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viernes, 20 de julio de 2012

Comida rápida: consejos para no sumar muchas calorías

Cada vez más personas quieren cambiar su forma de alimentarse con el fin de perder peso y estar más sanas. Sin embargo, la comida rápida aparece en nuestra vida, muchas veces, como la única alternativa que hay, ya sea debido al tiempo o por el lugar en el que estamos a la hora de comer. Si tienes que ir a un restaurante de comida rápida, no necesariamente tienes que comer mal. Aquí te cuento qué puedes hacer para evitar que una comida rápida sea una explosión de calorías que saboteen tu plan de comer de forma saludable.

Si te prometiste comer bien y abandonar las frituras y las comidas rápidas, haz dado un gran paso para bajar de peso y estar saludable. Sin embargo, en ocasiones, nuestros esfuerzos por comer siempre de forma balanceada y sana se ven comprometidos si estamos en algún lugar en donde la única opción es la comida rápida. Tal vez estés en un centro comercial o de viaje con tu familia y no encuentras nada más que cadenas de comida rápida cuando es hora de comer.

Pero encontrarte en un restaurante de comida rápida no significa que no tienes opciones y que tienes que consumir muchas calorías. Afortunadamente, existen formas de comer ahí sin excederte. Toma nota de estos consejos que de seguro no sabotearán tu dieta:
  • Algunos restaurantes de comida rápida publican el contenido nutricional de sus alimentos en su sitio de Internet (sitio Web) o en el mismo restaurante. Así que allí podrás ver cuántas calorías tiene cada platillo y podrás elegir la mejor opción
  • Es común que los restaurantes de comida rápida ahora ofrezcan un menú con menos calorías.
  • Si no encuentras estas opciones, entonces opta por las porciones pequeñas. Pedir un sándwich (emparedado) pequeño es mejor que una hamburguesa de tres pisos que puede tener hasta 1,000 calorías. Incluso las opciones del menú infantil son ideales para no excederte en calorías.
  • Si te ofrecen agrandar las papas o los anillos de cebolla, no aceptes aunque la tentación sea grande. Mejor aún: elige un plato para acompañar que sea saludable como por ejemplo, una ensalada pequeña, papas al horno, trocitos de manzana, o de maíz.
  • Aprende qué significan palabras como “crujiente” y “cremoso”. Estas se refieren a métodos de preparación que involucran mucha mantequilla, queso y crema. Las palabras que debes elegir son “al horno”, “hervido” y “a la parrilla”.
  • Elige siempre una ensalada para acompañar o simplemente, para que sea tu plato fuerte. Puedes agregarle pollo a la parrilla o camarones. Recuerda pedir el aderezo en un recipiente aparte y no agregar queso ni pedacitos de tocino pues suman calorías que quieres evitar.
  • Comparte: aprovecha los tamaños agrandados de las comidas para compartirla con alguien.
  • Pregunta si hay una porción más pequeña de lo que ordenaste o simplemente guarda la mitad para el día siguiente.
  • Ten cuidado con las bebidas: las sodas grandes contienen un promedio de 300 calorías. Así que mejor refréscate con agua mineral o con gas, té que no contenga azúcar o soda (refresco) de dieta. Las malteadas ni las contemples: una de tamaño grande puede llegar a tener 800 calorías.
  • Pide siempre opciones más saludables: mayonesa baja en grasa, pan integral o queso bajo en grasa.
Con estos consejos y teniendo siempre en cuenta el tamaño de las porciones, puedes salir de un restaurante de comida rápida sin sentirte culpable. La clave es saber elegir y buscar otras opciones más sanas para tu menú.

Así que no hay excusa: incluso en los lugares de comida rápida puedes ganarle la batalla a las calorías.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 24 de mayo de 2012

Menos carne roja = más años de vida

Varios estudios han demostrado que un consumo elevado de carne roja puede incrementar el riesgo de desarrollar cáncer y enfermedades del corazón, mientras que reemplazarla por otras fuentes de proteínas con menos grasa, como el pescado y los frutos secos, puede disminuir las posibilidades de tener esos problemas de salud y extender los años de vida.

Hay personas a las que les cuesta imaginarse un plato de comida sin carne. Si no tienen una tierna hamburguesa o un jugoso bife (bistec) con guarnición no hay ni almuerzo ni cena. La carne, por cierto, es una excelente fuente de proteínas y hierro, dos nutrientes esenciales para el desarrollo de los músculos y todos los tejidos del cuerpo.

Si esto es así, ¿por qué entonces se recomienda disminuir el consumo de carnes, especialmente las carnes rojas, y reemplazarlas por otras fuentes de proteína, como el pescado, los lácteos, los frijoles (habichuelas) y las nueces?

La mala noticia para los amantes de las carnes rojas es que éstas también contienen muchas grasas, que se acumulan en el cuerpo y están asociadas al desarrollo de varias enfermedades. Además, la forma de cocción a veces también produce sustancias que pueden afectar la salud.

Un estudio reciente desarrollado por unos investigadores de Harvard – publicado en la revista Archives of Internal Medicine - ha detectado que las personas que comen más carne roja, ya sea fresca o procesada, tiene más posibilidades de morir de cáncer o de enfermedades del corazón.

En detalle, luego de analizar las conductas alimenticias de más de 120 mil personas que participaron en dos estudios diferentes (uno en 38 mil médicos de mediana edad, durante 22 años, y otro en 84 mil enfermeras, durante 28 años), los investigadores encontraron que comer una porción diaria de tan sólo 3 onzas u 85 gramos de carne roja, aumenta el riesgo de morir de una enfermedad del corazón en un 18 por ciento y de cáncer en un 19 por ciento.

El riesgo es aún mayor para quienes dijeron comer carne procesada, como jamón, salchichas y chorizos. En este caso, dos porciones de jamón o una salchicha o chorizo a diario aumentan el riesgo de morir de una enfermedad cardíaca en un 21 por ciento y de cáncer en un 16 por ciento.

Del mismo modo, según este estudio, reemplazar la carne roja con otras fuentes de proteína con menos grasas, como pescado, pollo, frijoles (habichuelas) , frutos secos, lácteos descremados y granos integrales, puede reducir el riesgo de muerte temprana de 7 a 19 por ciento.

Por otro lado, un estudio diferente – en este caso desarrollado por unos investigadores españoles – ha asociado el consumo de las carnes procesadas, como salchichas y embutidos, con las crisis de enfermedad pulmonar. En este caso, los problemas respiratorios estarían relacionados con los nitritos, que son los conservantes que generalmente contienen este tipo de alimentos.

Además, las carnes procesadas también contienen mucho sodio o sal, que puede provocar presión arterial alta o hipertensión, una condición que también se relaciona con los problemas del corazón.

Estos son sólo algunos ejemplos de investigaciones que tratan de analizar cómo afectan las carnes rojas a la salud humana. Pero lo importante es no ser extremistas y no abandonar por completo el consumo de esta excelente fuente de proteínas, sino más bien limitarlo y combinarlo con otras opciones saludables.

Recuerda que la comida es sólo una parte en la búsqueda de una buena calidad de vida. Para mantener la salud, también es importante que no adquieras hábitos nocivos (o te aferres a ellos) como el tabaco y el consumo excesivo del alcohol. Y, por supuesto, que no te olvides de practicar tu rutina de ejercicios.

¿Te parece difícil llenar el plato sin carne? Piensa positivo y abre tu mente a nuevas opciones, más coloridas y no menos sabrosas. ¡Anímate! Hasta puedes divertirte mezclando ingredientes nuevos, más saludables, con tus comidas.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 1 de febrero de 2012

7 formas de sobrevivir a la comida rápida

La comida rápida llegó para quedarse. Vamos a la capital y hay 1 restaurante de comida rápida cada 100 metros. Vamos al centro comercial y hay 3 pisos de restaurantes donde el 90% son de comida rápida. Vamos al aeropuerto, al estadio, al cine, al parque… todo TODO está inundado de comida rápida.


¿Rico? Si. ¿Saludable? Oh no!

Y el problema no es tanto que haya comida rápida (pues vamos, que más de una vez necesitamos esas salvaditas), el problema es la gran cantidad de veces que abusamos de ella. La mayoría de sus comidas están cargadas de calorías malas provenientes de endulzantes, aceites y harinas de mala calidad, añadiendo más y más porquerías a nuestro cuerpo.

El colmo es cuando vamos a un restaurante de estos y vemos a alguien que no tiene ni idea de donde está parado.

Caso típico: Llega una persona al mostrador, se pide una hamburguesa triple, con tocineta extra, papas fritas grandes… pero oh… Coca Cola dietética, por favor.

¿Te ha pasado? ¿No te da coraje?

La mayoría de las personas están completamente engañadas con lo que una nutrición saludable es. Esa persona si quisiera cuidar su salud, en vez de pedir esa coca diet, debería salir de ahí, irse a su casa y hacerse su propio plato de comida. O por lo menos, implementar algunos de estos tips:

#1. Ojos en la ensalada:

El típico acompañamiento en un restaurante de comida rápida son las papas fritas, otras opciones son nachos, hash browns, aros de cebolla o “nuggets de pollo”.. uff… Si quieres hacer tu comida más saludable, cambia este acompañamiento por una ensalada si el menú lo permite. Y si no lo permite, pero si está disponible aparte, pídela adicionalmente.

Dado que (Gracias a Dios) ahora la gente se cuida un poco más y todos estos restaurantes han venido ganando mala fama, se han vistos forzados a mejorar sus menús y uno de estos cambios ha sido incorporar la ensalada como acompañamiento. Punto a favor!

El problema es el aderezo que dan. Como lo expliqué en este artículo, la mayoría de aderezos de fábrica son cualquier cosa menos que saludable, dado que suelen venir con endulzantes y aceites de mala calidad. Punto en contra! Tu mejor opción es comerte la ensalada al natural o agregarle sal, limón o aceite de oliva si estuviera disponible.

#2. Ni normal ni dietética:

Las bebidas gaseosas son de las peores enemigas de la nutrición saludable. Son altamente cargados de calorías gracias a la cantidad de endulzantes con que vienen, porque si no es azúcar lo que traen, es jarabe de maíz de alta fructosa y ya sabemos lo malo que es el JMAF. Lo mismo aplica para bebidas como té frío o “limonadas”. Y si piensas que la versión light es mejor, punto menos para ti. No hay endulzante bueno a menos que sea natural, como el stevia. Cualquier otro sustituto del azúcar es mejor hacerlo a un lado.

Aquí tu mejor opción (como siempre) es tomar agua natural. Si te resulta muy simple, opta por té o café si fuera necesario. Y si fuera el caso de que necesitas desesperadamente algo gaseoso, toma agua con soda, obtienes mucho menos calorías y te quedas con las burbujas.

Si optas por café o te, tómatelos sin azúcar y sin crema. Pero el agua… esa es tu mejor opción. Eso si, mantente alejado(a) lo más que puedas de los batidos o milkshakes. Azúcar, azúcar, azúcar.

#3. ¿Frito o a la parrilla?

Si te fijas, la gente está un poco mejor informada hoy en día y sabe que algo a la parrilla es mucho mejor que algo frito (al menos esa es mi fe). Por eso, si tienes por ejemplo 3 opciones de hamburguesas, pero solo en una de ellas la carne es a la parrilla (y las otras 2 fritas o no dicen nada), ya tienes tu ganadora.

De esta forma te evitas que la calidad de tu comida se vea afectada por los aceites de mala calidad que usualmente usan en estos restaurantes y te evitas las calorías de más.

Esto mismo aplica para otras comidas como burritos (wraps), ensaladas, tacos, etc. Comida preparada a la parrilla siempre va a ser mucho mejor, hervida sería genial, pero es pedirle peras al olmo.

#4. Menú de niños

Woohoo! Panda!

Suena gracioso pero tiene su lógica. Los menús para niños tienen por lo general porciones mucho más pequeñas de todo, lo cual es una opción que deberías tener en cuenta.

Son incluso una mejor opción si puedes aplicar las anteriores 3 reglas, sería menos insaludable y hasta es posible que quedes satisfecho(a) con esa porción.

Lo mejor: ¡Te quedas con el juguete! :D

#5. Controla la porción

Una de las formas de tomar más dinero de nuestros bolsillos es ofreciéndonos ingredientes extras, tamaños más grandes o algo a mitad de precio. Por ejemplo: tocino extra, nuggets extra, torta extra, agrandar el menú, salsas extras o postre extra.

¿Por qué comer más de lo que necesitamos? Ya estamos en un lugar que sabemos no es lo más saludable del mundo y vamos a pedir más comida? Hay algo que no calza.

Limítate a comer lo que verdaderamente te va a satisfacer, no hace falta que pidas postre (y si crees que sí, estás engañado(a) ), no hace falta que le metas ingredientes de más o que agrandes el tamaño.

#6. Y si optas por la hamburguesa…

La típica hamburguesa no es una opción tan mala, no es totalmente buena, pero tiene sus beneficios. Si optas por comer una hamburguesa, asegúrate de que la carne sea a la parrilla, de que viene bien cargada de vegetales como cebolla, tomate, lechuga y pepino. Pide que le quiten el queso, el tocino y que no le pongan ninguna salsa “especial” o ninguna del todo.

Puedes también quitarle la rebanada de pan superior y te eliminas esas calorías de más.

Hay algunos restaurantes que inclusive ofrecen pan integral para sus hamburguesas lo cual es punto a favor. También puedes optar por pedirte una hamburguesa de pollo, pavo o pescado, las cuales posiblemente sean una opción más saludable que la carne de res.

#7. No solo de hamburguesas vive el hombre

Hay muchos restaurantes de comida rápida que por naturaleza su comida es mucho mejor a una típica hamburguesa, pizza, hot dogs o tacos. Hay restaurantes de emparedados, burritos, comida china, japonesa, tai e inclusive ya hay restaurantes rápidos que ofrecen comida típica.

Estos restaurantes tendrán una mejor gama de opciones, los ingredientes serán más frescos y su cocimiento un poco mejor. Un gran punto a favor!

Pero sin duda alguna la mejor forma de comer comida rápida es si la haces tú mismo(a). Tienes control de los ingredientes, de la forma en que la cocinas, de la calidad de los ingredientes, de sus acompañamientos y lo que tomas.

Y si lo haces en compañía mejor! Te diviertes más y pasas un buen rato, puedes ver una buena película, un partido de lo que te guste o simplemente una cena rápida en familia.

Ahí tienes 7 tips para implementar de ahora en adelante cuando no tengas más que la comida rápida como única opción.

Tú tienes el control de lo que comes y son tus decisiones las que van creando tu camino.

Tomado de Cuerpo al Dente