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sábado, 29 de septiembre de 2012

¿Qué tiene que ver contigo la demencia del boxeador?

Si practicas algún deporte de contacto, protege tu cabeza del trauma cerebral

Los deportes como el boxeo y el fútbol americano pueden traer mucho más que victorias y derrotas a quienes los practican. Los golpes y el impacto que reciben estos atletas pueden producir demencia. Aquí te cuento acerca de los traumatismos cerebrales que se producen en cierto tipo de atletas y por qué pueden llegar a perder la cabeza – literalmente – por culpa de un deporte.

Para quienes practican el boxeo y son aficionados a él, no hay momentos más emocionantes durante una pelea que los conocidos como knockdown y knockout.Estos se dan luego de un golpe fuerte en la quijada o en la cabeza, lo cual, además de una victoria por parte de quien da el puñetazo, produce una contusión que, a la larga, puede dañar el cerebro. Aunque pueda ser leve en ese momento, la acumulación de estos golpes en la cabeza puede causar daños severos e irreversibles a nivel neurológico.

Por ser los boxeadores los deportistas más expuestos a los golpes fuertes en la cabeza, se acuñó el término “demencia del boxeador” o “demencia pugilística”. Se ha llegado a pensar erróneamente que Muhammad Alí, el legendario boxeador, tiene la enfermedad de Parkinson debido a que sufrió este tipo de contusiones. Esto no es cierto, pues el Parkinson es una enfermedad con componentes genéticos y algunas causas no determinadas, sin embargo, el hecho de ser boxeador puede haber agravado o acelerado su condición.

Pero lo cierto es que otros atletas que practican deportes de contacto, además del boxeo, como el fútbol americano, el hockey, rugby, lucha libre y la equitación también están en riesgo de sufrir este tipo de lesiones. Incluso se ha reportado que las características de las lesiones neurológicas de estos deportistas también son compartidas por personas que han sido víctimas de violencia doméstica.

Los síntomas de los daños cerebrales (el deterioro cognitivo) o la encefalopatía traumática crónica sufridos a consecuencia de los golpes recibidos, pueden ser muy parecidos a los del Alzheimer y otros tipos de demencia. Los problemas de memoria, la desorientación, la irritabilidad y los problemas de concentración se encuentran entre ellos. En su fase avanzada la encefalopatía crónica puede causar temblores, Parkinson, sordera y caminar errático. Además está asociada a problemas psicológicos como la depresión, la agresividad y comportamientos violentos, la pérdida de inhibiciones, el comportamiento sexual compulsivo, el abuso de drogas y del alcohol, la euforia y el suicidio.

Unos estudios reportan que sólo en Estados Unidos ocurren entre 1.6 y 3.8 millones de conmociones cerebrales causadas por los deportes de contacto cada año, o sea, son muy comunes. Un golpe aislado no causa un daño cerebral significativo (una enfermedad neuro degenerativa), pero varios golpes a lo largo de una carrera deportiva sí producen un trauma que ocasiona daños en el funcionamiento del cerebro. Además, los atletas sufren muchas hemorragias o micro hemorragias, lo cual es terreno abonado para el desarrollo de la demencia.

De acuerdo a algunos expertos: aunque la mayoría son muy pequeñas y los atletas se recuperan en cuestión de días o de semanas, algunas personas desarrollan síntomas que son progresivos o de larga duración. Piensan que esto es especialmente cierto en los casos en que hay conmociones repetitivas o lesiones cerebrales traumáticas leves ya que en estos casos mínimo el 17% de las personas van a desarrollar la encefalopatía traumática crónica. Se desconoce la severidad la lesión o cuántas veces es necesario lesionarse la cabeza para que se desarrolle esta condición. Hay mucho por estudiar.

Los síntomas de la encefalopatía traumática crónica, por lo general, se hacen evidentes años después de que la persona ha dejado de practicar dicho deporte y se diagnostica una vez la persona ha fallecido, ya que en este momento no tenemos un examen de sangre o un estudio radiológico que lo diagnostique. Los hallazgos típicos son los que se encuentran cuando se hacen estudios de patología del cerebro post-mortem en que se encuentra una proteína que se conoce como tau y que se ve en casos de demencia, generalmente en personas que fallecen a los 70 u 80 años de edad. Pero los soldados o deportistas con encefalopatía traumática crónica como el ex-defensa de los Bears de Chicago, David Duerson (que se suicidó a los 50 años), como el delantero de los Steelersde Pittsburgh, Mike Webster que falleció de un ataque al corazón a los 50 años (pero que antes de fallecer tuvo un comportamiento errático y que en la autopsia también mostró señales de encefalopatía traumática crónica) y como se sospecha de otros.

Un estudio realizado en el 2009 reportó que tristemente, el promedio de edad al morir de las personas con dicha condición es de 51 años.

Es importante estar consciente que los golpes en la cabeza no son benignos y que no es necesario perder el conocimiento para tener una conmoción cerebral. Y que es especialmente peligroso si los golpes en la cabeza se repiten. Necesitamos más estudios prospectivos para conocer la verdadera incidencia de la encefalopatía traumática crónica.

Si practicas (o alguno de tus hijos practica) algún deporte de contacto, no dudes en consultar con tu médico y con tu entrenador sobre las medidas de precaución que debes tener para proteger tu cabeza de golpes fuertes y de problemas neurológicos en el futuro.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 12 de agosto de 2012

Los ojos y su relación con la enfermedad de Parkinson

Examinar los ojos mediante una prueba especializada que analiza el movimiento ocular puede servir para diagnosticar la enfermedad de Parkinson de manera temprana. En este artículo te cuento de qué se trata.

¿Qué sucede en el cerebro cuando se tiene la enfermedad de Parkinson? Las células nerviosas, o neuronas no funcionan correctamente en la parte del cerebro que controla los movimientos de los músculos. Específicamente, mueren las neuronas que producen una sustancia química llamada dopamina, la cual se encarga de enviar unas señales a los músculos para coordinar sus movimientos.

Por eso, las personas que padecen de esta enfermedad tienen síntomas como temblores en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara. Además, tienen lentitud en sus movimientos, presentan rigidez en los brazos, en las piernas y en el tronco, y tienen problemas de equilibrio y de coordinación.

Además, parece que las personas que sufren de Parkinson presentan temblores persistentes en los ojos, y ahí podría estar la clave para diagnosticar esta enfermedad de manera temprana. Una investigación reciente publicada en la revista Archives of Neurology, dice que una prueba que detecta la estabilidad del ojo mientras sigue a objetos en movimiento, puede ser útil para detectar de forma precoz las fallas en el sistema nervioso que se tienen en esta enfermedad.

Para este estudio, los investigadores analizaron la función óculo-motora (los movimientos del ojo) de 112 pacientes con Parkinson y de 60 personas sanas a través de una prueba en la que tenían que rastrear el movimiento de un objeto en la pantalla de una computadora.

Si deseas leer todo el artículo, pincha aquí

domingo, 22 de julio de 2012

Los medicamentos controlan los síntomas de la enfermedad de Parkinson, pero no frenan su avance

¿Cuáles son los últimos descubrimientos sobre la enfermedad de Parkinson? ¿Existe algún medicamento nuevo? He escuchado hablar mucho sobre la CoQ10 como una alternativa esperanzadora para los enfermos de Parkinson. ¿Hay alguna verdad en esto?

RESPUESTA del Dr. J. Eric Ahlskog, Neurología, Mayo Clinic de Rochester en Minnesota, Estados Unidos:

La coenzima Q10 (CoQ10) inicialmente se mostró como una terapia esperanzadora para la enfermedad de Parkinson en las primeras investigaciones realizadas con pocos pacientes. No obstante, los estudios posteriores con cantidades mayores de pacientes y dosis más altas no lograron confirmar las ventajas del fármaco.

Los medicamentos actualmente disponibles para la enfermedad de Parkinson sirven para controlar los síntomas y son muy eficaces. Desgraciadamente, pese a décadas de intensa investigación sobre el tema, no se ha comprobado que ningún fármaco retrase el avance de la enfermedad de Parkinson.

La enfermedad de Parkinson es un trastorno del sistema nervioso que se desarrolla gradualmente con el transcurso del tiempo. Los síntomas distintivos incluyen temblor, rigidez muscular y movimientos lentos. En las etapas posteriores de la enfermedad, podrían aparecer nuevos síntomas que incluyen dificultades con la memoria y el pensamiento, así como problemas de la vejiga e intestino, y en algunas personas, presión baja.

Si deseas leer todo el artículo, pincha aquí

lunes, 9 de abril de 2012

El tráfico de la ciudad está dañando tu cerebro

 
Millones de personas en el mundo viven en ciudades congestionadas por los incontables autos o carros en sus autopistas. El estrés que trae estar atascado en el tráfico es sólo una forma más en que se afecta la salud. Ahora, unas investigaciones demuestran que los gases emitidos por los automóviles que respiramos mientras esperamos en un embotellamiento (trancón, atasco) de tráfico, pueden dañar las células cerebrales.

Manejar en una ciudad congestionada por el tráfico es tal vez de las cosas más estresantes que puede haber. No hay nada más frustrante que querer llegar a tu destino y tener que andar a paso de tortuga en un carro que fue diseñado, precisamente, para llevarte más rápido a donde quieres llegar. Desafortunadamente, muchas de las grandes ciudades en el mundo se ven cada día más congestionadas, lo cual incide directamente en la calidad de vida de sus habitantes. En algunas ciudades, por ejemplo, la gente pasa un promedio de 4 horas en su auto para ir y venir del trabajo. Esto, sin duda alguna genera estrés y otros problemas de salud que tal vez no te hubieras imaginado.

Unos estudios nuevos hablan de que el humo y los gases que emiten los automóviles tiene un efecto negativo en la salud de las células cerebrales afectando la capacidad de aprendizaje y la memoria – entre otras funciones cognitivas – desde una edad temprana.

Hasta ahora, los científicos no saben a ciencia cierta por qué la exposición al humo del tráfico puede dañar al cerebro, pero cada vez más investigadores se interesan en averiguar la causa. Es el caso del epidemiólogo Jiu-Chiun Chen de la Universidad del Sur de California, en Estados Unidos, quien está estudiando el efecto de la contaminación por los autos en 7,500 mujeres en 22 estados diferentes en dicho país.

Pero hay algo que sí se ha comprobado en investigaciones previas realizadas en Holanda: respirar el aire contaminado al nivel de la calle (es decir, cuando vas en tu carro, coche o auto) en sólo 30 minutos puede aumentar la actividad cerebral en las regiones responsables de regular el comportamiento, la personalidad y la toma de decisiones.

Además, según estudios hechos este año en la Universidad de Harvard y en la Universidad de Columbia, en Estados Unidos, respirar el aire de una ciudad altamente contaminada por los automóviles por 90 días, puede cambiar la manera en que los genes se comportan en las personas mayores y alterar el genoma de un recién nacido a nivel molecular.

Otros estudios al respecto llevados a cabo en Nueva York, Boston (en Estados Unidos), Beijing (en China) y Varsovia (en Polonia), hablan de que los niños que viven en áreas en donde las emisiones de los gases y el humo de los automóviles son elevadas, obtuvieron calificaciones más bajas en evaluaciones de inteligencia y estaban más predispuestos a sufrir de ansiedad, depresión y de problemas de atención que aquellos niños que viven en ciudades en donde el aire es más limpio. Incluso, se encontró que las mujeres expuestas a este tipo de emisiones reportaron problemas de la memoria y en general, la contaminación causada por el tráfico en las ciudades también puede incidir en el aumento de casos de Alzheimer y la degeneración rápida en pacientes con la enfermedad de Parkinson.

Si bien estos estudios son preliminares, los científicos que estudian el tema están de acuerdo en que la evidencia de que los embotellamientos de tráfico afectan mucho más que tu paciencia, siguen creciendo.

El cerebro humano es vulnerable a los cambios en el ambiente y esto lo demuestra. Yo espero que los gobiernos en los distintos países del mundo tomen conciencia sobre el tema del transporte y haya soluciones viables para depender menos de los automóviles: no sólo así salvaremos la calidad del aire que respiramos, sino también, la salud de nuestro cerebro.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 23 de marzo de 2012

Tratamiento con células madre para recuperar la visión

Una terapia experimental con células madre embrionarias ha demostrado resultados prometedores en el tratamiento de algunos tipos de ceguera, como la degeneración macular relacionada con la edad, una de las principales causas de la pérdida de la visión en las personas adultas.

Una de las líneas de investigación más modernas e innovadoras en términos de salud es la relacionada con el uso de células madre, que prometen encontrar una solución para diferentes enfermedades que actualmente no tienen cura, como la diabetes, la artritis, el Alzheimer, el Parkinson y las enfermedades del corazón.

Lo interesante de las células madre es que tienen la posibilidad de convertirse en muchos tipos distintos de células en el organismo y funcionan como un sistema reparador del cuerpo. Por eso, en todo el mundo hay investigadores que estudian las posibilidades que podría ofrecer este tipo de tratamiento. ¿Servirán también para combatir la ceguera y hacer que las personas con degeneración macular vuelvan a ver?

Aún no se sabe a ciencia cierta, pero un hallazgo reciente publicado en la revistaThe Lancet muestra resultados prometedores. Es que por primera vez, se ha realizado un estudio experimental en humanos, que ha demostrado la capacidad de mejorar la visión en pacientes con distintos tipos de degeneración macular, que ya no podían ver.

Específicamente, este tratamiento se ha probado en dos mujeres. Una de ellas, una paciente de 78 años con degeneración macular relacionada con la edad, que antes del estudio no podía ir sola a hacer las compras, debido a esa condición. La otra participante, de 51, sufre una enfermedad llamada distrofia macular de Stargardt desde su adolescencia, que con el tiempo había ido empeorando. Antes de efectuarse el estudio esta paciente ya no podía ver.

Los investigadores del Instituto de Ojos Jules Stein de la Facultad de Medicina David Geffen de la Universidad de California, en conjunto con científicos de la compañía de biotecnología Advanced Cell Technology, inyectaron 50.000 células epiteliales pigmentarias de la retina en uno de los ojos enfermos de cada una de las pacientes y analizaron su evolución.

Rápidamente, comenzaron a notar los resultados: luego de una semana del implante, la paciente con la enfermedad de Stargardt podía contar dedos y luego de un mes pudo leer las cinco letras superiores en la tabla de letras que usan los oftalmólogos (los especialistas en los ojos) durante la consulta. También logro ver más colores y contrastes, y hasta ya puede leer la hora en su reloj y enhebrar una aguja. La mejoría en la visión de la otra paciente resultó un poco más ambigua, pero independientemente de las mejoras en la visión registradas en cada una de ellas, el objetivo de esta investigación era comprobar la seguridad de este tratamiento, que emplea células inmaduras sanas procedentes de un embrión humano, que son manipuladas para crecer como las células que cubren la retina en el ojo.

Por ejemplo, uno de los temores era que las células implantadas fueran rechazadas o provocaran el desarrollo de tumores. Afortunadamente, luego de cuatro meses de haber sido implantadas, no se registraron rechazos ni se había notado la formación de ningún bulto o tejido extraño, lo que permite descartar esa posibilidad.

Estos hallazgos representan el inicio de un nuevo camino en los tratamientos de la salud visual. Las investigaciones en este campo continúan. Estas dos mujeres han sido las primeras de un grupo de 24 personas que participarán en un estudio más amplio. Además, otro grupo de investigación también está probando una experiencia similar en Londres, Inglaterra.

El estudio y los tratamientos con células madre causan controversias, ya que es necesario usar embriones y hay muchas personas que no están de acuerdo con eso. Pero este primer reporte sobre un resultado positivo en los humanos es alentador, y más allá del debate que generan, si se lograra el objetivo deseado, podría ayudarnos a encontrar en el futuro un tratamiento que permita decirle adiós a la ceguera.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 18 de diciembre de 2011

Mal de Parkinson

Imagen tomada de internet

¿Qué es?

El mal de Parkinson ataca al sistema nervioso central y causa problemas con los movimientos del cuerpo, incluidos temblor (debilidad), rigidez (tensión muscular), movimientos musculares lentos, posturas inestables y dificultad para caminar. Esto sucede cuando las células nerviosas (neuronas) en una parte del cerebro llamada sustancia negra mueren gradualmente. Estas células normalmente producen un químico llamado dopamina que ayuda a transmitir mensajes entre las áreas del cerebro que controlan los movimientos corporales. La muerte de las células en esta área del cerebro conduce a la disminución de los niveles de dopamina, lo que hace que una persona con el mal de Parkinson tenga dificultad para controlar la tensión muscular y el movimiento muscular, tanto al estar en reposo como durante los periodos de actividad.

El mal de Parkinson afecta aproximadamente a 500.000 personas en Estados Unidos, con alrededor de 50.000 nuevos casos cada año. Generalmente ocurre durante la mediana edad, típicamente alrededor de los 60 años. No obstante, aproximadamente en el 50% de los pacientes la enfermedad aparece antes, en estos casos los síntomas se manifiestan cuando el paciente es menor de 40 años. En el mundo, el mal de Parkinson afecta aproximadamente 1 de 2 de cada 1.000 pacientes. Afecta a europeos o norteamericanos más a menudo que a asiáticos o africanos y es más frecuente en hombres que en mujeres.

Hasta la actualidad, los científicos no han determinado porqué algunas personas desarrollan el mal de Parkinson y otras no. La genética es compleja y la influencia de los antecedentes familiares depende de la edad en la que se manifestó la enfermedad. Una persona con un padre o hijo a quien le diagnosticaron con la enfermedad a una edad temprana tiene un riesgo mayor de contraer el mal de Parkinson, pero no tiene riesgo si el miembro de la familia afectada tenía 60 años o más al momento del diagnóstico.

Síntomas

El mal de Parkinson generalmente se manifiesta con un leve temblor o tensión en el brazo o pierna de un lado del cuerpo. El temblor es más evidente al estar en reposo y es regular, típicamente ocurre tres a seis veces por segundo. El temblor del mal de Parkinson usualmente empeora con el estrés, mejora cuando el brazo o pierna se mueve por propia voluntad y podría desaparecer al dormir. Durantes las primeras etapas, el mal de Parkinson podría manifestarse solo con un temblor que afecta los dedos pulgar e índice. Este temblor, a veces se denomina temblor de “contar monedas” porque se asemeja al temblor propio de cuando una persona manipula objetos pequeños como una moneda.

A medida que la enfermedad empeora, el temblor podría diseminarse más y finalmente afectar las extremidades de ambos lados del cuerpo. La persona podría comenzar a escribir con letra pequeña, temblorosa y eventualmente ilegible. Además del temblor clásico, el mal de Parkinson a menudo causa tensión o rigidez en los músculos de los brazos y piernas y una disminución del ritmo de los movimientos corporales, llamado bradicinesia.

La rigidez y la bradicinesia pueden ser los aspectos de la enfermedad que más invalidez causan. Pueden producir discapacidad para caminar y realizar actividades tales como asearse, vestirse o usar utensilios para comer. Los problemas con la pérdida equilibrio y la postura podrían hacer que al paciente con el mal de Parkinson le resulte difícil sentarse en una silla o que se levante de la silla. El paciente comienza a caminar encorvado, arrastrando los pies y dando pequeños pasos, usualmente sin los movimientos normales de los brazos. La bradicinesia puede afectar los músculos faciales, que disminuye las expresiones faciales espontáneas y el pestañeo normal de los ojos.

Otros síntomas del mal de Parkinson podrían incluir:
  • depresión
  • ansiedad
  • alteración del sueño
  • problemas de memoria
  • voz mal articulada o anormalmente suave
  • dificultad para masticar o tragar
  • estreñimiento
  • pérdida del control de la vejiga
  • mala regulación de la temperatura corporal
  • disfunción sexual
  • calambres, entumecimiento, cosquilleo o dolor en los músculos
Diagnóstico

Su médico lo examinará y prestará especial atención al examen neurológico. Buscará los síntomas del mal de Parkinson, especialmente el clásico temblor del mal de Parkinson, movimientos lentos, rigidez y problemas en la marcha.

No existe procedimiento para el diagnóstico o análisis de laboratorio específicos para establecer el diagnóstico del mal de Parkinson. Por esta razón, los médicos diagnostican el mal de Parkinson en base a los síntomas y resultados de los exámenes físicos y neurológicos. Si los síntomas de un paciente mejoran después de que el paciente es medicado para el mal de Parkinson, el diagnóstico es probablemente acertado.

Duración

El mal de Parkinson es una condición prolongada (crónica) y a menudo progresiva. En la mayoría de los pacientes, 70 al 80% de las células cerebrales en la sustancia negra ya están perdidas al momento que aparecen los primeros síntomas.

Prevención

Dado que los médicos desconocen exactamente la causa del mal de Parkinson, no existe manera de prevenirlo.

Tratamiento

Medicación: aunque no existe cura para el mal de Parkinson, sus síntomas pueden tratarse con diferentes tipos de medicación. La primera decisión importante que enfrenta el paciente y sus médicos es cuándo comenzar el tratamiento. Cuando los síntomas no son extremadamente problemáticos, la medicación podría no ser necesaria, particularmente porque hay signos de que el tratamiento temprano puede incrementar la probabilidad de desarrollar efectos secundarios y otras complicaciones más tarde. El tratamiento generalmente comienza cuando los síntomas interfieren con el trabajo o el manejo de las tareas del hogar y otras actividades, o cuando comienza a haber problemas para caminar y con el equilibrio.

La medicación usada para tratar el mal de Parkinson eleva los niveles de dopamina en el cerebro o imita los efectos de la dopamina. La medicina más comúnmente usada para el tratamiento del mal de Parkinson es la levodopa (Dopar, Larodopa), un medicamento que se convierte en dopamina en el cerebro. La levadopa usualmente se receta junto con la carbidopa (Sinemet) para aumentar la cantidad de medicamento activo que llega al cerebro, al tiempo que ayuda a limitar los efectos secundarios. Casi todos los pacientes con el mal de Parkinson mejoran después de que comienzan a tomar la levodopa. No obstante, el uso prolongado de la levodopa causa efectos secundarios eventuales y complicaciones en el 75% de los pacientes. Los médicos comúnmente necesitan ajustar la dosis de levodopa y los intervalos de tiempo entre las dosis para que la persona pueda continuar tomando el medicamento.

Existen varios medicamentos alternativos que pueden usarse solos o en combinación con la levodopa para tratar el mal de Parkinson. Para los síntomas leves al comienzo del mal de Parkinson, podrían ser útiles la amantadina (Symmetrel) o los medicamentos anticolinérgicos, como el trihexifenidilo (Artane, Trihexane, Trihexy) o el benztropin (Cogentin). La amantadina estimula la liberación de la dopamina almacenada dentro del cerebro, pero podría funcionar solo por un corto tiempo en algunos pacientes. Los medicamentos anticolinérgicos son particularmente efectivos contra el temblor, pero pueden causar efectos secundarios como confusión y alucinaciones, especialmente en los ancianos. En personas con mal de Parkinson leve, la selegilina (Carbex, Eldepryl) podría ser beneficiosa cuando se toma junto con la levodopa.

Los medicamentos llamados agonistas de dopamina, como la bromocriptina (Parlodel), el pramipexol (Mirapex) y el ropinirol (Requip) podrían usarse solos, para retrasar la necesidad de tomar la levodopa, o podrían tomarse junto con la levodopa para aumentar su efectividad o reducir la cantidad de levodopa. Los agonistas de la dopamina actúan imitando los efectos de la dopamina. La mayoría de los pacientes que comienzan solo con un antagonista de la dopamina necesitan agregar levodopa los años siguientes. Para minimizar los efectos secundarios, primero su usan dosis muy bajas y se va incrementando gradualmente. Los pacientes más grandes pueden ser especialmente sensibles a estos medicamentos, que pueden causar síntomas de confusión, alucinaciones y sensación de debilidad debido a la baja presión arterial.

Los medicamentos llamados inhibidores de la COMT (por sus siglas en inglés) (inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa) también pueden usarse junto con la levodopa. Los inhibidores de la COMT, como COMT inhibidores, como la entacapona (Comtan) y la tolcapona (Tasmar), bloquean la enzima que descompone la dopamina y la levadopa, que prolonga la acción de la dopamina en el cerebro y aumenta la efectividad de la levodopa. Cuando se agrega un inhibidor de la COMT, el médico usualmente disminuye la dosis de la levodopa.

La depresión es un problema bastante común en personas con el mal de Parkinson y muchos pacientes pueden beneficiarse con el tratamiento con medicamentos antidepresivos. Los síntomas de depresión incluyen no solo un estado depresivo o llanto, sino también disminución del apetito, alteración del sueño (especialmente despertarse temprano en la mañana), disminución del interés en las actividades placenteras, disminución del nivel de energía y pensamientos de falta de valor, culpa o suicidio.

Además del tratamiento con medicamentos, algunos pacientes con el mal de Parkinson notan que el ejercicio regular y una dieta equilibrada ayuda a mejorar su sensación general de bienestar y de control corporal.

Cirugía: se recurre a la cirugía cuando los pacientes dejan de responder lo suficientemente bien a los medicamentos. Las opciones quirúrgicas incluyen estimulación cerebral profunda con electrodos colocados después de realizar un mapeo cerebral, destrucción precisa de las áreas focalizadas en el cerebro como responsables de la mayoría de los síntomas que causan problemas. Un procedimiento muy controvertido que parece ser muy prometedor es el transplante de tejido cerebral del feto. Las células pueden hacer que la dopamina se trasplante de un feto no viable o de un tejido cerebral creado genéticamente y que creció en un medio de cultivo.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico si desarrolla cualquier síntoma del mal de Parkinson, especialmente si observa un temblor o tensión persistentes en cualquier lugar del cuerpo, o si tiene problemas para caminar o levantarse de una silla. Debería también llamar a su médico si presenta cualquiera de los síntomas de depresión.

Pronóstico

Aunque no existe cura para el mal de Parkinson, un plan de tratamiento bien diseñado le permite a muchos pacientes tener una vida activa.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 19 de marzo de 2011

Depresión: ¿un síntoma previo a la enfermedad de Parkinson?

Cuando la tristeza y el mal humor se prolongan por mucho tiempo pueden transformarse en depresión. Esto, en personas mayores de 60 años, puede ser un síntoma de algo más profundo: la enfermedad de Parkinson. En efecto, la depresión es un padecimiento asociado a esta enfermedad que muchas veces se presenta incluso antes de los signos visibles del Parkinson.

Raúl era un hombre divertido y alegre, además de aprovechar sus días libres con su mujer, una de las cosas que más le gustaban era incorporar a sus nietos en cada paseo o plan que hacía y jugar con ellos a cualquier cosa que se les ocurriera.

Cuando Raúl cumplió sus 60 años algo le pasó. Esos números tan redondos estallaron en su cabeza como bombas y de repente comenzó a sentirse “viejo”, empezó a hacer cálculos y se preguntaba cuánto tiempo de vida le quedaría, la idea de la muerte comenzó a tomar fuerza en sus pensamientos y sentía que le quedaban pocos años para disfrutar con su familia y sus amigos. Por supuesto, eso fue hace mucho tiempo y todavía hoy sus nietos — que ya están mayores — van a visitarlo con frecuencia.

En aquel entonces, Raúl se deprimió mucho y su angustia y temor a la muerte no cesaban. Luego de un tiempo comenzaron a manifestarse otros síntomas que finalmente resultaron ser producto de la llamada enfermedad de Parkinson. La depresión es algo muy común en las personas que padecen esta enfermedad y generalmente se manifiesta como una señal previa a los signos que son visibles.

La enfermedad de Parkinson pertenece a un grupo de enfermedades llamadas trastornos del movimiento. Es un trastorno que afecta a las neuronas (a las células) que controlan los movimientos musculares mediante la producción de una sustancia química llamada dopamina, que es la encargada de enviar las señales que ayudan a coordinar los movimientos.

En los enfermos de Parkinson estas neuronas mueren o no funcionan correctamente. Por eso los síntomas de la enfermedad de Parkinson son básicamente 4:

  • Temblor: en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara.
  • Rigidez: en los brazos, las piernas y el tronco.
  • Lentitud: en los movimientos.
  • Inestabilidad corporal: problemas de equilibrio y coordinación.

Los síntomas y signos de la enfermedad de Parkinson no se producen de un día para otro sino que comienzan lenta y gradualmente. El signo más notorio es el de los temblores, pero no ocurre en todos los casos. Con el tiempo, pueden aparecer otros signos y síntomas asociados a esta enfermedad, que se presentan de manera diferente en cada persona. Entre ellos:

  • Dificultad para tragar y masticar.
  • Cambios en el habla.
  • Problemas urinarios o estreñimiento.
  • Problemas en la piel.
  • Problemas para dormir.
  • Calambres musculares.
  • Fatiga y pérdida de la energía.
  • Disfunción sexual.
  • Problemas con el pensamiento y la memoria, y en casos muy avanzados, demencia.

Este tipo de síntomas hacen que todo sea más costoso para quienes padecen la enfermedad de Parkinson, desde levantarse por las mañanas hasta conversar con un vecino, escribir un correo electrónico o leer el periódico. Por eso, es frecuente que tengan cambios de humor, cansancio, irritabilidad y depresión sin una razón aparente.

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta los pensamientos y las acciones de las personas. En el caso de quienes padecen la enfermedad de Parkinson, ésta puede presentarse antes y durante la enfermedad, pero puede ser tratada y controlada con terapia y medicamentos.

Por el contario, si la depresión dura por periodos prolongados en las personas que tienen Parkinson, puede potenciar otros síntomas relacionados, como son:

  • Trastornos del sueño
  • Incapacidad de encontrar placer en las cosas
  • Cambios en el apetito
  • Dificultad para concentrarse
  • Fatiga
  • Ansiedad
  • Cambios en el estado de ánimo
  • Autoestima baja
  • Pensamientos de muerte

Ocasionalmente, en algunas personas, como efecto secundario al tratamiento, pueden aparecer otros síntomas como alucinaciones, paranoia y creencias falsas. Cuando esto sucede, el médico y la familia podrán distinguir si es debido a la medicina o al avance de la enfermedad. Si es la medicina, al suspenderse, desaparecen estos síntomas.

Aún cuando los síntomas de la enfermedad no sean tantos ni tan avanzados, la dificultad en los movimientos y la coordinación pueden hacer difícil la convivencia el Parkinson, no sólo por parte de quien la padece sino también de los familiares y las personas que acompañan a los enfermos.

En este sentido, algunos estudios han demostrado que las personas cercanas a los pacientes que padecen de la enfermedad de Parkinson, como los hijos o los hermanos, tienen más posibilidades de desarrollar depresión o ansiedad.

Por eso, ya sea que tú padezcas de la enfermedad de Parkinson o vivas con un ser querido que tiene esta condición, nunca está de más asesorarte sobre cómo sobrellevar esta situación. La enfermedad de Parkinson es un padecimiento crónico, es decir que no tiene cura. Sin embargo, con un tratamiento adecuado es posible controlarlo para mantener una mejor calidad de vida.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 18 de marzo de 2011

El té: disfrutarlo por salud y por placer

Por más de 5.000 años, la gente se ha volcado hacia el té para aliviar el alma y el cuerpo. En la China, el té ha servido para fines medicinales desde la antigüedad. Según la edición de noviembre de “Mayo Clinic Women’s HealthSource”, la ciencia moderna ha confirmado los posibles beneficios para la salud del té.

Las hojas de té contienen una mezcla de sustancias, entre ellas, compuestos antioxidantes conocidos como polifenoles que podrían ofrecer algo de protección contra lo siguiente:

Cáncer. El té verde podría ayudar a evitar el cáncer gástrico, pancreático, de vejiga y de ovario. Las investigaciones indican que la razón sería por las catequinas, o polifenoles que parecen tener propiedades para combatir el cáncer y promover la salud. El té verde, en especial, es rico en catequinas.

Enfermedad cardiovascular. El té verde podría disminuir el colesterol y los triglicéridos. Se ha vinculado al té negro y al verde con menos riesgo para ataque cardíaco y accidente cerebrovascular.

Caries. El té verde destruye a las bacterias que pueden contribuir a las caries. Además, ayuda a evitar la formación de la placa dental.

Enfermedad de Parkinson. La cafeína presente en el té ayudaría a evitar la enfermedad de Parkinson o a hacer más lento su desarrollo, posiblemente porque aumenta la agilidad mental o la capacidad de la sustancia química cerebral conocida como dopamina.

Las personas que no beben té quizás deseen tomar una taza por los posibles beneficios para la salud. El té puede prepararse con una bolsa o con hojas. Si opta por el té en botella o lata, tenga cuidado con la cantidad de azúcar y el alto contenido calórico de esos.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 24 de octubre de 2010

Linaza con Te Verde




Presentación: Bolsa de 450 g.

Ingredientes: Linaza dorada molida canadiense con Té verde liofilizado.

Beneficios: Perder peso (alto contenido en polifenoles), excelente antioxidante (envejecimiento), ayuda a prevenir el riesgo de contraer cáncer, colesterol, enfermedades cardiacas, huesos, diabetes, artritis, estrés, caries, infección de ojos, asma, alzheimer y mal de parkinson.

Posología: Consumir mínimo 35 gramos diarios con su bebida preferida.


Tomado de Plamecol