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sábado, 3 de septiembre de 2011

El alto consumo de carne roja procesada significa mayor riesgo de diabetes tipo 2


¿Te encanta la carne roja y la comes casi a diario? ¿Adoras los hot dogs? ¿Un desayuno con huevo y tocino es tu idea de comenzar el día bien? Aunque se te haga agua la boca, debes hacer cambios urgentes en tu dieta si no quieres terminar padeciendo de diabetes tipo 2, según confirman investigadores en el Harvard School of Public Health que advierten los riesgos que implica un consumo elevado de carne roja, especialmente si es procesada.

Hay familias en las que hay un verdadero culto a la carne roja. Piensan que si no comen un buen bistec no están bien alimentados. Otras, prefieren la conveniencia de los “hot dogs”, uno de los platos favoritos de los chicos. Y luego están los que no pueden resistirse a las salchichas, los embutidos y los tocinos. Si estás en alguno de estos grupos, es el momento de reconsiderar y pensar en las consecuencias para tu salud: una vez más, se ha demostrado la relación directa entre un exceso de la carne roja, especialmente si está procesada y la diabetes tipo 2.

A través de los años, un estudio tras otro ha ido reforzando la evidencia que corrobora ese vínculo. Ahora, la voz de alarma la ha dado un mega estudio, una investigación mucho más amplia y ambiciosa cuyos resultados se han publicado en la edición digital del American Journal of Clinical Nutrition.

Unos investigadores del Harvard School of Public Health analizaron los alimentos ingeridos por más de 200 mil hombres y mujeres que participaron en estudios previos como el Health Professionals Follow-Up y el Nurses’ Health Study. Los hábitos alimenticios de estos 200 mil participantes se rastrearon durante más de una década. Pero los científicos hicieron algo más: combinaron éstos con los resultados de otros resultados publicados previamente para poder analizar las dietas de unas 442,101 personas. Entre éstas, alrededor de 28,000 desarrollaron diabetes tipo 2.

Estos son los resultados del estudio que deben estimularte a realizar cambios en tu dieta:
Una porción diaria de 2 oz (56.82 gm, equivalente a dos rebanadas de tocino, por ejemplo) de carne procesada (tocino, hot dogs, salami, salchichón o boloña) aumentó el riesgo de diabetes en un 50%.

Una porción diaria de 4 oz (del tamaño de un juego de cartas), de carne roja no procesada como hamburguesas, bistec, cerdo o cordero aumentó el riesgo de diabetes en un 20%.

Si se sustituyen las porciones diarias de estas carnes rojas procesadas o no por nueces, granos integrales y productos lácteos bajos en grasa se reduce el riesgo en un 16 a un 35%.

Los investigadores consideran que el aumento del riesgo se relaciona con el alto grado de sodio y de nitratos presentes en...

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sábado, 2 de julio de 2011

Desayuno rico en proteínas: clave para controlar el apetito


Existen varias investigaciones acerca de la importancia de la primera comida del día. Un estudio reciente encontró que quienes comen desayunos ricos en proteínas se sienten más satisfechos y tienden a comer menos bocadillos durante el resto del día porque les ayuda a controlar el apetito. Descubre más detalles sobre estos hallazgos y comienza a pensar si necesitas hacer algún cambio en tu primera comida del día.
¿Cómo es tu desayuno? Algunas personas no pueden empezar el día sin comer algo, otras toman café cuando llegan a la oficina, algunos prefieren desayunos abundantes y nutritivos porque piensan que así tendrán más energía para mantenerse activos durante el día y otros, por el contrario, evitan desayunar, ya sea porque prefieren sacrificar la comida para dormir un rato más o porque están a dieta y creen erróneamente que eso las ayudará a adelgazar.
En todos los casos, los especialistas recomiendan que no hay que pasar por alto el desayuno, hacerlo no es saludable y hasta se ha comprobado que quienes no desayunan suelen tener peores hábitos alimenticios y son más sedentarios y propensos a tener colesterol alto, entre otras condiciones.
Alguien podría decir que ciertas investigaciones rechazan la idea de tomar desayunos abundantes (de lo cual ya te hemos hablado antes en Vida y Salud), ya que muchas veces las calorías excesivas que se consumen por la mañana se acumulan durante el día, y si bien pueden hacer que el resto de las comidas no sean tan voluminosas, en total las calorías suelen ser más que cuando el desayuno no es tan grande.

Artículo completo en Vida y Salud

martes, 26 de abril de 2011

El impacto de los teléfonos celulares o móviles en tu cerebro


Continúa la preocupación acerca del efecto que tiene el uso de los teléfonos celulares en la salud. A propósito, un estudio reciente detectó que los teléfonos móviles o celulares sí tienen un impacto en el funcionamiento del cerebro. Sigue leyendo para que estés al día sobre este tema.
Uno de los desarrollos tecnológicos cuyo uso se ha expandido en todo el mundo es el teléfono móvil o teléfono celular. ¿Te acuerdas de como era la vida cuando no existían estos teléfonos celulares personales que hoy podemos llevar con nosotros a todos lados? Es difícil de imaginarnos no tenerlos disponibles hoy en día.
Desde el momento mismo en que aparecieron estos aparatos surgió un interrogante que hoy sigue sin resolverse con claridad: ¿qué impacto tienen en el cerebro las ondas electromagnéticas que utilizan estos dispositivos? ¿son nocivas? ¿pueden provocar cáncer? En resumidas cuentas, la pregunta que sigue flotando en el aire es: ¿es seguro hablar por el celular?
Para poder establecer comunicaciones de manera inalámbrica, los teléfonos móviles utilizan lo que se conoce como ondas electromagnéticas, las que mediante radiaciones que llevan el mismo nombre transportan la energía a través del espacio.
Existen distintos tipos de ondas electromagnéticas, como la luz, las ondas del radio, las microondas (que son las que utilizan los aparatos con esta denominación para calentar alimentos) y los rayos ultravioletas. Algunas de estas ondas, incluso, se utilizan para realizar estudios o tratamientos médicos de manera controlada y segura, como los rayos X y los rayos gamma y las partículas alfa en los tratamientos de radioterapia.
En este sentido, es sabido que las ondas electromagnéticas pueden provocar cambios sobre el cuerpo. Lo que se desconoce en el caso particular de los teléfonos celulares es si lo hacen o no, y si es así, qué efecto tienen en el organismo y si esos cambios son perjudiciales. Por eso muchas personas consideran que el uso de estos dispositivos puede incrementar el riesgo de contraer cáncer cerebral.
La respuesta a esta preocupación se está investigando prácticamente desde el surgimiento mismo de la telefonía móvil y, lamentablemente, todavía no tiene una resolución certera que deje a los usuarios tranquilos.
Recientemente, un nuevo estudio publicado en el Journal of the American Medical Association,( la revista de la Asociación Médica Estadounidense), comprobó que una conversación de una hora por el celular estimula las áreas del cerebro más cercanas a la antena del teléfono, aunque todavía no se sabe si esos efectos constituye un riesgo para la salud a largo plazo.
Este descubrimiento representa un nuevo aporte a este tema tan controversial. Hace unos años, por ejemplo, algunos investigadores norteamericanos alertaban sobre la necesidad de prevenir, aún cuando todavía se desconoce a ciencia cierta los efectos de estos dispositivos sobre la salud, y citaban estudios desarrollados por unos científicos europeos y de otras partes del mundo que sí sugerían una relación directa entre el uso de los teléfonos celulares y el desarrollo del cáncer.
Por el momento, las dudas continúan y no hay mucho por hacer. Algunos especialistas sugieren incluir carteles de advertencia en estos equipos (similares a los que figuran en los paquetes de cigarrillos).
A nivel individual, lo mejor que puedes hacer quizás sea limitar el uso del celular lo más posible, sobre todo en los niños y en los adolescentes, en donde se considera que el impacto puede ser mayor. Otras medidas preventivas que podrías tomar son:
  • Busca siempre un lugar donde la cobertura sea máxima, para evitar que tu móvil emita a la máxima potencia
  • Aleja el equipo del cuerpo mientras se establece la llamada, dado que es el momento en que emite con más potencia
  • Utiliza auriculares o la función manos libres para evitar acercar el teléfono a la cabeza
  • Evita, en lo posible, llevarlo encendido y pegado al cuerpo (especialmente cerca de los riñones, el corazón y los genitales)
  • Envía más mensajes de texto y habla menos
  • Habla por períodos cortos de tiempo (por ejemplo, si hablas dos horas por día es preferible que lo hagas en varias llamadas de unos cuantos minutos cada una y no en dos de una hora cada una)
  • No hables en lugares rodeados de metales, como automóviles o medios de transporte público, ya que las ondas electromagnéticas rebotan en las paredes y les cuesta salir de allí. Si de todos modos tiene que hablar, recuerda abrir siempre las ventanillas.
A pesar de estas dudas, se estima que actualmente existen alrededor de 5,000 millones de teléfonos móviles en uso en todo el mundo. Mientras tanto, las investigaciones continúan en busca de una respuesta segura que nos permita hablar con tranquilidad, en todo momento y desde cualquier lugar.
Tomado de Vida y Salud

martes, 19 de abril de 2011

Consejos para proteger la sonrisa de tu bebé


El deterioro de la dentadura comienza apenas aparecen los dientes de leche y, si no se trata, puede resultar en la endodoncia. Según una reciente encuesta de la American Academy of Pediatric Dentistry, la mayoría de los padres no saben lo importante que es cuidar la salud bucal de su bebé: no llevan a sus hijos al dentista hasta cumplir los 2 años, y para ese entonces puede ser muy tarde.
Un nuevo estudio de Pediatric Dentistry descubrió que los niños que no van al dentista hasta los 2 ó 3 años, tienen mayor riesgo de necesitar tratamientos reconstituyentes o visitas de urgencia que pueden poner en peligro su salud y costar más dinero a los padres a largo plazo. Pero el deterioro dental se puede evitar:
  • Quita a tu bebé del biberón entre los 12 y 14 meses de edad.
  • Una vez que le aparezca el primer diente y empiece a comer alimentos sólidos, amamántalo con menos frecuencia.
  • Evita usar los sippy cups porque extienden el tiempo en que los dientes están en contacto con el azúcar de la bebida.
  • Dale agua en pequeños sorbos entre los 6 meses y 1 año, para que ésta sea su bebida de preferencia más adelante.
  • Después de cada comida, límpiale las encías con una toalla húmeda, y cuando aparezcan los dientes, con un cepillo para bebés y pasta dentífrica infantil.
  • A la hora de acostarlo, pon agua en vez de jugo, leche o fórmula en el biberón.
  • Lleva a tu bebé a un dentista pediátrico antes de que cumpla un año. Luego, cada seis meses.
  • Si su agua no contiene suficiente flúor, dale suplementos a los bebés mayores de 6 meses.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 3 de abril de 2011

Interpreta bien lo que dicen los empaques o envases ¡no caigas en la trampa!


La selección de los alimentos es una de las cosas principales a la hora de cuidarte y llevar una dieta que te ayude a perder o mantener tu peso. Cuando vas al supermercado y ves los estantes llenos de ofertas que prometen ser bajas en grasa y /o calorías, puedes estar frente a tus mejores aliados o tus peores enemigos. Aquí te contamos cómo alimentarte mejor sin caer en las prometedoras trampas de los envases.
Amalia siempre dedica un buen rato a seleccionar productos bajos en grasas, sin azúcar y reducidos en calorías cada vez que visita el supermercado. De ese modo, cree que está disfrutando los alimentos que más le gustan sin renunciar a su dieta en contra de esos kilos o libras de más.
Sin embargo, la publicidad y la presentación de los alimentos muchas veces pueden ser engañosas, y seleccionar los alimentos más saludables se convierte en una tarea confusa y difícil ante la gran variedad de productos disponibles que prometen resultados inmediatos y beneficios efectivos.
Por eso, es importante aprender a seleccionar la comida de manera inteligente, así como a leer las etiquetas de los productos para saber qué nutrientes contienen y cuándo incluyen componentes que debes evitar.
Por ejemplo, una de las trampas más comunes suelen ser las galletas dulces reducidas en calorías. Si bien es cierto que pueden tener menos calorías que aquellas que no lo son, eso no quiere decir que puedes comer desmedidamente la cantidad que desees. Por el contrario, las galletas dulces reducidas en calorías suelen seguir siendo altas en carbohidratos y, aunque en menor cantidad, también contienen azúcar. Asimismo, si bien pueden tener menor cantidad de calorías, aún así éstas pueden ser excesivas para tu dieta.
Teniendo esto en cuenta, si prestas atención hasta puede resultarte entretenido buscar alimentos alternativos más sanos y nutritivos que una porción de 5 galletas dulces reducidas en calorías. Por ejemplo, puedes reemplazarlas por una fruta o yogurt, entre otras cosas.
Esto mismo suele ocurrir con otro tipo de alimentos reducidos en azúcar, que si bien pueden reemplazar el azúcar por otro tipo de edulcorantes, suelen contener almidón (que es un tipo de carbohidrato) que te aporta calorías. Por eso, es importante que corrobores cómo están compuestos y limites su consumo.
Pero si logras modificar tus hábitos alimenticios y los reemplazas por alimentos más nutritivos será mucho mejor, ya que podrás mantener tanto una buena salud, como tu peso deseado, mientras que vas descubriendo nuevos sabores y delicias para tu paladar. Y sobre todo, te darás cuenta que puedes comer más cantidad y no hará falta que te quedes con hambre.
¿Quieres otro ejemplo? Los cereales bajos en grasas, como la granola, también tienen azúcar. Es cierto que la granola posee nutrientes importantes para un buen desayuno, pero si el objetivo es consumir menos calorías, éste no será el caso: se estima que una taza y media de granola reducida en grasas supera las 500 calorías y contiene 11 cucharaditas de azúcar.
En conclusión: que un alimento sea bajo en grasas, en azúcar o en calorías, no quiere decir que no las tenga. Muchas veces, en su versión original, estos productos tienen demasiadas (calorías, azúcar o grasa) y por eso, si bien los productos reducidos pueden ser preferibles antes el equivalente sin reducción, esto no quiere decir que tienes vía libre para comer la cantidad que quieras, ya que aún así pueden ser más de las que necesites.
En efecto, si los reemplazaras por alimentos más saludables y no por eso menos sabrosos, posiblemente podrías comer más cantidad con menos ingredientes nocivos.
Recuerda que estas indicaciones también se aplican en el caso de los líquidos. Muchas veces tomamos jugos y otras bebidas sin darnos cuenta del aporte calórico que nos proporcionan. En estos casos también es preferible que elijas sodas sin azúcar, así como productos reducidos en grasas y calorías, pero siempre consumidos con moderación.
Ahora que sabes todo esto, es fácil que comprendas porque debes prestar atención a la hora de elegir y consumir alimentos reducidos en grasas, en azúcares y en calorías. En otras palabras, no existe ningún alimento “mágico” que puedas comer desmedidamente y que al mismo tiempo te permita mantenerte en forma y cuidar tu cuerpo.
Selecciona inteligentemente lo que vayas a comer. Y si acompañas la dieta con una rutina de ejercicios ¡mucho mejor! No sólo te permitirá mantener o alcanzar tu peso deseado sino también conservar tu salud y hacer que te sientas fuerte, hasta y de mejor humor.
Tomado de Vida y Salud

jueves, 31 de marzo de 2011

¿Es el carro de compra en el supermercado un riesgo de infección para los niños?


Los carritos de compra del supermercado son divertidos para muchos niños y niñas. Nada más ameno que hacer compras junto con mamá montado en él mientras ella empuja. Pero ¡ten cuidado! Estos carritos del supermercado pueden estar infectados con la bacteria E. Coli que puede causar infecciones importantes. Sigue leyendo para que no te pierdas de ningún detalle y tomes medidas al respecto.
¿A qué niño/a pequeño/a no le gusta sentarse en el carrito del supermercado mientras su mamá hace sus compras en el mercado? Es divertido, y además, conveniente para las mamás. Nada mejor que tener donde sentar a su hijo/a mientras elige los alimentos y los productos de limpieza para llevar a casa.  Tal vez cuando anuncias que tienes que hacer las compras, tus hijos/as saltan de felicidad y son los primeros en animarse a acompañarte.
Pero la próxima vez que vayas al supermercado y estés a punto de poner a tu niño/a pequeño/a en el carrito, también saca un pañuelito desinfectante. ¿La razón? Estudios recientes demuestran que en los carritos del supermercado abundan las bacterias como la E. Coli (Escherichia coli), que puede causar infecciones importantes.
Piénsalo: hay evidencias que dicen que los carritos del supermercado no se limpian regularmente, sólo en caso de que se haya derramado algo en ellos. Es decir, que pasan de mano en mano, todo el día, todos los días sin tener la oportunidad de que los desinfecten. En pocas palabras, en un carrito de supermercado hay más bacterias que en un baño público.
Unos investigadores de la Universidad de Arizona analizaron los manubrios de 85 carritos del supermercado y encontraron bacterias fecales en el 72% de ellos. Con un análisis más profundo determinaron que el 50% de estas bacterias corresponden a variaciones de E. Coli, junto con otros tipos de bacterias.
Las E. Coli son un tipo de bacterias que por lo general habitan en el intestino de los humanos y de los animales. Esta bacteria tiene muchas variedades, algunas de las cuales son inofensivas, pero otras en cambio, producen diarrea a causa de sus toxinas. Incluso algunas variedades pueden provocar una diarrea severa que puede dañar tus intestinos.
¿Cómo se contagia la bacteria E. Coli? Estas bacterias viven, como mencioné anteriormente, en el intestino de los animales. En el caso del ganado sano, puede que estas bacterias contaminen la carne en el proceso de matar al ganado para llevarlo a la carnicería. Por eso es importante siempre cocinar bien la carne para evitar contraer una infección. La bacteria también puede encontrarse en los vegetales y el contagio de persona a persona ocurre si quien está infectado/a no se lava las manos después de haber ido al baño, contaminando así las superficies como los manubrios de los carritos del supermercado, por ejemplo.
La infección por E. Coli causa síntomas como diarrea crónica, dolor abdominal y sangre en las heces (materia fecal). ¿Qué puedes hacer para evitar que tu hijo/a se contamine con esta bacteria? Indicarle siempre que se lave las manos con frecuencia, y de ahora en adelante, cuando vayas al supermercado, llevar tus propios pañitos desinfectantes (en algunos supermercados los ofrecen) para limpiar el manubrio del carrito de compras y así dejar que los niños jueguen sin estar expuestos a esta enfermedad.  Además así tú también te proteges, porque la E. Coli puede afectar a adultos y a los chicos.
No te olvides de enseñarle a los niños la regla de oro: lavarse las manos con agua tibia y jabón con frecuencia durante 20 segundos para evitar diseminar y contraer varias enfermedades.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 17 de enero de 2011

¿Quieres mantener un peso ideal? ¡A comer proteínas!

Luego de haber pasado meses a dieta para lograr el peso que deseabas, llega el difícil momento de retomar una dieta saludable que te permita mantenerte en línea y no perder lo logrado con tanto esfuerzo. ¿Qué conviene comer? Si bien no hay demasiados datos al respecto, una investigación reciente detectó que las dietas altas en proteínas ayudan a mantener el peso deseado.

¿Ya has bajado esos kilos o libras de más y temes volver a recuperarlos cuando dejes de hacer dieta? ¡No te desanimes! es lógico, pues ese es uno de los desafíos principales que pueden quitarte el sueño cuando quieres controlar tu peso. Más aún cuando te esforzaste durante la época de las fiestas y durante las vacaciones.

Hasta el momento, varios estudios han demostrado que gastar más calorías de las que consumimos nos permite bajar de peso, pero poco es lo que se sabe sobre cómo controlar y mantener el peso deseado.

Al respecto, una investigación reciente desarrollada por unos científicos europeos de la Universidad de Copenhague detectó que una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos puede ayudar a cumplir este objetivo.

Las proteínas se encuentran en los alimentos de origen animal, como carnes de res, pollo, pescado, cerdo, pavo y huevos, y en algunos alimentos de origen vegetal, como las habichuelas (frijoles), las lentejas, la soja y las nueces y las semillas en general.

Las proteínas cumplen un papel muy importante en la dieta, ya que se ocupan de construir y reparar la piel, los músculos y los órganos. Además, los alimentos que contienen proteínas en general también tienen hierro, que ayuda a que la sangre transporte el oxígeno a todo el cuerpo. Si te falta hierro, es posible que te sientas cansada y débil o con dolor de cabeza.

La cantidad de proteínas que cada uno necesita depende de la edad, la estatura, el peso y el nivel de actividad física. En los niños y en los adolescentes va variando con el crecimiento y al llegar a la adultez se estanca. Así, la cantidad de proteínas que debe consumir un adulto es de alrededor de los 60 gramos diarios, en promedio.

¿Quieres saber cuántas proteínas tienen los alimentos que vas a ingerir? Cuando sea posible, recuerda consultar las etiquetas de los alimentos. Si no, aquí te damos una referencia para que tengas en cuenta:

Atún (3 onzas / 85 gramos): 22 gramos de proteínas
Hamburguesa (3 onzas / 85 gramos): 21 gramos de proteínas
Pollo (3 onzas / 85 gramos): 21 gramos de proteínas
Camarones (3 onzas / 85 gramos): 18 gramos de proteínas
Yogur (1 taza): 11 gramos de proteínas
Tofu (½ taza): 9 gramos de proteínas
Lentejas cocidas (½ taza): 9 gramos de proteínas
Leche de vaca (1 taza): 8 gramos de proteínas
Mantequilla de maní (2 cucharadas): 8 gramos de proteínas
Frijoles (habichuelas) cocidos (½ taza): 8 gramos de proteínas
Queso (1 onza): 7 gramos de proteínas
Huevo cocido (3 onzas): 7 gramos de proteínas
Leche de soja (1 taza): 6 gramos de proteínas
Avena cocida (½ taza): 3 gramos de proteínas

No es necesario que te obsesiones con las cuentas, simplemente considera estos datos cuando armes los menús, quizás al principio necesites calcular pero verás que luego podrás combinar los alimentos de la manera que más te guste sin necesidad de pensar tanto.

Junto a las proteínas, recuerda agregar vegetales y frutas a tu dieta y limita los carbohidratos sin eliminarlos por completo, ya que ellos también son necesarios para mantener el peso que tanto has deseado. Y recuerda que la cantidad de calorías que consumes en el transcurso del día, así como la actividad física que realizas, seguirán siendo importantes. La mayoría de las personas no necesitan mas que una alimentación saludable sin polvos, suplementos, medicinas o vitaminas adicionales y mantenerse activos para perder peso y mantenerlo.

Si tienes otras dudas o preguntas sobre cómo mantener tu peso, no dudes en consultar con tu médico o con un dietista registrado.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 12 de noviembre de 2010

¿Quieres perder peso? ¡A desayunar!

El desayuno es la primera comida del día y la más importante. Si tienes unas libras o kilos de más y piensas que no desayunar evita que consumas calorías que no necesitas, ¡te equivocas! Si quieres perder peso, lo que debes hacer es precisamente, desayunar. Aquí te explicamos por qué esa primera comida del día es tu mejor aliada en el control y la pérdida de peso.

Tengo una amiga que siempre ha querido bajar de peso y nunca desayuna. Según ella, es su estrategia para evitar consumir calorías de más. Sin embargo, por más que hace dietas, no baja de peso. El problema de mi amiga y, estoy segura, de muchas personas más en el mundo, es que piensan que desayunar no es necesario y que al contrario, contribuye a engordar. Pues ¡qué equivocados están! Seguramente habrás oído una y mil veces que hay que desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo. Aunque es un dicho popular, es cierto. La primera comida del día es la más importante y te ayuda a perder peso y a mantenerte en un peso ideal. ¿Por qué? Es sencillo de entender. Toma nota:

El empezar el día con un desayuno saludable que incluya fibra, lácteos bajos en grasa y proteínas, evita que cuando sean las 11 de la mañana estés muriéndote de hambre y como aún no es la hora de almorzar, caigas en tentaciones peligrosas para tu peso: panes dulces, chocolates, cafés cargados de calorías. También puede suceder que comas un almuerzo muy grande (alto en calorías) porque tienes mucha hambre y quieres calmarla a como dé lugar. El ayuno prolongado puede aumentar la respuesta de tu cuerpo a la insulina (encargada de transportar la glucosa que da energía a las células), lo que a su vez incrementa la acumulación de grasa y el aumento de peso. En otras palabras: no desayunar evita que produzcas las encimas que se necesitan para metabolizar la grasa y perder peso.

Desayunar te da una gran dosis de energía para tus actividades diarias. Además, inicia tu metabolismo y te motiva a hacer más actividad física. Varios estudios han comprobado que las personas que no desayunan, hacen menos ejercicio, lo cual se traduce también en aumento de peso.

Si desayunas, aprendes a comer mejor a lo largo del día. Las personas que desayunan diariamente incluyen más frutas y verduras en su dieta.

Pero ¡atención! esto no quiere decir que abuses del desayuno y comas cosas que no debes: existen desayunos saludables y otros que pueden ser una bomba para tu organismo. Es importante que elijas inteligentemente.

Qué prefieres: ¿una rosca de pan con mantequilla o cereal y frutas? Si tu respuesta es la primera, debes de re-evaluar lo que comes: los alimentos ricos en carbohidratos (el pan blanco por ejemplo) tienen más calorías y te llenan menos. En cambio, los cereales de granos integrales, las frutas o un yogurt bajo en grasa contienen más fibra y te llenan más con menos calorías.

Veamos un ejemplo: un desayuno compuesto por una taza de avena, ½ taza de leche baja en grasa, 1 taza de fresas y una cucharada de nueces tiene solamente 307 calorías. En cambio, un desayuno compuesto por un bagel con queso crema (típico en Estados Unidos) puede tener más de 400 calorías. Esto es menos comida, más calorías y más grasa. ¿Ves la diferencia?

Los huevos son una opción saludable también si los acompañas con pan integral y frutas. Ten cuidado con las opciones de comida rápida que podrías elegir para ahorrar tiempo. Más vale comerte un poco de cereal con alto contenido en fibra, una banana y un huevo cocinado que acabar con el tocino, el queso, las frituras y el pan dulce que ofrecen los menús de los restaurantes de comida rápida que te van a proporcionar más calorías y, frecuentemente son menos saludables.

Que el tiempo no sea tu excusa: toma la decisión y haz que tu desayuno sea una parte importante del inicio de tu día y verás que se reflejará en la balanza.

Si tienes dudas, consulta con una dietista registrada para que diseñe un desayuno y un plan alimenticio que tome en consideración tu peso y tu actividad física.

No lo olvides: para perder peso, date un desayuno de rey.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 5 de noviembre de 2010

Bebés gorditos


¿Es cierto que los rollitos de bebé (baby fat) son saludables y se les quita cuando empiezan a caminar?
El exceso de grasa no es saludable a ninguna edad. Hay estudios que dicen que si un niño es obeso antes de los 6 años, sus probabilidades de serlo de adulto son mucho mayores.

Muchas personas creen que la obesidad es hereditaria. En realidad hay muy pocas condiciones genéticas que causen obesidad. Lo que generalmente se transmite son los malos hábitos alimentarios y el sedentarismo.

Uno de los errores que cometen los padres que tienen problemas de sobrepeso, o cuyos hijos están en sobrepeso, es usar la comida como premio o regañarlos cuando comen mal o no hacen ejercicio, en vez de halagar los comportamientos positivos, como cuando practican algún deporte o eligen alimentos saludables, y darles el ejemplo.

Recuerda que los hábitos que aprenden de pequeños son los que continuarán por el resto de sus vidas. Y que la salud física es crítica para su salud mental.

Conviene recordar que los chicos no pueden comer lo que no compras y, al menos, mientras sean pequeños y vivan en casa, tu estás en control. Una soda de vez en cuando está bien, pero no te sientas culpable por ofrecerles menos golosinas y comida chatarra y más alimentos saludables en las porciones correctas para que crezcan fuertes y sanos. Estimúlalos para que participen en actividades físicas o en los deportes que les gusten y que los mantengan apartados de la televisión y los juegos de vídeo. Todo esto y la buena comunicación familiar harán que se mantengan en un peso saludable y con una mente sana en cuerpo sano.

Tomado de Salud y vida