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viernes, 3 de junio de 2011

Insomnio: la pesadilla de no poder dormir


Si te cuesta trabajo conciliar el sueño o te despiertas varias veces en el transcurso de la noche, no estás solo, es algo muy común. Esta condición se conoce como insomnio y afecta tu ánimo, tu salud física y mental, tu desempeño en el trabajo y tu calidad de vida. ¿De qué se trata el insomnio y qué se puede hacer para combatirlo? En Vida y Salud te contamos por qué te podría suceder y cómo puedes recobrar tus horas de sueño perdidas.
Te acuestas cansado(a) y empiezas a dar vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño. Por más que quieres dormir, no puedes. De repente, te quedas dormido(a) y te despiertas al rato sin haber descansado. Las noches se hacen eternas, y los días, también. El cansancio no te deja rendir bien en el trabajo, tienes problemas para concentrarte y estás empezando a enfermarte. Sin embargo cuando te vas a la cama, no puedes dormir. ¡No hay peor pesadilla! La falta de sueño es un problema preocupante.
Es una condición llamada insomnio. Si no estás seguro(a) de si tus problemas para dormir pueden clasificarse como insomnio, abre los ojos ante estos síntomas:
  • Dificultad para quedarte dormido cada noche
  • Despertarte muy temprano y despertarte varias veces durante la noche
  • Sentirte cansado, como si no hubieras dormido nada
  • Irritabilidad, depresión o ansiedad
  • Fatiga y somnolencia durante el día
  • Problemas para concentrarte
  • Aumento en el número de accidentes
  • Ansiedad cuando se acerca la hora de irse a dormir
  • Problemas gastrointestinales.
Pero, si el sueño es algo tan necesario para nuestra salud, ¿cuál puede ser la causa de perderlo? ¿qué puede hacer que esté interfiriendo con tu capacidad para descansar? El insomnio es con frecuencia una consecuencia de otro problema de salud. Algunas causas comunes del insomnio, incluyen las siguientes:
  • Depresión: cuando estás triste y deprimido(a) por algo, tienes problemas para dormir o puedes dormir demasiado a horas que no son las normales. Esto se debe a que hay un desequilibrio químico en tu cerebro que impiden que te relajes y concilies el sueño.
  • Estrés y ansiedad: las preocupaciones sobre el trabajo, la salud, la familia y/o la escuela pueden hacer que tu mente esté demasiado activa durante la noche, haciendo que sea difícil dormir. Además, si estás pasando por momentos estresantes de la vida, como la pérdida de un trabajo, el rompimiento de una relación o la salud de un ser querido, puede que sufras de insomnio.
  • Cafeína, nicotina y alcohol: el café, el té, las gaseosas (de cola) y otras bebidas que contienen cafeína son estimulantes y hacen que no te duermas fácilmente. Además, si fumas, el tabaco y la nicotina también son estimulantes que causan insomnio. El alcohol, a diferencia de lo que muchas personas creen, te ayuda a que te duermas, pero te impide a que lo hagas profundamente. Esto hace que te despiertes varias veces durante la noche y no descanses bien.
  • Condiciones médicas: Algunas enfermedades que están relacionadas con el insomnio o la dificultad para dormir son la artritis, la diabetes, cáncer, enfermedades cardíacas, dificultad para respirar, apnea del sueño, problemas de tiroides, reflujo gastrointestinal, Parkinson y Alzheimer. Esto es porque puedes sufrir de dolor crónico, tener ganas de orinar durante la noche o dificultad para respirar. Si tratas estas condiciones con los medicamentos y los tratamientos indicados (pastillas para el dolor, control de tu diabetes, etc.) seguramente podrás dormir mucho mejor.
  • Medicamentos: Los medicamentos recetados como los antidepresivos, medicinas para la alergia o la presión arterial pueden afectar el sueño. Los medicamentos de venta libre pueden contener cafeína y otros estimulantes, que te van a dejar toda la noche con los ojos abiertos. Esto incluye algunas hierbas y suplementos también.
  • Cambios en tu horario y estilo de vida: el viajar por trabajo, tener un turno muy temprano o muy tarde en el trabajo, pueden afectar el ritmo de tu cuerpo y pueden causarte problemas para conciliar el sueño.
  • Comer demasiado y muy tarde en la noche: Seguro te ha pasado antes. Estás en una cena con amigos y la comida es abundante. A pesar de que la pasaste bien, cuando llegas a la casa te sientes demasiado lleno(a) y no puedes conciliar el sueño. El proceso de la digestión tarda, puede que te de acidez y eso te mantenga despierto(a). Por eso, mejor come temprano y si te da hambre luego de la cena, pica una botana ligera, como un vaso de leche descremada, un yogurt o una fruta.
¿Qué puedes hacer para recuperar el sueño? De acuerdo con tu caso, el médico podrá recomendarte terapias para combatir el insomnio o pastillas para dormir, las cuales se usan por lo general sólo durante un tiempo. Lo ideal es que mediante técnicas de relajación, horarios fijos de irte a la cama y otras técnicas como privación de sueño (para que te canses más y quieras dormir) tu organismo recobrará la capacidad de descanso.
Seguramente te recomendará:
  • Irte a la cama siempre a la misma hora.
  • Si no estás durmiendo, no te quedes en la cama. Ve a otra habitación a leer un libro o a ver televisión hasta que te de sueño.
  • No duermas siestas.
  • Disminuye tu consumo de bebidas con cafeína y alcohol.
  • No trates demasiado de quedarte dormido(a). Esto sólo hará que te despiertes más.
  • Practica algún ritual relajante antes de dormir, como tomar un baño, meditar, poner música suave.
  • Haz ejercicio diariamente, pero no cerca de la hora de dormir.
Si estás entre el grupo de personas que sufren de insomnio practica estas recomendaciones. Pero, si el no dormir está afectando tu vida diaria, busca ayuda profesional. Recupera tu sueño y ¡dile adiós a la pesadilla del insomnio!
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 1 de junio de 2011

La meditación puede ayudarte a mejorar tu rendimiento en el colegio


Si no te está yendo tan bien cómo quisieras en tus estudios, aquí te presentamos una alternativa que puede ayudarte a mejorar tu capacidad de concentrarte y aprender: la meditación. ¿Se te había ocurrido? Sigue leyendo y entérate lo que se ha descubierto en investigaciones recientes sobre este tema.
Si crees que la meditación es aburrida, que es algo que sólo le gusta a la gente grande y que no tiene nada que ver con tu estilo de vida moderna, activa, llena de actividades y de reuniones sociales, te sugiero que tomes dos minutos para leer este artículo, especialmente si no te está yendo tan bien en el colegio cómo tú quisieras.
¿Por qué? Porque un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de la Universidad Maharishi de Administración, en California, Estados Unidos, demostró que la meditación trascendental podría ayudar a mejorar el rendimiento académico en los adolescentes, sobre todo en los cursos de matemática y de inglés.
Para ello consideraron el desempeño de alrededor de 200 alumnos de un colegio estatal en California, que tenían problemas para aprobar estas dos materias: inglés y matemáticas, y encontraron que quienes practicaban el programa de meditación transcendental mejoraron su rendimiento y sus calificaciones en ambos temas.
Si te estás preguntando de qué se trata la meditación trascendental, te cuento: es una práctica que te lleva a un estado de una tranquilidad mental y a otras vivencias espirituales, pues se enfoca en estar en el momento presente. Existen distintos tipos de meditación que generan efectos diferentes, por eso algunas personas aplican estas técnicas para obtener beneficios en distintos aspectos, como la salud y la educación. Esto dio lugar a que cada vez más investigadores se dedicaran a buscar una relación entre la meditación y esos  aspectos de la vida.
La meditación está asociada con estados de relajación física que pueden ser utilizados para aliviar el estrés, la ansiedad y otros síntomas del cuerpo, así como para producir cambios en la mente, que pueden ser utilizados para observarse a uno mismo, aprender a controlar la conducta o los impulsos y descubrir cuándo tu forma de pensar hace que seas autodestructivo/a o que te dañes a ti mismo/a.
Relacionado con la conducta y el pensamiento, los investigadores han desarrollado estudios en distintos países para vincular la meditación con la educación y encontraron resultados positivos. Por ejemplo, algunos análisis realizados en Estados Unidos por el Inner Resilience Program, en Nueva York, consideraron a estudiantes de hasta 11 años de edad y demostraron que la meditación en las aulas había logrado mejorar la confianza de los niños en sí mismos y su capacidad para relacionarse con el mundo.
En otro estudio que comparaba los hallazgos de más de 100 investigaciones al respecto, se comprobó que los estudiantes que recibieron el aprendizaje social y emocional dentro y fuera del aula mostraron importantes mejoras en su comportamiento: no sólo dominaron las habilidades para tranquilizarse y desenvolverse mejor, sino que también aprendieron con más eficacia y sus notas fueron más altas.
¿Todavía piensas que la meditación no es para ti? Pues hay más. Otras investigaciones trataron de evaluar cómo estas técnicas te pueden ayudar a mantenerte más sano, teniendo en cuenta que la salud emocional (es decir, tus emociones y tus sentimientos) afectan a la salud del cuerpo.
Tu cuerpo responde a la manera en la que piensas, sientes y actúas. Si estas estresado, ansioso o enojado, tu cuerpo tratara de decirte que algo no anda bien. Por eso, cuando tienes problemas emocionales es posible que el sistema de defensas de tu organismo se  debilite y, por ejemplo, podrías tener más resfriados y otras infecciones. Además, en esos tiempos difíciles es posible que te sientas desganado/a y no cuides tu salud como debieras, podrías no tener deseos de hacer ejercicio, comer mal y hasta abusar del alcohol, el tabaco u otras drogas (algo que, desafortunadamente, es bastante común durante la adolescencia).
Por todo esto, es importante que trates de reconocer tus emociones y comprender por qué las estás teniendo. Y si no tienes tiempo de empezar algún tipo de meditación (aunque algunas requieren ejercicios que pueden resultar muy entretenidos), aquí te sugiero algunas cosas sencillas que puedes empezar a aplicar para mejorar tu salud emocional y, de paso, sentirte más concentrado/a y con más energía para absorber nuevos conocimientos y mejorar tu rendimiento en los estudios y en la escuela:
  • Expresa tus sentimientos para que las personas que te quieren puedan saber qué cosas te molestan. Aunque debes considerar que quienes te rodean no siempre podrán ayudarte, a veces podría ser necesario que busques ayuda profesional.
  • Trata de que tu vida sea equilibrada y no te obsesiones con los problemas que puedan conducirte a sentimientos negativos. Es importante que aprendas a lidiar con los problemas pero también que puedas enfocarte en las cosas positivas de tu vida.
  • Procura ser tolerante cuando te enfrentes a los problemas y eleva la imagen que tienes de ti mismo/a.
  • Cuida tu salud. Para estar bien emocionalmente también hay que estarlo físicamente. Trata de que tus comidas sean saludables, duerme suficiente y haz ejercicios regularmente.
Hay muchos recursos para estar bien emocional y físicamente. La meditación es una de ellas. Tu mismo/a encontrarás cuáles son las cosas que te hacen bien y, cuando las descubras, no las abandones, te ayudarán para llevar una adolescencia sana y feliz, incluyendo un mejor rendimiento en la escuela.
Tomado de Vida y Salud

domingo, 10 de abril de 2011

Recomendaciones para combatir el bruxismo (apretar los dientes)


El bruxismo se refiere a apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria. En esta sección ya hemos hablado acerca de esto, pero en esta oportunidad te damos algunas recomendaciones para que no aprietes los dientes. ¡No te las pierdas!
¿Bruxismo? Si estás en este momento apretando los dientes y no te habías dado cuenta, sufres de esta condición. Inconscientemente, y debido a la tensión acumulada en las mandíbulas, muchas personas aprietan o rechinan sus dientes, incluso durante la noche. En ocasiones, el bruxismo puede ser leve y no necesita tratamiento. Pero si es severo, o si se presenta con mucha frecuencia es perjudicial para tu salud porque te puede causar problemas en la mandíbula, dolores de cabeza, y por supuesto, puede dañar y desgastar tus dientes.Si sufres de bruxismo, tal vez tu dentista se dará cuenta por el estado de tus dientes o porque le cuentes los síntomas que te causa. Hay ciertas medidas que puedes tomar para prevenir apretar o rechinar los dientes, que tienen que ver con sus causas.
Por ejemplo, si el estrés es lo que te causa que aprietes tus dientes y los hagas rechinar, entonces debes buscar maneras de relajarte y sobrellevarlo. Puedes preguntarle a tu médico sobre técnicas de relajación para deshacerte del estrés, como hacer ejercicio, ir a terapia, practicar yoga o meditación y en ocasiones, hasta tomar medicamentos para relajar tus músculos.  Si aprietas tus dientes durante la noche sin darte cuenta, tu dentista probablemente te indicará que uses una barrera protectora o férula (que se puede hacer a la medida) para cuidar tus dientes. Estas barreras cubren los dientes en su totalidad, y se parecen a aquellas que usan los deportistas para proteger su dentadura de daños causados por el contacto o los golpes.
Pero además de todo esto, existen algunas formas de evitar que aprietes tus dientes y les causes daños a largo plazo. Estos consejos te pueden ayudar:
  • Evita abusar del alcohol, ya que el bruxismo tiende a intensificarse cuando lo consumes.
  • No muerdas lapiceros, lápices ni nada que no sea comida. Tampoco comas chicle o goma de mascar todo el tiempo, porque de esa forma estás acostumbrando a tus mandíbulas y a tus dientes a que tienen que estar mascando con frecuencia.
  • Evita el consumo de alimentos y bebidas que contienen cafeína, ya que pueden estimular a tus músculos porque producen adrenalina. Algunos ejemplos de estos alimentos incluyen: el chocolate, el café y las sodas.
  • Procura tomar consciencia de cuándo estás apretando los dientes. Cuando te des cuenta de que lo estás haciendo, relaja la mandíbula y pon tu lengua entre tus dientes delanteros para relajar los músculos.
  • Si tu bruxismo se presenta durante la noche, practica técnicas de relajación antes de irte a dormir. Puedes tomar un baño caliente, respirar y masajearte suavemente las mandíbulas (justo donde se unen, cerca del oído) con un paño mojado con agua tibia.
Si sigues estos consejos, tal vez puedas darle una mano al cuidado de tus dientes. Es bueno recordar que el bruxismo en la mayoría de los adultos tiene orígenes o causas psicológicas. El estrés, la ansiedad, tu nivel de agresividad, tu hiperactividad o si eres muy competitivo, influyen en que tus mandíbulas y otras partes de tu cuerpo se pongan tensas.
En los niños, el bruxismo se da cuando están desarrollando la mandíbula y les están saliendo los dientes. Pero por lo general, en ellos esta condición es pasajera y desaparece durante la adolescencia.
Habla con tu odontólogo (dentista) para que sepas si estás apretando los dientes inconscientemente. Entre los dos pueden buscar soluciones que te ayuden a cuidar y preservar tu dentadura y a evitar su desgaste. ¡Dile no al estrés y despídete del bruxismo!
Tomado de Vida y Salud

viernes, 11 de febrero de 2011

La artritis y el ejercicio


Si los dolores que te causa la artritis te vienen como anillo al dedo como excusa para que dejes de hacer ejercicio, he aquí algunas razones y sugerencias para que pongas tu cuerpo en movimiento y mantengas una vida más saludable. No dejes que la artritis te inmovilice.

Falta poco para que Mirta cumpla 70 años y por supuesto, ya tiene casi todo listo para la fiesta. Sólo un detalle le preocupa: le gustaría bailar aunque sea un ratito ese día pero es probable que no pueda hacerlo. Hace unos años, la artritis comenzó a desarrollarse en el cuerpo de Mirta.

Esta enfermedad de las articulaciones que genera dolor y rigidez, y hasta puede presentar inflamación, calor y enrojecimiento, hizo que -lentamente y casi sin darse cuenta- fuera eliminando los movimientos cotidianos de su rutina diaria.

La buena noticia es que puede hacer mucho para recuperar la movilidad perdida, y por qué no, volver a bailar aunque sea un poquito, posiblemente no en su propia fiesta pero sí en alguna próxima, luego de unos meses de ejercitar su cuerpo.

Es cierto que los dolores que genera la artritis suelen generar inactividad pero también es cierto que muchas veces el mismo dolor hace que te limites y dejes de hacer ciertos movimientos, simplemente porque crees que ya no puedes hacerlos.

El paso del tiempo, sumado a la enfermedad, no sólo no te permite bailar como en tus épocas de juventud, tampoco tienes fuerzas para caminar tanto como antes e incluso, hasta te cuesta mantenerte de pie durante más de una hora, mientras preparas una cena romántica o el almuerzo del domingo para disfrutar con la familia o los amigos.

Si eres de las personas que piensa (y siente) cosas similares, deja de preocuparte y ponte en acción: si haces ejercicio regularmente puedes devolverle fuerza a tus músculos, recuperar el movimiento y aliviar el dolor que te provoca la artritis. Por supuesto, no esperes volver a sentirte como a los 20, pero sí podrás volver a disfrutar más todas esas tareas cotidianas que te cuestan tanto trabajo actualmente.

Cuando Mirta tuvo que ponerse manos a la obra, nuevamente volvió el “no puedo”: porque cerca de donde vive no hay buenas profesoras de yoga ni de estiramiento, porque las inscripciones a esas clases son muy costosas o simplemente porque tiene artritis y no puede realizar ciertos movimientos.

Es posible que todo esto sea cierto pero en todas estas afirmaciones también hay algo de auto-sabotaje. En principio, no tienes que realizar movimientos que no puedas hacer, ya sea porque te duele o porque has perdido flexibilidad.

Por el contrario, cada vez que te propongas hacer ejercicio recuerda no sobre exigirte ni forzarte, tampoco deberías agitarte. La idea es que con el tiempo y con ejercicios suaves que no te generen dolor ni molestias, vayas recuperando la movilidad y tonificando los músculos.

Esto no sólo te permitirá volver a bailar, caminar varias cuadras y cocinar durante toda la mañana para luego levantarte varias veces para atender a tus visitas, sino que además aliviará los mismos dolores que provoca la artritis y hasta te permitirá dormir mejor. Todo eso, ¿necesitas algún motivo más?

Ahora que ya sabes que el ejercicio puede ayudarte a sobrellevar mejor tu artritis, debes encontrar el más conveniente para ti. En este caso, es importante que consultes con tu reumatólogo qué movimientos debes evitar y si debes tener alguna precaución de acuerdo a tu caso particular.

Luego, es hora de ponerte en acción y buscar la actividad que te resulte más placentera. Los ejercicios pueden ser de distinto tipo:De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De estiramiento: destinados a fortalecer los músculos, pueden ofrecer mayor apoyo a las articulaciones y ayudan a reducir el impacto en la articulación que te duelen. Además, contribuyen a un mejor funcionamiento y ayudan a reducir la pérdida ósea (del hueso) asociada con la inactividad, algunas formas de artritis inflamatoria y el uso de ciertos medicamentos.

Aeróbicos o cardiorrespiratorios: mejoran la función cardiaca, pulmonar y muscular. Ayudan a controlar el peso, el estado de ánimo, el patrón del sueño y la salud en general. Entre las formas seguras se incluyen: caminar, nadar, montar en bicicleta y tareas cotidianas como cortar el césped (el pasto), rastrillar hojas y sacar el perro a pasear (eso también va a poner feliz a tu perro).

De conciencia corporal: para mejorar la postura, el equilibrio, la conciencia de la posición articular (de tus articulaciones), la coordinación y la relajación. El Tai chi y el yoga, por ejemplo, incorporan ejercicios de este tipo.

El lugar y el momento también lo decides tú. Algunas personas prefieren tomar clases o buscar compañía para hacer los ejercicios, otros prefieren quedarse en la comodidad de su hogar. No dejes que este tipo de factores te desanimen, piensa en todos los beneficios que tendrás al recuperar la movilidad y al aliviar tus dolores.

En todo momento, recuerda consultar periódicamente con tu reumatólogo/ga u otro profesional de salud acerca de tu programa de ejercicios y acerca de cualquier otra inquietud que tengas, para recibir la orientación necesaria.

De ese modo, podrás incorporar las actividades físicas regulares a tu rutina diaria y podrás beneficiarte con un estilo de vida activo y saludable a pesar de tener artritis.

Tomado de Vida y Salud