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domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Es el tratamiento de reemplazo de testosterona la respuesta a tu condición?

Los niveles de testosterona van disminuyendo con la edad y pueden causar síntomas como decaimiento, depresión y falta de deseo sexual. Ante esta situación, una posibilidad es seguir un tratamiento de reemplazo de testosterona, aunque no siempre se recomienda. Entonces, ¿cómo puedes saber si esta es la respuesta a tu condición?

Algunos aseguran que no existe, otros en cambio la consideran algo natural que ocurre con el paso del tiempo: estamos hablando de la denominada andropausia o “menopausia masculina”, una condición que se caracteriza por una disminución en el nivel de testosterona.

La testosterona es la hormona masculina por excelencia, responsable de las características de virilidad en los hombres. De hecho, se le conoce como la hormona masculina: la producen los hombres en los testículos y los ayuda a mantener tanto la masa muscular como la fuerza de sus músculos, además de la densidad de sus huesos. También ayuda con la distribución de la grasa en ciertas áreas del cuerpo, estimula la producción de los glóbulos rojos y de los espermatozoides y aumenta el deseo sexual.

A veces, los niveles de testosterona pueden disminuir debido a alguna medicación que estés tomando. En esos casos, habla con tu médico para que cambie la medicina, y asunto resuelto. En otras ocasiones, en cambio, la disminución del nivel de la testosterona se produce debido a la edad y al estilo de vida (hay estudios que indican que si mantienes un estilo de vida saludable y activo, el nivel de la testosterona también se podría mantener estable).

¿Cómo puedes darte cuenta si hay alguna relación entre tus niveles de testosterona y tu condición general o algún problema? Aunque la única forma de saber si tienes bajos tus niveles de testosterona es a través de un examen de sangre que específicamente los mida, presta atención a los siguientes signos y síntomas, que no surgen de repente ni todos juntos, sino que pueden presentarse poco a poco, a medida que pasan los años (y no tienen que ser todos):
  • Infertilidad 
  • Reducción del deseo sexual 
  • Disminución de las erecciones espontáneas, como las que se presentan durante el sueño 
  • Disminución del vello púbico o del vello del cuerpo en general 
  • Reducción en el tamaño de los testículos 
  • Disminución de la estatura o adelgazamiento de los huesos 
  • Reducción de la masa muscular y de la fuerza 
  • Oleadas de calor y sudor (bochornos) 
  • Depresión y tristeza 
  • Problemas para conciliar el sueño 
  • Disminución de la capacidad para concentrarse y con la memoria 
Si has notado alguna de estas señales, especialmente si están interfiriendo con tu trabajo, en tu vida social o en la intimidad con tu pareja, consulta a tu médico para que te haga una evaluación y, si es necesario, que hablen de si necesitas tratamiento de reemplazo de testosterona. Los especialistas son los endocrinólogos y los urólogos.

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jueves, 29 de septiembre de 2011

El nivel de testosterona no necesariamente disminuye debido a la edad

En cuestiones de salud, el calendario paga frecuentemente los platos rotos. Hay varias condiciones que se consideran “achaques de los años”, entre ellos, la reducción de los niveles de la testosterona en los hombres de edad adulta. Ahora, una nueva hipótesis plantea la posibilidad de que es el estado de salud en general el que genera la disminución de la hormona, y no la edad. De ser así, es necesario un replanteamiento de los tratamientos actuales con testosterona. ¡Entérate aquí!

Si tus hijos o tus nietos te dicen que te estás convirtiendo en un “viejo gruñón” y tu mujer te pregunta constantemente por qué estás de mal humor, posiblemente haya una explicación para tu estado de ánimo, relacionada con los niveles de la hormona predominante en los hombres: la testosterona.

La testosterona es la hormona sexual más importante que tienen los hombres. Es la que promueve el desarrollo de los órganos reproductores masculinos y fomenta las erecciones y la conducta sexual. También causa características sexuales secundarias durante la pubertad, como el engrosamiento de la voz y el crecimiento del vello corporal y facial, y ayuda a mantener los músculos y los huesos.

A medida que los hombres envejecen, el nivel de esta hormona disminuye, lo que puede generar diversas consecuencias tanto físicas como psicológicas. A este proceso se le conoce como andropausia o menopausia masculina, que en cierta forma sería el equivalente a la menopausia en las mujeres.

A diferencia de lo que se creía hasta el momento, un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores australianos encontró que la edad por sí sola no provoca un descenso en los niveles de la testosterona, sino que esto se relaciona con un estado de salud general en declive.

En otras palabras, luego de analizar a más de 300 hombres mayores de 40 años, los especialistas encontraron que la cantidad de testosterona en la sangre no se reducía en quienes tenían una salud óptima, lo que contradice a investigaciones anteriores que indicaban que la deficiencia de testosterona relacionada con la edad contribuía al deterioro de la salud, a la fatiga y a la pérdida del libido.

De ser así, la actual tendencia al tratamiento con testosterona sería errónea. Por eso, este estudio (cuyos resultados todavía son preliminares y deben ser revisados y aprobados por colegas de la comunidad científica), abre las puertas a una nueva línea de investigación en busca de soluciones más efectivas para este problema que hoy afecta a muchos hombres y les provoca síntomas como:

Reducción del impulso y el deseo sexual
Disfunción eréctil
Reducción en el tamaño de los testículos.
Agrandamiento de las glándulas mamarias (los pechos).
Pérdida del vello del cuerpo.
Disminución en los músculo y en la fuerza física.
Mayor acumulación de grasa (en especial en el área de la cintura).
Elevación del colesterol.
Debilitamiento de los huesos (osteoporosis) y pérdida de energía.
Alteraciones en el estado anímico (depresión, ansiedad y/o cambios de estados de ánimo).
Problemas de concentración, memoria u otras funciones cognitivas.

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viernes, 19 de agosto de 2011

El largo de los dedos y la relación con el largo del pene (y con la probabilidad de desarrollar cáncer de próstata)


Un estudio reciente  ha encontrado una relación entre la longitud del pene y el largo de los dedos, específicamente, del dedo índice y  anular de la mano derecha de los hombres. Aquí te contamos más sobre este hallazgo y cómo puede ayudar al desarrollo científico este dato que parece más bien curioso. Entérate de estos detalles y deja de hacerte problema. ¿No se te ocurrirá usar guantes para tu próxima cita romántica, o si?
Si vas a dejar que alguien te lea las manos, quizás prefieras que no sea una mujer, ya que puedes revelarle algo más que tu futuro: ¡la longitud de tu pene! Así lo ha detectado un estudio reciente desarrollado por científicos de Corea del Sur, según el cual la diferencia entre el largo de los dedos índice y anular estaría relacionada con la longitud del pene.
Los científicos consideran que esta relación viene determinada desde la mismísima gestación, etapa en que las altas concentraciones de la hormona testosterona (o la hormona masculina) estimulan una mayor actividad testicular y conducen a una proporción de los dedos más baja en el bebé en desarrollo.
Específicamente, los investigadores del Departamento de Urología del Hospital Gil de la Universidad de Gacheón, Corea del Sur, encontraron que cuando la proporción del largo de los dedos índice y anular de la mano derecha es más baja, más largo suele ser el pene. Para ello consideraron lo que se denomina “proporción de los dedos”, que se calcula dividiendo la longitud del dedo índice por la del dedo anular.
¡Espera un momento! Antes de comenzar a hacer cuentas, recuerda que los hombres suelen preocuparse por el tamaño de su pene (algo que a las mujeres no les importa tanto, en verdad), a pesar de que la mayoría lo tiene de un tamaño promedio. Esto es, con una longitud de 2,5 a 10 centímetros (1 a 4 pulgadas) en estado de flacidez.
Por supuesto, estos hallazgos no te ayudarán a cambiar el tamaño de tu pene (para ello existen varios métodos más o menos eficaces que ya explicamos en otro artículo de vidaysalud.com), pero sí ayudan a comprender cómo los genes que influyen en la producción de las hormonas como la testosterona, se relacionan con el desarrollo de las extremidades (los brazos y las piernas) y de los sistemas como el urológico (que tiene que ver con el aparato genital masculino, los riñones, la vejiga, etc.). A la vez, se espera que una mayor comprensión de estos mecanismos resulte útil para seguir investigando condiciones clínicas relacionadas con problemas del desarrollo en los hombres.

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