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domingo, 28 de octubre de 2012

Cepillo de dientes manual o eléctrico ¿cuál es mejor?

La salud bucal empieza con una dentadura limpia. Y para una buena higiene, es imprescindible el uso del cepillo de dientes. Pero ¿sabes cuál es el tipo de cepillo que más te conviene, cómo manejarlo y con qué frecuencia para sacarle todo el partido posible… y (¡muy importante!) cuándo reemplazarlo por uno nuevo? Conocer estos detalles es esencial para mantener la salud de tu boca.

Si algunas vez sientes la tentación de pasar por alto el cepillado de tus dientes, piensa en la cantidad de bacterias que están en acecho en tu boca, y los problemas que la falta de higiene bucal te pueden causar. Entre ellos caries, mal aliento y enfermedades de las encías, que pueden conducir a la pérdida de tus dientes. Por eso es importante que aprendas a cepillarte los dientes correctamente, y que uses también sin falta la pasta dental, el hilo dental y un enjuague antibacteriano.

Es perfectamente posible cepillarte los dientes con efectividad utilizando un cepillo manual, siempre que emplees la técnica correcta. Sin embargo, un cepillo eléctrico es una excelente alternativa, sobre todo si tienes algún problema (como artritis), que te dificulte la acción de cepillarte. Aunque es más costoso, el movimiento que el cepillo eléctrico o el cepillo dental de pilas les proporciona a las cerdas ayuda a limpiar con mayor efectividad y más facilidad la placa que se va formando en los dientes.

De todos modos, en cuanto a la higiene bucal, no hay gran diferencia entre los cepillos manual y eléctrico. Sólo a ti te corresponde decidir qué tipo te resulta más cómodo y más fácil de manejar. En cualquier caso, para una limpieza más efectiva, escoge una pasta dental con fluoruro y un cepillo de cerdas suaves, que no te lastime la boca.

Cómo cepillarte los dientes.

De acuerdo a la Asociación Dental Americana (American Dental Association)cualquiera que sea el tipo de cepillo de utilices funciona y recomienda lo siguiente para que te cepilles los dientes correctamente:

• Cepíllate los dientes al menos dos veces al día, una de ellas antes de acostarte. Pero si comes algún bocadillo o tomas una bebida durante el día, es bueno que te cepilles los dientes después también. Del mismo modo, si te levantas por la noche y comes algo, cepíllate los dientes antes de acostarte otra vez. Y no te apresures: tómate el tiempo suficiente para que tus dientes queden bien limpios. Cepillarte los dientes después de comer es importante, porque algunos alimentos y bebidas hacen que la bacteria que hay en tu boca libere ácidos, que dañan el esmalte. Si no puedes cepillarte los dientes inmediatamente después de comer, enjuágate la boca si te es posible. Y si no, bebe bastante agua para reducir la producción de ácidos.

• Utiliza una buena técnica. Sostén el cepillo contra tus dientes en un ángulo de 45° y cepilla de arriba abajo, con movimientos de barrido, la cara externa de los dientes superiores, siempre partiendo de la línea de la encía; cepilla de abajo arriba los dientes de abajo. No olvides cepillar también la parte de adentro de la boca, la superficie de las muelas y la cara interna de los dientes. También debes cepillarte la lengua. Pero no uses movimientos fuertes ni bruscos, que puedan irritar o lastimar los tejidos y las encías, ni muevas el cepillo enérgicamente en sentido horizontal.

• Mantén limpio el cepillo. Cuando termines, enjuaga el cepillo con bastante agua. Guárdalo en posición vertical, y deja que se seque antes de utilizarlo de nuevo. No cubras el cepillo, ni lo coloques en un envase cerrado. Un cepillo húmedo es un caldo de cultivo para las bacterias.

• No te enamores de tu cepillo. Reemplázalo cuando sea necesario. Cámbialo por uno nuevo (o una cabeza de reemplazo si usas cepillos eléctricos o de pilas) cada dos o tres meses, o antes si notas que las cerdas están deformadas o deterioradas, si estás enfermo(a) o si tu sistema inmunológico está debilitado.

• No compartas con nadie tu cepillo de dientes. Ni uses el de otra persona, incluyendo el de tu pareja. Tampoco lo coloques en un vaso, junto un cepillo ajeno. Si los cepillos se tocan, se intercambian también los gérmenes de una persona a otra.

El uso del hilo dental.

Para una limpieza completa, es importante que uses el hilo dental, ya que el cepillo no llega a los espacios apretados entre los dientes, ni debajo de la línea de las encías. La técnica:

• Usa suficiente hilo dental. Necesitas unos 46 cm (18 pulgadas) de hilo dental. Enrolla la mayor parte alrededor del dedo medio de una mano, y el resto en el dedo medio de la otra mano, dejando 3 cm (1 pulgada) para pasarlo por el primer diente.

• Pasa el hilo dental entre los dientes, uno a uno. Usa los dedos pulgares e índices para pasar el hilo suavemente desde la línea de la encía hasta la parte superior del diente para eliminar la placa. Pasa el hilo por todos los lados de cada diente, siempre desenrollándolo de un diente a otro para usar en cada uno una porción limpia. Si se te dificulta usar el hilo dental regular, usa el encerado, que se desliza con más facilidad.

Pero ten en cuenta que cepillarte los dientes a diario, usar hilo dental y enjuague no basta. Además de mantener una buena higiene bucal, es esencial que visites al dentista regularmente para que te haga un examen completo y descubra cualquier anormalidad en tus dientes o tus encías antes de que se conviertan en problemas serios. Como en otras cuestiones de salud, el cuidado preventivo es esencial para conservar una dentadura sana y una sonrisa atractiva.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 21 de abril de 2012

Dejar de fumar le evita a tu boca ¡la mitad de los problemas!

 
Según un nuevo estudio desarrollado por investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (o CDC), se estima que dejar de fumar disminuye a la mitad las posibilidades de que tengas problemas en la salud de tu boca, entre los cuales se incluyen las caries, la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

¡Sí!, “Fumar es perjudicial para la salud”. Lo saben todos los fumadores y lo leen cada vez que abren sus cajetillas de cigarrillos. Sin embargo, esa inscripción suele ser minimizada y son pocos los que en verdad toman conciencia del daño real que el tabaco puede hacerle al cuerpo. Lamentablemente, muchos se dan cuenta cuando ya es tarde, y se enferman o se enteran de que algún familiar o amigo se ha enfermado, a raíz de esta adicción.

Afortunadamente, también hay personas que logran vencer a este traicionero “compañero” y ni bien dejan de fumar comienzan a sentir los beneficios en su cuerpo. Andrea era de las que fumaba una cajetilla diaria, y al poco tiempo de dejar el hábito notó que su piel se volvía más brillante y juvenil. Descubrió además que mientras fumaba había perdido el sentido del olfato. Entonces comenzó a percibir nuevamente los aromas, que ahora son más intensos, y junto con ellos, también los sabores.

De los ejemplos como Andrea hay miles, pero más allá de las experiencias individuales, un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de Los Estados Unidos ha comprobado que dejar de fumar podría reducir el riesgo de tener problemas de salud oral a la mitad.

Según este informe, que aparece en la edición de febrero de la publicación estadística Data Brief, del Centro Nacional de Estadísticas de Salud (NCHS), los fumadores actuales tienen cuatro veces más probabilidades de desarrollar problemas orales que las personas que nunca han tenido el hábito, entre las cuales se incluyen las caries, la enfermedad periodontal y el cáncer oral.

Además, los investigadores encontraron que los fumadores de entre 18 y 64 años tienen casi 1,5 veces más probabilidades que los ex fumadores y dos veces más probabilidades que la gente que nunca ha fumado, de tener tres o más problemas de salud oral.

Lo que es preocupante de esta situación es que, si bien las personas que son fumadores actualmente reconocen la importancia de los problemas de la salud oral, más que los ex fumadores o los que nunca han fumado, en el estudio se mostraron menos propensos a visitar al dentista por un problema existente, generalmente debido a una cuestión de costo e imposibilidad económica de hacerlo.

En detalle, los investigadores reportaron que los fumadores tienen al menos el doble de probabilidades de no haber ido al dentista en cinco años, o de nunca haber ido, y que más de la mitad (56 por ciento) no podía los medios económicos para pagar el tratamiento o carecía de seguro.

Hay muchas razones para cuidar tus dientes y tu boca, y no sólo tienen que ver con la cuestión estética. La lengua y cada uno de los dientes tienen una función especial en la boca, que ayuda tanto para hablar como para la digestión. Además, los problemas de la salud oral pueden ser una señal de advertencia de alguna otra condición grave, como la diabetes, el VIH, una enfermedad cardiaca o un accidente cerebrovascular. Por eso es importante cuidar la salud de tu boca.

Si eres fumador, recuerda que está en tus manos dejar ese hábito tan nocivo para mejorar tu salud en general. El solo hecho de tomar la decisión ya es admirable. Recuerda que puedes tener altibajos y que no será una tarea sencilla. Sin embargo, existen muchas técnicas que te ayudan a lograrlo y, si lo necesitas, no sólo hay grupos de apoyo a los que puedes acudir, sino también medicinas que pueden facilitarte la tarea. Si este es tu caso, no dejes de consultarlo con tu médico, para que pueda recomendarte algún tratamiento que te ayude a dejar de fumar.

Y no bajes los brazos, si logras dejar de fumar no sólo estarás mejorando tu calidad de vida sino también alargando tus años de existencia. Por eso es tan admirable que tomes la decisión, y no sólo por lo que significa para ti y para tu salud, sino también por lo que implica para las personas que viven, trabajan y permanecen contigo cada día. ¡Adelante! Si al menos lo estás pensando, ya estás más cerca de cumplir tu meta.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 13 de junio de 2011

Cómo tener dientes sanos de por vida



¿Quieres evitar que el paso del tiempo te cause dientes manchados, caries e incluso caída de los dientes? Estos consejos te ayudarán a proteger tus dientes a diario, desde casa y sin grandes esfuerzos, para mantener una sonrisa brillante y reluciente por más tiempo. Son cuidados sencillos y fáciles de implementar para mantener a tus dientes sanos.
Hay muchas razones para cuidar tus dientes y tu boca, y no sólo tienen que ver con la cuestión estética. Los dientes cumplen varias funciones importantes para tu cuerpo: no sólo son útiles para morder los alimentos que ingerimos, sino que además, durante la masticación, se segregan enzimas y lubricantes que facilitan la digestión. En otras palabras, la boca es uno de los primeros pasos en el proceso digestivo. ¡Imagínate! Si no tuvieras dientes, sólo podrías seguir una dieta líquida o de alimentos triturados.
Y esa no es la única función de la boca, también es fundamental para hablar bien y, por lo tanto, para comunicarte y hacerte entender. En ese caso, es la lengua la que te permite formar las palabras con la ayuda de los labios y los dientes.
Como en otras partes del cuerpo, se pueden presentar diferentes problemas de salud en diferentes estructuras: en las encías, en los dientes y en la boca en general. Trastornos  como ampollas, inflamaciones, infecciones o pérdidas de los dientes, entre otros. Para prevenir o evitar estas situaciones y que puedas mantener una boca saludable, debes seguir algunos cuidados sencillos regularmente:
  • Con una pasta dental con fluoruro, cepíllate los dientes todos los días, por lo menos dos veces al día: después de desayunar y antes de acostarte; y si puedes, idealmente también, después de cada comida y de tomar refrigerios dulces.
  • Dedícale por lo menos tres minutos a cada lavado de dientes y no dejes a ninguno afuera. Es importante que te cepilles todos los dientes y en todas sus caras (por delante, por arriba y por detrás).
  • También se recomienda que te cepilles la lengua, para mantener el aliento fresco.
  • No te cepilles las encías.
  • Asegúrate de usar un cepillo de cerdas suaves y cámbialo cada tres meses.
  • Utiliza hilo o seda dental por lo menos una vez al día.
  • Pregúntale a tu dentista si es necesario que utilices algún enjuague bucal antibacteriano.
  • Limita los alimentos azucarados que consumes, sobre todo entre comidas.
  • Si practicas algún deporte de contacto, utiliza equipo de protección apropiado para proteger tu cara mientras juegas.
  • Si estas tomando medicamentos, pregúntele a tu dentista si tienen efectos secundarios que puedan dañar tus dientes y, si es así, qué puedes hacer al respecto.
  • No fumes ni mastiques tabaco. Esto no sólo puede mancharte los dientes y darte mal aliento sino también, peor aún, provocarte cáncer.
  • Mira dentro de tu boca con frecuencia para ver si tienes llagas que no curan, irritación en las encías u otros cambios.
  • Visita regularmente al dentista, al menos una vez por año, para hacerte chequeos y limpiezas.
Recuerda que mantener una rutina de buen cuidado de la boca y de los dientes te ayuda a prevenir la aparición de caries (picaduras), la pérdida de dientes, el dolor en las encías u otros problemas a futuro, así como a mantener un aliento agradable y una bonita sonrisa. Y si tienes algún problema en los dientes o te preocupa algo relacionado con tu boca, visita a tu dentista lo antes posible para evitar complicaciones.
El cuidar tu boca es la mejor manera de tener dientes sanos para toda la vida.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Qué son y cómo se usan las amalgamas?

Necesitas una amalgama dental y te preguntas de qué se trata, cómo se coloca, si te dolerá o si puede causarte algún riesgo. No te desesperes, las amalgamas dentales han sido utilizadas por más de 150 años. En este artículo te contamos con más detalle sobre este material que te permitirá mantener tu boca más saludable.

Luego de ver a su dentista por un molesto dolor de muelas, Pedro volvió preocupado porque le dijo que debería quitarle una caries (picadura) y luego ponerle una amalgama. No tiene idea de lo que eso significa y el sonido mismo de la palabra le sonaba a algo malo. Sin embargo, en este caso, nada está más lejos de la realidad.

Si tu dentista te dice que necesitas una amalgama se está refiriendo a un material compuesto por mercurio y otros metales, generalmente plata, estaño y cobre, que sirve para cubrir daños en tu dentadura, como el hueco que queda al eliminar alguna caries. Es parte de un tratamiento y constituye un tipo de relleno o empaste dental.

Esta técnica se ha empleado por más de 150 años y no representa un riesgo para la salud. Al ser un compuesto de metal, puede ser de color dorado o plateado y por eso a mucha gente no le resulta atractivo, ya que no se parece en nada a los dientes.

Para resolver este inconveniente, a lo largo del tiempo se han desarrollado otro tipo de materiales. Por ejemplo, hoy existe un tipo de relleno dental que se realiza con plástico y vidrio, de un color parecido a los dientes, conocido como rellenos de resina compuesta.

Con respecto a las amalgamas de metal, estas fueron estudiadas a lo largo del tiempo, ya que como están hechas con mercurio se dudaba acerca de la posibilidad de que este material afectara a la salud de las personas. Por ejemplo, se temía que pudiesen provocar Alzheimer, autismo y esclerosis múltiple. Pero esto ha sido ampliamente evaluado y hoy son muchas las organizaciones que avalan el uso de este tipo de relleno para los dientes, y consideran que sigue siendo una de las alternativas más duraderas y económicas.

Sin embargo, existe una recomendación para las mujeres embarazadas y para las personas que padecen de enfermedades crónicas y necesitan realizarse un tratamiento dental, ya que en esos casos pueden desarrollar mayor sensibilidad al mercurio. Si es tu caso, te aconsejo que hables con tu odontólogo u odontóloga (dentista) al respecto para considerar cuáles podrían ser las mejores alternativas para un tratamiento sin riesgos.

Es posible que algunas personas puedan sufrir alguna reacción alérgica al metal de las amalgamas, pero esto no ocurre con frecuencia. Si tú sabes que eres alérgico a alguno de estos metales y está en tus antecedentes médicos, déjale saber a tu dentista para poder prevenir esta situación.

Si te ponen una amalgama, podrías notar una sensación diferente durante las primeras semanas, también podrías sentir molestia en los dientes que están junto al que fue reparado. Todo esto es normal y debería desaparecer luego de una o dos semanas. Si esto persiste o si tienes dolor, deberías notificarle a tu dentista y volver a consultar con él o ella para descartar que no haya complicaciones.

Como siempre, para mantener tu amalgama y el resto de tus dientes en buenas condiciones, se recomienda que sigas una buena práctica de higiene bucal, que incluye:

  • Visitas periódicas al dentista para que te haga tu limpieza dental.
  • Cepillarte los dientes con pasta con flúor, mínimo dos vece al día.
  • Utilizar hilo dental, al menos una vez al día.

Con el tiempo, es posible que el relleno se gaste, se rompa o se afloje. En estos casos tu dentista tomará las medidas necesarias para repararla. Muchas veces no te darás cuenta de esto, pero si lo notaras, si tienes sensibilidad en las encías o si tienes cualquier molestia haz una cita para resolverlo y que vuelvas a masticar cómodamente.

Ahora que sabes lo que es una amalgama, ya puedes ir con tranquilidad a tu dentista y recibir el tratamiento que necesites, para recuperar tu salud oral y volver a lucir una agradable sonrisa.


Tomado de Vida y Salud

viernes, 3 de diciembre de 2010

¿Cómo elegir una buena crema o pasta dental?

La crema dental es indispensable para tener una buena salud oral. ¿Te has preguntado qué debes buscar en una pasta dental para darle el mayor beneficio a tus dientes? En Vida y Salud sabes que nos preocupamos por tu salud oral. A continuación te damos una breve orientación.

Cuando vas al supermercado, la farmacia o la tienda de la esquina, es difícil decidir cuál es la mejor pasta dental: hay tantas marcas y opciones que terminas agarrando cualquiera, sin mirar bien sus ingredientes o para qué ha sido creada.

Piénsalo: hay crema dental para combatir el sarro, las hay de menta o de frutas cítricas, algunas dicen que ayudan a blanquear los dientes y otras, que son para dientes sensibles. ¿Cómo elegir?


Si eres de las personas que cuida su salud oral con visitas frecuentes al odontólogo o dentista, lo mejor es que, de acuerdo a tus necesidades particulares y tu salud oral, le preguntes cuál es la mejor para ti. Lo importante es que estén avaladas por el sello de la asociación profesional de odontólogos en tu país (por ejemplo: En Estados Unidos: American Dental Association; en Colombia: Federación Odontológica Colombiana, en México, Asociación Dental Mexicana, en Argentina: Asociación Odontológica Argentina). Este sello indica que la crema dental que estás adquiriendo ha pasado los estándares de efectividad y seguridad para tu salud oral. Además, el sello de estas asociaciones es una garantía de que lo que dice en el empaque es verdad. Por ejemplo, si dice que es buena para combatir la placa, la gingivitis y el sarro, es porque es cierto.

Es importante que, independientemente de si eliges una crema dental para tener dientes más blancos o para dientes sensibles, contenga un ingrediente esencial: el flúor. Esta comprobado que este ingrediente es efectivo a la hora de prevenir la caries dental.

Otra cosa que debes considerar a la hora de comprar una crema dental, es tu gusto personal: pruébalas y quédate con la que tenga el sabor y la consistencia que más te gusten: las hay en gel o pasta; de menta, de cítricos, de hierbabuena o de canela. Te aseguro que mientras escribo esto, ya están inventando un sabor nuevo. ¿No crees?

Y por último, recuerda que los niños menores de 2 años no deben usar estos productos. A partir de esa edad y de ahí en adelante, sí es indispensable que te cepilles los dientes con una crema dental que contenga flúor.

Si tienes alguna duda sobre cuál es la mejor pasta dental para ti, no dudes en consultar a tu odontólogo o dentista. Recuerda que debes elegir una crema dental que te guste para que el ritual de lavarte los dientes, sea algo placentero.

La crema dental es indispensable a la hora de tener una boca sana y una sonrisa envidiable.

Tomado de Salud y Vida