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sábado, 3 de marzo de 2012

La leche desnatada (descremada) enriquecida podría aliviar los síntomas de la gota

Según un nuevo estudio, el beber leche descremada enriquecida podría reducir la inflamación asociada con la gota.

La leche es una fuente importante de calcio. El calcio es el mineral más abundante en el cuerpo humano y se encuentra principalmente en los dientes y los huesos. Este elemento es importante para la contracción muscular, la constricción y la relajación de los vasos sanguíneos, la secreción hormonal y la señalización por el sistema nervioso.

Los investigadores reclutaron a 150 pacientes con ataques de gota recurrentes. Se dividieron en tres grupos. Uno de los grupos recibió lactosa en polvo, uno recibió leche descremada enriquecida y uno recibió leche descremada sin enriquecer. Los científicos registraron ataques de gota durante un periodo de tres meses.

Al cabo de tres meses, los ataques de gota habían mejorado en los tres grupos. Sin embargo, los investigadores encontraron la mejora más significativa en los pacientes que habían recibido la leche descremada enriquecida. Estas personas experimentaron menos dolor en comparación con los de los otros dos grupos.

Los investigadores concluyeron que el consumo de leche descremada enriquecida podría ayudar a reducir los síntomas de la gota. Sin embargo, se necesitan más pruebas para confirmar esta asociación.

La gota es una forma de artritis muy dolorosa que causa que las articulaciones se vuelvan rojas, hinchadas y rígidas. Los síntomas son más propensos a desarrollarse en el dedo gordo del pie. Los tobillos, los talones, las rodillas, las muñecas, los dedos y los codos son otras articulaciones comúnmente afectadas. Las personas suelen experimentar un ataque agudo de gota, es decir, los síntomas se presentan súbitamente y desaparecen después de un par de semanas.

Este tipo de artritis se produce cuando hay demasiado ácido úrico en la sangre. El ácido úrico es un producto de desecho que se forma cuando el cuerpo descompone las purinas, que son sustancias químicas que se encuentran comúnmente en las carnes rojas, el pollo y el pescado. En las personas sanas, el ácido úrico se descompone continuamente con el fin de mantener niveles normales en la sangre. El sexo del paciente, su composición genética, los cambios hormonales, la dieta y algunos medicamentos pueden causar que el cuerpo produzca demasiado ácido úrico o impedir que lo descomponga. Los síntomas de la gota se pueden tratar, y los medicamentos y los cambios de estilo de vida pueden ayudar a prevenir ataques de gota recurrentes.

Para obtener más información acerca de la gota, por favor visita nuestro Diccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard, o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  • Dalbeth N, Ames R, Gamble G, et al. Effects of skim milk powder enriched with glycomacropeptide and G600 milk fat extract on frequency of gout flares: a proof-of-concept randomised controlled trial. Ann Rheum Dis doi:10.1136/annrheumdis-2011-200156
  • Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com.
La información en este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 20 de junio de 2011

Haces ejercicio y te duele: ¿Es una lesión o “dolor sano”?



El hacer ejercicios es algo saludable y entretenido que ayuda a mantenerte en forma y de buen humor. Sin embargo, un movimiento equivocado puede provocarte una lesión. Por eso, aquí te contamos cómo puedes saber si lo que sientes es “dolor sano”, propio del ejercicio, o si te has lesionado, y qué conviene hacer en esos casos.
Si quieres iniciar una rutina de actividades físicas, no trates de hacer tanto ejercicio de golpe, todo junto y exigiendo más de lo que tu cuerpo puede hacer. Quizá recuerdes que ya te hemos dado esta sugerencia en artículos previos aquí en Vida y Salud, pero nunca está de más repetirla, pues los especialistas recomiendan hacer ejercicio regularmente, mantener la rutina a lo largo del tiempo e ir incrementando el nivel de actividad a medida que el cuerpo se va fortaleciendo (pero aún así, casi nadie está libre de lesiones).
En general, muchas personas que tienen una vida sedentaria, de repente, quieren verse mejor y perder esos kilos o libras de más. Así es que empiezan con mucho entusiasmo pero, al mismo tiempo, a hacer demasiado, corriendo riesgos que podrían evitarse.
¿Por qué? Porque si no estás acostumbrado a hacer ejercicio lo más probable es que tus músculos estén débiles. Esto no significa que tú seas débil sino que el cuerpo se ha desacostumbrado a ciertos movimientos y si le exiges que los haga en forma brusca puedes lesionarte, que es justo lo opuesto a lo que estas buscando, que es verte y sentirte mejor.
Por supuesto, si hace mucho tiempo que no ejercitas y un día pasas 15 minutos haciendo el Step, otro tanto corriendo sobre la cinta y luego con abdominales, es muy probable que luego te duelan los músculos al caminar o al hacer otras actividades.
Esto es normal y no causa complicaciones. El problema está en cómo puedes diferenciar cuando se trata de una molestia propia del ejercicio y cuándo se trata de una lesión que necesita que suspendas el ejercicio e incluso que busques tratamiento médico.
Para que puedas distinguir una condición o un dolor de otro, aquí te contaremos algunas cosas que te pueden ayudar:
  • Las molestias del denominado “dolor sano” no aparecen mientras haces el ejercicio sino uno o dos días después. Por eso la recomendación es que dejes de hacer ejercicio si sientes dolor mientras te ejercitas.
  • Si comienzas a hacer ejercicio cuando tienes molestias o “dolor sano”, este desaparecerá luego de 10 o 15 minutos de ejercitar. Por el contrario, si es una lesión el dolor continúa y puede empeorar.
  • La mayoría de las lesiones que se producen al hacer ejercicio provocan inflamación (hinchazón), que en general se acompañan además del dolor, de enrojecimiento de la piel. Los dolores musculares propios del ejercicio no causan inflamación ni enrojecimiento.
  • A veces, podrías sentir que estas inflamado(a) pero no se nota por fuera. En esos casos, para darte cuenta si tienes una lesión puedes tratar de mover la articulación resentida y comprarla con la otra. En general no podrás moverla tanto, o sea no lograrás extenderla, flexionarla igual, no abarcará la misma área cuando tratas de moverla en las diferentes direcciones. Además, la parte lesionada podría estar más débil.
  • Si al presionar sobre alguna parte te produce dolor y esto no ocurre en el mismo punto del lado opuesto del cuerpo, es posible que tengas una lesión que necesita atención médica.
  • El dolor en las articulaciones rara vez tiene que ver con los músculos. Es importante que consultes a un especialista si te duelen las rodillas, los tobillos, las muñecas o los codos.
  • Si sientes entumecimiento u hormigueo en alguna parte, no lo dejes pasar. Ese tipo de sensación suele estar relacionada con una compresión de los nervios, lo cual indica que podrías tener una lesión grave.
Cuando antes comiences a cuidarte si sientes dolor, más rápido desaparecerá cualquier problema. Ten en cuenta que la mayoría de las lesiones sanan solas con reposo, si te aplicas hielo y si mantienes elevado el lugar lesionado. Sin embargo, si el dolor no desaparece luego de una semana, consulta a un especialista para que pueda indicarte el tratamiento adecuado. Y desde luego, no te esperes si tienes cualquier duda o si el dolor o la inflamación aumentan.
Si prestas atención a tu cuerpo y atiendes cualquier lesión rápidamente, podrás volver pronto a tu rutina de ejercicios y podrás mantener el estilo de vida sano que has elegido.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 2 de mayo de 2011

¿Embarazada y con los pies y los tobillos hinchados?


Durante el embarazo, tu útero no es la única parte de tu cuerpo que se está expandiendo. Podrías notar inflamación (hinchazón) en tus extremidades, específicamente en tus tobillos y en tus pies. En este artículo te contamos qué puedes hacer para disminuir o mejorar la inflamación de los tobillos y de los pies mientras esperas la llegada de tu bebé y cuándo es señal de alarma.
Andrea tiene 8 meses de embarazo y se sorprendió al verse los pies y los tobillos hinchados. “ ¿Por qué?” se preguntó al ver que ya sus zapatos no le cabían. La verdad es que como Andrea, a muchas mujeres les llama la atención la hinchazón de las extremidades durante el embarazo, pero es algo común. El nombre médico para la retención del líquido que causa la hinchazón es: edema. Lo que sucede es que todo tu cuerpo está cambiando, no es sólo tu útero el que está creciendo.
Es común que durante el embarazo se presente un poco de inflamación (hinchazón) en las extremidades. Esto está relacionado con la predisposición a retener líquidos en el cuerpo. Además, el útero está creciendo, se vuelve más pesado y dificulta la circulación de la sangre de las venas de las piernas cuando regresa al corazón para oxigenarse. Esto hace que se hinchen las piernas, los tobillos y los pies.
Se estima que el 75% de las mujeres embarazadas pueden desarrollar esta inflamación ( hinchazón de los tobillos o pies), especialmente entre los 7 y los 9 meses de gestación (en el último trimestre). También existe un pequeño porcentaje (25%) de mujeres afortunadas que nunca experimentan hinchazón o edema de las extremidades durante el embarazo, y esto también se considera normal.
Para aliviar la hinchazón de los tobillos y los pies durante el embarazo las siguientes recomendaciones te podrían ayudar:
  • No pases demasiado tiempo de pie o sentada. Si tu trabajo te lo exige, asegúrate de tomar descansos. Camina por 5 minutos, eleva los pies más arriba del corazón y mueve los tobillos para activar la circulación.
  • Si estás sentada mucho tiempo, trata de no apoyar los pies en el piso, sino de mantenerlos elevados con un taburete, una caja o un cojín.
  • Duerme de lado. El acostarte de lado ayuda a que tus riñones trabajen al máximo, eliminando los desechos líquidos para aliviar la hinchazón. Si puedes, también coloca unas almohadas debajo de tus piernas para elevarlas durante la noche. Así estimulas el retorno sanguíneo hacia el corazón.
  • Olvídate de los zapatos de moda que pueden ser incómodos. Durante el embarazo, la moda sí incomoda. Preocúpate por estar cómoda, no por usar tacones altos. Elije zapatos bajitos y amortiguados.
  • Evita acalorarte demasiado. El calor agrava la hinchazón. Trata de mantenerte fresca y si puedes, aplícate compresas frías en los pies para aliviarte.
  • Toma agua. Aunque parezca contradictorio, mientras más agua bebas, más eliminas. El mantenerte hidratada es vital durante el embarazo, así que asegúrate de tomar al menos 8 a 10 vasos de 8 onzas de líquidos (agua preferiblemente).
  • Usa medias para estimular la circulación.
  • Haz ejercicio diariamente.
Recuerda que aunque incómoda, la hinchazón o edema durante el embarazo pasará luego de que tengas a tu bebé. Si consideras que tu hinchazón no es normal, habla con tu médico. La hinchazón excesiva puede ser una señal de preeclampsia, siempre y cuando venga acompañada por otros síntomas como presencia de proteínas en la orina, aumento de peso repentino, hipertensión (presión alta), cambios en la visión y dolores de cabeza. Si notas estos síntomas también llama a tu médico de inmediato o ve a una sala de emergencia.
Tomado de Vida y Salud