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sábado, 19 de mayo de 2012

¿Niño o niña? Una prueba de sangre tendría la respuesta

Una de las incógnitas más grandes durante el embarazo es saber si estás esperando un niño o una niña . Por supuesto que lo importante es que tu bebé esté creciendo sanamente, pero no podemos negar que saber su sexo nos causa curiosidad e interés. Una prueba de sangre durante las primeras semanas de embarazo, puede tener la respuesta al dilema, ¿rosado o azul? Entérate de qué se trata y cuándo se recomienda.

Amalia tiene 2 niños y está esperando su tercer bebé. Todos en la familia ya empezaron con sus apuestas sobre el sexo del bebé. ¿Será que esta vez es una niña? Todos esperan que así sea, aunque a Amalia le da igual, pues lo que le importa es que sea un bebé sano. Su esposo, en cambio, confiesa que le encantaría que fuera una bebita.

De todas formas, no van a saber hasta que Amalia tenga alrededor de 18 semanas de embarazo, que es cuando tradicionalmente se hace la ecografía (o ultrasonido) que frecuentemente puede ayudar a determinar el sexo del bebé, pues muchas veces se ven los genitales desarrollados. Además, es entonces cuando el sexo se puede determinar sin procedimientos invasivos (como la amniocentesis, por ejemplo), los cuales pueden detectar el sexo a las 11 semanas y se hacen solamente por razones estrictamente médicas (para detectar anormalidades).

Pero como la ciencia nos sorprende cada día con sus avances, todo parece indicar que una prueba de sangre durante las primeras semanas del embarazo podría determinar el sexo del bebé que esperas. Sin embargo, esta prueba no debe hacerse por el capricho de conocer el sexo del bebé antes de que sea visible físicamente, sino, dicen los especialistas, para evaluar los riesgos de algunas enfermedades genéticas que prevalecen en un género, como por ejemplo la hemofilia que es más común en los niños.

Unos investigadores en Corea del Sur recolectaron pruebas de sangre en 200 mujeres embarazadas durante el primer trimestre del embarazo y concluyeron que la presencia de dos enzimas llamadas DYS14 y GAPDH, indican si el bebé es niño o niña. Esta es la primera prueba de este tipo y según los especialistas, reduciría la necesidad de hacer procedimientos invasivos para detectar el sexo del bebé de manera temprana, pues estos procedimientos, como la amniocentesis, conllevan un riesgo de aborto de un 2%.

Ya se habían realizado otros estudios al respecto. Los investigadores advierten que es necesario hacer más pruebas antes de que esta manera de determinar el sexo del bebé esté al alcance de todos.

El dilema es principalmente ético, pues se teme que algunas mujeres o parejas utilicen esta prueba de sangre para detectar el sexo del bebé de manera temprana, para decidir abortar en base al sexo del bebé. Por esto, los especialistas dicen que esta prueba, si es que empieza a ofrecerse abiertamente, es solamente para las mujeres que las necesitan por razones exclusivamente médicas.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 9 de septiembre de 2011

Un examen de sangre detecta el sexo del bebé a las 7 semanas de embarazo


Según investigaciones recientes, un examen de sangre en las mujeres embarazadas permitirá conocer el sexo del bebé a menos de dos meses de gestación, mucho antes de lo que permiten las pruebas actuales como el ultrasonido, y de una forma menos invasiva y riesgosa que la amniocentesis. El objetivo principal de esta prueba es precisamente reducir los riesgos de los procedimientos invasivos para detectar posibles trastornos genéticos relacionados con el sexo, como la hemofilia.

Todo cambia y evoluciona… desde los objetos de uso cotidiano hasta las costumbres que adoptamos. Con el paso del tiempo, el ritmo de la vida se ha acelerado. Las cosas suceden tan rápido que a veces no tenemos ni tiempo de procesar lo que nos está ocurriendo, como si todo sucediera a la velocidad a la que vuelan los aviones o más aún, tan rápido como la información viaja por el Internet.

Así las cosas, actualmente puede parecer insólito que tus padres (o abuelos, depende de tu edad) hayan tenido que esperar nueve meses hasta tu nacimiento para conocer tu sexo. ¿Nunca te han dicho qué nombre te hubieran puesto si en vez de niña hubieras sido niño o al revés?

Las cosas cambian tanto, que ahora en tan solo nueve semanas los futuros padres podrán resolver esta duda. Bastará con hacerse una prueba sanguínea luego de la séptima semana de embarazo y listo: los futuros papás podrán saber si el bebé en camino es niña o niño. Increíble, ¿verdad? Dentro de poco lo que parecerá increíble es que hasta hace pocas décadas alguien hubiera tenido que esperar tanto tiempo para conocer el sexo del bebé, ya que no existían las ecografías que hoy ya permiten saberlo al cuarto o quinto mes de embarazo.

Denominado ADN fetal libre de células, este nuevo método analiza la presencia del cromosoma masculino (el cromosoma Y) en la sangre de la mamá. Si estos no aparecen, por eliminación se deduce que será una niña, ya que la prueba no logra detectar la presencia de un bebé del sexo femenino.

Las investigaciones recientes consideran que esta prueba, que ya se está practicando en algunos hospitales europeos para embarazos de alto riesgo pero todavía no está disponible rutinariamente en Estados Unidos ni en otros países, tiene un alto nivel de confianza, del 95% a las 7 semanas y del 99% a las 20 semanas. De ese modo, se espera que no corra la misma suerte que otras pruebas anteriores de predicción del sexo, que han ilusionado a los padres con la noticia de esperar un bebé de un sexo y al momento del nacimiento descubrieron que era del opuesto. Estas estadísticas son en laboratorios serios que siguen los pasos para analizar las muestras correcta y cuidadosamente. Hay que tener mucho cuidado con los laboratorios que ofrecen sus servicios por Internet ya que muchos no son de calidad.

Al respecto, fue muy divulgado el caso de un laboratorio llamado Acu-Gen, que se declaró en quiebra debido a la cantidad de reclamaciones de mujeres que se hicieron la prueba y obtuvieron resultados diferentes al momento del parto.

El nuevo examen de sangre, en cambio, ofrece más garantías y abre nuevas esperanzas. Al ser más confiable, permitirá tomar acción frente a posibles enfermedades genéticas que pueden producirse de acuerdo al sexo del bebé, como el síndrome de Down y la hemofilia. Este último, por ejemplo, es un trastorno que sólo se produce en los niños. Si la mamá sabe que el bebé que espera es niña, no necesitará someterse a otros procedimientos de diagnóstico más riesgoso, como la amniocentesis, que puede provocar la pérdida del bebé.

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