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domingo, 28 de octubre de 2012

Cepillo de dientes manual o eléctrico ¿cuál es mejor?

La salud bucal empieza con una dentadura limpia. Y para una buena higiene, es imprescindible el uso del cepillo de dientes. Pero ¿sabes cuál es el tipo de cepillo que más te conviene, cómo manejarlo y con qué frecuencia para sacarle todo el partido posible… y (¡muy importante!) cuándo reemplazarlo por uno nuevo? Conocer estos detalles es esencial para mantener la salud de tu boca.

Si algunas vez sientes la tentación de pasar por alto el cepillado de tus dientes, piensa en la cantidad de bacterias que están en acecho en tu boca, y los problemas que la falta de higiene bucal te pueden causar. Entre ellos caries, mal aliento y enfermedades de las encías, que pueden conducir a la pérdida de tus dientes. Por eso es importante que aprendas a cepillarte los dientes correctamente, y que uses también sin falta la pasta dental, el hilo dental y un enjuague antibacteriano.

Es perfectamente posible cepillarte los dientes con efectividad utilizando un cepillo manual, siempre que emplees la técnica correcta. Sin embargo, un cepillo eléctrico es una excelente alternativa, sobre todo si tienes algún problema (como artritis), que te dificulte la acción de cepillarte. Aunque es más costoso, el movimiento que el cepillo eléctrico o el cepillo dental de pilas les proporciona a las cerdas ayuda a limpiar con mayor efectividad y más facilidad la placa que se va formando en los dientes.

De todos modos, en cuanto a la higiene bucal, no hay gran diferencia entre los cepillos manual y eléctrico. Sólo a ti te corresponde decidir qué tipo te resulta más cómodo y más fácil de manejar. En cualquier caso, para una limpieza más efectiva, escoge una pasta dental con fluoruro y un cepillo de cerdas suaves, que no te lastime la boca.

Cómo cepillarte los dientes.

De acuerdo a la Asociación Dental Americana (American Dental Association)cualquiera que sea el tipo de cepillo de utilices funciona y recomienda lo siguiente para que te cepilles los dientes correctamente:

• Cepíllate los dientes al menos dos veces al día, una de ellas antes de acostarte. Pero si comes algún bocadillo o tomas una bebida durante el día, es bueno que te cepilles los dientes después también. Del mismo modo, si te levantas por la noche y comes algo, cepíllate los dientes antes de acostarte otra vez. Y no te apresures: tómate el tiempo suficiente para que tus dientes queden bien limpios. Cepillarte los dientes después de comer es importante, porque algunos alimentos y bebidas hacen que la bacteria que hay en tu boca libere ácidos, que dañan el esmalte. Si no puedes cepillarte los dientes inmediatamente después de comer, enjuágate la boca si te es posible. Y si no, bebe bastante agua para reducir la producción de ácidos.

• Utiliza una buena técnica. Sostén el cepillo contra tus dientes en un ángulo de 45° y cepilla de arriba abajo, con movimientos de barrido, la cara externa de los dientes superiores, siempre partiendo de la línea de la encía; cepilla de abajo arriba los dientes de abajo. No olvides cepillar también la parte de adentro de la boca, la superficie de las muelas y la cara interna de los dientes. También debes cepillarte la lengua. Pero no uses movimientos fuertes ni bruscos, que puedan irritar o lastimar los tejidos y las encías, ni muevas el cepillo enérgicamente en sentido horizontal.

• Mantén limpio el cepillo. Cuando termines, enjuaga el cepillo con bastante agua. Guárdalo en posición vertical, y deja que se seque antes de utilizarlo de nuevo. No cubras el cepillo, ni lo coloques en un envase cerrado. Un cepillo húmedo es un caldo de cultivo para las bacterias.

• No te enamores de tu cepillo. Reemplázalo cuando sea necesario. Cámbialo por uno nuevo (o una cabeza de reemplazo si usas cepillos eléctricos o de pilas) cada dos o tres meses, o antes si notas que las cerdas están deformadas o deterioradas, si estás enfermo(a) o si tu sistema inmunológico está debilitado.

• No compartas con nadie tu cepillo de dientes. Ni uses el de otra persona, incluyendo el de tu pareja. Tampoco lo coloques en un vaso, junto un cepillo ajeno. Si los cepillos se tocan, se intercambian también los gérmenes de una persona a otra.

El uso del hilo dental.

Para una limpieza completa, es importante que uses el hilo dental, ya que el cepillo no llega a los espacios apretados entre los dientes, ni debajo de la línea de las encías. La técnica:

• Usa suficiente hilo dental. Necesitas unos 46 cm (18 pulgadas) de hilo dental. Enrolla la mayor parte alrededor del dedo medio de una mano, y el resto en el dedo medio de la otra mano, dejando 3 cm (1 pulgada) para pasarlo por el primer diente.

• Pasa el hilo dental entre los dientes, uno a uno. Usa los dedos pulgares e índices para pasar el hilo suavemente desde la línea de la encía hasta la parte superior del diente para eliminar la placa. Pasa el hilo por todos los lados de cada diente, siempre desenrollándolo de un diente a otro para usar en cada uno una porción limpia. Si se te dificulta usar el hilo dental regular, usa el encerado, que se desliza con más facilidad.

Pero ten en cuenta que cepillarte los dientes a diario, usar hilo dental y enjuague no basta. Además de mantener una buena higiene bucal, es esencial que visites al dentista regularmente para que te haga un examen completo y descubra cualquier anormalidad en tus dientes o tus encías antes de que se conviertan en problemas serios. Como en otras cuestiones de salud, el cuidado preventivo es esencial para conservar una dentadura sana y una sonrisa atractiva.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 14 de septiembre de 2012

¿Qué relación hay entre la enfermedad periodontal y la artritis?

Aunque parezca que no tiene nada que ver una cosa con la otra, hay estudios que demuestran la relación entre las enfermedades de las encías y la artritis reumatoide. Descubre más detalles sobre este tema y cómo cuidar tu boca para evitar otros problemas de salud.

Ya lo hemos mencionado: es importante que cuides la salud de tu boca, no sólo para lucir dientes blancos y brillantes por más tiempo, sino también para evitar otro tipo de problemas que, a simple vista, pueden parecer totalmente desconectados.

Por ejemplo, algunas enfermedades en las encías se han relacionado con problemas del ­corazón, la diabetes y también la memoria y el Alzheimer. Y eso no es todo, mantener una buena salud bucal también es importante para la digestión y el habla.

Otra enfermedad que desde hace un tiempo se ha relacionado con los problemas en las encías (algo que también se conoce como enfermedad periodontal) es la denominada artritis reumatoide. En particular, se considera que tienen más posibilidades de desarrollar esta enfermedad quienes tienen problemas en las encías. Incluso, hay quienes dicen que la gingivitis puede causar la artritis reumatoide.

Pero detengámonos un minuto para aclarar unos conceptos. La enfermedad periodontal abarca desde una simple inflamación de las encías, que es lo que se llama gingivitis, hasta graves daños en los tejidos y los huesos que sostienen a los dientes, que en el peor de los casos puede hacer que éstos se caigan.

En la gingivitis, las encías están enrojecidas e inflamadas (hinchadas) y pueden sangrar con facilidad. En general, esta condición se puede sanar con una buena limpieza e higiene bucal. Pero si no se trata puede causar lo que se llama periodontitis, que hace que las encías se despeguen de los dientes y formen pequeñas bolsas que se infectan y, si no se curan, pueden destruir el tejido donde se apoyan los dientes (lo que hace que éstos se caigan).

La artritis reumatoide (la versión más extrema y discapacitante de la artritis), en cambio, es una enfermedad crónica inflamatoria que causa dolor, rigidez, sensación de calor, enrojecimiento e inflamación en las articulaciones que, con el tiempo, puede causar daños en los huesos.

Cuál es el vínculo entre esta enfermedad en las articulaciones y los problemas en las encías, todavía sigue siendo un misterio. Ambas enfermedades pueden ser provocadas por varios factores, lo que hace que todavía no se las comprenda completamente.

Sin embargo, hay investigaciones que prueban que ambas se relacionan entre sí y estudios que demostraron que los tratamientos de una condición también podrían ayudar a combatir o a mejorar los síntomas de la otra.

En este sentido, la buena higiene dental resulta sumamente importante, sobre todo si eres de los que tiene más posibilidades de tener enfermedades en las encías. ¿Quiénes están en ese grupo?
  • Las personas que fuman o mastican los productos del tabaco. 
  • Los que tienen alguna enfermedad sistémica como la diabetes. 
  • Las personas que toman medicamentos (como antiepilépticos, esteroides y medicinas contra el cáncer). 
  • Los que tienen dientes rotos u ortodoncia (frenos) que no se ajustan correctamente a las encías. 
  • Las embarazadas y las mujeres que toman pastillas anticonceptivas. 
  • Todos los que tienen trabajo dental defectuoso. 
Ya sea que tengas mayor riesgo o no, no hay motivo para que te descuides. Si quieres mantener una buena salud bucal, recuerda:
  • Cepíllate los dientes todos los días, con una pasta dental con fluoruro, al menos tres veces por día. 
  • Dedícale por lo menos tres minutos a cada lavado de tus dientes, cepillando todos los dientes y en todas sus caras (por delante, por arriba y por detrás). 
  • Cepíllate la lengua para mantener el aliento fresco, pero no las encías. 
  • Usa un cepillo de cerdas suaves y cámbialo cada tres meses. 
  • Usar hilo dental, al menos una vez al día. 
  • Mira dentro de tu boca con frecuencia para ver si tienes llagas que no curan, irritación en las encías u otros cambios. 
  • Visita a tu dentista al menos una vez por año, para hacerte chequeos y limpiezas. 
Quizá todo esto te parezca excesivo, pero en verdad no es tan complicado y vale la pena ponerlo en práctica, pues mantener una buena rutina del cuidado de la boca y de los dientes te ayudará a prevenir la aparición de caries, la pérdida de dientes, el dolor en las encías y otros problemas de salud, así como a mantener un aliento agradable y una bonita sonrisa.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 24 de agosto de 2012

Las bebidas energéticas ¿perjudican o no a tu salud dental?

Si eres de los que prefieren hidratarse con una bebida deportiva cuando sales a correr o durante tu rutina de ejercicios, o acostumbras consumir bebidas energéticas cuando sales con tus amigos, préstale atención a este artículo: un estudio reciente ha encontrado que podrían afectar al esmalte dental y han abierto el debate. Infórmate para que puedas tomar una decisión al respecto.

Pedro es un joven muy sano, le encanta correr y entrena todas las semanas para participar en cada maratón que puede. Mientras se entrena, le resultaba imprescindible tomar algún tipo de bebida deportiva o energética que lo mantenga hidratado y fuerte para seguir practicando

Sin embargo, hace un tiempo comenzó a sentir sensibilidad en los dientes y vino al consultorio en busca de una solución, para volver a tomar su bebida bien helada sin esa sensación de que se le congela la dentadura.

Para comenzar, le recomendé una buena crema dental para que se cepillara los dientes dos veces por día, como mínimo, y que visitara a un odontólogo (dentista). Pero también se llevó otra respuesta, que no se imaginaba…

Le conté, entonces, sobre un nuevo estudio desarrollado por unos investigadores de la Facultad de Medicina Dental de la Universidad del Sur de Illinois, según el cual las bebidas energéticas y deportivas pueden dañar el esmalte de los dientes y, de ese modo, aumentar las posibilidades de que se formen caries y de que se produzca sensibilidad, que es justamente lo que le preocupaba a Pedro.

Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron la acidez de 13 bebidas deportivas y nueve energéticas, que resultó ser diferente de acuerdo a los distintos tipos de bebidas, sabores y marcas comerciales.

Además, seis de ellas se relacionaron con sus efectos sobre el esmalte dental — que es la capa protectora de los dientes y que una vez que se daña no puede ser reparada. En este punto, tanto las bebidas deportivas como las energéticas causaron daño.

Específicamente, los científicos sumergieron muestras del esmalte de dientes humanos en tres bebidas deportivas (Gatorade Rain, Powerade Option y Propel Grape) y de tres bebidas energéticas (Monster Assault, Red Bull y 5-hour Energy) durante 15 minutos.

Luego, sumergieron esas mismas muestras de esmalte en saliva artificial durante dos horas y repitieron este procedimiento cuatro veces por día durante cinco días, reemplazando las bebidas a diario.

De ese modo, los investigadores intentaron simular lo que ocurre en la vida real y comprobaron que luego de cinco días de exposición a estas bebidas, la pérdida del esmalte dental fue evidente: alrededor de 1.5 por ciento con las bebidas deportivas y un 3 por ciento con las bebidas energéticas.

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viernes, 15 de junio de 2012

Vive en la boca y ataca al corazón: ¿sabes qué es? ¡Evita el peligro con unos pocos cuidados sencillos!

Una bacteria que se aloja en la boca puede producir problemas circulatorios y hacer que se bloquee el paso de la sangre hasta el corazón o el cerebro. Así lo ha comprobado un nuevo estudio que demuestra, una vez más, porqué es importante mantener las encías y los dientes limpios y saludables.

Una visita al dentista puede beneficiar mucho más que simplemente la condición en la que se encuentra tu boca. Se sabe desde hace tiempo que las infecciones en la boca pueden tener un impacto profundo en todo el cuerpo. Por ejemplo, las personas con diabetes tienen más posibilidades de desarrollar enfermedades en las encías como la gingivitis, que se caracteriza por el enrojecimiento, la irritación y la inflamación de las encías, así como el sangrado de las mismas al cepillarse los dientes.

Otros estudios relacionan los problemas en la boca con la pérdida de la memoria, la demencia y los problemas cardíacos. Es el caso de la investigación que te contamos en este otro artículo de vidaysalud.com, según la cual cepillarte los dientes después de cada comida disminuye las posibilidades de que sufras un ataque cardíaco.

Ahora, un nuevo estudio nos da más información sobre este tema: ha comprobado que cierto tipo de bacteria bucal (conocida como Streptococcus gordonii, que contribuye a que se forme la placa en la superficie de los dientes), puede a su vez propiciar la formación de coágulos en la sangre y causar problemas graves en el corazón si la bacteria entra al torrente sanguíneo a través de las encías lastimadas.

¿Cómo lo hace? Al parecer, esta bacteria puede producir una molécula en su superficie que le permite imitar a una proteína humana, el fibrinógeno, que participa en el proceso de la coagulación de la sangre. Al activar las plaquetas, éstas se van aglomerando al punto de formar coágulos que se van acumulando dentro de los vasos sanguíneos inflamándolos al punto de bloquear el flujo de sangre al corazón o al cerebro. La inflamación también puede afectar a las válvulas cardíacas (causando una condición que se conoce como endocarditis).

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jueves, 5 de abril de 2012

Protege tus dientes antes de recibir tratamiento para el cáncer

 
Si te han diagnosticado cáncer y estás en espera de recibir quimioterapia o radiaciones, ve sin demora al dentista. Cualquier problema en tus dientes o en tus encías puede agravarse y hasta reducir la efectividad del tratamiento.

Aunque Elena sabía que tenía problemas con su dentadura y con sus encías, se sorprendió cuando el oncólogo le dijo que debía ir a su dentista antes de empezar las radiaciones para combatir un cáncer oral. El dentista le recomendó que se extrajera algunos dientes, afectados por la infección y la pérdida de hueso de las encías, antes de empezar el tratamiento para que tuviera tiempo de sanarse, ya que las radiaciones agravarían el problema. Si esperaba a terminar el tratamiento, se arriesgaría a no sanar bien y a que se presentara osteonecrosis (muerte del hueso) en la boca.

De acuerdo con el National Cancer Institute, el tratar las infecciones de los dientes y las encías antes de la terapia y durante la misma, reduce la severidad y la frecuencia de las complicaciones que se pueden presentar. Estas complicaciones van desde problemas con dificultad para que el hueso o las encías sanen correctamente después de la radiación, hasta infecciones orales (en la boca) por bacterias que se extienden al resto del cuerpo, debido al debilitamiento del sistema inmunológico (el sistema de defensa) producido por la quimioterapia.

Además, las radiaciones en el área de la cabeza y el cuello pueden causar resequedad severa en la boca, con lo que se pierde el efecto protector de la saliva. Eso da lugar a que se empeoren las caries y a que se dañen los minúsculos vasos sanguíneos del hueso, que ayudan a que éste sane. Los gels, los atomizadores y los enjuagues bucales ayudan a mantener la humedad de la boca, pero no contienen los anticuerpos de la saliva.

La decisión de extraer los dientes o de no hacerlo antes de la radiación depende de la salud de los dientes, y de la condición del hueso y de las encías alrededor. También tiene que ver la cantidad de radiación que va a recibir el área alrededor del diente. La salud bucal es importante, porque la boca tiene una gran cantidad de bacterias, y si no la cuidas, corres el riesgo de que esas bacterias pasen al torrente sanguíneo.

Por eso se recomienda que todos los pacientes con cáncer se hagan examinar la boca al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento. El chequeo comprende no sólo el examen de rayos X de los dientes, sino una revisión completa de las encías y el tratamiento de cualquier área irritada, como dientes partidos o infecciones crónicas.

Después de la quimioterapia o la radiación, es más difícil tratar esos problemas y los riesgos de desarrollar otras complicaciones aumentan. Los pacientes que tienen su sistema inmunológico debilitado pueden desarrollar infecciones, esto puede demorar el tratamiento contra el cáncer o hacer que se tenga que reducir la dosis de radiación que se de, lo que puede afectar las posibilidades de supervivencia. Lo ideal es que los problemas bucales sanen antes de empezar el tratamiento. Pero si es necesario realizar un tratamiento dental durante un ciclo de quimioterapia, es especialmente importante que haya coordinación entre el oncólogo y el dentista, quienes deben trabajar en equipo.

Los siguientes consejos te ayudarán a cuidar y a proteger tu dentadura antes y durante el tratamiento contra el cáncer:
  • Haz una cita con tu dentista al menos dos semanas antes de empezar el tratamiento de quimioterapia o radiación.
  • Pregúntale al oncólogo si debes de recibir tratamiento para el problema bucal que tienes antes de empezar la terapia.
  • Infórmale a tu dentista sobre tu tratamiento contra el cáncer. Si necesitas tratamiento dental durante la terapia, asegúrate de que tu dentista y tu oncólogo se mantengan en comunicación. El tratamiento dental debe llevarse a cabo cuando la cuenta de tus glóbulos blancos está elevado, para prevenir infecciones.
  • Pregúntale al oncólogo qué efectos secundarios puedes esperar del tratamiento contra el cáncer. Si es necesario, el oncólogo puede recetarte algún medicamento para estimular la producción de saliva, o un antiséptico que te ayude a manejar los efectos secundarios de la terapia.
Recuerda que tu salud bucal es parte de la salud de tu organismo. Si conservas sanos tus dientes y tus encías, no sólo contribuyes a que las terapias contra el cáncer sean más efectivas, sino que ayudas también a tu bienestar general después de que termine el tratamiento.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 11 de julio de 2011

Tipos de frenillos (frenos) y por qué se necesita este tratamiento de ortodoncia


¿De metal, blancos o invisibles? Los frenillos (frenos) de hoy ya no son lo que eran: son más avanzados y disimulados. Si bien todavía existen algunos de metal, hoy hay alternativas que los hacen prácticamente invisibles. Aquí te contamos por qué son necesarios los tratamientos de ortodoncia, tanto en los niños como en los adultos, y qué tipo de frenillos hay.
Algunos niños no ven la hora de usarlos mientras que otros no encuentran tan atractiva la idea de tener frenillos (frenos). A través del tiempo, los aparatos de ortodoncia han sido protagonistas en series televisivas, películas y hasta videos musicales. Miley Cyrus, Cindy Crawford y Tom Cruise, son algunas de las personalidades que han pasado por uno de estos tratamientos en algún momento de su vida.
¿Sabes por qué a veces es necesario utilizar frenillos u aparatos de ortodoncia? Porque los dientes, no están derechos, no están alineados o la mordida no es precisa. Esto se llama maloclusión, que significa “mala mordida” y puede producirse porque los dientes están apiñados, porque hay dientes de más o dientes ausentes o porque la mandíbula no está alineada.
La mayoría de las maloclusiones son heredadas, aunque a veces pueden ser adquiridas, por ejemplo en accidentes, por la pérdida temprana o tardía de los dientes de leche o por chuparse el dedo pulgar por mucho tiempo.
Para corregir estas situaciones se utilizan los aparatos de ortodoncia, que enderezan los dientes ejerciendo presión constante sobre ellos y manteniéndolos en una posición fija durante período determinado de tiempo. Estos tratamientos, que antes eran más comunes en los niños, hoy también pueden ser utilizados en los adultos con resultados exitosos.
En el pasado, los frenillos o frenos sólo eran de metal, por eso eran tan notorios y resaltaban sobre el blanco de los dientes ni bien la persona que los llevaba delineaba una sonrisa. Con los avances médicos y tecnológicos, los materiales se fueron ampliando y hoy hay varias posibilidades, algunas de ellas prácticamente invisibles.
Incluso, cuando la preocupación es estética, lo más reciente en el tratamiento de ortodoncia se denomina, justamente, aparatos “invisibles”, los que están compuestos por alineadores claros, removibles, de plástico moldeado, que mueven los dientes a nuevas posiciones.
Los frenillos pueden estar armados con diferentes componentes, de distintos materiales. Los principales son los soportes o corchetes y los alambres.
La parte que aguanta los alambres, denominada soportes o corchetes, puede ser de acero inoxidable, transparente o del color de los dientes, de cerámica o de plástico. En general, los soportes se pegan al frente de los dientes, pero en algunos casos estos pueden ponerse en la parte posterior de ellos para ocultarlos.
En cuanto a los alambres que se usan para los frenillos (frenos), también se notan menos que antes, son mejores y más pequeños, ya que se fabrican con materiales muy avanzados, y ejercen una suave presión constante sobre los dientes, lo que hace que el proceso del movimiento de los dientes sea más rápido y cómodo.
¿Has usado frenillos (frenos) alguna vez?, ¿estás pensando en hacerlo? Habla con tu dentista sobre las distintas posibilidades que puedes utilizar y anímate. Recuerda que hoy ya no es necesario que tu boca se vea como la de un robot cuando utilizas ortodoncia. Por el contrario, podrás sonreír durante todo el proceso y al final tendrás una sonrisa aún más agradable.

Tomado de Vida y Salud

martes, 19 de abril de 2011

Consejos para proteger la sonrisa de tu bebé


El deterioro de la dentadura comienza apenas aparecen los dientes de leche y, si no se trata, puede resultar en la endodoncia. Según una reciente encuesta de la American Academy of Pediatric Dentistry, la mayoría de los padres no saben lo importante que es cuidar la salud bucal de su bebé: no llevan a sus hijos al dentista hasta cumplir los 2 años, y para ese entonces puede ser muy tarde.
Un nuevo estudio de Pediatric Dentistry descubrió que los niños que no van al dentista hasta los 2 ó 3 años, tienen mayor riesgo de necesitar tratamientos reconstituyentes o visitas de urgencia que pueden poner en peligro su salud y costar más dinero a los padres a largo plazo. Pero el deterioro dental se puede evitar:
  • Quita a tu bebé del biberón entre los 12 y 14 meses de edad.
  • Una vez que le aparezca el primer diente y empiece a comer alimentos sólidos, amamántalo con menos frecuencia.
  • Evita usar los sippy cups porque extienden el tiempo en que los dientes están en contacto con el azúcar de la bebida.
  • Dale agua en pequeños sorbos entre los 6 meses y 1 año, para que ésta sea su bebida de preferencia más adelante.
  • Después de cada comida, límpiale las encías con una toalla húmeda, y cuando aparezcan los dientes, con un cepillo para bebés y pasta dentífrica infantil.
  • A la hora de acostarlo, pon agua en vez de jugo, leche o fórmula en el biberón.
  • Lleva a tu bebé a un dentista pediátrico antes de que cumpla un año. Luego, cada seis meses.
  • Si su agua no contiene suficiente flúor, dale suplementos a los bebés mayores de 6 meses.

Tomado de Vida y Salud

domingo, 10 de abril de 2011

Recomendaciones para combatir el bruxismo (apretar los dientes)


El bruxismo se refiere a apretar o rechinar los dientes de manera involuntaria. En esta sección ya hemos hablado acerca de esto, pero en esta oportunidad te damos algunas recomendaciones para que no aprietes los dientes. ¡No te las pierdas!
¿Bruxismo? Si estás en este momento apretando los dientes y no te habías dado cuenta, sufres de esta condición. Inconscientemente, y debido a la tensión acumulada en las mandíbulas, muchas personas aprietan o rechinan sus dientes, incluso durante la noche. En ocasiones, el bruxismo puede ser leve y no necesita tratamiento. Pero si es severo, o si se presenta con mucha frecuencia es perjudicial para tu salud porque te puede causar problemas en la mandíbula, dolores de cabeza, y por supuesto, puede dañar y desgastar tus dientes.Si sufres de bruxismo, tal vez tu dentista se dará cuenta por el estado de tus dientes o porque le cuentes los síntomas que te causa. Hay ciertas medidas que puedes tomar para prevenir apretar o rechinar los dientes, que tienen que ver con sus causas.
Por ejemplo, si el estrés es lo que te causa que aprietes tus dientes y los hagas rechinar, entonces debes buscar maneras de relajarte y sobrellevarlo. Puedes preguntarle a tu médico sobre técnicas de relajación para deshacerte del estrés, como hacer ejercicio, ir a terapia, practicar yoga o meditación y en ocasiones, hasta tomar medicamentos para relajar tus músculos.  Si aprietas tus dientes durante la noche sin darte cuenta, tu dentista probablemente te indicará que uses una barrera protectora o férula (que se puede hacer a la medida) para cuidar tus dientes. Estas barreras cubren los dientes en su totalidad, y se parecen a aquellas que usan los deportistas para proteger su dentadura de daños causados por el contacto o los golpes.
Pero además de todo esto, existen algunas formas de evitar que aprietes tus dientes y les causes daños a largo plazo. Estos consejos te pueden ayudar:
  • Evita abusar del alcohol, ya que el bruxismo tiende a intensificarse cuando lo consumes.
  • No muerdas lapiceros, lápices ni nada que no sea comida. Tampoco comas chicle o goma de mascar todo el tiempo, porque de esa forma estás acostumbrando a tus mandíbulas y a tus dientes a que tienen que estar mascando con frecuencia.
  • Evita el consumo de alimentos y bebidas que contienen cafeína, ya que pueden estimular a tus músculos porque producen adrenalina. Algunos ejemplos de estos alimentos incluyen: el chocolate, el café y las sodas.
  • Procura tomar consciencia de cuándo estás apretando los dientes. Cuando te des cuenta de que lo estás haciendo, relaja la mandíbula y pon tu lengua entre tus dientes delanteros para relajar los músculos.
  • Si tu bruxismo se presenta durante la noche, practica técnicas de relajación antes de irte a dormir. Puedes tomar un baño caliente, respirar y masajearte suavemente las mandíbulas (justo donde se unen, cerca del oído) con un paño mojado con agua tibia.
Si sigues estos consejos, tal vez puedas darle una mano al cuidado de tus dientes. Es bueno recordar que el bruxismo en la mayoría de los adultos tiene orígenes o causas psicológicas. El estrés, la ansiedad, tu nivel de agresividad, tu hiperactividad o si eres muy competitivo, influyen en que tus mandíbulas y otras partes de tu cuerpo se pongan tensas.
En los niños, el bruxismo se da cuando están desarrollando la mandíbula y les están saliendo los dientes. Pero por lo general, en ellos esta condición es pasajera y desaparece durante la adolescencia.
Habla con tu odontólogo (dentista) para que sepas si estás apretando los dientes inconscientemente. Entre los dos pueden buscar soluciones que te ayuden a cuidar y preservar tu dentadura y a evitar su desgaste. ¡Dile no al estrés y despídete del bruxismo!
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 23 de febrero de 2011

¿Qué son y cómo se usan las amalgamas?

Necesitas una amalgama dental y te preguntas de qué se trata, cómo se coloca, si te dolerá o si puede causarte algún riesgo. No te desesperes, las amalgamas dentales han sido utilizadas por más de 150 años. En este artículo te contamos con más detalle sobre este material que te permitirá mantener tu boca más saludable.

Luego de ver a su dentista por un molesto dolor de muelas, Pedro volvió preocupado porque le dijo que debería quitarle una caries (picadura) y luego ponerle una amalgama. No tiene idea de lo que eso significa y el sonido mismo de la palabra le sonaba a algo malo. Sin embargo, en este caso, nada está más lejos de la realidad.

Si tu dentista te dice que necesitas una amalgama se está refiriendo a un material compuesto por mercurio y otros metales, generalmente plata, estaño y cobre, que sirve para cubrir daños en tu dentadura, como el hueco que queda al eliminar alguna caries. Es parte de un tratamiento y constituye un tipo de relleno o empaste dental.

Esta técnica se ha empleado por más de 150 años y no representa un riesgo para la salud. Al ser un compuesto de metal, puede ser de color dorado o plateado y por eso a mucha gente no le resulta atractivo, ya que no se parece en nada a los dientes.

Para resolver este inconveniente, a lo largo del tiempo se han desarrollado otro tipo de materiales. Por ejemplo, hoy existe un tipo de relleno dental que se realiza con plástico y vidrio, de un color parecido a los dientes, conocido como rellenos de resina compuesta.

Con respecto a las amalgamas de metal, estas fueron estudiadas a lo largo del tiempo, ya que como están hechas con mercurio se dudaba acerca de la posibilidad de que este material afectara a la salud de las personas. Por ejemplo, se temía que pudiesen provocar Alzheimer, autismo y esclerosis múltiple. Pero esto ha sido ampliamente evaluado y hoy son muchas las organizaciones que avalan el uso de este tipo de relleno para los dientes, y consideran que sigue siendo una de las alternativas más duraderas y económicas.

Sin embargo, existe una recomendación para las mujeres embarazadas y para las personas que padecen de enfermedades crónicas y necesitan realizarse un tratamiento dental, ya que en esos casos pueden desarrollar mayor sensibilidad al mercurio. Si es tu caso, te aconsejo que hables con tu odontólogo u odontóloga (dentista) al respecto para considerar cuáles podrían ser las mejores alternativas para un tratamiento sin riesgos.

Es posible que algunas personas puedan sufrir alguna reacción alérgica al metal de las amalgamas, pero esto no ocurre con frecuencia. Si tú sabes que eres alérgico a alguno de estos metales y está en tus antecedentes médicos, déjale saber a tu dentista para poder prevenir esta situación.

Si te ponen una amalgama, podrías notar una sensación diferente durante las primeras semanas, también podrías sentir molestia en los dientes que están junto al que fue reparado. Todo esto es normal y debería desaparecer luego de una o dos semanas. Si esto persiste o si tienes dolor, deberías notificarle a tu dentista y volver a consultar con él o ella para descartar que no haya complicaciones.

Como siempre, para mantener tu amalgama y el resto de tus dientes en buenas condiciones, se recomienda que sigas una buena práctica de higiene bucal, que incluye:

  • Visitas periódicas al dentista para que te haga tu limpieza dental.
  • Cepillarte los dientes con pasta con flúor, mínimo dos vece al día.
  • Utilizar hilo dental, al menos una vez al día.

Con el tiempo, es posible que el relleno se gaste, se rompa o se afloje. En estos casos tu dentista tomará las medidas necesarias para repararla. Muchas veces no te darás cuenta de esto, pero si lo notaras, si tienes sensibilidad en las encías o si tienes cualquier molestia haz una cita para resolverlo y que vuelvas a masticar cómodamente.

Ahora que sabes lo que es una amalgama, ya puedes ir con tranquilidad a tu dentista y recibir el tratamiento que necesites, para recuperar tu salud oral y volver a lucir una agradable sonrisa.


Tomado de Vida y Salud

jueves, 25 de noviembre de 2010

Piercing (perforación cosmética) en la boca: ¿qué complicaciones puede causar?



Probablemente conozcas o hayas visto a personas con perforaciones corporales (lo que se conoce como piercing por su traducción en inglés), ya sea en las orejas, los labios, las fosas nasales, el ombligo, la lengua o incluso las mejillas. Tal vez te parezca que las perforaciones en el cuerpo son atractivas y estás considerando hacerte alguna, pero ¿son seguras?, ¿es una buena idea hacerse una perforación?, ¿es lo mismo hacerla en las orejas que en la boca?, ¿qué tendrías que tener en cuenta antes de decidir hacerte una perforación en la boca?

Las perforaciones corporales (piercings) se ven con frecuencia, algunos las consideran “arte corporal”, y se refieren a una perforación o un pinchazo con una aguja en diferentes partes del cuerpo, en donde luego la persona se coloca una alhaja. Por eso, como ocurre con toda lesión, pueden provocar varias complicaciones. No solamente pueden causar dolor e inflamación, sino que también pueden infectarse, sobre todo si no se realizan en condiciones de higiene óptimas.

Por eso, si estás pensando en hacerte un piercing, primero investiga y asesórate bien. Es una buena idea saber cuáles son los riesgos y de qué manera te puedes proteger de infecciones u otras complicaciones que se puedan desarrollar. Las partes del cuerpo que se perforan con más frecuencia son las orejas, las fosas nasales y el ombligo. Otros eligen la lengua u otras partes de la boca.

Al igual que para las orejas, la joyería de metal utilizada en los piercings o las perforaciones bucales cosméticas viene en diferentes estilos, como aretes, barras y argollas (debes tener en cuenta el material del cual está hecha para evitar reacciones alérgicas, en general se utiliza acero quirúrgico, oro sólido de 14 o 18 kilates, niobio, titanio o platino). Sin embargo, perforarse la lengua, los labios o las mejillas implica un riesgo mayor para la salud que perforarse las orejas. Incluso, sin complicaciones, el tiempo que tardan en sanar estas áreas es más lento, es de cuatro a seis semanas.

Uno de los problemas más comunes con las perforaciones o piercings en la boca (y también en la nariz) son las infecciones, ya que en esas zonas viven millones de bacterias. Además, con el paso del tiempo, las perforaciones en la lengua pueden dañar los dientes y, al igual que las de las mejillas y los labios, y pueden traerte problemas con las encías. Otros inconvenientes que puedes tener son:

Hemorragia prolongada: si la aguja atraviesa un vaso sanguíneo durante la perforación, puede producir una hemorragia que sea difícil de controlar y causar una pérdida importante de sangre.

Dolor e inflamación: en casos extremos, la lengua gravemente inflamada puede bloquear la vía respiratoria y causar dificultad para respirar.

Dientes astillados: el contacto con la joyería bucal puede fracturar los dientes y romper restauraciones, como las coronas o las fundas.

Daño a las encías: la joyería de metal puede hacer que las encías se retraigan, esto hace que la raíz del diente sea más vulnerable a las caries y a la enfermedad periodontal.

Interferencia con la función bucal normal: el arete puede causar una secreción excesiva de saliva, puede dificultar la pronunciación correcta de las palabras y causar problemas para masticar y tragar.

Enfermedades transmitidas a través de la sangre: los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (National Institutes of Health) han identificado a este tipo de perforaciones (piercings) como un posible factor de transmisión de la hepatitis B, C, D y G. También se puede transmitir el VIH.

Endocarditis, una inflamación de las válvulas o de los tejidos cardíacos: la lesión creada durante la perforación le da a las bacterias bucales la oportunidad de ingresar al torrente sanguíneo (la sangre) viajando al corazón, y aumentando el riesgo de desarrollar una infección cardíaca.

Si decides hacerte un piercing, busca un lugar seguro que use idealmente use agujas nuevas y equipo esterilizado y que te brinde atención profesional. Si la perforación va a ser en tu boca, consulta con tu odontólogo antes. Así podrás conservar una linda sonrisa, más allá de las tendencias que estén de moda.

Tomado de Vida y Salud