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miércoles, 28 de diciembre de 2011

El aceite de pescado y el cáncer de próstata

Imagen tomada de internet

Un estudio reciente sugiere que una dieta baja en grasa junto con suplementos de aceite de pescado podrían disminuir la progresión del cáncer de próstata.

El aceite de pescado contiene ácido docosahexaenoico (DHA, por sus siglas en inglés) y ácido eicosapentaenoico (EPA por sus siglas en inglés). Hay evidencia favorable de varios estudios que sugieren que la ingesta de las cantidades recomendadas de DHA y EPA — al comer pescado o al tomar suplementos de aceite de pescado — reduce los triglicéridos, el riesgo de muerte, los infartos de miocardio, los ritmos anormales del corazón peligrosos y los accidentes cerebrovasculares en personas con enfermedad cardiovascular conocida. También reduce la acumulación de placas ateroscleróticas (“endurecimiento de las arterias”), y disminuye levemente la presión arterial.

En un nuevo estudio, 55 pacientes que se someterían a una prostatectomía radical fueron asignados al azar, de cuatro a seis semanas antes de la cirugía, a una dieta baja en grasas con 5 gramos de aceite de pescado al día, o a una dieta de control. Los niveles del factor de crecimiento similar a la insulina en la sangre, una medida del riesgo de cáncer de próstata, fueron evaluados como la medición de resultado primaria.

Los investigadores no reportaron haber hallado diferencias entre los grupos en cuanto al riesgo de cáncer de próstata. Sin embargo, los autores encontraron que la dieta baja en grasas con cápsulas de aceite de pescado resultó en la disminución de la proliferación del cáncer de próstata. Se necesita más investigación antes de que se pueden establecer conclusiones.

Para obtener más información sobre el aceite de pescado, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Tomado de Vida y Salud

martes, 29 de marzo de 2011

La rehabilitación cardiaca es muy provechosa, pero muchas mujeres no participan en ella


La gente que participa en rehabilitación cardíaca disminuye en casi 30 por ciento su posibilidad de morir en los siguientes dos a cinco años, indica la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. Otros resultados comprobados de la rehabilitación cardiaca son el presentar menos estrés, dolor y riesgo de problemas cardiacos futuros, así como mayor capacidad para volver a trabajar y participar en actividades sociales.
Sin embargo, menos de 33 por ciento de la gente elegible para rehabilitación cardiaca realmente participa en ella.  Dentro del grupo que asiste a rehabilitación cardiaca están especialmente mal representadas las mujeres, las minorías y las personas mayores.  Las mujeres, sobre todo las mayores, se muestran menos interesadas a que se las refiera a rehabilitación cardiaca y cuando se lo hace, son menos proclives a asistir.
Los programas de rehabilitación cardiaca se crean para atender las necesidades particulares de cada individuo y normalmente se componen de una evaluación médica, consejería, entrenamiento y apoyo, a fin de sustentar cambios en el estilo de vida que permitan evitar futuros problemas del corazón.  Entre los puntos que normalmente abarcan están los siguientes:
Hacer más ejercicio: el ejercicio fortalece los músculos cardiacos para que éstos puedan bombear más sangre, con menos esfuerzo.  Para la mayoría de gente, el mejor objetivo es hacer ejercicio a diario durante 45 a 60 minutos y fortalecimiento muscular dos a tres veces por semana.
Modificar los factores de riesgo: los pacientes desarrollan un plan para tratar los riesgos que contribuyen a su enfermedad cardiaca, tales como tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol alto.
Nutrición: los pacientes trabajan con un especialista en dietética para aprender a planificar comidas sanas para el corazón, poniendo énfasis en el consumo de gran cantidad de frutas y verduras, así como de alimentos con bajo contenido de grasas saturadas y transaturadas, colesterol, azúcar refinado y sal.
Salud psicológica: por lo general, la rehabilitación cardiaca también incluye tratamiento para cualquier problema de la salud mental, además de apoyo emocional.  Después de un ataque cardiaco, es muy común sentir depresión y las mujeres son particularmente vulnerables a ello.  Además, la persona también podría sentir ansiedad, ira y aislamiento social, todo lo que quizás contribuye a presentar más problemas del corazón.
A los pacientes que sufrieron un ataque cardiaco cada vez se les recomienda con más frecuencia que reciban rehabilitación cardiaca, la misma que también es útil para quienes se sometieron a cirugía para derivación coronaria, angioplastia, colocación de endoprótesis o marcapasos, cirugía de válvulas cardiacas y trasplante de corazón o pulmón.  De igual manera, la rehabilitación cardiaca también sería provechosa para la gente que sufre de insuficiencia cardiaca, dolor en el pecho (angina), enfermedad arterial periférica y enfermedad cardiovascular congénita.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 21 de marzo de 2011

Los medicamentos para disminuir el colesterol también podrían ser buenos para la próstata

¿Es cierto que los medicamentos para disminuir el colesterol pueden ayudar a disminuir la probabilidad de tener cáncer de próstata?

RESPUESTA del Dr. R. Jeffrey Karnes, Urología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

Un estudio recientemente publicado, en efecto, descubrió que los hombres que tomaban estatinas (fármacos ampliamente recetados para disminuir el colesterol) tenían menos probabilidad de que se les diagnostique con cáncer de próstata que quienes no tomaban estatinas. Antes de realizar cualquier recomendación basada en estos resultados, es preciso investigar más; aunque parece que aquello que es bueno para el corazón, también lo es para la próstata.

En este estudio, publicado en la edición de agosto de 2010 de The Journal of Urology (La revista de Urología), los científicos de Mayo Clinic dieron seguimiento a 2.447 hombres durante más de 15 años. Entre los hombres que consumieron estatinas, sólo 6 por ciento recibió el diagnóstico de cáncer de próstata, mientras que quienes no tomaron estatinas tenían el triple de probabilidad de desarrollar cáncer de próstata. El planteamiento, por tanto, es que el consumo de estatinas podría evitar el desarrollo de este tipo de cáncer.

Las estatinas son medicamentos que actualmente se utilizan para disminuir el colesterol y ayudar a evitar un ataque cardíaco y/o un accidente cerebrovascular en pacientes con alto riesgo. No se sabe exactamente por qué se vincula a las estatinas con menos riesgo de cáncer de próstata, pero posiblemente sean muchos los factores que intervienen en esto. Primero, la hormona masculina llamada testosterona y derivada del colesterol propicia el desarrollo del cáncer de próstata; de manera que cuando se emplean estatinas para rebajar el colesterol, la testosterona también podría disminuir, reduciendo el riesgo de cáncer de próstata. Segundo, los científicos han observado en el laboratorio que las estatinas logran evitar la división de las células cancerosas y que, de hecho, hasta ocasionan la muerte de algunas células cancerosas.

Los resultados de este estudio son preliminares y es necesario investigar más para determinar si las estatinas pueden proteger contra el cáncer de próstata. Sin embargo, por ahora, esta investigación parece indicar que existe alguna correlación entre salud cardíaca y menos riesgo de cáncer de próstata.

Los resultados son importantes porque el cáncer de próstata es el tipo más común de cáncer masculino en Estados Unidos, que anualmente extermina a alrededor de 30.000 ó 40.000 hombres en este país. Además, aunque uno de cada seis hombres en Estados Unidos desarrolle cáncer de próstata, muchos más presentan enfermedades cardíacas. La causa principal de enfermedad y muerte entre hombres con cáncer de próstata en Estados Unidos es, en realidad, la enfermedad cardiovascular.

Si bien es difícil predecir con exactitud cómo funcionará la correlación entre estatinas y cáncer de próstata, de manera general se sabe que un estilo de vida más sano conlleva menos probabilidad de presentar cáncer de próstata, otras enfermedades urológicas y diferentes problemas de salud, tales como enfermedades cardíacas.

Por lo tanto y con estos resultados en mente, lo sabio es llevar un estilo de vida sano para el corazón, con o sin estatinas. Un estilo de vida sano, en general, consiste en hacer ejercicio durante al menos 150 minutos por semana, dejar de fumar, controlar el estrés y alimentarse sanamente. Una buena alimentación para el corazón normalmente incluye cereales integrales, carnes, aves y pescados magros, además de por lo menos cinco porciones diarias de frutas y verduras. El seguir estas pautas no sólo es importante para la salud de la próstata, sino de la persona en general.

Tomado de Vida y Salud