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miércoles, 1 de agosto de 2012

Comida rápida: consejos para no sumar muchas calorías

Cada vez más personas quieren cambiar su forma de alimentarse con el fin de perder peso y estar más sanas. Sin embargo, la comida rápida aparece en nuestra vida, muchas veces, como la única alternativa que hay, ya sea debido al tiempo o por el lugar en el que estamos a la hora de comer. Si tienes que ir a un restaurante de comida rápida, no necesariamente tienes que comer mal. Aquí te cuento qué puedes hacer para evitar que una comida rápida sea una explosión de calorías que saboteen tu plan de comer de forma saludable.

Si te prometiste comer bien y abandonar las frituras y las comidas rápidas, haz dado un gran paso para bajar de peso y estar saludable. Sin embargo, en ocasiones, nuestros esfuerzos por comer siempre de forma balanceada y sana se ven comprometidos si estamos en algún lugar en donde la única opción es la comida rápida. Tal vez estés en un centro comercial o de viaje con tu familia y no encuentras nada más que cadenas de comida rápida cuando es hora de comer.

Pero encontrarte en un restaurante de comida rápida no significa que no tienes opciones y que tienes que consumir muchas calorías. Afortunadamente, existen formas de comer ahí sin excederte. Toma nota de estos consejos que de seguro no sabotearán tu dieta:
  • Algunos restaurantes de comida rápida publican el contenido nutricional de sus alimentos en su sitio de Internet (sitio Web) o en el mismo restaurante. Así que allí podrás ver cuántas calorías tiene cada platillo y podrás elegir la mejor opción
  • Es común que los restaurantes de comida rápida ahora ofrezcan un menú con menos calorías.
  • Si no encuentras estas opciones, entonces opta por las porciones pequeñas. Pedir un sándwich (emparedado) pequeño es mejor que una hamburguesa de tres pisos que puede tener hasta 1,000 calorías. Incluso las opciones del menú infantil son ideales para no excederte en calorías.
  • Si te ofrecen agrandar las papas o los anillos de cebolla, no aceptes aunque la tentación sea grande. Mejor aún: elige un plato para acompañar que sea saludable como por ejemplo, una ensalada pequeña, papas al horno, trocitos de manzana, o de maíz.
  • Aprende qué significan palabras como “crujiente” y “cremoso”. Estas se refieren a métodos de preparación que involucran mucha mantequilla, queso y crema. Las palabras que debes elegir son “al horno”, “hervido” y “a la parrilla”.
  • Elige siempre una ensalada para acompañar o simplemente, para que sea tu plato fuerte. Puedes agregarle pollo a la parrilla o camarones. Recuerda pedir el aderezo en un recipiente aparte y no agregar queso ni pedacitos de tocino pues suman calorías que quieres evitar.
  • Comparte: aprovecha los tamaños agrandados de las comidas para compartirla con alguien.
  • Pregunta si hay una porción más pequeña de lo que ordenaste o simplemente guarda la mitad para el día siguiente.
  • Ten cuidado con las bebidas: las sodas grandes contienen un promedio de 300 calorías. Así que mejor refréscate con agua mineral o con gas, té que no contenga azúcar o soda (refresco) de dieta. Las malteadas ni las contemples: una de tamaño grande puede llegar a tener 800 calorías.
  • Pide siempre opciones más saludables: mayonesa baja en grasa, pan integral o queso bajo en grasa.
Con estos consejos y teniendo siempre en cuenta el tamaño de las porciones, puedes salir de un restaurante de comida rápida sin sentirte culpable. La clave es saber elegir y buscar otras opciones más sanas para tu menú.

Así que no hay excusa: incluso en los lugares de comida rápida puedes ganarle la batalla a las calorías.

Tomado de Vida y Salud

martes, 22 de mayo de 2012

La comida rápida y los productos de panadería y confitería podrían aumentar el riesgo de depresión

Según un nuevo estudio, las personas que consumen una gran cantidad de comida rápida y de productos horneados podrían tener un mayor riesgo de sufrir de la depresión.

La depresión o el trastorno depresivo es una enfermedad que afecta al organismo, al estado de ánimo y a los pensamientos. La depresión se considera un trastorno del estado de ánimo. Los desequilibrios en tres neurotransmisores (químicos cerebrales), incluyendo la serotonina, la norepinefrina y la dopamina, están ligados a la depresión.

La depresión afecta la manera en que una persona come y duerme, la manera en que uno se siente sobre sí mismo (autoestima) y la forma de pensar acerca de situaciones de la vida. A diferencia de las experiencias emocionales normales de tristeza, de pérdida o de los estados de ánimo pasajeros, los trastornos depresivos son persistentes y pueden interferir significativamente con los pensamientos, el comportamiento, el estado de ánimo, la actividad y la salud física de un individuo.

En un nuevo estudio, los investigadores analizaron los datos de 8964 personas para evaluar la posible asociación entre el consumo de comida rápida y procesada, y de productos horneados y el riesgo de depresión. La comida rápida incluye las hamburguesas, las salchichas y las pizzas. Los productos horneados incluyen alimentos procesados como el pan dulce, las donas y los croissants.

Los investigadores encontraron que después de un promedio de seguimiento de 6,2 años, 493 de los participantes habían desarrollado depresión. Los individuos que habían consumido la mayor cantidad de comida rápida tuvieron un riesgo significativamente mayor de desarrollar depresión que aquellos que consumían menos. También se relacionó un alto consumo de productos horneados con un mayor riesgo para la depresión.

Se necesitan investigaciones adicionales para entender mejor estos resultados.

Para obtener más información acerca de la depresión, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard y nuestro canal de Diabetes o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com.
  • Sánchez-Villegas A, Toledo E, de Irala J, et al. Fast-food and commercial baked goods consumption and the risk of depression. Public Health Nutr. 2012 Mar;15(3):424-32.
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 1 de febrero de 2012

7 formas de sobrevivir a la comida rápida

La comida rápida llegó para quedarse. Vamos a la capital y hay 1 restaurante de comida rápida cada 100 metros. Vamos al centro comercial y hay 3 pisos de restaurantes donde el 90% son de comida rápida. Vamos al aeropuerto, al estadio, al cine, al parque… todo TODO está inundado de comida rápida.


¿Rico? Si. ¿Saludable? Oh no!

Y el problema no es tanto que haya comida rápida (pues vamos, que más de una vez necesitamos esas salvaditas), el problema es la gran cantidad de veces que abusamos de ella. La mayoría de sus comidas están cargadas de calorías malas provenientes de endulzantes, aceites y harinas de mala calidad, añadiendo más y más porquerías a nuestro cuerpo.

El colmo es cuando vamos a un restaurante de estos y vemos a alguien que no tiene ni idea de donde está parado.

Caso típico: Llega una persona al mostrador, se pide una hamburguesa triple, con tocineta extra, papas fritas grandes… pero oh… Coca Cola dietética, por favor.

¿Te ha pasado? ¿No te da coraje?

La mayoría de las personas están completamente engañadas con lo que una nutrición saludable es. Esa persona si quisiera cuidar su salud, en vez de pedir esa coca diet, debería salir de ahí, irse a su casa y hacerse su propio plato de comida. O por lo menos, implementar algunos de estos tips:

#1. Ojos en la ensalada:

El típico acompañamiento en un restaurante de comida rápida son las papas fritas, otras opciones son nachos, hash browns, aros de cebolla o “nuggets de pollo”.. uff… Si quieres hacer tu comida más saludable, cambia este acompañamiento por una ensalada si el menú lo permite. Y si no lo permite, pero si está disponible aparte, pídela adicionalmente.

Dado que (Gracias a Dios) ahora la gente se cuida un poco más y todos estos restaurantes han venido ganando mala fama, se han vistos forzados a mejorar sus menús y uno de estos cambios ha sido incorporar la ensalada como acompañamiento. Punto a favor!

El problema es el aderezo que dan. Como lo expliqué en este artículo, la mayoría de aderezos de fábrica son cualquier cosa menos que saludable, dado que suelen venir con endulzantes y aceites de mala calidad. Punto en contra! Tu mejor opción es comerte la ensalada al natural o agregarle sal, limón o aceite de oliva si estuviera disponible.

#2. Ni normal ni dietética:

Las bebidas gaseosas son de las peores enemigas de la nutrición saludable. Son altamente cargados de calorías gracias a la cantidad de endulzantes con que vienen, porque si no es azúcar lo que traen, es jarabe de maíz de alta fructosa y ya sabemos lo malo que es el JMAF. Lo mismo aplica para bebidas como té frío o “limonadas”. Y si piensas que la versión light es mejor, punto menos para ti. No hay endulzante bueno a menos que sea natural, como el stevia. Cualquier otro sustituto del azúcar es mejor hacerlo a un lado.

Aquí tu mejor opción (como siempre) es tomar agua natural. Si te resulta muy simple, opta por té o café si fuera necesario. Y si fuera el caso de que necesitas desesperadamente algo gaseoso, toma agua con soda, obtienes mucho menos calorías y te quedas con las burbujas.

Si optas por café o te, tómatelos sin azúcar y sin crema. Pero el agua… esa es tu mejor opción. Eso si, mantente alejado(a) lo más que puedas de los batidos o milkshakes. Azúcar, azúcar, azúcar.

#3. ¿Frito o a la parrilla?

Si te fijas, la gente está un poco mejor informada hoy en día y sabe que algo a la parrilla es mucho mejor que algo frito (al menos esa es mi fe). Por eso, si tienes por ejemplo 3 opciones de hamburguesas, pero solo en una de ellas la carne es a la parrilla (y las otras 2 fritas o no dicen nada), ya tienes tu ganadora.

De esta forma te evitas que la calidad de tu comida se vea afectada por los aceites de mala calidad que usualmente usan en estos restaurantes y te evitas las calorías de más.

Esto mismo aplica para otras comidas como burritos (wraps), ensaladas, tacos, etc. Comida preparada a la parrilla siempre va a ser mucho mejor, hervida sería genial, pero es pedirle peras al olmo.

#4. Menú de niños

Woohoo! Panda!

Suena gracioso pero tiene su lógica. Los menús para niños tienen por lo general porciones mucho más pequeñas de todo, lo cual es una opción que deberías tener en cuenta.

Son incluso una mejor opción si puedes aplicar las anteriores 3 reglas, sería menos insaludable y hasta es posible que quedes satisfecho(a) con esa porción.

Lo mejor: ¡Te quedas con el juguete! :D

#5. Controla la porción

Una de las formas de tomar más dinero de nuestros bolsillos es ofreciéndonos ingredientes extras, tamaños más grandes o algo a mitad de precio. Por ejemplo: tocino extra, nuggets extra, torta extra, agrandar el menú, salsas extras o postre extra.

¿Por qué comer más de lo que necesitamos? Ya estamos en un lugar que sabemos no es lo más saludable del mundo y vamos a pedir más comida? Hay algo que no calza.

Limítate a comer lo que verdaderamente te va a satisfacer, no hace falta que pidas postre (y si crees que sí, estás engañado(a) ), no hace falta que le metas ingredientes de más o que agrandes el tamaño.

#6. Y si optas por la hamburguesa…

La típica hamburguesa no es una opción tan mala, no es totalmente buena, pero tiene sus beneficios. Si optas por comer una hamburguesa, asegúrate de que la carne sea a la parrilla, de que viene bien cargada de vegetales como cebolla, tomate, lechuga y pepino. Pide que le quiten el queso, el tocino y que no le pongan ninguna salsa “especial” o ninguna del todo.

Puedes también quitarle la rebanada de pan superior y te eliminas esas calorías de más.

Hay algunos restaurantes que inclusive ofrecen pan integral para sus hamburguesas lo cual es punto a favor. También puedes optar por pedirte una hamburguesa de pollo, pavo o pescado, las cuales posiblemente sean una opción más saludable que la carne de res.

#7. No solo de hamburguesas vive el hombre

Hay muchos restaurantes de comida rápida que por naturaleza su comida es mucho mejor a una típica hamburguesa, pizza, hot dogs o tacos. Hay restaurantes de emparedados, burritos, comida china, japonesa, tai e inclusive ya hay restaurantes rápidos que ofrecen comida típica.

Estos restaurantes tendrán una mejor gama de opciones, los ingredientes serán más frescos y su cocimiento un poco mejor. Un gran punto a favor!

Pero sin duda alguna la mejor forma de comer comida rápida es si la haces tú mismo(a). Tienes control de los ingredientes, de la forma en que la cocinas, de la calidad de los ingredientes, de sus acompañamientos y lo que tomas.

Y si lo haces en compañía mejor! Te diviertes más y pasas un buen rato, puedes ver una buena película, un partido de lo que te guste o simplemente una cena rápida en familia.

Ahí tienes 7 tips para implementar de ahora en adelante cuando no tengas más que la comida rápida como única opción.

Tú tienes el control de lo que comes y son tus decisiones las que van creando tu camino.

Tomado de Cuerpo al Dente

miércoles, 11 de enero de 2012

Cómo aumentar masa muscular sin grasa en 6 pasos

Imagen tomada de internet

Supongamos que ya encontramos la motivación necesaria para empezar a aumentar masa muscular, ya nos conseguimos una buena rutina de ejercicios a seguir y empezamos a comer como dementes para alimentar nuestros músculos, pero nadie nos guía sobre una dieta de calidad que cree músculo sin empacar grasa adicional… ¿Qué pasa?

Empezamos a ver como nos crece la barriga, nos empezamos a ver más cachetones y vemos como se empieza a acumular grasa en varios sectores de nuestro cuerpo…

Algo anda mal…

Aumentar masa muscular es para algunas personas algo fácil gracias a que tienen un metabolismo más lento al el típico flaco que a veces no importa cuánto coma, no logra engordar, o en este caso ganar músculo.

A esas personas que les es un poco más fácil ganar músculo, les es también más fácil ganar grasa adicional y es principalmente porque no se cuidan, no piensan cuáles son las mejores comidas para hacer que sus músculos crezcan sin tener efectos secundarios, no consiguen recetas especializadas en crear músculo y lo único que hacen es comer como si fuera el último día de sus vidas.

Recuerdo hace unos 3 ó 4 años cuando empecé mis andadas por los gimnasios. El instructor que me asignaron se chupó mi historia de cómo quería yo aumentar masa muscular. Empezamos a hacer los ejercicios que él “diseñó” para mi caso pero pasaban las semanas y no pasaba mucho. Y un día me dijo: “Usted lo que tiene que hacer es hartarse de comida“. Eso fue todo lo que me dijo. ¿Y yo que hice? Hartarme de comida. Claro, empecé a ver como mi cuerpo aumentaba un poco de tamaño… pero mi barriga iba por el mismo camino.

Es lo malo con muchos entrenadores hoy en día, no saben lo que dicen y aconsejan sabiamente.

Entonces…

¿Cómo aumentar masa muscular sin grasa?

Existen varias formas de lograrlo, te recomiendo que sigas los siguientes consejos:
  • NO LE DES LA ESPALDA AL CARDIO. Trata siempre de incluir al menos 20 minutos de cardio al finalizar tus ejercicios de pesas, pero no más de 30. El mejor tipo de cardio que hay es el de intervalos, es decir, intercalar intervalos de alta y baja intensidad. Por ejemplo: Correr a alta velocidad 1 minuto y luego a baja intensidad por 1 minuto. Si ejercitas 3 veces por semana vas por buen camino. Si tienes un metabolismo más rápido de lo normal, entonces necesitas menos cardio. Experimenta y aplica. Mucho cardio puede comprometer tu ganancia de músculo así que mídete.
  • COME 6 VECES AL DÍA. Mínimo 5. Al comer 6 veces al día disminuyes la cantidad de carbohidratos y grasas que comerías en las 3 comidas usuales (desayuno, almuerzo y cena) disminuyendo la cantidad de grasa que tu cuerpo conservaría. Además, al comer más a menudo tu metabolismo se activará más veces al día, promoviendo la quema de grasa adicional que consumes.
  • HAZ QUE TUS 6 COMIDAS SEAN DE UN TAMAÑO SIMILAR. Si necesitas consumir 3000 calorías al día para poder aumentar masa muscular entonces debes consumir alrededor de 500 calorías por comida. Si no sigues este consumo y consumes 3 comidas de 1000 calorías, la probabilidad de acumular más grasa debido al alto consumo de calorías, será mas alta. No te vuelvas loco contando calorías, no todo tiene que ser exacto o perfecto, pero ten este consejo siempre en mente.
  • EVITA LA COMIDA CHATARRA, PROCESADA O ENDULZADA. Especialmente la que viene lista para el microondas. Mantén siempre la regla #1 para comer sano: Comer alimentos de 1 ingrediente: Pollo, carne, pescado, pavo, cerdo, frutas, vegetales, yogurt, queso, huevos, avena, legumbres, nueces. No digo que los comas todos en su forma natural o así tan aburrido :) Puedes ponerte creativo, condimentarlo con especias de calidad y hacer mezclas entre ellas. Tus comidas no tienen que ser aburridas pero si deben ser de calidad. La comida chatarra o procesada viene cargada de endulzantes, grasas y químicos que promueven la acumulación de grasa en tu cuerpo. Esto aplica de igual forma si buscas bajar de peso.
  • LLEVA UN REGISTRO DE TU NUTRICIÓN Y % GRASA. Cómo lo comenté en el artículo “Un consejo clave para perder peso u aumentar masa muscular“, una de las decisiones más sabias que puedes tomar es llevar un control de lo que comes día con día, así al final de la semana y del mes podrás observar y analizar lo que comiste y cuántas veces comiste. Además, si asistes a un gimnasio o tienes tus propios medios, puedes medir cuanto % de grasa muscular tienes cada semana, llevando un registro de igual forma. Si vez que una semana ese porcentaje aumentó, analiza que pudo haberlo ocasionado.
  • CONSÍGUETE RECETAS DE CALIDAD: Una de las mejores maneras de evitar ganar grasa es comiendo siempre en casa o comida hecha en casa, pero para eso necesitamos elaborar nuestras propias comidas y a veces se vuelve tedioso, aburrido y si no tenemos muchas ideas, terminamos comiendo los mismos 5 platos semana tras semana. Una solución a esto es buscarnos un libro de recetas especializado en aumentar masa muscular que minimice la cantidad de grasa que se pueda ganar. Para eso yo les recomiendo el libro “Anabolic Cooking” del chef fitness Dave Ruel. El eBook trae más de 200 recetas para desayuno, pollo, carnes, pescados, snacks, batidos y además incluye planes de comida diarias y muchos tips extra (Y por supuesto, unas recetas exquisitas). Yo lo tengo y la inversión ha valido la pena.
Ganar masa muscular no es algo del otro mundo y no hay una receta secreta para lograrlo, y mucho menos la hay para hacerlo sin ganar grasa. Todo depende de tu motivación, dedicación y atención a los detalles. No basta simplemente comer por comer y esperar que los resultados vengan mágicamente.

Espero te sirvan esos 6 consejos y que empieces muy pronto a construir ese cuerpo que siempre has querido.

Por cierto, ya te fijaste que no estás cometiendo estos 3 errores a la hora de aumentar masa muscular?

Tomado de Cuerpo al Dente

martes, 20 de diciembre de 2011

¿Es posible perder peso comiendo más?

Foto tomada de internet

Si te dijera que sí, ¿lo creerías? Puede que suene a una promesa falsa, pero es posible. La clave está en lograr sentirte satisfecho/a con menos calorías. Para eso, debes incorporar a tu dieta alimentos con “baja densidad energética”. Para entender de qué se trata este concepto, no dejes de leer este artículo que puede cambiarte la perspectiva sobre cómo adelgazar comiendo sanamente.

¿Qué es densidad energética cuando se trata de alimentos? En palabras sencillas, se trata de las calorías (energía) que se encuentran en cierta cantidad de comida o en ciertos alimentos. Cuando un alimento tiene “alta densidad energética”, significa que aunque comas sólo un poco, estarás consumiendo muchas calorías y de paso, no te sentirás satisfecho/a. Esto, lleva a que comas más y a que tu plan de perder peso se vaya por la borda.

Por eso, si quieres perder peso o adelgazar, la clave es que comas más alimentos con baja densidad energética. De esa manera, podrás comer más, llenarte más y consumir menos calorías. Los resultados de esta ecuación no fallan: la balanza estará a tu favor y perderás los kilos o libras que deseas.

¿Cómo puedes saber cuáles alimentos tienen alta densidad energética y cuáles baja?
  • Los alimentos de alta densidad energética o mayor contenido calórico son las harinas blancas refinadas (pan blanco, pasta, pasteles), carnes y quesos procesados, dulces y caramelos; helado, papitas fritas y otras botanas o “snacks” de paquete como doritos, cheetos, etc. Es decir, toda la comida chatarra que tiene poco valor nutricional y en cambio, si se queda en tu cuerpo para hacerte ganar peso.
  • Los alimentos de baja densidad energética, por su parte, son los que siempre he recalcado aquí que son los mejores: frutas, verduras, pescado, avena, granos enteros, productos lácteos bajos en grasa, soya y frijoles (habichuelas), entre otros.
Estos alimentos de baja densidad energética tienen dos componentes principales que juegan a su favor.
  • Agua. Muchas frutas y verduras tienen más del 50% del contenido de agua, lo cual les da volumen pero significa pocas calorías.
  • Fibra. Los granos enteros y otras legumbres y frutas tienen mucha fibra, es decir que toman más tiempo para ser digeridas y te dejan satisfecho/a por más tiempo.
Otro ejemplo que se usa con frecuencia para que entiendas la diferencia, lo usan nutricionistas registrados del Mayo Clinic: ¿qué se te apetece más, una taza de uvas pasas o una taza de uvas convencionales? Si quieres saber cuál es mejor para ti, ten en cuenta: una taza de uvas pasas tiene 434 calorías, mientras que una taza de uvas tiene solamente 104. ¿Con cuál te quedas?

A la hora de usar este concepto de densidad energética, toma nota, para que incluyas esto en tu dieta diaria:
  • Vegetales. Incorpóralos como parte de la salsa de tus pastas, en tus sándwiches, como botana, pasabocas o snack; haz que sean lo que predomina en tu plato.
  • Frutas: cómelas solas, mejor que en jugo y selecciona mejor las frescas. Agrégalas a tu menú diario como postre o acompañamiento. También son una excelente opción para picar algo entre comidas.
  • Carbohidratos. Son necesarios, pero elígelos bien. Opta por los granos enteros (integrales): pan, arroz y pasta integral, cereal de granos integrales.
  • Proteínas. Incluye aquellos alimentos altos en su contenido pero bajos en calorías como el pescado, las legumbres (frijoles, lentejas) y pollo sin piel.
  • Lácteos: elige los bajos en grasa.
  • Grasas. Las nueces y el aguacate contienen grasas buenas para la salud. Controla las porciones, ya que más de una porción pequeña tiene muchas calorías. Cocina tus alimentos con aceites saludables como el de canola.
Muchas personas que empiezan a incorporar los alimentos de baja densidad energética, como frutas y verduras a su alimentación, se quejan de que les da hambre más seguido. Desde luego que es importante siempre agregar proteína o alguna grasa saludable (en pequeña cantidad) a la ensalada de vegetales o frutas. Por ejemplo, agrega pollo sin piel a tu ensalada, ponle un poco de hummus (crema hecha con garbanzos típica de la cocina griega) o aguacate a tu porción de brócoli o acompaña las frutas con un poco de mantequilla de maní (crema de cachuate) o requesón.

Comiendo de esta manera, vas a ver cómo con paciencia y constancia, lograrás los resultados que esperas: perder peso y tener una vida más sana. En www.mypyramid.gov puedes darte una idea de las calorías que necesitas al día.

Y no te olvides de acompañar una alimentación sana y balanceada con un buen régimen de ejercicios. ¡Buena suerte!

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 9 de noviembre de 2011

“A mi hijo no le digan gordo”

Usamos las palabras para comunicarnos unos con otros. Pero a veces, sin ninguna intención, las palabras que empleamos pueden incomodar y hasta herir a otros. Ese es el caso de los términos “gordo”, “rellenito” u “obeso” que les molestan a algunos padres cuando los médicos los usan para describir a sus hijos cuando están excedidos de peso. ¿Qué piensas tú? ¿Te parecen ofensivas? Cualquiera que sea el término que usemos, lo cierto es que la obesidad y el exceso de peso perjudican al niño y ponen en peligro su salud. Aquí te damos algunos consejos para ponerle freno a la obesidad infantil.

Según una encuesta desarrollada por investigadores del Centro Rud para Políticas Alimenticias y Obesidad de la Universidad de Yale, en Estados Unidos, los padres no se sienten cómodos cuando los médicos les dicen a sus hijos que están gordos u obesos. En vez de esos términos, que consideran peyorativos, preferirían que se les hablara de que su peso no es saludable.

En detalle, según los resultados publicados en la revista especializadaPediatrics, de los 445 padres encuestados (con hijos con diferentes niveles de peso entre sí, desde normal, con sobrepeso hasta obesos), el 44% afirmó que prefería que los médicos se refirieran al peso de los niños en vez de mencionar cuán gordos se han puesto. Tampoco aceptaron los términos de obeso o rellenito, ya que se considera que esas formas son prejuiciosas. Por el contrario, los padres preferirían que los médicos simplemente hablaran con sus niños sobre un peso poco saludable o sobre su índice de masa corporal (o IMC, que es el término médico que se refiere a una relación entre la estatura y el peso).

Es normal que el médico quiera discutir el problema del sobrepeso con los padres y con el niño, pero los padres estiman que se obtienen resultados más positivos si el doctor se dirige a ellos diciendo, por ejemplo: “Tenemos que buscar la forma de que llegues a un peso saludable” en lugar de “Estás muy gordo, tienes que bajar de peso”. Ese tipo de lenguaje hace que tanto los padres como los niños se sientan culpables y que se avergüencen, y no los motiva a buscar soluciones positivas.

Los investigadores también les preguntaron a los padres como actuarían o responderían si pensaban que sus hijos habían sido estigmatizados por el médico debido a su peso. La mitad respondió que le pediría al especialista que usara un lenguaje más sensible, y el 35% dijo que buscaría otro doctor. El 37% dijo que se sentiría triste o avergonzado y el 36% afirmó que pondría a su hijo bajo una dieta estricta, lo cual tampoco es recomendable para un niño ya que necesita nutrientes para poder crecer fuerte y sano. Para ello, la recomendación es hacer más ejercicio y comer menos comida chatarra y más alimentos saludables.

Sin embargo, llevar una vida más saludable puede ser difícil de practicar hasta por los mismos padres, por eso la obesidad y el sobrepeso infantil son cuestiones familiares que deben ser tratadas en conjunto. La clave está en lograr un cambio de hábitos por parte de los adultos, que le transmitan a sus hijos con el ejemplo.

¿Vale la pena hacer el esfuerzo? ¡Claro que sí! Un niño con problemas de peso puede tener problemas para jugar con sus amigos, para divertirse al aire libre y para vestirse a la moda. Además, suele ser víctima de burlas y discriminación por sus compañeros tanto en el colegio como en otros ámbitos sociales.

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lunes, 22 de agosto de 2011

Ortorexia: cuando querer comer demasiado bien en realidad está mal


No, no es ni un trabalenguas ni un error de texto. Verás por qué. Si bien lo ideal es comer de manera saludable y elegir alimentos de buena calidad, todos los extremos son malos. Algunas personas se toman esto tan en serio que se pasan de la raya y lo convierten en una obsesión que los médicos han acordado en denominar ortorexia, un nombre raro que hasta puede resultar gracioso, pero que se refiere a un trastorno de salud que no tiene nada de chiste.
Hace tiempo que Clara no va a un restaurante y mucho menos a una fiesta. Y no es que le falten  oportunidades y ocasiones para celebrar. Es que le preocupa enfermarse con lo que coma en esos lugares. Prefiere entonces quedarse en casa.  El suyo es un caso típico de “ortorexia” también llamado “ortorexia nerviosa”, un término que proviene de dos palabras griegas “orthos”, que significa recto o correcto, y “orexis”, que significa apetito. Se refiere a quienes son demasiado exigentes con los alimentos y la preparación de los platos,  obsesionándose hasta tal punto por comer comida sana, sin grasas y sin azúcares, que paradójicamente convierten una buena intención en un problema de salud.
¿Cómo es tu dieta, cuánto tiempo pasas pensando en la alimentación y preparando tus comidas? Las personas con ortorexia, que se estima alcanzan al 28 por ciento de la población occidental, preparan con varios días de anticipación lo que van a comer y hasta pueden ser incapaces de ir a cenar fuera por miedo a las grasas, la sal, el azúcar o al ingrediente que quieran evitar. Se preocupan tanto por su dieta que para ellos, hasta ir a una fiesta, puede convertirse en una pesadilla.
Así, la ortorexia es un trastorno de la alimentación, al igual que la bulimia (que es cuando la persona come y luego se induce el vómito para eliminar lo que comió) y la anorexia nerviosa (en la cual la persona directamente se priva de comer).  Se diferencia de éstas porque mientras que los anoréxicos y los bulímicos se preocupan por la cantidad de comida que consumen, los ortoréxicos se obsesionan con la calidad de los alimentos.
Algunos de los síntomas principales de la ortorexia nerviosa son:
  • Preocupación excesiva por la calidad de los alimentos.
  • Autolimitación de los alimentos que se consumen (se evita el consumo de carne roja, huevos, azúcares, productos lácteos y grasas).
  • Dedicar varias horas al día (tres o más) a organizar y planear su dieta.
  • Desplazarse grandes distancias para conseguir alimentos especiales o puramente ecológicos.
  • Imposibilidad de que la persona vaya a comer o disfrute una comida fuera de su casa.
  • Aislamiento social, debido a que el tener que asistir a una reunión entre los amigos o una comida empresarial con un grupo que no tenga las mismas costumbres alimenticias puede volverse una preocupación.

Pincha aquí para leer todo el artículo

viernes, 5 de noviembre de 2010

Bebés gorditos


¿Es cierto que los rollitos de bebé (baby fat) son saludables y se les quita cuando empiezan a caminar?
El exceso de grasa no es saludable a ninguna edad. Hay estudios que dicen que si un niño es obeso antes de los 6 años, sus probabilidades de serlo de adulto son mucho mayores.

Muchas personas creen que la obesidad es hereditaria. En realidad hay muy pocas condiciones genéticas que causen obesidad. Lo que generalmente se transmite son los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo.

Uno de los errores que cometen los padres que tienen problemas de sobrepeso, o cuyos hijos están en sobrepeso, es usar la comida como premio o regañarlos cuando comen mal o no hacen ejercicio, en vez de halagar los comportamientos positivos, como cuando practican algún deporte o eligen alimentos saludables, y darles el ejemplo.

Recuerda que los hábitos que aprenden de pequeños son los que continuarán por el resto de sus vidas. Y que la salud física es crítica para su salud mental.

Conviene recordar que los chicos no pueden comer lo que no compras y, al menos, mientras sean pequeños y vivan en casa, tu estás en control. Una soda de vez en cuando está bien, pero no te sientas culpable por ofrecerles menos golosinas y comida chatarra y más alimentos saludables en las porciones correctas para que crezcan fuertes y sanos. Estimúlalos para que participen en actividades físicas o en los deportes que les gusten y que los mantengan apartados de la televisión y los juegos de vídeo. Todo esto y la buena comunicación familiar harán que se mantengan en un peso saludable y con una mente sana en cuerpo sano.

Tomado de Salud y vida