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lunes, 6 de agosto de 2012

¿Cintura ancha y vientre abultado? ¡Peligro al corazón!

Un nuevo estudio relaciona a las personas con exceso de peso y cuerpo con forma de manzana (que es aquél en el que el abdomen es más ancho que las caderas), con el riesgo de tener problemas del corazón. En este caso, se ha encontrado que las posibilidades de sufrir muerte cardiaca repentina son mayores. No dejes que eso te ocurra a ti.

El solo hecho de ser obeso aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades del corazón y del sistema circulatorio. Ahora, además, un grupo de investigadores de la Universidad de Minnesota, en Estados Unidos, ha encontrado que las personas obesas que tienen grasa acumulada en el vientre y un cuerpo con forma de manzana tienen más posibilidades de sufrir lo que se conoce como muerte cardiaca repentina, que es la que se produce en menos de una hora luego de que aparecen los síntomas.

Para llegar a estos resultados, que fueron presentados en la reunión anual de la Sociedad del Ritmo Cardiaco (Heart Rhythm Society), en Boston, los científicos analizaron los expedientes de más de 15 mil personas de 45 a 64 años, que habían participado en un estudio sobre el riesgo de ateroesclerosis en las comunidades, entre 1987 y 1989. Tomaron en cuenta la edad, el sexo, la raza, la educación, el si fumaban o no y los antecedentes familiares de enfermedad cardiaca.

Así detectaron que el índice de masa corporal (IMC) — que es la relación entre el peso y la altura –, la circunferencia de la cintura y la proporción entre la cintura y la cadera se vinculaban con el riesgo de muerte cardiaca repentina. Para conocer dicha proporción, por ejemplo, se estima que es de 1 cuando las caderas y la cintura tienen la misma medida. Ten en cuenta que una proporción de más de 0.8 en las mujeres y de 0.95 en los hombres se consideran negativas, o sea, no son saludables.

Por el momento, estos datos deben ser tomados como preliminares y ser evaluados por otros científicos; pero de ser así, demostrarían que la obesidad abdominal es un factor de riesgo independiente de la muerte cardiaca repentina, incluso considerando otros factores como la diabetes, la hipertensión y la enfermedad de las arterias coronarias (o sea, las arterias del corazón).

Esta no es la primera vez que una investigación relaciona la obesidad abdominal con los problemas del corazón. El año pasado, un análisis de la Mayo Clinic que se publicó en la edición correspondiente al 10 de mayo de la revista del Colegio Americano de Cardiología, había encontrado que la gente con enfermedad arterial coronaria que tiene aunque sea un poco de grasa abdominal corría más riesgo de fallecer que quienes acumulan grasa en otra parte del cuerpo. El mismo efecto se observó incluso entre los pacientes con un índice de masa corporal normal.

Mientras tanto, sea donde sea que se acumule la grasa en tu cuerpo, está comprobado que la obesidad es un factor de riesgo para muchas enfermedades, no sólo del corazón sino también otras como la diabetes y hasta complicaciones en las articulaciones.

La buena noticia es que tú puedes hacer muchas cosas para modificar esta situación, ya que la obesidad y las condiciones asociadas están relacionadas, en parte, con el estilo de vida. Si practicas ejercicio con regularidad y llevas una dieta balanceada, podrás perder el exceso de peso, mejorar tu calidad de vida y vivir mejor, por más tiempo.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 28 de julio de 2012

¿Hay marcha atrás en la enfermedad cardíaca?

Cada vez se hace más importante que los profesionales de la salud y los medios informativos alerten e informen al público sobre la mejor forma de prevenir los problemas del corazón, una de las causas principales de enfermedad y de muerte en todo el mundo. Pero muchas veces esa información o cae en oídos sordos, o llega tarde. ¿Qué puedes hacer cuando descubres que tu corazón ya está en peligro porque te han encontrado presión alta o tu nivel de colesterol está elevado? ¿Es posible dar marcha atrás a la enfermedad cardíaca? Exploremos esas interrogantes en este artículo.

Como Ernesto no sentía ningún malestar y no manifestaba tampoco ningún síntoma alarmante, creía gozar de buena salud. Aunque sí se sentía un poco culpable por comer pizzas y emparedados bien cargados en calorías casi a diario, no lograba modificar su estilo de vida ni tampoco perder peso, aunque muy adentro suyo sabía que esos kilos o libras podrían causarle un mal rato en el futuro. Como muchas otras personas, “se durmió en los laureles”. No hizo nada al respecto hasta que sufrió un pequeño infarto del que por suerte se restableció.

Una tarde, luego de la consulta, su esposa me comentó en voz bien bajita, que antes del infarto Ernesto le había admitido una vez que no se animaba a hacerse los controles de salud porque “el médico lo iba a regañar porque no se cuidaba”.

“En primer lugar,” le dije a la esposa, “aclárele a Ernesto que nosotros no regañamos a nadie.” Cuando sugerimos cambios en el estilo de vida o en el comportamiento del paciente, sólo tratamos de dejarle saber lo que encontramos para ayudarlo a prevenir enfermedades o a evitar problemas de salud que luego o sólo se pueden controlar, o pueden ser difíciles de corregir o que ya son irreversibles.

Ahora Ernesto se encuentra estable, pero su corazón ya le ha dado una susto y una señal y debe tomar medidas para que su enfermedad cardíaca no progrese. No sólo deberá bajar unos cuantos kilos (o libras) si quiere proteger su salud, sino también disminuir la cantidad de sal y otras comidas que le gustan y seguir un plan de rehabilitación cardíaca. ¡Si tan sólo hubiera hecho el esfuerzo antes!

Es sabido que con una alimentación basada en frutas y verduras, granos integrales, en la que también se incluyan las proteínas y otros nutrientes que el cuerpo necesita (al estilo mediterráneo, por ejemplo), acompañada de una rutina de ejercicios, ayuda a mantener el corazón en buena forma.

Ahora bien, si te ha pasado algo similar a Ernesto e incluso mucho menos (el sólo hecho de tener presión alta o colesterol elevado), ya es motivo para cambiar de hábitos, porque eso indica que tu corazón está en riesgo. ¿Es posible volver atrás y corregir la enfermedad cardíaca, sólo con la comida y el ejercicio?

Recuerda que existen distintos tipos de enfermedad cardíaca. La más común es provocada por el estrechamiento o bloqueo de las arterias coronarias (que son los vasos sanguíneos que suministran sangre al propio corazón), y es la causa más importante por la cual las personas sufren infartos o ataques al corazón. Otros tipos de enfermedad cardíaca pueden deberse a problemas en las válvulas del corazón, o porque el corazón no late bien a causa de una insuficiencia cardiaca o una arritmia.

Entonces, la pregunta es: ¿Es posible volver atrás y corregir la enfermedad cardíaca, sólo con la comida y el ejercicio? Algunos especialistas consideran que sí, aunque quizás debas tomar algún medicamento (sobre todo al principio), y se apoyan en la evolución de sus pacientes para hacer esta afirmación.

Otros, en cambio, reconocen que se trata de un tema polémico y piensan que es difícil hacer semejante afirmación. Incluso, consideran que no es posible eliminar la enfermedad cardíaca por completo, ya que es como cuando te lastimas: aún cuando el estilo de vida logra hacerla desaparecer, siempre quedarán cicatrices.

Lo que sí es seguro es que llevar una dieta sana, balanceada, controlando el tamaño de las porciones y seguir una rutina de ejercicios diarios logran detener el avance de la enfermedad y mantener el corazón protegido, lo cual es un logro considerable.

La única advertencia, que no debes pasar por alto, es que cuando tienes enfermedad cardíaca el cambio debe ser radical y constante, lo cual puede ser bastante difícil de poner en práctica.

Por ejemplo, algunos especialistas consideran que prácticamente debes volverte vegetariano y hacer al menos media hora de ejercicios diarios, o tres horas de actividad física por semana. Además, recomiendan practicar yoga, meditación o alguna otra actividad que te permita reducir el estrés. ¿Difícil verdad?

Por eso es muy importante que cuentes con el apoyo de tu familia y que busques ayuda profesional. Un nutricionista calificado puede ayudarte con la alimentación y tu médico puede indicarte los cuidados que debes tener cuando haces ejercicios. Si además tienes sobrepeso, busca un programa o grupo de apoyo que te ayude con tu propósito de perder peso.

No te dejes vencer ni por la tentación, ni la pereza, ni la depresión. Si ya padeces de enfermedad cardíaca, o tienes algunos de los factores de riesgo de los que hemos mencionado, ¡anímate! Ahora más que nunca debes empezar a hacer los cambios necesarios para empezar el conteo regresivo en la salud de tu corazón.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 10 de noviembre de 2011

Unos ejercicios pueden ayudar a quienes sufren de insuficiencia cardíaca crónica

Un estudio reciente ha demostrado que un entrenamiento muscular adecuado puede ayudar a las personas que tienen problemas del corazón. Estos hallazgos son un nuevo aporte que permitiría diseñar tratamientos más precisos para disminuir los síntomas de esta condición. No te esperes para después, ¡ponte en movimiento ahora mismo!

¿Temes hacer ejercicios porque tienes problemas del corazón? Quizás no debas resignarte ni puedas seguir usando esta idea como excusa para quedarte descansando. Por el contrario, el ejercicio físico es una de las recomendaciones para mantener al sistema circulatorio sano, sólo que las personas que tienen problemas cardiovasculares deben hacerlos siguiendo las indicaciones de su médico.

Buscando movimientos más apropiados que ayuden al corazón, un nuevo estudio publicado en la revista Journal of the American College of Cardiology, confirmó que un entrenamiento adecuado puede ayudar a quienes sufren insuficiencia cardíaca crónica.

En detalle, un grupo de investigadores de Italia y de Estados Unidos descubrieron que el ejercitar los músculos pequeños mejora el flujo de oxígeno y la capacidad de hacer ejercicio, dos factores que benefician al sistema circulatorio en sí.

La insuficiencia cardíaca crónica se produce porque el corazón no puede bombear suficiente sangre a todo el cuerpo, lo que puede provocar acumulación de sangre y líquidos en los pulmones, retención de líquido en los pies, los tobillos y las piernas (llamado edema), cansancio y falta de aire, entre otras condiciones.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores hicieron un seguimiento de doce hombres, seis de los cuales sufrían insuficiencia cardíaca crónica, que participaron en un programa de ocho semanas de ejercicios aislados de los músculos pequeños (extensiones de la rodilla) y de todo el cuerpo (ciclismo).

Los investigadores examinaron la estructura muscular, el transporte del oxígeno y el funcionamiento metabólico de los hombres (que es el modo en que el organismo procesa la energía que obtiene de los alimentos), antes y después de completar el programa.

Luego, compararon los hallazgos que encontraron en quienes sufrían de insuficiencia cardíaca crónica con los que no padecían la condición y les solicitaron a quienes tenían problemas del corazón que completaran otro régimen de ejercicio de los músculos pequeños, de ocho semanas, para poder comparar los resultados.

Así detectaron que el rendimiento cardiaco durante el ejercicio de los músculos pequeños fue similar en todos los participantes, antes y después de las ocho semanas de entrenamiento, pero no ocurrió lo mismo con el transporte del oxígeno.

Antes del entrenamiento, la cantidad máxima de oxígeno que llegaba a los músculos de las piernas era significativamente más baja en los hombres con insuficiencia cardiaca crónica. Felizmente, luego de las ocho semanas de ejercicio, la cantidad de oxígeno que llegaba a esos músculos aumentó aproximadamente un 54 por ciento, al mismo nivel que los hombres que no tenían problemas en el corazón.

Según los investigadores, estos hallazgos indican que, con el estímulo adecuado, los músculos esqueléticos pueden adaptarse y responder al ejercicio, aún en pacientes con insuficiencia cardiaca crónica. De ser así, estos descubrimientos podrían ayudar a desarrollar mejores estrategias de tratamiento y rehabilitación para quienes sufren problemas similares.

La insuficiencia cardíaca, en general, está provocada por otros problemas de salud, como presión sanguínea alta, diabetes y la denominada enfermedad de las arterias coronarias (EAC), que se produce cuando las arterias que llevan la sangre hasta el corazón se endurecen y se estrechan.

Para cuidar la salud del corazón, la recomendación de los especialistas es seguir una dieta saludable acompañada de una rutina de ejercicios diarios, que no sólo te permitirán vivir más sino también mejor.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 28 de noviembre de 2010

8 consejos para reducir el riesgo de desarrollar la enfermedad de las arterias coronarias

De las enfermedades cardiovasculares, la de las arterias coronarias (EAC), o sea del corazón, es la causa principal de muerte en los hombres y las mujeres en Estados Unidos. De hecho, es la más común en todo el mundo. ¿Qué puedes hacer para prevenirla? Acá te doy algunos consejos para que tengas en cuenta si quieres tener un corazón que ande a toda marcha.

Las arterias coronarias juegan un papel muy importante en tu salud: le dan a tu corazón los nutrientes y el oxígeno que necesita a través de la sangre. Pero, ¿qué pasa si se obstruye el flujo de la sangre? Surge la llamada enfermedad de las arterias coronarias (EAC).

La causa de esta enfermedad del corazón, es la acumulación de partículas de colesterol malo, triglicéridos, ácidos grasos que forman una placa conocida como placa de ateroma que se deposita en el interior de las paredes de las arterias. A esto se le conoce como ateroesclerosis y endurece y reduce el diámetro de las arterias. A medida que las arterias se tapan más, el corazón recibe menos sangre y es entonces cuando puedes experimentar dolor en el pecho o angina de pecho, que se puede acompañar de dificultad para respirar y otros síntomas. El episodio más grave de la enfermedad de arterias coronarias es un infarto o ataque al corazón.

La enfermedad de las arterias coronarias se desarrolla durante años sin que te des cuenta.
Silenciosamente se abre campo en tu organismo, y puede que para cuando tengas los síntomas, sea demasiado tarde. Por eso, la clave está en tomar medidas preventivas al respecto. Los hábitos de vida que llevas son claves para evitar o disminuir la velocidad con la que progresa esta enfermedad del corazón. Toma nota de estos consejos y no dudes en ponerlos en práctica lo antes posible:

1.Haz ejercicio: el practicar una actividad física diariamente ayuda a reducir los factores de riesgo de la enfermedad de las arterias coronarias: como colesterol elevado, diabetes, hipertensión y obesidad.

2.Deja de fumar: si no quieres sufrir de un ataque al corazón, dile adiós al cigarrillo.

3.Lleva una dieta sana: frutas, verduras y granos integrales son la clave.

4.Controla tus niveles de colesterol: hazte una prueba para medir tu colesterol cuando cumples 20 años y cada 5 años a partir de entonces.

5.Mide tu presión sanguínea para saber si está dentro de límites normales, si está elevada toma medidas para controlarla.

6.Pierde peso, sobretodo si tienes grasa acumulada alrededor de la cintura.
7.Si tienes diabetes, mantén tus niveles de glucosa en la sangre bajo control.

8.Controla el estrés mediante prácticas como el Yoga, la meditación o los masajes, por ejemplo.
Si controlas el estrés y la ansiedad tu corazón te lo agradecerá.

Consulta con un médico sobre tus factores de riesgo para desarrollar enfermedad de las arterias coronarias, especialmente, si tienes antecedentes familiares de parientes con ataques al corazón o tienes factores de riesgo como diabetes, obesidad, hipertensión, si fumas, si tienes el colesterol y/o los triglicéridos elevados o no haces ejercicio. Recuerda que si llevas un estilo de vida saludable, ya tienes mucho terreno ganado a favor de la salud de tus arterias y por consiguiente, de tu corazón.

Tomado de Vida y Salud