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martes, 11 de octubre de 2011

Vacuna contra el VPH: ¿una, dos o tres dosis?

Una investigación reciente encontró que aplicarse dos dosis de la vacuna contra el virus del papiloma humano o VPH podría brindar la misma protección contra el cáncer del cuello uterino que las tres dosis que se aplican en la actualidad. El VPH es un virus de transmisión sexual que afecta tanto a las mujeres como a los hombres. Entérate sobre los últimos detalles sobre la enfermedad y la vacuna que la combate.

El cáncer cervical es uno de los más comunes entre las mujeres, y su principal causante es el denominado Virus del Papiloma Humano (VPH), que se contagia a través del contacto sexual (incluido el sexo oral) con una persona infectada y que actualmente afecta a alrededor de 20 millones de personas, en su mayoría jóvenes. Si bien las mujeres son las que más sufren los efectos de esta enfermedad, también afecta a los hombres. A ellos puede provocarles cáncer en el ano y el pene.

Desde el año 2006 existe una vacuna que contra el VPH, que se utiliza para prevenir el desarrollo del cáncer, que poco a poco se está incluyendo en los programas de vacunación oficiales de los distintos estados de la Unión Americana, así como en diferentes países de América y de Europa.

La vacuna, en la actualidad, está disponible bajo dos marcas comerciales: Gardasil y Cervarix. Ambas protegen contra los subtipos 16 y 18 del virus del VPH, que son los que generan el 70 por ciento de los cánceres del útero (de la matriz) que se detectan anualmente en todo el mundo. En total, existen más de 100 subtipos de este virus. Otros de los más peligrosos son los subtipos 6 y 11, que son los causantes del 90 por ciento de verrugas en el área genital. Contra estos dos últimos, Gardasil también ofrece protección.

Actualmente, la indicación es que se apliquen tres dosis separadas de la vacuna en el transcurso de seis meses. Pero un nuevo análisis al respecto desarrollado por investigadores del Instituto Nacional del Cáncer de los Estados Unidos encontró que dos dosis de la vacuna, e incluso una sola, brindarían la misma barrera contra el cáncer del cuello del útero que las tres dosis que se utilizan en la actualidad.

Para llegar a estos resultados, que fueron publicados en la revista Journal of the National Cancer Institute, los investigadores evaluaron los datos de un Ensayo de Vacunas de Costa Rica, en el cual participaron 7.466 mujeres que recibieron la vacuna Cervarix.

El objetivo del estudio era otro pero, aunque los investigadores tenían la intención de darles las tres dosis completas a las mujeres que participaron, por distintos motivos, el 20 por ciento de ellas sólo recibió dos dosis. También hubo algunas que recibieron sólo una dosis.

Así, al analizar la protección que tenían las mujeres luego de cuatro años, los especialistas hallaron que quienes habían recibido dos dosis de Cervarix tenían el mismo nivel de protección contra la infección con VPH que quienes había recibido tres dosis. Incluso, las mujeres que sólo se habían aplicado una dosis de la vacuna también tenían un alto nivel de protección.

Estos datos son importantes principalmente para los países en desarrollo. Como la vacuna implica un costo elevado, una reducción de las dosis significa que más mujeres podrían recibirla. Sin embargo, por el momento habrá que seguir esperando. Los investigadores aclaran que aún se necesitan más estudios para evaluar la eficacia a largo plazo de recibir menos dosis de la vacuna contra el VPH.

Mientras tanto, se siguen recomendando las tres dosis para las niñas de 9 a 11 años, ya que el efecto es mayor si se aplica antes de comenzar a tener relaciones sexuales. Luego de esa edad, y hasta los 25 años, también resulta muy útil aplicarse la vacuna.

Si quieres conocer más detalles sobre el VPH y el cáncer cervical, así como la importancia de recibir esta vacuna, no dejes de leer estas columnas sobre este tema aquí en VidaySalud.com.

Y ante cualquier duda específica que tengas de tu caso particular, no dejes de consultar con un médico, él o ella podrá decirte qué es lo más conveniente para que tengas una vida sexual saludable.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 11 de agosto de 2011

Qué preguntarle a tu ginecólogo


Seguro que no faltarías ni a una cita de negocios, ni a un almuerzo con una amiga de la infancia y mucho menos a una salida con tu pareja.  Igual de importante debe ser para ti el compromiso anual de visitar a tu ginecólogo. Aprovecha al máximo ese tiempo con el especialista para preguntarle todo lo que te preocupe sobre tu salud.
Probablemente la consulta de tu ginecólogo no sea el lugar al que deseas ir con más frecuencia, pero aun así, ésta es una cita a la que no debes faltar nunca: en ella el doctor te hará un examen pélvico y de los senos, tomará una muestra para la prueba del Papanicolau y discutirá contigo el método anticonceptivo que más te convenga.
Además de estos procedimientos de rutina, aprovecha la cita para hacerle cualquier pregunta que te preocupe sobre tu estado de salud.  Ten presente que no existen preguntas tontas, sólo son tontas las que no se hacen.  Por ejemplo:
  1. ¿Por qué mi período menstrual es tan irregular? Puede deberse a varias razones y habrá que ir descartándolas hasta encontrar la causa precisa.  De vez en cuando, el ciclo menstrual puede fluctuar debido a:
    • aumento o pérdida significativa de peso exceso de ejercicio
    • aumento del estrés
    • lactancia
    • dar a luz o tener un aborto espontáneo
    • abuso de la cafeína
    • Aunque estos factores son comunes y se pueden tratar, consulta siempre con tu médico en caso de saltarte uno o varios ciclos para estar seguros de la causa en tu caso particular.
  2. ¿Por qué tengo dolor al tener relaciones sexuales? Tienes que ser específica al explicar cómo y cuándo te duele. ¿Sientes presión o dolor en el momento de la penetración, a la entrada de la vagina? Entonces puede deberse a falta de lubricación vaginal, a una inflamación o infección en la vulva, a espasmos vaginales involuntarios (se conocen como vaginismo), una reacción a algún tipo de medicamentos o como resultado de lesiones por accidentes o por cirugía de la pelvis.  Si el dolor es más profundo, las causas varían desde una endometriosis, hasta fibromas, un prolapso uterino o quistes en el ovario.  Si no se encuentra una causa física, también pueden entrar en juego ciertos factores psicológicos como: ansiedad, depresión, estrés o traumas que hayan podido dejar relaciones de abuso sexual o emocional. Que no te de vergüenza. El o la ginecóloga te ayudará a encontrar y a resolver la causa de ese dolor para que puedas volver a disfrutar de tu relación sexual de una forma placentera.
  3. ¿Por qué tengo calores y sofocos? Muchas mujeres los experimentan en algún momento y no siempre tienen que deberse a la perimenopausia o a la menopausia.  Pueden deberse a otras condiciones como un problema con la tiroides.
  4. ¿Cuándo debo hacerme mi primera mamografía? Esta es una de las principales preguntas que toda mujer debe hacer.  Por lo general, se recomienda que las mujeres de 40 años en adelante se hagan una mamografía cada uno o dos años. Pero si en tu familia ha habido antecedentes de cáncer del seno, es recomendable que empieces antes a chequearte o con más frecuencia.  Cada caso es diferente. Sigue las recomendaciones de tu ginecólogo(a).
  5. ¿Es normal tener flujo vaginal? Por supuesto que sí.  El flujo vaginal arrastra afuera las células que van muriendo en las paredes de la vagina y es la forma natural del cuerpo de mantenerla limpia y saludable.  Cuando es normal es de color claro o blancuzco y no tiene olor.  Si aumenta de intensidad, cambia de color, tiene mal olor o sale sanguinolento, consulta con tu doctor.  Es posible que se trate de una infección, ya sea por hongos, o por bacterias. También puede deberse a una enfermedad transmitida sexualmente. En estos casos, hay tratamientos efectivos, pero debes atenderla lo antes posible.
  6. ¿Qué es el virus del papiloma humano? Este es el virus que se ha asociado al cáncer del cuello de la matriz o cáncer cervical (se conoce como HPV por sus siglas en inglés). También puede ocasionar verrugas en los genitales.  Se transmite de una persona a otra cuando se tienen relaciones sexuales sin protección con una persona infectada.  Muchas personas tienen el virus y no tienen cáncer cervical, pero muchas otras sí. Se considera que cada año 11,000 mujeres en los Estados Unidos reciben un diagnóstico de cáncer en el cuello del útero (o cérvix)  y que 4,000 mueren cada año de esa enfermedad sólo en este país. De acuerdo al Centro Nacional de Epidemiología (INE) en el 2002 el cuello de la matriz era la segunda causa de muerte por cáncer en el mundo en las mujeres con 450,000 nuevos diagnósticos cada año en el mundo. Y 93% de las mujeres que lo padecen estaban infectadas por el virus del papiloma humano (abreviado VPH en español. Si tienes una hija entre los 13 y los 26 años de edad, es una buena candidata para que se vacune contra el virus como recomienda el CDC (Centro de Control de Enfermedades).  Pídele al doctor que te de más información sobre la vacuna contra el VPH y sus ventajas.
  7. Llevo un año y medio tratando de concebir sin éxito¿Qué puedo hacer? Hay muchas razones por las que la pareja no puede concebir, y no siempre es a causa de la mujer. Será necesario empezar una serie de pruebas de fertilidad, tanto tuyas como de tu esposo. Quizás sea solamente cuestión de tiempo, o quizá sea algún otro problema físico. Pero lo más acertado es consultar cuanto antes a un especialista en fertilidad.
Seguro que tendrás otras preguntas, de acuerdo a tu salud y tus circunstancias. Es una buena idea anotar lo que te preocupa para que no se te olvide o se te pase debido a los nervios. Además de esas notas conviene que lleves otros datos: la fecha del comienzo de tu última menstruación, así como la información sobre tus antecedentes médicos y los de tu familia.
Recuerda: a tu médico no le molestará que preguntes, al contrario, lo ayudarás a realizar mejor su trabajo.  Así que no te preocupes ¡y a preguntar se ha dicho!

Tomado de Vida y Salud

domingo, 13 de marzo de 2011

Examen de Papanicolau o “Pap” anormal: ¿tengo cáncer cervical?

No necesariamente. Si bien el examen de Papanicolau que se conoce como “Pap” es un examen que se realiza para detectar si hay células cancerosas en el cuello del útero, si los resultados son anormales, eso no siempre significa que tienes cáncer, lo más probable es que no lo sea. Hay varios factores que pueden hacer que el resultado no sea normal. Aquí te contamos en más detalles.

Hace dos noches que Marita no puede dormir. Su ginecóloga le dijo que su Papanicolaou (o Pap, como también se lo conoce) le salió anormal o “positivo” (en este caso positivo no indica que está bien sino lo contrario: el resultado de un Pap es normal cuando es “negativo”) y aunque no le dio ningún tratamiento por el momento, más que realizarse un nuevo Pap luego de unos meses, ella igual se quedó preocupada.

Su pregunta es – ¿Tendré cáncer cervical?

Lo más probable es que no sea así, si así fuera, su doctora se lo habría dicho. Y si bien es cierto que el Papanicolau es un estudio médico de rutina que se realiza para detectar la aparición temprana del cáncer cervical o de cuello de útero, también es cierto que su resultado puede ser anormal por otros motivos y que en general, ese es el caso.

Si las células del cérvix o del cuello del útero o matriz (en la parte baja del útero, entre éste y la vagina) vistas en el Papanicolau no son normales, es posible que tu médico simplemente te diga que son “anormales”. De acuerdo a la forma de esas células bajo el microscopio -muy pocas veces son cancerosas-, la condición tiene diferentes nombres, displasia, lesión intraepitelial escamosa (SIL) o neoplasia intraepitelial cervical (CIN), por ejemplo.

Independientemente del nombre que reciban las células, en la mayoría de los casos, el resultado anormal del Papanicolau es causado por el VPH (el virus del papiloma humano), un grupo de virus de transmisión sexual que se relaciona con el cáncer del cuello del útero (o cáncer cérvico-uterino).

El VPH, en general, no da síntomas (aunque a veces pueden aparecer verrugas en la vagina). Por el contrario, si el resultado anormal lo causa otro tipo de virus o infección, es probable que sí sientas diferentes síntomas: como dolor, un olor fuerte, enrojecimiento o irritación, entre otros.

En general, si los cambios son causados por el VPH, desaparecen solos y no requieren de tratamiento. Por eso, si la anormalidad es ambigua (equívoca) o menor, el médico puede pedirte que te repitas el examen, para determinar si necesitas un seguimiento, o podría realizarte una colposcopía u otros estudios para examinar la vagina y el cérvix (el cuello de la matriz).

Para realizar una colposcopía se utiliza un instrumento parecido a un microscopio, llamado colposcopio, que no penetra en el cuerpo. El médico cubre el cérvix con una solución de vinagre diluido. Esto hace que las áreas anormales se pongan blancas. Si la colposcopía encuentra tejido anormal, el médico podría realizar un raspado endocervical (del interior del cuello de la matriz) o una biopsia, para extraer (quitar) una pequeña cantidad de tejido y examinarlo con un microscopio en un laboratorio.

En ese caso, si el laboratorio encuentra que células anormales tienen una probabilidad alta de convertirse en cáncer, entonces sí el médico te indicará un tratamiento médico a seguir, para evitar que esas células se conviertan en un cáncer invasor.

Ahora que sabes un poco más, seguramente comprendas mejor la importancia de realizarte exámenes de Papanicolau regulares. Y si el resultado de tu Papanicolau es anormal, no dudes en consultar con tu médico sobre qué significa la anormalidad en tu caso particular y qué medidas te recomienda seguir.

Si bien muchas mujeres con ciertos tipos de resultados anormales no necesitan tratamiento, sino sólo seguimiento, es importante que te hagas los exámenes de Papanicolaou para la detección de estos problemas para, de ser necesario, tratarlos tempranamente para prevenir que se desarrolle un cáncer.

Pero antes de angustiarte y pensar lo peor ante un resultado anormal, recuerda que debes hablar con tu ginecólogo o ginecóloga. El o ella te dará las respuestas a tus inquietudes.


Tomado de Vida y Salud