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jueves, 18 de octubre de 2012

Come más verduras para proteger el páncreas

Además de los muchos beneficios que aportan las verduras a la salud general, al parecer ayudan también a protegerte de la pancreatitis aguda, una enfermedad potencialmente letal, que ocurre cuando las enzimas que produce el páncreas empiezan a devorar literalmente a este órgano, lo que puede llevarlo a su autodestrucción. ¡Otra razón para incluir más verduras en tu menú diario!

En Vida y Salud te animamos constantemente a consumir más verduras como parte de una dieta balanceada y por muchas razones, entre ellas su alto contenido alimenticio y su reducido nivel de calorías, lo que te ayuda a que te alimentes bien sin que ganes demasiado peso. Cada día se conoce más sobre las ventajas de una dieta rica en verduras y ahora te traemos otra poderosa razón: según sugiere un estudio del Instituto Karolinska, de Estocolmo, publicado en la edición en línea del 28 de junio de la revista Gut, una dieta rica en verduras puede reducir el riesgo de sufrir pancreatitis aguda.

Los investigadores examinaron a 80,000 adultos suecos durante once años, después de que respondieran preguntas sobre sus dietas en 1997. El objetivo del estudio era comprender mejor una posible conexión entre los niveles de antioxidantes, que se ven afectados por la dieta, y una mayor probabilidad de contraer pancreatitis aguda. Durante el tiempo que duró el estudio, 320 de los participantes desarrollaron pancreatitis aguda no relacionada con cálculos biliares (una causa frecuente de la enfermedad). Como promedio, los participantes consumían casi dos porciones de frutas al día y unas 2.5 porciones de verduras.

El riesgo de desarrollar pancreatitis aguda no pareció tener relación con la cantidad de frutas que consumían los participantes. El consumo de verduras, sin embargo, sí pareció ser un factor de importancia. Los participantes que consumían más de cuatro porciones de verduras al día tenían un 44% menos de probabilidades de desarrollar pancreatitis aguda que los que consumían menos de una porción al día. El mayor beneficio lo obtuvieron las personas con sobrepeso y las que consumían más de una bebida alcohólica al día.

Los investigadores piensan que los antioxidantes que contienen las verduras ayudan a prevenir la enfermedad, mientras que la fructosa de las frutas tal vez debilita el efecto protector.

No obstante, aunque las verduras aparentemente sí tienen un efecto protector, la pancreatitis aguda no provocada por cálculos biliares, no fue frecuente entre los participantes, aun entre los que consumían pocas verduras. El estudio descubrió una conexión entre el consumo de verduras y una reducción en el riesgo de desarrollar pancreatitis, pero no probó una relación de causa.

Para que estés alerta: ¿en qué consiste la pancreatitis aguda?

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jueves, 23 de agosto de 2012

Un páncreas artificial para la diabetes tipo 1 es puesto a prueba por primera vez

Las personas que tienen diabetes saben que la clave para una buena salud a largo plazo es lograr y mantener un nivel normal de glucosa en la sangre. Esto requiere de mucho esfuerzo por parte de los pacientes con diabetes tipo 1: chequeo constante de los niveles de glucosa en la sangre, inyectarse insulina o usar una bomba de insulina, a veces, tomar otros medicamentos. ¿Qué tal si existiera un páncreas artificial que automáticamente indicara cómo balancear la glucosa que necesitan los pacientes con diabetes tipo 1? Sigue leyendo sobre esta interesante noticia que puede cambiarte la vida.

¿Qué es exactamente lo que hace el páncreas artificial? Como su nombre lo indica, reemplaza al páncreas (ese órgano que se encuentra en el abdomen debajo del estómago) que no funciona bien y que te ha hecho desarrollar diabetes. Como recordarás, el páncreas, es el órgano que contiene a las células beta que producen la insulina que controla la glucosa (el azúcar) en la sangre. En la diabetes tipo 1, el páncreas no produce suficiente insulina. El páncreas artificial detecta automáticamente cuánta glucosa necesitas y de inmediato indica la dosis apropiada de insulina para mantenerla regulada.

Hace algunos años que en Estados Unidos se habla del páncreas artificial, pero ésta es la primera vez que se va a poner a prueba en pacientes con diabetes tipo 1. Se trata de un páncreas artificial diseñado por unos científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia quienes reconfiguraron un teléfono inteligente o Smartphone de tal manera que puede monitorear la bomba de insulina de un paciente con diabetes, así como monitorear continuamente la glucosa (CGM por sus siglas en inglés). La idea es que este aparato realice automáticamente la mayoría del trabajo de monitoreo y de mantenimiento de los niveles de glucosa (azúcar) saludables en las personas con diabetes. Justin Wood, de 40 años, es el hombre que se convirtió en el primer paciente que participó en esta prueba en abril de este año.

Pero ¿cómo funciona el páncreas artificial? El testimonio de Wood ha sido clave para poder entender este mecanismo. Para él, como para los millones de pacientes que viven con diabetes tipo 1 en el mundo, controlar sus niveles de glucosa en la sangre es algo que se ha vuelto parte de su rutina. Sin embargo, no es una rutina fácil: aunque usa una bomba de insulina, Wood tiene que pincharse el dedo para chequear su azúcar en la sangre entre 3 y 5 veces al día. Además, tiene que supervisar bien de cerca la cantidad de carbohidratos (azúcares) que consume. Básicamente, está pensando en su diabetes todo el día.

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miércoles, 2 de mayo de 2012

El consumo de arroz blanco relacionado con la diabetes

Un nuevo estudio sugiere que el alto consumo de arroz blanco podría estar relacionado con un mayor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2.

La diabetes, también conocida como diabetes mellitus, es una enfermedad crónica con la cual el cuerpo es incapaz de producir suficiente insulina y descomponer correctamente el azúcar (la glucosa) en la sangre. La glucosa proviene de los alimentos y es utilizada por las células para obtener energía. La glucosa también se produce en el hígado. La insulina es una hormona producida por el páncreas, una glándula grande que se encuentra detrás del estómago. La insulina es necesaria para pasar el azúcar al interior de las células donde se puede utilizar para generar la energía necesaria para los procesos corporales. Después de la digestión de los alimentos, la glucosa pasa al torrente sanguíneo. Para que la glucosa ingrese en las células, la insulina debe estar presente.

A lo largo del páncreas hay grupos de células llamados islotes de Langerhans. Los islotes se componen de varios tipos de células, incluyendo las células beta productoras de insulina. Cuando los individuos sanos comen, las células beta en el páncreas automáticamente producen la cantidad correcta de insulina para transportar la glucosa desde la sangre a las células del cuerpo. Pero en las personas con diabetes el páncreas produce poca insulina o ninguna, o las células no responden adecuadamente a la insulina que se produce. La glucosa se acumula en la sangre, fluye hacia la orina, y sale del cuerpo en la orina. Por lo tanto, el cuerpo pierde su principal fuente de combustible a pesar de que la sangre contiene grandes cantidades de glucosa. La glucosa también puede interactuar con las células, especialmente las de los vasos sanguíneos muy estrechos. Este proceso puede dar lugar a neuropatías y disminución de la función inmune.

En un nuevo estudio, los científicos revisaron estudios previos que evaluaban una posible asociación entre el consumo de arroz blanco y la diabetes. Los datos revisados fueron recolectados a lo largo de 22 años, evaluando un total de 352,384 participantes.

Los investigadores encontraron que un total de 13,284 casos de diabetes se habían desarrollado entre los sujetos durante el período de estudio. Los participantes en los países asiáticos, especialmente los de China y Japón, consumían de tres a cuatro raciones de arroz al día, en comparación con los de los países occidentales, que consumían de una a dos porciones diarias. Los investigadores encontraron que quienes consumían mayores cantidades de arroz blanco tenían un riesgo mayor de desarrollar diabetes tipo 2.

Los científicos concluyeron que las poblaciones asiáticas pueden ser particularmente susceptibles a la diabetes tipo 2 debido a que tienden a consumir más arroz blanco en comparación con otras regiones del mundo. Sin embargo, se necesitan más pruebas para evaluar mejor estos resultados.

Para obtener más información acerca de la diabetes, por favor visita nuestroDiccionario de Remedios y Tratamientos Naturales, elaborado en colaboración con Natural Standard y nuestro canal de Diabetes o utiliza la casilla de búsqueda arriba a la derecha.

Referencias
  1. Hu EA, Pan A, Malik V, et al. White rice consumption and risk of type 2 diabetes: meta-analysis and systematic review. BMJ. 2012 Mar 15;344:e1454. doi: 10.1136/bmj.e1454.
  2. Natural Standard: La Autoridad en Medicina Integral. www.naturalstandard.com
Este breve informe es solo para propósitos informativos. Su propósito es ayudar a los usuarios a aclarar sus inquietudes sobre la salud. Esta información no debe interpretarse como un consejo médico específico. Antes de tomar decisiones terapéuticas, los usuarios deben consultar con un proveedor médico calificado para recibir contestaciones específicas a sus preguntas sobre terapias, diagnósticos y / o enfermedades.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 27 de abril de 2012

Metformina: el medicamento preferido para la diabetes tipo 2

 
Más de 346 millones de personas en el mundo tienen diabetes, una enfermedad que se caracteriza por el exceso de glucosa en sangre y que, si bien frecuentemente no da síntomas, con el tiempo puede dañar distintos órganos y funciones del cuerpo como la vista, el aparato circulatorio, los riñones y el sistema nervioso. Entre los diferentes medicamentos que existen para controlarla, la denominada metformina parece ser de las más efectivas.

María Marta vino a verme al consultorio preocupada por mantener a raya sus niveles de azúcar en la sangre. Me comentó que había visto sufrir mucho a su mamá a causa de la diabetes, una enfermedad, según me dijo, “silenciosa y traicionera”. ¡Y cuánta razón tiene! Porque así puede ser la diabetes tipo 2 — como la que tenía su madre, y que ahora también ella.

La diabetes tipo 2 es una condición que se caracteriza por tener elevado el nivel de glucosa (o azúcar) en la sangre debido a que el organismo (el páncreas) no produce suficiente insulina o, se tiene resistencia a la insulina que se produce (o sea que las células no responden adecuadamente a ella). Muchas personas pueden no tener síntomas, especialmente al principio. Sin embargo, si no se mantiene bajo control, va dañando lentamente otros órganos del cuerpo, como: la vista, el corazón, la circulación de la sangre y el funcionamiento de los riñones, y hasta puede poner en riesgo la vida misma de las personas.

Por eso, la diabetes es una de las condiciones de salud más preocupantes en la actualidad, ya que se asocia con la obesidad, el sedentarismo y, en general, con el ritmo de vida de la sociedad moderna. ¡Imagínate que según la Organización Mundial de la Salud, hay más de 346 millones de personas con diabetes en el mundo actualmente y se pronostica que las muertes causadas por esta enfermedad podrían duplicarse entre los años 2005 y 2030!

Lo bueno de esta situación es que para evitarla sólo basta con llevar una dieta y un estilo de vida saludables, que incluyan alimentos bajos en grasas, en azúcares e hidratos de carbono y hacer ejercicio regularmente. Incluso, esta es la primera indicación que te dará el médico si encuentra que tienes diabetes: te recomendará que modifiques algunos hábitos que mejoren tu salud.

Sin embargo, la dieta y el ejercicio a veces no son suficientes. Por eso, es probable que junto con esa recomendación el médico te recete algún medicamento, como yo he hecho con Marta. Y entre todas las drogas que se usan para controlar la diabetes, la preferida para iniciar el tratamiento es la llamada Metformina.

Así lo sugieren las nuevas recomendaciones del Colegio Americano de Médicos (American College of Physicians, ACP), que fueron publicadas en la edición del 7 de febrero de la revista Annals of Internal Medicine. En ellas se agrega que si la Metformina por sí sola no es suficiente para controlar los niveles de glucemia (de azúcar en la sangre), es conveniente combinarla con otro fármaco (otra medicina).

La metformina se ha estado usando en Europa desde hace muchos años y en Los Estados Unidos fue aprobada en 1995, ya que antes habían prohibido un medicamento similar llamado fenformina, que podía causar una condición que puede ser fatal, conocida como acidosis láctica.

¿Cómo actúa la metformina? Bloqueando la producción de glucosa (de azúcar) por el hígado, aumentando la sensibilidad de las células de los músculos a la insulina y reduciendo la cantidad de azúcar que capta el intestino. Aunque puede fallar la primera vez que se toma, es una medicina bastante efectiva, con pocos efectos secundarios, que no son serios, como molestias estomacales y pérdida de peso (que para muchos es un beneficio). Sin embargo, la metformina no se recomienda durante el embarazo ni cuando se tienen problemas del hígado, de los riñones o del corazón.

Para crear las nuevas recomendaciones sobre los tratamientos orales (tomados) para la diabetes, los inspectores observaron los datos de cada grupo de medicamentos por clase disponible (actualmente son once clases, según la Administración de Alimentos y Medicamentos de Los Estados Unidos conocida como FDA), para evaluar qué tan eficaz era en la reducción de la glucemia (azúcar en la sangre), el colesterol y el peso.

Así encontraron que la metformina (que en Los Estados Unidos se vende bajo la marca comercial Glucophage o, en combinación con otras medicinas, Glucovance y Avandamet ) era el más eficaz en el control de la glucemia a largo plazo. Además, pareció ser el fármaco más efectivo para reducir los niveles de colesterol malo y el más eficaz en la prevención de la mortalidad por todas las causas, incluyendo la enfermedad cardiaca.

Si bien los profesionales de la ACP recomiendan que los pacientes modifiquen su estilo de vida antes de comenzar a tomar metformina, esta indicación ha generado un debate entre los especialistas ya que, algunos prefieren comenzar cuanto antes con un tratamiento con medicamentos (es que todos sabemos lo difícil que puede resultar cambiar los hábitos).

En conclusión: lo ideal sería cambiar el estilo de vida para evitar que se desarrolle la diabetes tipo 2 y si ya la tienes, no te desanimes. Por el contrario, estés o no en tratamiento con metformina o alguna otra medicina, no dejes de incorporar alimentos saludables y una rutina de ejercicios semanal que te ayuden a combatir la diabetes, que puede ser silenciosa y traicionera.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 23 de febrero de 2012

Alimentos que ayudan a prevenir y combatir el cáncer

¿Si supieras que puedes prevenir el cáncer cambiando un poco tu alimentación, probarías al menos? Sigue leyendo y descubre qué alimentos pueden ayudarte a alejar el peligro de esta enfermedad y a hacer que tus comidas sean mucho más saludables.

Los alimentos son el combustible que permite que cada parte del cuerpo funcione correctamente. Por eso es tan importante seleccionarlos bien. Así como hay comidas que si no se escogen y se preparan en la forma adecuada aumentan las posibilidades de que tengas presión alta o diabetes cuando tienes la predisposición a ellas, hay otras que -por el contrario- te ayudan a mantenerte joven por más tiempo, a perder el exceso de peso e incluso a combatir el cáncer.

Si bien cada alimento por sí solo no es suficiente para combatir el cáncer, los especialistas consideran que una buena combinación es una dieta basada en frutas y vegetales, que a largo plazo puede lograr resultados positivos e importantes. El Instituto Americano para la Investigación del Cáncer (AICR por sus siglas en inglés) recomienda que dos tercios de tu plato deben llenarse con frutas, legumbres, granos integrales y verduras, que combinados entre sí multiplican sus propiedades individuales en lo que los expertos denominan sinergia, o la unión de las fuerzas o energías. Es lo que en lenguaje común se llama trabajar en equipo.

Lo mejor de todo es que las alternativas son variadas y sabrosas: el tomate, el ajo, la soja (soya), las legumbres, las uvas y las fresas, los granos integrales, el repollo y las coles así como los vegetales de hojas verdes, como la espinaca y la lechuga romana, son sólo algunos ejemplos de los alimentos que tienen un historial anticancerígeno.

Por su parte, las frutas, las verduras, las legumbres y los granos integrales tienen menos calorías y ayudan a evitar el sobrepeso, que también se ha asociado al desarrollo de ciertos tipos de cáncer como el colorrectal, del esófago, páncreas,riñón y mama en las mujeres posmenopáusicas.

Muchos de estos alimentos, como las legumbres, los granos integrales, los vegetales de hojas verdes y las fresas (frutillas), también tienen un alto contenido de fibra, que ayuda a prevenir el cáncer de colon.

En particular, cada una de estas opciones tiene nutrientes diferentes que colaboran con la salud. Las legumbres, por ejemplo, como las arvejas (guisantes, chícharos), los frijoles (fréjoles, habichuelas) y las lentejas tienen ingredientes activos que juegan un papel importante en la prevención del cáncer, así como saponinas, inhibidores de proteasa y ácido fítico, que son fitoquímicos que se encuentran naturalmente en las plantas y protegen a las células del daño que puede llevar al cáncer.

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sábado, 18 de febrero de 2012

Tratamiento a base de células madre permitiría al páncreas volver a producir insulina

¿Te imaginas que existiera un tratamiento capaz de devolverle al páncreas de un diabético tipo 1 la capacidad de producir de nuevo insulina? Pues bien, un grupo de investigadores se animó a soñar y puso manos a la obra para convertir ese sueño en realidad. Aunque hasta el momento no se haya logrado revertir del todo la enfermedad, se ha creado un método que utiliza células madre del cordón umbilical de un donante para reiniciar la función del páncreas. Aquí te contamos más detalles sobre este prometedor hallazgo.

La diabetes tipo 1 es una enfermedad auto-inmune, lo que significa que el sistema de defensas del organismo reacciona de manera equivocada ante alguna sustancia que el cuerpo mismo produce. En este caso, el cuerpo ataca a las células beta que se encuentran en el páncreas y que se encargan de producir la insulina.

La insulina cumple una función vital, ya que se ocupa de convertir el azúcar proveniente de los alimentos en energía para que el cuerpo la utilice. Sin insulina, el azúcar se acumula en la sangre y las células se quedan sin los nutrientes que necesitan para poder desempeñar sus funciones. Por eso, los que tienen este tipo de diabetes (se estima que un 10 por ciento del total de las personas que padecen de diabetes) necesitan inyectarse insulina a diario, para remplazar la que el cuerpo no produce o suplementarla.

Si bien hoy existen distintos métodos para inyectarse, el tratamiento es complicado y con el tiempo, los diabéticos pueden tener otros problemas asociados con la enfermedad, desde dificultades en la visión o complicaciones cardiovasculares, hasta la necesidad de recibir un trasplante de riñón y páncreas. Por eso sería tan importante encontrar un método que le devolviera al páncreas del diabético la capacidad de producir insulina.

Preocupado por este tema, un grupo de investigadores de la Universidad de Illinois en Chicago se puso a trabajar en busca de un método que pudiera mejorar la calidad de vida de las personas con diabetes. ¿Y qué encontraron? Pues la forma de reeducar a las células del sistema inmunológico del paciente utilizando células madre del cordón umbilical de un donante. Las pruebas tuvieron resultados positivos, incluso en aquellos participantes que habían sufrido la enfermedad durante muchos años y cuyos páncreas no producían ninguna insulina. Libres del ataque de las células del sistema inmunológico, las células del páncreas comenzaron a producir insulina nuevamente, lo suficiente como para que el nivel de glucosa en la sangre se redujera considerablemente.

Aunque los investigadores advierten que hay que realizar pruebas más extensas, el tratamiento representa una gran esperanza para los pacientes con diabetes tipo 1 ya que les permite producir su propia insulina. Y aunque esta terapia no pueda revertir del todo la enfermedad, es capaz de reducir la dosis diaria de insulina que necesitan para mantener bajo control los niveles de glucosa en la sangre y evitar gran parte de las complicaciones que puede provocar la enfermedad. Además, este novedoso método también abre nuevas posibilidades para tratar otras enfermedades relacionadas con el sistema autoinmune, como el lupus y la artritis reumatoide. Los detalles aparecen en la versión en línea de la revista BMC Medicine, en su edición de enero de 2012.

En vidaysalud te hemos hablado sobre las células madre con anterioridad , (que son, por así decirlo, la materia prima del cuerpo) y de su enorme potencial para tratar enfermedades para las cuales en este momento no tenemos cura. Específicamente en relación a la diabetes, hace poco también te contamos sobre otro estudio con células madre pero realizado en ratones. En ese caso, unos investigadores de la Universidad de Georgetown en Washington, Estados Unidos, llevaron a un laboratorio células madre provenientes de espermatozoides y las cultivaron con compuestos para que estas células empezaran a comportarse como las células pancreáticas encargadas de producir insulina. Hicieron el experimento en ratones con diabetes, sorprendentemente, al trasplantar las células obtenidas en el laboratorio, éstas empezaron a producir insulina en los roedores.

Como vez, los científicos no descansan en la búsqueda de nuevas alternativas para combatir esta enfermedad. Esto es muy esperanzador y una buena noticias para todos, en especial para quienes tienen diabetes tipo 1. Quizás muy pronto puedan encontrar un tratamiento efectivo a base de células madre para que el páncreas pueda producir toda la insulina que necesita el cuerpo.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 20 de agosto de 2011

¡Ojo! Los pacientes obesos con diabetes 2 no se benefician con la leptina


Según un estudio nuevo, las personas obesas con un diagnóstico reciente de diabetes tipo 2 no reciben beneficios de la hormona leptina, independientemente de cuánto pesen y de las libras o kilos que pierdan. Los investigadores detectaron que un tratamiento a base de esta hormona no modifica la sensibilidad a la insulina en esos casos.
¿Nunca  has oído hablar de la leptina? Probablemente haya muchas personas que también la desconozcan. Se trata de una hormona, descubierta recientemente en 1994, que entra en el torrente sanguíneo al aumentar el nivel de grasa contenido en las células grasas (o adipocitos). La función principal de la leptina es inhibir el apetito, en otras palabras, le avisa al cerebro que ya ha “comido” lo suficiente.  Es la responsable de que nos sintamos satisfechos, “con la barriguita llena”.
Así, esta hormona juega un papel importante en el peso de una persona ya que no solamente controla la sensación de saciedad sino que ayuda a regular también el consumo de la energía.  Las personas obesas, en su mayoría, aunque tienen concentraciones elevadas de leptina en la sangre, son resistentes a ella (de la misma forma en que los diabéticos son resistentes a la insulina), por lo que se les afecta el mecanismo de sensación de saciedad y de utilización de la energía del cuerpo (es decir, comen más y gastan menos calorías).
Desde su descubrimiento  hace unos 17 años, la mayoría de las investigaciones en torno a la leptina se centraron en su papel como factor regulador del peso corporal, aunque estudios posteriores describieron  que también influye en otros procesos del cuerpo, como la reproducción, las defensas y la formación de los vasos sanguíneos.
La regulación de la secreción de leptina se produce a largo plazo, principalmente por variación del nivel de masa corporal y efectos estimulantes de la insulina.
La insulina es otra hormona que libera el páncreas y que juega un papel esencial en la regulación del azúcar en la sangre. En las personas que padecen de diabetes esta regulación no se realiza correctamente. Por eso, en algunos casos, las personas deben inyectarse insulina.

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sábado, 12 de febrero de 2011

Vitamina D: la clave es el equilibrio


¿Cuál es la cantidad justa de vitamina D que tu cuerpo necesita? Los especialistas no se ponen de acuerdo. Lo cierto es que si no consumes lo necesario puede ser perjudicial, pero si la consumes en exceso también. Aquí te contamos por qué es importante la vitamina D y cómo puedes obtenerla.

No siempre más es mejor. En el caso de la vitamina D por ejemplo, que es muy necesaria para mantener los huesos sanos y fuertes, consumir más no significa que sea mejor para prevenir el cáncer u otras condiciones. Incluso, consumirla en exceso podría causar otros problemas, como daños renales (del riñón), y hasta hay quienes opinan que incrementa el riesgo de contraer cáncer del páncreas.

Pero tampoco hay que consumir poca vitamina D. Esto puede provocar enfermedades en los huesos (como osteoporosis y raquitismo) sino que también puede incrementar el riesgo de desarrollar ciertos tipos de cáncer, enfermedades autoinmunes, depresión, problemas cardiacos y diabetes tipo 1 en los niños, entre otros problemas de salud.

La vitamina D ayuda al cuerpo a mantener los niveles de calcio y de fósforo adecuados. Además, permite que los huesos absorban el calcio que necesitan para desarrollarse fuertes. Pero, ¿cuál es la cantidad que se recomienda consumir diariamente? Todavía hay discrepancias al respecto: la cantidad óptima varía de 400 a 2,000 unidades internacionales por día, en personas hasta los 70 años de edad, dependiendo de la edad.

Una de las principales fuentes de vitamina D que existen no se encuentra en ningún alimento y es la más sencilla de obtener: el sol.

Si bien es cierto que debemos tener cuidado con la exposición a los rayos ultravioletas del sol, sobre todo a determinadas horas del día, ya que esto puede causarnos problemas en la piel (incluyendo el cáncer), evitarlos por completo también sería nocivo para nuestro cuerpo.

En pocas palabras: tan solo 10 o 15 minutos diarios de exposición al sol (en un horario prudente) son suficientes para obtener la vitamina D que nuestro cuerpo necesita.

En cuanto a los alimentos, podemos encontrar vitamina D en varios componentes de nuestra dieta, como:

Pescados de agua salada (como salmón, atún y sardinas).
Yema del huevo.
Hígado.
Aceite de hígado de bacalao.
Leche fortificada y productos derivados (como el yogurt y los quesos).
Cereales y jugos de fruta enriquecidos con esta vitamina.
Por último, otra fuente de vitamina D son los suplementos vitamínicos. Estos pueden ser vitamina D2 o vitamina D3. Ambas son efectivas pero no son iguales. La vitamina D3 es la más similar a la que desarrolla el cuerpo humano a través de su piel, mientras que la D2 es la que sintetizan las plantas. En cualquier caso, antes de tomarla es aconsejable consultar con el médico y medir el nivel de vitamina D que tienes en la sangre. En general, las personas que tienden a necesitar este tipo de suplementos son:

Las personas mayores.
Los bebés que son amamantados.
Las personas de piel oscura (ya que su piel absorbe menos cantidad de vitamina D de los rayos solares).
Personas con ciertos problemas de salud, como enfermedades del hígado, los que padecen de enfermedad celíaca o que tienen fibrosis quística.
Personas obesas o las que han tenido una cirugía de derivación gástrica (by-pass gástrico).

Ahora que conoces la importancia de la vitamina D, en su medida justa, ¿cómo se la proporcionarás a tu cuerpo?, ¿estás pensando exponerte más al sol? o ¿aumentar más tu consumo de las comidas que la contienen? Recuerda, antes de tomar suplementos de vitamina D, es conveniente que te midan tu nivel en la sangre. Incluso al tomarlos, si los necesitas, sólo puedes saber si estás tomando la dosis adecuada midiendo tu nivel en la sangre nuevamente. Tu médico te puede asesorar.

Tomado de Vida y Salud