DESPACHOS A TODO EL PAÍS
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miércoles, 30 de mayo de 2012

Una dieta llena de color te da una piel más bella

¿No te gusta comer frutas y vegetales? ¿Y si te digo que incluir más de ellas en tu dieta es la clave para tener la piel radiante? Una nueva investigación demuestra que en poco tiempo y aumentando el consumo de frutas y verduras diariamente, el tono, el color, y en general, la luminosidad de tu piel se ven beneficiados significativamente. Así que llena tu plato de frutas y vegetales ricos en carotenoides (color) y te verás más atractivo(a).

Los colores no sólo alegran la vida, dan armonía al ambiente de tu casa, o son claves a la hora de vestirte y realzar tu belleza. También son indispensables para tener una piel radiante. ¡Así es! Ponerle color a tu plato es clave para la belleza de tu piel.

Si bien no es una novedad que comer frutas y vegetales brinda más luminosidad a tu piel y contribuye enormemente a tener una buena salud, un estudio reciente realizado por unos investigadores escoceses, comprueba que comer frutas y vegetales que contienen carotenoides mejora el aspecto de tu piel volviéndola más atractiva.

Los carotenoides son unos pigmentos orgánicos que se encuentran naturalmente en las plantas. Estos pigmentos le dan su color a los tomates, los pimentones (pimientos, morrones), las calabazas (ahuyamas), las zanahorias y la espinaca, entre otros.

Los carotenoides comprenden toda una gama de colores que van desde el amarillo hasta el rojo fuerte y tienen propiedades antioxidantes, es decir, que evitan que las células se dañen. Además, nuestro cuerpo tiene la habilidad de convertir los carotenoides (alfa y beta) en vitamina A, la cual es esencial para la salud de la piel, los huesos, la visión y el sistema inmunológico (de defensa).

Pero esta nueva investigación señala que los cambios en el tono del color (rojizo o amarillento) en la piel de las personas blancas, está estrechamente ligado a la cantidad de frutas y vegetales que consumen diariamente. Para este estudio, se analizó la piel de 35 estudiantes universitarios cuya edad promedio era 21 años.

Los estudiantes llevaron un diario de cuántas porciones de frutas y verduras comieron en el transcurso de seis semanas y los investigadores analizaron los cambios del color en la piel en las diferentes partes de su cuerpo.

En promedio, los jóvenes consumieron 3.5 porciones de frutas y verduras y gracias a ello, su piel mejoró notablemente su aspecto.

Esto demuestra que en relativamente poco tiempo y haciendo pequeños cambios en tu dieta, puedes mejorar la luminosidad y el color de tu piel.

Vale la pena aclarar que este estudio se hizo en personas de piel blanca y jóvenes, así que habría que investigar si el consumo de más frutas y verduras tiene le mismo efecto en las personas de piel más oscura y de mayor edad.

De cualquier manera, comer frutas y verduras es importante para tu salud y una dieta sana es uno de los factores importantes para tu belleza. Así que aunque no tengas la piel blanca, incluye varias porciones de frutas y verduras en tu dieta diaria y de seguro te verás y te sentirás radiante: saldrá la belleza de adentro hacia afuera.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 12 de mayo de 2012

6 consejos para ahorrar mientras comes rico y saludable

¿Te interesa comer saludable pero a la vez te interesa cuidar la economía de tu hogar? Haces muy bien. Puedes preparar los platillos que te agradan y les gustan a tus hijos y a tus familiares, logrando tu objetivo. Aquí te decimos cómo.

En estos días, debido a la economía lenta, todos estamos cuidando nuestras moneditas. Pero cuando se trata de cocinar no queremos sacrificar el sabor y la calidad de nuestros alimentos.  

Sigue estos consejos y ahorra en el supermercado.
  1. Planea con anticipación. Prepara el menú para la semana y haz una lista de las compras. Esto te evitará que compres alimentos impulsivamente que no necesitas. Y recuerda que es mejor que vayas sola.
  2. Compra al por mayor. Unas buenas opciones son los granos, pastas, salsa de tomate, nueces y frutas secas. El ahorro lo verás a largo plazo, pero ¡lo verás!
  3. Elige alimentos genéricos. El valor nutritivo es el mismo sea enlatado, congelado o en bolsa. No gastes tu dinerito en el lugar equivocado.
  4. No te olvides de los alimentos básicos. Una alimentación nutritiva y saludable incluye carbohidratos, proteínas, grasas saludables y agua. Entre los carbohidratos: el arroz moreno, los camotes (batatas) y la avena son buenas opciones y son baratísimos. En el grupo de las proteínas, los huevos, el pescado en lata, como el atún, el salmón y las sardinas son súper saludables y riquísimos. También las legumbres como las lentejas, los frijoles (las habichuelas), los garbanzos, etc. son cómodos, buenos para tu corazón y son altos en fibra, proteína, hierro y bajos en calorías.
  5. Obtén la tarjeta del supermercado. Algunas tarjetas hasta te dan dinero en forma de certificado una vez que has gastado una cantidad fija. Te toma 5 minutos y ¡es gratis! Y no te olvides de usar cupones.
  6. Visita los mercados de los agricultores y compra frutas y verduras de la estación. Verás que es fácil mantenerte saludable y tener tu presupuesto en orden. Por ejemplo, en el invierno compra: naranjas, manzanas, kiwis, espinacas y brócoli. En la primavera: uvas, mangos, fresas, sandia, papas (patatas), y zanahorias. En el verano, papas, tomates, aguacates (paltas), duraznos (melocotones). Finalmente, en el otoño: zanahorias, brócoli, peras, kiwis y melón son buenas opciones.
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 13 de julio de 2011

Televisión de alta tensión (arterial)


¿Cuántas horas pasa tu hijo frente al televisor o la computadora? Varios estudios se refieren a los efectos nocivos que puede generar el estar tanto tiempo frente a una pantalla, sumado a la reducción del tiempo de actividad física de los niños. Por ejemplo, puede provocarles presión alta y aumentar la posibilidad de sufrir de obesidad. Descubre estos riesgos, para que ver televisión no pierda su diversión.
¿Sabías que el tiempo máximo que los niños deberían pasar frente a una pantalla es de dos horas al día? Así lo recomienda la Academia Americana de Pediatría (AAP) para niños mayores de dos años. Sin embargo, en la vida real parece que ocurre algo diferente: se estima que el promedio en que niños y adolescentes están sentados frente al televisor o utilizando computadoras, teléfonos y otros aparatos electrónicos es muy superior a esa recomendación: ¡es de siete horas diarias!
¿Cuánto tiempo pasan tus hijos frente a las pantallas? ¿Has hecho la cuenta? ¿Y cuánto tiempo se pasan haciendo actividades físicas o jugando en movimiento? Existen varios estudios que están tratando de establecer la relación entre las pantallas y el sedentarismo en los niños. Lamentablemente, algunos hallazgos ya empiezan a encontrar los aspectos negativos que esto puede generar.
Un estudio reciente publicado en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine concluye que el tiempo que pasan los niños frente a una pantalla está relacionado con los niveles de la tensión arterial: a mayor cantidad de horas frente a la televisión, más se eleva la presión arterial en los niños, independientemente de su condición física. Además, el tiempo dedicado a ver televisión suele interferir con el descanso, algo que ha sido asociado a la tensión arterial baja.
Por otro lado, los autores destacaron que mientras están sentados frente a la TV (una situación de inactividad que ya es en sí misma es un factor de riesgo), los niños suelen tener otras conductas relacionadas con la obesidad y la hipertensión, como comer más alimentos ricos en grasas, azúcar y sal (en lugar de frutas y vegetales).
También, otro análisis desarrollado en base a las conductas de unos niños con sobrepeso llegó a resultados similares: quienes miraban más televisión tenían más posibilidades de tener presión arterial alta. Además, los investigadores descubrieron que cuanto más sobrepeso tenían los niños más posibilidades había de que tuvieran presión arterial alta, así como de que pasaran más tiempo frente a la pantalla. Sin embargo, los investigadores aclaran que esta relación no significa que la televisión sea la causa del aumento en la presión arterial sino que también hay otros factores que pueden influir, y que por eso se necesitan más investigaciones sobre este tema.
Pero la presión arterial no es el único factor de riesgo que se relaciona con el sedentarismo, la obesidad y la televisión. Otra investigación realizada en Australia encontró que los niños de 6 y 7 años que pasan más tiempo frente a la pantalla tienen las arterias de los ojos más pequeñas o estrechas que los que pasan más tiempo al aire libre, algo que se considera podría convertirse en un riesgo para la salud del corazón cuando se vuelvan adultos.
Estos estudios no significan que la televisión en sí misma sea perjudicial, ni los videojuegos ni el uso de computadoras (ordenadoras) o teléfonos celulares. Lo malo, como en otros ámbitos de la vida, es el exceso.
Por eso, la sugerencia de la AAP es que el tiempo que los niños pasan frente a la televisión debe limitarse a no más de una o dos horas al día de “programas de calidad” y que estos aparatos no se coloquen en las habitaciones de los niños.
Las pantallas pueden hacer que tus hijos realmente se queden pegados a ellas y, de ese modo, que se reduzca no sólo el tiempo en que realizan actividades físicas sino también el que comparten con otras personas, incluidos sus padres.
¿Por qué, entonces, no apagar el televisor y salir a pasear o disfrutar alguna actividad compartida, a diario y al aire libre? Quizá haya algún parque o algún lugar cercano en donde puedas ir a divertirte con tus hijos, y quien dice, tal vez no sólo los ayudes a ellos a mantenerse saludables, es posible que también mejores tu calidad de vida y juntos estrechen la comunicación y los vínculos familiares.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 20 de mayo de 2011

Las proteínas y el ejercicio


Para desarrollar tus músculos y mantenerlos sanos es importante que consumas proteínas. Aquí te contamos lo que encontró un grupo de investigadores de Canadá y el Reino Unido, así como los datos principales que debes tener en cuenta a la hora de pensar en una dieta rica en proteínas que te beneficie a la hora de hacer ejercicio.
Así es, un grupo de investigadores de las universidades de McMaster, en Canadá, y de Nottingham, en Inglaterra encontraron que las proteínas de la leche pueden ayudarte a desarrollar tu masa muscular, incluso si la consumes hasta 24 horas después de hacer tu rutina de ejercicios.  Además, los resultados que obtuvieron sugieren que, independientemente del tipo de ejercicio que hagas, el desarrollo muscular es mayor cuando se consumen este tipo de proteínas.
Todos necesitamos proteínas para mantener un cuerpo sano y fuerte. Las proteínas son muy importantes porque ayudan a construir y a reparar los huesos, la piel, los músculos y los órganos.  Además, como el cuerpo no almacena las proteínas (así como lo hace con las grasas y los carbohidratos), es necesario ingerir proteínas a diario. Si tu eres una persona activa, y haces ejercicio regularmente, es indispensable que conozcas acerca de ellas y las incorpores en tu dieta. No es necesario que tomes polvos ni suplementos. Se pueden obtener fácilmente de los alimentos que nos proporciona la naturaleza. Aquí te cuento más acerca de las proteínas:
Existen dos tipos de proteínas, unas denominadas completas y otras incompletas. Las proteínas completas, que se obtienen en la carne, la leche y otros productos animales, proporcionan todos los aminoácidos que el cuerpo no puede producir por sí mismo, que son 9 y se denominan aminoácidos esenciales (los aminoácidos son componentes básicos que el cuerpo obtiene al digerir las proteínas).
Por su parte, las proteínas incompletas, que están presentes en algunos vegetales y granos, brindan sólo una parte de los aminoácidos que el cuerpo necesita y por eso es necesario combinarlas con otros alimentos. De todos modos, las personas que siguen una dieta vegetariana estricta pueden obtener los nueve aminoácidos esenciales comiendo una amplia variedad de vegetales ricos en proteínas.
A veces, se puede seguir una dieta rica en proteínas para bajar de peso, pero es importante hacer esto cuidadosamente ya que muchas veces obtenemos las proteínas de fuentes animales, y esto puede incrementar también el consumo de grasas, por ejemplo. De ese modo, que quienes siguen una dieta rica en proteínas tienen más riesgos de tener colesterol alto, enfermedades del corazón, osteoporosis (una enfermedad en los huesos) y problemas en los riñones.
Por eso, es importante que nunca falten las frutas y los vegetales en tu dieta. De hecho, la Asociación Americana del Corazón (American Heart Association) no recomienda seguir una dieta alta en proteínas para bajar de peso. Además, muchas veces, las personas que llevan dietas altas en proteínas para perder peso vuelven a recuperar los kilos/libras perdidos una vez que abandonan la dieta. Por eso, los especialistas coinciden que la mejor manera de perder y mantener el peso ideal es llevando una dieta sana y balanceada a diario, acompañada por actividad física regular.
Y cuando pienses en una rutina de ejercicios que acompañe a tu dieta, ten en cuenta tu estado de salud en general y siempre consulta a tu médico para que te asesore en cuanto al  tipo de ejercicios para ver si son apropiados para ti, especialmente si tienes 40 años o más y has estado sedentario.
Si estás pensando en acompañar estos ejercicios con una dieta alta o rica en proteínas, en particular, recuerda que nunca deben faltarte las frutas y los vegetales y siempre es preferible que lo consultes con un profesional que pueda asesorarte, para que la dieta y los ejercicios sigan siendo equilibrados y adecuados y se ajusten a tus necesidades.
Cuando hagas ejercicio, no te olvides de consumir suficientes proteínas de tus alimentos para ayudar a que tus músculos se mantengan sanos y fuertes.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 3 de abril de 2011

Interpreta bien lo que dicen los empaques o envases ¡no caigas en la trampa!


La selección de los alimentos es una de las cosas principales a la hora de cuidarte y llevar una dieta que te ayude a perder o mantener tu peso. Cuando vas al supermercado y ves los estantes llenos de ofertas que prometen ser bajas en grasa y /o calorías, puedes estar frente a tus mejores aliados o tus peores enemigos. Aquí te contamos cómo alimentarte mejor sin caer en las prometedoras trampas de los envases.
Amalia siempre dedica un buen rato a seleccionar productos bajos en grasas, sin azúcar y reducidos en calorías cada vez que visita el supermercado. De ese modo, cree que está disfrutando los alimentos que más le gustan sin renunciar a su dieta en contra de esos kilos o libras de más.
Sin embargo, la publicidad y la presentación de los alimentos muchas veces pueden ser engañosas, y seleccionar los alimentos más saludables se convierte en una tarea confusa y difícil ante la gran variedad de productos disponibles que prometen resultados inmediatos y beneficios efectivos.
Por eso, es importante aprender a seleccionar la comida de manera inteligente, así como a leer las etiquetas de los productos para saber qué nutrientes contienen y cuándo incluyen componentes que debes evitar.
Por ejemplo, una de las trampas más comunes suelen ser las galletas dulces reducidas en calorías. Si bien es cierto que pueden tener menos calorías que aquellas que no lo son, eso no quiere decir que puedes comer desmedidamente la cantidad que desees. Por el contrario, las galletas dulces reducidas en calorías suelen seguir siendo altas en carbohidratos y, aunque en menor cantidad, también contienen azúcar. Asimismo, si bien pueden tener menor cantidad de calorías, aún así éstas pueden ser excesivas para tu dieta.
Teniendo esto en cuenta, si prestas atención hasta puede resultarte entretenido buscar alimentos alternativos más sanos y nutritivos que una porción de 5 galletas dulces reducidas en calorías. Por ejemplo, puedes reemplazarlas por una fruta o yogurt, entre otras cosas.
Esto mismo suele ocurrir con otro tipo de alimentos reducidos en azúcar, que si bien pueden reemplazar el azúcar por otro tipo de edulcorantes, suelen contener almidón (que es un tipo de carbohidrato) que te aporta calorías. Por eso, es importante que corrobores cómo están compuestos y limites su consumo.
Pero si logras modificar tus hábitos alimenticios y los reemplazas por alimentos más nutritivos será mucho mejor, ya que podrás mantener tanto una buena salud, como tu peso deseado, mientras que vas descubriendo nuevos sabores y delicias para tu paladar. Y sobre todo, te darás cuenta que puedes comer más cantidad y no hará falta que te quedes con hambre.
¿Quieres otro ejemplo? Los cereales bajos en grasas, como la granola, también tienen azúcar. Es cierto que la granola posee nutrientes importantes para un buen desayuno, pero si el objetivo es consumir menos calorías, éste no será el caso: se estima que una taza y media de granola reducida en grasas supera las 500 calorías y contiene 11 cucharaditas de azúcar.
En conclusión: que un alimento sea bajo en grasas, en azúcar o en calorías, no quiere decir que no las tenga. Muchas veces, en su versión original, estos productos tienen demasiadas (calorías, azúcar o grasa) y por eso, si bien los productos reducidos pueden ser preferibles antes el equivalente sin reducción, esto no quiere decir que tienes vía libre para comer la cantidad que quieras, ya que aún así pueden ser más de las que necesites.
En efecto, si los reemplazaras por alimentos más saludables y no por eso menos sabrosos, posiblemente podrías comer más cantidad con menos ingredientes nocivos.
Recuerda que estas indicaciones también se aplican en el caso de los líquidos. Muchas veces tomamos jugos y otras bebidas sin darnos cuenta del aporte calórico que nos proporcionan. En estos casos también es preferible que elijas sodas sin azúcar, así como productos reducidos en grasas y calorías, pero siempre consumidos con moderación.
Ahora que sabes todo esto, es fácil que comprendas porque debes prestar atención a la hora de elegir y consumir alimentos reducidos en grasas, en azúcares y en calorías. En otras palabras, no existe ningún alimento “mágico” que puedas comer desmedidamente y que al mismo tiempo te permita mantenerte en forma y cuidar tu cuerpo.
Selecciona inteligentemente lo que vayas a comer. Y si acompañas la dieta con una rutina de ejercicios ¡mucho mejor! No sólo te permitirá mantener o alcanzar tu peso deseado sino también conservar tu salud y hacer que te sientas fuerte, hasta y de mejor humor.
Tomado de Vida y Salud

martes, 29 de marzo de 2011

La rehabilitación cardiaca es muy provechosa, pero muchas mujeres no participan en ella


La gente que participa en rehabilitación cardíaca disminuye en casi 30 por ciento su posibilidad de morir en los siguientes dos a cinco años, indica la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. Otros resultados comprobados de la rehabilitación cardiaca son el presentar menos estrés, dolor y riesgo de problemas cardiacos futuros, así como mayor capacidad para volver a trabajar y participar en actividades sociales.
Sin embargo, menos de 33 por ciento de la gente elegible para rehabilitación cardiaca realmente participa en ella.  Dentro del grupo que asiste a rehabilitación cardiaca están especialmente mal representadas las mujeres, las minorías y las personas mayores.  Las mujeres, sobre todo las mayores, se muestran menos interesadas a que se las refiera a rehabilitación cardiaca y cuando se lo hace, son menos proclives a asistir.
Los programas de rehabilitación cardiaca se crean para atender las necesidades particulares de cada individuo y normalmente se componen de una evaluación médica, consejería, entrenamiento y apoyo, a fin de sustentar cambios en el estilo de vida que permitan evitar futuros problemas del corazón.  Entre los puntos que normalmente abarcan están los siguientes:
Hacer más ejercicio: el ejercicio fortalece los músculos cardiacos para que éstos puedan bombear más sangre, con menos esfuerzo.  Para la mayoría de gente, el mejor objetivo es hacer ejercicio a diario durante 45 a 60 minutos y fortalecimiento muscular dos a tres veces por semana.
Modificar los factores de riesgo: los pacientes desarrollan un plan para tratar los riesgos que contribuyen a su enfermedad cardiaca, tales como tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol alto.
Nutrición: los pacientes trabajan con un especialista en dietética para aprender a planificar comidas sanas para el corazón, poniendo énfasis en el consumo de gran cantidad de frutas y verduras, así como de alimentos con bajo contenido de grasas saturadas y transaturadas, colesterol, azúcar refinado y sal.
Salud psicológica: por lo general, la rehabilitación cardiaca también incluye tratamiento para cualquier problema de la salud mental, además de apoyo emocional.  Después de un ataque cardiaco, es muy común sentir depresión y las mujeres son particularmente vulnerables a ello.  Además, la persona también podría sentir ansiedad, ira y aislamiento social, todo lo que quizás contribuye a presentar más problemas del corazón.
A los pacientes que sufrieron un ataque cardiaco cada vez se les recomienda con más frecuencia que reciban rehabilitación cardiaca, la misma que también es útil para quienes se sometieron a cirugía para derivación coronaria, angioplastia, colocación de endoprótesis o marcapasos, cirugía de válvulas cardiacas y trasplante de corazón o pulmón.  De igual manera, la rehabilitación cardiaca también sería provechosa para la gente que sufre de insuficiencia cardiaca, dolor en el pecho (angina), enfermedad arterial periférica y enfermedad cardiovascular congénita.
Tomado de Vida y Salud

viernes, 25 de marzo de 2011

Extraer el jugo de frutas y verduras: algunas supuestas ventajas son exageración

Los jugos de frutas y verduras ofrecen muchos beneficios para la salud, pero no existe ninguna evidencia contundente respecto a que “extraer el jugo” sea más sano que comer frutas o verduras enteras, indica la edición de febrero deMayo Clinic Health Letter”.

La extracción del jugo implica utilizar algún aparato para licuar las frutas y verduras crudas. Si bien beber a tragos un vaso de líquido puede ser sabroso y sano, ciertos alegatos respecto a la extracción de jugos son exagerados.

Mayo Clinic Health Letter trata sobre algunas de las aseveraciones respecto a la extracción de jugos que no logran mantenerse en pie al analizarlas. A continuación se mencionan algunos de estos alegatos y la verdad respecto a ellos:

Mito: El cuerpo absorbe más nutrientes de los jugos: esto se basa en la teoría de que la fibra, generalmente filtrada en los jugos, es demasiado fuerte para el sistema digestivo y afecta la digestión de los nutrientes de frutas y verduras.

Realidad: La verdad es precisamente lo opuesto. El sistema digestivo necesita fibra para funcionar adecuadamente y permanecer sano.

Mito: Los jugos ayudan a eliminar las toxinas del cuerpo

Realidad: No existe ninguna prueba convincente que sustente esta aseveración. El hígado y los riñones procesan y eliminan eficazmente las toxinas.

Mito: Beber jugos ayuda a perder peso

Realidad: La pérdida (o ganancia) de peso es asunto de las calorías que se consumen o queman. Los jugos preparados en casa pueden contener gran cantidad de azúcar natural y ser altos en calorías.

Mito: El jugo es económico

Realidad: Las máquinas para preparar jugos pueden costar entre 30 y 300 dólares. En el caso de quienes beben jugo con frecuencia, el coste de preparar jugos en casa, con el tiempo, podría ser menor que comprar jugos 100 por ciento puros. Sin embargo, el gasto en el supermercado puede fácilmente aumentar debido a la cantidad de frutas y verduras necesarias para preparar el jugo. El abordaje más económico sería el consumo de frutas y verduras enteras.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 10 de diciembre de 2010

Una Cena Colorida


Sabías que según los colores que tengan los vegetales y las frutas te proporcionan diferentes vitaminas y minerales?


Hemos escuchado a los nutricionistas decir que mientras más colorido es un plato de comida, es mucho mejor porque el color de las frutas y las verduras está relacionada con la composición química del alimento y, por tanto, también con sus propiedades nutritivas.



Llena de color tus comidas incluyendo siempre una ensalada que combine vegetales de diferentes colores y texturas que aporten beneficios nutricionales.



Los verdes



El color verde se debe a la presencia de la clorofila y en algunos casos a los glucosinolatos. Este último componente se ha relacionado con la reducción de la prevalencia de algunos tipos de cáncer.

Color característico de la mayoría de las verduras que conocemos, aportan vitaminas, minerales y fibra, favoreciendo el bienestar general de tu organismo.



Verduras y frutas como los aguacates, manzanas verdes, uvas verdes, kiwis, limones, peras verdes, brócoli y alcachofas entre otras, son representantes de las verduras de este color.



En general, estos alimentos aportan pocas calorías y son una buena fuente de vitaminas, minerales y fibra.



Los blancos



Aunque el color sea blanco, estas frutas y verduras, contienen muchas vitaminas. Dentro de este grupo podemos mencionar las cebollas, plátanos, ajo, peras, espárragos blancos, duraznos, coliflor, papas, ajo, jengibre y champiñones.



Las propiedades de estos componentes son muy beneficiosas para el sistema circulatorio. Previenen las enfermedades cardiovasculares, regulan la presión sanguínea, reducen el colesterol y además previenen la
diabetes.



Los morados



Las uvas, la berenjena y el rábano, tienen acción antioxidante, es decir, pueden ayudar a disminuir el riesgo de algún daño a las células de nuestro organismo.






Entre las frutas y verduras rojas encontramos las manzanas rojas, cerezas, uvas rojas, frambuesas, fresas, sandía, rábanos, cebollas moradas entre otras.



Estos alimentos de color rojo contienen licopeno, tanto los de color rojo suave como los de color rojo intenso y los rojos oscuros pasando a morado.



Los amarillos y naranjas



Las frutas y verduras con estos colores, ayudan a mantener una visión adecuada y a fortalecer el sistema inmune, gracias a su vitamina A y C.



Contienen también flavonoides, un componente con propiedades antivíricas, antiinflamatorias, antihistamínicas y antioxidantes.



Los alimentos en este grupo incluyen el melón, toronja, lima, mangos, duraznos, naranjas, papayas, duraznos, peras amarillas, piña, mandarinas, zanahorias, pimentones amarillos, papas (criollas) y la calabaza amarilla.


Tomado de Taeq

martes, 30 de noviembre de 2010

¿Qué puedes hacer para no aumentar de peso durante estas fiestas?


A partir de finales de noviembre y durante todo diciembre, el mundo entero se dispone a celebrar fiestas de todo tipo. En Estados Unidos, el Día de Acción de Gracias marca el inicio de la temporada festiva. En otros países de Latinoamérica, más inclinados hacia tradiciones católicas, los primeros días de diciembre se celebra el día de la Virgen, por ejemplo. Tú sabrás bien cuáles son las fiestas que se celebran sin falta en tu país durante esta época. Y también sabrás que muchas de ellas son una buena excusa para reunirse con la familia y los amigos y también, para comer.

No hay duda de que la comida juega un papel protagónico en toda esta temporada y es entonces cuando empiezas a sentir que estás frente a un reto: ¿cómo no aumentar de peso durante las fiestas?

Hay varias cosas que puedes hacer:
¿Qué tal si cambias el enfoque de las reuniones? En lugar de que giren en torno a la comida, puedes usar tu creatividad y hacer actividades distintas: por ejemplo, tarde de manualidades con tus amigas, decorar la casa de un familiar por turnos, salir a caminar para ver las luces de la ciudad, hacer muñecos de nieve (si estás en un lugar donde cae nieve) o hacer posadas y novenas bailables (rezar la novena y luego hacer baile). O ¡lo que se te ocurra! Pon a prueba tu imaginación.

Sé realista. No pretendas adelgazar en esta época. Piensa que unos pocos días no deben sabotear todo el esfuerzo que has hecho durante el año por mantenerte en un peso sano. Trata de enfocar tus energías en por lo menos, mantener tu peso.

Si haces una cena, piensa en platillos sanos. Hay muchas opciones que involucran vegetales, granos integrales, frutas. Las festividades no deben ser sinónimo de grasas y dulces. Regálate un libro de recetas saludables y ponlas en práctica.

Si te invitan a fiestas, trata de no ir con mucha hambre. Come bien durante el día para que no llegues a casa de tus familiares o amigos con demasiado apetito y te excedas.

La clave está en las porciones. Puedes comer de todo, pero poquito.

No descuides las bebidas. El alcohol y otras bebidas típicas de navidad suman calorías que no necesitas. Toma con moderación.

Luego de una cena o almuerzo, sal a caminar. No descuides el ejercicio durante esta época, eso te ayudará a sentirte mejor y a mantener tu peso.

Si te das un gusto, no te sientas culpable. Lo importante es equilibrar. Espero que te prepares para tener unas fiestas nutritivas, saludables y divertidas en compañía de todos los que quieres. Recuerda, no se trata de la comida, se trata más bien, de estar rodeado de tus seres queridos.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 21 de noviembre de 2010

Niños con diabetes en el colegio: ¿misión imposible?

Un niño con diabetes debe cuidarse y mantener el control sobre su alimentación en todo momento. Eso incluye las horas que pasa en el colegio o la escuela, donde la tentación puede ser mayor al ver a otros niños que consumen alimentos que para él o ella pueden ser perjudiciales. Además, debe realizarse controles o quizás tenga que medicarse en ese período de tiempo. ¿Cómo puedes ayudarlo a sobrellevar estas tareas de una manera más amena?

Un niño con diabetes debe tener cuidados especiales para controlar su enfermedad en todo momento, tanto en la casa como en el colegio. Esto no sólo implica aprender a seleccionar las comidas más apropiadas, sin saltarse ninguna, sino también otros cuidados, como controlar sus niveles de azúcar en la sangre o aplicarse insulina en los momentos adecuados, saber qué cuidados debe tomar al hacer ejercicios y a quién recurrir en caso de que se sienta mal.

Como primera medida, es útil organizar y planificar cómo resolvería situaciones que podrían ser riesgosas mientras el niño está en el colegio y compartir con él la información que, acorde a su edad, esté capacitado para comprender.

Por ejemplo, las mediciones durante el horario escolar podría realizarlas solo o con ayuda de algún adulto, al igual que las aplicaciones de insulina. En este segundo caso, es importante que tu hijo sepa cuándo y a quién debe recurrir cuando llegue el momento. Del mismo modo, si detecta que tiene un nivel alto o bajo de azúcar en la sangre, debe tener muy claro adónde o a quién pedir ayuda.

Otra de las principales preocupaciones que probablemente tengas si tu hijo tiene diabetes es el tema de la alimentación. Cuando el niño o la niña están en casa, tú puedes controlar qué y cuánto come, pero en el colegio es distinto. Allí, además, hay máquinas expendedoras que pueden proveer botanas y golosinas en cualquier momento, mientras que la oferta de la cafetería también puede resultar una tentación nociva. ¿Qué puedes hacer al respecto?

Una posibilidad es preparar la comida en casa para que tu hijo la lleve al colegio. Si ese es el caso, recuerda consultarle a él o ella qué prefiere comer y qué quisiera llevar: la mejor manera de hacerlo es armar el menú en conjunto, para que tenga la posibilidad de elegir y opinar sobre lo que más le gusta.

De todos modos, no hace falta que esto se repita a diario. En general, las cafeterías tienen varias selecciones y seguramente incluyan alimentos apropiados para quienes padecen diabetes. Para que estés tranquilo(a), consulta en el colegio cuál será el menú (muchos los publican en sus páginas del Internet) y en base a eso puedes decidir y explicarle a tu hijo(a) cuáles son las mejores opciones para él o ella y decidir juntos.

En todo momento, estimúlalo(a) a comer frutas y cereales en lugar de botanas y golosinas y transmítele la importancia de que sus almuerzos sean variados y bajos en grasas. Del mismo modo, las bebidas deben ser sin azúcar y la leche descremada. Durante el almuerzo, incluso, es preferible que elija agua en vez de jugos o gaseosas (sodas).

Todas estas sugerencias alimenticias se aplican tanto en el colegio como en la casa, así que promuévelas también en el hogar. Si tienes otros hijos explícales de qué se trata la diabetes y las ventajas que tiene una alimentación más sana para todos . Pero especialmente con tu hijo o hija que padece de diabetes, no dudes en hablar abiertamente del tema y dejarlo que se exprese libremente en cuanto a sus temores y a sus sensaciones con respecto a la enfermedad.

Recuerda que la alimentación para él es parte del tratamiento (como si fuera medicina) y debe ser sana y respetando los horarios. Pero esta idea puede transmitírsela con metáforas que un niño pueda comprender mejor. Por ejemplo, puedes decirle que el alimento para él es como el combustible para un vehículo, que le dará energía y fuerzas para realizar las actividades que desee, pero si elige un combustible que no es el adecuado, el vehículo puede descomponerse y eso mismo puede ocurrirle a su cuerpo.

Siguiendo estos consejos, no hay motivo para que el niño no pueda llevar una vida saludable y disfrutar el colegio, sus amistades y actividades cotidianas.

Recuerda que la diabetes no se puede curar, pero es una condición que se puede controlar.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 12 de noviembre de 2010

¿Quieres perder peso? ¡A desayunar!

El desayuno es la primera comida del día y la más importante. Si tienes unas libras o kilos de más y piensas que no desayunar evita que consumas calorías que no necesitas, ¡te equivocas! Si quieres perder peso, lo que debes hacer es precisamente, desayunar. Aquí te explicamos por qué esa primera comida del día es tu mejor aliada en el control y la pérdida de peso.

Tengo una amiga que siempre ha querido bajar de peso y nunca desayuna. Según ella, es su estrategia para evitar consumir calorías de más. Sin embargo, por más que hace dietas, no baja de peso. El problema de mi amiga y, estoy segura, de muchas personas más en el mundo, es que piensan que desayunar no es necesario y que al contrario, contribuye a engordar. Pues ¡qué equivocados están! Seguramente habrás oído una y mil veces que hay que desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo. Aunque es un dicho popular, es cierto. La primera comida del día es la más importante y te ayuda a perder peso y a mantenerte en un peso ideal. ¿Por qué? Es sencillo de entender. Toma nota:

El empezar el día con un desayuno saludable que incluya fibra, lácteos bajos en grasa y proteínas, evita que cuando sean las 11 de la mañana estés muriéndote de hambre y como aún no es la hora de almorzar, caigas en tentaciones peligrosas para tu peso: panes dulces, chocolates, cafés cargados de calorías. También puede suceder que comas un almuerzo muy grande (alto en calorías) porque tienes mucha hambre y quieres calmarla a como dé lugar. El ayuno prolongado puede aumentar la respuesta de tu cuerpo a la insulina (encargada de transportar la glucosa que da energía a las células), lo que a su vez incrementa la acumulación de grasa y el aumento de peso. En otras palabras: no desayunar evita que produzcas las encimas que se necesitan para metabolizar la grasa y perder peso.

Desayunar te da una gran dosis de energía para tus actividades diarias. Además, inicia tu metabolismo y te motiva a hacer más actividad física. Varios estudios han comprobado que las personas que no desayunan, hacen menos ejercicio, lo cual se traduce también en aumento de peso.

Si desayunas, aprendes a comer mejor a lo largo del día. Las personas que desayunan diariamente incluyen más frutas y verduras en su dieta.

Pero ¡atención! esto no quiere decir que abuses del desayuno y comas cosas que no debes: existen desayunos saludables y otros que pueden ser una bomba para tu organismo. Es importante que elijas inteligentemente.

Qué prefieres: ¿una rosca de pan con mantequilla o cereal y frutas? Si tu respuesta es la primera, debes de re-evaluar lo que comes: los alimentos ricos en carbohidratos (el pan blanco por ejemplo) tienen más calorías y te llenan menos. En cambio, los cereales de granos integrales, las frutas o un yogurt bajo en grasa contienen más fibra y te llenan más con menos calorías.

Veamos un ejemplo: un desayuno compuesto por una taza de avena, ½ taza de leche baja en grasa, 1 taza de fresas y una cucharada de nueces tiene solamente 307 calorías. En cambio, un desayuno compuesto por un bagel con queso crema (típico en Estados Unidos) puede tener más de 400 calorías. Esto es menos comida, más calorías y más grasa. ¿Ves la diferencia?

Los huevos son una opción saludable también si los acompañas con pan integral y frutas. Ten cuidado con las opciones de comida rápida que podrías elegir para ahorrar tiempo. Más vale comerte un poco de cereal con alto contenido en fibra, una banana y un huevo cocinado que acabar con el tocino, el queso, las frituras y el pan dulce que ofrecen los menús de los restaurantes de comida rápida que te van a proporcionar más calorías y, frecuentemente son menos saludables.

Que el tiempo no sea tu excusa: toma la decisión y haz que tu desayuno sea una parte importante del inicio de tu día y verás que se reflejará en la balanza.

Si tienes dudas, consulta con una dietista registrada para que diseñe un desayuno y un plan alimenticio que tome en consideración tu peso y tu actividad física.

No lo olvides: para perder peso, date un desayuno de rey.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 11 de noviembre de 2010

5 mitos errados sobre los carbohidratos

Papa, arroz, pan, pasta, frijoles, banano y bizcocho… el escuchar nombrar esos alimentos o verlos en tu plato cuando estás a dieta, es como si te nombraran a tu peor enemigo. ¿Realmente son tan malos los carbohidratos? Los nutricionistas y los dietistas expertos dicen que no. Entérate para que puedas incluirlos en tu dieta sin sentir que la estás traicionando.

Mito # 1. Los carbohidratos son las “harinas”.



Este es el primer mito que necesitas derrumbar, pues no es del todo cierto. Aunque es cierto que la mayoría de las harinas contienen carbohidratos, también se encuentra en los dulces, los granos (fríjoles, lentejas, maíz) y los cereales (como la avena). Pero además, también hay carbohidratos en ciertas verduras y ciertas frutas con alto contenido de almidones y fructosa (azúcar de las frutas) como la zanahoria, la manzana, el banano o guineo, entre otros. E incluso, la misma leche y los productos lácteos contienen carbohidratos.

¿Realmente pueden ser tan malos todos estos alimentos? Sigue leyendo para que te enteres.

Mito # 2. Los carbohidratos engordan.

¡No seas injusto! Cuando comes, tu cuerpo digiere los carbohidratos para obtener azúcar, su principal fuente de energía. Pero no creas que es lo mismo que el azúcar que endulza tu café. El azúcar del cuerpo se llama glucosa y es algo así como su combustible.

Evidentemente, los alimentos que proporcionan azúcar y calorías a tu cuerpo, deben comerse con precaución. Pero no es justo catalogar a todos los carbohidratos como alimentos que engordan o culparlos de nuestro sobrepeso. Los culpables somos nosotros mismos pues no sabemos cuáles comer, en qué cantidad y cómo.

En primer lugar, es importante diferenciar los carbohidratos “más saludables” de los “menos saludables”. En segundo lugar, si comes muchos carbohidratos pero mantienes una vida sedentaria, ¿qué crees que hará el cuerpo con la energía y las calorías extra? ¡Obviamente acumularlas! Y en tercer lugar, muchas veces no son los carbohidratos los que engordan, sino cómo los preparas y con qué los acompañas, como por ejemplo las papas fritas con catsup (ketchup) o el bizcocho con crema dulce encima.

Mito # 3. No hay carbohidratos saludables.



¡Falso! Lamentablemente los carbohidratos que más conocemos o que más acostumbramos comer, son los que menos beneficios traen, pues sólo brindan azúcar a tu cuerpo y carecen de fibra y otros nutrientes. Estos son los carbohidratos refinados, como la harina blanca o el arroz blanco, y el azúcar refinada con la que se preparan tantos postres.

Pero es posible elegir carbohidratos “saludables”. Estos son los carbohidratos que están compuestos principalmente de fibra, como los granos y los cereales integrales, los vegetales y las frutas. La fibra es excelente para la salud y además para tu dieta porque te da una sensación de saciedad que te evita comer en exceso. Además, los alimentos integrales así como las frutas y verduras están llenos de vitaminas y minerales muy beneficiosos para tu cuerpo.

Mito # 4. Si dejas de comer carbohidratos, adelgazas inmediatamente.



Esto puede ser verdad, pero no sucede exclusivamente con los carbohidratos. Cuando dejas de comer cualquier alimento rico en calorías con seguridad bajarás de peso. Lo mismo sucede con las dietas bajas en grasas o las dietas vegetarianas, por ejemplo.

Si sueles comer muchos carbohidratos habitualmente, al desaparecerlos por completo de tu dieta, tu cuerpo sentirá esa ausencia y empezará a buscar energía en otras fuentes de reserva que hay en tu cuerpo, como la grasa acumulada. Como resultado vas a perder peso. Pero… ¿a qué costo? El siguiente mito te ayudará a comprender los riesgos de dejar de comer carbohidratos.

Mito # 5. El dejar de comer carbohidratos es saludable.

Todo depende. En efecto, el comer carbohidratos en exceso, o comer únicamente carbohidratos refinados o procesados, no es saludable pues aumenta los niveles de azúcar en tu sangre más rápido que otros, y te brinda calorías de más que tu cuerpo no quema y que se acumulan haciéndote aumentar de peso.

Pero, el dejar de comer carbohidratos por completo tampoco lo es. Según el Instituto de Medicina, los carbohidratos deberían ser entre el 45% y el 60% de las calorías que comes a diario (entre 6 y 11 porciones), para cumplir con los requisitos nutricionales de tu cuerpo. Cuando dejas de recibir esa cantidad, a tu cuerpo le podrían faltar nutrientes y fibra que necesita para funcionar adecuadamente, especialmente por la limitación de frutas (que también son carbohidratos) y eso podría causarte problemas digestivos como estreñimiento.

Además, ¿sabías que los deportistas tienen una dieta basada en carbohidratos? ¡Sí! Muchos deportistas llevan una dieta alta en carbohidratos antes de una competencia de resistencia, pues éstos los llenan de la energía que necesitan para rendir al máximo. Si lo hacen los deportistas, debe ser porque no son tan malos como muchos piensan, ¿no crees?

Tomado de Vida y Salud