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domingo, 12 de agosto de 2012

Los ojos y su relación con la enfermedad de Parkinson

Examinar los ojos mediante una prueba especializada que analiza el movimiento ocular puede servir para diagnosticar la enfermedad de Parkinson de manera temprana. En este artículo te cuento de qué se trata.

¿Qué sucede en el cerebro cuando se tiene la enfermedad de Parkinson? Las células nerviosas, o neuronas no funcionan correctamente en la parte del cerebro que controla los movimientos de los músculos. Específicamente, mueren las neuronas que producen una sustancia química llamada dopamina, la cual se encarga de enviar unas señales a los músculos para coordinar sus movimientos.

Por eso, las personas que padecen de esta enfermedad tienen síntomas como temblores en las manos, los brazos, las piernas, la mandíbula y la cara. Además, tienen lentitud en sus movimientos, presentan rigidez en los brazos, en las piernas y en el tronco, y tienen problemas de equilibrio y de coordinación.

Además, parece que las personas que sufren de Parkinson presentan temblores persistentes en los ojos, y ahí podría estar la clave para diagnosticar esta enfermedad de manera temprana. Una investigación reciente publicada en la revista Archives of Neurology, dice que una prueba que detecta la estabilidad del ojo mientras sigue a objetos en movimiento, puede ser útil para detectar de forma precoz las fallas en el sistema nervioso que se tienen en esta enfermedad.

Para este estudio, los investigadores analizaron la función óculo-motora (los movimientos del ojo) de 112 pacientes con Parkinson y de 60 personas sanas a través de una prueba en la que tenían que rastrear el movimiento de un objeto en la pantalla de una computadora.

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sábado, 7 de abril de 2012

Hay alimentos que te ayudan a dormir mejor. ¡Sácales partido!

 
¿Te desvelas a menudo? Antes de lanzarte a tomar medicamentos para dormir, prueba a hacer algunos cambios en tu alimentación, que pueden darte buen resultado. Ciertos alimentos favorecen la liberación de sustancias (como la melatonina y la serotonina), que te ayudan a relajarte y a dormir. Pero también hay otros que tienen el efecto contrario, y que debes evitar para disfrutar de un sueño reparador.

Cuando Carola pasó por un período de gran estrés en su trabajo, una de las primeras cosas en afectarse fue su sueño. Le costaba dormirse, y se despertaba con frecuencia durante la noche. Como nunca dormía el tiempo suficiente, se sentía cansada y tensa al levantarse, lo que le provocaba todavía más estrés… y más problemas cuando trataba de conciliar el sueño. El círculo vicioso terminó cuando una amiga le recomendó que probara “el remedio de su abuelita”: una taza de leche tibia antes de acostarse, endulzada con miel.

El remedio funcionó, y Carola pudo al fin descansar, y enfrentarse más relajada al trabajo del día siguiente. La leche, sin embargo, no es el único remedio tradicional para conciliar el sueño. Hay otros que también pueden dar buen resultado:
  • Los productos lácteos como el queso y el yogur, que participan en mayor o menor grado de la “magia” de la leche. Razón: tanto la leche como esos productos contienen triptofano, un aminoácido que tiene entre sus múltiples funciones favorecer la segregación de serotonina, que tiene un efecto tranquilizante y es además precursora de la melatonina, que regula el ciclo de la vigilia y el sueño.
  • Miel. También contiene triptofano. Si se agrega a la leche, aumenta su poder para dormir mejor.
  • Huevos. Son también una buena fuente de triptofano.
  • Bananos (plátanos). Son unos somníferos naturales. Además de producir melatonina y serotonina, son ricos en magnesio, un buen relajante muscular.
  • Carbohidratos. En general, los alimentos ricos en carbohidratos aumentan el nivel de triptofano en la sangre. Si tienes hambre antes de acostarte o durante la noche, los bocadillos ideales son los que contienen carbohidratos (cereal con leche, yogur y galletas, pan con queso). No debes comer alimentos pesados ni comer demasiado, si tienes el estómago demasiado lleno, no podrás dormir bien.
  • Nueces y almendras. Contienen una buena cantidad de triptofano y de magnesio.
  • Infusión o té de tilo o de manzanilla. Ambas tienen un efecto sedante en el organismo.
  • Semillas de linaza o de triptofano, ambas contienen ácidos grasos del tipo omega 3, que son excelentes para el organismo.
Pero así como hay alimentos que te pueden ayudan a dormir, hay otros que debes evitar para conciliar mejor el sueño. Entre ellos:

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martes, 25 de octubre de 2011

Privación de sueño: la mayoría de las causas son tratables

La falta de sueño no es parte normal del proceso de envejecimiento. La “Mayo Clinic Health Letter” analiza innumerables causas que pueden contribuir a que los ancianos sufran privación de sueño. Las causas subyacentes más comunes para no dormir suficiente son tratables y la persona puede recuperar su sueño normal.

Entre las causas para la falta de sueño están:

Trastornos del sueño: los calambres en las piernas vinculados al sueño, la apnea obstructiva del sueño, los movimientos periódicos de brazos y piernas y el síndrome de las piernas inquietas pueden interferir con el sueño. Un estudio de Mayo Clinic realizado entre ancianos descubrió que más de la mitad de 892 participantes presentaba signos de por lo menos otro trastorno del sueño diferente al insomnio.

Dolor: la dificultad para conciliar el sueño o permanecer dormido generalmente se vincula a algún dolor mal controlado, fruto de acidez estomacal, artritis, problemas de la espalda u otras afecciones.

Micción nocturna: la urgencia de orinar es una razón común para que los ancianos despierten por la noche.

Enfermedades: toser o sentir ahogo e incluso comezón puede perturbar el sueño. Las afecciones de la salud mental, como la depresión, por lo general también se vinculan con problemas para dormir.

Medicamentos: muchos fármacos pueden interferir con el sueño y entre ellos están los descongestionantes de venta libre, los analgésicos que contienen cafeína, algunos antidepresivos y los corticosteroides.

Menopausia: cerca del 50 por ciento de mujeres menopáusicas informa tener dificultad para dormir por los sofocos y sudores nocturnos.

Cuando el sueño elude, es importante conversar con el médico. Si bien los patrones de sueño pueden cambiar con la edad, en general, dormir menos de siete horas como norma es algo que interfiere con la concentración, memoria y proceso de toma de decisiones. La privación de sueño continua interfiere hasta con la capacidad de reconocer el cansancio.


Tomado de Vida y Salud