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lunes, 22 de octubre de 2012

¿Está listo tu hijo para practicar un deporte?

Si quieres darles a tus hijos un beneficio que durará toda la vida, crea en ellos el hábito de practicar deportes lo más temprano posible. El deporte es bueno para la salud de los niños, porque les ayuda a desarrollarse física y mentalmente, fortalece sus músculos y sus huesos, incrementa su capacidad cardiovascular, combate la obesidad, les da destreza y flexibilidad física y los enseña a coordinar sus movimientos y a relacionarse con los demás. Pero es importante que sepas cuándo están listos tus hijos para las demandas de cada deporte.

Para muchos adultos, hacer ejercicio es trotar o sudar en las máquinas del gimnasio. Para los niños, es diversión: patinar, montar en bicicleta, nadar en la playa o la piscina, correr detrás o junto a sus amiguitos… La actividad física es parte natural de sus vidas, igual que comer y dormir. Pero cuando se trata de los deportes, los niños tienen más éxito y los disfrutan más cuando alcanzan la capacidad física, mental y social que requiere cada uno.

• De 2 a 5 años. Entre esas edades, el niño no tiene todavía la capacidad motora ni el poder de concentración para los deportes organizados. El que más se recomienda en esta etapa es la natación. Es el más adecuado para los niños pequeños. Les enseña coordinación, resistencia, equilibrio y disciplina. El niño puede aprender a desplazarse en el agua, aunque todavía no se mantenga de pie en tierra firme. Pero hay otras actividades físicas como correr, saltar, bailar, lanzar una pelota y atraparla que también les benefician y les permiten experimentar, explorar y copiar lo que ven hacer a otros (por ejemplo, a sus padres o sus hermanitos mayores).

• De 6 a 9 años. A los 6 años, los niños ya tienen la capacidad motora básica para los deportes organizados sencillos. Pero todavía carecen de la coordinación de ojos a manos, necesaria para los deportes más complejos, y tampoco están listos para comprender y recordar conceptos o estrategias complicados. Los mejores deportes para ellos son aquellos que pueden adaptarse a niveles básicos y que se concentran en las capacidades motoras básicas. Esto incluye correr, nadar, esquiar (en la nieve o en el agua), jugar baloncesto y tenis, y practicar gimnasia deportiva y artes marciales.

• De 10 a 12 años. En esa etapa, los niños suelen estar listos para deportes más complejos. Ya tienen la capacidad motora y mental para deportes que requieran trabajo en equipo y planeamiento de estrategias. Según los expertos, las actividades físicas a esas edades deben concentrarse en el desarrollo de las habilidades, diversión y participación. Son apropiados los deportes aeróbicos, los de lucha y artes marciales y los de equipo.

En cualquier caso, aquí te ofrecemos algunas guías generales:

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sábado, 11 de agosto de 2012

Cuando tu bebé nace con Síndrome de Down

Ya pasaron los 9 meses y el momento de abrazar a tu pequeñito o pequeñita es el más feliz. Pero ¿qué pasa si el bebé con el que tanto soñaste nace con Síndrome de Down? Al principio puede ser una noticia difícil de enfrentar, pero gracias al amor, vas a ver que ese bebé, es de cualquier manera, una bendición.

Durante el embarazo, las mamás sueñan con el momento de por fin tener a su bebé en brazos. ¡Qué lindo momento poder conocerlo(a)! Te apuesto a que si has pasado por esa experiencia, fueron muchas las veces que te quedaste imaginando cómo sería la cara de tu bebé, y cómo sería ese momento del parto.

Como muchas situaciones en la vida, nadie puede predecir qué va a suceder durante un nacimiento. Puede que tengas un parto corto, que sea largo, que sea natural o que tengan que hacerte cesárea. Y de seguro, a esta altura, después de tanta espera, lo único que importa es que tu bebé nazca sano. Pero, ¿y qué pasa si tu bebé nace con Síndrome de Down? Si bien hoy en día existen exámenes especializados para determinar si el bebé en camino tiene esta condición, muchas mujeres optan por no hacérselo y se llevan esta sorpresa en el momento del nacimiento.

Algunas madres que han pasado por esta experiencia, cuentan que al principio sintieron angustia y tristeza. Pero luego, se dieron cuenta de que aunque ese bebé haya nacido con el Síndrome de Down, es un bebé al que aman y cuidan con un cariño especial. Además, si te llegara a suceder, vas a entender que en realidad tener Síndrome de Down no es lo que define a tu hijo(a), pues es único(a) como cualquier persona y va a traerte millones de alegrías.

Es normal que si te sucede y no estabas preparada, sientas muchas emociones encontradas. Busca el apoyo de tu familia para superar ese impacto inicial, infórmate acerca del Síndrome de Down, busca grupos de apoyo para padres de niños con este síndrome y ¡disfruta a tu bebé! Crece tan rápido que no lo podrás creer.

El Síndrome de Down es un trastorno genético que resulta de tener una copia adicional del cromosoma 21. Por eso, se conoce como Trisomía 21. Un error en la división de las células provoca que haya 47 cromosomas, en lugar de 46. Recuerda que en el momento de la concepción, el bebé hereda 23 cromosomas de la madre y 23 del padre. Pero cuando hay material genético adicional (un cromosoma de más) se produce un retraso en la forma en que un bebé se desarrolla física y mentalmente.

Típicamente los niños(as) tienen una cara plana, los ojos tienden a tener una ligera inclinación hacia arriba, la nariz es respingada con los orificios nasales dirigidos hacia arriba y la raíz hundida. Su lengua tiende a protruir (salir un poco) ya que su boca tiende a ser pequeña, sus orejas también tienden a ser pequeñas y localizadas un poco bajas. Su cuello tiende a ser corto y ancho. Sus brazos y sus piernas tienden a ser un poco cortos, al igual que las manos y sus dedos y tienen solamente un pliegue en la palma de las manos. Su discapacidad intelectual varía de ligera a moderada.

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miércoles, 27 de junio de 2012

¿Cómo aprenden los bebés?

Es cierto aquello de que los bebés aprenden tanto como absorbe una esponja. Cada día es un nuevo descubrimiento para ellos, y desde que nacen, su cerebro empieza a aprender a una velocidad impresionante. Aquí te cuento cómo aprenden los bebés y qué puedes hacer para estimular ese proceso con tu creatividad y amor.

Desde que nacen y abren sus ojos al mundo, los bebés aprenden. Empiezan a descubrir nuevas sensaciones, sonidos, colores, sabores; sienten el amor, sienten la alegría; saben que cuando tienen hambre y lloran, mamá les da de comer; es el inicio de su viaje por la vida. Se sorprenden con cada cosa que ven y aunque cuando son muy pequeñitos no pueden hablar, ellos están procesando toda la información en su cerebro y cuando les hablas, entienden. Esos sonidos que parecen no tener sentido para los adultos, son su forma de comunicarse. Tarde o temprano, esos “Gaga, gugú” se van a convertir en palabras.

Desde muy pequeñitos, los bebés pueden diferenciar caras y objetos: formas, tamaños y colores. También saben diferenciar las voces de sus padres de las de otras personas.

Tú, como mamá o papá, eres la primera o el primer maestro(a) de tu bebé. Su desarrollo está ciento por ciento influenciado por el cuidado y el amor que les brindas y las experiencias que comparten. Mientras más amor reciban los bebés, se sienten más seguros, pueden conectar bien las ideas y la información y crecen sanamente.

El tiempo que compartes cuando juegas con ellos es esencial, pues interactúan contigo y es entonces cuando más aprenden. Toma nota de cómo aprender jugando:
  • Usa tu cara y tu voz para hacer gestos y sonidos divertidos. Para los bebés, tu voz y tu cara son mucho más interesantes que los juguetes.
  • Haz movimientos, gestos y sonidos que tu bebé pueda imitar. Copia lo que tu bebé hace y luego invítalo a que lo vuelva a hacer. Esto le enseñará el concepto de tomar turnos y así aprenderán a comunicarse.
  • Repíteles una y otra vez. Juega con ellos juegos repetitivos, pues de esa manera ellos practican hasta que entienden cómo funciona algo.
  • Léeles y cuéntales historias. Establecer hábitos de lectura a temprana edad le ayudará a tu bebé a aprender en el futuro. Además, es importante para el desarrollo del lenguaje.
Recuerda que a los bebés les encanta explorar y que su forma de hacerlo, es llevándose objetos a la boca. Ten cuidado de que no se metan a la boca nada demasiado pequeño porque se pueden ahogar. Cómprales juguetes que vayan de acuerdo a su edad.

No te olvides que el descanso es esencial para tu bebé. Así que puedes intercalar actividades y juegos con siestas durante el día.

Cada bebé es diferente y su respuesta a los estímulos también va de acuerdo con su personalidad. Lo importante es que le enseñes jugando y te diviertas tú también.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 8 de diciembre de 2010

¿Puedo tomar alcohol durante mi embarazo?


La recomendación sigue siendo que no, aunque un estudio reciente detectó que el consumo ligero de este tipo de bebidas luego del tercer mes de embarazo no daña el desarrollo normal del bebé. Pero esta investigación puede llevar a confusiones. Sigue leyendo para que, si te llegaras a cruzar con este estudio, sepas en detalle lo que dice y así no corras el riesgo de confiarte y terminar por hacerle daño a tu bebé.
El alcohol y el embarazo son como el agua y el aceite. Seguramente sabrás que una de las primeras recomendaciones si estás embarazada, es que te despidas de las copas. Pero, recientemente, muchos medios publicaron una noticia que puede causar interrogantes y hasta confusión en relación al tema de tomar alcohol durante el embarazo: “Las mujeres que toman una o dos bebidas alcohólicas por semana durante el embarazo no dañan el desarrollo del comportamiento o intelectual de sus hijos”.
¿Significa esto que puedes salir a festejar sin preocuparte o que puedes tomar alcohol cada vez que te plazca? ¡Por supuesto que no! Se sigue recomendando evitar el alcohol durante todo el embarazo.
Entonces, ¿de dónde surge la afirmación de que las bebidas alcohólicas (en moderación) durante el embarazo no son tan malas?
Estos datos surgen de un estudio desarrollado por unos científicos británicos, que consideraron una muestra representativa de 11,513 niños británicos que nacieron entre septiembre del 2000 y enero del 2002, cuyas madres fueron consultadas sobre sus hábitos en relación con las bebidas alcohólicas durante el embarazo y sobre la conducta de sus hijos a los 3 años. Además, a los 5 años se midió formalmente el avance conductual e intelectual de los niños.
Las madres fueron clasificadas como abstemias (que no bebieron ninguna bebida alcohólica), bebedoras ligeras (1 o 2 copas por semana), moderadas (entre 3 y 6 copas semanales) y fuertes o compulsivas (7 o más copas de alcohol por semana o seis copas de una vez).
En base a esta clasificación, lo que los investigadores del University College de Londres detectaron es que “hasta los 5 años no hay mayor riesgo de resultados negativos en el desarrollo socio-emocional o cognitivo en los niños nacidos de madres que bebían no más de una o dos unidades de alcohol por semana durante el embarazo”. Es decir, que los hijos de las “bebedoras ligeras” (o que toman alcohol ocasionalmente) no tuvieron problemas a la hora de desarrollarse emocionalmente, de interactuar en la sociedad, ni de comprender el mundo que los rodea.
Pero si bien no se encontraron grandes consecuencias en el desarrollo de los niños nacidos de madres que bebieron con moderación, mi recomendación es que NO consumas alcohol durante el embarazo. ¿La razón? existen muchos más estudios científicos que sí demuestran los efectos que puede tener el consumo de alcohol en exceso durante el embarazo, que tiene efectos dañinos en el feto e incluso, que puede llevar a discapacidad y a problemas médicos permanentes en el niño después del nacimiento.
Si estás tentada, recuerda que el alcohol que tú bebes también lo consume tu bebé, ya que el alcohol viaja a través de la sangre hasta la placenta, que es el órgano que se desarrolla durante el embarazo para proporcionarle los nutrientes al feto.
Y como el alcohol se asimila (descompone) mucho más lentamente en el cuerpo del bebé que en un adulto, el nivel de alcohol en la sangre del bebé permanecerá elevado por más tiempo que en la madre, lo cual es muy peligroso y puede causarle daños de por vida.
¿Cuáles son los daños que puede causar el alcohol en tu bebé? Los efectos o consecuencias se conocen como Trastornos del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF) o Síndrome del Alcoholismo Fetal (SAF) e incluyen problemas físicos, de conducta y de aprendizaje. Por ejemplo: crecimiento deficiente mientras el bebé está en el útero y después de nacer, problemas de succión y del sueño cuando son bebés, disminución del tono muscular y mala coordinación, defectos cardíacos, problemas de audición, de la vista, de los riñones y de los huesos. Características faciales anormales (como un espacio liso entre la nariz y la parte superior del labio), cabeza pequeña, estatura y peso más bajos que el promedio, conducta hiperactiva, dificultad para prestar atención, mala memoria, discapacidades en el aprendizaje y retrasos en el habla y el lenguaje.
La buena noticia es que todo esto se puede prevenir al 100%. Evitando el alcohol durante el embarazo cuidas la salud de tu bebé y la tuya. Una vez que haya nacido, ya habrá tiempo para brindar.

Tomado de Vida y Salud