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jueves, 26 de abril de 2012

¡Alerta! Los lápices labiales y el plomo

 
La organización de consumidores “Campaign for safe cosmetics” (Campaña para los cosméticos seguros) dedicada a defender la eliminación de los químicos en los cosméticos, ha vuelto a encender las alertas acerca de la presencia del plomo en varias marcas reconocidas de lápices labiales (lipsticks). Esto sucedió luego de que la Administración Federal de Medicamentos y Alimentos (FDA) de los Estados Unidos, encontrara rastros de plomo en 400 tonos de lápiz labiales sin advertir que los niveles de plomo son peligrosos. Entérate de qué se trata esta noticia y qué significa para tu salud.

El plomo es un metal que se encuentra naturalmente en pequeñas cantidades en la tierra y se utiliza para fabricar pilas (baterías) y en el pasado, se usaba para la construcción de las casas. La exposición prolongada al plomo puede ser sumamente perjudicial para la salud humana. El respirar, tomar agua, comer y estar en contacto con el polvo o la mugre que contiene plomo puede causar varios problemas de salud. En los adultos, por ejemplo, el plomo puede causar infertilidad, trastornos nerviosos, hipertensión, dolores musculares y en las articulaciones; e incluso puede afectar la capacidad para concentrarse y en la memoria. Pero son los niños quienes están en mayor peligro a causa de la exposición al plomo: ya que la intoxicación al plomo en ellos, como su cuerpo es más pequeño, puede causarles anemia, dolor de cabeza, dolores estomacales severos, debilidad muscular, puede afectar el desarrollo cerebral y hasta causar daño cerebral. Las mujeres embarazadas, también están en peligro y deben evitar a toda costa su exposición a este metal.

Pero ahora resulta que también por cuenta de la vanidad y la belleza, muchas mujeres pueden estar exponiéndose al plomo sin saberlo. ¿La razón? varias de las marcas más reconocidas de lápices labiales como L’Oreal, Clinique, Revlon, MAC, Estee Lauder y Maybelline no sólo fabrican lápices labiales de colores llamativos para resaltar tu belleza: los lápices labiales que ofrecen, también contienen plomo, un metal que es perjudicial para la salud.

Los lápices labiales presentan rastros de este metal en niveles que para organismos de control como la FDA, no son causa de alarma. No obstante, para Campaign for Safe Cosmetics, una coalición formada por mujeres, organizaciones de salud pública y del medio ambiente y grupos defensores de los consumidores, no hay una cantidad de plomo que sea aceptable en los lápices labiales. Por esa razón, luego de que la FDA dijera que lápices labiales de marcas reconocidas contienen plomo, esta coalición ha estado presionándolos para que se haga algo para bajar o eliminar los niveles de plomo.

La FDA, por su parte, ha dicho que el plomo que contienen estos lápices labiales no representa un peligro real para la salud. En un comunicado publicado en su sitio de Internet, este organismo de control estadounidense estableció que “el lápiz labial es un producto de uso tópico (local) con absorción limitada que se consume en cantidades muy pequeñas. No consideramos que los niveles de plomo encontrados en los lápices labiales sean una razón para preocuparnos”. Según ellos, no hay un límite específico para la cantidad de plomo que deben tener los cosméticos, y añaden que los colores que se agregan a estos lápices labiales son los que, por lo general, contienen plomo (20 partes por millón) y no es que los fabricantes lo agreguen a propósito.

Pero con la preocupación de los consumidores, este organismo de control está considerando poner un límite más estricto para el contenido de plomo en los cosméticos y de esa forma cuidar la salud de todas las personas que los usan.

Si a ti te preocupa que tu lápiz labial pueda afectar tu salud por el plomo que contiene, puedes averiguar concretamente acerca de la marca que usas. Recuerda que informarte es la clave para tomar decisiones que beneficien o perjudiquen tu salud.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 19 de febrero de 2012

¿Es bueno aplicar hielo para aliviar los músculos doloridos por el ejercicio?

Es posible que la respuesta te parezca obvia, pero conviene que no respondas tan de prisa. Si bien es cierto que el hielo ayuda a calmar el dolor muscular en algunas ocasiones, en realidad no hay pruebas científicas que demuestren que es realmente bueno para los músculos doloridos por el ejercicio. Incluso, investigaciones recientes han encontrado que hasta puede ser contraproducente.

La próxima vez que sigas un partido de fútbol o baloncesto por televisión, presta atención a los entretiempos. Probablemente veas a más de un jugador aplicándose hielo en alguna parte del cuerpo antes de volver a salir a la cancha. Y es que el hielo puede ser un buen calmante para los dolores musculares. Aún así, no siempre es conveniente usarlo.

En principio, no hay pruebas científicas que demuestren la efectividad de este método (que se conoce como crioterapia, que significa justamente terapia a base de frío o con hielo), aunque sí hay investigaciones que tratan de encontrar datos precisos al respecto.

Un grupo de investigadores de las universidades de Ulster y Limerick, en Irlanda, realizó un análisis comparativo de casi tres docenas de estudios previos que trataban de evaluar los efectos del hielo para combatir el dolor muscular, y encontraron que en la mayoría de los casos se había reportado una perdida de la fuerza muscular inmediatamente después de colocar el hielo. También encontraron evidencias de que el frío afecta la velocidad, la fuerza y la agilidad de los corredores.

Según estos hallazgos, que fueron publicados en el número de enero de la revista especializada Sports Medicine, los deportistas posiblemente se vean en desventaja si vuelven al juego inmediatamente después de aplicar frío por más de 20 minutos, ya que si el músculo permanece entumecido o adormecido, es posible aumentar la lesión aun más sin ni siquiera sentirlo.

Por otro lado, un estudio anterior del año 2004, que también analizaba investigaciones relacionadas con el uso del hielo para el dolor muscular, encontró que mientras que esta alternativa sí ayuda para calmar a los músculos lesionados, el efecto total sobre los músculos doloridos no ha sido completamente evaluado.

El año pasado se dio a conocer otro análisis según el cual no se han encontrado beneficios visibles sobre el uso de hielo para tratar desgarros musculares en las piernas. Un desgarro es un estiramiento o rotura de las fibras musculares, que se produce cuando un músculo se estira más de la cuenta o se le esfuerza hasta producir una contracción extrema.

Este estudio, que fue desarrollado por unos investigadores de la Facultad de Salud, Medicina y Ciencias de la Vida de la Universidad de Maastricht, en los Países Bajos, detectó que los músculos desgarrados que se trataban con hielo no sanaron más rápido ni ocasionaron menos dolor que los que no fueron tratados con esta técnica. De todos modos, los investigadores advirtieron sobre la dificultad de estudiar científicamente el efecto del hielo, ya que no es posible incorporar al estudio el factor placebo.

Mientras continúan las investigaciones, teniendo en cuenta lo que conocemos hasta ahora, lo que se recomienda es que se utilice hielo para calmar los dolores musculares, pero no se recomienda usarlo si el deportista va a volver a jugar inmediatamente después.

Recuerda que muchas veces el dolor muscular es un efecto normal del ejercicio pero cuando se produce en un solo lugar y no desaparece o aumenta mientras estás activo(a), entonces es una señal de que algo anda mal. Préstale atención a los mensajes que te envía tu cuerpo y sigue las indicaciones de reposo tal como te las recomiende tu médico. Es la mejor forma de que vuelvas a jugar lo antes posible con tu equipo sin lastimarte más.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 20 de junio de 2011

Haces ejercicio y te duele: ¿Es una lesión o “dolor sano”?



El hacer ejercicios es algo saludable y entretenido que ayuda a mantenerte en forma y de buen humor. Sin embargo, un movimiento equivocado puede provocarte una lesión. Por eso, aquí te contamos cómo puedes saber si lo que sientes es “dolor sano”, propio del ejercicio, o si te has lesionado, y qué conviene hacer en esos casos.
Si quieres iniciar una rutina de actividades físicas, no trates de hacer tanto ejercicio de golpe, todo junto y exigiendo más de lo que tu cuerpo puede hacer. Quizá recuerdes que ya te hemos dado esta sugerencia en artículos previos aquí en Vida y Salud, pero nunca está de más repetirla, pues los especialistas recomiendan hacer ejercicio regularmente, mantener la rutina a lo largo del tiempo e ir incrementando el nivel de actividad a medida que el cuerpo se va fortaleciendo (pero aún así, casi nadie está libre de lesiones).
En general, muchas personas que tienen una vida sedentaria, de repente, quieren verse mejor y perder esos kilos o libras de más. Así es que empiezan con mucho entusiasmo pero, al mismo tiempo, a hacer demasiado, corriendo riesgos que podrían evitarse.
¿Por qué? Porque si no estás acostumbrado a hacer ejercicio lo más probable es que tus músculos estén débiles. Esto no significa que tú seas débil sino que el cuerpo se ha desacostumbrado a ciertos movimientos y si le exiges que los haga en forma brusca puedes lesionarte, que es justo lo opuesto a lo que estas buscando, que es verte y sentirte mejor.
Por supuesto, si hace mucho tiempo que no ejercitas y un día pasas 15 minutos haciendo el Step, otro tanto corriendo sobre la cinta y luego con abdominales, es muy probable que luego te duelan los músculos al caminar o al hacer otras actividades.
Esto es normal y no causa complicaciones. El problema está en cómo puedes diferenciar cuando se trata de una molestia propia del ejercicio y cuándo se trata de una lesión que necesita que suspendas el ejercicio e incluso que busques tratamiento médico.
Para que puedas distinguir una condición o un dolor de otro, aquí te contaremos algunas cosas que te pueden ayudar:
  • Las molestias del denominado “dolor sano” no aparecen mientras haces el ejercicio sino uno o dos días después. Por eso la recomendación es que dejes de hacer ejercicio si sientes dolor mientras te ejercitas.
  • Si comienzas a hacer ejercicio cuando tienes molestias o “dolor sano”, este desaparecerá luego de 10 o 15 minutos de ejercitar. Por el contrario, si es una lesión el dolor continúa y puede empeorar.
  • La mayoría de las lesiones que se producen al hacer ejercicio provocan inflamación (hinchazón), que en general se acompañan además del dolor, de enrojecimiento de la piel. Los dolores musculares propios del ejercicio no causan inflamación ni enrojecimiento.
  • A veces, podrías sentir que estas inflamado(a) pero no se nota por fuera. En esos casos, para darte cuenta si tienes una lesión puedes tratar de mover la articulación resentida y comprarla con la otra. En general no podrás moverla tanto, o sea no lograrás extenderla, flexionarla igual, no abarcará la misma área cuando tratas de moverla en las diferentes direcciones. Además, la parte lesionada podría estar más débil.
  • Si al presionar sobre alguna parte te produce dolor y esto no ocurre en el mismo punto del lado opuesto del cuerpo, es posible que tengas una lesión que necesita atención médica.
  • El dolor en las articulaciones rara vez tiene que ver con los músculos. Es importante que consultes a un especialista si te duelen las rodillas, los tobillos, las muñecas o los codos.
  • Si sientes entumecimiento u hormigueo en alguna parte, no lo dejes pasar. Ese tipo de sensación suele estar relacionada con una compresión de los nervios, lo cual indica que podrías tener una lesión grave.
Cuando antes comiences a cuidarte si sientes dolor, más rápido desaparecerá cualquier problema. Ten en cuenta que la mayoría de las lesiones sanan solas con reposo, si te aplicas hielo y si mantienes elevado el lugar lesionado. Sin embargo, si el dolor no desaparece luego de una semana, consulta a un especialista para que pueda indicarte el tratamiento adecuado. Y desde luego, no te esperes si tienes cualquier duda o si el dolor o la inflamación aumentan.
Si prestas atención a tu cuerpo y atiendes cualquier lesión rápidamente, podrás volver pronto a tu rutina de ejercicios y podrás mantener el estilo de vida sano que has elegido.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 11 de febrero de 2011

La artritis y el ejercicio


Si los dolores que te causa la artritis te vienen como anillo al dedo como excusa para que dejes de hacer ejercicio, he aquí algunas razones y sugerencias para que pongas tu cuerpo en movimiento y mantengas una vida más saludable. No dejes que la artritis te inmovilice.

Falta poco para que Mirta cumpla 70 años y por supuesto, ya tiene casi todo listo para la fiesta. Sólo un detalle le preocupa: le gustaría bailar aunque sea un ratito ese día pero es probable que no pueda hacerlo. Hace unos años, la artritis comenzó a desarrollarse en el cuerpo de Mirta.

Esta enfermedad de las articulaciones que genera dolor y rigidez, y hasta puede presentar inflamación, calor y enrojecimiento, hizo que -lentamente y casi sin darse cuenta- fuera eliminando los movimientos cotidianos de su rutina diaria.

La buena noticia es que puede hacer mucho para recuperar la movilidad perdida, y por qué no, volver a bailar aunque sea un poquito, posiblemente no en su propia fiesta pero sí en alguna próxima, luego de unos meses de ejercitar su cuerpo.

Es cierto que los dolores que genera la artritis suelen generar inactividad pero también es cierto que muchas veces el mismo dolor hace que te limites y dejes de hacer ciertos movimientos, simplemente porque crees que ya no puedes hacerlos.

El paso del tiempo, sumado a la enfermedad, no sólo no te permite bailar como en tus épocas de juventud, tampoco tienes fuerzas para caminar tanto como antes e incluso, hasta te cuesta mantenerte de pie durante más de una hora, mientras preparas una cena romántica o el almuerzo del domingo para disfrutar con la familia o los amigos.

Si eres de las personas que piensa (y siente) cosas similares, deja de preocuparte y ponte en acción: si haces ejercicio regularmente puedes devolverle fuerza a tus músculos, recuperar el movimiento y aliviar el dolor que te provoca la artritis. Por supuesto, no esperes volver a sentirte como a los 20, pero sí podrás volver a disfrutar más todas esas tareas cotidianas que te cuestan tanto trabajo actualmente.

Cuando Mirta tuvo que ponerse manos a la obra, nuevamente volvió el “no puedo”: porque cerca de donde vive no hay buenas profesoras de yoga ni de estiramiento, porque las inscripciones a esas clases son muy costosas o simplemente porque tiene artritis y no puede realizar ciertos movimientos.

Es posible que todo esto sea cierto pero en todas estas afirmaciones también hay algo de auto-sabotaje. En principio, no tienes que realizar movimientos que no puedas hacer, ya sea porque te duele o porque has perdido flexibilidad.

Por el contrario, cada vez que te propongas hacer ejercicio recuerda no sobre exigirte ni forzarte, tampoco deberías agitarte. La idea es que con el tiempo y con ejercicios suaves que no te generen dolor ni molestias, vayas recuperando la movilidad y tonificando los músculos.

Esto no sólo te permitirá volver a bailar, caminar varias cuadras y cocinar durante toda la mañana para luego levantarte varias veces para atender a tus visitas, sino que además aliviará los mismos dolores que provoca la artritis y hasta te permitirá dormir mejor. Todo eso, ¿necesitas algún motivo más?

Ahora que ya sabes que el ejercicio puede ayudarte a sobrellevar mejor tu artritis, debes encontrar el más conveniente para ti. En este caso, es importante que consultes con tu reumatólogo qué movimientos debes evitar y si debes tener alguna precaución de acuerdo a tu caso particular.

Luego, es hora de ponerte en acción y buscar la actividad que te resulte más placentera. Los ejercicios pueden ser de distinto tipo:De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De flexibilidad: ayudan a mantener y mejorar la flexibilidad de las articulaciones afectadas y los músculos que los rodean.

De estiramiento: destinados a fortalecer los músculos, pueden ofrecer mayor apoyo a las articulaciones y ayudan a reducir el impacto en la articulación que te duelen. Además, contribuyen a un mejor funcionamiento y ayudan a reducir la pérdida ósea (del hueso) asociada con la inactividad, algunas formas de artritis inflamatoria y el uso de ciertos medicamentos.

Aeróbicos o cardiorrespiratorios: mejoran la función cardiaca, pulmonar y muscular. Ayudan a controlar el peso, el estado de ánimo, el patrón del sueño y la salud en general. Entre las formas seguras se incluyen: caminar, nadar, montar en bicicleta y tareas cotidianas como cortar el césped (el pasto), rastrillar hojas y sacar el perro a pasear (eso también va a poner feliz a tu perro).

De conciencia corporal: para mejorar la postura, el equilibrio, la conciencia de la posición articular (de tus articulaciones), la coordinación y la relajación. El Tai chi y el yoga, por ejemplo, incorporan ejercicios de este tipo.

El lugar y el momento también lo decides tú. Algunas personas prefieren tomar clases o buscar compañía para hacer los ejercicios, otros prefieren quedarse en la comodidad de su hogar. No dejes que este tipo de factores te desanimen, piensa en todos los beneficios que tendrás al recuperar la movilidad y al aliviar tus dolores.

En todo momento, recuerda consultar periódicamente con tu reumatólogo/ga u otro profesional de salud acerca de tu programa de ejercicios y acerca de cualquier otra inquietud que tengas, para recibir la orientación necesaria.

De ese modo, podrás incorporar las actividades físicas regulares a tu rutina diaria y podrás beneficiarte con un estilo de vida activo y saludable a pesar de tener artritis.

Tomado de Vida y Salud