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martes, 14 de junio de 2011

La disfunción eréctil puede ser el primer indicio de enfermedad cardiaca



¿Cuál es la conexión entre disfunción eréctil y enfermedad cardíaca?
RESPUESTA del Dr.Stephen Kopecky, Enfermedades Cardiovasculares, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:
La disfunción eréctil, que es la dificultad de lograr o mantener la suficiente erección para tener relaciones sexuales, puede deberse a muchas causas; pero, generalmente, se la vincula a enfermedades del corazón.  La conexión entre estos dos trastornos se origina en el flujo sanguíneo, o la falta del mismo.
En esta conexión, se destaca una afección conocida como ateroesclerosis, que a veces también se llama endurecimiento de las arterias.  Las placas de colesterol se acumulan dentro de las arterias, ocasionando su estrechamiento, endurecimiento y taponamiento, cosa que restringe el flujo sanguíneo.  El taponamiento de las arterias puede derivar tanto en disfunción eréctil como en enfermedad cardíaca.  Debido a que la presencia de arterias taponadas en una zona del cuerpo indica que probablemente también existen en otras partes, la disfunción eréctil de un hombre puede ser señal de que corre más riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca, y viceversa.
Los factores de riesgo para la disfunción eréctil y la enfermedad cardíaca son básicamente iguales. Los principales factores que aumentan el riesgo de ambos trastornos son el tener niveles altos de colesterol, hipertensión, no hacer ejercicio, la gordura, la obesidad, el fumar, el padecer diabetes y la edad de la persona.
Según los hombres avanzan en edad, también es mayor el riesgo de sufrir enfermedad cardíaca o disfunción eréctil.  La enfermedad cardíaca y la disfunción eréctil son poco comunes entre los hombres de 40 a 50 años.  Las investigaciones han demostrado que el riesgo de presentar enfermedad cardíaca en un hombre que atraviesa por la década de los 40 años y no tiene disfunción eréctil es muy bajo.  En ese caso, la posibilidad de que un hombre presente estrechamiento de las arterias coronarias es menos de uno por ciento.  En cambio, cuando un hombre de 40 a 50 años sufre de disfunción eréctil, su riesgo de presentar enfermedad cardíaca es casi 50 veces mayor de lo normal.  En tales circunstancias, la disfunción eréctil indica la posibilidad de una enfermedad cardíaca incipiente.
Todo hombre que padezca de disfunción eréctil, sobre todo durante las décadas de los 40 y 50 años, debe acudir al médico.  A fin de evaluar el riesgo con precisión, el médico necesitará revisar el historial médico, hacer un examen físico y, en muchos casos, realizar estudios que puedan determinar si las arterias que van al corazón han empezado a estrecharse.
Una vez que un hombre entiende su riesgo, debe hablar con el médico respecto a cómo disminuirlo.  Eso podría incluir el implementar cambios en el estilo de vida, como perder peso o dejar de fumar, además de tomar medicamentos útiles, como los que disminuyen el colesterol o la presión sanguínea alta.
Al modificar los factores de riesgo, un hombre puede disminuir drásticamente el riesgo de presentar enfermedades cardíacas y, quizás, ayudar a mejorar la disfunción eréctil.  La obesidad, por ejemplo, es un factor de riesgo tanto para disfunción eréctil como para enfermedad cardíaca y se ha demostrado que perder peso ayuda a reducir los síntomas de disfunción eréctil.  En la mayoría de hombres, el riesgo de sufrir un ataque cardíaco disminuye significativamente pocos años después de realizar cambios que reducen el riesgo.  A pesar de que no se ha investigado tanto sobre la disfunción eréctil, los primeros estudios parecen indicar que lo dicho es igualmente válido para ese trastorno.  Al modificar los factores de riesgo para enfermedad cardíaca, por ejemplo, haciendo ejercicio regularmente, alimentándose sano, controlando eficazmente la diabetes y dejando de fumar, se disminuye bastante el riesgo de presentar disfunción eréctil.
Otra razón por la que los hombres deben acudir al médico cuando presentan disfunción eréctil, sin importar su edad, es que la afección podría ser la primera señal importante de taponamiento arterial.  Debido a que las arterias que proveen sangre al pene son más pequeñas que las que suministran sangre al corazón, los síntomas de la ateroesclerosis podrían primero mostrarse como disfunción eréctil y los estudios han demostrado que ésta precede a la aparición de síntomas de enfermedad cardíaca entre tres y cinco años.
Si usted padece de disfunción eréctil, no espere hasta que aparezcan otros síntomas.  Acuda al médico y consulte si la afección puede ser el primer indicativo de una enfermedad del corazón.  De serlo, posiblemente podrá recibir tratamiento antes de que los problemas cardíacos se vuelvan graves y, si padece una enfermedad cardíaca, recibir el tratamiento correcto podría ayudarle con la disfunción eréctil.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 30 de mayo de 2011

La obesidad ¿Es heredada o adquirida (por los hábitos y las costumbres)?


Parece ser que un gen que le permitió a nuestros antepasados sobrevivir en épocas de hambre es uno de los responsables de que hoy, en estas sociedades en las que abundan los alimentos azucarados y ricos en calorías, no podamos eliminar esas grasas y perder peso. ¿Realmente la obesidad es una cuestión genética (heredada) o tiene que ver con hábitos y costumbres (adquirida)? Aquí te contamos más detalles sobre este debate.
Por mucho que Carolina se cuida en las comidas, no logra bajar de peso. La obesidad ¿tiene que ver con las conductas? o ¿es algo genético que heredamos de nuestros antepasados? La respuesta a esta pregunta no es tan sencilla ni definitiva. De algún modo, ambos factores pueden hacer que tengas esas libras o kilos de más que no puedes sacarte de encima.
Actualmente, la obesidad se ha convertido en una epidemia a nivel mundial, especialmente en los países en donde se ha incrementado el consumo de los alimentos con un alto contenido calórico (que contienen muchas calorías). Pero los genes, que regulan el modo en que nuestro cuerpo captura, almacena y elimina la energía de la comida tardan mucho tiempo en adaptarse a los cambios.
En este sentido, una hipótesis plantea que tenemos un gen “ahorrativo”, que es el que en el pasado le habría permitido a nuestros antepasados sobrevivir en épocas de hambre o escasez, cuando la disponibilidad de comida no siempre era segura, no estaba garantizada. Básicamente, estos genes hacen que las células grasas no consuman la grasa tan rápidamente, sino que la almacenen para tener reservas (y que nunca falte energía).
Frente a esta postura, otros especialistas han planteado que esto es sólo una parte de las condiciones (genéticas y ambientales) que favorecen la obesidad, como alimentarse en exceso (y no poder parar de comer), el sedentarismo o la falta de ejercicio físico, una disminución de la capacidad de utilizar las grasas de la dieta como energía y el aumento en la capacidad de almacenar las grasas corporales (del cuerpo).
De todos modos, no todas las personas que vivan en condiciones similares serán obesas ni todas las personas obesas tendrán la misma distribución de grasas en el cuerpo ni sufrirán los mismos problemas de salud. Incluso dentro de un mismo grupo étnico, las reacciones son diferentes entre uno y otro miembro. Esto hace pensar que sí existe un factor genético (hereditario) que acompaña a las costumbres.
Y si bien varias investigaciones han encontrado que la obesidad está relacionada con factores genéticos, la dificultad se encuentra en determinar cuáles son esos factores genéticos y cómo actúan en el cuerpo. Durante las últimas décadas, los estudios y los descubrimientos varían y continúan, con el objetivo de poder encontrar nuevas formas de combatir la obesidad.
Esto no significa que tengas vía libre para abandonarte a tus genes. Por el contario, hay investigaciones que demuestran que la actividad física puede invertir cierta tendencia genética a engordar y a combatir la obesidad. Y lo mejor de todo es que incluso con media hora de caminatas, jardinería o actividades cotidianas se puede marcar una diferencia.
Con respecto a la dieta, es importante que aprendas a elegir de manera inteligente qué, cuánto y cuándo comes lo que comes, no sólo para combatir la obesidad sino también otras enfermedades y complicaciones de salud como la presión arterial, el colesterol elevado, los problemas del corazón y la diabetes, entre otras.
Si tienes dudas al respecto o tienes algún problema de salud, la próxima vez que vayas al médico pregúntale cómo puede tu dieta ayudarte a mejorar tu condición, para mantenerte saludable, por más tiempo. Recuerda que la obesidad es una cuestión de salud. El reporte gratuito de “Soluciones Alimenticias para Perder Peso” te puede dar ideas para recetas saludables y deliciosas. ¡Buena suerte!
Tomado de Vida y Salud

domingo, 20 de marzo de 2011

Las chicas y el deporte: belleza, salud, felicidad y más

En la adolescencia, las chicas se preocupan por su apariencia y por atraer al sexo opuesto. También por tener un cuerpo bonito, o por no engordar. Algunas practican deportes, pero otras no se animan porque les aburre, no encuentran uno que les guste o porque les puede parecer un poco masculino. Cualquiera que sea tu razón para no practicar deportes durante la pubertad, ¡no vale! Al contrario, el deporte es un excelente aliado con un sin fin de beneficios. Aquí te contamos.

Claudia cuenta cómo jugaba tenis rigurosamente hasta los 13 años. Entonces, dejó la raqueta, porque le divertía más ir al centro comercial con sus amigas, ir a fiestas, o simplemente dormir. Pero hoy, a sus 25 años, se arrepiente. Según ella, si no hubiera dejado el tenis, tal vez hoy estaría más en forma y su adolescencia también habría sido más feliz.

Es sabido que la actividad regular es excelente para los chicos y las chicas adolescentes. Tal vez los jóvenes son los que más juegan deportes, porque esto les da la sensación de pertenecer a un grupo y también los hace ser más atractivos al sexo opuesto. Las chicas en cambio, a veces se inclinan por actividades suaves, o piensan que con salir a dar una vuelta a la manzana, van a estar en forma. Sin embargo, la Fundación para Deportes de la Mujer, en Estados Unidos, descubrió que además de divertirse y estar en forma, el practicar algún deporte durante la pubertad, trae otros beneficios para las adolescentes. ¡Toma nota!

  1. Practicar deportes te da confianza en ti misma. La actividad física, y por consiguiente, los deportes, siempre traen beneficios físicos y mentales. El deporte, además, trae beneficios sociales porque te vincula (te relaciona y te acerca) con otros chicos y chicas que lo practican. Tener más amigos/as, estar en forma, mantener un peso saludable y sobre pasar los retos del deporte, sin duda te ayudan a sentirte más segura de ti misma. Y eso, resulta muy atractivo para todo el mundo, en especial, para el sexo opuesto.
  2. Pertenecer a un grupo te da herramientas para el futuro. El trabajar en equipo y tener algún entrenador o mentor, hace que en el futuro sea más fácil para ti trabajar en grupo en cualquier tipo de proyecto. Además, establecer metas y ganar juegos o partidos hace que practiques para lo que será el éxito cuando seas mayor.
  3. Hacer deporte te dará mejores resultados en la escuela. A diferencia de lo que muchas chicas piensan, que el deporte les va a quitar tiempo del estudio, se ha comprobado que a las adolescentes que practican algún deporte les va mejor académicamente en la escuela y tienden a terminar sus estudios y a graduarse con más frecuencia que aquellas que no hacen deportes. El ejercicio no sólo te trae ventajas en el campo físico, también es excelente para tu desempeño en el salón de clase ya que mejora la memoria y aumenta la capacidad de aprender y de concentrarte.

Además de estos tres beneficios, engancharte con algún deporte te trae enormes beneficios físicos para el futuro: por ejemplo, previene la osteoporosis, la obesidad, la diabetes, y las enfermedades cardíacas. Y como si esto fuera poco, también te trae beneficios emocionales: ayuda a combatir el estrés y es te levanta el ánimo de forma natural.

¡Pero esto no es todo! Unos estudios recientes demuestran que los adolescentes (tanto los chicos como las chicas) que practican deportes describen que su salud es mejor en todos los aspectos: física, mental y emocionalmente; además de sentirse más felices y satisfechos con su vida.

Así que si como a Claudia te gusta ir a caminar por el centro comercial, o ver películas con tus amigas, no hay problema, pero no dejes también de incorporar algún deporte en tu vida. Piénsalo: ¿Qué deporte te gusta? Tiene que haber alguno que te llame la atención y te motive. Ya verás que una vez que empieces, te hará sentir más feliz y obtendrás todos los beneficios que mencionamos. ¡Hacer ejercicio vale al pena!

Tomado de Vida y Salud