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miércoles, 1 de agosto de 2012

Comida rápida: consejos para no sumar muchas calorías

Cada vez más personas quieren cambiar su forma de alimentarse con el fin de perder peso y estar más sanas. Sin embargo, la comida rápida aparece en nuestra vida, muchas veces, como la única alternativa que hay, ya sea debido al tiempo o por el lugar en el que estamos a la hora de comer. Si tienes que ir a un restaurante de comida rápida, no necesariamente tienes que comer mal. Aquí te cuento qué puedes hacer para evitar que una comida rápida sea una explosión de calorías que saboteen tu plan de comer de forma saludable.

Si te prometiste comer bien y abandonar las frituras y las comidas rápidas, haz dado un gran paso para bajar de peso y estar saludable. Sin embargo, en ocasiones, nuestros esfuerzos por comer siempre de forma balanceada y sana se ven comprometidos si estamos en algún lugar en donde la única opción es la comida rápida. Tal vez estés en un centro comercial o de viaje con tu familia y no encuentras nada más que cadenas de comida rápida cuando es hora de comer.

Pero encontrarte en un restaurante de comida rápida no significa que no tienes opciones y que tienes que consumir muchas calorías. Afortunadamente, existen formas de comer ahí sin excederte. Toma nota de estos consejos que de seguro no sabotearán tu dieta:
  • Algunos restaurantes de comida rápida publican el contenido nutricional de sus alimentos en su sitio de Internet (sitio Web) o en el mismo restaurante. Así que allí podrás ver cuántas calorías tiene cada platillo y podrás elegir la mejor opción
  • Es común que los restaurantes de comida rápida ahora ofrezcan un menú con menos calorías.
  • Si no encuentras estas opciones, entonces opta por las porciones pequeñas. Pedir un sándwich (emparedado) pequeño es mejor que una hamburguesa de tres pisos que puede tener hasta 1,000 calorías. Incluso las opciones del menú infantil son ideales para no excederte en calorías.
  • Si te ofrecen agrandar las papas o los anillos de cebolla, no aceptes aunque la tentación sea grande. Mejor aún: elige un plato para acompañar que sea saludable como por ejemplo, una ensalada pequeña, papas al horno, trocitos de manzana, o de maíz.
  • Aprende qué significan palabras como “crujiente” y “cremoso”. Estas se refieren a métodos de preparación que involucran mucha mantequilla, queso y crema. Las palabras que debes elegir son “al horno”, “hervido” y “a la parrilla”.
  • Elige siempre una ensalada para acompañar o simplemente, para que sea tu plato fuerte. Puedes agregarle pollo a la parrilla o camarones. Recuerda pedir el aderezo en un recipiente aparte y no agregar queso ni pedacitos de tocino pues suman calorías que quieres evitar.
  • Comparte: aprovecha los tamaños agrandados de las comidas para compartirla con alguien.
  • Pregunta si hay una porción más pequeña de lo que ordenaste o simplemente guarda la mitad para el día siguiente.
  • Ten cuidado con las bebidas: las sodas grandes contienen un promedio de 300 calorías. Así que mejor refréscate con agua mineral o con gas, té que no contenga azúcar o soda (refresco) de dieta. Las malteadas ni las contemples: una de tamaño grande puede llegar a tener 800 calorías.
  • Pide siempre opciones más saludables: mayonesa baja en grasa, pan integral o queso bajo en grasa.
Con estos consejos y teniendo siempre en cuenta el tamaño de las porciones, puedes salir de un restaurante de comida rápida sin sentirte culpable. La clave es saber elegir y buscar otras opciones más sanas para tu menú.

Así que no hay excusa: incluso en los lugares de comida rápida puedes ganarle la batalla a las calorías.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 20 de julio de 2012

Comida rápida: consejos para no sumar muchas calorías

Cada vez más personas quieren cambiar su forma de alimentarse con el fin de perder peso y estar más sanas. Sin embargo, la comida rápida aparece en nuestra vida, muchas veces, como la única alternativa que hay, ya sea debido al tiempo o por el lugar en el que estamos a la hora de comer. Si tienes que ir a un restaurante de comida rápida, no necesariamente tienes que comer mal. Aquí te cuento qué puedes hacer para evitar que una comida rápida sea una explosión de calorías que saboteen tu plan de comer de forma saludable.

Si te prometiste comer bien y abandonar las frituras y las comidas rápidas, haz dado un gran paso para bajar de peso y estar saludable. Sin embargo, en ocasiones, nuestros esfuerzos por comer siempre de forma balanceada y sana se ven comprometidos si estamos en algún lugar en donde la única opción es la comida rápida. Tal vez estés en un centro comercial o de viaje con tu familia y no encuentras nada más que cadenas de comida rápida cuando es hora de comer.

Pero encontrarte en un restaurante de comida rápida no significa que no tienes opciones y que tienes que consumir muchas calorías. Afortunadamente, existen formas de comer ahí sin excederte. Toma nota de estos consejos que de seguro no sabotearán tu dieta:
  • Algunos restaurantes de comida rápida publican el contenido nutricional de sus alimentos en su sitio de Internet (sitio Web) o en el mismo restaurante. Así que allí podrás ver cuántas calorías tiene cada platillo y podrás elegir la mejor opción
  • Es común que los restaurantes de comida rápida ahora ofrezcan un menú con menos calorías.
  • Si no encuentras estas opciones, entonces opta por las porciones pequeñas. Pedir un sándwich (emparedado) pequeño es mejor que una hamburguesa de tres pisos que puede tener hasta 1,000 calorías. Incluso las opciones del menú infantil son ideales para no excederte en calorías.
  • Si te ofrecen agrandar las papas o los anillos de cebolla, no aceptes aunque la tentación sea grande. Mejor aún: elige un plato para acompañar que sea saludable como por ejemplo, una ensalada pequeña, papas al horno, trocitos de manzana, o de maíz.
  • Aprende qué significan palabras como “crujiente” y “cremoso”. Estas se refieren a métodos de preparación que involucran mucha mantequilla, queso y crema. Las palabras que debes elegir son “al horno”, “hervido” y “a la parrilla”.
  • Elige siempre una ensalada para acompañar o simplemente, para que sea tu plato fuerte. Puedes agregarle pollo a la parrilla o camarones. Recuerda pedir el aderezo en un recipiente aparte y no agregar queso ni pedacitos de tocino pues suman calorías que quieres evitar.
  • Comparte: aprovecha los tamaños agrandados de las comidas para compartirla con alguien.
  • Pregunta si hay una porción más pequeña de lo que ordenaste o simplemente guarda la mitad para el día siguiente.
  • Ten cuidado con las bebidas: las sodas grandes contienen un promedio de 300 calorías. Así que mejor refréscate con agua mineral o con gas, té que no contenga azúcar o soda (refresco) de dieta. Las malteadas ni las contemples: una de tamaño grande puede llegar a tener 800 calorías.
  • Pide siempre opciones más saludables: mayonesa baja en grasa, pan integral o queso bajo en grasa.
Con estos consejos y teniendo siempre en cuenta el tamaño de las porciones, puedes salir de un restaurante de comida rápida sin sentirte culpable. La clave es saber elegir y buscar otras opciones más sanas para tu menú.

Así que no hay excusa: incluso en los lugares de comida rápida puedes ganarle la batalla a las calorías.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 1 de febrero de 2012

7 formas de sobrevivir a la comida rápida

La comida rápida llegó para quedarse. Vamos a la capital y hay 1 restaurante de comida rápida cada 100 metros. Vamos al centro comercial y hay 3 pisos de restaurantes donde el 90% son de comida rápida. Vamos al aeropuerto, al estadio, al cine, al parque… todo TODO está inundado de comida rápida.


¿Rico? Si. ¿Saludable? Oh no!

Y el problema no es tanto que haya comida rápida (pues vamos, que más de una vez necesitamos esas salvaditas), el problema es la gran cantidad de veces que abusamos de ella. La mayoría de sus comidas están cargadas de calorías malas provenientes de endulzantes, aceites y harinas de mala calidad, añadiendo más y más porquerías a nuestro cuerpo.

El colmo es cuando vamos a un restaurante de estos y vemos a alguien que no tiene ni idea de donde está parado.

Caso típico: Llega una persona al mostrador, se pide una hamburguesa triple, con tocineta extra, papas fritas grandes… pero oh… Coca Cola dietética, por favor.

¿Te ha pasado? ¿No te da coraje?

La mayoría de las personas están completamente engañadas con lo que una nutrición saludable es. Esa persona si quisiera cuidar su salud, en vez de pedir esa coca diet, debería salir de ahí, irse a su casa y hacerse su propio plato de comida. O por lo menos, implementar algunos de estos tips:

#1. Ojos en la ensalada:

El típico acompañamiento en un restaurante de comida rápida son las papas fritas, otras opciones son nachos, hash browns, aros de cebolla o “nuggets de pollo”.. uff… Si quieres hacer tu comida más saludable, cambia este acompañamiento por una ensalada si el menú lo permite. Y si no lo permite, pero si está disponible aparte, pídela adicionalmente.

Dado que (Gracias a Dios) ahora la gente se cuida un poco más y todos estos restaurantes han venido ganando mala fama, se han vistos forzados a mejorar sus menús y uno de estos cambios ha sido incorporar la ensalada como acompañamiento. Punto a favor!

El problema es el aderezo que dan. Como lo expliqué en este artículo, la mayoría de aderezos de fábrica son cualquier cosa menos que saludable, dado que suelen venir con endulzantes y aceites de mala calidad. Punto en contra! Tu mejor opción es comerte la ensalada al natural o agregarle sal, limón o aceite de oliva si estuviera disponible.

#2. Ni normal ni dietética:

Las bebidas gaseosas son de las peores enemigas de la nutrición saludable. Son altamente cargados de calorías gracias a la cantidad de endulzantes con que vienen, porque si no es azúcar lo que traen, es jarabe de maíz de alta fructosa y ya sabemos lo malo que es el JMAF. Lo mismo aplica para bebidas como té frío o “limonadas”. Y si piensas que la versión light es mejor, punto menos para ti. No hay endulzante bueno a menos que sea natural, como el stevia. Cualquier otro sustituto del azúcar es mejor hacerlo a un lado.

Aquí tu mejor opción (como siempre) es tomar agua natural. Si te resulta muy simple, opta por té o café si fuera necesario. Y si fuera el caso de que necesitas desesperadamente algo gaseoso, toma agua con soda, obtienes mucho menos calorías y te quedas con las burbujas.

Si optas por café o te, tómatelos sin azúcar y sin crema. Pero el agua… esa es tu mejor opción. Eso si, mantente alejado(a) lo más que puedas de los batidos o milkshakes. Azúcar, azúcar, azúcar.

#3. ¿Frito o a la parrilla?

Si te fijas, la gente está un poco mejor informada hoy en día y sabe que algo a la parrilla es mucho mejor que algo frito (al menos esa es mi fe). Por eso, si tienes por ejemplo 3 opciones de hamburguesas, pero solo en una de ellas la carne es a la parrilla (y las otras 2 fritas o no dicen nada), ya tienes tu ganadora.

De esta forma te evitas que la calidad de tu comida se vea afectada por los aceites de mala calidad que usualmente usan en estos restaurantes y te evitas las calorías de más.

Esto mismo aplica para otras comidas como burritos (wraps), ensaladas, tacos, etc. Comida preparada a la parrilla siempre va a ser mucho mejor, hervida sería genial, pero es pedirle peras al olmo.

#4. Menú de niños

Woohoo! Panda!

Suena gracioso pero tiene su lógica. Los menús para niños tienen por lo general porciones mucho más pequeñas de todo, lo cual es una opción que deberías tener en cuenta.

Son incluso una mejor opción si puedes aplicar las anteriores 3 reglas, sería menos insaludable y hasta es posible que quedes satisfecho(a) con esa porción.

Lo mejor: ¡Te quedas con el juguete! :D

#5. Controla la porción

Una de las formas de tomar más dinero de nuestros bolsillos es ofreciéndonos ingredientes extras, tamaños más grandes o algo a mitad de precio. Por ejemplo: tocino extra, nuggets extra, torta extra, agrandar el menú, salsas extras o postre extra.

¿Por qué comer más de lo que necesitamos? Ya estamos en un lugar que sabemos no es lo más saludable del mundo y vamos a pedir más comida? Hay algo que no calza.

Limítate a comer lo que verdaderamente te va a satisfacer, no hace falta que pidas postre (y si crees que sí, estás engañado(a) ), no hace falta que le metas ingredientes de más o que agrandes el tamaño.

#6. Y si optas por la hamburguesa…

La típica hamburguesa no es una opción tan mala, no es totalmente buena, pero tiene sus beneficios. Si optas por comer una hamburguesa, asegúrate de que la carne sea a la parrilla, de que viene bien cargada de vegetales como cebolla, tomate, lechuga y pepino. Pide que le quiten el queso, el tocino y que no le pongan ninguna salsa “especial” o ninguna del todo.

Puedes también quitarle la rebanada de pan superior y te eliminas esas calorías de más.

Hay algunos restaurantes que inclusive ofrecen pan integral para sus hamburguesas lo cual es punto a favor. También puedes optar por pedirte una hamburguesa de pollo, pavo o pescado, las cuales posiblemente sean una opción más saludable que la carne de res.

#7. No solo de hamburguesas vive el hombre

Hay muchos restaurantes de comida rápida que por naturaleza su comida es mucho mejor a una típica hamburguesa, pizza, hot dogs o tacos. Hay restaurantes de emparedados, burritos, comida china, japonesa, tai e inclusive ya hay restaurantes rápidos que ofrecen comida típica.

Estos restaurantes tendrán una mejor gama de opciones, los ingredientes serán más frescos y su cocimiento un poco mejor. Un gran punto a favor!

Pero sin duda alguna la mejor forma de comer comida rápida es si la haces tú mismo(a). Tienes control de los ingredientes, de la forma en que la cocinas, de la calidad de los ingredientes, de sus acompañamientos y lo que tomas.

Y si lo haces en compañía mejor! Te diviertes más y pasas un buen rato, puedes ver una buena película, un partido de lo que te guste o simplemente una cena rápida en familia.

Ahí tienes 7 tips para implementar de ahora en adelante cuando no tengas más que la comida rápida como única opción.

Tú tienes el control de lo que comes y son tus decisiones las que van creando tu camino.

Tomado de Cuerpo al Dente

martes, 6 de diciembre de 2011

12 consejos para que no subas de peso durante la temporada de las fiestas

Hay que tener una voluntad de hierro para no caer en la tentación de tanta comida deliciosa que estará a nuestro alcance durante esta temporada festiva. Desde el Día de Acción de Gracias hasta el Año Nuevo, seguro te lloverán invitaciones de amistades, familiares y compañeros de trabajo que implican comer y beber más de lo habitual. Por un lado, ¡qué delicia!, pero por otro te preguntas si podrás evitar recuperar el peso que tanto esfuerzo te tomó perder ( o seguir sumando libras a las que ya te sobran). No te desanimes. No tienes que renunciar a la diversión si tienes un plan que incluya las sugerencias que te damos más adelante.

Ponches, turrones, asados, tortas navideñas, hayacas, buñuelos, un buen coquito… ¿no se te hace la boca agua? Con tanta delicia es prácticamente inevitable ganar peso durante las fiestas. A pesar de lo que normalmente se piensa, el aumento promedio de peso durante esta época no es tan alto. Según un informe publicado en The New England Journal of Medicine, el promedio de aumento de peso durante las fiestas es de una libra más o menos. Esa es la buena noticia. Pero presta atención: si bien esa libra no parece excesiva, el estudio también concluye que la mayoría de las personas nunca la pierde, es más, sigue acumulando esa libra adicional año tras año. 

 Y como el aumento de peso promedio de los adultos es de unas 2 libras al año, la conclusión es que gran parte de ese aumento puede atribuirse en gran medida al exceso de comida durante las fiestas. ¡Olvídate de disculparte pensando que entre tus resoluciones de Año Nuevo la primera será ponerte a dieta! Es preferible que prepares un plan de acción. Aquí tienes una lista de 12 consejos para que los pongas en práctica.
  1. Contrarresta las reuniones familiares y las salidas a restaurantes con más comidas preparadas en casa. ¿Te espera una gran celebración de Navidad, la fiesta de la oficina, o una salida con las amigas a un restaurante de moda? No tienes porque perderte la experiencia. Por cada una de estas ocasiones, planea comidas caseras y balanceadas el resto de la semana, en las que tú tengas pleno control de las calorías. Aunque son días de mucho ajetreo, ahorra tiempo en cualquier cosa, menos en ordenar comida ya preparada. Ten en reserva en la nevera (refrigerador) una sopa ligera de vegetales, frutas frescas picaditas, yogur bajo en calorías y azúcar. Así podrás satisfacer el apetito en estos días, sin recurrir a la clásica pizza, o a la hamburguesa y las papitas del restaurante de comida rápida.
  2. No te saltes comidas. En el maratón de compras, decoraciones y compromisos sociales, es fácil olvidarse de comer. Ahí es cuando la desorganización te gana la batalla de las calorías, porque al sentirte muerta de hambre, comerás cualquier cosa y en cualquier cantidad. Organiza las comidas y si vas a estar fuera de casa, lleva contigo barritas que te proporcionen fibra y energía por unas 100 calorías.
  3. Especialmente ahora no te olvides del ejercicio. No solamente te ayuda a quemar gran parte del exceso de calorías de la temporada, también te ayudará a controlar el estrés relacionado con esta época, y a dormir y a descansar mejor. Considera incluso incrementar tu rutina. Si acostumbras a ejercitarte 30 minutos al día, aumenta la sesión a 45 minutos. Y si haces ejercicios 3 veces a la semana, auméntalos a 5. Eso sí, no uses el ejercicio como excusa para comer más de la cuenta.
  4. En estos días, muchas personas queridas, tu mamá, tu abuela o una tía, van a pasar mucho tiempo en la cocina preparando platos deliciosos, quizás los típicos y tradicionales de tu país de origen, que solamente saboreas una vez al año. No tienes por qué privarte de ellos, pero sírvete con moderación. En lugar de un plato tipo montaña, sírvete un plato “de muestra”: un poquito de todo para darte gusto sin sentirte culpable.
  5. Si tú eres la anfitriona o la cocinera, cuidado con ir probando o comiendo mientras cocinas “para no desaprovechar ni un trocito”. Si sobra comida, distribúyela entre tus invitados, especialmente los postres. Les haces un favor y te ahorras las calorías.
  6. Evita las tentaciones, especialmente durante estas semanas a fin de año. No guardes ni galletitas ni caramelos en la gaveta del escritorio. Sustitúyelos por paquetes de pasas, frutos secos o barritas de energía. Tampoco traigas paquetes de papitas o picaditos a casa. Sustituye esos productos, llenos de calorías y sodio, por palomitas de maíz sin sal. Calman el apetito y son muy bajas en calorías.
  7. ¿Fiesta en la oficina? Ofrécete a llevar un platillo y trata de que sea lo más saludable posible: una ensalada fresca, un fruta picada, o cortes de pavo magro. Así tienes la seguridad de que habrá algo que puedes comer que es compatible con tu dieta. En lugar de soda (refresco) o alcohol, trae tu botella de agua, o té frío con poca o sin azúcar.
  8. No llegues a la reunión o a la fiesta con el estómago vacío. Antes de salir de casa, come unas rebanadas (lascas) de pavo, una ensalada verde o un yogur. De esa forma, evitas comer demasiado de lo que menos te conviene. Otra buena opción es una bolsita de frutos secos y un trocito de queso bajo en grasa. Como tienen proteína te mantendrás llena por más tiempo y podrás evitar las tentaciones mucho mejor.
  9. Aléjate de la mesa del buffet y si hay baile, no pares en toda la noche. Concéntrate en socializar, en ponerte al día con las amistades que no ves hace tiempo, en lugar de comer. Si te sientas con una bandeja de comida delante, seguro que comerás sin parar.
  10. Si el menú de la fiesta te parece irresistible, disfrútalo pero mastica cada bocado muy despacio para que te sientas satisfecha con menos cantidad. Evita repetir, especialmente los postres o los platos con mucha salsa.
  11. Si la celebración es en un restaurante, ordena algo que te guste, pero de la sección de los entremeses que trae porciones más pequeñas. Si no, comparte el plato principal con una amiga y ordena una buena ensalada que te deje satisfecha.
  12. No te excedas con el alcohol. Recuerda que tiene 7 calorías más por gramo que los carbohidratos y 4 calorías más por cada gramo que las proteínas. Y si se trata de bebidas típicas de la estación como el “eggnog”, ponche de huevo o rompope, ten todavía más cuidado (tiene como 450 calorías por vaso). Elige una bebida que puedas tomar en las rocas, o diluida con club soda o agua mineral. O mezcla mitad vino y mitad club soda en una copa para que el trago represente solamente unas 100 calorías aproximadamente.
¿Y qué puedes hacer si de todas formas comes o bebes más de lo debido? Mañana será siempre otro día y te ofrece la oportunidad de comenzar de nuevo. Traza tu plan para alimentarte mejor y ejercitarte más, sin recriminaciones inútiles que ya no te servirán de nada.

Por ahora, concéntrate para que disfrutes esta época tan bonita del año, vigilando lo que comes para que también protejas tu salud. Y si tienes algún truco o consejo que te ha dado resultado, compártelo con nosotros. ¡Felices fiestas!

Tomado de Vida y Salud