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miércoles, 25 de abril de 2012

La superficialidad de los adolescentes se mide en mensajes de texto

 
Un nuevo estudio realizado en Canadá, encontró que los jóvenes que envían muchos mensajes de texto durante el día, tienden a preocuparse menos por asuntos importantes de la vida y a filosofar sobre ella. ¿Crees que comunicarte por medio de mensajes de texto te hace superficial? Sigue leyendo este artículo que tal vez te va a poner a pensar.

Julia tiene 17 años y se la pasa, como todos los jóvenes de su edad, enviando mensajes de texto a sus amigos y familiares. Si la observas, siempre está mirando su teléfono y tecleando con los dedos a toda velocidad. Enviar mensajes de texto o “textear” ( de to text, en inglés) es simplemente, su forma de comunicación principal. Julia no está sola. Millones de adolescentes y otras personas en el mundo, han decidido que es más efectivo y rápido enviar estos mensajes que hacer una llamada para hablar o encontrarse cara a cara. Algunos jóvenes hasta se molestan cuando envían un mensaje de texto y la otra persona, en lugar de enviarles uno en respuesta, decide llamarlos. Julia lo dice “ ¡Si le mandé un texto es para que no me llame!”.

Esto demuestra con evidencia que la comunicación por texto es el método preferido entre los adolescentes y sus amigos. Según datos publicados por el Centro de Investigación Pew en el 2010, el 72% de los adolescentes usan este mecanismo para comunicarse. Pero más que tener unos dedos muy ágiles, enviar mensajes de texto puede indicar que eres una persona superficial. Por lo menos así lo concluye un nuevo estudio realizado por unos psicólogos de la Universidad de Winnipeg en Canadá.

Según los psicólogos canadienses que analizaron durante 5 años la frecuencia de mensajes de texto entre 2,200 jóvenes de 18 a 22 años, que mandan un promedio de 200 a 300 textos al día, tienden a ser más materialistas, a reflexionar menos y a preocuparse en menor escala por su crecimiento interior. Además, aquellos adolescentes que envían mensajes de texto con frecuencia, demuestran estar más interesados en su imagen y en el dinero, que aquellos que no mandan textos con la misma frecuencia.

Otros especialistas de Estados Unidos que analizaron este estudio, dijeron que los investigadores canadienses observaron al cerebro en su estado de silencio y quietud, y así concluyeron que las distracciones externas de este tipo de comunicaciones hacen que no haya tiempo para reflexionar sobre la moral, la ética, las emociones e incluso, las consecuencias de ciertas situaciones. Es posible, según los psicólogos, que estos jóvenes que envían mensajes de texto de manera casi compulsiva, hayan caído en el hábito de pensar en todo de manera superficial.

Pero en este mundo lleno de distracciones para los jóvenes, ¿qué pueden hacer los padres para promover que sus hijos tengan tiempo para estar tranquilos y que se pongan a pensar? Idealmente, acostumbrarlos a tener momentos en el día en los cuales están lejos de la televisión, el teléfono, la computadora y cualquier otro tipo de distracción para la mente. Esos momentos de tranquilidad permitirán que los adolescentes tengan tiempo para reflexionar y que logren tener una vida interior mucho más rica.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 7 de octubre de 2011

¿Tienes la vista borrosa? Puede ser el síndrome de la visión de la computadora


Sin lugar a dudas, la tecnología nos brinda posibilidades brillantes de eficiencia y comunicación que no habíamos visto previamente. Pero para muchos, el mantener los ojos fijos en la pantalla de la computadora (ordenador), del teléfono celular y de otros aparatos digitales, puede hacer que todo se vea ¡muy borroso! Aprende a proteger tu vista en un mundo cada vez más digitalizado.

Al final del día tienes los ojos resecos, enrojecidos y hasta te han salido arrugas en el entrecejo. La causa puede ser que te has vuelto adicto(a) a tus aparatos digitales. Se trata de un problema que algunos expertos en el cuidado de la vista denominan síndrome de la visión de la computadora o del ordenador (CVS por sus siglas en inglés) y que puede llegar a afectar hasta al 90% de las personas que pasan de dos o más horas seguidas al día “pegadas” a la pantalla, ya sea de la computadora, de una pantalla de lectura electrónica (e-book), o de un teléfono (Smartphone). Los síntomas pueden incluir visión borrosa, dolores de cabeza, resequedad de los ojos y hasta miopía a largo plazo. Si trabajas frente a una pantalla, o pasas horas en la computadora, no esperes a que aparezcan los síntomas. Empieza a prevenir el problema a partir de hoy.

¿Por qué sucede, si veo bien?

Nuestros ojos están diseñados para ver objetos de forma tridimensional, es decir, con profundidad. De manera que si enfocamos la vista en una pantalla en la que las imágenes se proyectan solamente en dos dimensiones (sin profundidad), los ojos tienen que hacer un esfuerzo adicional para enfocar la visión. Además, el punto natural de enfoque de los ojos se sitúa aproximadamente a unos 20 pies (6 metros) frente al rostro (de ahí que la visión normal se considere 20/20, es decir que la persona pueda enfocar correctamente un objeto a una distancia de 20 pies). Sin embargo, la mayoría de las personas se sientan a menos de 2 pies (60 cm) de distancia de la pantalla de la computadora, lo que fuerza al anillo de los músculos en el ojo a contraerse continuamente para reajustar el enfoque.

Para que entiendas mejor cómo sucede el enfoque de los objetos, repasemos brevemente el proceso visual: la córnea, que es la superficie transparente al frente del ojo, permite que pase la luz proveniente del objeto que se mira. La luz atraviesa el iris (que funciona como una especie de diafragma) y llega al cristalino (que actúa como una lente). El cristalino tiene la función de ajustar el enfoque de los objetos en la retina. Para realizar este ajuste intervienen los músculos ciliares, situados arriba y debajo del cristalino. Para enfocar un objeto que está cerca, o sea, para que la imagen se forme en la retina, los músculos ciliares se contraen y el grosor del cristalino aumenta, acortando la distancia del enfoque. Si el objeto está lejos, los músculos se relajan y la lente se adelgaza. Este proceso de ajuste sucede continuamente y se llama acomodación o adaptación.

Imagínate entonces, que si fijas la vista en cualquier tipo de pantalla digital durante horas, los músculos...

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miércoles, 13 de julio de 2011

Televisión de alta tensión (arterial)


¿Cuántas horas pasa tu hijo frente al televisor o la computadora? Varios estudios se refieren a los efectos nocivos que puede generar el estar tanto tiempo frente a una pantalla, sumado a la reducción del tiempo de actividad física de los niños. Por ejemplo, puede provocarles presión alta y aumentar la posibilidad de sufrir de obesidad. Descubre estos riesgos, para que ver televisión no pierda su diversión.
¿Sabías que el tiempo máximo que los niños deberían pasar frente a una pantalla es de dos horas al día? Así lo recomienda la Academia Americana de Pediatría (AAP) para niños mayores de dos años. Sin embargo, en la vida real parece que ocurre algo diferente: se estima que el promedio en que niños y adolescentes están sentados frente al televisor o utilizando computadoras, teléfonos y otros aparatos electrónicos es muy superior a esa recomendación: ¡es de siete horas diarias!
¿Cuánto tiempo pasan tus hijos frente a las pantallas? ¿Has hecho la cuenta? ¿Y cuánto tiempo se pasan haciendo actividades físicas o jugando en movimiento? Existen varios estudios que están tratando de establecer la relación entre las pantallas y el sedentarismo en los niños. Lamentablemente, algunos hallazgos ya empiezan a encontrar los aspectos negativos que esto puede generar.
Un estudio reciente publicado en la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine concluye que el tiempo que pasan los niños frente a una pantalla está relacionado con los niveles de la tensión arterial: a mayor cantidad de horas frente a la televisión, más se eleva la presión arterial en los niños, independientemente de su condición física. Además, el tiempo dedicado a ver televisión suele interferir con el descanso, algo que ha sido asociado a la tensión arterial baja.
Por otro lado, los autores destacaron que mientras están sentados frente a la TV (una situación de inactividad que ya es en sí misma es un factor de riesgo), los niños suelen tener otras conductas relacionadas con la obesidad y la hipertensión, como comer más alimentos ricos en grasas, azúcar y sal (en lugar de frutas y vegetales).
También, otro análisis desarrollado en base a las conductas de unos niños con sobrepeso llegó a resultados similares: quienes miraban más televisión tenían más posibilidades de tener presión arterial alta. Además, los investigadores descubrieron que cuanto más sobrepeso tenían los niños más posibilidades había de que tuvieran presión arterial alta, así como de que pasaran más tiempo frente a la pantalla. Sin embargo, los investigadores aclaran que esta relación no significa que la televisión sea la causa del aumento en la presión arterial sino que también hay otros factores que pueden influir, y que por eso se necesitan más investigaciones sobre este tema.
Pero la presión arterial no es el único factor de riesgo que se relaciona con el sedentarismo, la obesidad y la televisión. Otra investigación realizada en Australia encontró que los niños de 6 y 7 años que pasan más tiempo frente a la pantalla tienen las arterias de los ojos más pequeñas o estrechas que los que pasan más tiempo al aire libre, algo que se considera podría convertirse en un riesgo para la salud del corazón cuando se vuelvan adultos.
Estos estudios no significan que la televisión en sí misma sea perjudicial, ni los videojuegos ni el uso de computadoras (ordenadoras) o teléfonos celulares. Lo malo, como en otros ámbitos de la vida, es el exceso.
Por eso, la sugerencia de la AAP es que el tiempo que los niños pasan frente a la televisión debe limitarse a no más de una o dos horas al día de “programas de calidad” y que estos aparatos no se coloquen en las habitaciones de los niños.
Las pantallas pueden hacer que tus hijos realmente se queden pegados a ellas y, de ese modo, que se reduzca no sólo el tiempo en que realizan actividades físicas sino también el que comparten con otras personas, incluidos sus padres.
¿Por qué, entonces, no apagar el televisor y salir a pasear o disfrutar alguna actividad compartida, a diario y al aire libre? Quizá haya algún parque o algún lugar cercano en donde puedas ir a divertirte con tus hijos, y quien dice, tal vez no sólo los ayudes a ellos a mantenerse saludables, es posible que también mejores tu calidad de vida y juntos estrechen la comunicación y los vínculos familiares.

Tomado de Vida y Salud