujano dental para extraerte los cordales (las muelas del juicio)… O quizás se trata del diente que no le ha acabado de brotar a tu hija y le causa demasiada presión sobre otra de sus piezas dentales y hay que sacarlo. Cualquiera que sea el caso hay instrucciones específicas que debes seguir para que la cirugía dental sea un éxito y no surjan infecciones en la herida o complicaciones. A continuación te damos recomendaciones generales, desde luego que debes seguir las que te de tu odontólogo o cirujano dental.

Los preparativos y los cuidados comienzan antes de la cirugía:

En el caso de los adultos, cero alcohol: evita las bebidas alcohólicas dos días antes del procedimiento y también después de la operación, o mientras dure el tratamiento con los antibióticos, si el odontólogo (el dentista) te los prescribe.
Evita además comidas muy pesadas la noche previa y trata de dormir lo suficiente para que amanezcas descansada(o).
Si el procedimiento requiere gran cantidad de anestesia y/o sedación (como en el caso de la extracción de los cordales), no puedes conducir. Haz los arreglos necesarios para que otra persona te lleve y te traiga de la consulta del dentista.

El cirujano puede indicar que tomes antibióticos antes del procedimiento para evitar que los gérmenes de la boca pasen al torrente sanguíneo durante la cirugía. Esto por lo general se hace si el paciente tiene alguna condición que le dificulte combatir las infecciones como por ejemplo: válvulas del corazón artificiales o dañadas, defectos cardíacos congénitos, diabetes, sistema inmunológico (de defensa) debilitado, el paciente toma medicamento esteroides (como parte del tratamiento del asma o la enfermedad de Crohn, por ejemplo), o ha sufrido anteriormente una endocarditis bacteriana (infección de la membrana que recubre el corazón).

Si estás tomando algún medicamento recetado, especialmente si es un anticoagulante (como el Coumadin o Warfarina), comunícaselo al cirujano ya que esto puede interferir con la coagulación y la cicatrización. Es posible que también debas dejar de tomar temporalmente medicamentos analgésicos (para el dolor) de venta libre que pueden afectar el proceso de coagulación de la sangre. Los suplementos como el ginko biloba y el ginseng también pueden aumentar el sangrado y es mejor dejar de tomarlos antes de la cirugía.

Lo que debes hacer después de la cirugía:...

Si deseas leer todo el artículo, pincha aquí

sábado, 13 de agosto de 2011

Cómo afecta el estrés la salud de tu boca


El estrés puede causar complicaciones en la boca, desde caries y bruxismo hasta la aparición del herpes labial en esos momentos de mayor tensión. Si quieres saber más al respecto, aquí te contamos porqué estar más tranquilo y relajado te permite mantener una buena calidad de vida en general, tu boca incluida.
Ya se sabe que el dolor de espalda o de cuello puede ser provocado por el estrés, así como el ardor en el estómago o esas terribles jaquecas que no te dejan vivir en paz. Pero… ¿y tu boca qué? ¿Has notado que los brotes de herpes labial te llegan en esos momentos de mayores complicaciones y tensión? ¿No  es en esas situaciones cuando te despiertas con dolor en la mandíbula por apretar o rechinar los dientes? Todos esos malestares también pueden ser causados o exacerbados (aumentados) por el estrés.
Del mismo modo, y aunque parezcan situaciones completamente desconectadas, estar bajo una situación de estrés durante mucho tiempo también puede provocar la aparición de caries. Esto no ocurre por arte de magia, sino por una especie de “efecto dominó”: el estrés hace que el sistema de defensas se debilite y eso causa una disminución de la producción de saliva. Menos saliva implica que los ácidos aumenten y ataquen directamente al esmalte de los dientes, que es la capa natural que los protege. De ahí a la aparición de caries no hay más que un paso.
En cuanto a los brotes de herpes en la boca, éstos pueden reactivarse junto con el mal aliento (o halitosis) ante una situación de estrés mayor, como por ejemplo tener que presentar un examen o superar algún desafío laboral. Si bien el herpes desaparece en poco tiempo y el mal aliento no parece algo grave sino más bien molesto, éste puede indicar la presencia de alguna enfermedad en las encías que debilite los dientes. Por eso es importante controlarlo y revisar que no se presente con otros síntomas como sabor amargo en la boca y enrojecimiento de las encías (que siempre deben verse de un color rosa pálido).
Por último, el estrés es el principal causante de lo que se denomina bruxismo, que en pocas palabras significa apretar los dientes o hacerlos rechinar sin darse cuenta, especialmente durante la noche. La presión constante sobre los dientes hace que éstos se desgasten y se debiliten, y si no se corrige a tiempo, es posible que hasta se rompan (se quiebren) o se caigan más adelante. El tratamiento para esta condición suele ser el uso de una placa que se utiliza durante la noche. Si a ti te pasa, no dejes de consultarlo con tu dentista, quien podrá indicarte el tratamiento adecuado.
Además, no te olvides de seguir algunos hábitos de higiene bucal sencillos que pueden ayudarte a mantener tus dientes y tus encías sanos por más tiempo. Los principales son:

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lunes, 13 de junio de 2011

Cómo tener dientes sanos de por vida



¿Quieres evitar que el paso del tiempo te cause dientes manchados, caries e incluso caída de los dientes? Estos consejos te ayudarán a proteger tus dientes a diario, desde casa y sin grandes esfuerzos, para mantener una sonrisa brillante y reluciente por más tiempo. Son cuidados sencillos y fáciles de implementar para mantener a tus dientes sanos.
Hay muchas razones para cuidar tus dientes y tu boca, y no sólo tienen que ver con la cuestión estética. Los dientes cumplen varias funciones importantes para tu cuerpo: no sólo son útiles para morder los alimentos que ingerimos, sino que además, durante la masticación, se segregan enzimas y lubricantes que facilitan la digestión. En otras palabras, la boca es uno de los primeros pasos en el proceso digestivo. ¡Imagínate! Si no tuvieras dientes, sólo podrías seguir una dieta líquida o de alimentos triturados.
Y esa no es la única función de la boca, también es fundamental para hablar bien y, por lo tanto, para comunicarte y hacerte entender. En ese caso, es la lengua la que te permite formar las palabras con la ayuda de los labios y los dientes.
Como en otras partes del cuerpo, se pueden presentar diferentes problemas de salud en diferentes estructuras: en las encías, en los dientes y en la boca en general. Trastornos  como ampollas, inflamaciones, infecciones o pérdidas de los dientes, entre otros. Para prevenir o evitar estas situaciones y que puedas mantener una boca saludable, debes seguir algunos cuidados sencillos regularmente:
  • Con una pasta dental con fluoruro, cepíllate los dientes todos los días, por lo menos dos veces al día: después de desayunar y antes de acostarte; y si puedes, idealmente también, después de cada comida y de tomar refrigerios dulces.
  • Dedícale por lo menos tres minutos a cada lavado de dientes y no dejes a ninguno afuera. Es importante que te cepilles todos los dientes y en todas sus caras (por delante, por arriba y por detrás).
  • También se recomienda que te cepilles la lengua, para mantener el aliento fresco.
  • No te cepilles las encías.
  • Asegúrate de usar un cepillo de cerdas suaves y cámbialo cada tres meses.
  • Utiliza hilo o seda dental por lo menos una vez al día.
  • Pregúntale a tu dentista si es necesario que utilices algún enjuague bucal antibacteriano.
  • Limita los alimentos azucarados que consumes, sobre todo entre comidas.
  • Si practicas algún deporte de contacto, utiliza equipo de protección apropiado para proteger tu cara mientras juegas.
  • Si estas tomando medicamentos, pregúntele a tu dentista si tienen efectos secundarios que puedan dañar tus dientes y, si es así, qué puedes hacer al respecto.
  • No fumes ni mastiques tabaco. Esto no sólo puede mancharte los dientes y darte mal aliento sino también, peor aún, provocarte cáncer.
  • Mira dentro de tu boca con frecuencia para ver si tienes llagas que no curan, irritación en las encías u otros cambios.
  • Visita regularmente al dentista, al menos una vez por año, para hacerte chequeos y limpiezas.
Recuerda que mantener una rutina de buen cuidado de la boca y de los dientes te ayuda a prevenir la aparición de caries (picaduras), la pérdida de dientes, el dolor en las encías u otros problemas a futuro, así como a mantener un aliento agradable y una bonita sonrisa. Y si tienes algún problema en los dientes o te preocupa algo relacionado con tu boca, visita a tu dentista lo antes posible para evitar complicaciones.
El cuidar tu boca es la mejor manera de tener dientes sanos para toda la vida.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 27 de mayo de 2011

¿Cómo puedes enseñarles a los niños a combatir los gérmenes?


Si a tus niños les encanta jugar en la tierra, ensuciarse y estar con sus amigos aún cuando no se sienten bien, y no sabes qué hacer para que comprendan los riesgos que eso podría involucrar, aquí te damos algunas recomendaciones para que les cuentes por qué es importante mantener la higiene y combatir los gérmenes que pueden enfermarlos.
Vivimos rodeados de gérmenes. Tanto los animales, como las plantas y los objetos, todo lo que nos rodea está plagado de gérmenes. Incluso, nuestro propio cuerpo contiene gérmenes que muchas veces son necesarios para mantener una buena salud. Pero no todos los gérmenes son saludables, algunos son responsables de las enfermedades, desde algunas que pueden ser leves, como el conocido resfriado, hasta otras que pueden ser muy graves e incluso mortales.
¿Pero qué son los gérmenes?, ¿son todos iguales?, ¿los podemos ver a simple vista? Los gérmenes son organismos vivos de diferentes tipos, que sólo pueden verse con ayuda de un microscopio (son diminutos) y que puede causar que nos enfermemos. Quizás por eso te resulte tan difícil que los niños entiendan que algo que no ven pueda hacerles daño. Pero así es, existen cuatro tipos de gérmenes diferentes: los virus, las bacterias, los hongos y los parásitos o protozoarios.
Los virus son microorganismos que viven, crecen y se reproducen en el cuerpo de las personas o los animales y pueden sobrevivir durante muy poco tiempo fuera de un ser vivo. Por ejemplo, pueden permanecer sobre la superficie de una mesa o del asiento de un inodoro o en los líquidos del cuerpo infectados; pero, si no logran infectar a otro huésped (persona o animal), mueren enseguida. Una vez que entran en el cuerpo, los virus se multiplican rápidamente y pueden causar las enfermedades. Son responsables de algunas de poca importancia, como los resfriados o catarros, y de otras más graves, como la viruela o el SIDA.
Las bacterias, por su parte, son organismos formados por una sola célula (por eso se dice que son unicelulares) que obtienen los nutrientes del ambiente que las rodea, que puede ser tu cuerpo, el de tu hijo o el de otro ser vivo. Mientras que algunas bacterias son buenas para el organismo, ya que por ejemplo, ayudan a que el aparato digestivo funcione correctamente, otras pueden ocasionar problemas, como las caries, las infecciones urinarias o la faringitis.
Los hongos, en cambio, son organismos multicelulares (es decir que están formados por varias células) se parecen a las plantas, que obtienen los nutrientes de las plantas, de los alimentos y de los animales en los ambientes húmedos y cálidos. Generalmente, no representan ningún peligro para una persona sana, pero a veces pueden causar infecciones. Dos de las más frecuentes son: el pie de atleta y la infección por cándida, como la dermatitis del pañal.
Por último, los parásitos son organismos unicelulares que se reproducen en ambientes húmedos. Pueden causar infecciones como las infecciones intestinales y otras enfermedades. Frecuentemente se contagian a través del agua contaminada.
La única manera de evitar el contagio de las enfermedades a través de los gérmenes es manteniéndose alejados de ellos. Los gérmenes se contagian a través de los líquidos corporales de la gente que ya los tiene, o sea, que ya está infectada. Por ejemplo, cuando alguien que está resfriado estornuda o tose. Por eso es importante que les recuerdes a tus hijos que deben cubrirse (taparse) la nariz y la boca al estornudar o toser, en lo posible con un pañuelo (y luego desecharlo) o con el interior del codo, para evitar contagiar a otras personas.
Asimismo, a veces los gérmenes se quedan en las superficies (algunos virus y bacterias pueden vivir entre 20 minutos y 2 horas o más en las superficies como las mesas de las cafeterías y los escritorios) y cuando alguien las toca y luego se lleva la mano a la boca o la nariz (o sea, se toca la cara), pueden entrar a su cuerpo y enfermar a la persona. Por eso es tan importante lavarse bien las manos.
Otras medidas para que tus niños se protejan de los gérmenes son:
  • Enséñales y ayúdalos a lavarse las manos con frecuencia y a mantener hábitos de higiene. Para que el lavado de manos sea efectivo, primero debes mojarte las manos y luego aplicar el jabón, entonces frota las manos para que haga espuma durante 20 segundos (lo que toma cantar el “happy birthday” (feliz cumpleaños) dos veces, para tener una referencia). Si no tienes agua y jabón, puedes utilizar toallas desinfectantes o gel desinfectante con alcohol: aplícalo sobre las manos y deja que se seque con el aire.
  • Limpia y desinfecta las superficies frecuentemente y manipula y prepara los alimentos de manera segura.
  • Vacuna a tus hijos de acuerdo al programa de vacunación recomendado para su edad.
  • Utiliza los antibióticos adecuadamente (es decir, toma y dale a tus hijos la cantidad exacta que te ha indicado el médico y respeta los horarios de cada toma para que no se pierda el efecto). Únicamente cuando los receta el médico por el tiempo y en la dosis recetada. No los suspendas antes.
  • Si tienes mascotas, asegúrate de que tus hijos se laven las manos después de jugar con ellas y de que no estén en contacto con sus desechos.
  • Evita que tus niños estén en contacto con animales silvestres.
Además de esto, para que los niños se mantengan fuertes es importante que consuman una alimentación sana, nutritiva y variada, que se mantengan activos físicamente y que descansen suficiente.
Enséñale desde pequeño que la salud es como un tesoro que hay que cuidar y cómo se cuida, y que si está sano tendrá más oportunidad de salir a jugar con sus amiguitos.
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Qué son y cómo se usan las amalgamas?

Necesitas una amalgama dental y te preguntas de qué se trata, cómo se coloca, si te dolerá o si puede causarte algún riesgo. No te desesperes, las amalgamas dentales han sido utilizadas por más de 150 años. En este artículo te contamos con más detalle sobre este material que te permitirá mantener tu boca más saludable.

Luego de ver a su dentista por un molesto dolor de muelas, Pedro volvió preocupado porque le dijo que debería quitarle una caries (picadura) y luego ponerle una amalgama. No tiene idea de lo que eso significa y el sonido mismo de la palabra le sonaba a algo malo. Sin embargo, en este caso, nada está más lejos de la realidad.

Si tu dentista te dice que necesitas una amalgama se está refiriendo a un material compuesto por mercurio y otros metales, generalmente plata, estaño y cobre, que sirve para cubrir daños en tu dentadura, como el hueco que queda al eliminar alguna caries. Es parte de un tratamiento y constituye un tipo de relleno o empaste dental.

Esta técnica se ha empleado por más de 150 años y no representa un riesgo para la salud. Al ser un compuesto de metal, puede ser de color dorado o plateado y por eso a mucha gente no le resulta atractivo, ya que no se parece en nada a los dientes.

Para resolver este inconveniente, a lo largo del tiempo se han desarrollado otro tipo de materiales. Por ejemplo, hoy existe un tipo de relleno dental que se realiza con plástico y vidrio, de un color parecido a los dientes, conocido como rellenos de resina compuesta.

Con respecto a las amalgamas de metal, estas fueron estudiadas a lo largo del tiempo, ya que como están hechas con mercurio se dudaba acerca de la posibilidad de que este material afectara a la salud de las personas. Por ejemplo, se temía que pudiesen provocar Alzheimer, autismo y esclerosis múltiple. Pero esto ha sido ampliamente evaluado y hoy son muchas las organizaciones que avalan el uso de este tipo de relleno para los dientes, y consideran que sigue siendo una de las alternativas más duraderas y económicas.

Sin embargo, existe una recomendación para las mujeres embarazadas y para las personas que padecen de enfermedades crónicas y necesitan realizarse un tratamiento dental, ya que en esos casos pueden desarrollar mayor sensibilidad al mercurio. Si es tu caso, te aconsejo que hables con tu odontólogo u odontóloga (dentista) al respecto para considerar cuáles podrían ser las mejores alternativas para un tratamiento sin riesgos.

Es posible que algunas personas puedan sufrir alguna reacción alérgica al metal de las amalgamas, pero esto no ocurre con frecuencia. Si tú sabes que eres alérgico a alguno de estos metales y está en tus antecedentes médicos, déjale saber a tu dentista para poder prevenir esta situación.

Si te ponen una amalgama, podrías notar una sensación diferente durante las primeras semanas, también podrías sentir molestia en los dientes que están junto al que fue reparado. Todo esto es normal y debería desaparecer luego de una o dos semanas. Si esto persiste o si tienes dolor, deberías notificarle a tu dentista y volver a consultar con él o ella para descartar que no haya complicaciones.

Como siempre, para mantener tu amalgama y el resto de tus dientes en buenas condiciones, se recomienda que sigas una buena práctica de higiene bucal, que incluye:

  • Visitas periódicas al dentista para que te haga tu limpieza dental.
  • Cepillarte los dientes con pasta con flúor, mínimo dos vece al día.
  • Utilizar hilo dental, al menos una vez al día.

Con el tiempo, es posible que el relleno se gaste, se rompa o se afloje. En estos casos tu dentista tomará las medidas necesarias para repararla. Muchas veces no te darás cuenta de esto, pero si lo notaras, si tienes sensibilidad en las encías o si tienes cualquier molestia haz una cita para resolverlo y que vuelvas a masticar cómodamente.

Ahora que sabes lo que es una amalgama, ya puedes ir con tranquilidad a tu dentista y recibir el tratamiento que necesites, para recuperar tu salud oral y volver a lucir una agradable sonrisa.


Tomado de Vida y Salud

viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Cómo elegir una buena crema o pasta dental?

La crema dental es indispensable para tener una buena salud oral. ¿Te has preguntado qué debes buscar en una pasta dental para darle el mayor beneficio a tus dientes? En Vida y Salud sabes que nos preocupamos por tu salud oral. A continuación te damos una breve orientación.

Cuando vas al supermercado, la farmacia o la tienda de la esquina, es difícil decidir cuál es la mejor pasta dental: hay tantas marcas y opciones que terminas agarrando cualquiera, sin mirar bien sus ingredientes o para qué ha sido creada.

Piénsalo: hay crema dental para combatir el sarro, las hay de menta o de frutas cítricas, algunas dicen que ayudan a blanquear los dientes y otras, que son para dientes sensibles. ¿Cómo elegir?


Si eres de las personas que cuida su salud oral con visitas frecuentes al odontólogo o dentista, lo mejor es que, de acuerdo a tus necesidades particulares y tu salud oral, le preguntes cuál es la mejor para ti. Lo importante es que estén avaladas por el sello de la asociación profesional de odontólogos en tu país (por ejemplo: En Estados Unidos: American Dental Association; en Colombia: Federación Odontológica Colombiana, en México, Asociación Dental Mexicana, en Argentina: Asociación Odontológica Argentina). Este sello indica que la crema dental que estás adquiriendo ha pasado los estándares de efectividad y seguridad para tu salud oral. Además, el sello de estas asociaciones es una garantía de que lo que dice en el empaque es verdad. Por ejemplo, si dice que es buena para combatir la placa, la gingivitis y el sarro, es porque es cierto.

Es importante que, independientemente de si eliges una crema dental para tener dientes más blancos o para dientes sensibles, contenga un ingrediente esencial: el flúor. Esta comprobado que este ingrediente es efectivo a la hora de prevenir la caries dental.

Otra cosa que debes considerar a la hora de comprar una crema dental, es tu gusto personal: pruébalas y quédate con la que tenga el sabor y la consistencia que más te gusten: las hay en gel o pasta; de menta, de cítricos, de hierbabuena o de canela. Te aseguro que mientras escribo esto, ya están inventando un sabor nuevo. ¿No crees?

Y por último, recuerda que los niños menores de 2 años no deben usar estos productos. A partir de esa edad y de ahí en adelante, sí es indispensable que te cepilles los dientes con una crema dental que contenga flúor.

Si tienes alguna duda sobre cuál es la mejor pasta dental para ti, no dudes en consultar a tu odontólogo o dentista. Recuerda que debes elegir una crema dental que te guste para que el ritual de lavarte los dientes, sea algo placentero.

La crema dental es indispensable a la hora de tener una boca sana y una sonrisa envidiable.

Tomado de Salud y Vida

jueves, 25 de noviembre de 2010

Piercing (perforación cosmética) en la boca: ¿qué complicaciones puede causar?



Probablemente conozcas o hayas visto a personas con perforaciones corporales (lo que se conoce como piercing por su traducción en inglés), ya sea en las orejas, los labios, las fosas nasales, el ombligo, la lengua o incluso las mejillas. Tal vez te parezca que las perforaciones en el cuerpo son atractivas y estás considerando hacerte alguna, pero ¿son seguras?, ¿es una buena idea hacerse una perforación?, ¿es lo mismo hacerla en las orejas que en la boca?, ¿qué tendrías que tener en cuenta antes de decidir hacerte una perforación en la boca?

Las perforaciones corporales (piercings) se ven con frecuencia, algunos las consideran “arte corporal”, y se refieren a una perforación o un pinchazo con una aguja en diferentes partes del cuerpo, en donde luego la persona se coloca una alhaja. Por eso, como ocurre con toda lesión, pueden provocar varias complicaciones. No solamente pueden causar dolor e inflamación, sino que también pueden infectarse, sobre todo si no se realizan en condiciones de higiene óptimas.

Por eso, si estás pensando en hacerte un piercing, primero investiga y asesórate bien. Es una buena idea saber cuáles son los riesgos y de qué manera te puedes proteger de infecciones u otras complicaciones que se puedan desarrollar. Las partes del cuerpo que se perforan con más frecuencia son las orejas, las fosas nasales y el ombligo. Otros eligen la lengua u otras partes de la boca.

Al igual que para las orejas, la joyería de metal utilizada en los piercings o las perforaciones bucales cosméticas viene en diferentes estilos, como aretes, barras y argollas (debes tener en cuenta el material del cual está hecha para evitar reacciones alérgicas, en general se utiliza acero quirúrgico, oro sólido de 14 o 18 kilates, niobio, titanio o platino). Sin embargo, perforarse la lengua, los labios o las mejillas implica un riesgo mayor para la salud que perforarse las orejas. Incluso, sin complicaciones, el tiempo que tardan en sanar estas áreas es más lento, es de cuatro a seis semanas.

Uno de los problemas más comunes con las perforaciones o piercings en la boca (y también en la nariz) son las infecciones, ya que en esas zonas viven millones de bacterias. Además, con el paso del tiempo, las perforaciones en la lengua pueden dañar los dientes y, al igual que las de las mejillas y los labios, y pueden traerte problemas con las encías. Otros inconvenientes que puedes tener son:

Hemorragia prolongada: si la aguja atraviesa un vaso sanguíneo durante la perforación, puede producir una hemorragia que sea difícil de controlar y causar una pérdida importante de sangre.

Dolor e inflamación: en casos extremos, la lengua gravemente inflamada puede bloquear la vía respiratoria y causar dificultad para respirar.

Dientes astillados: el contacto con la joyería bucal puede fracturar los dientes y romper restauraciones, como las coronas o las fundas.

Daño a las encías: la joyería de metal puede hacer que las encías se retraigan, esto hace que la raíz del diente sea más vulnerable a las caries y a la enfermedad periodontal.

Interferencia con la función bucal normal: el arete puede causar una secreción excesiva de saliva, puede dificultar la pronunciación correcta de las palabras y causar problemas para masticar y tragar.

Enfermedades transmitidas a través de la sangre: los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (National Institutes of Health) han identificado a este tipo de perforaciones (piercings) como un posible factor de transmisión de la hepatitis B, C, D y G. También se puede transmitir el VIH.

Endocarditis, una inflamación de las válvulas o de los tejidos cardíacos: la lesión creada durante la perforación le da a las bacterias bucales la oportunidad de ingresar al torrente sanguíneo (la sangre) viajando al corazón, y aumentando el riesgo de desarrollar una infección cardíaca.

Si decides hacerte un piercing, busca un lugar seguro que use idealmente use agujas nuevas y equipo esterilizado y que te brinde atención profesional. Si la perforación va a ser en tu boca, consulta con tu odontólogo antes. Así podrás conservar una linda sonrisa, más allá de las tendencias que estén de moda.

Tomado de Vida y Salud