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viernes, 8 de julio de 2011

14 consejos para elegir y usar condones


¿De fresa, banana o cereza? No estamos hablando de caramelos sino de condones. Hoy en día hay alternativas para todos los gustos, y esto no sólo implica sabores sino también colores, texturas y formas. Todas en busca de brindar más placer a quienes los usan. ¿Y tú, cuál prefieres? Para que puedas elegir mejor y de manera segura, aquí te contamos algunas recomendaciones que debes considerar a la hora de comprar tus condones.
¿Qué es lo que pides en general cuando vas a comprar condones, prefieres que sean de colores, con algún aroma en especial o te preocupa la textura?, ¿lo consultas con tu pareja? o ¿elijes tu solo(a)?
El condón o preservativo es un método anticonceptivo que consiste en una especie de funda, generalmente fabricada con látex o poliuretano, que se coloca sobre el pene para cubrirlo. De ese modo, al eyacular, los espermas y el semen quedan dentro de la funda y no entran en contacto con el cuerpo de la otra persona. Así, si se los usa correctamente, los condones ayudan a evitar el embarazo y el contagio de la mayoría de las enfermedades de transmisión sexual, como el VIH, el VPH (virus del papiloma humano) y la hepatitis, entre otras.
Muchas personas consideran que el uso del condón disminuye el placer, sin embargo, es preferible eso a tener que enfrentar los problemas mayores que pueda causar el tener relaciones sexuales o el sexo sin protección. De todos modos, la industria está desarrollando continuamente nuevas propuestas para que los condones sean casi imperceptibles y ofrezcan las mismas e incluso más sensaciones placenteras durante el acto sexual.
Los hay de colores, sabores y texturas diferentes. En todos los casos, para que puedas elegir y utilizar los condones de manera segura, he aquí algunas recomendaciones que debes considerar cuando piensas en el modelo ideal para ti y para tu pareja:
  1. Asegúrate de que los condones estén disponibles y ubicados en un lugar conveniente, ya que si no se tienes acceso rápido a ellos en el momento en que los necesites, puedes tentarte a tener sexo sin condón.
  2. Guarda los condones en lugares frescos y secos, que estén fuera de la luz solar.
  3. No guardes los condones dentro de la billetera por mucho tiempo, ya que la fricción que se produce al abrirla y cerrarla y al caminar (si la billetera se lleva en el bolsillo) puede hacer que se formen pequeños orificios (perforaciones, agujeros) en el condón. De todos modos, si no tienes otra alternativa, es preferible usar un condón que ha estado mucho tiempo en tu billetera que no usar ninguno en absoluto.
  4. Corrobora la fecha de vencimiento. Si ya ha pasado, reemplaza el preservativo por uno en vigencia.
  5. No utilices condones frágiles, pegajosos o descoloridos, debido a que estos son signos de que están envejecidos y, por eso, tienen más probabilidades de romperse.
  6. Tampoco utilices condones que tengan su empaque dañado, ya que también puede estar dañado.
  7. No reutilices los condones: utiliza uno distinto para cambiar entre sexo anal y vaginal o viceversa.
  8. Si usas condones de látex, utiliza lubricantes a base de agua y no de petróleo, como la vaselina.
  9. Algunos condones están hechos con piel de cordero pero ofrecen menos protección contra las enfermedades de transmisión sexual, por eso no se recomienda su uso si este es el objetivo.
  10. Si eres alérgico al látex, puedes elegir los preservativos sintéticos, hechos con poliuretano, que son similares y pueden ser utilizados con lubricantes a base de agua o aceite, aunque no se ha probado que ofrezcan la misma protección contra las enfermedades de transmisión sexual como los de látex.
  11. Evita los condones con espermicida ya que duran menos tiempo. Además, pueden causar irritación y facilitar el contagio de enfermedades de transmisión sexual.
  12. Si tienes eyaculación precoz, prueba alguna marca que ofrezca condones anestésicos, que están recubiertos con un compuesto denominado benzocaína, que disminuye levemente la sensibilidad de la piel y te ayuda a prevenir este “inconveniente”.
  13. Si sientes que el condón se rompe durante la relación sexual, suspéndela inmediatamente y ponte uno nuevo (no es necesario que eyacules y que ocurra un embarazo o que se transmita alguna enfermedad).
  14. Si no te das cuenta y eyaculas con un condón roto, ayuda a tu pareja a introducirse espuma o jalea espermicida, para reducir el riesgo de embarazo o de transmisión de alguna enfermedad. También puedes consultar con un médico o un farmacéutico sobre la posibilidad de tomar algún anticonceptivo de emergencia (“píldora del día siguiente”).
Tomando en cuenta todas estas sugerencias, busca el color, el sabor y la textura que más te guste, y no te olvides de llevar un condón siempre contigo: nunca se sabe cuándo puedes necesitar uno, y lo importante es que esté allí en ese momento. Porque, como dice el refrán: “cuidarse es quererse”.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 30 de junio de 2011

Pon atención a las señales de cáncer de endometrio


Las mujeres posmenopáusicas que presentan algún sangrado vaginal anormal o manchas de sangre deben comunicarse con el médico.  Esas son unas de las señales de cáncer de endometrio, cuya prevalencia es mayor entre mujeres de 60 y 70 años.
El cáncer de endometrio no obtiene mucha atención de parte de los medios de comunicación, aunque en Estados Unidos es el cuarto cáncer más común entre mujeres, después del de mama, pulmón y colon.  Cuando el cáncer de endometrio se descubre en sus inicios, normalmente se lo puede tratar con éxito.
Entre algunas señales comunes del cáncer están:
  • Menstruaciones más largas de lo normal o sangrado entre una y otra;
  • Menstruaciones que se presentan menos de 21 días aparte o manchas de sangre durante los años anteriores a la menopausia;
  • Cualquier sangrado vaginal después de la menopausia; es decir, cuando las menstruaciones ya no se presentan;
  • Secreción vaginal de color rosa o aguada.
Algunas mujeres con cáncer de endometrio también presentan dolor pélvico, pérdida de peso inexplicable y relaciones sexuales dolorosas.  A pesar de que estos síntomas podrían vinculares a situaciones no cancerosas, deben ponerse a consideración del médico.
No existe una prueba de detección recomendada para el cáncer de endometrio.   Generalmente se realizan exámenes, tales como la obtención de imágenes por ecografía, cuando una mujer presenta síntomas.  Si el cáncer de endometrio se descubre pronto es probable que esté confinado al útero.  Con la extirpación del útero, por lo general, se elimina todo el cáncer.  Esa podría ser la razón por la que más de 90 por ciento del tiempo se trata exitosamente el cáncer de endometrio descubierto en las primeras etapas.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 25 de mayo de 2011

Cirugía de reconstrucción vaginal: ¿cuándo vale la pena hacerla?


Con el avance de la ciencia, actualmente se pueden hacer cirugías reconstructivas en partes del cuerpo que antes ni se consideraban, como la vagina. Muchas veces, estas operaciones permiten mejorar problemas de nacimiento o de salud pero en otras ocasiones, hay mujeres que quieren someterse a una operación vaginal o vaginoplastia por cuestiones puramente estéticas, ¿se recomienda? En este artículo te contamos de qué se trata la cirugía vaginal, cuándo vale la pena hacerla y cuáles son los riesgos que corres.
Algunas personas harían cualquier cosa por verse más bellas, aun cuando ya lo sean. Hay mujeres que se obsesionan con sus pechos, otras con la cola, las arrugas, las estrías, la celulitis, la papada… A cada quien le preocupa lo suyo, y aunque a alguien pueda llamarle la atención, hay mujeres que quieren embellecer su vagina, aunque no existe una forma que se considere mejor que otra. Sin embargo, esta operación puede ser muy riesgosa, ¿realmente, vale la pena arriesgarse tanto por una cuestión estética?
La cirugía vaginal puede recomendarse e incluso es necesaria en algunos casos específicos en los cuales hay problemas físicos o de salud, el ejemplo más común es la agenesia vaginal (un defecto de nacimiento que afecta a pocas mujeres pero que, a menos que se corrija, puede imposibilitar el desarrollo de la vida sexual y la maternidad). En casos como este, la cirugía se utiliza para curar tejidos que estaban dañados y mejorar las funciones de ciertas partes del cuerpo.
Por el contrario, cuando se trata de embellecerse, se está modificando la forma normal y natural del cuerpo. Por eso, cuando se trata de operaciones complejas y riesgosas, como puede ser en la vagina, hay muchas objeciones y advertencias al respecto. Así, por ejemplo, el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología (American College of Obstetricians and Gynecologists –ACOG) no recomienda hacer esta cirugía por cuestiones estéticas.
Existen distintos tipos de cirugías vaginales. Las principales son la vaginoplastia (un proceso a través del cual se busca estrechar la piel de la vagina que ha perdido elasticidad con la edad o después del parto) y la labioplastia (una cirugía estética en los labios que rodean la vagina, ya sea el superior o el inferior, para cambiar su tamaño o su forma). Estas dos operaciones pueden hacerse juntas o separadas.
Otro tipo de operaciones vaginales permiten:
  • Quitar el tejido que normalmente cubre el clítoris.
  • Inyectar colágeno en la pared frontal de la vagina, teóricamente para incrementar el placer (ya que se cree que allí se ubica el denominado “punto G” femenino que brinda placer durante el acto sexual).
  • Volver a unir el himen, que es el tejido en la entrada de la vagina que normalmente se rompe la primera vez que una mujer tiene relaciones sexuales. Esta opción, en general, se elige por con cuestiones culturales y religiosas, y es una de las más cuestionadas y polémicas.
En todos los casos, estas cirugías son peligrosas y riesgosas ya que pueden causar complicaciones y problemas como:
  • Infección (que incluye: pus, dolor, irritación y enrojecimiento de la zona).
  • Sangrado y demora para que la herida provocada por la operación se cierre.
  • Cicatrices.
  • Incontinencia.
  • Pérdida de las sensaciones o cambios permanentes en la forma de sentir.
  • Dolor continuo o durante la relación sexual.
Si estas preocupada por cómo se ve tu vagina y estás considerando someterte a una cirugía estética de la vagina, se recomienda que lo consideres muy seriamente y que te asesores mínimo por dos especialistas para que estés bien informada y que tomes una decisión que te deje tranquila. Por eso, además, debes ser muy franca con tu médico, responder con honestidad a las cosas que te pregunte y que te responda a todas tus dudas y tus miedos, pregunta sin vergüenza ni prejuicios. Por ejemplo, algunas de las preguntas que deberías considerar con el o la especialista son:
  • ¿Cuáles son los riesgos y las complicaciones que pueden aparecer a largo plazo debido a la cirugía?
  • ¿Cuáles son los beneficios que me brinda esta cirugía?
  • ¿Perderé las sensaciones que tengo en la vagina o el clítoris luego de la cirugía, qué posibilidades hay de que esto ocurra?
  • ¿Afectará la cirugía mi capacidad de tener orgasmos, qué posibilidades hay de que esto ocurra?
  • ¿Podré utilizar productos higiénicos como tampones luego de la cirugía, qué cuidados especiales deberé tener?
  • ¿Me afectará la cirugía si en el futuro quedo embarazada y quiero tener un parto vaginal?
  • ¿Son realistas mis expectativas con respecto a la cirugía?
  • ¿Qué otras alternativas tengo para evitar la operación?
Recuerda que eres única y tu cuerpo es especial. Por eso es importante que lo cuides y siempre te asesores antes de tomar decisiones tan importantes como la de someterte a un cirugía, sobre todo si es por cuestiones estéticas. Al fin de cuentas, para que tu cuerpo sea bello, antes que nada debe estar sano.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 15 de mayo de 2011

Una proteína de la placenta podría ayudar a combatir las enfermedades de transmisión sexual


Si bien el sexo es un placer que brinda beneficios importantes para la salud, es más importante aún mantener relaciones sexuales seguras para evitar el contagio de distintos tipos de enfermedades de transmisión sexual (ETS). Al respecto, un estudio de laboratorio reciente encontró que una proteína de la placenta podría ayudar a combatir ese riesgo en las mujeres.
Las Enfermedades de Transmisión Sexual (ETS) son infecciones que se adquieren al tener relaciones sexuales con alguien que está infectado. Pueden ser provocadas por bacterias, parásitos o virus, y afectan tanto a los hombres como a las mujeres por igual, aunque en muchos casos los problemas de salud que provocan pueden ser más graves en las mujeres que en sus parejas del sexo masculino. Así, por ejemplo, si una mujer embarazada padece alguna ETS, puede causarle problemas de salud al bebé.
Entre las enfermedades de transmisión sexual más comunes, se encuentran:
  • Clamidia
  • Gonorrea
  • Herpes simple
  • VIH/SIDA
  • VPH (Virus del Papiloma Humano)
  • Sífilis
  • Tricomoníasis
  • Hepatitis
  • Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP)
Si tienes alguna ETS causada por bacterias o parásitos, el médico puede darte antibióticos u otros medicamentos para combatirla. Pero si padece alguna ETS causada por un virus (como el VPH o el VIH), no hay curación.
Y si bien algunas veces los medicamentos pueden mantener la enfermedad bajo control, lo ideal sería prevenir el contagio. Para ello, lo que se recomienda es utilizar preservativos de látex de manera correcta. Esto reduce mucho el riesgo de adquirir y contagiarse de alguna ETS, aunque no lo elimina por completo.
Al respecto, un nuevo descubrimiento deja abierta una pregunta: ¿y si el antídoto estuviera en el propio cuerpo? Según un estudio desarrollado por unos investigadores de la Universidad de Maryland en College Park, en Estados Unidos, una proteína de la placenta podría ayudar a combatir las enfermedades de transmisión sexual en las mujeres.
Además, los autores sugieren que las vacunas que provocan la producción de anticuerpos protectores en el tracto genital femenino podrían ayudar a prevenir las enfermedades transmitidas sexualmente. El tracto genital femenino (constituido por la vagina, el cérvix o cuello de la matriz, el útero o matriz y las trompas de Falopio) tiene una variedad de anticuerpos que ayudan a combatir las enfermedades, pero se desconoce cómo lo hacen.
Considerando esto, los investigadores trataron de determinar cómo los anticuerpos pasan a través de las células para alcanzar el interior del tracto genital. Así descubrieron que una proteína inmune (o inmunológica) llamada receptor Fc neonatal, conocida por su papel en el transporte de anticuerpos maternos de la placenta al flujo sanguíneo del feto, también ayuda a transportar los anticuerpos a lo largo de ciertos tejidos del tracto genital.
Si bien este hallazgo corresponde a un estudio de laboratorio, es decir que se realizó con animales, brinda nueva información para buscar curas más eficaces contra las enfermedades de transmisión sexual.
Mientras tanto, lo más importante es prevenir y para eso hay varias cosas que puedes hacer, por ejemplo:
  • Conoce a tus parejas sexuales y limita el número de ellas. Cuantas más parejas tengas (tu y/o tu o tus parejas), mayor será el riesgo de contraer una enfermedad de transmisión sexual.
  • Evita los actos sexuales arriesgados o violentos, como los que desgarran o rompen la piel. Hasta las cortadas pequeñas que no sangran permiten la entrada y la salida de gérmenes. En este sentido, el sexo anal conlleva un riesgo mayor ya que los tejidos del recto se desgarran con facilidad.
  • Usa un condón de látex de manera adecuada, cada vez que tengas sexo vaginal, oral o anal. Los condones lubricados con espermicidas no ofrecen una mayor protección. Además, el uso frecuente de ciertos espermicidas puede aumentar el riesgo de contraer VIH.
  • En algunos casos puedes vacunarte, por ejemplo, para prevenir la hepatitis B y el VPH.
Con todas estas precauciones, ya estás listo para dejarte llevar por la imaginación y el placer, y disfrutar de una vida sexual más saludable. Por supuesto, si tienes algún síntoma o notas algo extraño en tu cuerpo que creas que puede estar vinculado con alguna ETS, consulta con un especialista que pueda indicarte si en verdad existe algún problema y cómo tratarlo.
Tomado de Vida y Salud