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martes, 14 de agosto de 2012

Pensar en otro idioma, ¿hace que tomes decisiones más acertadas?

Un estudio reciente publicado en la revista “Psychological Science” habla de que cuando piensas en una segunda lengua, tomas decisiones menos riesgosas y más analíticas. Aquí te cuento detalles de este curioso estudio que una vez más nos demuestra cómo afecta el cerebro el hecho de ser bilingüe.

Las personas que hablan más de un idioma, pueden sentir que tienen múltiples personalidades. Si preguntas por ahí a quienes son bilingües tal vez te sorprenda saber que es así: muchas personas dicen que al pensar en francés por ejemplo, se sienten más relajadas; o que pensar en alemán las hace más racionales; o tal vez que pensar en inglés las hace sentirse más prácticas. Cualquiera que sea el segundo idioma que se hable, es cierto que el cerebro se “siente” diferente cuando elige pensar en ese idioma.

Pero hay mucho más al respecto detrás de esta simple percepción. En un estudio realizado por unos científicos de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos, la conclusión es clara: al pensar en un segundo idioma, es posible que tomes decisiones menos riesgosas. Los psicólogos dicen que el racionamiento humano se basa en dos modos o sistemas de pensamiento. El primero, intuitivo, rápido y emocional, excelente para la mayoría de las situaciones, pero más propenso a caer en trampas cognitivas. El segundo, deliberado y lento; mejor para razonar analíticamente pero requiere más esfuerzo.

Por supuesto, a la hora de tomar decisiones el cerebro minimiza el esfuerzo y cuando alguien habla dos idiomas, instintivamente se inclina por pensar en su lengua nativa, es decir, en usar el primer sistema. Sin embargo, según este estudio, los problemas que se presentan en la vida moderna tal vez se resuelvan de una mejor manera si se usa el segundo sistema de pensamiento, el cual está asociado con la lengua extranjera.

Si deseas leer todo el artículo, pincha aquí

miércoles, 27 de junio de 2012

¿Cómo aprenden los bebés?

Es cierto aquello de que los bebés aprenden tanto como absorbe una esponja. Cada día es un nuevo descubrimiento para ellos, y desde que nacen, su cerebro empieza a aprender a una velocidad impresionante. Aquí te cuento cómo aprenden los bebés y qué puedes hacer para estimular ese proceso con tu creatividad y amor.

Desde que nacen y abren sus ojos al mundo, los bebés aprenden. Empiezan a descubrir nuevas sensaciones, sonidos, colores, sabores; sienten el amor, sienten la alegría; saben que cuando tienen hambre y lloran, mamá les da de comer; es el inicio de su viaje por la vida. Se sorprenden con cada cosa que ven y aunque cuando son muy pequeñitos no pueden hablar, ellos están procesando toda la información en su cerebro y cuando les hablas, entienden. Esos sonidos que parecen no tener sentido para los adultos, son su forma de comunicarse. Tarde o temprano, esos “Gaga, gugú” se van a convertir en palabras.

Desde muy pequeñitos, los bebés pueden diferenciar caras y objetos: formas, tamaños y colores. También saben diferenciar las voces de sus padres de las de otras personas.

Tú, como mamá o papá, eres la primera o el primer maestro(a) de tu bebé. Su desarrollo está ciento por ciento influenciado por el cuidado y el amor que les brindas y las experiencias que comparten. Mientras más amor reciban los bebés, se sienten más seguros, pueden conectar bien las ideas y la información y crecen sanamente.

El tiempo que compartes cuando juegas con ellos es esencial, pues interactúan contigo y es entonces cuando más aprenden. Toma nota de cómo aprender jugando:
  • Usa tu cara y tu voz para hacer gestos y sonidos divertidos. Para los bebés, tu voz y tu cara son mucho más interesantes que los juguetes.
  • Haz movimientos, gestos y sonidos que tu bebé pueda imitar. Copia lo que tu bebé hace y luego invítalo a que lo vuelva a hacer. Esto le enseñará el concepto de tomar turnos y así aprenderán a comunicarse.
  • Repíteles una y otra vez. Juega con ellos juegos repetitivos, pues de esa manera ellos practican hasta que entienden cómo funciona algo.
  • Léeles y cuéntales historias. Establecer hábitos de lectura a temprana edad le ayudará a tu bebé a aprender en el futuro. Además, es importante para el desarrollo del lenguaje.
Recuerda que a los bebés les encanta explorar y que su forma de hacerlo, es llevándose objetos a la boca. Ten cuidado de que no se metan a la boca nada demasiado pequeño porque se pueden ahogar. Cómprales juguetes que vayan de acuerdo a su edad.

No te olvides que el descanso es esencial para tu bebé. Así que puedes intercalar actividades y juegos con siestas durante el día.

Cada bebé es diferente y su respuesta a los estímulos también va de acuerdo con su personalidad. Lo importante es que le enseñes jugando y te diviertas tú también.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 25 de abril de 2012

La superficialidad de los adolescentes se mide en mensajes de texto

 
Un nuevo estudio realizado en Canadá, encontró que los jóvenes que envían muchos mensajes de texto durante el día, tienden a preocuparse menos por asuntos importantes de la vida y a filosofar sobre ella. ¿Crees que comunicarte por medio de mensajes de texto te hace superficial? Sigue leyendo este artículo que tal vez te va a poner a pensar.

Julia tiene 17 años y se la pasa, como todos los jóvenes de su edad, enviando mensajes de texto a sus amigos y familiares. Si la observas, siempre está mirando su teléfono y tecleando con los dedos a toda velocidad. Enviar mensajes de texto o “textear” ( de to text, en inglés) es simplemente, su forma de comunicación principal. Julia no está sola. Millones de adolescentes y otras personas en el mundo, han decidido que es más efectivo y rápido enviar estos mensajes que hacer una llamada para hablar o encontrarse cara a cara. Algunos jóvenes hasta se molestan cuando envían un mensaje de texto y la otra persona, en lugar de enviarles uno en respuesta, decide llamarlos. Julia lo dice “ ¡Si le mandé un texto es para que no me llame!”.

Esto demuestra con evidencia que la comunicación por texto es el método preferido entre los adolescentes y sus amigos. Según datos publicados por el Centro de Investigación Pew en el 2010, el 72% de los adolescentes usan este mecanismo para comunicarse. Pero más que tener unos dedos muy ágiles, enviar mensajes de texto puede indicar que eres una persona superficial. Por lo menos así lo concluye un nuevo estudio realizado por unos psicólogos de la Universidad de Winnipeg en Canadá.

Según los psicólogos canadienses que analizaron durante 5 años la frecuencia de mensajes de texto entre 2,200 jóvenes de 18 a 22 años, que mandan un promedio de 200 a 300 textos al día, tienden a ser más materialistas, a reflexionar menos y a preocuparse en menor escala por su crecimiento interior. Además, aquellos adolescentes que envían mensajes de texto con frecuencia, demuestran estar más interesados en su imagen y en el dinero, que aquellos que no mandan textos con la misma frecuencia.

Otros especialistas de Estados Unidos que analizaron este estudio, dijeron que los investigadores canadienses observaron al cerebro en su estado de silencio y quietud, y así concluyeron que las distracciones externas de este tipo de comunicaciones hacen que no haya tiempo para reflexionar sobre la moral, la ética, las emociones e incluso, las consecuencias de ciertas situaciones. Es posible, según los psicólogos, que estos jóvenes que envían mensajes de texto de manera casi compulsiva, hayan caído en el hábito de pensar en todo de manera superficial.

Pero en este mundo lleno de distracciones para los jóvenes, ¿qué pueden hacer los padres para promover que sus hijos tengan tiempo para estar tranquilos y que se pongan a pensar? Idealmente, acostumbrarlos a tener momentos en el día en los cuales están lejos de la televisión, el teléfono, la computadora y cualquier otro tipo de distracción para la mente. Esos momentos de tranquilidad permitirán que los adolescentes tengan tiempo para reflexionar y que logren tener una vida interior mucho más rica.

Tomado de Vida y Salud