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lunes, 10 de septiembre de 2012

Se evalúa la seguridad y la eficacia de la kava como tratamiento para la ansiedad

Según un nuevo estudio, la kava puede ser un tratamiento útil para la ansiedad, sin embargo existen problemas de seguridad relacionados con su uso.

Las bebidas a base de kava, hechas de raíces secas del arbusto Piper methysticum, se han utilizado para rituales y socialmente en el Pacífico Sur durante cientos de años y en Europa desde la década de 1700.

Hay una creciente preocupación sobre el potencial de toxicidad en el hígado por el consumo de la kava. Se han reportado múltiples casos de daños hepáticos en Europa, incluyendo hepatitis, cirrosis e insuficiencia hepática. La kava ha sido retirada del mercado en varios países debido a estos problemas de seguridad. La Administación de Alimentos y Fármacos de los EE.UU. (Food and Drug Administration o FDA, por sus siglas en inglés) ha emitido varias advertencias a los consumidores y a los médicos. No está claro qué dosis o qué duración de uso se correlacionan con el riesgo de daño hepático. La calidad de los informes sobre casos de daño ha sido variable; algunos son imprecisos, otros describen el uso de productos que en realidad no contienen kava en su lista de ingredientes o incluyen a pacientes que también ingieren grandes cantidades de alcohol.

En un nuevo estudio, los investigadores realizaron una revisión de estudios que evalúan los posibles beneficios de la kava y los riesgos asociados. Se examinaron los resultados de cada estudio para determinar si la kava puede ser considerada como un tratamiento seguro y eficaz para las condiciones psicológicas como la ansiedad.

Los investigadores determinaron que cuatro de los seis ensayos reportaron una reducción significativa de ansiedad en los pacientes que recibieron kava. Sin embargo, también determinaron que se deben tomar medidas de seguridad, sobre todo en personas que beben alcohol o toman otros medicamentos psicotrópicos, ya que estas sustancias no se deben combinar con la kava. Además, los estudios sugieren que los usuarios de la kava no deben operar maquinaria pesada y requieren pruebas de función hepática de rutina.

Los científicos concluyeron que la kava puede ser un método eficaz de reducción de la ansiedad. Sin embargo, deben ser consideradas algunas precauciones con el fin de proteger a los pacientes de los efectos secundarios potencialmente dañinos. Se necesitan más estudios para evaluar plenamente la seguridad y la eficacia de la kava.

El uso crónico o intenso de la kava también se ha asociado con casos de neurotoxicidad, hipertensión pulmonar y cambios dermatológicos. La mayoría de las investigaciones en sujetos humanos han durado menos de dos meses, con el estudio más largo de sólo seis meses de duración.

Para obtener más información acerca de la kava, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.www.naturalstandard.com
  • Sarris J, LaPorte E, Schweitzer I. Kava: a comprehensive review of efficacy, safety, and psychopharmacology. Aust N Z J Psychiatry. 2011 Jan;45(1):27-35. Epub 2010 Nov 15. 
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 7 de septiembre de 2012

Recomiendan la prueba de la hepatitis C a todos los nacidos antes de 1965

¿Has nacido entre 1946 y 1964 y todavía no te has hecho una prueba de la hepatitis C? Pues no esperes más y sigue las recomendaciones del CDC, para evitar complicaciones mayores que hasta pueden costarte la vida.

Los Centros de Detección y Control de enfermedades (CDC) de Estados Unidos han emitido una nueva recomendación para todos los denominados “baby boomers”, que son todas las personas nacidas durante el “boom” de natalidad después de la Segunda Guerra Mundial (entre los años 1946 y 1964).

De acuerdo con los CDC, es importante que todas estas personas se hagan la prueba de la hepatitis C para eliminar esta epidemia que usualmente no causa síntomas, pero puede dañar al hígado y provocar cáncer y hasta la muerte. ¿Sabías que la hepatitis C es la causa principal de trasplantes de hígado en Estados Unidos?

El virus de la hepatitis C fue identificado en los 90 y las pruebas de sangre que lo detectan, que comenzaron en 1992, han ayudado a eliminar la infección casi por completo. De todos modos, se estima que todavía hoy hay más de tres millones de personas en Estados Unidos que están infectadas con este virus.

Entre ellas, las tres cuartas partes (es decir más de 2 millones de personas) corresponden a los denominados baby boomers, muchos de los cuales adquirieron la enfermedad a través de transfusiones de sangre.

Actualmente, la principal vía de contagio es compartir agujas infectadas para el uso de drogas, aunque el virus de la hepatitis C puede trasmitirse a través del contacto con sangre infectada en general, lo que incluye:
  • tener relaciones sexuales sin protección (aunque esto es poco común) 
  • con un tatuaje infectado o mediante el equipo usado para hacer perforaciones en el cuerpo (body piercing) 
  • a través de transfusiones de sangre realizadas antes de 1992 (como es el caso de los baby boomers) 
  • pincharse accidentalmente con una aguja infectada (por ejemplo, un trabajador de la salud) 
  • a través de las diálisis renales 
  • de la madre al bebé, durante el nacimiento 
El problema con la hepatitis C es que en general no da síntomas, por eso hay muchas personas infectadas que no saben que son portadoras de esta enfermedad. Y si bien entre el 15 al 25% de las personas infectadas puede eliminar el virus del organismo sin tratamiento, lo cierto es que entre un 75 y un 85% de las personas que contraen el virus, desarrollan una enfermedad crónica, es decir, de por vida.

Cuando la hepatitis C se vuelve crónica permanece en el cuerpo de la persona y, con el paso del tiempo, puede provocar problemas graves del hígado, como cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer del hígado.

Por eso es importante que sepas prevenir la hepatitis C y, si estás en el grupo de riesgo, que no dejes de hacerte el control de sangre que puede detectar el virus, aún cuando no tengas ningún síntoma.

¿Sabes quienes están en riesgo de estar infectado con el virus de la hepatitis C, además de las personas que han nacido entre 1946 y 1964? Entre ellas están:
  • Quienes usan drogas inyectadas o se han inyectado drogas en el pasado. 
  • Las personas infectadas con el VIH. 
  • Quienes tienen alguna enfermedad del hígado. 
  • Las personas que hayan recibido una donación de sangre o de un órgano antes de 1992. 
  • Quienes hayan estado expuestos a sangre contaminada con el virus de la hepatitis C en su trabajo, ya sea con un pinchazo o por algún corte con un objeto afilado. 
  • Las personas que están recibiendo diálisis, las que tienen el hígado graso, diabetes y/o tienen el colesterol elevado. 
¿Ya sabes si debes hacerte la prueba de la hepatitis C? Recuerda que para reducir el riesgo de transmisión (contagio), no debes compartir agujas ni equipos para la inyección de sustancias cosméticas, drogas o esteroides.

Tampoco utilices artículos personales que hayan estado en contacto con la sangre de una persona infectada, como navajas de afeitar, cortaúñas, cepillos de dientes o monitores de glucosa, y no te hagas tatuajes ni perforaciones corporales en establecimientos que no estén autorizados o por personas que no estén calificadas.

Además, parte de la prevención y la evaluación incluye hacerse una prueba de sangre de rutina, para analizar las enzimas hepáticas (es decir del hígado). ¡Anímate, que cuidarse es la mejor manera de quererse!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 26 de agosto de 2012

Evita infecciones que pueden provocar cáncer

¿Sabías que algunos tipos de cáncer pueden originarse por infecciones? Tal es así que se estima que 1 de cada 6 tumores es causado por alguna infección que podría haber sido tratada y hasta evitada mediante vacunas o la simple prevención. Descubre lo que puedes hacer para reducir el riesgo de contraer cáncer por ese motivo.

Una de las principales preocupaciones de salud a nivel mundial es el cáncer, que una vez que se hace presente puede ser difícil de combatir. Si bien se sabe que hay distintos factores de riesgo que pueden aumentar las posibilidades de desarrollarlo, como fumar o estar expuesto a sustancias tóxicas, en general se desconoce la causa concreta que origina la enfermedad.

Sin embargo, en algunos casos, el cáncer puede ser provocado por infecciones por virus, bacterias o parásitos. Es lo que ocurre, por ejemplo, con la Hepatitis B y C, el VPH (virus del papiloma humano) y la bacteria Helicobacter pylori, que si no se controlan, a largo plazo pueden derivar en cáncer.

Se calcula que en todo el mundo uno de cada seis cánceres es causado por alguna de estas infecciones, que podría haber sido tratada y hasta evitada, en algunos casos, si la persona hubiera recibido la vacuna adecuada a tiempo.

Así lo estima un estudio desarrollado por unos científicos de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer en Lyon, en Francia, según el cual las infecciones provocan alrededor de dos millones de casos de cáncer al año. En 2008, por ejemplo, de los 7,5 millones de muertes por cáncer que hubo en todo el mundo, alrededor de 1,5 millones tuvo ese origen.

El virus del papiloma humano (VPH), la bacteria Helicobacter pylori y los virus de la hepatitis B y C fueron las cuatro infecciones principales que, en 2008, provocaron 1,9 millones de cánceres, sobre todo del estómago, del hígado y el cáncer cervical o del cuello de la matriz.

Entre ellos, en particular, el cáncer cervical alcanzó alrededor de la mitad de los cánceres relacionados con infecciones en las mujeres; mientras que, para los hombres, los cánceres de hígado y gástricos (cáncer del estómago) dieron cuenta de más del 80 por ciento de los relacionados con infecciones.

Otro dato que se desprende de esta investigación, publicada en la edición en línea del 8 de mayo de la revista The Lancet Oncology, es que el 80 por ciento de los cánceres originados por infecciones que pueden ser prevenidas o tratadas ocurre en las áreas menos desarrolladas del planeta.

Para llegar a este cálculo, los científicos examinaron datos sobre 27 cánceres en 184 países y calcularon que, en 2008, alrededor del 16 por ciento de todos los cánceres se relacionaron con infecciones. En los países en desarrollo, la tasa de cánceres relacionados con infecciones fue de 23 por ciento, mientras que en los países desarrollados esa relación fue de apenas un 7 por ciento.

Estos hallazgos ponen en evidencia la urgente necesidad de mejorar y potenciar los planes de salud pública para evitar y tratar estas infecciones, algunas de las cuales cuentan con vacunas para prevenirlas, como es el caso del VPH (que se contagia principalmente por el contacto sexual sin protección) y el de la hepatitis C, que se contagia por contacto con la sangre de una persona infectada, por ejemplo al compartir agujas para el uso de drogas ilegales.

De todos modos, la prevención y el cuidado pueden comenzar en casa. Está en tus manos informarte y cambiar hábitos y prácticas que pueden poner tu salud en riesgo, sin necesidad. “Cuidarse es quererse”, dice la voz popular, ¡y cuánta razón tiene!

Tomado de Vida y Salud

lunes, 14 de mayo de 2012

¿Ojos secos? Conoce las causas y pon en práctica las soluciones

Si padeces de resequedad en los ojos, no estás sola. Es una condición muy común, que afecta a una gran parte de la población, sobre todo a partir de los 40 años, y más a las mujeres que a los hombres. Por suerte, no es difícil de tratar ni suele presentar grandes peligros.

De pronto, sientes como si tuvieras los ojos llenos de arena, ¡hasta te duele cerrar los párpados! La vista se te pone borrosa y te molesta la luz. No te asustes, estás experimentando los síntomas más comunes del síndrome de resequedad ocular. ¿Sabes en qué consiste? Aquí te explicamos.

Los ojos normalmente están cubiertos por varias capas de lágrimas. En realidad son tres capas: la más fina y profunda está formada por mucina (una forma de mucosidad); la del medio, que es la mayor y más gruesa, está formada básicamente de una solución de agua y sal; y la más superficial es una fina capa de lípidos (grasas o aceites), cuya función principal es reducir la evaporación de la capa de agua salina que se encuentra debajo. Estas capas mantienen el bienestar de los ojos y la buena visión, y un problema en cualquiera de las tres capas, afecta la producción de lágrimas. La evaporación excesiva de la capa de agua salina suele ser el resultado de una deficiencia en la capa superficial.

Los ojos también pueden resecarse si estás tomando algún tipo de medicamento, como antihistamínicos, antidepresivos o anticonceptivos orales. Otra causa es: si parpadeas menos de lo normal (por mantener la vista fija en una pantalla como la de la computadora), o si no puedes cerrar bien los párpados, ya que se evaporan las lágrimas.

Si padeces del síndrome de resequedad ocular, además de los ojos resecos, podrías notar los siguientes síntomas:
  • Picazón.
  • Visión borrosa.
  • Sensación de ardor.
  • Sensación de tener un cuerpo extraño en los ojos.
  • Irritación o enrojecimiento.
  • Gran sensibilidad a la luz y/o
  • Exceso de lágrimas. Esto se debe a que, cuando el ojo se reseca y se irrita un poco, puede producirse un reflejo que aumenta de pronto la producción de lágrimas en un esfuerzo para incrementar la humedad, y ver y sentirse bien de nuevo. Pero como los ojos sólo pueden manejar una cierta cantidad de lágrimas, el resto se sale y corre por los párpados y por las mejillas, provocando más resequedad.
¿Hay factores de riesgo?

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viernes, 2 de diciembre de 2011

¿Corres riesgo en la barbería o el salón de belleza? Entérate aquí

Las barberías y los salones para las uñas pueden arriesgar tu salud si no cumplen con las normas de higiene necesarias para evitar el contagio de enfermedades infecciosas como la hepatitis. Esto puede ocurrir si las herramientas que utilizan para embellecerte no están desinfectadas correctamente. Aquí te contamos más sobre este tema, y cómo cuidarte del contagio.

Muchos hombres y muchas mujeres cuidan su aspecto con esmero y para ello visitan los salones de belleza y las barberías que se ocupan de prestar servicios para embellecer distintas partes del cuerpo. Las uñas de las manos y de los pies suelen ser de los servicios más solicitados. Allí se ocupan de cortarlas, limarlas y dejarlas bellas y listas para lucirlas ante el mundo.

Pero – como dice el dicho popular – “no todo lo que brilla es oro”. Muchos de estos salones no cumplen con las normas de higiene necesarias y se convierten en un lugar peligroso para cualquier persona que se atienda allí. ¿Por qué? Porque al trabajar con objetos cortantes (como tijeras, navajas, limas y hasta cepillos), pueden generar lesiones diminutas que le abran paso a algún germen microscópico que luego afecte la salud.

Uno de los más peligrosos es el virus de la hepatitis, una enfermedad que ataca al hígado y que puede convertirse en una condición crónica que, con el tiempo, genere complicaciones y hasta la muerte.

Al respecto, un estudio presentado en la reunión científica anual de gastroenterología que se realizó este año en Washington D.C. , Estados Unidos, analiza un informe del Departamento de Salud de Virginia sobre el riesgo de la infección con hepatitis en los salones de uñas y en las barberías y pone de manifiesto la preocupación que existe sobre este tema, ya que actualmente hay pocos estudios sobre la transmisión de las enfermedades infecciosas en estos lugares, y muchas veces faltan controles sobre las condiciones de higiene.

Durante el congreso, los investigadores explicaron que el estudio que desarrollaron surgió debido a un caso de hepatitis C aguda, que estaba claramente relacionado con un servicio de manicura/pedicura.

El término hepatitis se refiere a un grupo de enfermedades causadas por un grupo de virus, que producen inflamación en el hígado. Existen distintos tipos de hepatitis, cada una con síntomas distintos y que se contagian de maneras diferentes: Hepatitis A, Hepatitis B, Hepatitis C, Hepatitis D y Hepatitis E.

De todas ellas, la B y la C son las únicas que tienen la capacidad de provocar infecciones de por vida que, con el paso del tiempo y casi sin que la persona se de cuenta, pueden desarrollar problemas mayores, como la cirrosis y el cáncer hepático. En conjunto, ambas constituyen la principal causa del cáncer del hígado en el mundo y representan el 78% de los casos.

Por eso es tan importante tratar de controlar la expansión de esta enfermedad que, sólo en Latinoamérica, se estima que afecta a aproximadamente a 10 millones de personas, mientras que en el mundo se calcula que son casi un millón las personas que mueren por algún tipo de hepatitis.

Luego de conocer estos datos, posiblemente te preguntes ¿cómo puedo evitar el contagio? Para ello, cada tipo de hepatitis tiene su forma particular y diferente.

El virus de la hepatitis B, por ejemplo, se transmite principalmente a través de relaciones sexuales sin protección. Afortunadamente, existe una vacuna para evitar su contagio. No dudes en hablar con tu médico acerca de ella.

El virus de la hepatitis C, en cambio, se transmite principalmente a través del contacto con sangre infectada (o si las herramientas que usan para hacerte el manicure o pedicure (pedicura), no están bien desinfectados y se utilizaron en una persona que padecía de hepatitis C); de madre a hijo en el momento del nacimiento; y aunque es raro que ocurra, también puede contagiarse a través relaciones sexuales sin protección.

Lamentablemente, no existe una vacuna contra la hepatitis C, pero sí hay ciertas medidas que reducen el riesgo de contacto con el virus, como no compartir jeringas, máquinas de afeitar, cepillo de dientes o cualquier otro artículo que pueda contener sangre infectada; esterilizar el material médico y dental, y usar guantes protectores para manipular sangre o sus derivados.

En el caso de las barberías y los salones para las uñas, no dejes de preguntar acerca de la higiene del lugar. El que los empleados utilicen herramientas limpias y el que las desinfecten correctamente cada vez puede ser suficiente para evitar el contagio. Ten mucho cuidado, porque además de lucir bien, debemos proteger nuestro mayor tesoro: la salud.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 5 de octubre de 2011

Es importante que sepas prevenir la hepatitis C

Tu hígado es un órgano vital que se encarga de procesar los nutrientes, filtrar la sangre y combatir infecciones. Si se inflama o se daña, no puede desempeñar bien sus funciones. Una de las enfermedades virales que pueden afectar al hígado es la hepatitis C, una enfermedad contagiosa, crónica y común que sufren alrededor de 3.2 millones de personas en los Estados Unidos. La mayoría, ni siquiera sabe que la padece con consecuencias que pueden ser muy graves para la salud. Y lo más preocupante es que unas 17, 000 personas se contagian cada año. Por eso es tan importante aprender a prevenirla.

¿Sabes qué es la hepatitis? El término en general se refiere a la inflamación del hígado. Esta inflamación se produce o por un virus, o por toxinas (ya sea del exceso de alcohol, de ciertos medicamentos, de solventes industriales, de ciertas plantas) o como resultado de algunas condiciones médicas (una enfermedad autoinmune, entre otras). Hay una variedad de hepatitis producidas por diferentes tipos de virus y son muchas, pero las más comunes son la hepatitis A, la hepatitis B y la hepatitis C. En esta ocasión nos ocuparemos en más detalle de la hepatitis C.

¿Qué es la hepatitis C?

Como mencionamos anteriormente, es una enfermedad contagiosa que afecta al hígado y es producida por el virus de la hepatitis C. Cuando la persona se infecta, pueden pasar varias cosas. Una es que la persona desarrolle una infección aguda, que puede variar en intensidad o gravedad, desde muy leve con pocos o ningún síntoma, o una condición más grave que puede requerir incluso hospitalización. Cuando la hepatitis C es aguda, es una enfermedad de corta duración que se manifiesta en los primeros seis meses después que la persona está expuesta al virus. Entre un 15 a un 25% de las personas infectadas pueden eliminar el virus del organismo sin tratamiento. Por otra parte, entre un 75 y un 85% de las personas que contraen el virus, desarrollan una enfermedad crónica, es decir, de por vida. Cuando la hepatitis C es del tipo crónica permanece en el cuerpo de la persona. Al pasar el tiempo, puede provocar problemas hepáticos (del hígado) graves: daña el hígado, causa cirrosis, insuficiencia hepática o cáncer del hígado. Es la causa principal de trasplantes de hígado en Estados Unidos.

La progresión de la hepatitis C

Para que tengas una idea más exacta del alcance y la gravedad de la hepatitis C, se calcula que: de cada 100 personas que se contagian con el virus, entre 75 y 85 desarrollan una infección crónica. De éstas últimas, de 60 a 70 desarrollan una enfermedad crónica del hígado. Entre 5 a 20 desarrollarán cirrosis y entre 1 a 5 morirán de cirrosis o cáncer del hígado. Como no quieres verte en esta situación, es importante que sepas cómo evitar la hepatitis C.

¿De qué forma se contagia?

La hepatitis C puede tener varias vías de transmisión, pero por lo general se contagia cuando la sangre de una persona infectada entra en el cuerpo de otra persona. La mayoría de las veces ocurre al compartir agujas para inyectarse drogas, o al realizarse tatuajes o piercings en establecimientos donde no se mantienen medidas estrictas de higiene y de esterilización del instrumental, o a través de transfusiones sanguíneas con sangre contaminada (esto último especialmente antes de 1992). A partir de esa fecha se lleva un control estricto de la sangre precisamente para evitar el contagio. Aunque el papel del contacto sexual como factor de transmisión es aún controversial, aproximadamente un 2% de riesgo se puede presentar por sexo anal, al existir la posibilidad del contacto de heridas con sangre contaminada. El riesgo aumenta si la persona tiene ya una enfermedad de transmisión sexual como el VIH, si tiene relaciones sexuales con varias parejas o si practica relaciones sexuales demasiado rudas. Los hombres homosexuales con VIH tienen un riesgo más elevado de contraer hepatitis C.

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miércoles, 30 de marzo de 2011

Los aros de metal en la boca incrementan el riesgo de infecciones


Si estás pensando en hacerte una perforación en la boca o un piercing, para cinco minutos a leer este artículo y descubre cuáles son los riesgos que corres y cómo prevenirlos. Si te decides a hacerlo, es preferible que elijas aros de plástico, ya que los de metal han demostrado incrementar las posibilidades de que contraigas infecciones.
Hacerse piercings o perforaciones para lucir aros en diferentes partes del cuerpo forma parte de las nuevas costumbres que están de moda entre los jóvenes y los adolescentes, que encuentran en esta práctica un signo de distinción, de identificación de grupo y hasta de coquetería y belleza, como una mera cuestión estética.
Así, los tradicionales aros en las orejas hoy parecen obsoletos y los lugares del cuerpo que lucen estos accesorios son tan variados como sorprendentes. Además, su aplicación se volvió más dolorosa y riesgosa, en las nuevas zonas elegidas: la boca, el ombligo, los pezones e incluso el área genital, entre otras.
Por eso, antes de decidir si te harás perforaciones o piercings y en dónde, es importante que te informes para estar al tanto de los riesgos que conlleva este proceso.
Por ejemplo, entre los lugares preferidos recientemente se encuentran la lengua y la boca. Paradójicamente, si de salud se trata, esta es una de las peores zonas que debes considerar.
¿Por qué? En principio, porque la boca es uno de los principales centros de infecciones. Allí habitan millones de bacterias y una perforación en la boca incrementa el riesgo de que se te infecte, y que esa infección pase a otras partes de tu cuerpo y cause complicaciones aún mayores como abscesos cerebrales (cuando se va al cerebro), o una infección en el corazón denominada endocarditis. Este tipo de infecciones pueden producirse durante las semanas posteriores a la perforación o varios meses después. Otras infecciones que se pueden transmitir incluyen la hepatitis C y el VIH.
Además, los piercings en la boca conllevan los riesgos normales de cualquier piercing, entre los cuales puede haber dolor, inflamación (hinchazón) – y si la lengua se hincha puede bloquear las vías respiratorias -, sangrado incontrolable, daño en los nervios y en este caso también aumento en la secreción de saliva.
Por eso es sumamente importante que antes de hacerte un piercing en cualquier parte del cuerpo –y sobre todo en la boca – analices bien el sitio en dónde te lo van a colocar, quién te lo va a colocar, las condiciones de higiene del lugar y las garantías que te dan. Y si las ganas y el impulso son más fuertes y decides colocarte algún aro en la boca o en la lengua, también debes tener en cuenta el tipo de aro que utilizarás.
Los aros de metal – de acero inoxidable y de titanio – en la boca acumulan más cantidad de bacterias y de ese modo incrementan el riesgo de contraer infecciones que los pernos de plástico o de teflón. Así lo demostrario investigaciones recientes realizadas por Profesionales de la Universidad Médica de Innsbruck, en Austria.
Además, los especialistas advierten que los aros en la boca, de cualquier material, pueden provocar lesiones y dificultades para hablar. Y una vez que el proceso de cicatrización haya finalizado, la misma joyería puede dañar tanto los dientes como el tejido de la encía. En efecto, se considera que los aros de metal pueden romper los dientes. Y aunque los de plástico, tienen menor riesgo de hacerlo, este riesgo se elimina por completo.
El daño a los tejidos de la encía es más común con las perforaciones en los labios, ya que la parte posterior de la joyería que se fija adentro de la boca puede irritar el tejido, y si el metal o plástico descansa sobre la encía puede erosionarla y desgastarla al moverse de un lado a otro.
Por eso, los especialistas no recomiendan las perforaciones en la zona de la boca. Pero si la tentación es más fuerte o si ya tienes piercings en la boca, es importante que mantengas una buena higiene y que te hagas controles periódicos con tu dentista para verificar que las encías y el tejido que las rodean y que tocan el metal o el plástico no estén lesionados o infectados, y si hay algún inconveniente, detectarlo lo antes posible para evitar complicaciones mayores.
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 2 de febrero de 2011

¿Es posible contraer hepatitis C por contacto sexual?

Si bien las posibilidades de contraer hepatitis C por contacto sexual son bajas comparado con las de adquirir hepatitis B o VIH, por ejemplo, en ciertas ocasiones es importante tomar precauciones. Aquí te contamos cómo puedes evitar la transmisión de esta enfermedad del hígado que puede causar complicaciones graves.

La hepatitis es una inflamación (hinchazón) en el hígado. Existen distintos tipos de hepatitis, las hay causadas por virus (que son de diferentes tipos), pero hay otras causadas por drogas, por el alcohol, por enfermedades del sistema inmunológico, por depósito de compuestos como el hierro o el cobre, por el embarazo, en fin, hay muchos tipos de hepatitis. Un tipo de hepatitis es la llamada hepatitis C, y es a la que nos vamos a dedicar en aquí, que es causada por un virus. Generalmente se transmite a través del contacto con productos derivados de la sangre; como un pinchazo accidental con una aguja usada de alguien que está infectado. De hecho, una de las principales causas de contagio de la hepatitis C es por compartir agujas para el uso ilegal de drogas.

Así, por ejemplo, hasta principios de los ‘90, cuando no se conocía tanto sobre esta enfermedad, la principal causa de contagio de la hepatitis C eran las transfusiones de sangre. A partir de 1992 se comenzaron a realizar análisis a los donantes y de ese modo las posibilidades de contagio a través de esta vía es mínima.

Pero ¿qué hay acerca de la hepatitis C y su transmisión a través del contacto sexual? Si bien esto es posible, afortunadamente es poco probable, sobre todo en el caso de las parejas monógamas estables y duraderas. Por otro lado, si alguien no tiene una pareja sexual regular y ha sido diagnosticado con hepatitis C debe saber que si se puede transmitir el virus por contacto sexual y que probablemente debería compartirlo con su pareja(s) sexual(es) y usar condón. Y, como la sangre aumenta el riesgo de transmisión, en el caso de las mujeres quizá sea mejor evitar las relaciones sexuales cuando tienen sus periodos menstruales.

Además, se desconoce si el virus puede ser contagiado a través del sexo oral o anal, aunque en este último caso puede haber más posibilidades ya que el sexo anal puede generar pequeñas lesiones por las cuales puede atravesar el virus. Esto es así porque el contagio se produce a través de la sangre.

Algunos estudios sugieren que el virus de la hepatitis C también puede vivir en la saliva, el semen o las secreciones vaginales, pero no se ha comprobado plenamente. Por eso, es conveniente que tomes algunas precauciones como las siguientes:

  • Evita tener relaciones sexuales si tienes lesiones que sangran, tanto en las encías como en tus genitales.
  • Utiliza un preservativo (condón), a menos que tengas una pareja estable y sepas que no tiene ninguna enfermedad de transmisión sexual (ETS).
  • Evita el sexo anal o sé extremadamente cuidadoso y suave, utiliza un preservativo y un lubricante para evitar que haya heridas. Es más, es mejor que evites por completo el sexo violento o agresivo.

Además, para prevenir la transmisión de la hepatitis C también se recomienda que:

  • No compartas cepillos de dientes ni objetos filosos (como navajas de afeitar)
  • No compartas agujas ni otros objetos para inyectarte drogas ilegales
  • Si vas a hacerte un tatuaje o piercing, asegúrate de que el lugar esté limpio, tenga personal calificado y que utilicen materiales desechables y debidamente desinfectados.

La hepatitis C es una enfermedad silenciosa. Al principio, la mayoría de las personas no se sienten enfermas cuando se infectan con el virus, y en general no tienen síntomas por varios años. Lo que sucede es que el virus se mantiene en el hígado ocasionando una inflamación crónica o permanente.

Para detectarlo, es necesario hacer un análisis de sangre. Por eso, si tienes dudas o sabes que has estado en riesgo, es conveniente que consultes a tu médico para determinar si tienes hepatitis C o no.

Por cierto, si tienes hepatitis C, lo mejor es que vayas regularmente con tu médico (idealmente un hepatólogo, que es el especialista del hígado, o un gastroenterólogo) para saber cómo evoluciona la enfermedad, ya que a largo plazo puede causar complicaciones, como cirrosis o cáncer del hígado.


Tomado de Vida y Salud