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sábado, 8 de septiembre de 2012

Aumenta el número de adolescentes con hígado graso no alcohólico

La acumulación de grasas en el hígado no es una enfermedad exclusiva de los adultos y de quienes consumen alcohol. Un estudio reciente advierte sobre el aumento del hígado graso no alcohólico entre la población adolescente en Estados Unidos: al menos 1 de cada 10 la padece. En total, se habla de que hay 6 millones de niños y adolescentes que padecen esta enfermedad, y en gran parte son hispanos. Aquí te describo esta condición y también qué puedes hacer para prevenirla.

¿Qué es el hígado graso? Es una enfermedad que se produce debido a la acumulación de grasas en las células hepáticas (del hígado) o hepatocitos. La causa más frecuente es el consumo de alcohol. Sin embargo, cuando la persona que la padece no bebe o no lo hace con frecuencia, se denomina “hígado graso no alcohólico”. Esta condición está aumentando entre la población infantil y adolescente según un estudio reciente presentado en mayo de este año en San Diego, California durante la semana dedicada a las enfermedades digestivas.

Si bien la causa no está claramente determinada, el hígado graso no alcohólico entre los adolescentes puede ser causado por el aumento de la obesidad entre la población infantil y entre los adolescentes; debido a la pérdida o aumento de peso de manera oscilante (dietas de sube y baja), por culpa de las dietas de moda. Esta enfermedad se está convirtiendo poco a poco en la más frecuente entre los adolescentes que sufren de sobrepeso.

Según los datos presentados en San Diego por unos médicos de la Universidad Emory de Atlanta, la enfermedad del hígado graso no alcohólico aumentó de un 3.6% a un 9.9% entre 1988 y el 2008 en adolescentes entres los 12 y los 18 años. Unos estudios al respecto demostraron que el aumento está directamente ligado al nivel de obesidad de los niños y los adolescentes.

Estos datos confirman que la enfermedad del hígado graso no alcohólico se está volviendo muy común entre la población joven y es motivo de una alarma, pues sin duda causa complicaciones en el futuro como diabetes, hipertensión (y otras enfermedades cardíacas), así como el cáncer.

Si el hígado graso no se trata puede incluso a causar daños permanentes a este órgano. ¿De qué manera? Debido al exceso de grasa el hígado puede inflamarse, endurecerse y las células que lo forman pueden ser reemplazadas por tejido fibroso, como si fuera una cicatriz. A esto se le conoce como cirrosis.

La enfermedad del hígado graso por lo general no da síntomas (especialmente al principio) y se puede detectar durante un examen rutinario de sangre. Sin embargo, en algunos casos, puede causar fatiga, pérdida de peso y falta de apetito, debilidad, náusea, confusión y problemas para concentrarse.

¿Qué se puede hacer para prevenir el desarrollo del hígado graso en los niños y en los adolescentes? Lo principal, es llevar una dieta sana y hacer ejercicio regularmente para evitar el sobrepeso. Pero si las libras o kilos de más ya están presentes, recomiendo el ayudar a estos jóvenes a bajar de peso gradualmente (no más de 1 o 2 libras por semana). Así como evitar el consumo de harinas refinadas y el exceso de grasas.

El evitar tomar los medicamentos y los suplementos que no son necesarios también es clave. Recuerda que hasta una simple aspirina se procesa en el hígado.

El hígado graso también puede presentarse en las personas que tienen diabetes. Por eso, es importante hacer los estudios necesarios si hay alteraciones en las pruebas del funcionamiento del hígado para identificar cuál es el origen del problema para poder tratarlo de acuerdo al diagnóstico. Si se determina que de hecho se trata de hígado graso no alcohólico y que el exceso de peso es un factor causante y/o contribuyente, ya sabes lo que te va a recomendar tu médico.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 27 de julio de 2012

Los riesgos de tener sobrepeso durante el embarazo


Cuando esperas un bebé, es completamente normal que aumentes de peso. Sin embargo, este aumento inevitable debe ser saludable para evitar complicaciones durante el embarazo y el parto, tanto para ti, como para tu bebé. Una nueva investigación confirma que el embarazo y el sobrepeso no son una buena combinación.

Rita está embarazada de 6 meses y está preocupada porque ya aumentó mucho de peso y su médico se lo advirtió. Pronto le harán la prueba de glicemia (azúcar en la sangre) para descartar que no tenga diabetes gestacional y Rita tiene un presentimiento negativo. Aunque dice que se cuida con la alimentación, reconoce que no ha hecho mucho ejercicio pues se siente muy cansada y sólo quiere dormir.

Rita, como muchas mujeres embarazadas que aumentan de peso de manera descontrolada, está en riesgo de tener más complicaciones durante el embarazo y durante el parto. Una investigación reciente realizada por la Universidad de Northwestern en Chicago, en Estados Unidos, así lo confirma.

Esta investigación analizó a más de 23 mil mujeres en 9 países y encontró que las mujeres embarazadas que son obesas y sufren de diabetes gestacional y aquéllas con sobrepeso y glicemia (azúcar en la sangre) ligeramente alta, están más predispuestas a tener bebés grandes. ¿Qué riesgo implica esto? Tener un bebé grande aumenta el riesgo de que sufran lesiones durante el parto vaginal y esto eleva las posibilidades de que requieran una cesárea.

Los datos concretos de esta investigación hablan claramente: los bebés nacidos de mujeres obesas con diabetes gestacional, pesaban alrededor de 340 gramos o doce onzas más que los nacidos de madres con peso y glicemia (azúcar en la sangre) normales. Los bebés nacidos de mamás con sobrepeso (no obesas) con glicemia un poco elevada, pesaban cerca de 213 gramos o 7.5 onzas más.

Además, los bebés que nacieron de mamás pasadas de peso y con niveles de azúcar en la sangre (glicemia) elevados, son propensos a dos cosas: a bajos niveles de glicemia y a niveles de insulina altos. Esto, a la larga puede provocar obesidad y diabetes en el niño(a).

Recuerda que aunque aumentar de peso es algo que no se puede evitar en los meses de gestación, hay algunas pautas que indican el aumento de peso saludable de acuerdo a tu peso al empezar el embarazo. Tu médico te guiará al respecto y te dirá cuánto peso deberías aumentar idealmente durante cada mes para tener un embarazo saludable.

A continuación te doy una guía para que te des una idea más concreta acerca del peso indicado de acuerdo a tu caso. Para leer correctamente la tabla, recuerda que IMC equivale a índice de masa corporal.

        Peso antes del embarazo                     Aumento de peso recomendado o saludable

Si pesabas menos de lo normal (IMC=18.5)         De 28 a 40 libras/ De 13 a 18 kilos

Si tenías peso normal (IMC=18.5-24.9)                  De 25 a 35 libras/ De 11 a 16 kilos

Si estabas pasada de peso (IMC=25-29.9           De 15 a 25 libras/ De 7 a 11 kilos

Si estabas obesa (IMC= 30 o más)                        De 11 a 20 libras/ De 5 a 9 kilos

El comer sanamente para cubrir las necesidades de tu cuerpo y las de tu bebé en desarrollo es fundamental. Habla con tu médico al respecto para que diseñen una dieta de acuerdo a tu peso. Y ¡no te olvides del ejercicio! Estar activa también es indispensable para llevar un embarazo 10 puntos.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 14 de julio de 2012

La liposucción como método para eliminar la papada

Con el paso de los años se acumula grasa debajo del mentón o la mandíbula, lo cual se conoce como papada. Esta acumulación de grasa hace que tu cuello no se vea estilizado y te resta juventud. Muchas personas con este problema estético quieren solucionarlo y afortunadamente, existe una opción: la liposucción para eliminar la papada. Aquí te cuento de qué se trata.

El cuello es una de las partes del cuerpo que más delata tu edad. Un cuello con grasa sobrante puede además indicar que no estás en tu peso indicado. El ideal de todas las personas es tener un cuello estilizado, ¿no es cierto?

Pero con el paso de los años o el aumento de peso, puede que la grasa se deposite debajo de la mandíbula y aparezca la indeseable y anti estética papada. Muchas veces las dietas no la eliminan y por el contrario, si estabas con mucho peso y adelgazas demasiado, puede que te sobre la grasa justamente ahí.

Afortunadamente, actualmente existe la opción de hacerse liposucción para tratar este problema. Aquí te cuento en qué consiste la cirugía estética con liposucción para eliminar la odiosa papada:
Primero, el cirujano inyectará una solución salina que contiene también un medicamento suave para el dolor y un medicamento que contrae los vasos sanguíneos. Esto hace que el médico especializado (generalmente un cirujano plástico calificado) pueda eliminar la grasa más fácilmente, para que no haya mucho sangrado y que tampoco duela mucho.
Luego se hacen pequeñas incisiones para insertar un succionador que remueve la grasa entre la piel y el músculo.

¿Qué efectos secundarios puedes tener luego de la liposucción de la papada? Como cualquier cirugía, siempre experimentarás algunas molestias, aunque en este caso, son llevaderas. Entre los efectos secundarios están: moretones, inflamación (hinchazón) y sensibilidad que durarán entre una semana y 10 días. Esto hace que en pocos días puedas regresar a tus actividades habituales.

Sin embargo, como con cualquier procedimiento quirúrgico, los efectos secundarios dependen de cada persona.

¿Se pueden presentar complicaciones después de cirugía para eliminar la papada? Cuando ingresas a un quirófano, siempre existe un pequeño riesgo de complicaciones. En el caso de la cirugía para eliminar la papada, las complicaciones se presentan en raras ocasiones, pero pueden incluir decoloración de la piel e infección.

Los resultados de la liposucción de la papada son permanentes en el sentido de que eliminan la grasa que se quita en su totalidad. No obstante, si aumentas de peso luego de la cirugía, es posible que la grasa vuelva a acumularse debajo del mentón. Es por esto que es indispensable que no des por hecho que la papada se fue para siempre: debes complementar la cirugía con una dieta sana y no olvidar tu actividad física.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 17 de junio de 2012

Disfruta una buena pasta ¡sin sentirte culpable!

Muchas personas creen firmemente que las pastas engordan y por lo general, parecen prohibitivas para todo aquel que quiera mantenerse en forma o decida iniciar una dieta para bajar de peso. Pero no te dejes llevar por ese mito. Estas delicias de la cocina italiana aportan muchos hidratos de carbono y también brindan otros nutrientes importantes. Descubre aquí cómo incorporarlas a tu dieta, sin inclinar la balanza ni descuidar tu salud.

“Las pastas no engordan, el que engorda es uno”, solía bromear un compañero de la universidad que finalmente se dedicó a estudiar las causas de la obesidad. Anécdota al margen, ¿crees que las pastas hacen engordar o eres de los que las come de cuando en cuando y con sentimiento de culpa? Pues es el momento de que comiences a cambiar de idea: esa es una creencia equivocada que por algún motivo se ha esparcido en el mundo occidental, aunque no se conocen muy bien los fundamentos, ya que este exquisito alimento es además una fuente de varios nutrientes.

Quizás lo que le ha creado mala fama a los sabrosos espaguetis o fideos y a toda su familia (¡que según algunos supera las 200 variedades!) son las temidas calorías, aunque en realidad los fideos por sí solos no tienen más calorías que el pan de salvado, el queso azul, el atún, una hamburguesa y hasta un huevo. ¿Sabías que incluso hasta el arroz contiene más calorías que las pastas? Claro que luego habrá que ver con qué salsas acompañas a cada plato. En este sentido, las menos recomendables son las salsas de origen animal, como las que se hacen a base de manteca y crema. Esas sí que añaden cientos de calorías y el exceso de éstas, recuerda, es lo que se traduce en aumento de peso.

Otro factor que contribuye a la imagen negativa que tienen las pastas es su alto contenido de carbohidratos, aún cuando se recomienda que por lo menos el 50% de la energía, en una dieta equilibrada, provenga de los hidratos de carbono. Es importante que consideres que los fideos contienen además otros nutrientes importantes como proteínas, sales minerales, vitaminas del grupo B, E, ácido fólico y fibra.

A pesar de la mala fama, las pastas son el alimento cocido que más se consume en el mundo, ¡incluso más que el pan! Por ese motivo, hasta los investigadores se han preocupado por agregarles micronutrientes para volverlas más saludables, sin que pierdan sus deliciosas características.

Por ejemplo, un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Alimentos de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, en Argentina, aprovechó la popularidad de las pastas para convertirlas en alimentos que contribuyan a una dieta más sana, agregándoles proteínas de alta calidad y minerales.

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jueves, 16 de febrero de 2012

La dieta mediterránea vinculada a una mayor longevidad

Según un estudio reciente, seguir una dieta mediterránea puede aumentar la longevidad de las personas mayores.

La dieta mediterránea se basa en la alimentación y los hábitos saludables de las personas que vivían en el sur de Italia, en la isla griega de Creta y en otras zonas de Grecia durante la década de los 1960s. La dieta en general incluye: frutas, verduras y grasas insaturadas “buenas”, en particular el aceite de oliva. El aceite de oliva se ha asociado con beneficios como la disminución de la presión arterial y un menor riesgo de enfermedad cardíaca. Sus defensores afirman que se puede utilizar la dieta mediterránea para disminuir el riesgo de problemas relacionados con el corazón como la presión arterial alta, el colesterol alto, los ataques cardíacos y la enfermedad de Alzheimer.

En un reciente estudio, se evaluaron la dieta y las tasas de mortalidad en 1.037 participantes de mayor edad. Los investigadores encontraron una relación significativa entre el mantenimiento de una dieta mediterránea modificada, con énfasis en el alto consumo de cereales de grano entero y ácidos grasos poliinsaturados, y un menor riesgo de muerte.

En un estudio similar efectuado en septiembre de 2011, los investigadores descubrieron que  el mantenerse fiel a cuatro factores de un estilo de vida saludable identificados se asociaba significativamente con un menor riesgo de muerte prematura en hombres y mujeres. El cumplimiento con mantener una dieta mediterránea sólo se relacionó con un riesgo significativamente menor de muerte en las mujeres, pero no en los hombres.

Las personas con alergias al látex también pueden ser alérgicas a los garbanzos u otros alimentos de la familia de las leguminosas, las cuales son comunes en la dieta mediterránea. Existe un riesgo de aumento de peso debido a una alta ingesta de grasas. Consulte con su proveedor médico calificado antes de tomar decisiones respecto a terapias y / o condiciones de salud.

Para obtener más información acerca de la dieta mediterránea, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad de Medicina Integrativa. www.naturalstandard.com
  • Tognon G, Rothenberg E, Eiben G, et al. Does the Mediterranean diet predict longevity in the elderly? A Swedish perspective. Age (Dordr). 2011 Sep;33(3):439-50.
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 8 de febrero de 2012

Ejercicios para tener una “cinturita de avispa”


Uno de los atractivos más grandes de una mujer es sin duda, la cintura. Tenerla como una “avispa”, sin embargo, no es privilegio del que todas gozan. Pero un estudio reciente demostró que hacer al menos 150 minutos de ejercicios a la semana durante la juventud puede retrasar la acumulación de kilos/libras de más, sobre todo en esas partes del cuerpo que luego resultan casi imposibles de eliminar.
¿Qué ejercicios haces para mantenerte en forma? ¿Cuánto tiempo le dedicas a la actividad física cada semana? ¿Se te ha ocurrido pensar en cómo prevenir la acumulación de kilos/libras de más en vez de tener que corregirla una vez que ya la tengas? Es natural que con la edad y el paso del tiempo tu cuerpo vaya cambiando y que se vaya acumulando grasa en algunos lugares en donde es muy difícil de eliminar, como en la cintura. El interrogante es: ¿puedo hacer algo para evitarlo? La respuesta parece ser afirmativa.
Pensando en el refrán que postula “más vale prevenir que remediar”, un grupo de investigadores norteamericanos realizó una investigación que buscaba identificar alguna forma eficaz de prevenir el ganar kilos/libras de más, a diferencia de la mayoría de los estudios, que tratan de buscar el modo de eliminar el sobrepeso. Los científicos encontraron que el realizar al menos 150 minutos de ejercicios moderados por semana, tales como correr, caminar rápido o tomar clases aeróbicas, previene el aumento de peso que se produce con el paso del tiempo y también ayuda a mantener una cinturita de avispa, como en los años de la juventud.
Para ello, según explican los investigadores, es necesario que el programa de actividades comience cuando eres joven y que se mantenga a lo largo del tiempo.
Si todavía no tienes una rutina, quizás sea el momento de comenzar a pensar cuál será la actividad que practicarás. Y si el motivo que te desanima es la falta de tiempo, aquí te sugerimos algunos ejercicios básicos para reducir la cintura, que puedes realizar en tus ratos libres y en la comodidad de tu casa. Recuerda que lo ideal es practicarlos al menos tres veces por semana y complementarlos con una alimentación balanceada y baja en grasas.
Para realizar estos ejercicios es muy importante que inhales al estar arriba y exhales al flexionarte. La cantidad de repeticiones dependerá de tu estado físico y deberás regularlas de acuerdo a tus capacidades. Recuerda de no sobre-exigirte y de ir incrementando la cantidad y el tiempo de ejercicio que haces a medida que vayas alcanzando metas (no hagas mucho ejercicio de golpe, sobre todo si llevas una vida sedentaria).
  1. Un ejercicio consiste en “escribir” un semicírculo con las manos, manteniendo los brazos extendidos y la cintura flexionada. Para ello, separa ligeramente las piernas y, mientras inhalas profundamente, eleva los brazos lateralmente hasta colocarlos a los lados de la cabeza. Luego, a medida que vas espirando (sacando el aire de tus pulmones) con mucha lentitud, flexiona la cintura hacia la derecha lo más que puedas, y gira el tronco hasta que la cara quede mirando al suelo. Flexiona la cintura hacia abajo hasta tocar el suelo con las manos y desplázala lentamente, primero hacia el centro y luego hacia el lado opuesto, es decir, hacia la izquierda, haciendo el dibujo imaginario de un semicírculo sobre el suelo. Flexiona la cintura hacia arriba y recupera la postura original. Repite este ejercicio tres veces hacia cada lado.
  2. Torsiones. Párate con las piernas levemente abiertas y las manos en la cintura y flexiona ligeramente las rodillas. Gira tu torso lo más que puedas hacia la derecha y luego hacia la izquierda, manteniendo la espalda bien recta y moviendo tu cuerpo sólo de la cintura para arriba (sin mover la cadera). Realiza una serie de 20.
  3. Otra opción de torsión es, en la misma posición que el ejercicio anterior, toma un bastón y descánsalo en tus hombros por detrás de la cabeza, mientras lo sujetas con las manos y realizas las torsiones hacia la izquierda y la derecha.
  4. En la misma posición, también puedes realizar las torsiones con los brazos cruzados y con las manos en la nuca.
  5. Otra serie de torsiones consiste en colocar las piernas separadas, las rodillas rectas y los brazos en forma de cruz, inhalar profundamente y realizar una flexión hacia abajo acompañada de una torsión hacia la izquierda, hasta tocar el tobillo derecho con la mano izquierda. Repite este ejercicio dos o tres veces de cada lado.
  6. El aro. De pie, con las piernas levemente abiertas, las manos en la cintura, haz ejercicios de rotación en forma de círculo con la cintura y la cadera, hacia la izquierda y luego hacia la derecha. Puedes usar un aro como el que suelen utilizar las gimnastas, para hacer este ejercicio.
Para tener una cintura envidiable, aprovecha tus años de juventud para incorporar estos ejercicios a tu rutina. Y si crees que ya es tarde, ¡ni lo pienses! El hacer ejercicio a cualquier edad te proporciona beneficios enormes para tu salud en general.
Tomado de Vida y Salud

martes, 6 de diciembre de 2011

12 consejos para que no subas de peso durante la temporada de las fiestas

Hay que tener una voluntad de hierro para no caer en la tentación de tanta comida deliciosa que estará a nuestro alcance durante esta temporada festiva. Desde el Día de Acción de Gracias hasta el Año Nuevo, seguro te lloverán invitaciones de amistades, familiares y compañeros de trabajo que implican comer y beber más de lo habitual. Por un lado, ¡qué delicia!, pero por otro te preguntas si podrás evitar recuperar el peso que tanto esfuerzo te tomó perder ( o seguir sumando libras a las que ya te sobran). No te desanimes. No tienes que renunciar a la diversión si tienes un plan que incluya las sugerencias que te damos más adelante.

Ponches, turrones, asados, tortas navideñas, hayacas, buñuelos, un buen coquito… ¿no se te hace la boca agua? Con tanta delicia es prácticamente inevitable ganar peso durante las fiestas. A pesar de lo que normalmente se piensa, el aumento promedio de peso durante esta época no es tan alto. Según un informe publicado en The New England Journal of Medicine, el promedio de aumento de peso durante las fiestas es de una libra más o menos. Esa es la buena noticia. Pero presta atención: si bien esa libra no parece excesiva, el estudio también concluye que la mayoría de las personas nunca la pierde, es más, sigue acumulando esa libra adicional año tras año. 

 Y como el aumento de peso promedio de los adultos es de unas 2 libras al año, la conclusión es que gran parte de ese aumento puede atribuirse en gran medida al exceso de comida durante las fiestas. ¡Olvídate de disculparte pensando que entre tus resoluciones de Año Nuevo la primera será ponerte a dieta! Es preferible que prepares un plan de acción. Aquí tienes una lista de 12 consejos para que los pongas en práctica.
  1. Contrarresta las reuniones familiares y las salidas a restaurantes con más comidas preparadas en casa. ¿Te espera una gran celebración de Navidad, la fiesta de la oficina, o una salida con las amigas a un restaurante de moda? No tienes porque perderte la experiencia. Por cada una de estas ocasiones, planea comidas caseras y balanceadas el resto de la semana, en las que tú tengas pleno control de las calorías. Aunque son días de mucho ajetreo, ahorra tiempo en cualquier cosa, menos en ordenar comida ya preparada. Ten en reserva en la nevera (refrigerador) una sopa ligera de vegetales, frutas frescas picaditas, yogur bajo en calorías y azúcar. Así podrás satisfacer el apetito en estos días, sin recurrir a la clásica pizza, o a la hamburguesa y las papitas del restaurante de comida rápida.
  2. No te saltes comidas. En el maratón de compras, decoraciones y compromisos sociales, es fácil olvidarse de comer. Ahí es cuando la desorganización te gana la batalla de las calorías, porque al sentirte muerta de hambre, comerás cualquier cosa y en cualquier cantidad. Organiza las comidas y si vas a estar fuera de casa, lleva contigo barritas que te proporcionen fibra y energía por unas 100 calorías.
  3. Especialmente ahora no te olvides del ejercicio. No solamente te ayuda a quemar gran parte del exceso de calorías de la temporada, también te ayudará a controlar el estrés relacionado con esta época, y a dormir y a descansar mejor. Considera incluso incrementar tu rutina. Si acostumbras a ejercitarte 30 minutos al día, aumenta la sesión a 45 minutos. Y si haces ejercicios 3 veces a la semana, auméntalos a 5. Eso sí, no uses el ejercicio como excusa para comer más de la cuenta.
  4. En estos días, muchas personas queridas, tu mamá, tu abuela o una tía, van a pasar mucho tiempo en la cocina preparando platos deliciosos, quizás los típicos y tradicionales de tu país de origen, que solamente saboreas una vez al año. No tienes por qué privarte de ellos, pero sírvete con moderación. En lugar de un plato tipo montaña, sírvete un plato “de muestra”: un poquito de todo para darte gusto sin sentirte culpable.
  5. Si tú eres la anfitriona o la cocinera, cuidado con ir probando o comiendo mientras cocinas “para no desaprovechar ni un trocito”. Si sobra comida, distribúyela entre tus invitados, especialmente los postres. Les haces un favor y te ahorras las calorías.
  6. Evita las tentaciones, especialmente durante estas semanas a fin de año. No guardes ni galletitas ni caramelos en la gaveta del escritorio. Sustitúyelos por paquetes de pasas, frutos secos o barritas de energía. Tampoco traigas paquetes de papitas o picaditos a casa. Sustituye esos productos, llenos de calorías y sodio, por palomitas de maíz sin sal. Calman el apetito y son muy bajas en calorías.
  7. ¿Fiesta en la oficina? Ofrécete a llevar un platillo y trata de que sea lo más saludable posible: una ensalada fresca, un fruta picada, o cortes de pavo magro. Así tienes la seguridad de que habrá algo que puedes comer que es compatible con tu dieta. En lugar de soda (refresco) o alcohol, trae tu botella de agua, o té frío con poca o sin azúcar.
  8. No llegues a la reunión o a la fiesta con el estómago vacío. Antes de salir de casa, come unas rebanadas (lascas) de pavo, una ensalada verde o un yogur. De esa forma, evitas comer demasiado de lo que menos te conviene. Otra buena opción es una bolsita de frutos secos y un trocito de queso bajo en grasa. Como tienen proteína te mantendrás llena por más tiempo y podrás evitar las tentaciones mucho mejor.
  9. Aléjate de la mesa del buffet y si hay baile, no pares en toda la noche. Concéntrate en socializar, en ponerte al día con las amistades que no ves hace tiempo, en lugar de comer. Si te sientas con una bandeja de comida delante, seguro que comerás sin parar.
  10. Si el menú de la fiesta te parece irresistible, disfrútalo pero mastica cada bocado muy despacio para que te sientas satisfecha con menos cantidad. Evita repetir, especialmente los postres o los platos con mucha salsa.
  11. Si la celebración es en un restaurante, ordena algo que te guste, pero de la sección de los entremeses que trae porciones más pequeñas. Si no, comparte el plato principal con una amiga y ordena una buena ensalada que te deje satisfecha.
  12. No te excedas con el alcohol. Recuerda que tiene 7 calorías más por gramo que los carbohidratos y 4 calorías más por cada gramo que las proteínas. Y si se trata de bebidas típicas de la estación como el “eggnog”, ponche de huevo o rompope, ten todavía más cuidado (tiene como 450 calorías por vaso). Elige una bebida que puedas tomar en las rocas, o diluida con club soda o agua mineral. O mezcla mitad vino y mitad club soda en una copa para que el trago represente solamente unas 100 calorías aproximadamente.
¿Y qué puedes hacer si de todas formas comes o bebes más de lo debido? Mañana será siempre otro día y te ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo. Traza tu plan para alimentarte mejor y ejercitarte más, sin recriminaciones inútiles que ya no te servirán de nada.

Por ahora, concéntrate para que disfrutes esta época tan bonita del año, vigilando lo que comes para que también protejas tu salud. Y si tienes algún truco o consejo que te ha dado resultado, compártelo con nosotros. ¡Felices fiestas!

Tomado de Vida y Salud

jueves, 13 de octubre de 2011

La papa recupera su buena fama

“Cuidado con la papa, que engorda”… y cómo no, si la sirven cubierta de crema, queso, o en montañas de papitas fritas. Así surgió la leyenda negra en torno a la papa, y muchos la desterraron por completo de su dieta. Una lástima, ya que en realidad es un alimento que contiene muchos nutrientes esenciales para la salud. Un estudio reciente llega a salvar su reputación, ya que ha encontrado que el consumo diario de este tubérculo ayuda a mantener y a disminuir el nivel de la presión arterial, aún en personas que toman medicación para controlarla… ¡y sin subir de peso! Entérate aquí de los detalles y descubre los beneficios nutritivos de la papa.

La historia de la papa comenzó hace unos 8.000 años, cerca del lago Titicaca, que está a 3.800 metros sobre el nivel del mar, en la frontera entre Bolivia y Perú, donde todavía hoy se cultivan miles de variedades de papas diferentes.

Con el tiempo, el consumo de este tubérculo se fue expandiendo y hoy está presente en la cocina de todo el mundo: se usa en el curry en la India, en la pasta en Italia, cocida con bananos en Costa Rica, al horno con arroz en Irán y frita con judías verdes (ejotes) en Etiopía, por ejemplo.

La consideran tan importante, que el 2008 fue declarado el año internacional de la papa por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), y desde entonces se promueve su uso para combatir el hambre y la carencia de alimentos en el mundo.

Cuando se consume sola, la papa es baja en grasas, rica en proteínas y con calorías que pueden transformarse rápidamente en energía. Consumida con su piel brinda casi la mitad de la cantidad diaria de vitamina C recomendada para un adulto, y una quinta parte del potasio sugerido, que ayuda a controlar la presión sanguínea. Además, contiene una cantidad moderada de hierro, vitaminas B1, B3 y B6, minerales como fósforo y magnesio, antioxidantes que pueden ayudar a prevenir enfermedades que se relación con el envejecimiento, así como fibra, ideal para el sistema digestivo.

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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Distimia

¿Qué es?

La distimia, también llamada trastorno distímico, es una forma de depresión. Es menos severo que la depresión grave, pero a menudo dura más tiempo. Muchas personas con este tipo de depresión cuentan haber estado depresivos desde que tienen memoria, o que tienen la sensación de entrar y salir del estado depresivo todo el tiempo.

Los síntomas de la distimia son similares a aquellos de la depresión grave, aunque tienden a ser menos intensos. En ambas condiciones, una persona puede sentirse decaída o irritable, sentir disminución en el placer y pérdida de energía. Se sienten relativamente desmotivados y desconectados del mundo. El apetito y el peso pueden aumentar y disminuir. La persona puede dormir demasiado o tener problemas para dormir y hasta para concentrarse. La persona puede también ser indecisa o pesimista, o tener una autoimagen baja.

Los síntomas pueden convertirse en un episodio completo de depresión grave. Esta situación a veces se denomina “depresión doble” porque un segundo problema (el episodio de depresión grave) se superpone con la sensación inusual de bajo estado de ánimo. Las personas con distimia tienen más posibilidades que el promedio de desarrollar depresión grave.

Mientras que la depresión grave a menudo ocurre por episodios, la distimia es más constante, dura largos periodos y a veces comienza en la niñez. Como resultado, una persona con distimia tiende a creer que la depresión es parte de su carácter. La persona quizá ni siquiera piense en hablar de su problema de depresión con los médicos, familiares o amigos.

La distimia, al igual que la depresión, tiende a ser hereditaria. Es dos a tres veces más frecuente en mujeres que en hombres. Algunas personas con distimia han tenido una gran pérdida durante la niñez, como la muerte del padre o de la madre. Otros manifiestan tener estrés crónico. Pero a menudo es difícil saber si las personas con distimia están bajo más estrés que otras personas o si la distimia los hace captar más estrés que el resto de las personas.

Síntomas

El principal síntoma de la distimia es el bajo estado de ánimo y tristeza por tiempo prolongado.

Las personas con distimia también pueden ser irritables. Otros síntomas incluyen:

aumento y disminución del apetito y el peso
falta de sueño o demasiadas horas de sueño
fatiga o poca energía
baja autoestima
dificultad para concentrarse
indecisión
desesperanza o pesimismo

Diagnóstico...

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miércoles, 31 de agosto de 2011

Los adolescentes y las bebidas energéticas: ¡Hay que tener mucha precaución!


Cuando se tiene sueño o cansancio una tacita de café viene de maravillas. ¿Pero la cafetera completa? Claro que no, toda esa cafeína es demasiado para un solo corazón. Sin embargo, eso es exactamente lo que ingresa al organismo de un niño o de un adolescente cada vez que bebe un frasco de bebida energética. Las nuevas recomendaciones de la Academia Americana de Pediatría son muy claras: el contenido de estimulantes en las bebidas energéticas pone en peligro la salud de niños y de los adolescentes, por lo tanto, no deben consumirlas. ¿Las beben tus hijos o tú? Infórmate para que conozcas los riesgos a los que se exponen.

A Carlos le encanta jugar básquetbol con sus compañeros de la secundaria. En la mochila, trae su botella de bebida energética para calmar la sed y para recargar las pilas después del partido. Además, la bebe para mantenerse despierto cuando necesita estudiar hasta tarde para un examen. La toma como si fuera una soda o un refresco más, y todos sus amigos hacen lo mismo. ¿Qué hay de malo en eso? ¿No se venden las bebidas energéticas en los mismos supermercados y establecimientos donde se venden los jugos, las sodas y las bebidas deportivas?

Las respuestas aparecen en un informe de la Academia Americana de Pediatría (AAP) publicado en la edición del pasado junio en la publicación Pediatrics. Según la doctora Marcie Beth Schneider, miembro del Comité de Nutrición de la AAP y coautora del estudio, existe mucha confusión entre las bebidas deportivas y las energéticas, y los adolescentes (y muchos padres) a menudo no están conscientes de las diferencias entre ellas. La doctora Schneider agrega que muchos jóvenes toman bebidas energéticas que contienen gran cantidad de cafeína, cuando en realidad solamente necesitan hidratar su cuerpo después del ejercicio. En su lugar, están consumiendo grandes dosis de cafeína y otros estimulantes, lo que puede resultar peligroso.

¿Cuál es la diferencia entre una bebida deportiva y una energética? Las bebidas deportivas contienen carbohidratos (azúcares), minerales (como sodio o sal, potasio, etc.) y aromatizantes. Su función es la de restituir el agua y los electrolitos que se pierden durante una sesión de ejercicio intenso. Pero según los especialistas, se abusa de estas bebidas que a menudo son innecesarias. Como contienen calorías, contribuyen al aumento de peso y al deterioro de los dientes. Muchas veces es suficiente, según indican, beber agua durante y después de hacer ejercicio.

Las bebidas energéticas, contienen estimulantes como la cafeína, y otros ingredientes que aumentan el efecto estimulante de la cafeína como la guaraná, la yerba mate, la cola y el cacao. O hasta la efedrina, que es un descongestionante que puede tener efectos cardiovasculares y en exceso ha causado desmayos. También contiene taurina, que también es un compuesto que actúa en las contracciones del corazón y cuyo efecto se desconoce en las cantidades que contienen las bebidas energéticas a largo plazo. Como estas bebidas están se venden como suplementos nutricionales (aunque no proporcionan ningún beneficio nutritivo), no están sometidas a la regulación de la Administración de Medicamentos y Alimentos (o FDA, por sus siglas en inglés) que limita los niveles de la cafeína a 71 mg por cada 12 oz de líquido en las sodas y en otros tipos de bebidas.

Una inyección de cafeína tomada. Una taza de café...

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martes, 2 de agosto de 2011

¿Has subido de peso? ¡Puede ser culpa del glutamato monosódico!


Puede que el nombre de este aditivo alimenticio te resulte además de largo y extraño, ¡hasta difícil de pronunciar! Pero aunque no lo creas, el GMS y tú son viejos conocidos. Sencillamente, se encuentra presente en casi todos los alimentos que te llevas a la boca. Si la balanza (báscula) indica que has subido unas libritas de más, el GMS podría ser el responsable, según indica un estudio reciente. Infórmate aquí sobre la relación del glutamato y el grosor de tu cintura.
A Susana le encanta la comida china. Rara es la semana en la que no ordene un delicioso  arroz frito sazonado con abundante salsa de soya (soja).  Mario, por su parte, no concibe el almuerzo sin su hamburguesa acompañada con papitas fritas.  Y Antonia, que tiene un trabajo muy exigente, rara vez encuentra tiempo para cocinar. Así que soluciona la cena con sopa enlatada u otro alimento procesado que calienta en el microondas.  Los tres han notado un aumento de peso, a pesar de que comen más o menos la misma cantidad de comida de siempre.  No lo saben… ¡pero los tres, sin darse cuenta, consumen grandes cantidades de GMS!
¿Qué significan en realidad esas letras?  Pues se refieren básicamente al glutamato monosódico, un aminoácido que en su forma natural se encuentra en mucho de los alimentos que ingerimos a diario, como el tomate, los hongos (setas, callampas), las verduras, las carnes y hasta en la leche materna. En su forma procesada, que se obtiene de la fermentación de la caña de azúcar y de algunos cereales, se utiliza como aditivo o condimento para mejorar  el sabor de los alimentos  y se conoce entonces como E621, proteína hidrolizada o extracto de levadura. Es en esta forma que realiza un magnífico trabajo a la hora de potenciar o aumentar el sabor de los alimentos, por lo que su uso se ha extendido por el mundo entero.  Aunque su consumo es mucho más común en los países asiáticos, las personas que viven en Estados Unidos lo ingieren en todo tipo de alimentos  procesados, desde las papitas fritas hasta las sopas enlatadas.

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martes, 26 de julio de 2011

Los adolescentes y la cirugía plástica – Un tema que da de qué hablar


La cirugía plástica no es un tema ajeno entre los adolescentes. Tal como los mayores, los jóvenes buscan esta alternativa cuando no se sienten cómodos con su apariencia física. En Vida y Salud te contamos más sobre el tema de la cirugía estética entre los adolescentes. Infórmate bien antes de tomar una decisión tan importante.
No te sorprenda que en lugar de una fiesta, tu hija adolescente te pida una cirugía plástica como regalo por su cumpleaños número 15 o “Quinceañera”. Es el caso de Julia, una chica a quien sus orejas nunca le han gustado. Son grandes y eso le ha valido más de una burla en la escuela y hasta el apodo de “Dumbo”. Por eso, cuando su papá le propuso hacer una fiesta para celebrar sus quince años, Julia respondió decidida que prefería operarse las orejas. Y así fue. No hubo fiesta, pero Julia ahora está disfrutando de su nueva apariencia y quienes se burlaron de ella, ya no tienen de qué reírse.
Pero la decisión de los padres de Julia no fue fácil. La verdad es que una cirugía estética en los adolescentes, es un tema para analizar con lupa. Sobretodo porque durante los años de la adolescencia, el cuerpo todavía está en proceso de desarrollo y una decisión de ese tipo cuando el cuerpo aún no ha terminado de desarrollarse, puede resultar en arrepentimiento posteriormente. Por ejemplo, se sabe que las mujeres tienden a aumentar de peso entre los 18 y los 21 años, lo cual puede significar que para entonces ya no tengan deseos de hacerse una cirugía de aumento de los senos porque les crecieron más, o al contrario, si se hicieron una liposucción antes de esa edad, puede que aumenten de peso y la cirugía estética haya sido inútil.
Las cirugías más populares entre los adolescentes son:
  • Rinoplastia o cirugía para corregir la nariz. En este caso, es necesario que la cirugía se haga una vez que la nariz haya dejado de crecer, es decir a los 15 o 16 años en las mujeres y a los 16 o 17 en los hombres.
  • Liposucción: remover grasa de ciertas áreas del cuerpo. Como mencioné anteriormente, es preferible hacerla después de los 21 años, porque de los 15 a los 21 por lo general, hay un aumento de peso en las mujeres.
  • Aumento o reducción de senos: ya sea que te sientas avergonzada por tener senos pequeños o al contrario, por tenerlos muy grandes, puedes beneficiarte de esta cirugía a partir de los 16 años.
  • Otoplastia: cirugía para corregir las orejas grandes. Esta cirugía puede hacerse desde los 8 años de edad, que es cuando el cartílago ha alcanzado su máximo tamaño.
  • Cirugía para aumentar o reducir el mentón: puede hacerse también durante la adolescencia.
  • Cirugía para corregir la asimetría de los senos: a veces sucede que un seno es significativamente más grande que el otro y esto puede corregirse mediante cirugía plástica.
¿Cuáles son las razones por las que un adolescente quiere operarse?

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lunes, 6 de junio de 2011

Cómo cuidar la salud de los adolescentes: de los 13 a los 18 años


La adolescencia es una etapa de grandes cambios y de emociones fuertes en la vida de todas las personas. En ese proceso que dura varios años, tus hijos/as no sólo notarán que su cuerpo cambia sino también sus ideas y lo que sienten. Esto puede causarles confusión. Aquí te contamos cómo acompañar a tus hijos/as de los 13 a los 18 años y cuidar su salud, tanto física como emocionalmente.
Si tu hijo o hija está cerca de los 10 años es hora de que empieces a pensar que ya puede estar dejando la niñez, quizá pronto dejarás de llevarlo al pediatra y cuando menos te des cuenta su cuerpo habrá cambiado, así como su forma de pensar. No existe un momento especial en el cual comiencen a ocurrir estos cambios que conducen a la adolescencia. Algunos niños empiezan antes y otros después. Lo importante es que tengas presente que a veces los cambios físicos suceden después de los emocionales.
Todo esto puede generar confusión y cambios en los estados de ánimo en los adolescentes. Su cuerpo comienza  a ser diferente, algunos desarrollan acné, aparece la menstruación y los senos en las mujeres, los varones cambian su voz y comienzan a tener más vello en la cara. Al mismo tiempo, empiezan a percibir que sus amigos o la gente de su edad los mira de manera diferente, comienzan a buscar modelos con quien quisieran identificarse y sobre todo, intentan ser aceptados por su grupo de referencia.
Esto hace que muchas veces los adolescentes se distancien de sus padres, no estén de acuerdo con sus puntos de vista y los contradigan. Esto es parte normal de este proceso, así que no  dejes que la situación te desconcierte. Y si temes por el bienestar de tus hijos/as ante los riesgos del mundo actual, lo mejor es que procures tener una buena comunicación. Trata de mantener siempre un diálogo abierto y de conocer qué cosas están sintiendo, qué temores tienen y qué sensaciones les provocan todos los cambios por los que están pasando.
Recuerda cuando tú estabas en la adolescencia, qué cosas te molestaban o te avergonzaban y comparte esos recuerdos con tus hijos/as, los tranquilizará saber que sus propios padres también han atravesado (y superado) situaciones similares.
No te avergüences de hablar con ellos sobre ciertos temas como la sexualidad y las drogas. La mejor forma de cuidar a tus hijos, de prevenir problemas y de ayudarlos es que ellos tengan la información correcta y conozcan los peligros. Por eso, lo ideal es que te adelantes y hables de estos temas antes de que se presenten. Si le cuentas a tu hija sobre la menstruación luego de su primer período, has llegado tarde. Lo mismo si recuerdas mencionar lo nocivo que puede ser el tabaco luego de haber encontrado la cajetilla de cigarrillos en el bolsillo de su pantalón.
Del mismo modo, trata de informarte acerca de las cosas que pueden ocurrir y de las que te preocupan y procura conversar con tus hijos/as al respecto y de establecer límites relevantes. Tal vez no quieras que tus hijos/as se tiñan el pelo y mucho menos que se hagan tatuajes o perforaciones, pero debes tener en cuenta que ellos/as están experimentando, buscando su propio estilo y también desean sorprenderte, así es que evalúa la importancia de las cosas antes de decir que no. Así, por ejemplo, teñirse puede resultar inofensivo ya que el pelo volverá a crecer y a tener su color natural pero no es tan sencillo eliminar un tatuaje. Este dura toda la vida y además puede causar infecciones y tiene otros riesgos para su salud.
Si tus hijos/as están sanos, durante esta etapa de la adolescencia -que podría dividirse en tres períodos- deberías llevarlos a hacerse chequeos médicos de rutina mínimo una vez  cada período: entre los 11 y los 14 (adolescencia temprana), entre los 15 y los 17 (adolescencia intermedia) y entre los 18 y los 22 años (adolescencia tardía).
Estas visitas te ayudarán a detectar cambios importantes, tanto físicos como emocionales y a enfrentar varios temas que pueden resultar difíciles de conversar entre padres e hijos. Por ejemplo, un profesional puede ayudar a despejar dudas sobre el desarrollo normal del cuerpo del adolescente o a detectar si existen riesgos de problemas de adicciones, trastornos de la alimentación o problemas físicos en general. Entre otras cosas, chequeará: la presión arterial, el peso, el nivel del colesterol en la sangre y el estado de la visión, la audición, la boca y los dientes.
Si es necesario, el médico podrá sugerir que lo lleves a uno o varios especialistas: al dentista para revisar el crecimiento de los dientes o la forma de morder, o si tiene caries; al dermatólogo si el acné es muy severo o al ginecólogo en el caso de las chicas, si tiene dolores menstruales muy intensos.
Mientras tanto, tú deberás ir encontrando nuevas formas de comunicarte con tus hijos/as adolescentes, conocerlos y descubrir su forma de ser y pensar. En esta etapa, pueden llamarte la atención muchas actitudes que posiblemente sean parte normal de esta transición. Ten paciencia y comprensión, pero presta atención a algunas cosas que sí pueden ser señales de alarma. Por ejemplo, debes buscar ayuda profesional si notas los siguientes signos o síntomas en tu hijo/a:
  • Aumento o pérdida extrema de peso
  • Problemas de insomnio o que duerme demasiado
  • Cambios rápidos y drásticos en su personalidad
  • Cambio repentino de amigos
  • Ausencia al colegio de manera frecuente o disminución en el rendimiento escolar
  • Referencias al suicidio (aunque sea en broma)
  • Indicios de que fuma, bebe alcohol o consume drogas
  • Problemas con la ley
  • Cualquier otro comportamiento que no es apropiado que dure más de 6 semanas.
Sé paciente y no te rindas aunque a veces te sientas abrumado por las situaciones que se presentan. Ten en cuenta que la adolescencia terminará. Mientras tanto, recuérdales a tus hijos que los(as) apoyas en este proceso y que juntos podrán atravesar este periodo de cambios y contradicciones. Cuando menos te des cuenta, ya serán personas adultas, responsables, comunicativas y además, si han contado con tu apoyo emocional y han visitado al médico con regularidad, serán adultos sanos.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Embarazada y con los pies y los tobillos hinchados?


Durante el embarazo, tu útero no es la única parte de tu cuerpo que se está expandiendo. Podrías notar inflamación (hinchazón) en tus extremidades, específicamente en tus tobillos y en tus pies. En este artículo te contamos qué puedes hacer para disminuir o mejorar la inflamación de los tobillos y de los pies mientras esperas la llegada de tu bebé y cuándo es señal de alarma.
Andrea tiene 8 meses de embarazo y se sorprendió al verse los pies y los tobillos hinchados. “ ¿Por qué?” se preguntó al ver que ya sus zapatos no le cabían. La verdad es que como Andrea, a muchas mujeres les llama la atención la hinchazón de las extremidades durante el embarazo, pero es algo común. El nombre médico para la retención del líquido que causa la hinchazón es: edema. Lo que sucede es que todo tu cuerpo está cambiando, no es sólo tu útero el que está creciendo.
Es común que durante el embarazo se presente un poco de inflamación (hinchazón) en las extremidades. Esto está relacionado con la predisposición a retener líquidos en el cuerpo. Además, el útero está creciendo, se vuelve más pesado y dificulta la circulación de la sangre de las venas de las piernas cuando regresa al corazón para oxigenarse. Esto hace que se hinchen las piernas, los tobillos y los pies.
Se estima que el 75% de las mujeres embarazadas pueden desarrollar esta inflamación ( hinchazón de los tobillos o pies), especialmente entre los 7 y los 9 meses de gestación (en el último trimestre). También existe un pequeño porcentaje (25%) de mujeres afortunadas que nunca experimentan hinchazón o edema de las extremidades durante el embarazo, y esto también se considera normal.
Para aliviar la hinchazón de los tobillos y los pies durante el embarazo las siguientes recomendaciones te podrían ayudar:
  • No pases demasiado tiempo de pie o sentada. Si tu trabajo te lo exige, asegúrate de tomar descansos. Camina por 5 minutos, eleva los pies más arriba del corazón y mueve los tobillos para activar la circulación.
  • Si estás sentada mucho tiempo, trata de no apoyar los pies en el piso, sino de mantenerlos elevados con un taburete, una caja o un cojín.
  • Duerme de lado. El acostarte de lado ayuda a que tus riñones trabajen al máximo, eliminando los desechos líquidos para aliviar la hinchazón. Si puedes, también coloca unas almohadas debajo de tus piernas para elevarlas durante la noche. Así estimulas el retorno sanguíneo hacia el corazón.
  • Olvídate de los zapatos de moda que pueden ser incómodos. Durante el embarazo, la moda sí incomoda. Preocúpate por estar cómoda, no por usar tacones altos. Elije zapatos bajitos y amortiguados.
  • Evita acalorarte demasiado. El calor agrava la hinchazón. Trata de mantenerte fresca y si puedes, aplícate compresas frías en los pies para aliviarte.
  • Toma agua. Aunque parezca contradictorio, mientras más agua bebas, más eliminas. El mantenerte hidratada es vital durante el embarazo, así que asegúrate de tomar al menos 8 a 10 vasos de 8 onzas de líquidos (agua preferiblemente).
  • Usa medias para estimular la circulación.
  • Haz ejercicio diariamente.
Recuerda que aunque incómoda, la hinchazón o edema durante el embarazo pasará luego de que tengas a tu bebé. Si consideras que tu hinchazón no es normal, habla con tu médico. La hinchazón excesiva puede ser una señal de preeclampsia, siempre y cuando venga acompañada por otros síntomas como presencia de proteínas en la orina, aumento de peso repentino, hipertensión (presión alta), cambios en la visión y dolores de cabeza. Si notas estos síntomas también llama a tu médico de inmediato o ve a una sala de emergencia.
Tomado de Vida y Salud