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viernes, 28 de septiembre de 2012

Preparando a tu hijo(a) para la llegada de un nuevo bebé

No importa la edad que tenga tu hijo(a), la llegada de un hermanito(a) a su vida y a la de todos, va a alterar el orden del hogar tal y como él o ella lo conocen. Por eso, es importante prepararlo para recibir a la nueva personita con mucho cariño y paciencia. Aquí te doy algunos consejos que pueden servirte si estás esperando un bebé y ya tienes otro en casa.

Andrea recuerda que su hija Silvia se puso muy celosa cuando nació su hermanita Amelia. Al punto de que un día, cuando Amelia tenía apenas 15 días de nacida, Silvia le pegó con un juguete en la cabeza. Fue una etapa difícil, pues Silvia tenía apenas dos años y necesitaba también de toda la atención de Andrea.

A muchas mamás como a Andrea, les sucede que no saben cómo preparar a su otro hijo o hija para la llegada del nuevo integrante de la familia. Sin duda, un nuevo embarazo trae muchas alegrías y también preocupaciones, pero sobre todo, es el momento ideal para que le hables a tu otro(a) hijo(a) claramente sobre el tema para que entienda que la llegada del bebé va a causar una nueva dinámica en el hogar y en tu tiempo. Lo importante es que le recalques que el amor por él o ella es el mismo y eso nunca cambiará.

Dependiendo de la edad que tenga tu hijo(a) en el momento en el que estés embarazada de nuevo, aquí te doy algunos consejos para prepararlo(a) para recibir a su hermanito(a):
  • Si tu bebé tiene entre 1 y 2 años de edad, es probable que no entienda demasiado qué es lo que está pasando. Pero le puedes explicar que tu vientre está creciendo y que ahí hay un nuevo ser humano que va a llegar a alegrarle la vida a todos, y que ahora tendrá alguien más pequeño a quién cuidar y con quién jugar. Es importante que si sientes que no vas a poder cuidar a los dos niños, busques ayuda. Es normal que en esta etapa el recién nacido demande toda tu atención, pero también debes dedicarle tiempo a tu otro(a) hijo(a). Encontrar un balance es lo ideal. No olvides que cuando nazca el bebé debes hacer algo especial con tu otro(a) hijo(a) para reafirmarle que lo amas y que nadie le va a quitar su lugar. 
  • Si tiene entre 2 y 4 años de edad, tu hijo(a) está en una etapa en la cual está muy apegado(a) a ti y le será difícil entender que tendrá que compartirte. Por eso, espera a que te empiece a crecer la panza, para que cuando le asalte la curiosidad, puedas explicarle lo que sucede con tu embarazo. Involúcralo(a) en los preparativos para la llegada del bebé. Explícale honestamente que en ocasiones el bebé necesitará mucha más atención y que éste es el momento para que la hermana o hermano mayor, sea tu aliado y te ayude con el bebé. De esa manera lo harás sentir importante. Recuérdale siempre lo mucho que lo amas y lo importante que es su ayuda en todo este proceso. Aprovecha el embarazo para hacer varias actividades especiales con él o ella. Jugar, salir, divertirse. Cuando el bebé nazca puede ser una buena ocasión para que tu hijo(a) pase tiempo a solas con su papá u otro ser querido de la familia. ¿Qué tal una excursión a casa de los abuelos? Puede ser algo emocionante. 
  • Si tiene 5 años o más, será más fácil que entienda de qué se trata la llegada del nuevo hermanito(a). A esa edad, los niños no se sienten tan amenazados con la llegada de otro bebé. Involúcralo en cada paso de tu embarazo, los preparativos y por supuesto el nacimiento del bebé. Que esté presente en el hospital es importante para que se sienta parte de la familia y sienta que su papel es indispensable. 
El leer libros acerca del nacimiento, ver fotos de cuando él o ella era recién nacido y hacerlo partícipe en la selección del nombre también son buenas ideas para ayudarle en esta transición. Recuerda que los celos pueden ser algo normal y pasajero, mientras se adapta al nuevo ser que ahora comparte el amor de sus padres.

Vas a ver que siguiendo estos consejos, con mucho amor, comprensión y paciencia, pronto todo adoptará un ritmo normal y tus dos hijos se llevarán de maravilla.

Tomado de Vida y Salud

sábado, 30 de julio de 2011

Los adolescentes que leen son más alegres


Con la explosión de los medios audiovisuales, la lectura entre los adolescentes ha quedado relegada a un segundo plano. Los jóvenes que se dedican a leer en ocasiones son vistos como “bichos raros” por los demás, que pasan la mayoría del tiempo escuchando música y viendo películas. Pero un estudio demuestra que los adolescentes lectores tienden a estar más alegres, mientras que aquellos que pasan muchas horas escuchando música, podrían estar deprimidos.
Ana tiene 16 años y confiesa que lo que más le gusta hacer es leer. Como buena adolescente, ya se leyó toda “La saga crepúsculo” una serie de tres libros de historias de amor entre vampiros (Eclipse, Crepúsculo y Luna nueva). Ahora se está interesando por la literatura latinoamericana, luego de que se devoró todos los libros de Harry Potter. Sus padres recalcan que Ana lee como si fuera un ser extraterrestre. Pero es que en esta época en la que los adolescentes pasan tanto tiempo expuestos a medios como la televisión, el cine, los juegos de video y la música, a veces parece que Ana sí fuera de otro planeta.
Igual, ella es feliz. La lectura, según los investigadores, exige que el cerebro se involucre de una manera activa y esto hace que la persona se sienta bien, le da una sensación de bienestar y de alegría. En contraste, un pequeño pero importante estudio realizado hace poco por la Facultad de Medicina de la Universidad de Pittsburgh, en Estados Unidos, habla de que los adolescentes que pasan mucho tiempo escuchando música, podrían estar deprimidos.
Esto no significa que la música los deprima, o por lo menos, no queda claro en el estudio. Se sabe que la música es un bálsamo para el alma y que es una parte importante de la vida en todas sus etapas. Lo que este estudio encontró es que los adolescentes que pasan mucho tiempo pegados a sus canciones, son más propensos a desarrollar depresión severa. Tal vez buscan en la música un refugio para sus tristezas. Quizá el oír esa canción que les gusta, una y otra vez, los tranquiliza.

Lea el artículo completo en Vida y Salud