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miércoles, 9 de mayo de 2012

¿Qué hacer si tu hijo/a adolescente tiene problemas con el alcohol o las drogas?

Ser padres de un adolescente hace que surjan muchas preguntas. Es una etapa en la cual es fácil perder el control de lo que hacen tus hijos. Uno de los temores más grandes de los padres de adolescentes tiene que ver con el uso y el abuso del alcohol y de las drogas. Aquí te cuento qué puedes hacer para identificar el problema y actuar a tiempo, antes de que se conviertan en una adicción.

La adolescencia es sinónimo de experimentación. En parte, porque es la etapa en la que los jóvenes se sienten adultos sin aún serlo, y esto les abre la puerta a muchas cosas que no podían hacer antes por ser niños. Y en parte, porque la adolescencia es una especie de grito de independencia de los padres.

Pero también, es precisamente durante estos años, que la presión por usar drogas y alcohol está en su máximo nivel. Las fiestas, los amigos, todos son factores que influyen. Unas investigaciones recientes indican que el 27% de los adolescentes abusan de las drogas y del alcohol cada mes. En la lista se encuentran: la marihuana, la cocaína, el éxtasis, las bebidas alcohólicas y los medicamentos recetados o de venta libre. Pero más allá de su uso y abuso, el problema es que muchos adolescentes no se dan cuenta de que esto puede traerles graves consecuencias para su salud y su bienestar, pues estas sustancias generan dependencia.

¿Cuál es el papel de los padres? Identificar el problema. Es una buena idea tomar nota de las siguientes señales de alerta:
  • Si descubres rastros de que bebe o usa drogas en su cuarto
  • Si te das cuenta de que algunos de los medicamentos de venta libre que hay en casa están desapareciendo
  • Si tu hijo/a pide más dinero del necesario, miente o roba dinero de tu billetera
  • Si se aísla y no comparte con la familia
  • Si pierde interés en las actividades que antes le parecían interesantes
  • Si te das cuenta de que su rendimiento académico en la escuela ya no es el mismo
  • Si anda con amigos en los que tú no confías
No temas en hacerle preguntas al respecto. Aunque los adolescentes tienden a ser cerrados con sus padres, mucho más si tienen un problema de abuso de drogas o alcohol, no te rindas. Busca un momento no para discutir, sino un momento de tranquilidad, y explícale que te preocupa su comportamiento y que abusar de las sustancias de este tipo tiene consecuencias muy graves que terminarán aislándolo de sus amigos y de su familia.

Explícale que la dependencia significa que necesitará estar alcoholizado o drogado para divertirse y que salir de esa adicción puede ser difícil. Motívalo a que comparta contigo las razones por las cuales usa las drogas y el alcohol. Tal vez te des cuenta de que se debe a presión del ambiente o algún problema emocional.

Pon límites: ya no le des dinero sin saber exactamente cómo y cuándo lo va a usar, esconde los medicamentos de venta libre de tu casa, revisa su habitación (aunque esto te cueste una discusión), pues aunque es invadir su privacidad es necesario si es por su salud y bienestar.

El encontrar la causa es la herramienta principal para buscar ayuda. También es importante:
  • Que te informes: es necesario aprender más sobre las consecuencia del abuso de drogas y alcohol para poder compartir esto con tu hijo/a y no permitir que los mitos al respecto se interpongan para salir de este problema o para buscar ayuda (ya sea en la desintoxicación o la rehabilitación).
  • Que busques ayuda profesional: Es necesaria para el proceso de desintoxicación, si fuera necesario, y para salir de la adicción. Incluso si aún tu hijo/a adolescente no sufre de adicción, la ayuda de un profesional (psicólogo y/o psiquiatra) puede ser valiosa para prevenir que llegue a ese punto.
  • Que motives a tu hijo a buscar el apoyo de la familia o de un grupo especializado y que lo acompañes en el proceso. Superar el problema de alcohol y drogas durante la adolescencia puede ser un reto muy importante para tu hijo/a, por eso, el apoyo es crucial.
El amor y la comprensión son ingredientes esenciales cuando se trata de ayudar a un adolescente a superar una adicción o un problema de abuso de sustancias que puede llevar a la dependencia. Ármate de paciencia y apoya a tu hijo/a en este momento que si bien puede ser difícil, seguramente podrá ser superado. ¡No te rindas!

Tomado de Vida y Salud

miércoles, 11 de abril de 2012

Las relaciones estables contribuyen a una mejor salud

 
Si estás casada(o) o tienes una relación amorosa satisfactoria, tienes mucha suerte. Seguramente has oído decir que las personas casadas tienden a ser más saludables que las solteras, y ahora los estudios parecen comprobarlo. Los casados tienen mejor salud, viven más tiempo y dicen sentirse más felices que los solteros, aunque los beneficios se obtienen sólo si la relación es positiva.

La estabilidad es algo fundamental en muchos renglones de la vida, incluida las relaciones de pareja. Según un estudio realizado por la Universidad de Cardiff, en el Reino Unido, el matrimonio y las relaciones estables son muy beneficiosos para las personas, que en general, disfrutan de mejor salud física y mental. El estudio demuestra que los casados tienen menos probabilidades que los solteros de morir temprano (sobre todo los hombres) o de sufrir enfermedades cardíacas y cerebrovasculares (apoplejías).

Las mujeres en particular tienen mejor salud mental, mientras que los hombres se benefician más en el orden físico. En el caso de los hombres, el estudio mostró que se debe a la influencia positiva ejercida por su pareja; en cuanto a las mujeres, el mejor equilibrio emocional y anímico se debe a que le dan mayor importancia al vínculo amoroso. Y esas ventajas, en lugar de disminuir, se incrementan con el paso del tiempo.

¿Por qué esa diferencia entre los solteros y los casados? Aparentemente, hay tres razones que la explican:
  • Tienen una conducta más prudente. Cuando dos personas se casan, tienden a correr menos riesgos (suelen evitar, por ejemplo, el abuso de las drogas y del alcohol).
  • Adquieren una conexión social más fuerte. La relación social con tu pareja se vuelve más estrecha. Es tu compañero y una fuente íntima de apoyo, siempre a tu disposición. Muchas veces los solteros corren el riesgo de aislarse, lo que puede conducir a la depresión.
  • Cuidan más de su salud. La influencia de tu pareja te ayuda a mantener hábitos sanos. Cada uno le recuerda al otro lo que no debe hacer o comer, o tal vez que no debe fumar, ni beber un trago más. Y es más probable que ambos sigan las indicaciones de su pareja y las del médico.
Por otra parte, las parejas que viven juntas sin casarse, pero en una relación estable, también adquieren muchos beneficios de salud y felicidad, aunque al parecer no en un grado tan alto como las que están unidas en matrimonio. De todos modos, tener el amor y el apoyo incondicionales de otra persona que se preocupa por tu bienestar, hace que te cuides a ti mismo(a) y cuides la relación, lo que resulta en una mejor salud.

¿Y cuando el matrimonio no funciona?

Para que los beneficios que reporta el matrimonio se mantengan, sin embargo, es esencial que la relación funcione bien. Una relación o un matrimonio tormentosos causan más perjuicios que ventajas, los beneficios que se derivan de la vida en pareja desaparecen y hasta se producen síntomas depresivos. En comparación, los solteros y los divorciados tienen una mejor salud y un estado mental más positivo que las personas involucradas en una relación que no es satisfactoria.

Estar en un matrimonio infeliz no es sano, ni mental ni físicamente. Una razón es que el estrés crónico que produce una relación mala puede afectar el sistema inmunológico (de defensa), lo que a la larga perjudica la salud. En este caso, las mujeres son más vulnerables que los hombres, y sienten más la hostilidad en una relación. Como consecuencia, es más probable que sufran de obesidad y de hipertensión. Los hombres, por su parte, tienden a sufrir de depresión y a abusar de las drogas o el alcohol. Tanto los hombres como las mujeres sufren igualmente en una mala relación, sólo que se manifiesta de un modo diferente en ambos sexos.

Una separación o un divorcio son siempre difíciles y estresantes, a veces anímicamente devastadores, pero representan una opción que no debes descartar cuando lo negativo pesa más que lo positivo en una relación. Recuerda sobre todo que las personas que terminan una mala relación suelen recuperarse, y disfrutar de una vida de alta calidad después del divorcio o la separación.

¿Y si estás soltera? Lo ideal, por supuesto, es que no eches a un lado la posibilidad de vivir en pareja. Pero es muy importante que encuentres la pareja adecuada. Si te involucras en una relación negativa, no recibirás ninguno de los beneficios que da el matrimonio, porque una mala relación conlleva más riesgos para la salud que permanecer soltera. Mientras buscas tu pareja ideal, puedes hacer varias cosas para mantener una buena salud física y mental: cuida tu cuerpo, no te aísles, mira la vida de manera positiva y rodéate de personas que te quieran y se preocupen de ti, y a las que por tu parte estás también dispuesta a ayudar. Eso nunca falla.

Tomado de Vida y Salud

viernes, 10 de febrero de 2012

El suicidio entre los adolescentes: no es un juego de niños

Quitarse la vida cuando ni siquiera se ha empezado a vivir en el sentido estricto de la palabra, es un asunto descorazonador. Pero más allá de la tristeza que el suicidio de un adolescente causa, es una realidad que no se puede negar. Y parece que ahora, incluso algunos adolescentes más jóvenes están pensando en quitarse la vida. Así es: un estudio reciente demuestra que el suicidio entre los adolescentes se presenta más temprano de lo que se pensaba.

La adolescencia es una etapa de la vida en la cual se descubren nuevas emociones. Es el momento en que se deja de ser niño y empieza la transición hacia la adultez, con todos los retos y las alegrías que esto puede traerle a una persona. Muchos recordamos nuestra adolescencia como una etapa feliz, idealista y llena de sueños por cumplir. Es también durante esta época que las emociones son más intensas, los amores eternos y las tristezas infinitas.

Es probable que precisamente, la intensidad de las emociones durante la adolescencia, sea la razón para que el suicidio o los intentos de quitarse la vida, aparezcan con frecuencia en la vida de muchas personas jóvenes. Según datos publicados por el Instituto Nacional de Salud Mental de Estados Unidos, en el 2007, el suicidio fue la tercera causa de muerte entre los jóvenes de entre los 15 y los 24 años.

Pero si pensabas que una persona de 15 años es demasiado joven para querer morir, te sorprenderá que hoy en día, hasta niños de 12 años quieran acabar con su vida. Un nuevo estudio realizado por unos investigadores de la Universidad de Washington, Estados Unidos, encontró esto, luego de entrevistar a 900 jóvenes entre los 18 y los 19 años de edad y descubrir sus intentos de suicidio. De los jóvenes encuestados, el 9 por ciento dijeron haber intentado suicidarse en algún momento y de ellos, el 40 por ciento admitió que ese intento fue antes de comenzar la secundaria, la mayoría alrededor de los 12 años de edad. Pero lo más alarmante es que aquellos jóvenes que reportaron haber tenido varios intentos de suicidio, confesaron que el primer intento fue aproximadamente a los 9 años de edad.

Este estudio encontró también que los intentos de suicidio a una edad tan temprana, coincidían con sufrir de depresión.

Si te preocupa este tema porque tienes hijos adolescentes o eres adolescente aquí te doy una guía para que identifiques los factores de riesgo:
  • Trastornos mentales como la depresión
  • Abuso de sustancias tóxicas
  • Intento de suicidio previo
  • Historia familiar de suicidio
  • Violencia en el entorno familiar
  • Haber sido víctima de abuso sexual
  • Existencia de armas en la casa
  • Suicidio de familiares o amigos cercanos
  • Estar preso o haberlo estado
Un adolescente puede tener pensamientos suicidas si:
  • Se siente triste y con autoestima baja
  • Siente que “no vale nada”.
  • Tiene rabia (enojo) y sentimientos de venganza
  • No quiere participar en actividades sociales con la familia y amigos
  • Tiene cambios en sus patrones para dormir (patrones de sueño)
  • Se siente exhausto(a)
  • Está irritable
  • Llora con frecuencia
  • No se cuida
  • Tiene comportamiento impulsivo
  • Sufre de dolores de cabeza y estomacales
  • Habla del suicidio o la muerte
  • Tiene comportamientos autodestructivos como abusar del alcohol, las drogas, o manejar muy rápido, por ejemplo.
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