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jueves, 7 de julio de 2011

Cómo hacer ejercicio en 30 minutos


Si tu problema es encontrar el tiempo o el momento ideal para hacer ejercicio, esto tiene solución. Descubre cómo puedes hacer ejercicio en 30 minutos, no tienen que ser seguidos. ¡No te des por vencido en el intento! Verás qué sencillo resulta romper con la monotonía y luchar contra el sedentarismo. Mejorará tu estado físico, tu humor y tu calidad de vida en general.
Basta de buscar excusas pensando que deberías hacer ejercicio sin hacerlo. Posiblemente ya sepas que ejercitarte de manera regular puede brindarte muchos beneficios para tu salud. Sin embargo ¡cuánto te cuesta empezar! ¿no es cierto? Quizás por falta de tiempo, o tal vez porque el gimnasio que te gusta queda lejos, o simplemente porque te aburres haciendo tal o cual ejercicio. Sin embargo, estos argumentos suenan más bien a excusas: ¡anímate!
En otro artículo discutimos algunas recomendaciones para iniciar una rutina y mantenerla, que es lo más importante pero también lo más difícil. Aquí ahora, además, te contamos cómo hacer ejercicio en 30 minutos de manera efectiva, para que la falta de tiempo ya no sea un motivo para que te prives de las ventajas que puedes obtener de hacer ejercicio.
En general, se piensa que es necesario hacer ejercicio durante una hora seguida pero no es así. La actividad física es efectiva cuando se practica a lo largo del tiempo, y siempre hacer algo es mejor que no hacer nada. Por eso, 30 minutos al día pueden ser más que suficientes. Y lo mejor de todo es que podrás agregar más tiempo a medida que lo desees, pero sin abandonar tu rutina.
Para que tu media hora de actividad sea efectiva, algunos especialistas recomiendan hacer ejercicios de resistencia durante 20 minutos, 10 al principio y otros 10 al finalizar. En medio, sugieren agregar otros 10 minutos de ejercicios aeróbicos intensos.
Las combinaciones pueden ser diferentes, lo importante es que en resistencia se trabaje tanto la parte inferior como la superior del cuerpo, incluyendo a los abdominales, en series de 8 a 10 repeticiones.
Con respecto a los aeróbicos, la recomendación es intercalar partes de mayor intensidad con otras de menor intensidad cada 30 segundos, por ejemplo, si estás en una cinta para correr o en la bicicleta fija.
Por otro lado, es preferible que no pierdas tiempo entre un ejercicio y otro, caminando por el gimnasio de una máquina a la otra. Incluso, puedes elegir series de ejercicios que también es posible repetir desde tu casa, para que la distancia no se convierta en un obstáculo y puedas practicar tu media hora todos los días (o la mayor parte de la semana).
Cuando elijas tu rutina, recuerda que si acabas de empezar a hacer ejercicio o tienes más de 40 años de edad, así como si tienes algún problema de salud o si estás tomando alguna medicina de manera regular, es preferible que consultes con tu médico antes de iniciar una rutina de ejercicios, para que pueda indicarte si es necesario que tengas algún cuidado en particular o si debes evitar algún tipo de movimiento específico.
Si mientras estas ejercitando notas alguna molestia o dolor, suspende la actividad por unos días. Si no desaparece, consulta con un especialista.
Por último, procura disfrutar mientras haces ejercicio. Y ya sea en casa o en el gimnasio, también puedes invitar a tus amigos o a tus familiares a que te acompañen a esta saludable rutina. El hacer ejercicio acompañado de tus amigos o de tu familia puede resultar más divertido y motivador para todos. Anímate.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 7 de marzo de 2011

Nuevo estudio cambia antiguas creencias sobre el herpes zóster (culebrilla)

Durante décadas, la sabiduría médica sobre el herpes zóster (culebrilla) decía que se trataba de una experiencia única en la vida. Lo que normalmente se creía es que los pacientes quedaban protegidos contra una nueva recurrencia del virus del herpes zóster después de un solo evento. Sin embargo, un estudio publicado en la edición de febrero de Mayo Clinic Proceedings dice que las recurrencias del herpes zóster serían mucho más comunes de lo que los médicos sospechan.

“Se creía que las recurrencias sólo se presentaban entre la gente con sistemas inmunes comprometidos, como por ejemplo, aquellos sometidos a quimioterapia o con un cáncer de origen sanguíneo, pero ese no es el caso”, comenta la autora principal, Dra. Barbara Yawn, directora de investigaciones del Centro Médico de Olmsted en Rochester. “La recurrencia fue prevalente entre la población con capacidad inmunológica y los resultados fueron bastante sorprendentes”.

El equipo de investigación examinó los expedientes médicos (que se remontan al período entre 1996 y 2006) de casi 1.700 pacientes de más de 22 años de edad, con eventos documentados de herpes zóster. Esa afección ocasiona un tipo específico de sarpullido en la piel y dolor fuerte. Luego, buscaron en los expedientes médicos de la zona para determinar si esos pacientes recibieron en algún momento tratamiento debido a un segundo evento y les dieron un seguimiento de hasta 12 años (el seguimiento promedio fue de 8 años). Los datos revelaron un índice de recurrencia de sobre 5 por ciento, el mismo porcentaje que se anticiparía en un cohorte de las mismas edades y que presenta su primer caso de herpes zóster. Algunos pacientes han tenido hasta tres recurrencias. Al respecto, la Dra. Yawn anota lo siguiente: “Eso es sólo en 8 años y al continuar brindando seguimiento a estos pacientes durante toda su vida, la tasa de recurrencia posiblemente será muy superior a 5 por ciento”.

El estudio descubrió que las mujeres, quienes son más proclives que los hombres a tener herpes zóster, también tenían más probabilidad de presentar recurrencia de la enfermedad. A pesar de que el equipo sospechaba índices de recurrencia más altos entre pacientes mayores, la edad no pareció hacer a nadie más susceptible a sufrir otro ataque de la enfermedad. Por el contrario, los científicos descubrieron que el factor determinante más asombroso para la recurrencia era el dolor que sentían los pacientes durante el evento inicial. Quienes sentían un dolor que duraba más de 30 días a partir de la aparición del herpes zóster eran más proclives a tener recurrencias, especialmente durante los primeros tres o cuatro años posteriores al evento inicial. Eso también fue una sorpresa para el equipo de investigación. “Pensábamos que presentar un caso peor posiblemente creaba más resistencia en los pacientes hacia una segunda recurrencia, pero los datos plantearon exactamente lo opuesto”, señala la doctora Yawn.

Los resultados plantean que la vacuna contra el herpes zóster, que se sabe disminuye a la mitad la primera ocurrencia del herpes zóster, ayudaría a los pacientes a evitar un segundo evento. “Hasta ahora, no había sido posible decirles a los pacientes cuál era el riesgo de presentar herpes zóster por segunda vez, pero este estudio ofrece otro pedazo de información para que pacientes y médicos puedan conversar sobre la posibilidad de una recurrencia y considerar una táctica de prevención”, explica la Dra. Yawn.


Tomado de Vida y Salud