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domingo, 6 de marzo de 2011

¿Se recomiendan los suplementos vitamínicos contra el cáncer?

Muchas personas que padecen algún tipo de cáncer consideran utilizar suplementos vitamínicos para acompañar sus tratamientos. ¿Qué tipo de suplementos y terapias alternativas existen, cuáles son sus ventajas y cuáles los riesgos?

Esa tarde, Carla había llegado al consultorio, tan alegre y convencida, que fue difícil hacerla cambiar de opinión. Le habían ofrecido un compuesto de vitaminas, en apariencia “totalmente naturales”, que resolvería su problema de cáncer así de simple, como por arte de magia.

Lamentablemente, si bien hay muchos adelantos en la medicina que permiten ofrecer diferentes alternativas para tratar el cáncer, todavía no existe una fórmula mágica para eliminarlo. Si algo parecido a lo que le pasó a Carla te ocurre a ti, no lo creas sin antes cuestionarte cómo ocurriría eso y por qué resultaría tan fácil.

El recibir la noticia de que tienes algún tipo de cáncer suele ser muy angustiante, por eso también es lógico que busques todos los métodos posibles que puedan curarte y aliviarte, tanto física como espiritualmente.

Incluso, luego de comenzar el tratamiento, podrías sentir algunas molestias, como náuseas, debilidad y cansancio, que a veces la quimioterapia o las radiaciones pueden causar. En ocasiones, esto podría dificultar tu vida cotidiana y esto podría contribuir a que tu ánimo decaiga.

Ante estas situaciones, cada vez son más quienes buscan lo que se llaman terapias complementarias, alternativas o integradas. En todos los casos, es importante que lo consultes con tu médico para evitar que estos interfieran con tu tratamiento y para que te asesores.

Muchas veces, la gente teme que sus médicos no los apoyen o que no los entiendan cuando deciden seguir una terapia complementaria, o que les pase como a Carla que llegó muy entusiasmada pero se fue del consultorio con una idea diferente en su mente.

Carla descubrió que el consumir vitaminas en exceso podía interferir con su tratamiento e incluso disminuir o retardar los efectos esperados. Incluso para quienes no tienen cáncer, consumir vitaminas en exceso puede ser perjudicial. Además, su médico le sugirió otro tipo de terapias complementarias, como el yoga, para acompañar su tratamiento y aliviar sus dolores.

Siempre hay algo que podrás hacer para sentirte mejor y luchar contra la enfermedad. Pero a veces la publicidad y el mercadeo engaña o tenemos ideas falsas como que si algo es natural es más sano, cuando en realidad eso no siempre es así, especialmente si estás recibiendo algún tratamiento en particular.

Por eso, si estás pensando en tomar algún suplemento, vitamina o hierba o seguir alguna terapia alternativa, busca la mayor cantidad de información posible, trata de consultar fuentes y terapeutas alternativos confiables (que se hayan graduado de centros universitarios de calidad) y luego coméntale tu intención a tu médico para que pueda orientarte en tu decisión. Por desgracia, hay muchos charlatanes que se aprovechan de la gente en estos momentos de angustia. Afortunadamente cada vez se están haciendo más estudios científicos en universidades en todo el mundo y en lugares como los Institutos Nacionales de Salud en Estados Unidos cuyo objetivo es encontrar si estos tratamientos funcionan y si tienen efectos negativos o no. Desafortunadamente muchas de las personas que los venden no los realizan, pues su objetivo no es “tu bien”, es el bien de su bolsillo.

Mientras tanto, te contamos algunas de las alternativas que puedes encontrar:

  1. Medicinas para el cuerpo y la mente. Se basan en la idea de que la mente puede modificar al cuerpo. Por ejemplo, incluye la meditación, la hipnosis, el yoga y el uso de imágenes, entre otras disciplinas.
  2. Prácticas biológicas. Incluyen lo que generalmente se conoce como “natural”, como hierbas y suplementos dietéticos, entre los cuales se destacan las vitaminas y ciertos alimentos con características particulares, como los antioxidantes.
  3. Prácticas basadas la manipulación del cuerpo. Se basan en el trabajo sobre una o más partes del cuerpo, como los masajes, la reflexología y la curación quiropráctica.
  4. Medicina energética. Se basa en la creencia de que el cuerpo tiene campos energéticos que pueden ser utilizados para sanar. Es el caso del Tai Chi y el Reiki, por ejemplo.
  5. Sistemas médicos completos. Se trata de sistemas y creencias de diferentes culturas y partes del mundo que han evolucionado a lo largo del tiempo, como la medicina ayurvédica (India), la medicina tradicional china (incluye la acupuntura, por ejemplo) y la homeopatía.

Considera que ninguno de estos métodos ha demostrado científicamente que curan el cáncer. Sin embargo, aunque estas alternativas no funcionan para todos, algunas pueden ayudarte a relajarte y a disminuir tu estrés, las náuseas, el dolor y otros síntomas o efectos colaterales que te cause el tratamiento, así como a llevar una vida más amena y saludable una vez que hayas concluido el tratamiento para combatir el cáncer. Por eso, muchos sitios universitarios las utilizan en conjunto con los tratamientos tradicionales. Algunos como la meditación y el yoga son maravillosos. Pero recuerda, siempre consulta con tu médico.


Tomado de Vida y Salud

viernes, 11 de febrero de 2011

La artritis y el ejercicio


Si los dolores que te causa la artritis te vienen como anillo al dedo como excusa para que dejes de hacer ejercicio, he aquí algunas razones y sugerencias para que pongas tu cuerpo en movimiento y mantengas una vida más saludable. No dejes que la artritis te inmovilice.

Falta poco para que Mirta cumpla 70 años y por supuesto, ya tiene casi todo listo para la fiesta. Sólo un detalle le preocupa: le gustaría bailar aunque sea un ratito ese día pero es probable que no pueda hacerlo. Hace unos años, la artritis comenzó a desarrollarse en el cuerpo de Mirta.

Esta enfermedad de las articulaciones que genera dolor y rigidez, y hasta puede presentar inflamación, calor y enrojecimiento, hizo que -lentamente y casi sin darse cuenta- fuera eliminando los movimientos cotidianos de su rutina diaria.

La buena noticia es que puede hacer mucho para recuperar la movilidad perdida, y por qué no, volver a bailar aunque sea un poquito, posiblemente no en su propia fiesta pero sí en alguna próxima, luego de unos meses de ejercitar su cuerpo.

Es cierto que los dolores que genera la artritis suelen generar inactividad pero también es cierto que muchas veces el mismo dolor hace que te limites y dejes de hacer ciertos movimientos, simplemente porque crees que ya no puedes hacerlos.

El paso del tiempo, sumado a la enfermedad, no sólo no te permite bailar como en tus épocas de juventud, tampoco tienes fuerzas para caminar tanto como antes e incluso, hasta te cuesta mantenerte de pie durante más de una hora, mientras preparas una cena romántica o el almuerzo del domingo para disfrutar con la familia o los amigos.

Si eres de las personas que piensa (y siente) cosas similares, deja de preocuparte y ponte en acción: si haces ejercicio regularmente puedes devolverle fuerza a tus músculos, recuperar el movimiento y aliviar el dolor que te provoca la artritis. Por supuesto, no esperes volver a sentirte como a los 20, pero sí podrás volver a disfrutar más todas esas tareas cotidianas que te cuestan tanto trabajo actualmente.

Cuando Mirta tuvo que ponerse manos a la obra, nuevamente volvió el “no puedo”: porque cerca de donde vive no hay buenas profesoras de yoga ni de estiramiento, porque las inscripciones a esas clases son muy costosas o simplemente porque tiene artritis y no puede realizar ciertos movimientos.

Es posible que todo esto sea cierto pero en todas estas afirmaciones también hay algo de auto-sabotaje. En principio, no tienes que realizar movimientos que no puedas hacer, ya sea porque te duele o porque has perdido flexibilidad.

Por el contrario, cada vez que te propongas hacer ejercicio recuerda no sobre exigirte ni forzarte, tampoco deberías agitarte. La idea es que con el tiempo y con ejercicios suaves que no te generen dolor ni molestias, vayas recuperando la movilidad y tonificando los músculos.

Esto no sólo te permitirá volver a bailar, caminar varias cuadras y cocinar durante toda la mañana para luego levantarte varias veces para atender a tus visitas, sino que además aliviará los mismos dolores que provoca la artritis y hasta te permitirá dormir mejor. Todo eso, ¿necesitas algún motivo más?

Ahora que ya sabes que el ejercicio puede ayudarte a sobrellevar mejor tu artritis, debes encontrar el más conveniente para ti. En este caso, es importante que consultes con tu reumatólogo qué movimientos debes evitar y si debes tener alguna precaución de acuerdo a tu caso particular.

Luego, es hora de ponerte en acción y buscar la actividad que te resulte más placentera. Los ejercicios pueden ser de distinto tipo:De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De estiramiento: destinados a fortalecer los músculos, pueden ofrecer mayor apoyo a las articulaciones y ayudan a reducir el impacto en la articulación que te duelen. Además, contribuyen a un mejor funcionamiento y ayudan a reducir la pérdida ósea (del hueso) asociada con la inactividad, algunas formas de artritis inflamatoria y el uso de ciertos medicamentos.

Aeróbicos o cardiorrespiratorios: mejoran la función cardiaca, pulmonar y muscular. Ayudan a controlar el peso, el estado de ánimo, el patrón del sueño y la salud en general. Entre las formas seguras se incluyen: caminar, nadar, montar en bicicleta y tareas cotidianas como cortar el césped (el pasto), rastrillar hojas y sacar el perro a pasear (eso también va a poner feliz a tu perro).

De conciencia corporal: para mejorar la postura, el equilibrio, la conciencia de la posición articular (de tus articulaciones), la coordinación y la relajación. El Tai chi y el yoga, por ejemplo, incorporan ejercicios de este tipo.

El lugar y el momento también lo decides tú. Algunas personas prefieren tomar clases o buscar compañía para hacer los ejercicios, otros prefieren quedarse en la comodidad de su hogar. No dejes que este tipo de factores te desanimen, piensa en todos los beneficios que tendrás al recuperar la movilidad y al aliviar tus dolores.

En todo momento, recuerda consultar periódicamente con tu reumatólogo/ga u otro profesional de salud acerca de tu programa de ejercicios y acerca de cualquier otra inquietud que tengas, para recibir la orientación necesaria.

De ese modo, podrás incorporar las actividades físicas regulares a tu rutina diaria y podrás beneficiarte con un estilo de vida activo y saludable a pesar de tener artritis.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 26 de diciembre de 2010

El poder de la mente en la salud y las terapias alternativas

Cuando vas al médico por que te duele algo o por que sientes algún malestar, esperas recibir una receta o fórmula médica que te diga qué medicamentos debes tomar para aliviarte. ¿Qué pensarías si te dijera que existen medicinas alternativas que consideran que la mente ayuda a curar el cuerpo? Te sonaría un poco extraño, ¿verdad? Sin embargo, no lo es: la salud es un concepto que debe abarcar a la mente y al cuerpo, porque están íntimamente conectados. A este concepto de totalidad se le conoce como salud holística.
Es común que cuando hay algo que afecta tus emociones, tu cuerpo reaccione. Esto sucede, por ejemplo, si estás viviendo en un lugar que no te gusta, si tienes un trabajo que no disfrutas o en el que no te dan un trato justo, o si estás en una relación conflictiva. Puede que te duela la espalda, que te den jaquecas o que tengas problemas digestivos. Por lo general, se cree que se debe a un factor externo, pero podría no ser así. El cuerpo expresa de una u otra manera algo que está afectando a la mente. Por algo se ha comprobado que muchas personas que sufren de enfermedades crónicas, como el colon irritable, mejoran su estado de salud con una dosis de risa y buena energía.
Los seres humanos no somos sólo carne y hueso. Somos también mente y espíritu. Por eso, si algo afecta a una de estas entidades (el cuerpo, la mente, el espíritu), el resto también sufrirá las consecuencias. De ahí surge la práctica de la salud holística que entiende al ser humano en su totalidad.
Tomando este punto de partida, muchas de las prácticas que hacen parte de la medicina alternativa se basan en la importancia de la relación entre la mente y el cuerpo. Se enfocan no en atacar los síntomas sino en buscar equilibrar la causa de los problemas que te pueden afectan.
¿Es charlatanería o tienen algún tipo de sustento científico?
Si dudas de la veracidad de las prácticas de medicina alternativa que tratan al cuerpo y la mente como un todo, te sorprenderá saber que se basan en estudios científicos que provienen especialmente de la neurociencia. Según investigaciones en esta área, el organizar los “cables del cerebro” permite reenganchar áreas como la corteza pre-frontal responsable de fortalecer la capacidad de reacción y la felicidad. La medicina del cuerpo y de la mente promueve una idea verdaderamente fascinante: la mente tiene la posibilidad de cambiar o modificar el cerebro, así como de controlar el funcionamiento y los síntomas del cuerpo.
Analiza por un momento qué pensamientos rondan frecuentemente en tu mente y cómo podrías calificar tu estado de salud. Lo que almacenas en tu mente puede predisponerte al estrés, y éste a su vez produce algunas enfermedades. De allí que la primera parte del camino a recorrer en este tipo de medicina alternativa sea poner la mente en un estado de paz, liberarla de pensamientos negativos, juicios y prejuicios.
¿Te ha sucedido que ciertas emociones o situaciones producen algunos efectos en tu cuerpo?
Recuerda cuando te has sentido enojón, o de “mal genio”. Tu boca tiende a ponerse seca y en muchos casos amarga, tu cuello se pone tenso y hasta puedes experimentar dolores de cabeza. Y qué tal cuando estás bajo situaciones de mucha tensión o estrés. ¿Has sentido que tu respiración se agita, y que al controlarla puedes controlar también la sensación de estrés y enojo? Esto es maravilloso, si en lugar de tomar ciertos medicamentos que te ayuden a controlar las respuestas de tu cuerpo, puedes hacerlo con solo liberarte de los pensamientos negativos, buena parte de tu salud está en tus manos.
Partiendo de allí, podrás utilizar tu mente para alcanzar beneficios en el campo de la salud. Para lograrlo existen diferentes prácticas; unas de tipo espiritual, otras relacionadas con los beneficios de una buena respiración y una buena postura.
¿Qué prácticas hacen parte de la medicina del cuerpo y de la mente?
  • Biofeedback: por medio del uso de algunos aparatos que te ayudan a medir el pulso cardiaco, la temperatura de tu piel y hasta la actividad de tu cerebro, tendrás la posibilidad de aprender a controlar la presión sanguínea y la tensión muscular, entre otros.
Se considera que el Biofeedback ayuda a controlar ciertas condiciones como el asma, como el síndrome del intestino irritable, la náusea y el vómito relacionados con terapias contra el cáncer y el estreñimiento. También ha sido eficaz en algunos casos de incontinencia, tensión alta, dolor, epilepsia y control de ansiedad.
  • Visualización es una técnica que usa la creación de imágenes en la mente con el propósito de curar y sanar. Por ejemplo los indios Navajo utilizan esta técnica invitando a la persona a visualizarse como un ser saludable. Hoy en día se hace referencia a prácticas desarrolladas por Sigmund Freud y Carl Jung en donde se documentaba el uso de la imaginación en los procesos curativos.
En la actualidad se usa en algunos casos del tratamiento del cáncer para reducir los síntomas, también para el manejo del estrés, y antes y después de las cirugías para reducir la ansiedad. Lo más llamativo de todo es que no tiene ningún efecto negativo. Así que puedes intentarlo sin temer a las consecuencias.
  • Meditación. ¿Crees que es posible controlar el flujo de los pensamientos en tu mente? La respuesta es sí. Lo puedes hacer a través de la meditación. No sólo te ayudará a encontrar un estado de relajación física y mental sino que te permitirá relacionarte de manera diferente con tus emociones y pensamientos. Médicamente la meditación es usada actualmente en casos de presión alta, ansiedad, estrés, fibromialgia y asma. Es recomendada debido a que no tiene efectos colaterales, y por el contrario te ayudará a controlar el estrés diario.
  • Musico-terapia. Desde la década de los años cincuenta la música ha sido utilizada para curar. En esa época se recurrió a los músicos para sanar a militares norteamericanos heridos en combate. En nuestros días, esta terapia se usa en pacientes con Alzheimer, autismo, y depresión. También contribuye a obtener un estado de relajación y a reducir el estrés. Pero recuerda que esta terapia no consiste en conectarse al iPod y simplemente escuchar la música que te gusta. Esta terapia consta de un procedimiento particular en el que la música es usada para entrar en estados de relajación.
  • Manejo de la respiración. El manejo de la respiración puede ser también útil en casos como la náusea, el vómito, la presión alta y por supuesto la ansiedad y el estrés.
  • Oración. Aunque el evaluar la espiritualidad en estudios científicos no es una tarea fácil de resolver, algunos estudios han logrado encontrar resultados positivos en el caso de personas con cáncer y con enfermedades relacionadas con la función del sistema inmune. Sin importar cual sea tu predilección en cuestiones espirituales, el bienestar del espíritu puede reflejarse en el bienestar del cuerpo.
Si ninguna de estas opciones te llamó atención podrías intentar alternativa como la terapia cognitiva y conductual, la hipnosis, la relajación muscular, el Pilates, el Tai Chi y el Yoga. Como ves, las opciones son muy amplias, podrías obtener grandes beneficios sin experimentar ningún efecto secundario. Recuerda que la mente es tu gran aliada para tener Vida y Salud.

Tomado de Salud y Vida