DESPACHOS A TODO EL PAÍS
Mostrando las entradas con la etiqueta engordar. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta engordar. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de junio de 2012

Disfruta una buena pasta ¡sin sentirte culpable!

Muchas personas creen firmemente que las pastas engordan y por lo general, parecen prohibitivas para todo aquel que quiera mantenerse en forma o decida iniciar una dieta para bajar de peso. Pero no te dejes llevar por ese mito. Estas delicias de la cocina italiana aportan muchos hidratos de carbono y también brindan otros nutrientes importantes. Descubre aquí cómo incorporarlas a tu dieta, sin inclinar la balanza ni descuidar tu salud.

“Las pastas no engordan, el que engorda es uno”, solía bromear un compañero de la universidad que finalmente se dedicó a estudiar las causas de la obesidad. Anécdota al margen, ¿crees que las pastas hacen engordar o eres de los que las come de cuando en cuando y con sentimiento de culpa? Pues es el momento de que comiences a cambiar de idea: esa es una creencia equivocada que por algún motivo se ha esparcido en el mundo occidental, aunque no se conocen muy bien los fundamentos, ya que este exquisito alimento es además una fuente de varios nutrientes.

Quizás lo que le ha creado mala fama a los sabrosos espaguetis o fideos y a toda su familia (¡que según algunos supera las 200 variedades!) son las temidas calorías, aunque en realidad los fideos por sí solos no tienen más calorías que el pan de salvado, el queso azul, el atún, una hamburguesa y hasta un huevo. ¿Sabías que incluso hasta el arroz contiene más calorías que las pastas? Claro que luego habrá que ver con qué salsas acompañas a cada plato. En este sentido, las menos recomendables son las salsas de origen animal, como las que se hacen a base de manteca y crema. Esas sí que añaden cientos de calorías y el exceso de éstas, recuerda, es lo que se traduce en aumento de peso.

Otro factor que contribuye a la imagen negativa que tienen las pastas es su alto contenido de carbohidratos, aún cuando se recomienda que por lo menos el 50% de la energía, en una dieta equilibrada, provenga de los hidratos de carbono. Es importante que consideres que los fideos contienen además otros nutrientes importantes como proteínas, sales minerales, vitaminas del grupo B, E, ácido fólico y fibra.

A pesar de la mala fama, las pastas son el alimento cocido que más se consume en el mundo, ¡incluso más que el pan! Por ese motivo, hasta los investigadores se han preocupado por agregarles micronutrientes para volverlas más saludables, sin que pierdan sus deliciosas características.

Por ejemplo, un equipo de investigadores del Instituto de Tecnología de Alimentos de la Facultad de Ingeniería Química de la Universidad Nacional del Litoral, en Argentina, aprovechó la popularidad de las pastas para convertirlas en alimentos que contribuyan a una dieta más sana, agregándoles proteínas de alta calidad y minerales.

Si deseas seguir leyendo este artículo, pincha aquí

domingo, 5 de junio de 2011

Bulimia nerviosa


¿Qué es?

La bulimia nerviosa es un trastorno alimenticio que consiste en darse frecuentes atracones de comida; es decir, ingerir grandes cantidades de comida de una sola vez, más allá de tener o no hambre. Durante el atracón, la persona siente que no tiene control sobre la comida y que no puede parar de comer. Aquellos que sufren de este trastorno pueden desarrollar estrategias para controlar su peso, como purgarse (vomitar). También pueden abusar de los laxantes, supositorios, enemas o diuréticos o pueden realizar ayunos prolongados, o hacer ejercicios físicos intensos.
Muchas personas con bulimia también presentan algunos síntomas de anorexia nerviosa. Tanto en la bulimia como en la anorexia, la persona puede mostrarse preocupada por su peso y estar muy acomplejada por el tamaño y forma de su cuerpo.
La típica persona con bulimia es adolescente, y a menudo comienza entre los 15 y 20 años y entre el 85 y el 90 por ciento son mujeres. Esta condición afecta a un 4 por ciento de las mujeres en algún momento de sus vidas. Sin embargo, la bulimia puede presentarse en los hombres generalmente sin recurrir a los purgantes. También ocurre en niños pequeños y adultos mayores.
Las personas con bulimia pueden comer grandes cantidades de comida, a veces hasta 20.000 calorías de una sola vez. Los alimentos que se ingieren en los atracones tienden a ser comidas “reconfortantes” que son dulces o saladas, blandas y suaves. Algunos ejemplos son los helados, los pasteles y las masas dulces. Las personas con bulimia pueden darse atracones algunas veces por semana o tan a menudo como varias veces en un mismo día. Aunque las personas con bulimia temen engordar y algunas tienen un bajo peso o sobrepeso extremos, la mayoría tiene un peso normal o un leve sobrepeso.
Al igual que la anorexia, la bulimia es perjudicial para la salud. Puede conducir a la deshidratación al purgarse, causar problemas gastrointestinales crónicos debido al uso de laxantes y caries por los vómitos excesivos. Durante su fase más destructiva, la bulimia puede causar latidos cardiacos irregulares, daño cardiaco permanente y hasta la muerte.
Las personas con bulimia usualmente se sienten avergonzadas de su comportamiento con los atracones de comida y los purgantes. Ya que a menudo las personas con bulimia tienen problemas para controlar sus impulsos, algunos sufren de comportamientos adictivos. A menudo también experimentan una gran depresión, ansiedad, pánico o fobia social.
Este trastorno está presente en las familias. Por eso, se presume que la bulimia está ligada a la herencia genética. Sin embargo, se desconoce la causa específica que la provoca. La mayoría de los especialistas creen que las vías cerebrales que controlan el apetito están comprometidas en este trastorno.

Síntomas

Los síntomas de la bulimia incluyen:
  • preocupación extrema por el peso y la forma del cuerpo
  • ingesta de grandes cantidades de comida en un breve periodo (darse atracones de comida) generalmente a escondidas
  • atracones de comida seguidos de vómitos autoinducidos, uso de medicamentos (laxantes, diuréticos, enemas o supositorios) ayunos, dietas restringidas en calorías o ejercicio físico excesivo.
La bulimia puede causar:
  • apatía, poca concentración
  • erosión dental y caries
  • dolor de garganta constante
  • debilidad muscular
  • dolor de huesos al hacer ejercicios físicos
  • baja presión arterial
  • latidos cardiacos irregulares
  • glándulas salivales inflamadas
  • constipación u otros problemas intestinales
  • problemas gastrointestinales, como hinchazón abdominal, acidez o reflujo ácido
  • problemas de fertilidad

Diagnóstico

La característica principal de este trastorno es la preocupación con el peso e imagen del cuerpo. El manual de diagnóstico psiquiátrico establece el criterio para realizar un diagnóstico de la bulimia aguda con atracones de comida por lo menos dos veces por día durante tres meses, junto a comportamientos  como el uso de  purgantes, ejercicio físico y dieta excesiva. Sin embargo no es necesario que todas estas características estén presentes para buscar ayuda. Visite a un médico si se siente preocupado por sus pensamientos y comportamientos relacionados con la comida y su peso corporal.
Su médico le preguntará sobre su historia clínica y le realizará un examen médico para verificar su salud general. Quizá le solicite también análisis de sangre para revisar los problemas asociados con los vómitos o el uso de laxantes.
Su médico también investigara si usted presenta un trastorno psicológico, como trastorno compulsivo obsesivo o un trastorno de ansiedad o de estado de ánimo.


Duración

La bulimia puede durar un breve periodo o puede continuar durante años. Alrededor del 25% de las personas que padecen de bulimia pueden mejorarse sin recurrir a un tratamiento. Sin tratamiento, más de la mitad de los pacientes con bulimia mejoran.
Pero aún después de un tratamiento exitoso, la bulimia puede regresar. La frecuencia y severidad con la que se presenta la bulimia puede variar notablemente.


Prevención

No existe una manera de prevenir la bulimia. El tratamiento puede resultar más fácil si el problema se detecta en una etapa temprana.


Tratamiento

Un trastorno alimenticio es una combinación compleja de problemas físicos y emocionales. Por eso, los proveedores de la salud tratan de organizar un tratamiento que pueda tratar estos problemas de manera integral.
Los objetivos del tratamiento son:
  • ayudar al paciente al lograr sus objetivos
  • reducir o eliminar los atracones de comida y los purgantes
  • tratar toda complicación física
  • brindar educación y motivar al paciente para que restablezca un método de ingesta saludable
  • ayudar a que el paciente entienda y cambie su patrón de pensamiento alterado relacionado con este trastorno
  • identificar y tratar todo trastorno psicológico asociado con este trastorno (por ejemplo depresión o ansiedad)
  • estimular y desarrollar el apoyo familiar
  • prevenir una recaída
El tratamiento incluye asesoramiento nutricional, psicológico y medicación con antidepresivos. A menudo resulta muy útil combinar algunos de estos enfoques. Siempre que no haya peligro grave de salud, se debería estimular a la persona que padece de bulimia para que restablezca sus objetivos personales.
El asesoramiento nutricional usualmente incluye desarrollar un plan alimenticio y aprender a reconocer las señales del cuerpo y los impulsos por los atracones de comida y los purgantes.
La psicoterapia tiene como objetivo ayudar a las personas con bulimia a mejorar su imagen corporal, entender y lidiar con las emociones, modificar sus comportamientos obsesivo-compulsivos relacionados con la comida, y lograr comportamientos alimenticios saludables. La terapia de comportamiento cognitivo (TCC) es el enfoque más estudiado y se cree que el más eficaz. La psicoterapia grupal y familiar también puede resultar útil. En la práctica, los especialistas tienden a combinar los elementos de la terapia de comportamiento cognitivo y la terapia psicodinámica. Los grupos de autoayuda y actividades guiadas por un profesional de la salud pueden también resultar buenos complementos para un plan de tratamiento.
Con o sin psicoterapia, la medicación puede reducir los impulsos por los atracones de comida y los purgantes. La fluoxetina (Prozac) se ha estudiado con frecuencia y es eficaz al igual que la sertralina (Zoloft). Las personas que sufren de bulimia pueden necesitar dosis más altas de las que se usan para la depresión. Dado que los trastornos de ansiedad y estados de ánimo están a menudo presentes en la bulimia, la medicación puede estar específicamente dirigida a tratar estos trastornos.


Cuándo llamar a un profesional

Póngase en contacto con un profesional de la salud (médico, terapeuta, psiquiatra) si cree que tiene o está en riesgo de padecer de bulimia. Si no se siente cómodo para realizar un consulta, hable con un amigo o miembro de la familia de confianza sobre su preocupación y pídale que se ponga en contacto con algún profesional de la salud en su lugar.
Si alguien que usted conoce presenta síntomas de bulimia, estimúlelo a ponerse en contacto con un médico o profesional de la salud mental. Confrontar a alguien que padece de bulimia puede resultar complicado. La persona puede negar su problema o ponerse a la defensiva. Para más información sobre como hablar una persona que se sospecha padece de bulimia, lea la sección de información adicional.


Pronóstico

Muchas personas con bulimia se recuperaran especialmente si la condición se descubre en una etapa temprana. En los estudios de seguimiento de largo plazo, en el 70 por ciento de las personas que padecen de este trastorno los síntomas de la bulimia desaparecen por completo. Algunos continúan luchando con los problemas alimenticios de varios niveles de severidad. El tratamiento ayuda a la posibilidad de lograr una mejoría. Hay un mejor pronóstico si la enfermedad se presenta en la adolescencia. El pronóstico no es bueno si la persona tiene otros problemas psiquiátricos, como trastorno obsesivo-compulsivo, problema de estados de ánimo o trastornos de la personalidad.
Tomado de Vida y Salud

lunes, 30 de mayo de 2011

La obesidad ¿Es heredada o adquirida (por los hábitos y las costumbres)?


Parece ser que un gen que le permitió a nuestros antepasados sobrevivir en épocas de hambre es uno de los responsables de que hoy, en estas sociedades en las que abundan los alimentos azucarados y ricos en calorías, no podamos eliminar esas grasas y perder peso. ¿Realmente la obesidad es una cuestión genética (heredada) o tiene que ver con hábitos y costumbres (adquirida)? Aquí te contamos más detalles sobre este debate.
Por mucho que Carolina se cuida en las comidas, no logra bajar de peso. La obesidad ¿tiene que ver con las conductas? o ¿es algo genético que heredamos de nuestros antepasados? La respuesta a esta pregunta no es tan sencilla ni definitiva. De algún modo, ambos factores pueden hacer que tengas esas libras o kilos de más que no puedes sacarte de encima.
Actualmente, la obesidad se ha convertido en una epidemia a nivel mundial, especialmente en los países en donde se ha incrementado el consumo de los alimentos con un alto contenido calórico (que contienen muchas calorías). Pero los genes, que regulan el modo en que nuestro cuerpo captura, almacena y elimina la energía de la comida tardan mucho tiempo en adaptarse a los cambios.
En este sentido, una hipótesis plantea que tenemos un gen “ahorrativo”, que es el que en el pasado le habría permitido a nuestros antepasados sobrevivir en épocas de hambre o escasez, cuando la disponibilidad de comida no siempre era segura, no estaba garantizada. Básicamente, estos genes hacen que las células grasas no consuman la grasa tan rápidamente, sino que la almacenen para tener reservas (y que nunca falte energía).
Frente a esta postura, otros especialistas han planteado que esto es sólo una parte de las condiciones (genéticas y ambientales) que favorecen la obesidad, como alimentarse en exceso (y no poder parar de comer), el sedentarismo o la falta de ejercicio físico, una disminución de la capacidad de utilizar las grasas de la dieta como energía y el aumento en la capacidad de almacenar las grasas corporales (del cuerpo).
De todos modos, no todas las personas que vivan en condiciones similares serán obesas ni todas las personas obesas tendrán la misma distribución de grasas en el cuerpo ni sufrirán los mismos problemas de salud. Incluso dentro de un mismo grupo étnico, las reacciones son diferentes entre uno y otro miembro. Esto hace pensar que sí existe un factor genético (hereditario) que acompaña a las costumbres.
Y si bien varias investigaciones han encontrado que la obesidad está relacionada con factores genéticos, la dificultad se encuentra en determinar cuáles son esos factores genéticos y cómo actúan en el cuerpo. Durante las últimas décadas, los estudios y los descubrimientos varían y continúan, con el objetivo de poder encontrar nuevas formas de combatir la obesidad.
Esto no significa que tengas vía libre para abandonarte a tus genes. Por el contario, hay investigaciones que demuestran que la actividad física puede invertir cierta tendencia genética a engordar y a combatir la obesidad. Y lo mejor de todo es que incluso con media hora de caminatas, jardinería o actividades cotidianas se puede marcar una diferencia.
Con respecto a la dieta, es importante que aprendas a elegir de manera inteligente qué, cuánto y cuándo comes lo que comes, no sólo para combatir la obesidad sino también otras enfermedades y complicaciones de salud como la presión arterial, el colesterol elevado, los problemas del corazón y la diabetes, entre otras.
Si tienes dudas al respecto o tienes algún problema de salud, la próxima vez que vayas al médico pregúntale cómo puede tu dieta ayudarte a mejorar tu condición, para mantenerte saludable, por más tiempo. Recuerda que la obesidad es una cuestión de salud. El reporte gratuito de “Soluciones Alimenticias para Perder Peso” te puede dar ideas para recetas saludables y deliciosas. ¡Buena suerte!
Tomado de Vida y Salud

lunes, 23 de mayo de 2011

Bebidas que engordan ¡Que no arruinen la dieta!


¿Sabias que las bebidas pueden aportar a tu cuerpo una gran cantidad de calorías no deseadas? Conócelas y elige las más saludables.


Cuando se hace dieta lo normal es concentrarse en la , es decir, la cantidad que comemos, la clase dealimentos, las calorías, las grasas... pero ¿y las bebidas? A menudo éstas se olvidan o simplemente se dejan de lado pensando que no son demasiado importantes a la hora de hacer . Pues no es cierto. La bebida es muy importante, y sin darte cuenta podrías estar consumiendo gran cantidad de calorías. De esta manera, hay que evitar ciertos tipos de  y elegir las más saludables.
  • Cualquier clase de gaseosa contiene mucho azúcar y  vacías. Además de contribuir en el aumento de , consumir éste tipo de bebidas habitualmente no es muy saludable.
  • La leche contiene nutrientes esenciales para nuestro , pero si es consumida en abundancia, es recomendable escogerla baja en calorías, es decir descremada.
  • Las bebidas isotónicas son buenas cuando se practica , pero hay que tener en cuanta que poseen la mitad o un tercio del azúcar de las bebidas gaseosas, así que vigilad la cantidad que ingerís.
  • El  es la primera bebida que eliminan las , pues posee muchas calorías.
  • Así que lo mejor, la bebida por excelencia y por tanto la más sana es el .
Tomado de Nosotras

domingo, 20 de marzo de 2011

Las chicas y el deporte: belleza, salud, felicidad y más

En la adolescencia, las chicas se preocupan por su apariencia y por atraer al sexo opuesto. También por tener un cuerpo bonito, o por no engordar. Algunas practican deportes, pero otras no se animan porque les aburre, no encuentran uno que les guste o porque les puede parecer un poco masculino. Cualquiera que sea tu razón para no practicar deportes durante la pubertad, ¡no vale! Al contrario, el deporte es un excelente aliado con un sin fin de beneficios. Aquí te contamos.

Claudia cuenta cómo jugaba tenis rigurosamente hasta los 13 años. Entonces, dejó la raqueta, porque le divertía más ir al centro comercial con sus amigas, ir a fiestas, o simplemente dormir. Pero hoy, a sus 25 años, se arrepiente. Según ella, si no hubiera dejado el tenis, tal vez hoy estaría más en forma y su adolescencia también habría sido más feliz.

Es sabido que la actividad regular es excelente para los chicos y las chicas adolescentes. Tal vez los jóvenes son los que más juegan deportes, porque esto les da la sensación de pertenecer a un grupo y también los hace ser más atractivos al sexo opuesto. Las chicas en cambio, a veces se inclinan por actividades suaves, o piensan que con salir a dar una vuelta a la manzana, van a estar en forma. Sin embargo, la Fundación para Deportes de la Mujer, en Estados Unidos, descubrió que además de divertirse y estar en forma, el practicar algún deporte durante la pubertad, trae otros beneficios para las adolescentes. ¡Toma nota!

  1. Practicar deportes te da confianza en ti misma. La actividad física, y por consiguiente, los deportes, siempre traen beneficios físicos y mentales. El deporte, además, trae beneficios sociales porque te vincula (te relaciona y te acerca) con otros chicos y chicas que lo practican. Tener más amigos/as, estar en forma, mantener un peso saludable y sobre pasar los retos del deporte, sin duda te ayudan a sentirte más segura de ti misma. Y eso, resulta muy atractivo para todo el mundo, en especial, para el sexo opuesto.
  2. Pertenecer a un grupo te da herramientas para el futuro. El trabajar en equipo y tener algún entrenador o mentor, hace que en el futuro sea más fácil para ti trabajar en grupo en cualquier tipo de proyecto. Además, establecer metas y ganar juegos o partidos hace que practiques para lo que será el éxito cuando seas mayor.
  3. Hacer deporte te dará mejores resultados en la escuela. A diferencia de lo que muchas chicas piensan, que el deporte les va a quitar tiempo del estudio, se ha comprobado que a las adolescentes que practican algún deporte les va mejor académicamente en la escuela y tienden a terminar sus estudios y a graduarse con más frecuencia que aquellas que no hacen deportes. El ejercicio no sólo te trae ventajas en el campo físico, también es excelente para tu desempeño en el salón de clase ya que mejora la memoria y aumenta la capacidad de aprender y de concentrarte.

Además de estos tres beneficios, engancharte con algún deporte te trae enormes beneficios físicos para el futuro: por ejemplo, previene la osteoporosis, la obesidad, la diabetes, y las enfermedades cardíacas. Y como si esto fuera poco, también te trae beneficios emocionales: ayuda a combatir el estrés y es te levanta el ánimo de forma natural.

¡Pero esto no es todo! Unos estudios recientes demuestran que los adolescentes (tanto los chicos como las chicas) que practican deportes describen que su salud es mejor en todos los aspectos: física, mental y emocionalmente; además de sentirse más felices y satisfechos con su vida.

Así que si como a Claudia te gusta ir a caminar por el centro comercial, o ver películas con tus amigas, no hay problema, pero no dejes también de incorporar algún deporte en tu vida. Piénsalo: ¿Qué deporte te gusta? Tiene que haber alguno que te llame la atención y te motive. Ya verás que una vez que empieces, te hará sentir más feliz y obtendrás todos los beneficios que mencionamos. ¡Hacer ejercicio vale al pena!

Tomado de Vida y Salud