DESPACHOS A TODO EL PAÍS
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domingo, 7 de octubre de 2012

No sólo es cosa de adultos: los adolescentes en riesgo de sufrir del corazón

Si pensabas que las enfermedades del corazón son cosas de los adultos y mayores, te equivocas. Tristemente, los adolescentes – empezando en los Estados Unidos – entraron a engrosar las filas de las personas en riesgo de sufrir algún tipo de problema cardiovascular. La obesidad es sin duda alguna, la responsable de que el corazón de los adolescentes esté en riesgo.

Las enfermedades cardiovasculares están relacionadas — al menos en la imaginación colectiva — con las personas mayores. Una persona adolescente es sinónimo de juventud y de tener toda la vida por delante. Pero, lamentablemente, los malos hábitos alimenticios y la falta de ejercicio que prevalecen hoy en día han hecho que cada vez más adolescentes estén pasados de peso y poniendo a su corazón en riesgo de desarrollar problemas de salud.

Una nueva encuesta realizada en Estados Unidos habla de que el exceso de peso en los adolescentes está causando el aumento de condiciones como la diabetes y la prediabetes, que afectan a largo plazo la salud del corazón. Los datos tomados del análisis de cerca de 4,000 adolescentes muestran que el 34% de ellos están obesos o tienen sobrepeso. Este número no es muy diferente a las cifras de hace 10 años. Sin embargo, hay un número que se duplicó y es el de los adolescentes con diabetes y prediabetes. La encuesta realizada describe un aumento del 23% en los adolescentes que padecen estas condiciones en comparación con las cifras de hace una década.

Pero más allá de estas alarmantes cifras, hay otra que también habla a gritos de los problemas en la salud de los adolescentes: casi la mitad de los jóvenes con sobrepeso analizados en dicha encuesta (el 49% para ser exactos) y el 61% de los obesos, tenían uno o más factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Incluso, los adolescentes con peso normal también tenían riesgos. Estos datos salieron publicados en la revista Pediatricsdel mes de junio.

Condiciones como el colesterol alto y la hipertensión están afectando a los adolescentes en Estados Unidos y esto hace que se dispare una alarma en relación a la prevención.

¿Cómo se puede prevenir la obesidad para evitar los daños al corazón? Es simple y a la vez complicado para muchos: cambiando los hábitos alimenticios y aumentando la actividad física.

La clave puede ser que toda la familia se involucre: elegir comer sanamente y que todos salgan a hacer ejercicio para mantenerse motivados. Además, un punto importante para evitar que los adolescentes suban de peso es evitar el consumo de bebidas azucaradas como las sodas, los jugos y la limonada en lata y el té helado que contienen muchas calorías, que se van sumando pero no proporcionan nutrición. Reemplazar estas bebidas por agua y jugos naturales (en moderación) puede tener un impacto importante en el peso de los adolescentes.

Si tienes un hijo(a) adolescente que está con sobrepeso, es el momento de que tomes medidas al respecto para ayudarle a perder peso. Consulta con tu médico para que te asesore acerca de una dieta y plan de ejercicios de acuerdo a su caso. Si es necesario, te puede referir con un(a) dietista registrado(a) calificado(a). También puedes visitar el sitio de nutrición en español del gobierno norteamericano (http://www.nutrition.gov/en-espanol) en donde puedes encontrar muchas respuestas acerca de una buena nutrición si te fijas en la barra del lado derecho y quizá quieras ver específicamente la siguiente sección: http://www.choosemyplate.gov/en-espanol.html. Recuerda que el peso repercute directamente en la salud de su corazón.

Tomado de Vida y Salud

martes, 31 de julio de 2012

¿De qué forma nos enferma el estrés?


El estrés es la plaga del mundo moderno y no es extraño que así sea si consideramos que casi todo en la vida cotidiana contribuye a crearlo o a aumentarlo: los problemas laborales o familiares, las preocupaciones económicas y la falta de tiempo, son sólo algunos ejemplos. Y si bien no se trata de una enfermedad en sí misma, sí es un factor de riesgo de casi todas las condiciones de salud. ¿Cuál es el mecanismo que hace que el estrés crónico afecte tanto? Busca la respuesta aquí.

Con el ritmo acelerado que caracteriza a las sociedades de hoy, el estrés se ha convertido en parte inseparable de la vida diaria. De esta forma, muchas condiciones pueden ser provocadas por este factor que, si bien no es una enfermedad en sí misma, puede causar problemas de salud concretos y reales, cuando se prolonga a través del tiempo y no se toman medidas para contrarrestarlo o eliminar sus causas.

Lo que sigue siendo un misterio es cómo las preocupaciones del día a día hacen que la salud se vea afectada. Una posibilidad es que las personas bajo estrés crónico (las que están al cuidado de un enfermo, tienen un trabajo exigente o problemas familiares importantes por citar algunos ejemplos), tengan costumbres menos sanas: que fumen, consuman alcohol, no duerman lo suficiente o se alimenten indebidamente. Otra alternativa es que las hormonas del cuerpo que responden al estrés tengan algo que ver en la aparición de enfermedades.

Eso es lo que se ha creído durante las últimas décadas. Ahora, investigaciones recientes parecen acercarse a una respuesta nueva que involucra al sistema inmunológico (de defensas), que es el que ayuda a que te defiendas contra los virus y las bacterias y su relación con el proceso inflamatorio. Debes tener en cuenta que la inflamación cumple una función positiva cuando el sistema de defensa la crea temporalmente para ayudar al cuerpo a sanar, como en el caso de la inflamación y el enrojecimiento que surge alrededor de una herida, por ejemplo. Pero cuando la inflamación se prolonga más allá de lo necesario, o se produce sin que el cuerpo la requiera para sanarse, puede crear toda una serie de trastornos y hasta convertirse en una condición crónica en la que el sistema de defensas ataca al propio organismo (como en el caso de la alergia o el asma).

La relación del estrés, la inflamación y las condiciones de salud ha sido el motivo de varios estudios recientes. Uno de ellos se publicó a principios de año en el medio especializado Proceedings of the National Academy of Sciences. Fue desarrollado por unos investigadores de la Universidad de California en Los Ángeles, que llevaron un registro diario sobre las actividades de 122 adultos jóvenes (53 hombres y 69 mujeres) durante ocho días, enfocándose en sus relaciones con los demás y si éstas relaciones eran positivas o negativas. Además, los participantes tuvieron que hacerse pruebas de estrés y se les tomaron muestras de saliva antes y después de las pruebas, para medir los marcadores biológicos de la inflamación.

Si deseas seguir leyendo este artículo, pincha aquí

viernes, 20 de julio de 2012

Comida rápida: consejos para no sumar muchas calorías

Cada vez más personas quieren cambiar su forma de alimentarse con el fin de perder peso y estar más sanas. Sin embargo, la comida rápida aparece en nuestra vida, muchas veces, como la única alternativa que hay, ya sea debido al tiempo o por el lugar en el que estamos a la hora de comer. Si tienes que ir a un restaurante de comida rápida, no necesariamente tienes que comer mal. Aquí te cuento qué puedes hacer para evitar que una comida rápida sea una explosión de calorías que saboteen tu plan de comer de forma saludable.

Si te prometiste comer bien y abandonar las frituras y las comidas rápidas, haz dado un gran paso para bajar de peso y estar saludable. Sin embargo, en ocasiones, nuestros esfuerzos por comer siempre de forma balanceada y sana se ven comprometidos si estamos en algún lugar en donde la única opción es la comida rápida. Tal vez estés en un centro comercial o de viaje con tu familia y no encuentras nada más que cadenas de comida rápida cuando es hora de comer.

Pero encontrarte en un restaurante de comida rápida no significa que no tienes opciones y que tienes que consumir muchas calorías. Afortunadamente, existen formas de comer ahí sin excederte. Toma nota de estos consejos que de seguro no sabotearán tu dieta:
  • Algunos restaurantes de comida rápida publican el contenido nutricional de sus alimentos en su sitio de Internet (sitio Web) o en el mismo restaurante. Así que allí podrás ver cuántas calorías tiene cada platillo y podrás elegir la mejor opción
  • Es común que los restaurantes de comida rápida ahora ofrezcan un menú con menos calorías.
  • Si no encuentras estas opciones, entonces opta por las porciones pequeñas. Pedir un sándwich (emparedado) pequeño es mejor que una hamburguesa de tres pisos que puede tener hasta 1,000 calorías. Incluso las opciones del menú infantil son ideales para no excederte en calorías.
  • Si te ofrecen agrandar las papas o los anillos de cebolla, no aceptes aunque la tentación sea grande. Mejor aún: elige un plato para acompañar que sea saludable como por ejemplo, una ensalada pequeña, papas al horno, trocitos de manzana, o de maíz.
  • Aprende qué significan palabras como “crujiente” y “cremoso”. Estas se refieren a métodos de preparación que involucran mucha mantequilla, queso y crema. Las palabras que debes elegir son “al horno”, “hervido” y “a la parrilla”.
  • Elige siempre una ensalada para acompañar o simplemente, para que sea tu plato fuerte. Puedes agregarle pollo a la parrilla o camarones. Recuerda pedir el aderezo en un recipiente aparte y no agregar queso ni pedacitos de tocino pues suman calorías que quieres evitar.
  • Comparte: aprovecha los tamaños agrandados de las comidas para compartirla con alguien.
  • Pregunta si hay una porción más pequeña de lo que ordenaste o simplemente guarda la mitad para el día siguiente.
  • Ten cuidado con las bebidas: las sodas grandes contienen un promedio de 300 calorías. Así que mejor refréscate con agua mineral o con gas, té que no contenga azúcar o soda (refresco) de dieta. Las malteadas ni las contemples: una de tamaño grande puede llegar a tener 800 calorías.
  • Pide siempre opciones más saludables: mayonesa baja en grasa, pan integral o queso bajo en grasa.
Con estos consejos y teniendo siempre en cuenta el tamaño de las porciones, puedes salir de un restaurante de comida rápida sin sentirte culpable. La clave es saber elegir y buscar otras opciones más sanas para tu menú.

Así que no hay excusa: incluso en los lugares de comida rápida puedes ganarle la batalla a las calorías.

Tomado de Vida y Salud

martes, 10 de enero de 2012

Cómo bajar de peso en un mes en 10 pasos

como bajar de peso
Muchas personas quieren esa receta mágica, esa píldora que las haga delgadas(os), tonificadas y “cómo Dios manda”… desafortunadamente no hay fórmula mágica, no hay aparato mágico ni mucho menos una píldora mágica. Si alguien te ha dicho lo contrario, te mintieron!

En estos pocos años que tengo de experiencia en este campo del fitness y nutrición he aprendido muchos trucos o cambios que pueden ayudarte a lograr el cuerpo que quieres, pero déjame decirte que lo que más se necesita es dedicación. A menos que de verdad te comprometas y te propongas sobre todas las cosas a comer sano y llevar un mejor ritmo de vida, no vas a lograr mucho.

Para bajar de peso es necesario hacer un cambio de mentalidad, olvidarse de lo que uno ha venido haciendo día con día, año con año. Debes estar listo(a) para cambiar la forma en que comes y tu poca o nula actividad física, pero sobre todo MOTIVACIÓN. La motivación tiene que ser uno de tus pilares principales y aún si tus amigos y familiares no te apoyasen, debes auto-motivarte aun más.

Tú tienes el control sobre tu vida y tus resultados y nadie más.

Todo lo puedes lograr si te lo propones. Querer es poder.

Una vez que estás decidido(a) a cambiar de una vez por todas, te recomiendo que sigas los siguientes pasos. Entre más de ellos logres, mejores resultados vas a tener, así que no te conformes con unos cuantos, proponte lograr TODOS!

¿Cómo bajar de peso en un mes?

Deja de comer alimentos endulzados. No solo me refiero a dejar de consumir azúcar, me refiero a todo producto que de fábrica o preparación tenga azúcar o Jarabe de Maíz de Alta Fructosa. De hoy en adelante, por cada producto que compres, fíjate en los ingredientes, si tienen azúcar o JMAF, búscate otra opción. Ejemplos: Helados, Galletas, Cereales, Chocolates, Gaseosas, Jugos/Zumos de caja/botella (aunque digan que son 100% naturales), Cocteles, etc. La lista es interminable. Si quieres endulzar algo es mejor que optes por usar miel de abeja natural o un producto que se llama estevia, es un endulzante natural super bajo en calorías y que puedes usar para endulzar cualquier cosa (y sabe genial), lo bueno es que dura montones dado que una pequeñísima cantidad endulza bastante.

Deja de comer harinas y granos blancos. Si te gusta la pasta, el arroz blanco y el pan blanco, opta por comerlos en su versión integral o de grano entero, la fibra que estos poseen te servirá mucho más en tu lucha por bajar de peso. Por los demás productos que lleven harina normal, olvídate de ellos. Ejemplos: Queques/Tartas, galletas, empanadas, tamales, muffins, comida empanizada, panqueques, algunas salsas blancas, etc. Si quieres empanizar algo, te recomiendo que hagas una mezcla de salvado de avena (fibra) con nuez en polvo(grasa saludable), esta opción es 100 veces mejor.

Evita al máximo la comida frita o refrita. Ejemplo claro: Papas fritas o aros de cebolla. La mayoría de los aceites de uso comercial y de hogar, como los aceites vegetales son super dañinos para la salud y altos en calorías, opta mejor por usar aceites como el de coco o de oliva. Cuando evites comida frita, busca una opción mejor como hervida, al vapor, al horno o a la parrilla, el objetivo aquí es alejarnos al máximo del aceite.

Muy relacionado con el punto anterior: Evita del todo la comida procesada o prefabricada. Ahora se puso de moda vender comida ya preparada que requiere solamente calentar en el microondas. Imagínate nada más cuantos tóxicos tuvieron que haberle puesto a estos productos para que se mantengan en “buen” estado, sin mencionar la cantidad de endulzantes y de aceite que se usaron en su elaboración. Otro ejemplo son los puré de papa en polvo o muchos productos de preparación rápida.

Trata de comer al máximo en tu hogar o comida que tu mismo hayas preparado y mantén al mínimo el comer afuera. Obtienes mejores resultados si aplicas todas estas reglas tu mismo en vez de ponerte en riesgo bajo la cuchara de otra persona. Y si llegas a comer afuera, aplica estas reglas para mantenerte en forma.

Come de 5 a 6 veces al día en cantidades iguales y menores a las que estás acostumbrado(a). El comer más seguido en cantidades más pequeñas ayuda a mantener a nuestro metabolismo más activo, ayudándonos a quemar grasa y evitar esas llenuras y “empanzamientos” que nos provocan los platillos grandes. NUNCA te brinques el desayuno!

Come pollo, pescado, carne, cerdo y huevos sin miedo. Todas estas opciones en su forma natural o magra son fuentes sumamente altas de proteína, la cual nos ayuda a reconstruir nuestros tejidos musculares afectados durante las rutinas de entrenamiento. Si eres vegetariano, busca otras fuentes de proteína como fríjoles, lentejas, vainicas, garbanzos, judías verdes, etc. Incorpora a tu dieta también grasas saludables como la que se encuentra en el aguacate, maní, nueces, aceite de oliva, cápsulas de Omega-3 y en el salmón.

Haz que tu dieta diaria en conjunto se vea como un arcoiris de opciones. Mezcla vegetales, frutas, granos, carnes y demás tipos de alimentos de forma que sean sumamente ricos en vitaminas, proteínas, carbohidratos y grasas naturales. El consumo de frutas y vegetales todos los días es factor clave para bajar de peso. Todo esto se resume en la regla #1 para comer sano.

Debes hacer ejercicio aeróbico, 2 o 3 veces por semana, lo siento pero no hay de otra.   Puedes empezar a salir a caminar, trotar, correr, andar en bicicleta, patinar, subir/bajar escalones… tú escojes! Nuestro cuerpo debe experimentar algo de presión, es necesario sacarlo del cajón de vagancia al que ha estado acostumbrado por tanto tiempo y decirle: “A partir de hoy mando yo!”. Si sientes que te cuesta un mundo, es normal y debes luchar contra ello a toda costa. Si no realizas ninguna actividad corporal tu cuerpo estará acostumbrado a esto y por nada del mundo va a querer cambiar su forma de ser, por eso debes forzarlo hasta que se acostumbre, de nuevo, debes mostrarle quien manda ahora. Empieza despacio y ve subiendo.

Ya sea que ya realizas alguna actividad física o no, debes hacer algo más: Realizar ejercicios de levantamiento de peso. Muchas personas creen que por levantar pesas deformarán su cuerpo, llenarlo de músculos feos o llenarse de pelotas, ignorando una de las mejores formas de quemar grasa: la creación de músculo, la cual acelerará tu nuestro metabolismo por muchas horas, promoviendo la quema de grasa.

Realizar este tipo de ejercicios no es mandatorio, pero si quieres lograr una transformación de cuerpo completa donde tengas un cuerpo firme y en forma, vas a necesitar una buena rutina de ejercicios. Es decir, si quieres lograr buenos resultados, lo mejor es hacer todo lo posible para asegurarlo no?

Por eso yo siempre recomiendo un buen programa, y en estos no hay nada mejor que el Entrenamiento Turbulento. Este programa te proveerá de numerosos ejercicios para la pérdida de grasa que no requrirán de mucho equipo y que podrás hacer en tu casa. Si no lo has adquirido, te recomiendo darles una buena consideración. Después de todo, tú te mereces lograr esas metas que quieres y este programa podrá ayudarte en eso.

Te recomiendo además que lleves un control de todo lo que comes, un control de tu peso semana por semana, un control de tus medidas y por último un control de los ejercicios que realices. Al final de cada semana y mes podrás analizar tus resultados y determinar cuáles fueron las mejores técnicas que te ayudaron a perder peso.

Internet está inundado de dietas, rutinas, libros y videos que te explican cómo bajar de peso, pero al final pienso que todo se resume en estos 10 puntos, especialmente si no tienes experiencia alguna en una nutrición saludable y un estilo de vida activo.

Te invito a llenarte de ganas, a motivarte tu solo/a, a cambiar de mentalidad, a decir YA BASTA y empezar de una vez por todas a luchar y sudar la gota gorda por ese cuerpo que siempre has querido. Si llevas a cabo todos estos pasos verás resultados inclusive en menos de un mes.

Nadie dijo que sería fácil, pero si lo logras… descubrirás que todo habrá valido la pena.

Tomado de Cuerpo al dente

lunes, 14 de noviembre de 2011

Malos hábitos que perjudican a los adolescentes

Lo ideal sería que todos los adolescentes practicaran deportes, disfrutaran de la vida al aire libre y recibieran una alimentación sana y balanceada, en lugar de preferir sentarse por horas a entretenerse con películas, series de televisión, videojuegos y redes sociales, comiendo pizza o papas fritas. Los estudios, en general, muestran un panorama poco alentador para los adolescentes que cursan la secundaria: se alimentan mal y hacen menos ejercicio. Y tú, ¿perteneces también a esa mayoría en riesgo?

El tiempo pasa y las costumbres cambian. De jugar en el parque, ahora se juega por computadora. De las comidas hechas en casa, se opta cada vez más por la comida rápida. Pregúntate: ¿cuáles son tus bebidas preferidas?, ¿haces ejercicios todos los días?, ¿cuántas horas pasas frente a una pantalla, ya sea del televisor, la PC (computadora u ordenador) o tus dispositivos (aparatos) móviles? Los cambios, que son inevitables, muchas veces significan progreso, pero en otras ocasiones – hay que reconocerlo – han traído consecuencias nocivas.

En una sociedad en donde abundan los comercios de comidas rápidas y las golosinas, en la que las pantallas se han convertido en una de los principales áreas alrededor de las cuales gira la vida, ya que funcionan como medio de comunicación, de entretenimiento y hasta para resolver las obligaciones y las responsabilidades, como las tareas del colegio, se hace difícil combatir una condición que podría evitarse pero que, sin embargo, pone la vida de muchos jóvenes y de muchos adultos en riesgo: el sedentarismo, ya que se asocia con la obesidad.

Eliminar esos kilogramos o libras de más no es sólo una cuestión de imagen. Por el contrario, ése podría ser el último objetivo frente a los problemas de salud que puede provocar esta condición, como enfermedades del corazón, diabetes, colesterol y presión arterial elevados, entre otros. Y si bien todos estas condiciones suelen ser “silenciosas”, es decir, que no los notas hasta que aparece una complicación, con ciertos cambios relativamente sencillos puedes disminuir las posibilidades de enfermarte y puedes mejorar tu calidad de vida.

Un análisis reciente realizado por especialistas de la Universidad Loughborough, en Inglaterra, que comparó 53 estudios de todo el mundo sobre el comportamiento sedentario y la dieta, encontró un vínculo evidente entre el tiempo que los niños, los adolescentes y los adultos pasan frente a la pantalla y la mala alimentación.

Ellos detectaron que el ver televisión se asocia fuertemente con el consumo de comida rápida y bebidas energéticas, y con un bajo consumo de frutas y verduras. Según los investigadores, esto se debe a que los televidentes no sólo están expuestos a anuncios que pueden influir en el tipo de alimentos que se les apetecen, sino también a que este medio actúa como distracción y reduce la atención a lo que se come realmente.

Esta situación se vuelve aun peor si se consideran otros hábitos nocivos, como fumar. Una investigación desarrollada por unos profesionales médicos del centro de salud Huelva-Centro, ubicado en el Distrito de Atención Primaria Huelva-Costa, en España, demuestra una asociación entre el tabaquismo, los hábitos alimenticios y los malos hábitos de vida. En detalle, de un total de 1.274 alumnos de la secundaria de la provincia de Huelva que fueron encuestados, el 13.9 por ciento fumaban, algo que se incrementaba con la edad y el sexo: las mujeres tendían a fumar más que los varones.

En cuanto a la alimentación y los estilos de vida, esta investigación reveló que el tabaquismo y el alcoholismo tienen una fuerte conexión y que, mientras que en el sector masculino el fumar está vinculado al consumo excesivo de hamburguesas, salchichas, embutidos, fritos y pastelería industrial, en el caso de las mujeres se disminuye cuando ellas practican ejercicio físico.

Al otro lado del océano, los estudios también hacen eco a los malos hábitos de salud entre los adolescentes. Varios análisis desarrollados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos, determinaron que los alumnos de secundaria beben demasiados refrescos altos en calorías, y no hacen mucho ejercicio.

Los CDC aconsejan a los jóvenes que participen, como mínimo, de una hora de ejercicio aeróbico al día, además de un mínimo de tres horas de una actividad que fortalezca los músculos cada semana. Sin embargo, sólo un poco más del 15 por ciento de los participantes cumplía con los objetivos aeróbicos, la mitad con la meta de fortalecimiento muscular y el 12.2 por ciento con ambas recomendaciones.

Estas cifras surgen de una encuesta anónima desarrollada por unos investigadores de dicho organismo, realizada en el 2010 entre casi 11.500 estudiantes de ambos sexos, de noveno a duodécimo grado, tanto en escuelas públicas como en escuelas privadas, en los 50 estados y el Distrito de Columbia.

Los autores del estudio no se sorprendieron con los resultados de la encuesta, ya que desafortunadamente, la actividad física ya no es un requisito diario en la mayoría de las escuelas en Estados Unidos, y los estudiantes que participan en algún deporte, no lo practican durante todo el año. Concluyeron que los padres deben intentar fomentar hábitos saludables en sus hijos mucho antes de que lleguen a la adolescencia, para que esos hábitos perduren durante toda la vida.

¿Y tú, eres parte de esta tendencia? Es cierto que puede ser difícil modificar las costumbres, sobre todo cuando se trata de cosas deliciosas y actividades entretenidas. Sin embargo, es cuestión de que te animes a probar nuevos sabores más saludables y a descubrir que poner el cuerpo en movimiento puede incluso ser más divertido que pasar horas sentado frente a una pantalla. ¡Anímate! No tienes nada que perder y sí mucho por ganar, no sólo en diversión sino también en salud, autoestima y hasta podrías mejorar tu estado de ánimo y tu humor (o el de tu hijo adolescente).

Tomado de Vida y Salud

sábado, 2 de julio de 2011

Desayuno rico en proteínas: clave para controlar el apetito


Existen varias investigaciones acerca de la importancia de la primera comida del día. Un estudio reciente encontró que quienes comen desayunos ricos en proteínas se sienten más satisfechos y tienden a comer menos bocadillos durante el resto del día porque les ayuda a controlar el apetito. Descubre más detalles sobre estos hallazgos y comienza a pensar si necesitas hacer algún cambio en tu primera comida del día.
¿Cómo es tu desayuno? Algunas personas no pueden empezar el día sin comer algo, otras toman café cuando llegan a la oficina, algunos prefieren desayunos abundantes y nutritivos porque piensan que así tendrán más energía para mantenerse activos durante el día y otros, por el contrario, evitan desayunar, ya sea porque prefieren sacrificar la comida para dormir un rato más o porque están a dieta y creen erróneamente que eso las ayudará a adelgazar.
En todos los casos, los especialistas recomiendan que no hay que pasar por alto el desayuno, hacerlo no es saludable y hasta se ha comprobado que quienes no desayunan suelen tener peores hábitos alimenticios y son más sedentarios y propensos a tener colesterol alto, entre otras condiciones.
Alguien podría decir que ciertas investigaciones rechazan la idea de tomar desayunos abundantes (de lo cual ya te hemos hablado antes en Vida y Salud), ya que muchas veces las calorías excesivas que se consumen por la mañana se acumulan durante el día, y si bien pueden hacer que el resto de las comidas no sean tan voluminosas, en total las calorías suelen ser más que cuando el desayuno no es tan grande.

Artículo completo en Vida y Salud

domingo, 3 de abril de 2011

Interpreta bien lo que dicen los empaques o envases ¡no caigas en la trampa!


La selección de los alimentos es una de las cosas principales a la hora de cuidarte y llevar una dieta que te ayude a perder o mantener tu peso. Cuando vas al supermercado y ves los estantes llenos de ofertas que prometen ser bajas en grasa y /o calorías, puedes estar frente a tus mejores aliados o tus peores enemigos. Aquí te contamos cómo alimentarte mejor sin caer en las prometedoras trampas de los envases.
Amalia siempre dedica un buen rato a seleccionar productos bajos en grasas, sin azúcar y reducidos en calorías cada vez que visita el supermercado. De ese modo, cree que está disfrutando los alimentos que más le gustan sin renunciar a su dieta en contra de esos kilos o libras de más.
Sin embargo, la publicidad y la presentación de los alimentos muchas veces pueden ser engañosas, y seleccionar los alimentos más saludables se convierte en una tarea confusa y difícil ante la gran variedad de productos disponibles que prometen resultados inmediatos y beneficios efectivos.
Por eso, es importante aprender a seleccionar la comida de manera inteligente, así como a leer las etiquetas de los productos para saber qué nutrientes contienen y cuándo incluyen componentes que debes evitar.
Por ejemplo, una de las trampas más comunes suelen ser las galletas dulces reducidas en calorías. Si bien es cierto que pueden tener menos calorías que aquellas que no lo son, eso no quiere decir que puedes comer desmedidamente la cantidad que desees. Por el contrario, las galletas dulces reducidas en calorías suelen seguir siendo altas en carbohidratos y, aunque en menor cantidad, también contienen azúcar. Asimismo, si bien pueden tener menor cantidad de calorías, aún así éstas pueden ser excesivas para tu dieta.
Teniendo esto en cuenta, si prestas atención hasta puede resultarte entretenido buscar alimentos alternativos más sanos y nutritivos que una porción de 5 galletas dulces reducidas en calorías. Por ejemplo, puedes reemplazarlas por una fruta o yogurt, entre otras cosas.
Esto mismo suele ocurrir con otro tipo de alimentos reducidos en azúcar, que si bien pueden reemplazar el azúcar por otro tipo de edulcorantes, suelen contener almidón (que es un tipo de carbohidrato) que te aporta calorías. Por eso, es importante que corrobores cómo están compuestos y limites su consumo.
Pero si logras modificar tus hábitos alimenticios y los reemplazas por alimentos más nutritivos será mucho mejor, ya que podrás mantener tanto una buena salud, como tu peso deseado, mientras que vas descubriendo nuevos sabores y delicias para tu paladar. Y sobre todo, te darás cuenta que puedes comer más cantidad y no hará falta que te quedes con hambre.
¿Quieres otro ejemplo? Los cereales bajos en grasas, como la granola, también tienen azúcar. Es cierto que la granola posee nutrientes importantes para un buen desayuno, pero si el objetivo es consumir menos calorías, éste no será el caso: se estima que una taza y media de granola reducida en grasas supera las 500 calorías y contiene 11 cucharaditas de azúcar.
En conclusión: que un alimento sea bajo en grasas, en azúcar o en calorías, no quiere decir que no las tenga. Muchas veces, en su versión original, estos productos tienen demasiadas (calorías, azúcar o grasa) y por eso, si bien los productos reducidos pueden ser preferibles antes el equivalente sin reducción, esto no quiere decir que tienes vía libre para comer la cantidad que quieras, ya que aún así pueden ser más de las que necesites.
En efecto, si los reemplazaras por alimentos más saludables y no por eso menos sabrosos, posiblemente podrías comer más cantidad con menos ingredientes nocivos.
Recuerda que estas indicaciones también se aplican en el caso de los líquidos. Muchas veces tomamos jugos y otras bebidas sin darnos cuenta del aporte calórico que nos proporcionan. En estos casos también es preferible que elijas sodas sin azúcar, así como productos reducidos en grasas y calorías, pero siempre consumidos con moderación.
Ahora que sabes todo esto, es fácil que comprendas porque debes prestar atención a la hora de elegir y consumir alimentos reducidos en grasas, en azúcares y en calorías. En otras palabras, no existe ningún alimento “mágico” que puedas comer desmedidamente y que al mismo tiempo te permita mantenerte en forma y cuidar tu cuerpo.
Selecciona inteligentemente lo que vayas a comer. Y si acompañas la dieta con una rutina de ejercicios ¡mucho mejor! No sólo te permitirá mantener o alcanzar tu peso deseado sino también conservar tu salud y hacer que te sientas fuerte, hasta y de mejor humor.
Tomado de Vida y Salud