DESPACHOS A TODO EL PAÍS
Mostrando las entradas con la etiqueta caspa. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta caspa. Mostrar todas las entradas

lunes, 16 de abril de 2012

Cómo lidiar con un problema común y molesto: piojos en la cabeza

 
Los piojos son parásitos molestos y sumamente contagiosos que pueden afectar lo mismo a los niños que a los adultos. Y no creas que se trata de falta de limpieza: ellos se trasladan con una velocidad extraordinaria de una cabeza a otra y depositan sus liendres hasta en la más limpia de las cabelleras. Pero no te desanimes: aquí te contamos algunas recomendaciones para evitar, eliminar y mantener a estos desagradables insectos lejos de tu familia y de tu hogar.

Cuando se dice de otra persona que es un “piojoso”, por lo general lo que se quieren decir es que se trata de alguien sucio y descuidado. Es que muchos lo consideran así, aunque se trate de un mito: cuando estos pequeños insectos deciden elegir una nueva cabeza para alimentarse, los piojos también prefieren los cabellos limpios y brillosos, y no distinguen entre sexo, edad ni posición social.

Los piojos son insectos parasitarios que viven en las cabezas de las personas y se alimentan de su sangre. En general se depositan detrás de las orejas o en el área de la nuca y provocan una sensación de cosquilleo en el cabello, mucha picazón e irritación y hasta pueden causar infecciones que, en realidad se deben a tanto rascarse. A veces, también pueden formar protuberancias o pequeños granitos rojizos en el cuero cabelludo, en el cuello y en los hombros. También se pueden ver como caspa, pero a diferencia de la caspa, no se puede quitar cuando se cepilla el cabello.

Aunque no tienen alas, los piojos son sumamente contagiosos y pueden pasar de una persona a otra por el contacto cercano, con un abrazo, por ejemplo, o por compartir peines y cepillos de pelo o ropa como gorras, bufandas, toallas o sábanas.

Por eso, el colegio, el transporte público, el club y los pijama party son situaciones ideales para que estos insectos del tamaño de un grano de arroz pasen de una cabeza a la otra, desparramando sus huevos. ¡Y cada piojo hembra puede poner más de 100 liendres en su vida!

¿Estás por gritar? Espera un momento. Si de repente descubres que tus niños llegan a la casa con piojos, hay forma de controlarlos y eliminarlos. Para ello puedes usar algún producto para la pediculosis (así se nombra a esta situación), que puede ser de venta libre o bajo receta, como champús o lociones que puedes adquirir fácilmente en la farmacia.

Se recomienda que uses estos productos con un peine fino especial, de dientes pequeños y juntos, especialmente diseñado para eliminar piojos y sus liendres. Mójale el cabello a tu hijo por sectores y pásale el peine con mucha calma, parte por parte y sin levantarlo hasta que recorras por completo desde el cuero cabelludo hasta las puntas, arrastrando todos los piojos y liendres que encuentres. Luego, repite el tratamiento cada tres o cuatro días, por dos semanas, para asegurarte que no quede nada (ni un piojo) en la cabeza de tu hijo.

Antes de iniciar el tratamiento, revisa a todas las personas en tu casa y aplícaselo a todos los que se hayan contagiado al mismo tiempo. Así evitarás que los piojos sigan circulando indefinidamente. Además, avísales en la escuela para que revisen a todos los niños en sus casas, ¡qué no te de vergüenza!

Luego, mientras estás tratando a tus niños contra los piojos, recuerda que debes lavar con agua caliente todo aquello que haya estado en contacto con la cabeza de tus niños, como su ropa y la ropa de cama; aspira todos los artículos de tela, como la alfombra, los muebles y hasta las sillas del auto, y si hay objetos que no puedes o no quieres lavar, mételos en bolsas plásticas selladas durante dos semanas. Esto es necesario ya que los piojos pueden vivir hasta 2 días fuera de la cabeza y las liendres, hasta 1 semana.

El prevenir que los piojos ataquen a tus hijos puede ser difícil, pero si te enteras que algún amigo o compañero los tiene, revisa la cabeza de tus hijos al menos una vez por semana para controlar si se ha contagiado o no. Cuanto antes detectes a estos molestos parásitos, más fácil será combatirlos.

Además, pídeles a los niños que no compartan peines, cepillos ni accesorios para el cabello; que no se prueben gorros ni sobreros de otros niños y que usen su propia almohada y toallas, en caso de que vayan a dormir a la casa de algún amiguito.

Con estas sencillas medidas podrás evitar que estos desagradables insectos se desparramen por todos lados en tu hogar, y también podrás mantener las cabezas limpias y libres de piojos y liendres.

Tomado de Vida y Salud

jueves, 16 de diciembre de 2010

¿Perros antialérgicos?

¿Es bueno tener una mascota con niños pequeños? Si bien no existe una respuesta absoluta, un nuevo estudio sugiere que tener un perro desde muy temprana edad ayudaría a evitar el desarrollo de alergias de los niños. No sucedería lo mismo con los gatos. Aquí te contamos más detalles sobre este tema que involucra las mascotas, los niños y las alergias.

Las alergias en los niños es un tema que le preocupa a muchos padres, porque afecta la calidad de vida de sus pequeños y en ocasiones hace que tengan que tomar medicamentos y que tengan que estar muy atentos a lo que les causa las reacciones alérgicas. Laura, es madre de dos niños que padecen de alergias y me dice con desconsuelo: ¡Cómo quisiera que las alergias no existieran!

El caso de Laura es muy común. Muchos padres de familia temen que sus hijos sufran de alergias. ¿Cuál es la solución para prevenirlas? ¿Podría ser tener como mascota a un perro?

A primera vista parece contradictorio (se asocia a las mascotas con las alergias), pero un estudio reciente dio algunos indicios sobre cómo el que los niños tengan un perro desde que son pequeños podría ayudar a los chicos a desarrollar defensas y a evitar la aparición de alergias o eczemas. El análisis también se realizó con gatos pero en ese caso los resultados no fueron los mismos y no hay señales de que los felinos ayuden a los niños del mismo modo en que lo haría el llamado “mejor amigo del hombre”.

Sin embargo, estos resultados -publicados en el Journal of Pediatrics- no prueban que los cachorros sean protectores y que los gatos no lo sean para los niños propensos a tener alergias, sino que se suman a una relación compleja entre la mascota familiar y la salud infantil. Por eso, la doctora Tolly G. Epstein, profesora asociada de la Facultad de Medicina del University of Cincinnati, en Ohio, en Estados Unidos, y coautora del estudio, destaca que aún es demasiado pronto para recomendarles a los padres si deberían tener a un perro o a un gato en casa o no.

Si bien distintos estudios sobre el comportamiento infantil sugieren que la interacción de los niños con los animales domésticos proporcionan beneficios emocionales y físicos, no es lo mismo cuando se trata de los niños que ya sufren de asma o de alergias. En este caso, es muy probable que tener mascotas sea contraproducente. ¿Por qué? Porque quienes padecen asma tienen 2 o 3 veces más posibilidades de ser alérgicos a las mascotas que los niños que no tienen este problema.

Una persona que es alérgica a los animales es alérgica a las proteínas que se encuentran en la caspa o en las escamas de la piel, la saliva y la orina de los animales. El pelo acumula fácilmente estas partículas que producen alergias (o alergenos), pero no es el que las produce en sí mismo. Por eso, no es cierta la creencia según la cual ciertas razas de perros y gatos no desencadenan reacciones alérgicas, básicamente porque pierden menos pelos. Todos los animales de sangre caliente pueden provocar este tipo de reacciones; incluso los pájaros u otros que viven en jaulas.

Si tu hijo tiene asma, lo ideal es que no haya mascotas en la casa pero si ya las tienen hay que controlar que no le provoque las reacciones alérgicas. Puedes consultar con el pediatra o con el especialista (alergólogo, etc.) qué es lo más adecuado, y antes de desprenderte del animal, por doloroso que puede ser eso para toda la familia, puedes intentar algunas medidas preventivas. Por ejemplo:

Ayuda a tu hijo a tomar los medicamentos para la alergia, tal como le haya indicado el médico.

No permitas que la mascota entre en el dormitorio del niño; limpia a fondo su habitación, elimina el polvo frecuentemente y quita todo tipo de alfombras.

Si es posible, haz que la mascota tenga su espacio fuera de casa, en el jardín, por ejemplo.

Explícale a tu hijo que no debe alzar, abrazar ni besar a la mascota, tampoco debería cepillarla ni bañarla.

Asegúrate de que todos los miembros de la familia se lavan las manos luego de tocar a la mascota.

Consigue un purificador de aire con filtro HEPA.

Si tienes algún animal pequeño en una jaula, no se te ocurra colocarla en la habitación del niño con alergias (alérgico). Cuanto más lejos mejor, y recuerda que, si la jaula está cerca de un calefactor o un ventilador, podría diseminar alergenos por toda la habitación.

Si tienes un gato, no permitas que tu hijo se acerque al cajón de los excrementos y, del mismo modo que con las jaulas, colócalo lejos de los ventiladores.

Si todo esto no funciona, quizás debas buscarle un nuevo hogar a la mascota. En ese caso, asegúrate de hablar con tu hijo sobre esta decisión y, sobre todo, aclárale que esta medida no es por “su culpa”. Luego, ten en cuenta que posiblemente no hay ninguna mejoría en los síntomas durante un tiempo, ya que cuando un animal abandona una casa puede tardar hasta 6 meses en disminuir los niveles de alergenos a niveles similares a los de una casa sin mascotas. Y si vienen a visitarlo amigos con mascotas, recuerda de darle previamente la medicina que le haya recetado el pediatra. También recuérdale que se lleve su medicamento “de rescate” por si presenta una crisis.

Tomado de Vida y Salud