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viernes, 15 de junio de 2012

Vive en la boca y ataca al corazón: ¿sabes qué es? ¡Evita el peligro con unos pocos cuidados sencillos!

Una bacteria que se aloja en la boca puede producir problemas circulatorios y hacer que se bloquee el paso de la sangre hasta el corazón o el cerebro. Así lo ha comprobado un nuevo estudio que demuestra, una vez más, porqué es importante mantener las encías y los dientes limpios y saludables.

Una visita al dentista puede beneficiar mucho más que simplemente la condición en la que se encuentra tu boca. Se sabe desde hace tiempo que las infecciones en la boca pueden tener un impacto profundo en todo el cuerpo. Por ejemplo, las personas con diabetes tienen más posibilidades de desarrollar enfermedades en las encías como la gingivitis, que se caracteriza por el enrojecimiento, la irritación y la inflamación de las encías, así como el sangrado de las mismas al cepillarse los dientes.

Otros estudios relacionan los problemas en la boca con la pérdida de la memoria, la demencia y los problemas cardíacos. Es el caso de la investigación que te contamos en este otro artículo de vidaysalud.com, según la cual cepillarte los dientes después de cada comida disminuye las posibilidades de que sufras un ataque cardíaco.

Ahora, un nuevo estudio nos da más información sobre este tema: ha comprobado que cierto tipo de bacteria bucal (conocida como Streptococcus gordonii, que contribuye a que se forme la placa en la superficie de los dientes), puede a su vez propiciar la formación de coágulos en la sangre y causar problemas graves en el corazón si la bacteria entra al torrente sanguíneo a través de las encías lastimadas.

¿Cómo lo hace? Al parecer, esta bacteria puede producir una molécula en su superficie que le permite imitar a una proteína humana, el fibrinógeno, que participa en el proceso de la coagulación de la sangre. Al activar las plaquetas, éstas se van aglomerando al punto de formar coágulos que se van acumulando dentro de los vasos sanguíneos inflamándolos al punto de bloquear el flujo de sangre al corazón o al cerebro. La inflamación también puede afectar a las válvulas cardíacas (causando una condición que se conoce como endocarditis).

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lunes, 12 de septiembre de 2011

Qué se debe hacer antes y después de una extracción dental

Hay ocasiones en las que no queda otro remedio que extraer un diente (caries muy avanzadas, enfermedad periodontal, infecciones, piezas que no han brotado del todo o no se encuentran la posición correcta). Ya sea una cirugía sencilla o más complicada como la extracción de una muela impactada, hay cuidados específicos que debes seguir antes y después de la extracción para que la herida sane lo antes posible y evitar infecciones y complicaciones innecesarias. ¿Sabes cuáles son?

Ya tienes cita con el cirujano dental para extraerte los cordales (las muelas del juicio)… O quizás se trata del diente que no le ha acabado de brotar a tu hija y le causa demasiada presión sobre otra de sus piezas dentales y hay que sacarlo. Cualquiera que sea el caso hay instrucciones específicas que debes seguir para que la cirugía dental sea un éxito y no surjan infecciones en la herida o complicaciones. A continuación te damos recomendaciones generales, desde luego que debes seguir las que te de tu odontólogo o cirujano dental.

Los preparativos y los cuidados comienzan antes de la cirugía:

En el caso de los adultos, cero alcohol: evita las bebidas alcohólicas dos días antes del procedimiento y también después de la operación, o mientras dure el tratamiento con los antibióticos, si el odontólogo (el dentista) te los prescribe.
Evita además comidas muy pesadas la noche previa y trata de dormir lo suficiente para que amanezcas descansada(o).
Si el procedimiento requiere gran cantidad de anestesia y/o sedación (como en el caso de la extracción de los cordales), no puedes conducir. Haz los arreglos necesarios para que otra persona te lleve y te traiga de la consulta del dentista.

El cirujano puede indicar que tomes antibióticos antes del procedimiento para evitar que los gérmenes de la boca pasen al torrente sanguíneo durante la cirugía. Esto por lo general se hace si el paciente tiene alguna condición que le dificulte combatir las infecciones como por ejemplo: válvulas del corazón artificiales o dañadas, defectos cardíacos congénitos, diabetes, sistema inmunológico (de defensa) debilitado, el paciente toma medicamento esteroides (como parte del tratamiento del asma o la enfermedad de Crohn, por ejemplo), o ha sufrido anteriormente una endocarditis bacteriana (infección de la membrana que recubre el corazón).

Si estás tomando algún medicamento recetado, especialmente si es un anticoagulante (como el Coumadin o Warfarina), comunícaselo al cirujano ya que esto puede interferir con la coagulación y la cicatrización. Es posible que también debas dejar de tomar temporalmente medicamentos analgésicos (para el dolor) de venta libre que pueden afectar el proceso de coagulación de la sangre. Los suplementos como el ginko biloba y el ginseng también pueden aumentar el sangrado y es mejor dejar de tomarlos antes de la cirugía.

Lo que debes hacer después de la cirugía:...

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miércoles, 30 de marzo de 2011

Los aros de metal en la boca incrementan el riesgo de infecciones


Si estás pensando en hacerte una perforación en la boca o un piercing, para cinco minutos a leer este artículo y descubre cuáles son los riesgos que corres y cómo prevenirlos. Si te decides a hacerlo, es preferible que elijas aros de plástico, ya que los de metal han demostrado incrementar las posibilidades de que contraigas infecciones.
Hacerse piercings o perforaciones para lucir aros en diferentes partes del cuerpo forma parte de las nuevas costumbres que están de moda entre los jóvenes y los adolescentes, que encuentran en esta práctica un signo de distinción, de identificación de grupo y hasta de coquetería y belleza, como una mera cuestión estética.
Así, los tradicionales aros en las orejas hoy parecen obsoletos y los lugares del cuerpo que lucen estos accesorios son tan variados como sorprendentes. Además, su aplicación se volvió más dolorosa y riesgosa, en las nuevas zonas elegidas: la boca, el ombligo, los pezones e incluso el área genital, entre otras.
Por eso, antes de decidir si te harás perforaciones o piercings y en dónde, es importante que te informes para estar al tanto de los riesgos que conlleva este proceso.
Por ejemplo, entre los lugares preferidos recientemente se encuentran la lengua y la boca. Paradójicamente, si de salud se trata, esta es una de las peores zonas que debes considerar.
¿Por qué? En principio, porque la boca es uno de los principales centros de infecciones. Allí habitan millones de bacterias y una perforación en la boca incrementa el riesgo de que se te infecte, y que esa infección pase a otras partes de tu cuerpo y cause complicaciones aún mayores como abscesos cerebrales (cuando se va al cerebro), o una infección en el corazón denominada endocarditis. Este tipo de infecciones pueden producirse durante las semanas posteriores a la perforación o varios meses después. Otras infecciones que se pueden transmitir incluyen la hepatitis C y el VIH.
Además, los piercings en la boca conllevan los riesgos normales de cualquier piercing, entre los cuales puede haber dolor, inflamación (hinchazón) – y si la lengua se hincha puede bloquear las vías respiratorias -, sangrado incontrolable, daño en los nervios y en este caso también aumento en la secreción de saliva.
Por eso es sumamente importante que antes de hacerte un piercing en cualquier parte del cuerpo –y sobre todo en la boca – analices bien el sitio en dónde te lo van a colocar, quién te lo va a colocar, las condiciones de higiene del lugar y las garantías que te dan. Y si las ganas y el impulso son más fuertes y decides colocarte algún aro en la boca o en la lengua, también debes tener en cuenta el tipo de aro que utilizarás.
Los aros de metal – de acero inoxidable y de titanio – en la boca acumulan más cantidad de bacterias y de ese modo incrementan el riesgo de contraer infecciones que los pernos de plástico o de teflón. Así lo demostrario investigaciones recientes realizadas por Profesionales de la Universidad Médica de Innsbruck, en Austria.
Además, los especialistas advierten que los aros en la boca, de cualquier material, pueden provocar lesiones y dificultades para hablar. Y una vez que el proceso de cicatrización haya finalizado, la misma joyería puede dañar tanto los dientes como el tejido de la encía. En efecto, se considera que los aros de metal pueden romper los dientes. Y aunque los de plástico, tienen menor riesgo de hacerlo, este riesgo se elimina por completo.
El daño a los tejidos de la encía es más común con las perforaciones en los labios, ya que la parte posterior de la joyería que se fija adentro de la boca puede irritar el tejido, y si el metal o plástico descansa sobre la encía puede erosionarla y desgastarla al moverse de un lado a otro.
Por eso, los especialistas no recomiendan las perforaciones en la zona de la boca. Pero si la tentación es más fuerte o si ya tienes piercings en la boca, es importante que mantengas una buena higiene y que te hagas controles periódicos con tu dentista para verificar que las encías y el tejido que las rodean y que tocan el metal o el plástico no estén lesionados o infectados, y si hay algún inconveniente, detectarlo lo antes posible para evitar complicaciones mayores.
Tomado de Vida y Salud

jueves, 25 de noviembre de 2010

Piercing (perforación cosmética) en la boca: ¿qué complicaciones puede causar?



Probablemente conozcas o hayas visto a personas con perforaciones corporales (lo que se conoce como piercing por su traducción en inglés), ya sea en las orejas, los labios, las fosas nasales, el ombligo, la lengua o incluso las mejillas. Tal vez te parezca que las perforaciones en el cuerpo son atractivas y estás considerando hacerte alguna, pero ¿son seguras?, ¿es una buena idea hacerse una perforación?, ¿es lo mismo hacerla en las orejas que en la boca?, ¿qué tendrías que tener en cuenta antes de decidir hacerte una perforación en la boca?

Las perforaciones corporales (piercings) se ven con frecuencia, algunos las consideran “arte corporal”, y se refieren a una perforación o un pinchazo con una aguja en diferentes partes del cuerpo, en donde luego la persona se coloca una alhaja. Por eso, como ocurre con toda lesión, pueden provocar varias complicaciones. No solamente pueden causar dolor e inflamación, sino que también pueden infectarse, sobre todo si no se realizan en condiciones de higiene óptimas.

Por eso, si estás pensando en hacerte un piercing, primero investiga y asesórate bien. Es una buena idea saber cuáles son los riesgos y de qué manera te puedes proteger de infecciones u otras complicaciones que se puedan desarrollar. Las partes del cuerpo que se perforan con más frecuencia son las orejas, las fosas nasales y el ombligo. Otros eligen la lengua u otras partes de la boca.

Al igual que para las orejas, la joyería de metal utilizada en los piercings o las perforaciones bucales cosméticas viene en diferentes estilos, como aretes, barras y argollas (debes tener en cuenta el material del cual está hecha para evitar reacciones alérgicas, en general se utiliza acero quirúrgico, oro sólido de 14 o 18 kilates, niobio, titanio o platino). Sin embargo, perforarse la lengua, los labios o las mejillas implica un riesgo mayor para la salud que perforarse las orejas. Incluso, sin complicaciones, el tiempo que tardan en sanar estas áreas es más lento, es de cuatro a seis semanas.

Uno de los problemas más comunes con las perforaciones o piercings en la boca (y también en la nariz) son las infecciones, ya que en esas zonas viven millones de bacterias. Además, con el paso del tiempo, las perforaciones en la lengua pueden dañar los dientes y, al igual que las de las mejillas y los labios, y pueden traerte problemas con las encías. Otros inconvenientes que puedes tener son:

Hemorragia prolongada: si la aguja atraviesa un vaso sanguíneo durante la perforación, puede producir una hemorragia que sea difícil de controlar y causar una pérdida importante de sangre.

Dolor e inflamación: en casos extremos, la lengua gravemente inflamada puede bloquear la vía respiratoria y causar dificultad para respirar.

Dientes astillados: el contacto con la joyería bucal puede fracturar los dientes y romper restauraciones, como las coronas o las fundas.

Daño a las encías: la joyería de metal puede hacer que las encías se retraigan, esto hace que la raíz del diente sea más vulnerable a las caries y a la enfermedad periodontal.

Interferencia con la función bucal normal: el arete puede causar una secreción excesiva de saliva, puede dificultar la pronunciación correcta de las palabras y causar problemas para masticar y tragar.

Enfermedades transmitidas a través de la sangre: los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (National Institutes of Health) han identificado a este tipo de perforaciones (piercings) como un posible factor de transmisión de la hepatitis B, C, D y G. También se puede transmitir el VIH.

Endocarditis, una inflamación de las válvulas o de los tejidos cardíacos: la lesión creada durante la perforación le da a las bacterias bucales la oportunidad de ingresar al torrente sanguíneo (la sangre) viajando al corazón, y aumentando el riesgo de desarrollar una infección cardíaca.

Si decides hacerte un piercing, busca un lugar seguro que use idealmente use agujas nuevas y equipo esterilizado y que te brinde atención profesional. Si la perforación va a ser en tu boca, consulta con tu odontólogo antes. Así podrás conservar una linda sonrisa, más allá de las tendencias que estén de moda.

Tomado de Vida y Salud