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martes, 30 de octubre de 2012

Un componente de los pescados y mariscos puede ayudar al corazón femenino

La taurina, un aminoácido que se encuentra en los pescados, la carne del pavo y de los mariscos puede ayudar a prevenir enfermedades del corazón en las mujeres que tienen el colesterol alto. Así lo ha detectado un estudio reciente. Descubre más detalles aquí.

No es una mujer de Tauro ni tiene nada que ver con los signos del zodíaco. La taurina – cuyo nombre proviene de la palabra latina taurus (que significa toro), porque fue aislada por primera vez de la bilis de toro en 1827 – es un ácido orgánico que interviene en la formación de la bilis, una sustancia que produce el hígado y se almacena en la vesícula, que ayuda a descomponer las grasas en los ácidos grasos, durante la digestión.

La taurina se encuentra naturalmente en pequeñas cantidades en los tejidos de muchos seres vivos (incluyendo a los humanos) y por lo tanto en varios alimentos de origen animal, especialmente en carnes rojas, pescados y mariscos, así como en la leche humana.

En general, la taurina se obtiene a partir de una dieta saludable, aunque también está disponible como suplemento dietético y es agregada de manera artificial en algunas bebidas energéticas (que por cierto, han provocado intensas polémicas por los posibles efectos nocivos para la salud, en especial de los jóvenes que las consumen junto con el alcohol).

¿Pero qué efectos tiene sobre el organismo? Pues varios, ya que la taurina es importante para muchos procesos metabólicos como la estabilización celular en los tejidos como los del cerebro y el corazón. Por ejemplo, se ha detectado que la falta de taurina puede asociarse con enfermedades como la diabetes, la ateroesclerosis y algunas alteraciones cardíacas.

Además, la taurina tiene un rol antioxidante y antiinflamatorio, y es un nutriente esencial para los humanos, en especial en las mujeres con colesterol alto. Al menos así lo demuestra un estudio reciente desarrollado por unos investigadores del Centro Médico Langone de la Universidad de New York, en Estados Unidos, según el cual la taurina puede proteger a las mujeres que tienen el colesterol alto contra la enfermedad arterial coronaria o enfermedad del corazón, que se produce cuando las arterias se van estrechando o se bloquean por depósitos de grasa y otros componentes, que se conocen como placa.

Para llegar a estos resultados, publicados en la edición en línea del medio especializado European Journal of Nutrition, los investigadores analizaron las muestras de sangre y la información sobre la dieta de 223 mujeres que desarrollaron enfermedad del corazón o murieron por ella durante el estudio, entre 1986 y 2006, y las compararon con muestras de sangre de otras 223 mujeres que no desarrollaron la enfermedad durante ese mismo período.

Todas las muestras correspondieron a mujeres de 34 a 65 años de edad, que participaron en el Estudio de la Salud de la Mujer de la Universidad de New York, entre 1985 y 1991.

Luego, los investigadores dividieron a las mujeres en tres grupos según la cantidad de taurina en la sangre que tenían. Así detectaron que, si bien no había diferencias importantes en el riesgo de enfermedad del corazón entre quienes tenían mas o menos taurina, sí se detectaron beneficios para el corazón cuando se consideró a las mujeres con niveles elevados de colesterol malo en la sangre (LDL por sus siglas en inglés) que además tenían un nivel alto de taurina: en particular, tuvieron 60 por ciento menor posibilidad de desarrollar enfermedad cardíaca.

Estos resultados demuestran una relación entre ambos criterios pero se desconoce cómo se produce tal relación y no significan que la taurina sea la responsable de disminuir el riesgo de la enfermedad cardíaca, simplemente muestran que parece existir una relación entre ellas.

Recuerda que en general obtienes taurina de tu dieta y no es necesario incluirla a través otras fuentes. De todas formas, antes de tomar cualquier suplemento vitamínico, es preferible que lo consultes con tu médico. Del mismo modo, consulta con él o con ella cuál es la alimentación más apropiada para ti y qué otros cuidados puedes seguir para mantener tu colesterol malo bajo control, si es tu caso. Obviamente, como recomienda la Asociación Americana del Corazón, llevar una dieta saludable sin excesos de grasas saturadas es lo más saludable para todos.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 26 de octubre de 2012

Aprende a mantener tus triglicéridos bajo control

Muchos han oído hablar del colesterol malo y saben que es necesario mantenerlo bajo control. Al igual que este, los triglicéridos también deben estar en un nivel adecuado para evitar problemas de salud. Sigue leyendo y descubre qué son los triglicéridos, cómo afectan a tu cuerpo y qué puedes hacer para reducirlos si los tienes elevados.

Tu médico te ha recomendado bajar el nivel de tus triglicéridos pero no entiendes bien por qué ni cómo hacerlo. Empecemos por aclararte qué son: los triglicéridos son un tipo de grasa que circula por el cuerpo y se acumula en el tejido adiposo. Aunque el propio cuerpo los produce, otros provienen de los alimentos que consumimos, específicamente de todas las calorías extra que se ingieren y que no se usan inmediatamente (tu cuerpo las guarda como una reserva de energía).

El problema ocurre cuando no consumes toda esa energía almacenada y entonces comienza a acumularse, causando enfermedades o problemas de salud. Un aumento en tu nivel de colesterol frecuentemente se asocia, aunque no siempre, con un aumento en tus triglicéridos. Hay condiciones como la insuficiencia renal, la diabetes, la obesidad y hasta el alcoholismo que también hacen que tu nivel de triglicéridos suba.

¿Qué hace a los triglicéridos potencialmente peligrosos? Son un factor de riesgo para las enfermedades cardiovasculares. Además, como mencioné anteriormente, es común que alguien que tiene los triglicéridos altos también tenga el colesterol malo (conocido como LDL por sus siglas en inglés) elevado y el colesterol bueno (conocido como HDL por sus siglas en inglés) bajo. Tanto los triglicéridos altos independientemente o asociado a la elevación del colesterol, contribuyen a que las arterias se endurezcan, causando disminución en la circulación de la sangre en las arterias, lo cual disminuye la cantidad de oxígeno que reciben los tejidos. Esto puede ser muy peligroso especialmente cuando se trata del corazón o el cerebro .

Pero el corazón no es el único que puede salir afectado. Los triglicéridos altos también puede relacionarse con enfermedades crónicas del riñón, del hígado como la cirrosis (una condición del hígado generalmente asociada al consumo excesivo de alcohol), el hipotiroidismo (cuando la glándula tiroides no produce suficiente hormona tiroidea), la pancreatitis (una enfermedad del páncreas) y la diabetes.

¿Quiénes tienen más riesgo de tener los triglicéridos elevados? Las personas con exceso de peso, quienes consumen muchas calorías (especialmente productos hechos con harinas refinadas, azúcar y alcohol) y las personas que toman ciertos medicamentos, como algunos anticonceptivos, esteroides y diuréticos. Otros factores que pueden hacer que aumente tu nivel de triglicéridos son la edad y la herencia (la predisposición genética).

Para determinar el nivel de los triglicéridos, es necesario hacer una simple prueba o análisis de sangre, la misma con la que también se miden tus niveles de colesterol. Al examen que incluye a los triglicéridos, el colesterol total, el colesterol malo (LDL), el colesterol bueno (HDL), se le conoce como perfil de lípidos. Es importante que se haga en ayunas (idealmente que no hayas comido nada por 8 horas antes).

Lo ideal es que tus triglicéridos estén por debajo de 150 mg/dL (miligramos por decilitros de sangre). Cuando están entre 150 y 199 mg/dl, se considera que tienes riesgo de desarrollar problemas. Si suben por arriba de 200 mg/dl ya están altos, y cuando se acercan a los 500 mg/dl o más están peligrosamente altos.

La buena noticia es que para bajar y controlar los triglicéridos no necesitas hacer nada muy diferente a lo que haces para controlar tu colesterol (o el nivel de glucosa en la sangre, si eres diabético): una dieta baja en calorías y azúcares, baja en alcohol y en grasas.

La dieta para controlar el nivel de triglicéridos también te ayudará a bajar de peso, pero a la hora de pensar en qué alimentos elegir, ten en cuenta que lo más importante no es disminuir las grasas sino las calorías que consumes, que provienen básicamente de las harinas refinadas, los azúcares y el alcohol.

Esto se debe a que los triglicéridos son grasas que provienen de energía almacenada, justamente de las calorías en exceso que acumula el cuerpo. De todos modos, las grasas saturadas tienen otros riesgos para la salud y es aconsejable que limites su consumo. Recuerda que puedes reemplazarlas con otro tipo de grasas como los omega 3 que contienen los pescados de agua fría (como el salmón y el atún), la linaza y los frutos secos como las nueces y almendras.

Además de la dieta, hay estudios que demuestran la importancia de hacer ejercicio – hasta una simple caminata diaria – puede ayudar a bajar los niveles de triglicéridos. Y cuando todo esto no es suficiente, tu médico podría recetarte alguna medicina.

Sin embargo, recuerda que, en muchas ocasiones si no están muy elevados, los triglicéridos pueden volver a sus valores normales con un simple cambio de hábitos. Por eso, es importante que lleves una vida saludable para obtener los mejores resultados.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 11 de octubre de 2012

Los lácteos bajos en grasa son mejores para tu cerebro

Si te gustan los productos lácteos, es mejor que selecciones los que son bajos en grasa o desgrasados (descremados). No sólo te ayudarán a mantenerte en forma, sino también a cuidar la salud de tu cerebro, pues un estudio reciente ha encontrado que quienes los consumen bajos en grasa tienen menos posibilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Sigue leyendo y descubre más detalles sobre este hallazgo.

La leche y sus derivados como el queso, el yogurt y la mantequilla que componen el grupo de los lácteos, no sólo son deliciosos sino también una fuente importante de calcio, proteínas y vitamina D.

Hace poco más de un año, el gobierno de los Estados Unidos, a través de los departamentos de Agricultura y de Salud y Servicios Humanos, modificó la tradicional pirámide de los alimentos a una dieta a la que le llamó “mi plato”, ya que es más sencillo visualizar lo que vamos a comer en un plato.

La cantidad de leche o sus derivados que se recomiendan dependen de la edad de la persona. Por ejemplo, se recomienda que los niños a partir de los 9 años, los adolescentes y los adultos consuman 3 porciones de lácteos al día, que pueden ser 1 taza de leche o yogur, 1 a 1½ onzas (40 gramos) de queso natural o 2 onzas (56 gramos) de queso procesado. Mientras que los niños de 2 a 3 años de edad necesitan sólo 2 porciones de lácteos al día ( 2 tazas de leche por ejemplo) y los niños que tienen entre 4 y 8 años de edad necesitan 2 ½ porciones al día. Y uno de los mensajes más importantes es que sean bajos en grasa o desgrasados.

Lo que sucede con los lácteos es que, como son de origen animal, además de los nutrientes y las vitaminas también, aportan grasas saturadas a la dieta. Por eso hay que consumir su grasa en moderación (y por esto mismo, por ejemplo, ni la crema ni la mantequilla están incluidas dentro de los lácteos recomendados en “mi plato”). Y en todos los casos, la mejor alternativa es elegir productos bajos en grasa o descremados.

Al respecto, un grupo de investigadores de la división de epidemiología nutricional del Instituto Nacional de Medicina Ambiental del Instituto Karolinska, en Estocolmo, en Suecia, descubrió que quienes consumían lácteos bajos en grasa, obtuvieron un beneficio para su salud: tenían menos posibilidades de sufrir un ACV (accidente cerebrovascular) a largo plazo, que quienes comían lácteos enteros.

Para llegar a estas conclusiones, publicadas en la revista Stroke, el equipo de científicos analizó los hábitos alimenticios de casi 75 mil adultos (tanto de hombres como de mujeres que tenían entre 45 y 83 años de edad, ninguno de los cuales tenía antecedentes de enfermedad cardiaca ni cáncer). De este modo lograron concretar lo que consideran la investigación más grande sobre este tema que se haya hecho hasta el momento.

Un ACV ocurre cuando, por algún motivo, la sangre no llega a todo el cerebro, ya sea porque alguna arteria se rompe (ACV hemorrágico) o se bloquea (ACV trombótico). Los alimentos ricos en grasas saturadas aumentan las posibilidades de desarrollar una condición que se conoce como aterosclerosis, que se caracteriza porque las arterias se endurecen. De ese modo, la sangre tiene más dificultad para pasar y aumenta el riesgo de que se produzca un ACV (que siempre es una situación de emergencia).

Por eso, provenga de donde provenga, es importante controlar la cantidad de grasas que consumes, no importa si es de los lácteos, de carnes o de embutidos. Y recuerda que hay varios tipos de grasas y algunas son más saludables que otras.

Por ejemplo, las que se recomiendan son las que provienen de las plantas, como el aceite de canola, de oliva o del maní (cacahuete o cacahuate) y de las nueces, de las almendras y de las semillas. Los pescados también contienen ácidos grasos saludables, como el omega-3 y el omega-6.

Ahora que ya sabes cómo mejorar tu dieta para cuidar tu sistema circulatorio, ten en cuenta que el ejercicio es otra buena manera de protegerse de los ataques cerebrovasculares silenciosos.

¡Anímate! El adoptar hábitos de vida más saludables, ya se sabe, puede resultar un poco difícil al principio, pero es muy importante que lo hagas por tu propio bien y el de tu familia. El seleccionar lácteos bajos en grasa o desgrasados (descremados) puede ser ese primer paso y tu salud se lo merece. ¡Empieza hoy!

Tomado de Vida y Salud

lunes, 12 de marzo de 2012

Aprende a contar carbohidratos para controlar tu diabetes

Si tienes diabetes ya habrás escuchado infinidad de veces la palabra “carbohidratos”. Controlar el consumo de este grupo de alimentos es indispensable para mantener los niveles de la glucosa (el azúcar) en tu sangre dentro de los rangos considerados normales y saludables. Por eso, el contar los carbohidratos se ha vuelto una estrategia muy útil para quienes tienen diabetes. Si es tu caso, estoy segura de que te va a interesar aprender esta nueva forma de contar. Sigue leyendo y descubre cómo.

El tener diabetes significa, aunque se deba a una enfermedad, aprender a comer mejor. Una vez que te diagnostican con esta condición, tienes que estar muy consciente de lo que comes, cuándo lo comes y cuánto comes. Antes, tal vez, ni siquiera pensabas en los carbohidratos, las proteínas, o la fibra, de la manera en que lo haces ahora. Y aunque sientas que la diabetes ha hecho de tu hora de comer un asunto menos espontáneo, también debes sentirte feliz de aprender algo que todo el mundo debería saber: cuántos carbohidratos son ideales para mantener los niveles de la glucosa en su lugar.

Además de otros métodos, como el sistema de intercambio de alimentos, contar carbohidratos es una forma efectiva de planificar tus comidas para controlar tu diabetes. ¿Por qué es importante saber la cantidad de carbohidratos que consumes en cada comida? Porque los alimentos que contienen carbohidratos elevan tus niveles de la glucosa en tu sangre. Esto sucede porque los carbohidratos son los compuestos que más rápidamente alteran la glucosa en la sangre, pues al asimilarse (cuando se digieren) se convierten en azúcar simple. Así hacen las veces de ‘gasolina’ o energía para que el organismo funcione.

Además de los carbohidratos, es importante que equilibres tu comida con proteínas y grasa para mantener a la diabetes bajo control. Pero como el asunto que nos concierne ahora es el de los carbohidratos, aquí te recuerdo cuáles son algunos de los alimentos que los contienen:
  • Pan, cereal, arroz, galletas saladas
  • Frutas y jugos (zumos)
  • Leche y yogurt
  • Fríjoles (habichuelas o porotos)
  • Productos de soya o soja
  • Vegetales a base de almidones como papa y maíz
  • Galletas de dulce, caramelos, pasteles (tortas), sodas, papas y botanas (snacks) de paquete
  • Cerveza, vino y algunas bebidas alcohólicas mezcladas (cocteles)
Unos estudios publicados por la Asociación Americana de la Diabetes (American Diabetes Association) han demostrado que los carbohidratos de cualquier alimento afectan a la glucosa en la sangre del mismo modo. Es decir, que lo que realmente importa es la cantidad de carbohidratos que consumes en una comida o refrigerio y no el tipo de carbohidrato.

¿Cómo se cuentan los carbohidratos?

Se pueden contar de dos maneras. Usando como parámetro porciones/elecciones o por gramos. Una elección o porción de carbohidratos es equivalente a 15 gramos. Cualquiera de los dos métodos es igual de efectivo, simplemente debes conocer el tamaño de las porciones que encuentras en las etiquetas de los alimentos. Recuerda que dependiendo de tu caso en particular, tu médico te recomendará la cantidad de carbohidratos que debes consumir en cada comida.

Para que te des una idea, la siguiente lista contiene detalles de las porciones que equivalen a 15 gramos de carbohidratos.

Si deseas seguir leyendo, pincha aquí

sábado, 7 de enero de 2012

Cómo bajar triglicéridos en 7 pasos

Imagen tomada de internet

¿Qué son los triglicéridos? 

Los triglicéridos, en términos simples, son una forma de grasa que se aloja en nuestro torrente sanguíneo, que se deriva usualmente del azúcar y grasa que consumimos.

¿Cuáles son las consecuencias de tener los triglicéridos altos?

Entre sus principales consecuencias está el riesgo de contraer diabetes y elevar el riesgo de adquirir una enfermedad cardíaca, inclusive un paro cardíaco.

¿Cuáles son las causas más usuales de tener los triglicéridos altos?
  • Aumento de peso.
  • Envejecimiento
  • Genética
  • Abuso de Alcohol
  • Una diabetes poco controlada
  • Consumir más calorías de las que se queman
  • Enfermedades del hígado
  • Consumo de alimentos altos en grasa.
  • Fumar
  • Algunas medicinas como estrógeno, pastillas anticonceptivas y esteroides.
  • Otras enfermedades
¿Cómo saber si tengo los triglicéridos altos?

Debes ir donde un médico o un laboratorio y pedir un que te hagan un examen de sangre o hemograma y especificar para qué lo quieres.

Cuando te den los resultados, puedes consultar con tu doctor los resultados. Los niveles usuales son:

Normal: Menos de 150 mg/dL
Limítrofe alto: Menos de 199 mg/dL
Alto: 200 a 499 mg/dL
Muy alto: 500mg/DL o superior

¿Cómo bajar los triglicéridos?

Muchos médicos suelen recetar varios tipos de medicamentos, pero si lo tuyo son los métodos naturales, te recomiendo seguir los siguientes pasos:
  • Identifica todas esos alimentos que incrementan los niveles de triglicéridos en tu sangre. Entre ellos están todos los alimentos altos en azúcar, que posean Jarabe de Maíz de Alta Fructosa, aditivos o preservantes. Evita también las bebidas alcohólicas y el cigarrillo. Sustituye el azúcar por Steviva, un endulzante natural y súper bajo en calorías.
  • Elimina todos estos tipos de alimentos de tu dieta cuanto antes. Debes evitar a toda costa comer en restaurantes de comida rápida donde por lo general hay altos en grasa y endulzantes. Las bebidas gaseosas y los jugos de frutas “naturales” están cargados con todo tipo de endulzantes dañinos.
  • Limpia tu cuerpo con alimentos altos en fibra, como por ejemplo la espinaca, brócoli, y coliflor. Algunas frutas como la manzana, albaricoque, ciruelas y pasas son buenas fuentes de fibra. La fibra además de hacernos sentir satisfechos por más tiempo, ayuda a eliminar toxinas y excesos de grasa en nuestro cuerpo. 
  • Bota al basurero o regala toda esa comida dañina que tengas en tu propia casa. Toda la comida que se encuentra en nuestra cocina terminará siendo consumida por nosotros mismos o por alguien en nuestra casa, así que si es dañina, por qué tenerla? Esto aplica de igual manera si estás tratando de perder peso
  • Incluye pescado en tu dieta. Los altos niveles de ácidos grasos esenciales (como el Omega-3) que poseen algunos pescados como el salmón ayudan a reducir los triglicéridos. Podrías también considerar tomar cápsulas de Omega-3 si tu consumo no es lo suficientemente alto. Una cápsula al día será suficiente. Puedes conseguirlas en la mayoría de farmacias. 
  • Consume los alimentos en la forma más natural posible, especialmente los vegetales, frutas y legumbres (dependiendo el caso por supuesto). Si deseas cocinar algo, lo mejor es que los cocines al vapor, no importa si es vegetal o animal. Si lo deseas cocinar de otra forma que sea hervido, asado u horneado. Si optas por freír algo, hazlo con aceite de coco, de palma o de oliva. Evita a toda costa los aceites vegetales como el típico aceite de maíz.
  • Empieza a realizar ejercicio. Esto no solo te ayudará a disminuir tus niveles altos de triglicéridos, te ayudará a tener una mejor salud en general. Puedes salir a caminar, trotar, correr, andar en bicicleta, ir al gimnasio o practicar el deporte que más te gusta. Opciones hay muchas.
Si realizas todos estos pasos estarás en muy buen camino hacia bajar tus triglicéridos. Como en todo, la parte más importante está en lo que consumes día a día.

Por cierto, si crees que comerte un huevo con todo y yema aumentará tu nivel de colesterol alto, estás equivocado(a)! Las yemas son saludables y hasta te pueden ayudar a aumentar el colesterol bueno. Puedes leer más en el artículo ¿Clara o Yema? ¿Cuál es más nutritiva?

Algunos de estos pasos te serán más difíciles que otros, especialmente si estás acostumbrado(a) a no realizar cero actividad física y a consumir mucha comida chatarra, pero acuérdate que es tu vida la que está en juego, y si tu familia tiene una nutrición similar a la tuya es posible que ellos lleguen a tener un destino similar al tuyo.

Lo bueno de estos pasos es que no solo te ayudarán a reducir tus niveles de grasa, sino que te ayudarán a llevar una vida 200% más sana. Empezarás a ver buenos resultados en tu salud, en tu estado anímico, en tus ganas de vivir tu vida de una mejor manera y además un mejoramiento en tu aspecto físico.

Tomado de cuerpo al dente

domingo, 21 de agosto de 2011

Buena noticia: hay nuevos avances en la detección del cáncer del ovario


El cáncer del ovario es el que más muertes produce de todos los que afectan al sistema reproductivo femenino.  Se estima que una de cada 57 mujeres en los Estados Unidos desarrollará este tipo de cáncer, que puede tratarse de manera eficaz si se detecta a tiempo. Pero desafortunadamente, la mayoría de las veces se detecta cuando ya se encuentra en una etapa avanzada. Cuanto más conozcan los médicos sobre su origen y cuanto antes pueda detectarse, más aumentan las posibilidades de supervivencia. Por eso cualquier avance en la detección de éste y cualquier otro tipo de cáncer es una victoria de la comunidad médica y un rayo de esperanza para las pacientes.  Veamos las buenas noticias que aporta un estudio reciente.
Cada año,14,000 mujeres fallecen debido al cáncer de ovario en los Estados Unidos solamente. Esta tasa de mortalidad tan alta se debe en gran parte a que no da síntomas en la primera etapa y a la escasez de pruebas clínicas para detectarlo. Por esta razón a la mayoría de las pacientes se le detecta el cáncer de ovario en una etapa ya avanzada, como demuestran los resultados de una prueba realizada por el National Cancer Institute y que se presentaron en junio de este año 2011.  Precisamente para poder detectar lo antes posible al cáncer de ovario, dicho instituto ha subvencionado una serie de estudios en varios centros y hospitales de los Estados Unidos.
Uno de ellos, realizado en el Bringham and Women’s Hospital, de Boston, Massachusetts, detectó que la mayoría de los cánceres del ovario de tipo seroso (un tipo de cáncer del ovario que es mortal), se originan en las fimbrias de las trompas de Falopio (que son las extremidades filamentosas al final de las mismas y que rozan  los ovarios), en lugar de originarse en la superficie del ovario en sí.
El descubrimiento es significativo porque impulsa nuevos estudios que se centrarán en las trompas de Falopio y su relación con el cáncer del ovario y además porque los médicos podrán optar por eliminar ya sea las trompas en su totalidad o solamente las fimbrias como un tipo de cirugía preventiva para reducir los riesgos de las mujeres ya propensas a contraer un cáncer de tipo seroso.
Mientras continúan las investigaciones, conviene que sepas si tienes algún factor de riesgo que te predisponga a este tipo de cáncer. Estos son: 1) el haber tenido alguien cercano a la familia con este tipo de cáncer; 2) ser obesa y 3) recibir terapia de reemplazo hormonal.
Si tienes un alto riesgo de contraerlo, habla con tu doctor sobre las siguientes formas de prevenirlo:
  • Tomar anticonceptivos orales, ligarte las trompas o que te hagan una histerectomía (quitarte el útero, la matriz)
  • Cirugía (quitarte los ovarios sanos de forma preventiva).

Pincha aquí para leer el artículo completo

jueves, 14 de julio de 2011

Comer sano y delicioso, más allá de sólo carne y papas


Las frutas, verduras, cereales integrales y productos lácteos con bajo contenido de grasa deben ser la atracción principal de una dieta sana y la carne sólo debe aparecer brevemente.  Una sección especial de la “Mayo Clinic Health Letter”, llamada “Más allá de la carne y las papas: el arte de comer bien”, ofrece ideas para una alimentación apetecible y nutritiva.
A continuación se mencionan algunos de los consejos sanos que aparecen en el informe especial:
Sea un nuevo omnívoro: No hay ninguna necesidad de despedirse de la carne, pero debido a los riesgos para la salud vinculados a colesterol más alto y grasas saturadas, es mejor restringir el consumo a menos de seis onzas diarias.
No olvide la fibra: La fibra alimenticia, conocida también como sustancia para crear volumen, abarca todos los componentes de los vegetales que el cuerpo no puede digerir ni absorber.  La fibra atraviesa el tracto digestivo relativamente intacta.  Entonces, ¿por qué debemos comerla?  Porque la fibra ayuda en el funcionamiento del intestino (y disminuye el riesgo de hemorroides), reduce el nivel del colesterol, ayuda a regular el nivel del azúcar sanguíneo y sirve para perder peso.  Los alimentos con alto contenido de fibra generalmente requieren masticarse durante más tiempo, lo que le permite al cuerpo percatarse que está lleno.
Sabroso, no salado: Restringir el consumo de sal puede ayudar a mantener controlada la presión sanguínea, lo que podría disminuir el riesgo de enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca congestiva y problemas renales.  En lugar de echar sal, considere añadir especies frescas picadas o secas en las sopas, ensaladas o en el sándwich.  El ajo, el jengibre fresco, el jugo y la cáscara rallada de los cítricos o los vinagres saborizados mejoran el sabor y pueden convertir a un alimento simple en algo más interesante.
Kilos y calorías: Se necesita aproximadamente 3.500 calorías sobre la necesidad calórica diaria de la persona para ganar casi medio kilo (1 libra) de grasa corporal.  De igual manera, se requiere alrededor de 3.500 calorías por debajo de la necesidad calórica diaria para perder casi medio kilo (1 libra) de grasa corporal.  Sin embargo, unas calorías diarias aquí y allá empiezan a sumarse y cuando alguien come sólo 100 calorías más al día, al cabo de un año puede ganar 4,5 kilos (10 libras).  Lo opuesto ocurre también, pues al comer 100 calorías menos al día, una persona puede perder 4,5 kilos (10 libras) en un año.
¿Qué hay de cenar?  La sección especial presenta 10 recetas fáciles que no sólo se componen de carne y papas.  Entre las alternativas están: trucha a la parrilla con aderezo de tomate y cebolla roja, guisantes (arvejas) en vaina con mejorana fresca, carne bien condimentada en palito, piña asada y bayas mixtas frescas con salsa de jengibre.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 12 de junio de 2011

Una nueva forma de medir el colesterol: el tamaño de la partícula indica el riesgo



Existe una nueva forma de medir el riesgo para enfermedad cardíaca y/o accidente cerebrovascular y es a través del tamaño de las partículas de la lipoproteína de baja densidad, también conocida como LDL o colesterol “malo”.  La edición del mes de mayo de la “Mayo Clinic Health Letter” explica cómo podrían las partículas más pequeñas aumentar el riesgo de sufrir problemas cardíacos y lo que se puede hacer al respecto.
El colesterol LDL alto es uno de los riesgos principales para estrechamiento, endurecimiento u obstrucción en las arterias, lo que puede derivar en ataque cardíaco, accidente cerebrovascular y otros tipos de enfermedad cardíaca.  El daño que ocasiona el LDL se debe a que penetra el revestimiento interior de las células arteriales y, al parecer, son las partículas de menor tamaño las más nocivas. Cuando el tamaño de las partículas de LDL es pequeño, la persona siempre corre más riesgo, aunque el recuento general de LDL se encuentre en nivel ideal.
El tamaño de las partículas de LDL se mide indirectamente, contando la cantidad de partículas de LDL presentes en el torrente sanguíneo: mientas mayor sea el número, más pequeño será el tamaño de las partículas.  Se puede medir la cantidad con un examen llamado resonancia magnética nuclear, que es ampliamente disponible como seguimiento al análisis de sangre normal para colesterol.
No obstante, incluso sin realizar ese examen, hay muchos otros indicadores fuertes para más riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular.  Por ejemplo, el tener altos los triglicéridos (150 mg/dL o más) y baja la lipoproteína de alta intensidad (HDL o colesterol “bueno”) se vincula a gran cantidad de partículas de LDL presentes en la sangre.  La situación es igual ante niveles altos de azúcar en la sangre y falta de actividad física, gordura u obesidad y comer alimentos con alto contenido de grasas saturadas y colesterol.
La mejor manera de disminuir la cantidad de partículas pequeñas de LDL es mejorando la alimentación, volviéndose una persona activa y manteniendo un peso sano.  Por otro lado, también hay medicamentos que sirven para disminuir la cantidad de partículas pequeñas de LDL y entre las alternativas están: la niacina de expendio bajo receta médica (Niaspan) y un tipo de medicamentos conocidos como fibratos, entre ellos, el fenofibrato (Lofibra, Tricor y otros) y el gemfibrozil (Lopid).

Tomado de Vida y Salud

martes, 3 de mayo de 2011

Nuevas pautas alimenticias enfocadas en la obesidad


Obesidad o mala nutrición es el dilema que viven muchas personas en Estados Unidos, dice la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. El artículo trata sobre las pautas alimenticias del año 2010 para los estadounidenses y ofrece otras actualizaciones sobre la obesidad. Sin embargo, la información es útil sin importar el país en el que uno vive.
Las pautas, publicadas cada cinco años por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) y por el Departamento de Salud y Servicios Humanos, se enfocan sobre la obesidad.  El informe anota que la epidemia de obesidad amerita atención inminente y constituye “la única gran amenaza a la salud pública de este país”.
Entre los puntos más destacados del artículo están los siguientes:
Hay más cantidad de obesos, pues hace diez años ningún estado de los Estados Unidos tenía tasas de obesidad de 30 por ciento o superiores.  Hoy en día, nueve estados superan esa cifra y ningún estado ha alcanzado el antiguo objetivo de una tasa de obesidad menor a 15 por ciento.
Los factores que contribuyen a las crecientes tasas de obesidad son el consumo excesivo de alimentos y bebidas con alto contenido calórico y bajo valor nutritivo, así como la falta de actividad física.  La mayoría de calorías que se consumen diariamente en Estados Unidos proviene de alimentos que no son muy recomendables y, entre ellos, los cinco principales son: los postres a base de masas (pasteles, galletas y rosquillas dulces), la soda, las bebidas deportivas y las energéticas, así como la pizza.  Esto ha llevado a una situación en la cual muchos estadounidenses aunque son obesos, también son malnutridos.
Comer más verduras, puesto que la recomendación es procurar ingerir verduras, frutas y cereales integrales.  Esos alimentos llenan, son bajos en calorías y contienen muchos nutrientes necesarios para una buena salud.
Ingerir menos grasas sólidas y azúcar, entre las que están las grasas saturadas y transaturadas que añaden más calorías a la alimentación y suben los niveles de colesterol, además de aumentar el riesgo de sufrir un ataque cardíaco o un accidente cerebrovascular.  Las pautas recomiendan restringir el consumo de grasas saturadas a menos de 7 por ciento de las calorías diarias, evitar los productos comerciales con grasas transaturadas y reducir al mínimo el consumo de azúcar.  Las grasas saturadas están presentes en al carne y los productos lácteos; mientras que las grasas transaturadas están en las papas fritas, las rosquillas dulces, las galletas, las papas fritas de bolsa, la margarina en barra y la manteca.
Hacer actividad física de manera regular, ya que las pautas recomiendan un mínimo de 2,5 horas de actividad física moderada (caminata rápida) ó 1,25 horas de actividad vigorosa (correr o trotar) por semana.
Tomado de Vida y Salud

martes, 29 de marzo de 2011

La rehabilitación cardiaca es muy provechosa, pero muchas mujeres no participan en ella


La gente que participa en rehabilitación cardíaca disminuye en casi 30 por ciento su posibilidad de morir en los siguientes dos a cinco años, indica la “Mayo Clinic Women’s HealthSource”. Otros resultados comprobados de la rehabilitación cardiaca son el presentar menos estrés, dolor y riesgo de problemas cardiacos futuros, así como mayor capacidad para volver a trabajar y participar en actividades sociales.
Sin embargo, menos de 33 por ciento de la gente elegible para rehabilitación cardiaca realmente participa en ella.  Dentro del grupo que asiste a rehabilitación cardiaca están especialmente mal representadas las mujeres, las minorías y las personas mayores.  Las mujeres, sobre todo las mayores, se muestran menos interesadas a que se las refiera a rehabilitación cardiaca y cuando se lo hace, son menos proclives a asistir.
Los programas de rehabilitación cardiaca se crean para atender las necesidades particulares de cada individuo y normalmente se componen de una evaluación médica, consejería, entrenamiento y apoyo, a fin de sustentar cambios en el estilo de vida que permitan evitar futuros problemas del corazón.  Entre los puntos que normalmente abarcan están los siguientes:
Hacer más ejercicio: el ejercicio fortalece los músculos cardiacos para que éstos puedan bombear más sangre, con menos esfuerzo.  Para la mayoría de gente, el mejor objetivo es hacer ejercicio a diario durante 45 a 60 minutos y fortalecimiento muscular dos a tres veces por semana.
Modificar los factores de riesgo: los pacientes desarrollan un plan para tratar los riesgos que contribuyen a su enfermedad cardiaca, tales como tabaquismo, obesidad, diabetes, hipertensión y colesterol alto.
Nutrición: los pacientes trabajan con un especialista en dietética para aprender a planificar comidas sanas para el corazón, poniendo énfasis en el consumo de gran cantidad de frutas y verduras, así como de alimentos con bajo contenido de grasas saturadas y transaturadas, colesterol, azúcar refinado y sal.
Salud psicológica: por lo general, la rehabilitación cardiaca también incluye tratamiento para cualquier problema de la salud mental, además de apoyo emocional.  Después de un ataque cardiaco, es muy común sentir depresión y las mujeres son particularmente vulnerables a ello.  Además, la persona también podría sentir ansiedad, ira y aislamiento social, todo lo que quizás contribuye a presentar más problemas del corazón.
A los pacientes que sufrieron un ataque cardiaco cada vez se les recomienda con más frecuencia que reciban rehabilitación cardiaca, la misma que también es útil para quienes se sometieron a cirugía para derivación coronaria, angioplastia, colocación de endoprótesis o marcapasos, cirugía de válvulas cardiacas y trasplante de corazón o pulmón.  De igual manera, la rehabilitación cardiaca también sería provechosa para la gente que sufre de insuficiencia cardiaca, dolor en el pecho (angina), enfermedad arterial periférica y enfermedad cardiovascular congénita.
Tomado de Vida y Salud