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miércoles, 1 de junio de 2011

La meditación puede ayudarte a mejorar tu rendimiento en el colegio


Si no te está yendo tan bien cómo quisieras en tus estudios, aquí te presentamos una alternativa que puede ayudarte a mejorar tu capacidad de concentrarte y aprender: la meditación. ¿Se te había ocurrido? Sigue leyendo y entérate lo que se ha descubierto en investigaciones recientes sobre este tema.
Si crees que la meditación es aburrida, que es algo que sólo le gusta a la gente grande y que no tiene nada que ver con tu estilo de vida moderna, activa, llena de actividades y de reuniones sociales, te sugiero que tomes dos minutos para leer este artículo, especialmente si no te está yendo tan bien en el colegio cómo tú quisieras.
¿Por qué? Porque un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de la Universidad Maharishi de Administración, en California, Estados Unidos, demostró que la meditación trascendental podría ayudar a mejorar el rendimiento académico en los adolescentes, sobre todo en los cursos de matemática y de inglés.
Para ello consideraron el desempeño de alrededor de 200 alumnos de un colegio estatal en California, que tenían problemas para aprobar estas dos materias: inglés y matemáticas, y encontraron que quienes practicaban el programa de meditación transcendental mejoraron su rendimiento y sus calificaciones en ambos temas.
Si te estás preguntando de qué se trata la meditación trascendental, te cuento: es una práctica que te lleva a un estado de una tranquilidad mental y a otras vivencias espirituales, pues se enfoca en estar en el momento presente. Existen distintos tipos de meditación que generan efectos diferentes, por eso algunas personas aplican estas técnicas para obtener beneficios en distintos aspectos, como la salud y la educación. Esto dio lugar a que cada vez más investigadores se dedicaran a buscar una relación entre la meditación y esos  aspectos de la vida.
La meditación está asociada con estados de relajación física que pueden ser utilizados para aliviar el estrés, la ansiedad y otros síntomas del cuerpo, así como para producir cambios en la mente, que pueden ser utilizados para observarse a uno mismo, aprender a controlar la conducta o los impulsos y descubrir cuándo tu forma de pensar hace que seas autodestructivo/a o que te dañes a ti mismo/a.
Relacionado con la conducta y el pensamiento, los investigadores han desarrollado estudios en distintos países para vincular la meditación con la educación y encontraron resultados positivos. Por ejemplo, algunos análisis realizados en Estados Unidos por el Inner Resilience Program, en Nueva York, consideraron a estudiantes de hasta 11 años de edad y demostraron que la meditación en las aulas había logrado mejorar la confianza de los niños en sí mismos y su capacidad para relacionarse con el mundo.
En otro estudio que comparaba los hallazgos de más de 100 investigaciones al respecto, se comprobó que los estudiantes que recibieron el aprendizaje social y emocional dentro y fuera del aula mostraron importantes mejoras en su comportamiento: no sólo dominaron las habilidades para tranquilizarse y desenvolverse mejor, sino que también aprendieron con más eficacia y sus notas fueron más altas.
¿Todavía piensas que la meditación no es para ti? Pues hay más. Otras investigaciones trataron de evaluar cómo estas técnicas te pueden ayudar a mantenerte más sano, teniendo en cuenta que la salud emocional (es decir, tus emociones y tus sentimientos) afectan a la salud del cuerpo.
Tu cuerpo responde a la manera en la que piensas, sientes y actúas. Si estas estresado, ansioso o enojado, tu cuerpo tratara de decirte que algo no anda bien. Por eso, cuando tienes problemas emocionales es posible que el sistema de defensas de tu organismo se  debilite y, por ejemplo, podrías tener más resfriados y otras infecciones. Además, en esos tiempos difíciles es posible que te sientas desganado/a y no cuides tu salud como debieras, podrías no tener deseos de hacer ejercicio, comer mal y hasta abusar del alcohol, el tabaco u otras drogas (algo que, desafortunadamente, es bastante común durante la adolescencia).
Por todo esto, es importante que trates de reconocer tus emociones y comprender por qué las estás teniendo. Y si no tienes tiempo de empezar algún tipo de meditación (aunque algunas requieren ejercicios que pueden resultar muy entretenidos), aquí te sugiero algunas cosas sencillas que puedes empezar a aplicar para mejorar tu salud emocional y, de paso, sentirte más concentrado/a y con más energía para absorber nuevos conocimientos y mejorar tu rendimiento en los estudios y en la escuela:
  • Expresa tus sentimientos para que las personas que te quieren puedan saber qué cosas te molestan. Aunque debes considerar que quienes te rodean no siempre podrán ayudarte, a veces podría ser necesario que busques ayuda profesional.
  • Trata de que tu vida sea equilibrada y no te obsesiones con los problemas que puedan conducirte a sentimientos negativos. Es importante que aprendas a lidiar con los problemas pero también que puedas enfocarte en las cosas positivas de tu vida.
  • Procura ser tolerante cuando te enfrentes a los problemas y eleva la imagen que tienes de ti mismo/a.
  • Cuida tu salud. Para estar bien emocionalmente también hay que estarlo físicamente. Trata de que tus comidas sean saludables, duerme suficiente y haz ejercicios regularmente.
Hay muchos recursos para estar bien emocional y físicamente. La meditación es una de ellas. Tu mismo/a encontrarás cuáles son las cosas que te hacen bien y, cuando las descubras, no las abandones, te ayudarán para llevar una adolescencia sana y feliz, incluyendo un mejor rendimiento en la escuela.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 20 de marzo de 2011

Las chicas y el deporte: belleza, salud, felicidad y más

En la adolescencia, las chicas se preocupan por su apariencia y por atraer al sexo opuesto. También por tener un cuerpo bonito, o por no engordar. Algunas practican deportes, pero otras no se animan porque les aburre, no encuentran uno que les guste o porque les puede parecer un poco masculino. Cualquiera que sea tu razón para no practicar deportes durante la pubertad, ¡no vale! Al contrario, el deporte es un excelente aliado con un sin fin de beneficios. Aquí te contamos.

Claudia cuenta cómo jugaba tenis rigurosamente hasta los 13 años. Entonces, dejó la raqueta, porque le divertía más ir al centro comercial con sus amigas, ir a fiestas, o simplemente dormir. Pero hoy, a sus 25 años, se arrepiente. Según ella, si no hubiera dejado el tenis, tal vez hoy estaría más en forma y su adolescencia también habría sido más feliz.

Es sabido que la actividad regular es excelente para los chicos y las chicas adolescentes. Tal vez los jóvenes son los que más juegan deportes, porque esto les da la sensación de pertenecer a un grupo y también los hace ser más atractivos al sexo opuesto. Las chicas en cambio, a veces se inclinan por actividades suaves, o piensan que con salir a dar una vuelta a la manzana, van a estar en forma. Sin embargo, la Fundación para Deportes de la Mujer, en Estados Unidos, descubrió que además de divertirse y estar en forma, el practicar algún deporte durante la pubertad, trae otros beneficios para las adolescentes. ¡Toma nota!

  1. Practicar deportes te da confianza en ti misma. La actividad física, y por consiguiente, los deportes, siempre traen beneficios físicos y mentales. El deporte, además, trae beneficios sociales porque te vincula (te relaciona y te acerca) con otros chicos y chicas que lo practican. Tener más amigos/as, estar en forma, mantener un peso saludable y sobre pasar los retos del deporte, sin duda te ayudan a sentirte más segura de ti misma. Y eso, resulta muy atractivo para todo el mundo, en especial, para el sexo opuesto.
  2. Pertenecer a un grupo te da herramientas para el futuro. El trabajar en equipo y tener algún entrenador o mentor, hace que en el futuro sea más fácil para ti trabajar en grupo en cualquier tipo de proyecto. Además, establecer metas y ganar juegos o partidos hace que practiques para lo que será el éxito cuando seas mayor.
  3. Hacer deporte te dará mejores resultados en la escuela. A diferencia de lo que muchas chicas piensan, que el deporte les va a quitar tiempo del estudio, se ha comprobado que a las adolescentes que practican algún deporte les va mejor académicamente en la escuela y tienden a terminar sus estudios y a graduarse con más frecuencia que aquellas que no hacen deportes. El ejercicio no sólo te trae ventajas en el campo físico, también es excelente para tu desempeño en el salón de clase ya que mejora la memoria y aumenta la capacidad de aprender y de concentrarte.

Además de estos tres beneficios, engancharte con algún deporte te trae enormes beneficios físicos para el futuro: por ejemplo, previene la osteoporosis, la obesidad, la diabetes, y las enfermedades cardíacas. Y como si esto fuera poco, también te trae beneficios emocionales: ayuda a combatir el estrés y es te levanta el ánimo de forma natural.

¡Pero esto no es todo! Unos estudios recientes demuestran que los adolescentes (tanto los chicos como las chicas) que practican deportes describen que su salud es mejor en todos los aspectos: física, mental y emocionalmente; además de sentirse más felices y satisfechos con su vida.

Así que si como a Claudia te gusta ir a caminar por el centro comercial, o ver películas con tus amigas, no hay problema, pero no dejes también de incorporar algún deporte en tu vida. Piénsalo: ¿Qué deporte te gusta? Tiene que haber alguno que te llame la atención y te motive. Ya verás que una vez que empieces, te hará sentir más feliz y obtendrás todos los beneficios que mencionamos. ¡Hacer ejercicio vale al pena!

Tomado de Vida y Salud