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jueves, 11 de octubre de 2012

Los lácteos bajos en grasa son mejores para tu cerebro

Si te gustan los productos lácteos, es mejor que selecciones los que son bajos en grasa o desgrasados (descremados). No sólo te ayudarán a mantenerte en forma, sino también a cuidar la salud de tu cerebro, pues un estudio reciente ha encontrado que quienes los consumen bajos en grasa tienen menos posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Sigue leyendo y descubre más detalles sobre este hallazgo.

La leche y sus derivados como el queso, el yogurt y la mantequilla que componen el grupo de los lácteos, no sólo son deliciosos sino también una fuente importante de calcio, proteínas y vitamina D.

Hace poco más de un año, el gobierno de los Estados Unidos, a través de los departamentos de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos, modificó la tradicional pirámide de los alimentos a una dieta a la que le llamó “mi plato”, ya que es más sencillo visualizar lo que vamos a comer en un plato.

La cantidad de leche o sus derivados que se recomiendan dependen de la edad de la persona. Por ejemplo, se recomienda que los niños a partir de los 9 años, los adolescentes y los adultos consuman 3 porciones de lácteos al día, que pueden ser 1 taza de leche o yogur, 1 a 1½ onzas (40 gramos) de queso natural o 2 onzas (56 gramos) de queso procesado. Mientras que los niños de 2 a 3 años de edad necesitan sólo 2 porciones de lácteos al día ( 2 tazas de leche por ejemplo) y los niños que tienen entre 4 y 8 años de edad necesitan 2 ½ porciones al día. Y uno de los mensajes más importantes es que sean bajos en grasa o desgrasados.

Lo que sucede con los lácteos es que, como son de origen animal, además de los nutrientes y las vitaminas también, aportan grasas saturadas a la dieta. Por eso hay que consumir su grasa en moderación (y por esto mismo, por ejemplo, ni la crema ni la mantequilla están incluidas dentro de los lácteos recomendados en “mi plato”). Y en todos los casos, la mejor alternativa es elegir productos bajos en grasa o descremados.

Al respecto, un grupo de investigadores de la división de epidemiología nutricional del Instituto Nacional de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska, en Estocolmo, en Suecia, descubrió que quienes consumían lácteos bajos en grasa, obtuvieron un beneficio para su salud: tenían menos posibilidades de sufrir un ACV (accidente cerebrovascular) a largo plazo, que quienes comían lácteos enteros.

Para llegar a estas conclusiones, publicadas en la revista Stroke, el equipo de científicos analizó los hábitos alimenticios de casi 75 mil adultos (tanto de hombres como de mujeres que tenían entre 45 y 83 años de edad, ninguno de los cuales tenía antecedentes de enfermedad cardiaca ni cáncer). De este modo lograron concretar lo que consideran la investigación más grande sobre este tema que se haya hecho hasta el momento.

Un ACV ocurre cuando, por algún motivo, la sangre no llega a todo el cerebro, ya sea porque alguna arteria se rompe (ACV hemorrágico) o se bloquea (ACV trombótico). Los alimentos ricos en grasas saturadas aumentan las posibilidades de desarrollar una condición que se conoce como aterosclerosis, que se caracteriza porque las arterias se endurecen. De ese modo, la sangre tiene más dificultad para pasar y aumenta el riesgo de que se produzca un ACV (que siempre es una situación de emergencia).

Por eso, provenga de donde provenga, es importante controlar la cantidad de grasas que consumes, no importa si es de los lácteos, de carnes o de embutidos. Y recuerda que hay varios tipos de grasas y algunas son más saludables que otras.

Por ejemplo, las que se recomiendan son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní (cacahuete o cacahuate) y de las nueces, de las almendras y de las semillas. Los pescados también contienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Ahora que ya sabes cómo mejorar tu dieta para cuidar tu sistema circulatorio, ten en cuenta que el ejercicio es otra buena manera de protegerse de los ataques cerebrovasculares silenciosos.

¡Anímate! El adoptar hábitos de vida más saludables, ya se sabe, puede resultar un poco difícil al principio, pero es muy importante que lo hagas por tu propio bien y el de tu familia. El seleccionar lácteos bajos en grasa o desgrasados (descremados) puede ser ese primer paso y tu salud se lo merece. ¡Empieza hoy!

Tomado de Vida y Salud

sábado, 23 de abril de 2011

¿Se te subió la presión arterial? Puede ser culpa de las bebidas azucaradas


Las bebidas azucaradas que suelen ser tan deliciosas pueden tener efectos no tan agradables para tu salud. Aquí te contamos más acerca de algunas investigaciones recientes que relacionan el consumo de las bebidas azucaradas con un aumento en la presión arterial, uno de los principales factores de riesgo para las enfermedades del corazón.
Si eres de las personas que siempre prefieres las sodas o las bebidas azucaradas para acompañar tus comidas y tus bocadillos, debes saber que tu elección no es tan saludable. Las bebidas azucaradas no solamente contienen más calorías y pocos nutrientes, sino que también pueden elevar tu presión arterial. Así lo demuestran nuevos estudios al respecto.
La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre sobre las paredes de las arterias. Para medirla, se considera el momento en que el corazón expulsa la sangre hacia tu cuerpo para oxigenarlo, que determina el nivel más alto de presión (a esto se llama presión sistólica) y el momento en que el corazón está en reposo, entre un latido y otro, cuando la presión baja (a esto se le llama presión diastólica).
De acuerdo a los niveles de presión arterial que se registren, se considera que la presión arterial es normal o adecuada cuando se mantiene entre menos de 120 (presión diastólica) / 80 (presión sistólica). Cuando la presión arterial es superior a 140 (presión sistólica) / 90 (presión diastólica) se considera que está elevada y, si este es tu caso, deberías modificar tu estilo de vida y consultar con tu médico para ver si necesitas tomar medicamentos para bajar dichos niveles.
La presión arterial alta es uno de los principales riesgos para el desarrollo de la enfermedad cardíaca, ya que si bien puede no dar síntomas es una de las causantes de lo que se denomina aterosclerosis y enfermedad arterial coronaria, que se produce cuando las paredes de las arterias se vuelven más gruesas por el depósito de grasas en ellas. Algo así como el sarro que se forma en las cañerías.
Al engrosarse las paredes de las arterias, la sangre tiene menos espacio para pasar, lo que aumenta la presión sobre las paredes y limita la cantidad de sangre que llega al corazón, lo que además, puede causar la formación de coágulos sanguíneos que en algún momento de su recorrido pueden no encontrar espacio para pasar y detienen el flujo de sangre que debería llegar al corazón. O, esos depósitos de grasa y otras sustancias en las paredes de las arterias, que se llaman placa, también pueden partirse y un pedazo puede desprenderse y viajar por la arteria. Cuando esto ocurre (ya sea que el coágulo, el pedazo de placa viaje y tape la arteria, o simplemente que la placa se engruese tanto que ya no deje pasar la sangre) se producen los llamados infartos o ataques cardíacos. Por eso es tan importante controlar la presión arterial.
En relación con las bebidas edulcoradas o bebidas dulces, una investigación reciente encontró que las personas que consumen más glucosa y fructosa (dos tipos de endulzantes que se contienen estas bebidas) tienen niveles de presión arterial más elevados. Esto era más notorio aún en personas que consumían altos niveles de azúcar y de sodio (el sodio es la sal que está presente no sólo en los alimentos sino también en las bebidas, ya sea de manera natural o agregada).

Asimismo, los investigadores encontraron que quienes están acostumbrados a consumir más bebidas azucaradas, en general tienen una dieta menos saludable que quienes no lo hacen. Además, estas bebidas agregan más calorías al cuerpo lo que puede potenciar la obesidad, otro de los factores más importantes que ponen en riesgo la salud del corazón.
Y tú, ¿qué tipo de bebidas eliges y cómo es tu dieta en general? Si tienes sobre peso y eres de los que no pueden dejar de tomar sodas, intenta limitar su consumo y reemplazarlo por sodas sin azúcar o, mejor aún, por agua. Si lo logras, es posible que en poco tiempo comiences a notar los beneficios. Anímate, vale la pena intentarlo.
Tomado de Vida y Salud