DESPACHOS A TODO EL PAÍS
Mostrando las entradas con la etiqueta dolor en el pecho. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta dolor en el pecho. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de septiembre de 2012

Las palpitaciones pueden indicar un mayor riesgo de desarrollar problemas cardíacos

Un nuevo estudio ha demostrado que las palpitaciones se asocian con un aumento en el riesgo de desarrollar lo que se conoce como fibrilación auricular, un problema del corazón que causa latidos rápidos e irregulares. Sigue leyendo este artículo y descubre más detalles sobre este hallazgo y los síntomas de esta condición.

¿Has sentido alguna vez que el corazón te está latiendo y se brinca latidos o que late intensa y rápidamente, como si quisiera salirse por el pecho a toda velocidad, aunque tú estás cómodamente sentado(a) en un sillón? O ¿que te late de forma irregular? Pues entonces sabes de qué se trata eso que se conoce como palpitaciones, que también pueden sentirse en la garganta o en el cuello.

Las palpitaciones no siempre son problemáticas, generalmente alteran al ritmo cardíaco (lo normal es entre 60 y 100 pulsaciones por minuto), ya sea porque es demasiado rápido, muy lento o porque es irregular. En cualquiera de estos casos se puede tratar de una arritmia, que es un problema diferente que puede afectar al corazón. Cuando las palpitaciones son frecuentes o cuando existe la posibilidad de que se trate de una arritmia (y/o si las palpitaciones se asocian con otros síntomas) es muy importante acudir al médico.

Pero además, un grupo de investigadores de la Universidad de Tromso en Noruega, ha relacionado a las palpitaciones con otra condición del corazón denominada fibrilación auricular, una condición que se caracteriza por latidos rápidos, irregulares y capaces de causar síntomas que también necesitan atención médica.

En el estudio, cuyos resultados fueron publicados en la edición del 15 de mayo de la revista European Journal of Preventive Cardiology, los investigadores observaron datos de casi 23 mil personas en Noruega, de 25 a 96 años, a quienes siguieron durante un promedio de once años.

Durante ese período, un 3 por ciento de las mujeres y un 4.2 por ciento de los hombres desarrollaron fibrilación auricular. Entre ellos, las palpitaciones frecuentes aumentaron el riesgo de desarrollar esa condición en 62 por ciento en las mujeres y en 91 por ciento en los hombres.

El estudio también confirma algo que ya se conocía: que la presión alta aumenta el riesgo de desarrollar fibrilación auricular. En detalle, en los casos analizados para esta investigación, la presión arterial alta o hipertensión (considerada en 140/190 mm de Hg) casi duplicó el riesgo de desarrollar fibrilación auricular en las mujeres y lo aumentó en un 40 por ciento en los hombres.

Paralelamente, entre los factores de riesgo que pueden causar palpitaciones, los científicos detectaron ciertos hábitos como beber alcohol y fumar y otros factores biológicos como la edad, la presión arterial, la diabetes y el índice de masa corporal.

Si bien la fibrilación auricular no causa un ataque cardíaco (aunque un ataque cardíaco sí puede generar fibrilación auricular), esta condición puede derivar en otras complicaciones graves. Por eso es necesario tratarla y controlarla.

Para que puedas estar atento y responder lo antes posible en caso de estar en una situación de riesgo, ten en cuenta que las posibilidades de desarrollar fibrilación auricular aumentan con la edad, cuando la persona tienen enfermedad de las arterias coronarias (las arterias del corazón), enfermedad reumática del corazón (causada por fiebre reumática), presión arterial alta, diabetes o una condición llamada tirotoxicosis, que se caracteriza por un exceso de hormonas tiroideas.

Además, recuerda que en general la fibrilación auricular no produce síntomas, pero cuando aparecen pueden incluir palpitaciones, desmayos, mareos, debilidad, falta de aire o dolor de pecho (angina de pecho).

Por último, es importante que también tengas en cuenta que tú puedes hacer mucho para prevenir la fibrilación auricular, cuando ésta se deriva de una enfermedad arterial coronaria. Para ello sólo debes practicar ciertos hábitos saludables. Por ejemplo:
  • Lleva una dieta baja en grasas. 
  • Controla el colesterol alto y la hipertensión. 
  • Si tomas bebidas alcohólicas, no consumas más de dos bebidas alcohólicas por día. 
  • Elimina el tabaco de tu vida. 
  • Controla tu peso (procura mantener un peso sano) y haz ejercicio regularmente. 
Es cierto que cambiar los hábitos diarios por unos saludables puede resultar difícil, pero si de cuidar tu calidad de vida se trata, los beneficios son suficientes para justificar el esfuerzo. ¡Anímate! Y si tienes dudas respecto a la salud de tu corazón, consulta a tu médico para que pueda asesorarte de acuerdo a tu condición en particular.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 4 de julio de 2012

Ataque cardíaco o paro cardíaco, ¿cuál es la diferencia?

Aunque se les confunde con frecuencia, un ataque al corazón o infarto es diferente a un paro cardíaco. En este artículo te contamos la diferencia para que puedas reconocer cada una de estas situaciones y actuar con velocidad ante una emergencia médica.

Un ataque al corazón o infarto de miocardio es diferente a un paro cardíaco, aunque ambos pueden dejar secuelas permanentes en las personas que los sufren y también tener consecuencias tan serias como la muerte.

No es difícil comprender la diferencia entre uno y otro. Para ello es de mucha ayuda conocer un poco más en detalle cómo funciona el corazón. ¿Sabías que éste órgano es un músculo?

Este músculo tan importante que es el corazón se ocupa de bombear la sangre hacia todo el cuerpo, y de ese modo, distribuye oxígeno y nutrientes a todas las células del organismo. Para ello cuenta con un sistema eléctrico interno que controla el ritmo de los latidos, que siempre debe ser constante.

Cuando por algún motivo el corazón deja de bombear se produce lo que se conoce como un paro cardíaco o paro cardiorespiratorio (en el último caso los pulmones dejan de funcionar también). Entre sus posibles causas se encuentran las siguientes:
  • Algunas arritmias (cuando los latidos del corazón tienen un ritmo irregular).
  • Una pérdida excesiva de sangre debido a una lesión o a un sangrado interno.
  • La falta de oxígeno, provocada por una asfixia (atragantamiento), un ahogo o un ataque de asma severo, por ejemplo.
  • Hipotermia (baja severa de la temperatura del cuerpo), baja severa de la presión arterial e incluso, la electrocución.
  • Tener ciertos trastornos genéticos (hereditarios) que afectan al corazón.
Es posible que se produzca un paro cardíaco y no se pueda identificar específicamente la causa. Lo cierto es que si una persona tiene un paro cardíaco y no recibe atención médica de inmediato, puede morir en pocos minutos. Es por eso que hay que llamar a los servicios de emergencia sin perder ni un segundo. Si hay a mano un desfibrilador automático externo (AED), se debe utilizar siguiendo las instrucciones del equipo. 

El desfibrilador automático externo aplica corrientes eléctricas que pueden estimular al corazón para que inicie su actividad. Si no se cuenta con un AED, entonces se debe comenzar la resucitación cardiopulmonar (RCP), para mantener el flujo de oxígeno y de sangre al corazón hasta que llegue la ayuda profesional, y así evitar daños irreparables al cerebro y a otros órganos vitales. Las compresiones en el pecho son útiles para mantener el bombeo, aún cuando no se aplique la respiración boca a boca hasta que lleguen los paramédicos o la ayuda de emergencia.

Si deseas seguir leyendo este artículo, pincha aquí

viernes, 8 de abril de 2011

Trabajar muchas horas es malo para el corazón


¿Sabías que trabajar más de las 8 horas diarias acostumbradas  es malo para el corazón pues aumenta el riesgo de padecer enfermedades coronarias?  Un estudio europeo reciente, reportó estos hallazgos.
Recientemente se estudiaron a más de 6000 trabajadores en Londres durante 11 años. El estudio se hizo entre mujeres y hombres de edad promedio de 39 a 61 años.
La sorpresa fue encontrar que el riesgo de enfermedad coronaria (del corazón) era hasta 60% mayor,  en personas que trabajan de 3 a 4 horas más de las acostumbradas 7 a 8 horas de trabajo diario. El trabajar de  1 a 2 horas más al día no se encontró que causaba un riesgo mayor.
Las enfermedades del corazón que se encontraron con mayor frecuencia fueron enfermedades coronarias mortales (o sea que te mueres a causa de ellas), infartos del corazón no mortales, o angina de pecho (dolor en el pecho asociado a problemas de circulación coronaria). Esto se encontró como un factor independiente de los factores de riesgo tradicionales como sobrepeso, fumar y tener colesterol elevado. Por  lo tanto los investigadores concluyeron que el trabajar más horas al día es un factor independiente y un riesgo adicional de sufrir enfermedades del corazón.
Este estudio sugiere un asociación entre el trabajar más horas y enfermedades del corazón. Ahora quieren estudiar la relación con la depresión y la diabetes. Los autores del articulo piensan que las personas que trabajan más tiene personalidad tipo A, que tienden a ser mas agresivas, competitivas con mas depresión y ansiedad y duermen menos.
Otras explicaciones incluyen tener hipertensión arterial, que puede no encontrarse en chequeos de rutina y el trabajar aún cuando la persona esta enferma. El stress de trabajar más horas es un factor de riesgo, además de poder causar depresión que se ha visto en estudios recientes.
Este estudio te debe de poner a pensar que el trabajar muchas horas, el estar estresado en el trabajo y por eso sufrir de depresión o ansiedad, el dormir mal y por lo tanto tener menos horas para dedicarte a tu familia, al hacer ejercicio y en general a disfrutar más de la vida, es una mala idea.
Te pido que pienses muy bien como planear tu vida y tus días de trabajo antes de que te enfermes del corazón o de otras enfermedades y todo por trabajar un poco más.
Tomado de Vida y Salud

martes, 29 de marzo de 2011

La rehabilitación cardiaca es muy provechosa, pero muchas mujeres no participan en ella


La gente que participa en rehabilitación cardíaca disminuye en casi 30 por ciento su posibilidad de morir en los siguientes dos a cinco años, indica la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. Otros resultados comprobados de la rehabilitación cardiaca son el presentar menos estrés, dolor y riesgo de problemas cardiacos futuros, así como mayor capacidad para volver a trabajar y participar en actividades sociales.
Sin embargo, menos de 33 por ciento de la gente elegible para rehabilitación cardiaca realmente participa en ella.  Dentro del grupo que asiste a rehabilitación cardiaca están especialmente mal representadas las mujeres, las minorías y las personas mayores.  Las mujeres, sobre todo las mayores, se muestran menos interesadas a que se las refiera a rehabilitación cardiaca y cuando se lo hace, son menos proclives a asistir.
Los programas de rehabilitación cardiaca se crean para atender las necesidades particulares de cada individuo y normalmente se componen de una evaluación médica, consejería, entrenamiento y apoyo, a fin de sustentar cambios en el estilo de vida que permitan evitar futuros problemas del corazón.  Entre los puntos que normalmente abarcan están los siguientes:
Hacer más ejercicio: el ejercicio fortalece los músculos cardiacos para que éstos puedan bombear más sangre, con menos esfuerzo.  Para la mayoría de gente, el mejor objetivo es hacer ejercicio a diario durante 45 a 60 minutos y fortalecimiento muscular dos a tres veces por semana.
Modificar los factores de riesgo: los pacientes desarrollan un plan para tratar los riesgos que contribuyen a su enfermedad cardiaca, tales como tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol alto.
Nutrición: los pacientes trabajan con un especialista en dietética para aprender a planificar comidas sanas para el corazón, poniendo énfasis en el consumo de gran cantidad de frutas y verduras, así como de alimentos con bajo contenido de grasas saturadas y transaturadas, colesterol, azúcar refinado y sal.
Salud psicológica: por lo general, la rehabilitación cardiaca también incluye tratamiento para cualquier problema de la salud mental, además de apoyo emocional.  Después de un ataque cardiaco, es muy común sentir depresión y las mujeres son particularmente vulnerables a ello.  Además, la persona también podría sentir ansiedad, ira y aislamiento social, todo lo que quizás contribuye a presentar más problemas del corazón.
A los pacientes que sufrieron un ataque cardiaco cada vez se les recomienda con más frecuencia que reciban rehabilitación cardiaca, la misma que también es útil para quienes se sometieron a cirugía para derivación coronaria, angioplastia, colocación de endoprótesis o marcapasos, cirugía de válvulas cardiacas y trasplante de corazón o pulmón.  De igual manera, la rehabilitación cardiaca también sería provechosa para la gente que sufre de insuficiencia cardiaca, dolor en el pecho (angina), enfermedad arterial periférica y enfermedad cardiovascular congénita.
Tomado de Vida y Salud