miércoles, 30 de mayo de 2012
Una dieta llena de color te da una piel más bella
sábado, 12 de mayo de 2012
6 consejos para ahorrar mientras comes rico y saludable
- Planea con anticipación. Prepara el menú para la semana y haz una lista de las compras. Esto te evitará que compres alimentos impulsivamente que no necesitas. Y recuerda que es mejor que vayas sola.
- Compra al por mayor. Unas buenas opciones son los granos, pastas, salsa de tomate, nueces y frutas secas. El ahorro lo verás a largo plazo, pero ¡lo verás!
- Elige alimentos genéricos. El valor nutritivo es el mismo sea enlatado, congelado o en bolsa. No gastes tu dinerito en el lugar equivocado.
- No te olvides de los alimentos básicos. Una alimentación nutritiva y saludable incluye carbohidratos, proteínas, grasas saludables y agua. Entre los carbohidratos: el arroz moreno, los camotes (batatas) y la avena son buenas opciones y son baratísimos. En el grupo de las proteínas, los huevos, el pescado en lata, como el atún, el salmón y las sardinas son súper saludables y riquísimos. También las legumbres como las lentejas, los frijoles (las habichuelas), los garbanzos, etc. son cómodos, buenos para tu corazón y son altos en fibra, proteína, hierro y bajos en calorías.
- Obtén la tarjeta del supermercado. Algunas tarjetas hasta te dan dinero en forma de certificado una vez que has gastado una cantidad fija. Te toma 5 minutos y ¡es gratis! Y no te olvides de usar cupones.
- Visita los mercados de los agricultores y compra frutas y verduras de la estación. Verás que es fácil mantenerte saludable y tener tu presupuesto en orden. Por ejemplo, en el invierno compra: naranjas, manzanas, kiwis, espinacas y brócoli. En la primavera: uvas, mangos, fresas, sandia, papas (patatas), y zanahorias. En el verano, papas, tomates, aguacates (paltas), duraznos (melocotones). Finalmente, en el otoño: zanahorias, brócoli, peras, kiwis y melón son buenas opciones.
miércoles, 13 de julio de 2011
Televisión de alta tensión (arterial)
viernes, 20 de mayo de 2011
Las proteínas y el ejercicio
domingo, 3 de abril de 2011
Interpreta bien lo que dicen los empaques o envases ¡no caigas en la trampa!
martes, 29 de marzo de 2011
La rehabilitación cardiaca es muy provechosa, pero muchas mujeres no participan en ella
viernes, 25 de marzo de 2011
Extraer el jugo de frutas y verduras: algunas supuestas ventajas son exageración

Los jugos de frutas y verduras ofrecen muchos beneficios para la salud, pero no existe ninguna evidencia contundente respecto a que “extraer el jugo” sea más sano que comer frutas o verduras enteras, indica la edición de febrero de “Mayo Clinic Health Letter”.
La extracción del jugo implica utilizar algún aparato para licuar las frutas y verduras crudas. Si bien beber a tragos un vaso de líquido puede ser sabroso y sano, ciertos alegatos respecto a la extracción de jugos son exagerados.
Mayo Clinic Health Letter trata sobre algunas de las aseveraciones respecto a la extracción de jugos que no logran mantenerse en pie al analizarlas. A continuación se mencionan algunos de estos alegatos y la verdad respecto a ellos:
Mito: El cuerpo absorbe más nutrientes de los jugos: esto se basa en la teoría de que la fibra, generalmente filtrada en los jugos, es demasiado fuerte para el sistema digestivo y afecta la digestión de los nutrientes de frutas y verduras.
Realidad: La verdad es precisamente lo opuesto. El sistema digestivo necesita fibra para funcionar adecuadamente y permanecer sano.
Mito: Los jugos ayudan a eliminar las toxinas del cuerpo
Realidad: No existe ninguna prueba convincente que sustente esta aseveración. El hígado y los riñones procesan y eliminan eficazmente las toxinas.
Mito: Beber jugos ayuda a perder peso
Realidad: La pérdida (o ganancia) de peso es asunto de las calorías que se consumen o queman. Los jugos preparados en casa pueden contener gran cantidad de azúcar natural y ser altos en calorías.
Mito: El jugo es económico
Realidad: Las máquinas para preparar jugos pueden costar entre 30 y 300 dólares. En el caso de quienes beben jugo con frecuencia, el coste de preparar jugos en casa, con el tiempo, podría ser menor que comprar jugos 100 por ciento puros. Sin embargo, el gasto en el supermercado puede fácilmente aumentar debido a la cantidad de frutas y verduras necesarias para preparar el jugo. El abordaje más económico sería el consumo de frutas y verduras enteras.
Tomado de Vida y Salud
viernes, 10 de diciembre de 2010
Una Cena Colorida
martes, 30 de noviembre de 2010
¿Qué puedes hacer para no aumentar de peso durante estas fiestas?

A partir de finales de noviembre y durante todo diciembre, el mundo entero se dispone a celebrar fiestas de todo tipo. En Estados Unidos, el Día de Acción de Gracias marca el inicio de la temporada festiva. En otros países de Latinoamérica, más inclinados hacia tradiciones católicas, los primeros días de diciembre se celebra el día de la Virgen, por ejemplo. Tú sabrás bien cuáles son las fiestas que se celebran sin falta en tu país durante esta época. Y también sabrás que muchas de ellas son una buena excusa para reunirse con la familia y los amigos y también, para comer.
No hay duda de que la comida juega un papel protagónico en toda esta temporada y es entonces cuando empiezas a sentir que estás frente a un reto: ¿cómo no aumentar de peso durante las fiestas?
Hay varias cosas que puedes hacer:
Sé realista. No pretendas adelgazar en esta época. Piensa que unos pocos días no deben sabotear todo el esfuerzo que has hecho durante el año por mantenerte en un peso sano. Trata de enfocar tus energías en por lo menos, mantener tu peso.
Si haces una cena, piensa en platillos sanos. Hay muchas opciones que involucran vegetales, granos integrales, frutas. Las festividades no deben ser sinónimo de grasas y dulces. Regálate un libro de recetas saludables y ponlas en práctica.
Si te invitan a fiestas, trata de no ir con mucha hambre. Come bien durante el día para que no llegues a casa de tus familiares o amigos con demasiado apetito y te excedas.
La clave está en las porciones. Puedes comer de todo, pero poquito.
No descuides las bebidas. El alcohol y otras bebidas típicas de navidad suman calorías que no necesitas. Toma con moderación.
Luego de una cena o almuerzo, sal a caminar. No descuides el ejercicio durante esta época, eso te ayudará a sentirte mejor y a mantener tu peso.
Si te das un gusto, no te sientas culpable. Lo importante es equilibrar. Espero que te prepares para tener unas fiestas nutritivas, saludables y divertidas en compañía de todos los que quieres. Recuerda, no se trata de la comida, se trata más bien, de estar rodeado de tus seres queridos.
Tomado de Vida y Salud
domingo, 21 de noviembre de 2010
Niños con diabetes en el colegio: ¿misión imposible?
Un niño con diabetes debe tener cuidados especiales para controlar su enfermedad en todo momento, tanto en la casa como en el colegio. Esto no sólo implica aprender a seleccionar las comidas más apropiadas, sin saltarse ninguna, sino también otros cuidados, como controlar sus niveles de azúcar en la sangre o aplicarse insulina en los momentos adecuados, saber qué cuidados debe tomar al hacer ejercicios y a quién recurrir en caso de que se sienta mal.
Como primera medida, es útil organizar y planificar cómo resolvería situaciones que podrían ser riesgosas mientras el niño está en el colegio y compartir con él la información que, acorde a su edad, esté capacitado para comprender.
Por ejemplo, las mediciones durante el horario escolar podría realizarlas solo o con ayuda de algún adulto, al igual que las aplicaciones de insulina. En este segundo caso, es importante que tu hijo sepa cuándo y a quién debe recurrir cuando llegue el momento. Del mismo modo, si detecta que tiene un nivel alto o bajo de azúcar en la sangre, debe tener muy claro adónde o a quién pedir ayuda.
Otra de las principales preocupaciones que probablemente tengas si tu hijo tiene diabetes es el tema de la alimentación. Cuando el niño o la niña están en casa, tú puedes controlar qué y cuánto come, pero en el colegio es distinto. Allí, además, hay máquinas expendedoras que pueden proveer botanas y golosinas en cualquier momento, mientras que la oferta de la cafetería también puede resultar una tentación nociva. ¿Qué puedes hacer al respecto?
Una posibilidad es preparar la comida en casa para que tu hijo la lleve al colegio. Si ese es el caso, recuerda consultarle a él o ella qué prefiere comer y qué quisiera llevar: la mejor manera de hacerlo es armar el menú en conjunto, para que tenga la posibilidad de elegir y opinar sobre lo que más le gusta.
De todos modos, no hace falta que esto se repita a diario. En general, las cafeterías tienen varias selecciones y seguramente incluyan alimentos apropiados para quienes padecen diabetes. Para que estés tranquilo(a), consulta en el colegio cuál será el menú (muchos los publican en sus páginas del Internet) y en base a eso puedes decidir y explicarle a tu hijo(a) cuáles son las mejores opciones para él o ella y decidir juntos.
En todo momento, estimúlalo(a) a comer frutas y cereales en lugar de botanas y golosinas y transmítele la importancia de que sus almuerzos sean variados y bajos en grasas. Del mismo modo, las bebidas deben ser sin azúcar y la leche descremada. Durante el almuerzo, incluso, es preferible que elija agua en vez de jugos o gaseosas (sodas).
Todas estas sugerencias alimenticias se aplican tanto en el colegio como en la casa, así que promuévelas también en el hogar. Si tienes otros hijos explícales de qué se trata la diabetes y las ventajas que tiene una alimentación más sana para todos . Pero especialmente con tu hijo o hija que padece de diabetes, no dudes en hablar abiertamente del tema y dejarlo que se exprese libremente en cuanto a sus temores y a sus sensaciones con respecto a la enfermedad.
Recuerda que la alimentación para él es parte del tratamiento (como si fuera medicina) y debe ser sana y respetando los horarios. Pero esta idea puede transmitírsela con metáforas que un niño pueda comprender mejor. Por ejemplo, puedes decirle que el alimento para él es como el combustible para un vehículo, que le dará energía y fuerzas para realizar las actividades que desee, pero si elige un combustible que no es el adecuado, el vehículo puede descomponerse y eso mismo puede ocurrirle a su cuerpo.
Siguiendo estos consejos, no hay motivo para que el niño no pueda llevar una vida saludable y disfrutar el colegio, sus amistades y actividades cotidianas.
Recuerda que la diabetes no se puede curar, pero es una condición que se puede controlar.
viernes, 12 de noviembre de 2010
¿Quieres perder peso? ¡A desayunar!
Tengo una amiga que siempre ha querido bajar de peso y nunca desayuna. Según ella, es su estrategia para evitar consumir calorías de más. Sin embargo, por más que hace dietas, no baja de peso. El problema de mi amiga y, estoy segura, de muchas personas más en el mundo, es que piensan que desayunar no es necesario y que al contrario, contribuye a engordar. Pues ¡qué equivocados están! Seguramente habrás oído una y mil veces que hay que desayunar como rey, almorzar como príncipe y cenar como mendigo. Aunque es un dicho popular, es cierto. La primera comida del día es la más importante y te ayuda a perder peso y a mantenerte en un peso ideal. ¿Por qué? Es sencillo de entender. Toma nota:
El empezar el día con un desayuno saludable que incluya fibra, lácteos bajos en grasa y proteínas, evita que cuando sean las 11 de la mañana estés muriéndote de hambre y como aún no es la hora de almorzar, caigas en tentaciones peligrosas para tu peso: panes dulces, chocolates, cafés cargados de calorías. También puede suceder que comas un almuerzo muy grande (alto en calorías) porque tienes mucha hambre y quieres calmarla a como dé lugar. El ayuno prolongado puede aumentar la respuesta de tu cuerpo a la insulina (encargada de transportar la glucosa que da energía a las células), lo que a su vez incrementa la acumulación de grasa y el aumento de peso. En otras palabras: no desayunar evita que produzcas las encimas que se necesitan para metabolizar la grasa y perder peso.
Desayunar te da una gran dosis de energía para tus actividades diarias. Además, inicia tu metabolismo y te motiva a hacer más actividad física. Varios estudios han comprobado que las personas que no desayunan, hacen menos ejercicio, lo cual se traduce también en aumento de peso.
Si desayunas, aprendes a comer mejor a lo largo del día. Las personas que desayunan diariamente incluyen más frutas y verduras en su dieta.
Pero ¡atención! esto no quiere decir que abuses del desayuno y comas cosas que no debes: existen desayunos saludables y otros que pueden ser una bomba para tu organismo. Es importante que elijas inteligentemente.
Qué prefieres: ¿una rosca de pan con mantequilla o cereal y frutas? Si tu respuesta es la primera, debes de re-evaluar lo que comes: los alimentos ricos en carbohidratos (el pan blanco por ejemplo) tienen más calorías y te llenan menos. En cambio, los cereales de granos integrales, las frutas o un yogurt bajo en grasa contienen más fibra y te llenan más con menos calorías.
Veamos un ejemplo: un desayuno compuesto por una taza de avena, ½ taza de leche baja en grasa, 1 taza de fresas y una cucharada de nueces tiene solamente 307 calorías. En cambio, un desayuno compuesto por un bagel con queso crema (típico en Estados Unidos) puede tener más de 400 calorías. Esto es menos comida, más calorías y más grasa. ¿Ves la diferencia?
Los huevos son una opción saludable también si los acompañas con pan integral y frutas. Ten cuidado con las opciones de comida rápida que podrías elegir para ahorrar tiempo. Más vale comerte un poco de cereal con alto contenido en fibra, una banana y un huevo cocinado que acabar con el tocino, el queso, las frituras y el pan dulce que ofrecen los menús de los restaurantes de comida rápida que te van a proporcionar más calorías y, frecuentemente son menos saludables.
Que el tiempo no sea tu excusa: toma la decisión y haz que tu desayuno sea una parte importante del inicio de tu día y verás que se reflejará en la balanza.
Si tienes dudas, consulta con una dietista registrada para que diseñe un desayuno y un plan alimenticio que tome en consideración tu peso y tu actividad física.
No lo olvides: para perder peso, date un desayuno de rey.
jueves, 11 de noviembre de 2010
5 mitos errados sobre los carbohidratos
Mito # 1. Los carbohidratos son las “harinas”.
Este es el primer mito que necesitas derrumbar, pues no es del todo cierto. Aunque es cierto que la mayoría de las harinas contienen carbohidratos, también se encuentra en los dulces, los granos (fríjoles, lentejas, maíz) y los cereales (como la avena). Pero además, también hay carbohidratos en ciertas verduras y ciertas frutas con alto contenido de almidones y fructosa (azúcar de las frutas) como la zanahoria, la manzana, el banano o guineo, entre otros. E incluso, la misma leche y los productos lácteos contienen carbohidratos.
¿Realmente pueden ser tan malos todos estos alimentos? Sigue leyendo para que te enteres.
Mito # 2. Los carbohidratos engordan.
¡No seas injusto! Cuando comes, tu cuerpo digiere los carbohidratos para obtener azúcar, su principal fuente de energía. Pero no creas que es lo mismo que el azúcar que endulza tu café. El azúcar del cuerpo se llama glucosa y es algo así como su combustible.
Evidentemente, los alimentos que proporcionan azúcar y calorías a tu cuerpo, deben comerse con precaución. Pero no es justo catalogar a todos los carbohidratos como alimentos que engordan o culparlos de nuestro sobrepeso. Los culpables somos nosotros mismos pues no sabemos cuáles comer, en qué cantidad y cómo.
En primer lugar, es importante diferenciar los carbohidratos “más saludables” de los “menos saludables”. En segundo lugar, si comes muchos carbohidratos pero mantienes una vida sedentaria, ¿qué crees que hará el cuerpo con la energía y las calorías extra? ¡Obviamente acumularlas! Y en tercer lugar, muchas veces no son los carbohidratos los que engordan, sino cómo los preparas y con qué los acompañas, como por ejemplo las papas fritas con catsup (ketchup) o el bizcocho con crema dulce encima.
Mito # 3. No hay carbohidratos saludables.
¡Falso! Lamentablemente los carbohidratos que más conocemos o que más acostumbramos comer, son los que menos beneficios traen, pues sólo brindan azúcar a tu cuerpo y carecen de fibra y otros nutrientes. Estos son los carbohidratos refinados, como la harina blanca o el arroz blanco, y el azúcar refinada con la que se preparan tantos postres.
Pero es posible elegir carbohidratos “saludables”. Estos son los carbohidratos que están compuestos principalmente de fibra, como los granos y los cereales integrales, los vegetales y las frutas. La fibra es excelente para la salud y además para tu dieta porque te da una sensación de saciedad que te evita comer en exceso. Además, los alimentos integrales así como las frutas y verduras están llenos de vitaminas y minerales muy beneficiosos para tu cuerpo.
Mito # 4. Si dejas de comer carbohidratos, adelgazas inmediatamente.
Esto puede ser verdad, pero no sucede exclusivamente con los carbohidratos. Cuando dejas de comer cualquier alimento rico en calorías con seguridad bajarás de peso. Lo mismo sucede con las dietas bajas en grasas o las dietas vegetarianas, por ejemplo.
Si sueles comer muchos carbohidratos habitualmente, al desaparecerlos por completo de tu dieta, tu cuerpo sentirá esa ausencia y empezará a buscar energía en otras fuentes de reserva que hay en tu cuerpo, como la grasa acumulada. Como resultado vas a perder peso. Pero… ¿a qué costo? El siguiente mito te ayudará a comprender los riesgos de dejar de comer carbohidratos.
Mito # 5. El dejar de comer carbohidratos es saludable.
Todo depende. En efecto, el comer carbohidratos en exceso, o comer únicamente carbohidratos refinados o procesados, no es saludable pues aumenta los niveles de azúcar en tu sangre más rápido que otros, y te brinda calorías de más que tu cuerpo no quema y que se acumulan haciéndote aumentar de peso.
Pero, el dejar de comer carbohidratos por completo tampoco lo es. Según el Instituto de Medicina, los carbohidratos deberían ser entre el 45% y el 60% de las calorías que comes a diario (entre 6 y 11 porciones), para cumplir con los requisitos nutricionales de tu cuerpo. Cuando dejas de recibir esa cantidad, a tu cuerpo le podrían faltar nutrientes y fibra que necesita para funcionar adecuadamente, especialmente por la limitación de frutas (que también son carbohidratos) y eso podría causarte problemas digestivos como estreñimiento.
Además, ¿sabías que los deportistas tienen una dieta basada en carbohidratos? ¡Sí! Muchos deportistas llevan una dieta alta en carbohidratos antes de una competencia de resistencia, pues éstos los llenan de la energía que necesitan para rendir al máximo. Si lo hacen los deportistas, debe ser porque no son tan malos como muchos piensan, ¿no crees?




