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viernes, 8 de junio de 2012

La hipnoterapia y los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII)

Un reciente estudio respalda hallazgos previos que sugieren que la hipnoterapia podría mejorar los síntomas del síndrome del intestino irritable (SII).

El SII también es conocido como colon espástico, colitis mucosa, colitis espástica, estómago nervioso o colon irritable. El SII es un trastorno funcional del intestino, o sea una condición en la cual el intestino tiene apariencia normal, pero no funciona con normalidad. El SII es bastante común y constituye el 20-50 por ciento de las visitas a los gastroenterólogos (médicos que diagnostican y tratan los problemas digestivos).

La investigación preliminar indica que la hipnoterapia podría disminuir el componente sensorial y motor de la respuesta gastrocolónica en pacientes con síndrome del intestino irritable. Se necesitan mejores estudios para llegar a una conclusión.

En un nuevo estudio, los investigadores evaluaron los datos de 208 pacientes con SII que habían recibido hipnoterapia. Se estudiaron cuestionarios sobre los síntomas del SII y el uso de fármacos para el tratamiento de los síntomas.

Los investigadores encontraron que el 49 por ciento de los pacientes reportaron una mejoría inmediata en sus síntomas después de la hipnoterapia. Por otra parte, el 73 por ciento de los que vieron mejoras inmediatas también describió mejoras adicionales después de un período de seguimiento de un promedio de cuatro años. La mayoría de los pacientes (87 por ciento) reportaron que la hipnoterapia había sido un tratamiento beneficioso para su SII.

Los autores concluyeron que la hipnoterapia podría ser beneficioso para el tratamiento a largo plazo de los síntomas del SII. Se necesita más investigación para confirmar esta conclusión.

Se han documentado diversas formas de la hipnosis, de trance y de estados alterados de conciencia en una serie de culturas a través de la historia. Practicas similares a la hipnosis se remontan a la antigüedad en Egipto, Babilonia, Grecia, Persia, Gran Bretaña, Escandinavia, las Américas, África, India y China. Wong Tai, un padre de la medicina china, escribió acerca de la hipnosis 2600 años antes de Cristo. Las prácticas hipnóticas han desempeñado un papel en la religión y las ceremonias religiosas. Se hace mención de los trances en la Biblia, el Talmud y los Vedas hindúes y los estados de trance se incluyen en algunas ceremonias indígenas americanas y africanas.

Para obtener más información acerca de la hipnoterapia o de las terapias integrales para el SII, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos aturales, elaborado en colaboración con Natural Standard o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Lindfors P, Unge P, Nyhlin H, et al. Long-term effects of hypnotherapy in patients with refractory irritable bowel syndrome. Scandinavian J of Gastroenterology. Apr 2012. 47 (4): 414-21
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral.
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 11 de septiembre de 2011

Controlar el estrés y hacer cambios alimenticios mejoran los síntomas del síndrome de colon irritable

Cuando el cólico constante, el dolor del abdomen, la distensión abdominal, la flatulencia, la diarrea y el estreñimiento ocasionan molestias y viajes frecuentes al baño, el siguiente paso es visitar al médico. Estos síntomas que comúnmente se deben al síndrome de colon irritable, por lo general, pueden minimizarse con cambios en la alimentación y el estilo de vida.

La Mayo Clinic Health Letter presenta un esbozo sobre el síndrome de colon irritable y cómo se controla esta afección crónica.

Las paredes del intestino están revestidas por capas de músculos que se contraen y relajan a ritmo coordinado mientras transportan los alimentos por el tracto intestinal hacia el recto. En el síndrome de colon irritable, las contracciones podrían ser más fuertes y tener mayor duración de lo normal, ocasionando distensión abdominal y diarrea. En ocasiones, sucede lo opuesto; es decir, los alimentos pasan lentamente y el resultado son heces secas y duras.

La causa del síndrome de colon irritable no es clara y, por ello, el tratamiento normalmente se enfoca en evitar los desencadenantes y aliviar los síntomas. Cuando la afección presenta señales y síntomas leves, es posible lidiar con ellos eficazmente controlando el estrés; pues en muchas personas, éste empeora los síntomas. Por otro lado, también vale la pena hacer algunos cambios en la alimentación. El chocolate, la leche y el alcohol podrían ser motivo de estreñimiento o de diarrea y las bebidas carbonatadas o algunas frutas y verduras podrían llevar a sentir distensión y molestia abdominal.

Cuando los síntomas son moderados o graves, el médico podría recomendar suplementos de fibra o medicamentos antidiarréicos. Algunas personas que tienen diarrea podrían beneficiarse de los anticolinérgicos que alivian el dolor de los espasmos intestinales, pero el mismo medicamento podría empeorar los síntomas en quienes sufren de estreñimiento. Los antidepresivos, por su parte, podrían ser adecuados en dosis bajas porque inhiben la actividad de las neuronas que controlan los músculos intestinales.

Lo importante es que la persona busque atención médica cuando presenta síntomas intestinales crónicos. Dado que no existen señales físicas que diagnostiquen claramente el síndrome de colon irritable, por lo general, el diagnóstico se realiza por eliminación. Los síntomas mencionados de cólicos, diarrea, estreñimiento y más problemas intestinales podrían también apuntar hacia otras afecciones más graves, tales como colitis ulcerosa o la enfermedad de Crohn, ciertos tipos de enfermedad inflamatoria del intestino y/o cáncer de colon.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 17 de julio de 2011

Mitos y verdades sobre el estreñimiento


Si bien a veces la solución es simple, por ejemplo usar durante poco tiempo laxantes o comer más fibra, en ocasiones, encontrar alivio para el estreñimiento puede ser más difícil.  Para la mayoría de personas adultas, el estreñimiento constituye un problema crónico que necesita un plan de tratamiento personalizado.
La Mayo Clinic Health Letter aclara mitos y verdades sobre el problema de salud que, en algún momento, afecta prácticamente a todo el mundo: el estreñimiento.
Mito: el hecho de no defecar a diario indica que existe estreñimiento.
Verdad: el estreñimiento se define con mayor exactitud como el defecar con poca frecuencia o tener dificultad para evacuar las heces.  La frecuencia normal con la que los adultos pueden defecar varía de tres veces diarias a tres por semana.
Mito: el estreñimiento ocasiona que el cuerpo absorba toxinas de las heces.
Verdad: eso es falso.  Debido a esta creencia, mucha gente toma laxantes innecesariamente si no defeca a diario, mientras que otros intentan limpiar el colon para sacar las supuestas toxinas.  Sin embargo, estas prácticas no sirven y podrían ser peligrosas.
Mito: el estreñimiento es producto de una mala alimentación.
Verdad: a pesar de que ingerir una alimentación con bajo contenido de fibra podría contribuir al estreñimiento, el de tipo crónico generalmente involucra otros factores.  El estreñimiento puede ser consecuencia de otra enfermedad o el efecto secundario de algún medicamento o suplemento.  En las mujeres, el estreñimiento podría ocasionar disfunción del piso pélvico, o sea la falta de coordinación de la compleja actividad muscular que permite que ocurra la defecación.  Esta afección es más común entre quienes se han sometido a cirugía del recto o ano y/o han tenido partos vaginales.
Mito: no se debe usar laxantes durante mucho tiempo.
Verdad: los nuevos estudios indican que el uso prolongado de laxantes recetados por un médico puede ser seguro y eficaz para algunos tipos de estreñimiento.  Los laxantes se deben tomar bajo la supervisión de un médico porque podrían producir efectos secundarios.

Si deseas leer todo el artículo, pincha en Vida y Salud

martes, 15 de marzo de 2011

Síndrome del colon irritable

¿Qué es?

El síndrome del colon irritable (IBS) es un trastorno frecuente que causa distintos síntomas como dolor abdominal, diarrea y/o estreñimiento, distensión (hinchazón), gases y cólicos. Ya que estos síntomas pueden ser causados por diferentes enfermedades intestinales, por lo general, el IBS se diagnostica sólo luego de que el doctor determina que no tiene otro problema más serio.

La severidad del trastorno varía en cada persona. Algunas tienen síntomas que van y vienen y que son sólo un poco molestos, mientras que otras tienen problemas intestinales tan severos a diario que afectan su capacidad para trabajar, dormir o disfrutar la vida. Además, los síntomas pueden cambiar con el tiempo. Una persona puede tener síntomas graves durante semanas y luego sentirse bien durante meses o incluso años. La mayoría de las personas no se curan del IBS, pero el trastorno no se relaciona con ninguna otra enfermedad y no se desarrolla en otra enfermedad, como la colitis ulcerativa o el cáncer del colon.

El IBS generalmente comienza en la edad adulta temprana. Afecta al doble de las mujeres comparado con los hombres. Aproximadamente del 10 al 20% de la población tiene IBS, pero al menos la mitad de las personas con esta condición nunca buscan ayuda médica para sus síntomas. Nadie sabe la causa del IBS. Algunos estudios sugieren que los nervios del colon pueden ser mucho más sensibles de lo normal en las personas con IBS. El movimiento normal de la comida y el gas a través del colon causa dolor, espasmos intestinales y patrones irregulares de evacuaciones.

En el pasado, se creía que el estrés podía causar el IBS. Ese ya no es el caso. El estrés no causa el IBS, pero sí puede aumentar los síntomas, en especial el dolor.

El IBS ha sido denominado colon irritable, colon espástico, colitis mucosa y enfermedad funcional del colon.

Síntomas

Las personas con IBS pueden tener algunos o todos estos síntomas:

  • dolor abdominal leve o severo, molestia o cólicos que por lo general desaparecen luego de la evacuación (de ir al baño)
  • períodos de diarrea o estreñimiento o alternando entre estos dos síntomas
  • distensión (hinchazón), gases o sensación de tener el abdomen inflamado
  • mucosidad en las deposiciones
  • sensación como si la deposición estuviera incompleta
  • en casos extremos, náuseas, mareos o desmayo

Aunque los síntomas de IBS a menudo cambian con el tiempo, las personas tienden a desarrollar su propio patrón. Por ejemplo, algunas personas tienen en su mayoría diarrea, algunas tienen principalmente estreñimiento y otras tienen dolor abdominal sin ningún cambio importante en las evacuaciones (deposiciones).

Diagnóstico

No existe ningún examen para el IBS. El médico le diagnosticará IBS si tiene los síntomas típicos o si le han hecho estudios para otros trastornos que pueden causar síntomas similares. Además, le preguntará sobre su historia clínica y sus síntomas. Lo examinará, le chequeará el abdomen para evaluar si tiene dolor y para determinar si alguno de los órganos internos está más grandes de lo normal. El médico chequeará para ver si tiene fiebre o pérdida de peso. Si tiene algunos de estos signos, podría tener otra cosa y no IBS.

Dependiendo de su historia clínica, el médico le podría hacer exámenes para descartar otras enfermedades que puedan causar síntomas similares. Estos exámenes podrían incluir:

  • análisis de sangre
  • exámenes de materia fecal (heces) para evaluar si hay sangre o infección
  • sigmoidoscopía, mediante la cual se introduce un tubo flexible e iluminado con una pequeña cámara en el extremo adentro del recto y en la parte superior izquierda del colon; o una colonoscopía, en donde un tubo más largo examina el colon por completo
  • radiografías con bario, en la que o se traga una solución calcárea o se bombea por el recto para recubrir el interior del aparato gastrointestinal y así resaltar las anormalidades.
  • el médico podría pedirle que deje de tomar o de comer ciertas comidas durante tres semanas para determinar si su dieta podría estar contribuyendo a los síntomas (por ejemplo, le podría pedir que deje de consumir productos derivados de la leche si sospecha que tiene intolerancia a la lactosa).

Duración

Los síntomas del IBS pueden ser un problema diario en la vida de una persona, o pueden ir y venir, pueden durar un día, una semana o un mes antes de que desaparezcan.

El tratamiento puede eliminar los síntomas, y los cambios en la dieta pueden ayudar a reducir la frecuencia o la severidad de los síntomas.

Prevención

Como se desconoce la causa del IBS, es imposible prevenir este trastorno. Una vez diagnosticada con IBS, la persona puede disminuir la frecuencia y gravedad de los síntomas reduciendo el estrés y cambiando la dieta.

Tratamiento

Una de las maneras más eficaces para tratar el IBS es cambiar su dieta. Esto puede reducir los síntomas o la probabilidad de que ocurra un ataque de IBS.

En la mayoría de los casos, las distintas comidas tienden a estimular los síntomas del IBS. Los médicos recomiendan prestar atención a lo que come así podrá saber lo que ha comido antes de un ataque. Luego de descubrir aquellas comidas que desencadenan el problema, debe eliminarlas de su dieta. Algunas de las comidas que frecuentemente desencadenan el IBS incluyen:

  • repollo (col) , brócoli, col rizada (kale en inglés), las leguminosas y otro tipos de comidas que producen gases
  • la cafeína
  • el alcohol
  • los productos lácteos
  • comidas grasas, incluyendo la leche entera, crema, queso, mantequilla, aceites, carnes y aguacates
  • frutas crudas
  • comidas, gomas de mascar y bebidas que contienen sorbitol, un edulcorante artificial

La forma en que come puede contribuir a crear los síntomas del IBS. Las comidas abundantes pueden causar cólicos y diarrea, de modo el comer menor cantidad más frecuentemente, puede ayudar a algunas personas con el IBS. El comer rápidamente puede causar que trague aire, lo que provoca eructos o gases.

El agregar fibra a su dieta, en especial si el estreñimiento es uno de los síntomas principales, puede ayudar a aflojar las heces y a reducir el dolor abdominal. Al principio, la fibra aumentará la cantidad de gas en su sistema, así que agregue fibra poco a poco. Con el tiempo, el cuerpo se adaptará a los efectos de la fibra y los gases disminuirán. Las frutas, vegetales y panes integrales y los cereales son buenas fuentes de fibra. Su médico le podría recomendarle un suplemento de fibra. Algunos expertos creen que la fibra metilcelulosa es la que crea la menor cantidad de gas, y por lo general, se recomiendan marcas de esta fibra para las personas con IBS. El psyllium o psilio también es una buena fuente de fibra.

Si sus síntomas no se alivian después de eliminar las comidas desencadenantes y agregar fibra, su médico podría recetarle medicamentos. Dependiendo de cuáles son sus síntomas más difíciles, los medicamentos incluyen:

  • anti-diarréicos: la loperamida (Imodium), el difenoxilato (Lomotil y otras marcas)
  • antiespasmódicos para reducir los cólicos: la diciclomina (Bentyl)
  • agentes para reducir el dolor: la amitriptilina (Elavil), la desipramina (Norpramin)

Existe otro medicamento para tratar los síntomas severos. El alosetrón (Lotronex) se utiliza para tratar a las mujeres con IBS que tienen diarrea severa. Si toma este medicamento, debe recetárselo un especialista con experiencia con el uso de esta medicina (el fabricante del medicamento deberá registrar y capacitar al médico pare que éste pueda recetarlo) y usted debe firmar una forma estableciendo que está consciente de las complicaciones potencialmente mortales de bloqueo, ruptura o lesiones del colon que puede ocasionar este medicamento.

Cuándo llamar a un profesional

Es muy útil que cualquier persona con síntomas del colon irritable hable con el médico sobre sus síntomas, así se pueden planear las estrategias de una dieta, el consumo de fibra y el tratamiento con medicamentos.

Luego de que le diagnostiquen el síndrome del colon irritable, debe volver a visitar al médico si tiene un episodio de síntomas severos. También debe visitar al médico si nota sangre en la materia fecal (heces); si el dolor abdominal está acompañado por vómitos, mareos o desmayo; si el dolor abdominal o la diarrea lo despiertan mientras está dormido; o si tiene pérdida de peso o fiebre inexplicables.

Pronóstico

No existe cura para el IBS, pero los síntomas se pueden controlar cambiando su dieta, reduciendo el estrés y, si fuese necesario, tomando medicamentos. Es muy común que el IBS sea un problema crónico, aunque a veces se resuelve en algunas personas.


Tomado de Vida y Salud

jueves, 10 de marzo de 2011

Estreñimiento y retención fecal

¿Qué es?

Normalmente, personas tienen evacuaciones (deposiciones) en intervalos relativamente regulares, y eliminan la materia fecal (las heces) con facilidad sin esforzarse demasiado o sin molestias. Si bien el patrón (la frecuencia) de evacuaciones varía de una persona a otra, alrededor del 95% de los adultos sanos tiene patrones que varían entre 3 veces al día y 3 veces a la semana.

En el caso del estreñimiento, las evacuaciones ya sea que ocurren con menor frecuencia que lo que se espera o las heces son duras, secas y difíciles de eliminar. La mayor parte del tiempo, el estreñimiento no se relaciona con una enfermedad o un trastorno digestivo. En cambio, las causas del problema son la dieta, el estilo de vida, los medicamentos u otros factores que endurecen la materia fecal o interfieren con la capacidad de que la materia fecal pase.

Algunos desencadenantes comunes del estreñimiento en los adultos incluyen:

  • Dieta baja en fibra: usted necesita aproximadamente entre 25 y 30 gramos de fibra todos los días para suavizar la materia fecal y estimular el funcionamiento intestinal adecuado. La mayoría de las dietas de los estadounidenses contienen menos de la mitad de esa cantidad.
  • Consumo inadecuado de líquidos: para ayudar a evitar que las heces se sequen y se endurezcan, su dieta diaria debe incluir mínimo 6 a 8 vasos de agua. Esta cantidad incluye los líquidos que se encuentran en la leche, los jugos, y las otras bebidas, pero también puede considerarse el contenido de agua de las frutas, las sopas, los guisos y los alimentos sólidos.
  • Un estilo de vida sedentario: debido a que es necesario hacer ejercicio regularmente para estimular las contracciones musculares normales de la pared intestinal, el realizar un trabajo sedentario y el hacer ejercicio rara vez aumenta en gran medida su riesgo de estreñimiento.
  • Ignorar la necesidad de defecar: si va a evacuar inmediatamente después de sentir la necesidad de ir al baño a defecar, esto refuerza un reflejo nervioso normal que ayuda a que las heces pasen fácilmente. A veces, a causa de un horario atareado o un acceso limitado a los baños, la persona ignora el impulso de defecar. Si pospone repetidamente las idas al baño hasta encontrar un momento más conveniente, esto puede llevar a problemas de estreñimiento.
  • Factores de viaje y horarios: los viajes pueden causar el estreñimiento ya que cambian su dieta, afectan el horario normal de las comidas y limitan su acceso a los baños.
  • Abuso de laxantes: el uso regular y prolongado de laxantes puede enseñarle a su intestino a que cuente con estos medicamentos para que le ayuden con las evacuaciones. El hábito de usar laxantes puede finalmente contribuir al estreñimiento, ya que el uso continuo de ellos puede causar dependencia.
  • Efecto secundario de medicamentos: el estreñimiento es un efecto secundario de muchos medicamentos tanto recetados y como no recetados. Los medicamentos comunes que causan problemas incluyen suplementos de hierro y vitaminas que contienen hierro, suplementos de calcio, antiácidos con aluminio, antidepresivos, medicinas para tratar la esquizofrenia o las alucinaciones, narcóticos para el dolor, anestesia general, diuréticos, relajantes musculares y ciertos medicamentos recetados para tratar las convulsiones, la enfermedad de Parkinson, la vejiga hiperactiva y la hipertensión.
  • Dolor local o molestia alrededor del ano: una fisura anal o las hemorroides pueden hacer que las evacuaciones sean dolorosas o molestas. (Una fisura anal es una grieta pequeña en la piel de alrededor del ano, y una hemorroide es un bulto de la vena en el ano). Para evitar el dolor, a veces las personas con alguno de estos problemas resisten el impulso de evacuar. Esto puede causar síntomas de estreñimiento.

Con menor frecuencia, el estreñimiento puede ser un síntoma de una enfermedad o una condición del aparato digestivo, del cerebro o de la médula espinal. Algunos ejemplos incluyen el síndrome del colon irritable, la obstrucción intestinal, la diverticulitis, el cáncer colorrectal, el hipotiroidismo, los niveles elevados de calcio en la sangre (hipercalcemia), la esclerosis múltiple, la enfermedad de Parkinson y una lesión en la médula espinal.

El estreñimiento es un problema muy común que afecta a por lo menos al 80% de las personas en algún momento de sus vidas. En Estados Unidos, el tratamiento para el estreñimiento representa más de 2.5 millones de consultas al médico por año, con al menos $800 millones invertidos anualmente en laxantes. Si bien las personas adultas de todas las edades pueden sufrir de estreñimiento, el riesgo de este problema aumenta considerablemente después de los 65 años tanto en los hombres como en las mujeres.

De vez en cuando, el estreñimiento prolongado se convierte en retención fecal; una masa de heces bloquea el colon que con sus contracciones no puede expulsarlas. La retención fecal puede provocar dolor y vómitos, y es posible que una persona con retención fecal necesite tratamiento de emergencia o requiera hospitalización. Esta es una complicación bastante común del estreñimiento prolongado en las personas mayores y aquellas postradas en la cama, y ocurre aproximadamente en el 30% de todos los residentes de hogares de ancianos.

Síntomas

Los síntomas del estreñimiento incluyen:

  • menos de tres evacuaciones por semana
  • heces pequeñas, duras o secas que son difíciles o dolorosas de expulsar
  • necesidad de esforzarse excesivamente para lograr una evacuación
  • sensación de que el recto no está vacío luego de una evacuación
  • uso frecuente de enemas, laxantes o supositorios

Los síntomas de retención fecal incluyen:

  • heces líquidas (la materia fecal se filtran alrededor de la masa retenida de excrementos y se puede confundir con diarrea)
  • dolor abdominal, especialmente después de las comidas
  • sensación constante de querer defecar (ir al baño)
  • náuseas y vómitos
  • dolor de cabeza
  • falta de apetito, pérdida de peso
  • malestar general (sensación de no sentirse bien, de sentirse enfermo)
  • si el problema no se trata, deshidratación, pulso rápido, respiración rápida, fiebre, agitación, confusión e incontinencia urinaria

Diagnóstico

La mayoría de las personas con estreñimiento simple pueden diagnosticarse y tratarse solas. Si tiene estreñimiento, comience por evaluar su estilo de vida. Revise su dieta actual, su nivel de ejercicio diario y sus hábitos para ir al baño a evacuar. Sobre todo, pregúntese si ignora con frecuencia el impulso (la necesidad) de defecar porque le resulta inconveniente. Entonces tome medidas preventivas como aumentar fibra en su dieta, beber mucho líquido y hacer ejercicio regularmente. Si esto no alivia el problema, comuníquese con su médico.

Si tiene estreñimiento con sangrado rectal, dolor o distensión abdominal (hinchazón), póngase en contacto inmediatamente con su médico. En este caso lo mejor será que su médico le haga un examen físico y un examen rectal digital.

Si sus síntomas indican que usted podría tener retención fecal, su médico puede confirmar el diagnóstico examinando su abdomen y buscando una masa de heces retenidas durante el examen rectal digital. Es posible que necesite realizarse otros análisis de sangre, radiografías simples de abdomen, un enema de bario o una sigmoidoscopía (en la que se utiliza un instrumento especial para ver el colon inferior).

Las personas de 50 años o mayores tienen más probabilidades de desarrollar pólipos en el colon o cáncer del colon. El estreñimiento puede ser un síntoma de pólipos en el colon o cáncer, debe asegurarse de tener actualizadas las pruebas de detección del cáncer del colon (mediante colonoscopía u otra prueba).

Duración

La duración del estreñimiento depende de la causa. En la mayoría de los adultos sanos, el estreñimiento mejora gradualmente en el transcurso de las semanas a medida que aumentan el consumo de fibra y líquidos en su dieta, y empiezan a hacer ejercicio con regularidad. Sin embargo, el estreñimiento en las personas que se encuentran postradas en cama con problemas neurológicos puede ser persistente y es un factor de riesgo para la retención fecal.

Prevención

En la mayoría de los casos, usted puede evitar el estreñimiento siguiendo estos pasos:

  • Aumente la fibra en su dieta: establézcase una meta alimenticia de 25 a 30 gramos de fibra por día. Seleccione una variedad de alimentos con alto contenido en fibra como frijoles, brócoli, zanahorias, salvado, granos integrales y frutas frescas. Para evitar la distensión (hinchazón) y los gases, incorpore estos alimentos gradualmente en un período de varios días.
  • Beba cantidades adecuadas de líquido: para la mayoría de los adultos sanos, esto equivale a entre 6 y 8 vasos de agua por día.
  • Comience un programa regular de ejercicio: tan solo 20 minutos de caminata rápida todos los días puede estimular su intestino.
  • Ayude a enseñarle a su tracto digestivo a tener evacuaciones (deposiciones) regulares: programe un período de 10 minutos para sentarse en el baño aproximadamente a la misma hora todos los días. Por lo general, el mejor momento para hacerlo es inmediatamente después del desayuno.
  • No posponga la evacuación hasta encontrar un momento más conveniente: responda al impulso inmediatamente.
  • Utilice un suavizador de heces o complemento de fibra de los que se venden sin receta médica: esto puede evitar el estreñimiento ocasional. Siga siempre las instrucciones de dosificación como está escrito en las indicaciones de las etiquetas de los medicamentos.

Tratamiento

Si tiene síntomas de estreñimiento molestos, es razonable que utilice laxantes para ayudar al intestino a expulsar las heces. Existen muchos laxantes disponibles sin receta y son seguros para uso esporádico. Laxantes a base de sal (“osmóticos”) que contienen magnesio. Un ejemplo es la leche de magnesia. Este tipo de laxantes ayuda a terminar con el estreñimiento arrastrando agua de la pared intestinal hacia el colon, lo que hace que las heces se aflojen. Los laxantes estimulantes como los que contienen sen, cáscara sagrada o bisacodilo son menos suaves; hacen que los músculos del colon se contraigan con mayor frecuencia o de manera más agresiva.

Los laxantes pueden tragarse o introducirse en el recto como un supositorio.

Los enemas también pueden aliviar el estreñimiento y pueden comprarse sin receta en las farmacias. Un enema es una bolsa de líquido (generalmente una mezcla de sal y agua) conectada a un tubo de plástico con una punta cónica. El líquido del enema puede vaciarse en el recto luego de introducir la punta en el ano. El líquido se vacía al levantar la bolsa unas pocas pulgadas ya que desciende por acción de la gravedad. Un enema afloja las heces del recto y provoca que los músculos del recto se compriman como reacción al estiramiento.

Si tiene retención fecal, su médico puede extraer parte de la masa fecal con la mano, introduciendo un dedo enguantado y lubricado en el recto. Por lo general, el resto de la masa puede extraerse con un enema o con irrigación de agua a través de una sigmoidoscopía. Una vez que las heces retenidas se extraen, su médico le indicará una dieta con alto contendido en fibra, y es posible que le recomiende medicamentos para suavizar las heces o laxantes a fin de estimular las evacuaciones regulares.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico inmediatamente si dejó de tener deposiciones y siente dolor o distensión abdominal. También comuníquese de inmediato con su médico si tiene sangrado rectal.

Llámelo si tiene síntomas más leves y desea que lo asesore, si el estreñimiento continúa por más de dos semanas, o si necesita laxantes más de 2 o 3 veces por semana para ayudarlo a evacuar.

Pronóstico

La mayoría de las personas con estreñimiento pueden lograr una funcionamiento intestinal normal con cambios en su dieta y en su estilo de vida.

Las perspectivas para la mayoría de las personas con retención fecal son buenas. Sin embargo, es común que la retención fecal regrese si el estreñimiento no mejora con el tratamiento adicional. Es posible que sea necesario seguir un programa a largo plazo de laxantes leves, de enemas periódicos o ambos.


Tomado de Vida y Salud

jueves, 20 de enero de 2011

¿Por qué duele la pelvis?



No sólo el período puede provocarnos molestias intensas debajo del ombligo. Existen diferentes causas del dolor en la pelvis que nos pueden estar quitando el sueño. Algunas de ellas tienen más riesgos que otras, no todas se relacionan con el ciclo menstrual y pueden afectar a distintos órganos.

Casi todas las mujeres hemos experimentado lo que algunas llaman “dolor en los ovarios” cuando tenemos el periodo menstrual (la regla). Incluso, nuestro ciclo menstrual puede provocarnos molestias durante, antes y entre los períodos menstruales. Pero no por eso todos los dolores que suframos en el área de la pelvis necesariamente están relacionados con esto.

Existen varias causas que pueden provocarnos dolor en la pelvis, algunas tienen más riesgos que otras, y pueden ser producto de condiciones en distintos órganos de la zona, como el útero, los ovarios, las trompas de Falopio, la vagina, el tracto urinario, los intestinos y el recto.

El tratamiento varía de acuerdo a lo que esté causando el dolor: puede ser un problema de fertilidad, algún desorden digestivo leve o incluso una alerta que indique un problema que requiera tratamiento de emergencia.

A continuación encontrarás algunas de las posibles causas del dolor pélvico:

Apendicitis: una inflamación en un tejido conectado al intestino grueso o colon denominado Apéndice. Además de dolor del lado derecho del abdomen, los síntomas incluyen vómitos y fiebre. Muchas veces se confunde con un trastorno gastrointestinal, pero es muy importante detectarlo a tiempo, ya que si tienes el apéndice inflamado e infectado deberán quitártelo con una operación de urgencia. De otro modo, puede romperse y desparramar la infección dentro del abdomen (esto se conoce como peritonitis), provocando complicaciones que hasta pueden poner en riesgo tu vida.

Colon irritable: se trata de un trastorno digestivo crónico que puede producir dolor recurrente, cólicos, inflamación, diarrea y/o constipación. No se conocen las causas de este padecimiento pero hay diversas maneras de controlar los síntomas, que incluyen cambios en la dieta, control del estrés y medicamentos.

Cálculos renales: son piedras de sal y minerales que se depositan en la orina, pueden ser tan pequeñas como un grano de arena y tan grandes como una pelota de golf. Pueden causar mucho dolor y la orina se vuelve de color rosada o roja.

Infección urinaria: se produce cuando algún germen ingresa al tracto urinario y puede causar problemas en cualquier parte de la uretra (el tubito por donde sale la orina) a la vejiga, pasando por el útero y hasta el riñón. Los síntomas incluyen dolor en la pelvis, ganas frecuentes de orinar y dolor al hacerlo, fiebre, náuseas, vómitos y dolor en el lado derecho o izquierdo de la parte baja de la espalda.

Dolor pélvico crónico: se produce debajo del ombligo, se mantiene por lo menos durante seis meses y puede interferir en las actividades de la vida diaria.

Embarazo ectópico: es otra situación que requiere tratamiento de emergencia. Se produce cuando un embrión comienza a crecer fuera del útero, generalmente en una de las trompas de Falopio. Los síntomas pueden incluir dolor pélvico, cólicos, sangrado vaginal, náuseas y mareos.

Inflamación pélvica: es una infección en la pelvis, a veces asociada con enfermedades por transmisión sexual, que puede causar daños permanentes en el útero, los ovarios y las trompas de Falopio, y constituye una de las principales causas de la infertilidad femenina. Los síntomas incluyen dolor abdominal, pélvico, fiebre y dolor durante el sexo o al orinar. Se trata con antibióticos y en casos muy severos podría requerir cirugía.
Quistes en los ovarios: en la mayoría de los casos son inocuos, frecuentemente no dan síntomas y desaparecen solos sin necesidad de tratamiento, pero si se detectan, necesitan monitoreo por tu médico. Cuando se tienen síntomas pueden causar dolor pélvico, aumento de peso y necesidad de orinar con frecuencia. Dependiendo de sus características y su tamaño es su tratamiento. Si se rompen o sangran, por ejemplo puede ser doloroso. La mayoría son benignos, pero necesitan supervisión.

Fibroma uterino: en general no causan problemas pero algunas mujeres pueden experimentar presión en el vientre, dolor en la parte baja de la espalda, menstruaciones dolorosas, dolor al tener sexo y problemas para quedar embarazada.

Hay otras causas como endometriosis, etc. Si eres de las que sufre todos los meses de dolor en la pelvis, probablemente ya conozcas de qué se tratan los malestares relacionados con el ciclo menstrual y sabrás diferenciarlos si se presenta alguna otra condición. Lo mismo si tienes o has tenido dolor pélvico por algún otro motivo, como infección urinaria o colon irritable, posiblemente ya sepas diferenciar los síntomas.

De todos modos, es conveniente que estés atenta a las señales que te envía tu cuerpo y no esperes para ir al médico únicamente cuando sientas algo diferente o fuera de lo normal. Ve preventivamente simplemente para despejar dudas, para obtener un diagnóstico y un tratamiento si tienes alguna molestia. Habla con tu médico acerca de tu dolor, él o ella te podrían dar recomendaciones para que te sientas mejor.

Tomado de Vida y Salud