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viernes, 26 de octubre de 2012

Cirugía de reducción de los senos: lo que debes saber

Es cierto que la moda es aumentarse el tamaño de los senos. Pero aunque no tenga tanta cobertura por la prensa y tanta fama, la cirugía de la reducción de los senos también es un procedimiento al que muchas mujeres recurren por el deseo de tener una figura más armoniosa o para aliviar las molestias causada por los senos demasiado grandes. Aquí te hablo más acerca de la mamoplastía de reducción.

Aurora nunca tuvo problema con sus senos. Siempre los tuvo de buen tamaño y nunca tuvo la preocupación de aumentarlos para verse mejor. Al contrario, siempre fueron un rasgo llamativo de su figura. Sin embargo, luego de que tuvo sus dos hijos, sus senos, que ya eran grandes, aumentaron de tamaño y empezaron a causarle molestias en la espalda. Fue entonces que empezó a considerar la idea de hacerse una cirugía de reducción mamaria o mamoplastía de reducción.

Como su nombre lo indica, este procedimiento quirúrgico busca disminuir el tamaño de los senos y mejorar su posición. Mediante la cirugía de reducción mamaria, se logra reducir la grasa, el tejido glandular y la piel del seno para hacerlos más ligeros, firmes y pequeños. Esta cirugía también puede reducir el tamaño de la aureola que es la piel que rodea al pezón y su principal objetivo es mejorar la forma de los senos, aliviar alguna molestia asociada con el tamaño de los senos y lograr una mejor armonía entre el tamaño de las mamas y el resto del cuerpo.

En la mayoría de los casos, las mujeres que, como Aurora, buscan reducir el tamaño de sus senos, lo hacen por las siguientes razones:
  • Senos colgantes y piel estirada
  • Dolor crónico en la espalda, el cuello o los hombros
  • Irritación crónica de la piel debajo de los senos
  • Mala postura
  • Hendidura en la piel de los hombros debido a la presión del brassier o sostén
  • Dificultad para encontrar ropa que quede bien
  • Problemas de autoestima debido al gran tamaño de los senos
Como cualquier cirugía, la de reducción de senos o mamoplastía de reducción también puede acarrear riesgos y complicaciones. Es por eso que una vez que tomes la decisión, debes hablar con el especialista (un cirujano plástico certificado) para discutir ciertos aspectos que harán que la cirugía sea adecuada para ti.

El médico seguramente te preguntará lo siguiente:
  • Por qué quieres la cirugía y cuáles son las expectativas que tienes en cuanto al resultado.
  • Si tienes alguna condición médica, alergias a medicamentos y si estás bajo algún tratamiento médico.
  • Qué medicamentos estás tomando en el momento de la consulta, así como vitaminas, suplementos herbales, si fumas, bebes alcohol o usas drogas.
  • Si tienes antecedentes familiares de cáncer de mama; resultados de mamografías o biopsias que te hayan hecho con anterioridad.
  • Cirugías que hayas tenido antes.
Con esta información y luego de evaluar la condición y el tamaño de tus senos, el médico te hablará de los posibles riesgos, complicaciones y de las expectativas realistas que debes tener en cuanto a los resultados. Además, te explicará en qué consiste el procedimiento de la reducción de mamas, la anestesia y tomará fotos de tus senos para su expediente.

Se recomienda que te esperes para hacerte la cirugía de reducción de los senos hasta después de que hayas tenido hijos. Si bien es una cirugía que puede hacerse a cualquier edad, el embarazo y la lactancia pueden cambiar el resultado de la cirugía. Además, en algunos casos, amamantar puede dificultarse luego de este tipo de cirugía. En cuanto a este punto, algunos especialistas no están de acuerdo y dicen que si hay problemas durante la lactancia es debido a falta de información y apoyo.

Otros riesgos de la cirugía de la reducción de los senos incluyen:
  • Pérdida de la sensibilidad en los pezones y la aureola
  • Pérdida de los pezones y la aureola
  • Cicatrices notorias
  • Problemas para amamantar
  • Reacciones alérgicas a los materiales usados durante la cirugía y el post operatorio
  • Asimetría en cuanto a la forma, lo cual puede requerir cirugías posteriores para mejorar la apariencia de los senos
  • Sangrado o hematomas
  • Coágulos sanguíneos
  • Cambios en el color de la piel
  • Hinchazón y morados (o moretones)
  • Infecciones
  • Trombosis, complicaciones cardíacas y pulmonares
  • Necrosis del tejido (muerte del tejido)
  • Exceso de firmeza en el seno
  • Dolor persistente
  • Riesgos relacionados con la anestesia
Si te interesa reducir el tamaño de tus senos, debes consultar a un médico especializado en este tipo de cirugías (un cirujano plástico certificado) que tenga experiencia en este tipo de procedimiento y discutir con él o ella las mejores opciones para tu caso. Debes tener paciencia porque los preparativos requieren tiempo y la recuperación también.

También es importante que tengas expectativas realistas y que consultes todas tus dudas con el médico antes de la cirugía incluyendo la anestesia y quién te la va a aplicar.

Tomado de Vida y Salud

lunes, 8 de octubre de 2012

Dándole forma a tu cuerpo después de perder mucho peso

Muchas personas obesas pueden llegar a perder más de 100 libras o 50 kilos aproximadamente. Esta es una cantidad de peso considerable, por lo cual es seguro que la piel quede floja y colgante. Por eso, hay quienes recurren a la cirugía plástica luego de perder peso para contornear su figura.

Una persona obesa puede perfectamente, con dieta rigurosa y actividad física, perder peso de manera significativa. Existen casos de personas que han llegado a perder más de 100 libras o más de 50 kilos. A esa gran hazaña que merece una felicitación, le sigue la pregunta: ¿qué puede hacer con la piel que le sobra? Porque no es un secreto que la piel de una persona que adelgaza demasiado puede quedar como una uva pasa, y floja en diferentes partes del cuerpo.

Para solucionar este problema estético y para que te sientas completamente nuevo(a) y sin complejos, existen alternativas como la cirugía plástica para eliminar los pliegues colgantes de la piel y mejorar el tono del tejido en los brazos, muslos, glúteos, cara y abdomen.

Existen varios procedimientos quirúrgicos cosméticos que sirven para lograr este propósito:
  • “Body contouring” o “Body Lift” que se traduce en contornear o esculpir el cuerpo. Mediante este procedimiento, se puede eliminar el exceso de grasa y de piel en el abdomen, los glúteos, la cintura, las caderas y los brazos a través de una sola incisión. Esta cirugía cambia radicalmente la apariencia y los resultados son permanentes. No obstante, pueden presentarse complicaciones como sangrado, infecciones, muerte del tejido y cicatrices, entre otros. 
  • Abdominoplastia (en inglés conocida como “Tummy tuck”), con frecuencia es parte de la cirugía del “Body lift” y lo que hace es estirar los músculos del abdomen para volverlos más firmes. Es ideal para aplanar esa indeseada pancita y para quitar la piel que sobró de la pérdida de peso que no pudiste eliminar con la dieta y el ejercicio. 
  • Levantamiento de senos: se usa, como su nombre lo indica, para levantar los senos caídos o que han perdido firmeza. En esta cirugía, se quita el tejido sobrante y el pezón se reposiciona para que quede más arriba. 
Como siempre sucede con cualquier cirugía, es necesario que selecciones a un médico especializado y acreditado. También es importante que hables con él o ella acerca de los posibles riesgos y complicaciones; y que tengas muy claro si eres o no candidato(a) para una cirugía plástica luego de perder mucho peso. Como hemos indicado en otras columnas aquí en VidaySalud.com, es importante que preguntes acerca del anestesiólogo y del sitio en donde se realizaría la cirugía para asegurarte que en caso de que haya complicaciones tengan todo lo necesario y estés ya sea en un hospital calificado o que te puedan transportar rápidamente a uno.

Existen varios factores a considerar para poder entrar al quirófano:
  • Que tu peso se haya estabilizado 
  • Que no fumes 
  • Que no tengas alguna condición médica que pueda causar complicaciones 
  • Que te hayas fijado metas realistas y expectativas acorde a tu caso 
  • Que no pienses que la cirugía es magia, sino que te comprometas a llevar un estilo de vida sano con buena nutrición y ejercicio regular. 
Si eres mujer y planeas tener bebés, se recomienda que esperes para hacerte estos procedimientos luego de que hayas logrado ese objetivo. Recuerda que durante el embarazo es inevitable aumentar de peso.

De cualquier manera, el hecho de que hayas logrado perder tanto peso es algo importante para tu salud y para tu bienestar físico y emocional. ¡Te felicito! Si piensas someterte a alguna cirugía de este tipo, no te olvides tener todos estos aspectos en cuenta para que sea todo un éxito y para que puedas empezar tu nueva vida con mucha salud.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 12 de noviembre de 2011

¿Todavía no te has hecho la mamografía?

Estás llegando a los 40 y gozas de una salud excelente. ¡Enhorabuena! Como seguramente tendrás razones muy poderosas para amar la vida, querrás conservar esa salud para disfrutarla muchos años más. Un estilo de vida saludable y la detección a tiempo de enfermedades peligrosas, te ayudarán a lograr tu objetivo. Una de las pruebas que debes hacerte a partir de esta edad es una mamografía anual para detectar el cáncer de seno. Así lo recomienda la Sociedad Americana contra el Cáncer, ya que la detección temprana (cuando el cáncer todavía no se palpa mediante el examen manual, o no da síntomas), aumenta las probabilidades de supervivencia. En este mes de octubre, dedicado a la concientización sobre el cáncer del seno, decide a hacerte una mamografía, por tu propia salud y en nombre de una de las miles de sobrevivientes de esta enfermedad que pudieron superarlo por haberlo descubierto a tiempo.

Maricela es una mujer joven, llena de vida y de ilusiones. Hace cinco años que es sobreviviente del cáncer de seno. Todavía recuerda cuando recibió su diagnóstico después de una mamografía de rutina. Miedo, tristeza, confusión… eso fue lo que sintió al principio, pero con el tratamiento adecuado y una actitud positiva superó la enfermedad. Hoy le aconseja a todas las que quieran escucharla que se hagan una prueba de detección. “Eso fue lo que me salvó la vida”, asegura.

Según informa la American Cancer Society (Sociedad Americana contra el Cáncer), desde 1990, más y más mujeres como Maricela sobreviven el cáncer del seno en gran parte debido a las pruebas de detección como la mamografía. Infórmate aquí exactamente de qué se trata y cómo funciona.

¿Qué es la mamografía?

Se trata de una radiografía del seno y se utiliza para detectar el cáncer en una etapa temprana o para diagnosticarlo. Existen varios tipos:

La mamografía exploratoria se realiza para detectar el cáncer antes de que cause síntomas. Por lo regular se realizan dos tomas de cada seno (una desde arriba y otra de costado). Este tipo de prueba puede detectar el cáncer hasta dos años antes de que un abultamiento se pueda detectar manualmente, aumentando así las posibilidades de tratarlo con éxito.

La mamografía de diagnóstico requiere más radiografías tomadas desde diferentes ángulos para obtener fotografías más detalladas del tejido mamario y a veces se complementa con un ultrasonido. El doctor indica este tipo de mamografía cuando nota algunas señales que pueden indicar la presencia de cáncer. Estas pueden ser:

  • Un abultamiento, inflamación (hinchazón) o endurecimiento en el seno o en la axila
  • Cambio en el tamaño o forma del seno
  • Hundimientos (como hoyuelos) en la piel del seno
  • Hundimiento del pezón, o secreción del pezón (que no sea leche), especialmente si es sanguinolenta
  • Enrojecimiento o aparición de escamas en la piel del seno
  • Dolor en cualquier parte de los senos
La mamografía digital es una forma nueva de realizar tanto la mamografía exploratoria como la de rutina, pero en lugar de conservar las imágenes en una película o una cinta (de forma parecida a una cámara fotográfica), la mamografía digital guarda las imágenes en el disco duro de una computadora. Aunque la mamografía tradicional es efectiva, algunas investigaciones indican que pueden fallar en la detección de un 10 a un 20% de los casos de cáncer de seno. En un estudio publicado en el New England Journal of Medicine en el 2005, se compararon las mamografías tradicionales con las digitales. El estudio involucró a 49,000 mil mujeres sin síntomas de cáncer a las que se les practicaron los dos tipos de mamografía al principio del estudio y luego un año después. 

Al cabo de este tiempo se detectó cáncer de seno en 335 de estas mujeres. Los investigadores determinaron que las mamografías digitales fueron más efectivas en tres grupos: mujeres de menos de 50 años de edad, mujeres con senos de mayor densidad, y en mujeres en una etapa anterior a la menopausia o que habían entrado en la menopausia menos de un año antes.

No se comprobó que las mamografías digitales fueran más beneficiosas en mujeres de más de 50 años y con tejido mamario menos denso. Ambos tipos de mamografías tuvieron la misma tasa de falsos positivos (la prueba detecta algo anormal y al repetirla, no se detecta ningún problema). Aunque el estudio no pudo determinar que la mamografía digital pudiera salvar más vidas, los investigadores sí notaron que los tipos de cáncer detectados con las mamografías digitales que no se detectaron previamente con la mamografía tradicional eran los más agresivos.

¿A qué edad se deben empezar las mamografías?

No todos los expertos están de acuerdo con respecto al momento ideal para empezar a hacerse la mamografía. Las recomendaciones de la American Cancer Society para iniciar la mamografía y las otras pruebas de detección temprana son las siguientes:

Para seguir leyendo, pincha en este enlace

viernes, 4 de noviembre de 2011

El autoexamen: una forma de defenderte del cáncer del seno

El mes de octubre ha sido designado como el Mes de la Concientización del Cáncer del Seno, el segundo en incidencia entre las mujeres en Estados Unidos (lo sobrepasa sólo el cáncer de la piel), y la quinta causa de muerte entre ellas. Es un enemigo formidable, pero que puede derrotarse si se detecta a tiempo con la ayuda del autoexamen de los senos y la mamografía. En esta sección nos enfocaremos principalmente en el autoexamen, que puedes hacer cómodamente en tu casa, sin ningún equipo especial y sin costo: solamente debes dedicarle tiempo y dominar la técnica que te explicamos. Tienes en tus manos los medios para ayudar a proteger tu vida: aprovéchalos al máximo y proponte hacer todo lo posible por no ser una víctima más del cáncer del seno.

Seguramente entre los miembros de tu familia, tus amistades o tus compañeras de trabajo conoces a alguna mujer que padece de cáncer del seno, que essobreviviente de ese tipo de cáncer o que ha fallecido debido a él. Todas las mujeres, independientemente de su edad y de su procedencia étnica, tienen riesgo de desarrollarlo, algunas más que otras, pero nadie, ni tú misma, está 100% a salvo. Considera estas cifras: según la Sociedad Americana del Cáncer, este año se estima que habrá por lo menos 230.480 casos nuevos de cáncer del seno y entre ésos, se calcula que morirán unas 39.520 mujeres. La buena noticia es que durante los últimos 20 años, las muertes por cáncer del seno han venido reduciéndose en gran medida, según los expertos, por los avances en ladetección y la prevención del cáncer, así como los tratamientos disponibles para combatirlo.

¿Quieres aprender a defenderte de este tipo de cáncer? Entonces debes familiarizarte con el autoexamen del seno y con la mamografía (en otra sección aparte nos enfocaremos más en esta prueba). Estas son las recomendaciones de la Sociedad Americana del Cáncer:

Una mamografía anual a partir de los 40 años, y recomienda que se continúe anualmente mientras se mantenga en buenas condiciones de salud.

Un examen clínico del seno (CBE por sus siglas en inglés) como parte de su examen físico anual por un profesional, cada 3 años entre los 20 y los 30 años y cada 3 años a partir de los 40 años de edad.

Un autoexamen periódico del seno a partir de los 20 años (con el entendimiento que este examen tiene sus limitaciones) y reportar cualquier cambio a su médico de inmediato

El examen clínico del seno, ¿qué es?

Consiste en la evaluación de los senos por un médico o profesional de la salud, y se realiza como parte de un examen ginecológico de rutina, para detectar anormalidades, masas o bultos en las mamas. El médico evaluará el aspecto, el tamaño y la textura de la piel. Luego, palpará los senos con la yema de los dedos para analizar la textura de los mismos, para determinar si hay bultos oquistes (si los hay, si duelen, si son firmes, si se pueden mover). Palpará primero un seno y luego otro, y revisará también los pezones (para ver si tienen alguna secreción o líquido) y el área del axila (para ver si hay aumento en el tamaño de los ganglios linfáticos). Este es un buen momento para que te indique cómo realizar tú misma el autoexamen en casa, para conversar sobre tus factores de riesgo y qué puedes hacer para disminuir tu riesgo de desarrollar el cáncer del seno.

El autoexamen: cómo se hace

Es parecido al examen clínico, pero lo realizas tú en la comodidad de tu casa. Te conviene hacerlo de forma rutinaria a partir de los 20 años, se recomienda una vez al mes. Elige un momento del mes en que los senos no estén inflamados, una semana o dos después de tu período menstrual. Si ya has dejado de menstruar, puedes elegir cualquier día del mes, pero te será más fácil si estableces una rutina, por ejemplo, la primera semana de cada mes, o cada 3 meses. Así no se te olvida. Hace tiempo se pensaba que era mejor realizarlo de pie, pero en la actualidad, conviene realizar parte del examen acostada para que el tejido mamario se esparza de forma pareja sobre el pecho. Existen tres posiciones básicas para realizar un examen completo y minucioso de los senos (aunque recuerda que el autoexamen no reemplaza el examen del profesional ni la mamografía):

ACOSTADA:

Acuéstate con una almohada o una toalla doblada bajo el hombro derecho.
Dobla el brazo derecho y colócalo bajo la cabeza
Con la mano izquierda, palpa el seno derecho, utilizando las yemas de tres dedos (el índice, medio y anular) para detectar abultamientos o masas.
Ve cambiando los dedos de lugar como si estuvieras dando un masaje de arriba hacia abajo
Presiona cada área del seno haciendo pequeños movimientos circulares y ejerciendo tres tipos de presión. La más ligera y suave para analizar el tejido más cerca de la piel. Una presión mediana, te servirá para revisar la parte intermedia del tejido. La más intensa llegará hasta el nivel más profundo y más cercano a las costillas.
Usa dos dedos para comprimir suavemente el pezón y observa si hay secreción.
Repite el proceso en el lado izquierdo.

DE PIE ANTE UN ESPEJO

Esta parte del examen te permitirá detectar cambios en la apariencia de los senos. Quítate la ropa de la cintura para arriba y colócate de pie ante un espejo con los brazos relajados a los costados del cuerpo. Procura que el lugar esté bien iluminado. Si es necesario, acerca una lámpara o enciende todas las luces del cuarto de baño o el dormitorio. Observa detenidamente los senos. ¿Qué estás buscando? Cambios en la apariencia de los pezones, por ejemplo, o algún hoyuelo o cambio en la piel. Mírate desde distintos ángulos y posiciones de los brazos. Cuando el examen se realiza con regularidad, es cuando más se notan las posibles diferencias: cambios en el color de la piel o del pezón, o si surge alguna protuberancia.

DE PIE CON EL BRAZO LEVANTADO HACIA EL COSTADO

Esta posición te permite revisar mejor el área de la axila.
Levanta un brazo a la altura del hombro.
Con la mano opuesta, examina la axila. Estarás tratando de localizar masas, abultamientos o protuberancias, igual que hiciste con los senos.
Repite por el lado opuesto.

¿Qué hacer si notas algo irregular?

Supongamos que sientes un bulto que no tenías antes. No tienes por qué asustarte. A veces, los abultamientos pueden deberse a infecciones, a lesiones en el seno, a crecimientos que no cancerosos como un fibroadenoma, o a pequeños quistes que contienen líquido y que cambian de tamaño durante el ciclo menstrual y se conocen como cambios fibroquísticos de la mama. Muchas mujeres los tienen y como están asociados a los cambios hormonales, se acentúan justo antes y al comienzo del ciclo menstrual. Pero definitivamente, si sientes un bulto en el seno definitivamente debes consultar a tu médico cuanto antes para saber de qué se trata.

También debes consultar al médico si tienes alguno de estos síntomas o de estas señales:
Dolor en un seno que no esté relacionado con el período menstrual
Descubres un abultamiento, cambio o protuberancia que antes no tenías
Uno de los senos se siente hinchado, caliente y se ve enrojecido
Los pezones segregan líquido sanguinolento
Te palpas un abultamiento en la axila o cerca de la clavícula

El objetivo principal del autoexamen del seno es que te familiarices con el aspecto y la textura de tus senos. No importa el tamaño, si un seno es un poco más grande que el otro, esos son detalles estéticos que, al menos en relación al cáncer, no son importantes. Sí es fundamental que aprendas a conocer muy bien tu cuerpo. Eso te permitirá detectar cualquier cambio, y reportarlo rápidamente a tu médico, por insignificante que te parezca. Aprende a hacerte el autoexamen y podrás defender mejor tu vida. Pero recuerda que el autoexamen no reemplaza el examen por un profesional ni la mamografía.

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 27 de julio de 2011

Diez consejos que debes tener en cuenta antes de hacerte un “piercing”


Con el deseo de expresar su individualidad, los jóvenes se exponen a situaciones para cambiar su apariencia o simplemente demostrarles a sus amigos que son capaces de tomar decisiones. Los piercings o perforaciones en el cuerpo se han convertido en una manera de decorar el cuerpo, de encontrar situaciones extremas, y de demostrar que se es valiente. Sea cual sea tu decisión, es mejor que estés bien informado. Sigue leyendo este artículo y conoce las diez cosas que hay que conocer antes de hacerse un piercing.
Para los que no saben, uno de los significados de la palabra piercing (por su nombre en inglés) es perforación. Sí, es lo mismo que aquellos agujeros que las mujeres tienen en los lóbulos de las orejas para ponerse aretes. Sin embargo, lo que hoy en día se conoce como piercing son aquellas joyas de varios materiales que los jóvenes se están poniendo en diferentes partes del cuerpo.  Ese es uno de los factores más llamativos de los piercings, que va más allá de lo convencional. Los jóvenes quieren ser cada vez más arriesgados y por eso se perforan partes del cuerpo que en otras épocas nadie se hubiera imaginado, por lo menos en gran parte de las culturas occidentales.  Hago esta diferencia por que en algunas culturas, como la africana y la India, la perforación ha formado parte de sus tradiciones milenarias.
Hoy en día, la mayoría de los piercings no generan problemas de salud cuando se hacen siguiendo las condiciones de higiene y salubridad recomendadas. Desafortunadamente, los resultados no son buenos cuando sucede bajo diferentes condiciones. Antes de hacerte un piercing piensa que cada parte de tu cuerpo toma tiempo en sanar. No es lo mismo hacerte un piercing en el lóbulo de la oreja, que en la lengua, los labios, las cejas, el ombligo o los genitales.
Antes de hacerte un piercing toma las precauciones necesarias. Presta atención a los siguientes consejos.
  1. Confirma que tienes la vacuna para prevenir el tétano al corriente. Aplícatela de nuevo si no lo has hecho en los últimos 10 años.
  2. Cerciórate que la persona que te va a hacer el piercing sea un profesional, y no simplemente un aficionado o alguien que quiere ganar dinero fácilmente.
  3. Asegúrate que el lugar en donde te vas a hacer el piercing tiene visible el registro que le permite hacer este tipo de procedimientos.
  4. Verifica que utilizan un procedimiento adecuado para esterilizar los instrumentos. Esto es muy importante para prevenir la transmisión de enfermedades como hepatitis B y C, tuberculosis, sífilis y SIDA.
  5. Asegúrate de que los instrumentos que utilizan sean desechables, en el caso de que estos no hayan sido esterilizados.
  6. Cerciórate que la persona que hace el procedimiento use guantes de látex.
  7. Revisa que los piercings o las joyas que van a utilizar sean de materiales como acero inoxidable, platino, niobio, y titanio quirúrgicos. En el caso de ser de oro deben ser por lo menos de 14 a 18 quilates.
  8. Asegúrate de que la persona que hace el procedimiento se lava las manos antes y después de utilizar los guantes.
  9. De igual manera, revisa que se desinfecte las manos si toca otros elementos como el celular, el teléfono, la computadora o las puertas, entre otros cosas.
  10. Asegúrate que no usen las pistolas que se utilizan para abrir los agujeros para poner aretes en los orejas. Estas son muy difíciles de esterilizar completamente.
A los jóvenes les gusta presumir de lo bien que se les ven sus piercings, pero no hablan mucho con sus amigos cuando las cosas no salen tan bien. En los casos de infecciones o de los procedimientos que salen mal, algunos prefieren mantenerse callados. Si te pasó esto, habla con tus amigos para que ellos conozcan el riesgo al que se exponen al practicarse estos procedimientos cuando no se hacen como se debe. Por ejemplo, muchas personas no saben que mientras más exótica o más rara es la forma del piercing o el sitio de la perforación, hay más posibilidades de adquirir una infección. Pero las infecciones son sólo uno de los riesgos, también existen otros riesgos que afectan tu salud.
Cuando hay piercings en la boca o en la lengua pueden…
  • Presentarse problemas al hablar, al tragar o al masticar.
  • Soltarse (el piercing) y te lo puedas tragar.
  • Aparecer daños en los dientes. Éstos se pueden despostillar o romper.
  • Surgir problemas en las encías.
Ten en cuenta que al tener piercing en los genitales puedes…

Lea el artículo completo en Vida y Salud

martes, 24 de mayo de 2011

Leche materna, el primer alimento

Para algunas mamás es una experiencia dura pero no por eso se debe renunciar a ella. La lactancia genera vínculos entre la madre y el niño y le provee una inmensa fuente de nutrientes al bebé.




El calostro es la leche que se produce en los primeros días después del nacimiento del bebé. Por su contenido de betacarotenos tiene una textura espesa y un tono amarillento. Su valor nutricional es de 67 calorías/100 ml y contiene todos los nutrientes para el recién nacido.

Como todos los procesos relacionados con la maternidad, la lactancia es una gran experiencia pero es exigente, particularmente para algunas madres con problemas como pezones invertidos o baja producción de leche. Las cosas pueden no arrancar tan bien, pero son susceptibles de mejorar. No siempre la succión es automática en los bebés recién nacidos. Pero, rápidamente, aprende y es posible alimentar de manera completa a un niño con leche materna los primeros 6 meses de vida.

Para algunas mujeres, la producción de leche llega a producir fiebre y si el bebé no consume rápidamente la que se acumula en los senos, pueden producirse infecciones. No obstante, una buena asesoría y seguir las indicaciones del pediatra desde el primer momento ayudan a que rápidamente madre e hijo se acoplen a la nueva actividad. 

Amamantar es una forma espontánea de crear un vínculo entre madre e hijo. Esto no significa que aquellas madres que no pueden dar pecho tengan problemas para relacionarse con su bebé.

Lactar tiene además muchas ventajas para la mamá, entre ellas la pérdida rápida de peso. Es importante que se consuman de dos a tres litros de agua diarios.

Algunas mamás no tienen suficiente leche, esto las angustia y esa tensión inhibe la producción natural de leche y entonces se genera un círculo vicioso. Por esto, es importante apoyarlas y permitir que el bebé tome todo lo que considere necesario, así se normaliza la producción de acuerdo con la demanda. Poco a poco, el dolor en los pezones pasa, la leche baja sin problemas y las mamás descubren que amamantar es saludable, placentero e incluso barato. 

Es precisamente por la relación estrecha entre la alimentación de madre e hijo que las mujeres en este periodo deben cuidar su alimentación tanto como en el embarazo. No solo no consumir alcohol, picante sino que los alimentos que producen gases como el brócoli o los fríjoles se deben sacar de la dieta. Con una alimentación balanceada y especial, ayuda a disminuir las molestias digestivas del bebé y los gases. 

La leche materna es lo ideal para el bebé. Secarse la leche por temor al dolor o a la caída de los senos es un error. Una buena posición a la hora de amamantar evita ambas cosas. Lo cierto es que si usted, por razones médicas, no puede hacerlo, hoy existen opciones que reemplazan este alimento, no por eso quiere menos a su bebé. Pero si puede, escoja la lactancia completa. Es una gran solución.

El cuidado de los pezones adoloridos

Si notas molestias o grietas en los pezones es señal de que hay que mejorar la colocación del bebé al pecho. Además ten en cuenta: 

Al ducharte lava el pecho solo con agua, evita jabones, alcohol y otros productos que puedan resecar la piel. 

En caso de grietas, no uses cremas. Lo mejor es aplicar unas gotas de tu propia leche sobre el pezón y la areola después de las tomas y dejar que los pezones se sequen al aire.

El uso de pezoneras de silicona no es recomendable, pues confunden la succión del bebé y actúan como barrera, de forma que el pecho de la madre no recibe suficiente estímulo.

Mitos & verdades

La aguapanela estimula la producción de leche. Falso, es suficiente tomar agua. No hace falta consumir tantas calorías y más aún si se ganó mucho peso en el embarazo. 

El agua de anís estimula la producción de leche. Cierto, sirve para reducir los gases en el bebé pero no aumenta la producción. 

Amamantar adelgaza. Cierto.

Las mujeres con pezones invertidos no pueden amamantar. Falso. Además existen pezoneras que ayudan a estimular la salida del pezón. 

Amamantar evita un nuevo embarazo. Cierto, pero hay un 10% de incerteza en este método. Además debe ser una lactancia completa y permanente.

Cuándo no amamantar

La regla principal es que cuando la madre sufre alguna enfermedad que se transmite a través de la leche no puede amamantar. Es el caso del VIH o sida. Enfermedades del riñón, enfermedades cardiovasculares, anemia severa o infecciones graves como tuberculosis. 

Cuando tiene una enfermedad crónica y los medicamentos que está obligada a consumir se concentran en la leche como drogas antitiroides, contra el cáncer y antihipertensivas, los medicamentos antidepresivos, o los sedantes tampoco es recomendable que amamante. 

Hay cirugías de pecho como la mastectomía o la cirugías estéticas de reducción en las que se han cortado los conductos y por ende la madre no puede amamantar. 

Sobra agregar que las drogas (cocaína, heroína y otras sintéticas) y el alcohol están absolutamente proscritos en tiempo de lactancia pues todo se transmite al bebé a través de la leche.

Las diez claves de la lactancia materna según La Liga de la Leche 

1. Amamanta pronto, cuanto antes mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho. 

2. Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que “le toque”. Así establecerás un buen suministro de leche. 

3. Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta.

4. Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.

5. Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando cuando quiera. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.

6. Evita los biberones “de ayuda” y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.

7. Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetillas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.

8. Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.

9. Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.

10. Busca apoyo. Tu grupo local de La Liga de la Leche tiene la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.

Tomado de El Espectador

domingo, 17 de abril de 2011

¡Bienvenido Bebé!


No todos los bebés nacen rellenitos. La mayoría son flaquitos, tienen la piel arrugadita y la cabeza alargada. Pero de todos modos, el tuyo te parecerá el más perfecto que hayas visto en tu vida. Lee nuestra guía para sacarte de dudas y comprender las grandes transformaciones que tendrá.
La piel
Es tan delicada que podrás verle las venitas. Por eso parecerá rosadito. Notarás que las manos y los pies están azules. Es porque su sistema circulatorio está recién empezando a trabajar y falta bombear sangre a las extremidades. Y está arrugado porque se pasó nueve meses en remojo.
Los genitales
Estarán hinchados, como también los pezones, tanto en los varones como en las hembritas. Esto se debe a la presencia de las hormonas de la mamá y a la acumulación de líquido a lo largo de los nueve meses. Pero tanto los genitales como los pezones volverán a su aspecto normal en unas seis semanas.
Los pies
Te fascinarán por lo pequeñitos que son. No te preocupes si te parece que están torcidos hacia adentro. Eso se debe a que tu bebé estuvo acurrucado durante nueve meses en el útero. También pensarás que tiene los pies planos. En realidad tienen arco, pero se esconde detrás de capas de grasa. Se vislumbrará mejor a los 2 ó 3 años.
El ombligo
Verle el ombligo te puede desconcertar. No te preocupes, en unas semanas se secará y se le caerá. Podrás ver que tiene un poco de pigmento marrón (café) aunque ya se le haya caído. Llama al pediatra solamente si lo notas hinchado, con pus, muy rojo o si le sientes un olor fuerte. Si se le moja, sécaselo con cuidado.
El pelo
Muchos bebés nacen sin pelo; otros llegan a este mundo con una melena envidiable. La mayoría de las veces, los recién nacidos perderán ese pelo y el nuevo cabello que les sale puede ser distinto tanto en color como en textura.
Los ojos
El color puede cambiar. Seguramente podrá ver hasta unas 8 a 12 pulgadas (20 a 30 centímetros). Si te apartas a más de un pie, verás que sus ojos deambulan y te da la sensación de que está bizco. No te preocupes. Cuando maduren sus músculos oculares, podrá enfocar con los dos ojos.
La cabeza
Puede que notes que la tiene alargada y cónica. No te preocupes, no le quedará así. Es el resultado de haber atravesado el canal de parto. La cabeza se reconfigurará paulatinamente y retomará su forma natural al cabo de unos días. Los huesos son flexibles y tienen espacios membranosos en la coronilla.
Tomado de Vida y Salud

miércoles, 30 de marzo de 2011

Los aros de metal en la boca incrementan el riesgo de infecciones


Si estás pensando en hacerte una perforación en la boca o un piercing, para cinco minutos a leer este artículo y descubre cuáles son los riesgos que corres y cómo prevenirlos. Si te decides a hacerlo, es preferible que elijas aros de plástico, ya que los de metal han demostrado incrementar las posibilidades de que contraigas infecciones.
Hacerse piercings o perforaciones para lucir aros en diferentes partes del cuerpo forma parte de las nuevas costumbres que están de moda entre los jóvenes y los adolescentes, que encuentran en esta práctica un signo de distinción, de identificación de grupo y hasta de coquetería y belleza, como una mera cuestión estética.
Así, los tradicionales aros en las orejas hoy parecen obsoletos y los lugares del cuerpo que lucen estos accesorios son tan variados como sorprendentes. Además, su aplicación se volvió más dolorosa y riesgosa, en las nuevas zonas elegidas: la boca, el ombligo, los pezones e incluso el área genital, entre otras.
Por eso, antes de decidir si te harás perforaciones o piercings y en dónde, es importante que te informes para estar al tanto de los riesgos que conlleva este proceso.
Por ejemplo, entre los lugares preferidos recientemente se encuentran la lengua y la boca. Paradójicamente, si de salud se trata, esta es una de las peores zonas que debes considerar.
¿Por qué? En principio, porque la boca es uno de los principales centros de infecciones. Allí habitan millones de bacterias y una perforación en la boca incrementa el riesgo de que se te infecte, y que esa infección pase a otras partes de tu cuerpo y cause complicaciones aún mayores como abscesos cerebrales (cuando se va al cerebro), o una infección en el corazón denominada endocarditis. Este tipo de infecciones pueden producirse durante las semanas posteriores a la perforación o varios meses después. Otras infecciones que se pueden transmitir incluyen la hepatitis C y el VIH.
Además, los piercings en la boca conllevan los riesgos normales de cualquier piercing, entre los cuales puede haber dolor, inflamación (hinchazón) – y si la lengua se hincha puede bloquear las vías respiratorias -, sangrado incontrolable, daño en los nervios y en este caso también aumento en la secreción de saliva.
Por eso es sumamente importante que antes de hacerte un piercing en cualquier parte del cuerpo –y sobre todo en la boca – analices bien el sitio en dónde te lo van a colocar, quién te lo va a colocar, las condiciones de higiene del lugar y las garantías que te dan. Y si las ganas y el impulso son más fuertes y decides colocarte algún aro en la boca o en la lengua, también debes tener en cuenta el tipo de aro que utilizarás.
Los aros de metal – de acero inoxidable y de titanio – en la boca acumulan más cantidad de bacterias y de ese modo incrementan el riesgo de contraer infecciones que los pernos de plástico o de teflón. Así lo demostrario investigaciones recientes realizadas por Profesionales de la Universidad Médica de Innsbruck, en Austria.
Además, los especialistas advierten que los aros en la boca, de cualquier material, pueden provocar lesiones y dificultades para hablar. Y una vez que el proceso de cicatrización haya finalizado, la misma joyería puede dañar tanto los dientes como el tejido de la encía. En efecto, se considera que los aros de metal pueden romper los dientes. Y aunque los de plástico, tienen menor riesgo de hacerlo, este riesgo se elimina por completo.
El daño a los tejidos de la encía es más común con las perforaciones en los labios, ya que la parte posterior de la joyería que se fija adentro de la boca puede irritar el tejido, y si el metal o plástico descansa sobre la encía puede erosionarla y desgastarla al moverse de un lado a otro.
Por eso, los especialistas no recomiendan las perforaciones en la zona de la boca. Pero si la tentación es más fuerte o si ya tienes piercings en la boca, es importante que mantengas una buena higiene y que te hagas controles periódicos con tu dentista para verificar que las encías y el tejido que las rodean y que tocan el metal o el plástico no estén lesionados o infectados, y si hay algún inconveniente, detectarlo lo antes posible para evitar complicaciones mayores.
Tomado de Vida y Salud