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sábado, 30 de junio de 2012

Medidas para fortalecer la memoria con la edad

¿Es verdad que se pueden hacer algunas cosas para prevenir la pérdida de la memoria con la edad? Tengo 48 años y creo que mi memoria es muy mala, comparado frente a sólo unos años atrás.

RESPUESTA del Dr. Ronald C. Petersen, Centro para Investigación sobre la Enfermedad de Alzheimer, Mayo Clinic en Rochester, Minnesota, Estados Unidos:

Por lo general, la memoria es menos eficiente conforme avanzan los años. A pesar de que no exista ninguna manera comprobada de prevenir la pérdida de la memoria, se pueden tomar algunas medidas posiblemente útiles. No obstante, si la pérdida de la memoria empieza a interferir con sus actividades cotidianas, o si le preocupan los cambios en ella, consulte con el médico.

Según las personas envejecen, en el cerebro disminuye la cantidad de células, o neuronas. Esa disminución puede dificultar el aprender cosas nuevas o recordar palabras y nombres conocidos. Podría ser difícil recordar los nombres de personas conocidas, por ejemplo, o tener problemas para encontrar los lentes de lectura o las llaves del automóvil. A algunas personas les preocupa que esas lagunas mentales sean una señal del inicio de la enfermedad de Alzheimer o de demencia, pero ese rara vez es el caso.

Existen varios cambios que se pueden realizar en el estilo de vida para fortalecer la memoria. Primero, permanezca física y mentalmente activo. La actividad física aumenta el flujo sanguíneo al cuerpo, incluso al cerebro, y eso puede ayudar con la memoria; por lo tanto, salga a dar una caminata rápida o un paseo en bicicleta, o vaya a nadar o a esquiar. Haga cualquier cosa que disfrute y permanezca siempre activo.

La actividad física ayuda a mantener en forma al cuerpo, y la actividad intelectual hace lo mismo por el cerebro. Leer, escribir, ver películas u obras de teatro, jugar juegos o conversar sobre eventos de actualidad pueden ser actividades agradables. Igual que en el caso anterior, encuentre actividades que disfrute y no deje de hacerlas.

Lee todo el artículo aquí

lunes, 28 de mayo de 2012

Para cuidar tu memoria, cierta familia de frutas es tu mejor aliado

Un estudio reciente ha detectado que comer arándanos, moras, cerezas, frutillas (fresas) y otros tipos de bayas como parte de una dieta regular, puede ayudar a mantener las funciones cerebrales y a prevenir la pérdida de la memoria relacionada con la edad.

Además de ser exquisitas e ideales para acompañar los postres y los helados, las frutas de la familia de las bayas (en la que se incluyen los arándanos, las moras, las cerezas y las frutillas o fresas), se caracterizan por su aporte de vitamina C, que entre otras cosas ayuda a disminuir el estrés; los polifenoles que ayudan a deducir las grasas y los antioxidantes, que protegen y reparan a las células del daño normal que se va produciendo a medida que envejecemos.

Ahora, un nuevo estudio ha relacionado el consumo de estas frutas con una mejoría en el funcionamiento del cerebro y en cierta ayuda en la prevención de la pérdida de la memoria relacionada con la edad, una de las principales causas de otra enfermedad conocida como Alzheimer.

Y si bien para combatir los efectos del paso del tiempo sobre la memoria existen ejercicios y otras acciones que puedes tener en cuenta, ahora también se sabe que comer todo tipo de bayas puede contribuir.

Para llegar a esos resultados, un equipo de investigadores norteamericanos (del Centro de Investigaciones de Nutrición Humana y el Envejecimiento USDA-ARS y de la Publicación sobre Química de la Agricultura y los Alimentos) analizó otros estudios que se habían hecho previamente, tanto en animales como en humanos, sobre los efectos de las bayas en el funcionamiento cerebral y el comportamiento.

Así, pudieron concluir que los estudios – tanto en animales como en humanos – sugieren que comer bayas produce buenos efectos sobre las señales del cerebro relacionadas con la inflamación y la muerte celular, lo que se traduciría en un posible retraso de los desordenes mentales producidos por la edad, como el Alzheimer y la demencia.

¿Cómo logran esto las sabrosas frutas? Según los investigadores, esto ocurre por dos motivos principales, uno de ellos es la gran cantidad de antioxidantes que contienen. El otro es que estas frutas modifican el modo en que las neuronas se comunican entre sí, lo que podría evitar la inflamación que puede dañar las células del cerebro.

¿Te gustan las fresas (frutillas), las moras y otras frutas de la misma familia? Pues no te prives. Estas exquisitas y saludables opciones no sólo son buenas para tu memoria, también te aportan vitaminas. Hasta existen pruebas de que las fresas (frutillas) específicamente, podrían proteger al estómago del alcohol y ayudar a mejorar los tratamientos contra las úlceras. Al menos así lo comprobó un grupo de investigadores europeos, en un experimento con ratas cuyos resultados fueron publicados a fines del 2011 en la revista PLoS ONE.

Todos estos estudios se han realizado con el objeto de conocer cada vez más la forma en que los alimentos pueden ayudarnos a vivir más y mejor. Y aunque todavía queda mucho camino por recorrer en esta búsqueda, no hay motivos para no disfrutar de una rica porción de bayas, y por supuesto combinarla con una dieta variada y saludable, sin olvidar esa rutina de ejercicios que tan bien te hacen y tanto te divierten.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 11 de marzo de 2012

Viviendo con esclerosis múltiple

¿Te han diagnosticado a ti o a un miembro de tu familia con esclerosis múltiple? No te desesperes. Aunque es cierto que a ciertas personas se les dificulta llevar la misma vida de siempre y hasta pueden llegar a sufrir de discapacidades, otras viven por años con la enfermedad sin sufrir síntomas serios. Padecer hoy de esclerosis múltiple es muy diferente de lo que era décadas atrás. En la actualidad hay medicamentos y tratamientos que te ayudan a llevar una vida relativamente normal. Infórmate bien.

Cuando Angelina comenzó a sentir debilidad en sus brazos y en sus piernas, pensó que se trataba de exceso de trabajo, pero el descansar más le ayudó muy poco. A veces sentía calambres y entumecimiento y además, mareos y pérdida del equilibrio. Preocupada, visitó al médico. Después de un chequeo completo y varias investigaciones se llegó al diagnóstico: esclerosis múltiple. Al principio, Angelina pensó que se le unían el cielo y la tierra, pero ha aprendido a vivir con esta condición y a sobrellevarla.

¿Qué es la esclerosis múltiple (o EM) exactamente? Se trata de una enfermedad del sistema inmunológico, que afecta el cerebro y la médula espinal (nuestro sistema nervioso central). La causa no se conoce, pero se piensa que se debe a factores virales, genéticos o ambientales, o una combinación de todos ellos. Sea cual sea la causa, el sistema inmunológico del cuerpo comienza a actuar “equivocadamente” atacando a la propia mielina de la persona (la mielina es la cubierta protectora que rodea a las neuronas) y como consecuencia, los impulsos nerviosos disminuyen o se detienen. Como recordarás, las neuronas son las células nerviosas. Si eres mujer, tienes más posibilidades de padecer de esclerosis múltiple y se presenta con más frecuencia entre los 20 y los 40 años, aunque puede ocurrir a cualquier edad.

Los síntomas varían, porque la enfermedad consiste en ataques, que son diferentes según su intensidad y la parte del cuerpo en que ocurran. Los ataques pueden durar días, semanas o meses, y se alternan con períodos de remisión (ausencia de síntomas). Es común que después de los períodos de remisión, haya recaídas; o sea, que aparezca otro ataque, a veces con síntomas más intensos, seguido por otra etapa de remisión. En algunos tipos de esclerosis múltiple, la remisión puede ser permanente o puede permanecer inactiva durante meses o años. En otros tipos, las recaídas se van agravando poco a poco, y a veces se produce la pérdida del funcionamiento físico. Algunas personas pueden llegar a requerir una silla de ruedas para desplazarse.

Aunque no hay una cura definida para la esclerosis múltiple, los médicos ayudan a que los pacientes lleven una vida tan activa y normal como sea posible, tratando las recaídas serias tan pronto como se presentan. Algunos medicamentos pueden disminuir la frecuencia de las recaídas hasta en un 30% o pueden ayudar a que sean menos severas. Muchos médicos prefieren no dar tratamiento para las recaídas más ligeras, ya que en muchos casos se van por sí solas en un período de días o semanas.

Es importante que conozcas los signos y los síntomas de la esclerosis múltiple para que tu médico pueda identificar lo antes posible la enfermedad y tomar medidas. Los más frecuentes son:
  • Pérdida de equilibrio.
  • Espasmos musculares.
  • Entumecimiento o sensación anormal en alguna parte del cuerpo.
  • Dificultad para caminar, o para mover los brazos y las piernas.
  • Temblor o debilidad en uno o ambos brazos o piernas.
  • Estreñimiento.
  • Necesidad de orinar con frecuencia.
  • Pérdida de control intestinal o de la vejiga.
  • Visión doble o molestias en los ojos.
  • Picazón, hormigueo o ardor en brazos y piernas.
  • Mareos o pérdida del equilibrio.
  • Dificultad para concentrarse y para razonar
Aunque hasta el momento no se conoce una cura para la esclerosis múltiple, existen medicamentos y terapias que retardan el progreso de la enfermedad y alivian sus síntomas. Los medicamentos dirigidos al sistema inmunológico del cuerpo pueden utilizarse a largo plazo y para tratar ataques específicos. A veces se acompañan de otros medicamentos para diferentes síntomas, como dolor o depresión. Como la esclerosis múltiple puede afectar la capacidad del paciente de movilizarse o de realizar algunas actividades, el tratamiento a veces requiere terapia física y ocupacional.

Para reducir la frecuencia de las recaídas, puedes hacer lo siguiente:

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sábado, 10 de marzo de 2012

Los hombres enfrentan un mayor riesgo de sufrir el deterioro mental que antecede al Alzheimer

Los hombres tienen más posibilidades de desarrollar un problema de memoria denominado deterioro cognitivo leve, que puede ser una señal temprana del Alzheimer. Es lo que encontró un estudio reciente según el cual, además, los riesgos son más grandes en los hombres con niveles educativos inferiores a la secundaria, y entre los viudos y los solteros.

Se dice que las mujeres son más complicadas que los hombres y a menudo ellos se preguntan: “¿Qué pasará por la cabeza de las mujeres”? ¡Hasta el cine le ha dedicado horas de películas a este tema! Sin embargo, ha llegado el momento de preguntarnos qué ocurre con la mente de los hombres.

Un estudio reciente ha demostrado que son los varones quienes tienen más riesgo de desarrollar lo que se conoce como deterioro cognitivo leve, un problema de la memoria que puede ser una señal temprana de que la persona sufrirá de la enfermedad de Alzheimer en el futuro.

Las personas con deterioro cognitivo leve pueden cuidar de sí mismas y seguir con sus actividades normalmente, aunque suelen perder cosas con frecuencia, olvidarse de ir a sus citas o reuniones y, por momentos, pueden tener más dificultad para encontrar las palabras adecuadas al hablar.

La enfermedad de Alzheimer, en cambio, es la forma más común de demencia entre las personas mayores. Se llama demencia a un trastorno del cerebro que afecta las funciones intelectuales del cerebro (la memoria, la orientación y las deducciones) y le impide a la persona que realice sus actividades habituales con normalidad.

Estas condiciones de salud le afectan tanto a los hombres como a las mujeres, sin embargo, un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de la Clínica Mayo en Rochester, Minnesota, Estados Unidos, que ya hemos comentado en otro artículo, encontró que son los varones quienes tienen más posibilidades de desarrollar una condición llamada deterioro cognitivo leve, que puede ser una señal temprana de la enfermedad de Alzheimer.

Para llegar a esos resultados, que fueron publicados en la edición en línea del 25 de enero de la revista Neurology, los investigadores consideraron los datos de 1.450 personas del Condado de Olmsted, en Minnesota, que tenían entre 70 y 89 años de edad y que no tenían demencia en octubre de 2004.

Así encontraron datos interesantes: unos tres años y medio más tarde, 296 participantes sufrían de deterioro leve; los nuevos casos fueron más frecuentes entre los hombres (excepto en el grupo de 85 a 89 años de edad) y, en general, el riesgo fue un 40 por ciento más alto entre los varones.

Además, tener una educación de secundaria o inferior también se relacionó con más posibilidades de desarrollar esta enfermedad, mientras que las personas actualmente casadas estaban en menor riesgo de deterioro cognitivo leve que los viudos, los divorciados o los solteros.

Si has tenido olvidos frecuentes últimamente, no te angusties. Es normal que con la edad la memoria comience a fallar, que no recuerdes adonde has dejado las llaves del auto o la billetera y que necesites más tiempo que antes para recordar cuestiones sencillas o para retener datos como los números telefónicos o los productos de la lista del mercado.

Pero si estos olvidos comienzan a interferir con tus actividades y con tu vida cotidiana, entonces sí puede ser un problema. Debes consultar a un profesional si tienes:

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domingo, 18 de diciembre de 2011

Mal de Parkinson

Imagen tomada de internet

¿Qué es?

El mal de Parkinson ataca al sistema nervioso central y causa problemas con los movimientos del cuerpo, incluidos temblor (debilidad), rigidez (tensión muscular), movimientos musculares lentos, posturas inestables y dificultad para caminar. Esto sucede cuando las células nerviosas (neuronas) en una parte del cerebro llamada sustancia negra mueren gradualmente. Estas células normalmente producen un químico llamado dopamina que ayuda a transmitir mensajes entre las áreas del cerebro que controlan los movimientos corporales. La muerte de las células en esta área del cerebro conduce a la disminución de los niveles de dopamina, lo que hace que una persona con el mal de Parkinson tenga dificultad para controlar la tensión muscular y el movimiento muscular, tanto al estar en reposo como durante los periodos de actividad.

El mal de Parkinson afecta aproximadamente a 500.000 personas en Estados Unidos, con alrededor de 50.000 nuevos casos cada año. Generalmente ocurre durante la mediana edad, típicamente alrededor de los 60 años. No obstante, aproximadamente en el 50% de los pacientes la enfermedad aparece antes, en estos casos los síntomas se manifiestan cuando el paciente es menor de 40 años. En el mundo, el mal de Parkinson afecta aproximadamente 1 de 2 de cada 1.000 pacientes. Afecta a europeos o norteamericanos más a menudo que a asiáticos o africanos y es más frecuente en hombres que en mujeres.

Hasta la actualidad, los científicos no han determinado porqué algunas personas desarrollan el mal de Parkinson y otras no. La genética es compleja y la influencia de los antecedentes familiares depende de la edad en la que se manifestó la enfermedad. Una persona con un padre o hijo a quien le diagnosticaron con la enfermedad a una edad temprana tiene un riesgo mayor de contraer el mal de Parkinson, pero no tiene riesgo si el miembro de la familia afectada tenía 60 años o más al momento del diagnóstico.

Síntomas

El mal de Parkinson generalmente se manifiesta con un leve temblor o tensión en el brazo o pierna de un lado del cuerpo. El temblor es más evidente al estar en reposo y es regular, típicamente ocurre tres a seis veces por segundo. El temblor del mal de Parkinson usualmente empeora con el estrés, mejora cuando el brazo o pierna se mueve por propia voluntad y podría desaparecer al dormir. Durantes las primeras etapas, el mal de Parkinson podría manifestarse solo con un temblor que afecta los dedos pulgar e índice. Este temblor, a veces se denomina temblor de “contar monedas” porque se asemeja al temblor propio de cuando una persona manipula objetos pequeños como una moneda.

A medida que la enfermedad empeora, el temblor podría diseminarse más y finalmente afectar las extremidades de ambos lados del cuerpo. La persona podría comenzar a escribir con letra pequeña, temblorosa y eventualmente ilegible. Además del temblor clásico, el mal de Parkinson a menudo causa tensión o rigidez en los músculos de los brazos y piernas y una disminución del ritmo de los movimientos corporales, llamado bradicinesia.

La rigidez y la bradicinesia pueden ser los aspectos de la enfermedad que más invalidez causan. Pueden producir discapacidad para caminar y realizar actividades tales como asearse, vestirse o usar utensilios para comer. Los problemas con la pérdida equilibrio y la postura podrían hacer que al paciente con el mal de Parkinson le resulte difícil sentarse en una silla o que se levante de la silla. El paciente comienza a caminar encorvado, arrastrando los pies y dando pequeños pasos, usualmente sin los movimientos normales de los brazos. La bradicinesia puede afectar los músculos faciales, que disminuye las expresiones faciales espontáneas y el pestañeo normal de los ojos.

Otros síntomas del mal de Parkinson podrían incluir:
  • depresión
  • ansiedad
  • alteración del sueño
  • problemas de memoria
  • voz mal articulada o anormalmente suave
  • dificultad para masticar o tragar
  • estreñimiento
  • pérdida del control de la vejiga
  • mala regulación de la temperatura corporal
  • disfunción sexual
  • calambres, entumecimiento, cosquilleo o dolor en los músculos
Diagnóstico

Su médico lo examinará y prestará especial atención al examen neurológico. Buscará los síntomas del mal de Parkinson, especialmente el clásico temblor del mal de Parkinson, movimientos lentos, rigidez y problemas en la marcha.

No existe procedimiento para el diagnóstico o análisis de laboratorio específicos para establecer el diagnóstico del mal de Parkinson. Por esta razón, los médicos diagnostican el mal de Parkinson en base a los síntomas y resultados de los exámenes físicos y neurológicos. Si los síntomas de un paciente mejoran después de que el paciente es medicado para el mal de Parkinson, el diagnóstico es probablemente acertado.

Duración

El mal de Parkinson es una condición prolongada (crónica) y a menudo progresiva. En la mayoría de los pacientes, 70 al 80% de las células cerebrales en la sustancia negra ya están perdidas al momento que aparecen los primeros síntomas.

Prevención

Dado que los médicos desconocen exactamente la causa del mal de Parkinson, no existe manera de prevenirlo.

Tratamiento

Medicación: aunque no existe cura para el mal de Parkinson, sus síntomas pueden tratarse con diferentes tipos de medicación. La primera decisión importante que enfrenta el paciente y sus médicos es cuándo comenzar el tratamiento. Cuando los síntomas no son extremadamente problemáticos, la medicación podría no ser necesaria, particularmente porque hay signos de que el tratamiento temprano puede incrementar la probabilidad de desarrollar efectos secundarios y otras complicaciones más tarde. El tratamiento generalmente comienza cuando los síntomas interfieren con el trabajo o el manejo de las tareas del hogar y otras actividades, o cuando comienza a haber problemas para caminar y con el equilibrio.

La medicación usada para tratar el mal de Parkinson eleva los niveles de dopamina en el cerebro o imita los efectos de la dopamina. La medicina más comúnmente usada para el tratamiento del mal de Parkinson es la levodopa (Dopar, Larodopa), un medicamento que se convierte en dopamina en el cerebro. La levadopa usualmente se receta junto con la carbidopa (Sinemet) para aumentar la cantidad de medicamento activo que llega al cerebro, al tiempo que ayuda a limitar los efectos secundarios. Casi todos los pacientes con el mal de Parkinson mejoran después de que comienzan a tomar la levodopa. No obstante, el uso prolongado de la levodopa causa efectos secundarios eventuales y complicaciones en el 75% de los pacientes. Los médicos comúnmente necesitan ajustar la dosis de levodopa y los intervalos de tiempo entre las dosis para que la persona pueda continuar tomando el medicamento.

Existen varios medicamentos alternativos que pueden usarse solos o en combinación con la levodopa para tratar el mal de Parkinson. Para los síntomas leves al comienzo del mal de Parkinson, podrían ser útiles la amantadina (Symmetrel) o los medicamentos anticolinérgicos, como el trihexifenidilo (Artane, Trihexane, Trihexy) o el benztropin (Cogentin). La amantadina estimula la liberación de la dopamina almacenada dentro del cerebro, pero podría funcionar solo por un corto tiempo en algunos pacientes. Los medicamentos anticolinérgicos son particularmente efectivos contra el temblor, pero pueden causar efectos secundarios como confusión y alucinaciones, especialmente en los ancianos. En personas con mal de Parkinson leve, la selegilina (Carbex, Eldepryl) podría ser beneficiosa cuando se toma junto con la levodopa.

Los medicamentos llamados agonistas de dopamina, como la bromocriptina (Parlodel), el pramipexol (Mirapex) y el ropinirol (Requip) podrían usarse solos, para retrasar la necesidad de tomar la levodopa, o podrían tomarse junto con la levodopa para aumentar su efectividad o reducir la cantidad de levodopa. Los agonistas de la dopamina actúan imitando los efectos de la dopamina. La mayoría de los pacientes que comienzan solo con un antagonista de la dopamina necesitan agregar levodopa los años siguientes. Para minimizar los efectos secundarios, primero su usan dosis muy bajas y se va incrementando gradualmente. Los pacientes más grandes pueden ser especialmente sensibles a estos medicamentos, que pueden causar síntomas de confusión, alucinaciones y sensación de debilidad debido a la baja presión arterial.

Los medicamentos llamados inhibidores de la COMT (por sus siglas en inglés) (inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa) también pueden usarse junto con la levodopa. Los inhibidores de la COMT, como COMT inhibidores, como la entacapona (Comtan) y la tolcapona (Tasmar), bloquean la enzima que descompone la dopamina y la levadopa, que prolonga la acción de la dopamina en el cerebro y aumenta la efectividad de la levodopa. Cuando se agrega un inhibidor de la COMT, el médico usualmente disminuye la dosis de la levodopa.

La depresión es un problema bastante común en personas con el mal de Parkinson y muchos pacientes pueden beneficiarse con el tratamiento con medicamentos antidepresivos. Los síntomas de depresión incluyen no solo un estado depresivo o llanto, sino también disminución del apetito, alteración del sueño (especialmente despertarse temprano en la mañana), disminución del interés en las actividades placenteras, disminución del nivel de energía y pensamientos de falta de valor, culpa o suicidio.

Además del tratamiento con medicamentos, algunos pacientes con el mal de Parkinson notan que el ejercicio regular y una dieta equilibrada ayuda a mejorar su sensación general de bienestar y de control corporal.

Cirugía: se recurre a la cirugía cuando los pacientes dejan de responder lo suficientemente bien a los medicamentos. Las opciones quirúrgicas incluyen estimulación cerebral profunda con electrodos colocados después de realizar un mapeo cerebral, destrucción precisa de las áreas focalizadas en el cerebro como responsables de la mayoría de los síntomas que causan problemas. Un procedimiento muy controvertido que parece ser muy prometedor es el transplante de tejido cerebral del feto. Las células pueden hacer que la dopamina se trasplante de un feto no viable o de un tejido cerebral creado genéticamente y que creció en un medio de cultivo.

Cuándo llamar a un profesional

Llame a su médico si desarrolla cualquier síntoma del mal de Parkinson, especialmente si observa un temblor o tensión persistentes en cualquier lugar del cuerpo, o si tiene problemas para caminar o levantarse de una silla. Debería también llamar a su médico si presenta cualquiera de los síntomas de depresión.

Pronóstico

Aunque no existe cura para el mal de Parkinson, un plan de tratamiento bien diseñado le permite a muchos pacientes tener una vida activa.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 24 de octubre de 2011

Neuronas espejo: células cerebrales con empatía

Los científicos identificaron células cerebrales especializadas, llamadas neuronas espejo, que desempeñan una función en la empatía, la socialización y las adicciones.

La Mayo Clinic Health Letter revisa el conocimiento actual sobre las neuronas espejo, identificadas accidentalmente hace casi dos décadas. Los científicos estudiaban la actividad cerebral en los monos cuando descubrieron que las mismas neuronas se encendían al alcanzar su propia comida que cuando veían a otro mono hacer lo mismo.

Desde entonces, los estudios radiológicos del cerebro han demostrado la presencia y posible ubicación de las neuronas espejo en el encéfalo humano. Se cree que las neuronas espejo permiten a la gente adoptar el punto de vista de otra persona e interpretar sus intenciones.

Los científicos analizaron lo que podría ocurrir cuando las neuronas espejo no funcionan según lo esperado. Una de las afecciones de particular importancia es el autismo, porque la persona que lo padece tiene dificultades con la interacción social. Los estudios han demostrado que la gente con síntomas graves de autismo presenta menor actividad en los sistemas de neuronas espejo.

Para contrarrestar la menor actividad de las neuronas espejo en los niños autistas, los terapeutas emplearon una terapia de imitación del comportamiento, en la que el terapeuta imita las acciones del niño autista para promover la participación social. Los resultados de este abordaje han sido alentadores.

Las neuronas espejo podrían ser la razón por la que es tan difícil dejar una adicción, sea al tabaco, alcohol o drogas. Los científicos observaron las imágenes cerebrales generadas en fumadores mientras miraban videos de gente fumando o abriendo un paquete de cigarrillos y luego también de alguien abriendo una lata de soda o bebiéndola. Las imágenes cerebrales revelaron más actividad de las neuronas espejo mientras veían el video relacionado con el tabaquismo.

La comunidad científica no se pone de acuerdo respecto a la función de las neuronas espejo y, ni siquiera, sobre si en realidad existen o no. Sin embargo, eso no es sorprendente por el aspecto complejo de las funciones cerebrales. Se continúa investigando sobre muchas de las dudas existentes respecto a la posible relación entre las neuronas espejo con el aprendizaje, el procesamiento de emociones y la empatía.


Tomado de Vida y Salud